kookie_red7 ••𝚀𝚞𝚊𝚛𝚊𝚗𝚝𝚒𝚗𝚎••

Ellos están entre nosotros... pero ¿y tú? ❖KookTae ❖Historia 100% mía ❖No copias|| No adaptaciones ❖MiniFic ❖Mpreg/Fantasía


Фанфик Всех возростов.

#jungkook #taehyung #kooktae
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●Prólogo●

El fresco viento de la primavera soplaba con gracia, impactando sobre su rostro, desacomodando su perfectamente arreglado cabello oscuro, podía quejarse y colocarse una boina como su esposo, pero hace un tiempo había comprendió que hay cosas en la vida que no pueden evitarse, unos mechones rebeldes por el aire no arruinarían más sus días junto a Taehyung, en cambio le regalaban la oportunidad de girar su rostro con el contrario y tal vez sacarle una de esas preciosas sonrisas cuadradas, tenía tanto tiempo que no veía una de ellas, las mejillas abultadas, los ojos haciéndose chiquitos, dando paso a los dientes en perfecto estado, rebosando de felicidad.


Jungkook apretó sutilmente la mano de Taehyung, deseoso de transmitirle algo de la paz que le daba estar en ese mágico lugar con él y obtener a cambio una muestra de felicidad. En su lugar solo recibió una sonrisa falsa de labios sellados, el cabello rubio crecido escapaba por los bordes de la boina, unos mechones totalmente maltratados se enredaban en el listón colgante la prenda en su cabeza, esos pelos no tenía salvación, le urgía un corte, lo sabía porque meter sus dedos entre ellos provocaba un sonido chillante, los ojos carentes de emoción, el brillo que un día vislumbro en aquellos luceros verdes, ahora no estaba, no quería admitir que su esposo se estaba perdiendo, no aun, menos cuando sus esperanzas le gritaban que aún había salvación.


Entendía que la vida les había dado una prueba difícil al arrebatarles a su hijo con tan solo un año de vida, su perdida no tenía un nombre que definiera su dolor, no existía peor tortura que ver a su pequeño esfumarse entre sus brazos y a su esposo derrumbarse a un lado. Pero él lo estaba intentando, quería salir de ese hoyo oscuro y lograr que su matrimonio volviera a lo de antes. Por eso había comprado los boletos en primera clase para un viaje mágico a Kioto, cinco días en un recorrido que les ayudaría a soltar el pasado trágico.


Sus esperanzas y ahorros yacían en aquel viaje. Jungkook deseaba volver a casa con su esposo reluciente entre sus brazos, por ver la piel morena deshacerse bajo su toque y por escuchar un sinfín de risas emanar de esa boca abultada. No perdía la fe en que pronto Taehyung volviera a decirle un dulce te amo mientras tomaba su mano.


― Este lugar es una obra de arte, pero lo verdaderamente espectacular es que tú estás en el paisaje. Te ves maravilloso mi amor. ― halago Jungkook, viendo como su esposo posaba su mirada en él. No pudo evitar sentir una pizca de felicidad al ver un atisbo de sonrisa real, las mejillas con un leve sonrojo que le recordó aquellos días cuando su noviazgo comenzaba.


― ¡Basta! Sabes que no es cierto ― respondió Taehyung, llevando su palma al pecho del contrario, dejando que su mano se resbalara por la zona con familiaridad, dejó que sus dedos largos recorrieran el torso firme, deteniéndose justo sobre donde el corazón latía con fuerza.


― Te amo Tae ― dijo Jungkook mientras tomaba el rostro de su esposo, pegó su frente en un acto cariñoso, dejando que sus narices se impactaran en un tierno beso esquimal.


Aunque Jungkook anhelaba tanto escuchar un te amo de labios de su esposo, se conformó con el cálido abrazo que el rubio le brindó, no todo estaba perdido, había esperanza, aún existía esa chispa que los unió, solo estaba refugiado en un lugar que por más que intentaba no lograba alcanzar. Desde que DaeHyun se fue, todo había cambiado. Terminaron las noches de baladas románticas, las copas de vino mientras ambos vigilaban la pequeña cuna, ya no había risitas infantiles, ni juguetes tirados, tampoco había rastro del Taehyung alegre que bailaba canciones de Disney con un pequeño niño azabache en brazos.


Era difícil aceptar esa nueva versión donde su esposo solo lloraba sosteniendo aquellos pijamas de osito, acurrucándolas contra su pecho mientras él esperaba afuera con la esperanza de que un día lo volviera a notar, que los brazos cálidos le rodearan, escuchar un te amo sincero, solo eso necesitaba para juntar sus pedazos rotos. Como Taehyung, el también sufría, extrañaba sostener el cuerpecito pequeño, impulsarlo a dar sus primeros pasos, besar el cuellito blanco e inhalar ese aroma a talco, claro que daría todo lo que tenía por traerlo una vez más, pero era imposible, su niño ya no estaba entre ellos.


El peli negro agito su cabeza, desplazando sus anhelos una vez más para centrarse en lo importante, tenía a Taehyung entre sus brazos, ese viaje seria lo que los volvería a unir, su esposo regresaría a mostrar esas preciosas sonrisas y de los bellos labios no faltaría un te amo. Tomados de las manos caminaron por un largo rato, admirando el paisaje, adentrándose a los templos, sin palabras de por medio, pero con sentimientos conectados, ellos se amaban, solo estaban demasiado heridos, incapaces de afrontar de lleno la realidad.


Después de un largo rato, Jungkook se detuvo cuando el rico aroma del takoyaki inundó sus fosas nasales, soltó la mano de Taehyung, no sin antes asegurarle regresar con algo delicioso para probar, besó los labios fríos por el clima helado y camino al puesto donde la gente se aglomeraba. Fueron como máximo diez minutos, tiempo suficiente para que cuando girara su cabeza su esposo no se encontrara donde lo había dejado.


― ¡Taehyung! ― gritó desesperado, corrió a donde el rubio debía estar parado. Sus ojos viajaban por toda la extensión de la calle, buscando entre la multitud a su esposo. La desesperación creció cuando camino sin encontrarlo. ― ¡Amor, Taehyung! ― gritaba sin importar que llamara la atención de los turistas, solo quería ver a su esposo.


Jungkook tiro la comida entre sus manos, corrió por la calle gritando el nombre de su esposo, su corazón latía agitado, su cabeza procesando lo que pasaba, temeroso de la posibilidad de que Taehyung lo hubiera abandonado, no pudo evitar sentir la comisura de sus ojos llenarse de lágrimas listas para ser derramadas. Los rayos naranjas que anunciaban la puesta del sol comenzaron a aterrarle, no deseaba que la noche cayera sin estar al lado de su amado. Sus piernas comenzaron a doler por la tensión y los metros recorridos, la oscuridad se pegaba a su espalda y cuando creyó que no podía más, lo vio.


Taehyung estaba sentado en una banca observando con lágrimas en sus ojos un enorme y precioso árbol de cerezo, su cuerpo delgado temblaba mientras veía sus labios moverse sin emitir sonidos. Jungkook corrió hasta el rubio sin importar que los coches avanzaran, se abalanzó sobre él, cogiendo su rostro helado.


― Mi amor, Taehyung ¡Dios mío! Dime que estas bien ― hablaba rápido el peli negro. Los enormes ojos del rubio le miraron como no lo hacían desde ese trágico día, llenos de miedo.


― Están entre nosotros... están entre nosotros ― susurraba el rubio con los labios casi morados, las lágrimas bajaban sin control por sus mejillas pálidas ― Están entre nosotros...


― Tranquilo amor, estoy aquí. No hay nada malo ― dijo buscando reconfortar al rubio asustado, con cuidado le ayudó a levantarse, retiró su abrigo de cuerpo cálido para colocarlo sobre los hombros huesudos de su esposo. ― Es hora de volver al hotel ¿sí? ― limpio sus lágrimas con el dorso de su mano ― Vamos, amor. Necesitamos una ducha caliente.


Los esposos volvieron al hotel, en todo el transcurso Taehyung no dejó de susurrar lo mismo: "están entre nosotros". Jungkook decidió atribuir aquello al shock que debió tener su esposo al perderse, no podía pensar con claridad, pues uno de sus más grandes miedos estuvo a nada de cumplirse, perder a la única persona amada que le quedaba.


Los días en Kioto pasaron rápido, sin notarlo volvían a su frio hogar en Busan, aunque las cosas no habían salido como Jungkook lo había planeado, no quería quejarse, pues por lo menos Taehyung le miraba, desde el día en que se había perdido, las miradas del rubio no faltaban, el peli negro no podía descifrar bien cuál era el sentimiento que ocultaban los ojos de su esposo, no importaba tanto, porque una vez más se sintió amado por la persona con la que se había casado.


Apenas pusieron un pie en la cómoda casa de dos pisos, Taehyung subió corriendo a la habitación principal, la fe de Jungkook decayó un poco, dejo las maletas en la sala y siguió los pasos de su esposo, listo para encontrarse con la escena familiar, el rubio sollozante que apretaba la ropa de su difunto hijo contra su pecho. Caminaba con la cabeza agacha, soltó un suspiro antes de girar la perilla listo para afrontar la realidad, pero llevándose una gran sorpresa al ver a Taehyung parado a mitad de la habitación usando solo lencería de encaje.


― Hazme el amor, Jungkook. ― dijo el rubio antes de impactar sus labios contra su esposo.


Jungkook no puso resistencia a las palabras de su esposo. Una sonrisa salió de sus labios antes de tomar en brazos a su gran amante de años. Lo beso con dulzura que ya casi no recordaba, con ternura lo posiciono sobre el colchón y con la luz de la Luna colándose por la ventana, esa noche unieron sus cuerpos en aquel acto de amor, que el peli negro atribuyo a una nueva etapa donde su esposo por fin lucharía para salvarse a su lado.


Había ganado, su matrimonio sería salvado, Taehyung aun lo amaba pues después de un tiempo, esa misma noche Jungkook volvió a escuchar los dulces te amo de su esposo. Todo sería mejor.

2 февраля 2021 г. 0:57:30 2 Отчет Добавить Подписаться
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Jeon Space Jeon Space
Que esto termine bien, por favor 😭
kim vante kim vante
Ay no que triste todo): pero que lindo que kook luche por mantener su matrimonio.
~

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