mrs_midnight1930 Mrs. Midnight

En 1875, la familia Kim mantiene su estatus social manteniendo una relación agradable con la realeza, es por eso que para mantener este poder social Kim TaeHyung, el mayor de sus cinco hermanos, debe casarse con la nieta de la reina, la princesa Irene quien pese a su belleza no es capaz de quitarle de la cabeza a ese pintor que siempre tiene las cortinas cerradas. Por vocería de uno de sus hermanos, TaeHyung se entera de que su pintor cuyo nombre recuerda como Jungkook va a casarse con una aristócrata cercana a los Park. Sin embargo, días después de enterarse la prometida del pintor es encontrada muerta en medio de la calle que divide la mansión de los Kim de la simple y pequeña casa de los Jeon. ¿Quién la mató? ✿✼:*゚:.。..。.:*・゚゚・* ACTUALIZACIÓN TODOS LOS MIÉRCOLES Y VIERNES ;Primer libro de la saga siete crímenes. ;Historia con contenido homosexual, violencia, lenguaje vulgar y contenido explícito. Estás advertido. ;Historia ambientada en la época victoriana. ;Fanfiction yaoi de BTS. ;Mención de otros shipps. ;Créditos de portada a: @Monnieeh


Фанфик Группы / Singers 18+.

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Parte I: Kim TaeHyung

¿A ustedes les contaban cuentos a la hora de dormir? Si soy sincero y teniendo en cuenta lo poco que recuerdo de mi infancia los que yo llegué a escuchar fueron realmente pocos. No porque mi madre no se preocupase por el sueño de mi hermano o el mío, sino porque yo caía dormido apenas mi cabeza tocaba la almohada, pero existieron ocasiones donde podía escucharlos en sueños. Mamá tenía obsesión por leernos los grotescos cuentos infantiles de los hermanos Grimm, siendo el primer cuento que escuché el de La Cenicienta. Con los ojos cerrados y en el profundo sueño podía visualizar la sangre de la zapatilla de cristal, el cuchillo cortando cada parte de los pies de las hermanastras que por la desesperación de casarse con el príncipe llegaron a límites exorbitantes y aquellas visiones me causaban pesadillas que me hacían abrazar a mi hermano que con burla me trataba de bebé incluso cuando yo era el mayor. Desde ese entonces dejé de escuchar sus cuentos y comencé a quedarme dormido en el sofá hasta que mi padre decidió darme una habitación propia, una que fue ubicada después de la habitación de Lalisa.

Cuando llegué a la adolescencia, entre los dieciséis y diecisiete años, Lalisa había llegado con un libro de tapa negra y nos pidió a mi hermano y a mí que fuésemos a su habitación a la medianoche.

-¿Qué es lo que quieres hacer? -Le preguntó Luxus, no sintiéndose muy confiado por la invitación de nuestra hermana adoptiva.

Recuerdo que Lalisa había sonreído con cierta picardía, y agitó el libro que sostenía en su mano derecha.

-Descúbrelo.

Y tras eso se encerró en su cuarto hasta que la medianoche cayó, no había bajado a comer ni mucho menos a estar en la hora familiar donde solíamos conversar sobre las responsabilidades que tendríamos cuando fuésemos mayores de edad. Una vez nuestros padres se durmieron me escabullí en la habitación de Luxus y juntos fuimos a la habitación de Lalisa, quien nos abrió con el dedo índice en sus labios, pidiendo que no hiciéramos ruido. Nos sentamos en unas almohadas que estaban en el suelo, debajo una manta donde una lámpara de aceite iluminaba una pequeña fracción del fuerte improvisado que Lalisa había construido.

-Me obsequiaron esto. -Dijo y nos enseñó el libro, en la primera página el nombre del autor estaba escrito estéticamente en tinta negra.

-Edgar Allan Poe.-Leí en voz alta para posteriormente observar a mi hermana confundido-. ¿Y?

-Jimin me habló de este autor hace unas semanas. -Comenzó la castaña, acariciando las páginas del libro con sus dedos-. Dijo que ningún cuento de terror le hizo temblar tanto como los de este autor.

-Patrañas. -Aseveró Luxus con sorna-. Sabes cómo es Jimin, Lis, no hay que creer en todo lo que dice.

Lalisa se encogió de hombros.

-Nada perdemos con leer un poco. -Dijo y me extendió el libro-. ¿Nos haces los honores, Tae?

Sin mucho interés y sólo con el objetivo de complacer a mi hermana lo tomé, pasé un par de páginas hasta llegar al primer relato que se titulaba "Los crímenes de la calle Morgue". Inconscientes de lo que pasaría después, el relato nos terminó por atraer hasta el punto tal de dejarnos sin parpadear y sin dejar a mi garganta sedienta. Cuando acabamos ese relato continuamos con "Morella" el que resultó siendo el favorito de Luxus, después continuamos con "El gato negro" hasta que al llegar al punto final caímos dormimos y la lámpara se desgastó. Los libros de Edgar Allan Poe terminaron por culminar en un punto muy profundo de nuestras vidas y nos la pasábamos noches enteras sólo leyendo y escuchando sus cuentos.

Cuando Luxus y yo llegamos a los veinte y Lalisa a los diecinueve pasaría algo que marcaría una parte de nuestra vida y sería la misteriosa-misteriosa para algunos pero obvia para nosotros-muerte de nuestro padre que había muerto de supuestas causas naturales o de un abuso con el cigarrillo. Nunca estuvo claro. El luto para mi madre duró una semana cuando ya estaba metiendo a la casa a su nuevo esposo con los tres hijos del tipo quienes por fortuna y conveniencia se apellidaban igual que nosotros. SeokJin parecía ser el más maduro de los tres y por consecuencia se mantenía encerrado en su nueva habitación que se había adquirido en el momento de mudarnos. NamJoon, por otro lado, estaba con nosotros tres en breves ocasiones en las que su hermano no le llamaba para encerrarse en la habitación y no salir de allí hasta el día siguiente y Jennie como mucho saludaba; era igual que su hermano mayor, sólo que ella trataba de congeniar con Lalisa por razones que hasta hoy aún desconozco. Cuando Luxus preguntaba a Lalisa qué tanto conversaba con Jennie solía desviar el tema o directamente no contestar, por lo que los únicos normales en la casa resultamos siendo mi gemelo y yo.

Las noches leyendo a Edgar Allan Poe habían llegado a su final y pronto Luxus y yo terminamos también alejándonos, sólo viéndonos en el desayuno, almuerzo y cena.

Un día, releyendo el libro que había empezado con las mejores noches de mi vida, sentí que alguien me observaba. Tal vez era algo causante de la obra, o una paranoia mía, pero la sensación nunca se fue. Entonces alcé la vista hacia el exterior, donde mi ventana chocaba frente a una ventana paralela. Recordaba ver esas cortinas cerradas durante largos días e incluso semanas, pero en ese instante las vi abiertas y entre ellas había un azabache que tenía un lienzo sobre un caballete y en sus manos pálidas sostenían una paleta de color. Reaccionó apenas fue descubierto y las cortinas se cerraron por unas semanas más. Pero nunca lo olvidé.

Habían noches donde me quedaba viendo por la ventana esperando a que las cortinas se abrieran, y noche tras noche llegó el momento donde se abrieron y nos vimos cara a cara.

-Es de mala educación pintar a una persona y desaparecer casi por un mes, ¿Sabías?

Él pareció sentirse avergonzado y no dijo nada al respecto, estando muy ocupado teniendo la mirada gacha y un sonrojo hasta las orejas. Adorable.

-Me gustaría verla.

-¿Eh?

Alzó la vista apenas dije eso, sus ojos eran grandes y debido a los faroles que iluminaban la vacía calle estos brillaban.

-La pintura, me gustaría verla.

-Oh, aún no está lista. -Me dijo, en un murmullo que entendí por pura suerte.

-¿Necesitas tenerme como referencia todavía?

No me respondió y yo intuí que se trataba de un "sí".

-Mañana estaré leyendo nuevamente, tendré la ventana abierta.

Y luego de decir eso y no recibir respuesta, le deseé las buenas noches y cerré la ventana. Al día siguiente, y como había sido prometido abrí la ventana y me dispuse a leer, fijándome de reojo de que estaba allí. Pintando. Esperé el tiempo que él necesitaba hasta que escuché su ventana cerrarse. Suspiré y cerré también la mía. Fue entonces, cuando al día siguiente Jennie me había entregado algo envuelto en papel periódico, era algo cuadrado que estaba en la puerta. Cuando llegué a la habitación y lo abrí, el lienzo estaba allí y la figura mía leyendo estaba plasmada. Giré la cabeza hacia aquella ventana que como me esperaba estaba cerrada, luego me fijé en la firma.

Jeon Jungkook.

Ahí marca el día y el momento donde aquel nombre se quedó plasmado en mi memoria.

20 января 2021 г. 20:56:16 0 Отчет Добавить Подписаться
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