myokiru r. myokiru

Siete jugadores, siete pecados capitales, un ganador y dos personas destinadas a amarse y destruirse. Nota: La historia es de mi completa creación. No se aceptan copias ni adaptaciones. Todos los derechos reservados. Antiguamente publicada en Wattpad. ©


Боевик 13+.

#fanfic #jungkook #taehyung #2021 #bts #taekook #vkook
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Preludio

Cuando Eva le dio a probar del fruto prohibido a Adán, el hombre fue condenado a vivir con el pecado eternamente y su única forma de acercarse a Dios era por medio del arrepentimiento. Sin embargo, en la edad media, surgió un hecho llamado "Los 7 pecados capitales" que volvió a alejar al hombre de su creador.


En roma, siete demonios, entre ellos el mismo lucifer, ascendieron al mundo mortal a poseer diferentes cuerpos y llevárselos al infierno. El vaticano logró detener las múltiples amenazas y salvar al resto de la población por medio de un ritual, sin embargo, antes de su final, los demonios prometieron regresar en cuerpos humanos por medio de los pecados. La humanidad estaba condenada a vivir con este castigo por el resto de los siglos.


Y entonces, se les denominó "los siete pecados capitales".


Se formaron causas, ideas, todo para combatir este regreso y evitar lo que la iglesia tanto profesó. Los monjes de todo el mundo se unieron y crearon, con ayuda externa, el tan esperado juego "DILL", donde los siete pecados tendrían su destino a muerte en representación del sufrimiento que causaron sus antepasados, todos salvo uno.


Siete jugadores, salvo uno, destinados a morir para restaurar la conexión del hombre con Dios.


Todos sabemos la historia planteada en la biblia, como el humano recibió el pecado al desobedecer las órdenes de su creador e intentar igualarse a él en todo sentido. Desde entonces, el mismo hombre ha querido deshacerse de ese destino cruel y real, "DILL" fue una de esas salidas.


Siete demonios se refugiaron en cuerpos humanos y renacerían para cuando el mismo portador asumiera su destino, volviéndose a sí mismo un pecado capital y peón de un juego para acabar con su vida. Es ahí, en ese pestañeo de ojos, donde el juego comienza.


El renacer del pecado está dado por el portador, así como podría ocurrir a los seis años también podría ser a los dieciocho; no había una fecha impuesta, solo estaba claro que todos los pecados capitales debían estar despiertos para ascender al segundo nivel y terminar ya con el entretenimiento.


Cada portador tiene un montador único, el cual se encargaría de entregarle diferentes misiones para recibir los premios que varían entre poderes o simples regalos sin sentido, y finalmente hacerlo más fuerte para ganar. Sin embargo, el montador tiene prohibido hablar sobre el juego más allá de lo que el jugador sabe, de lo contrario, será eliminado automáticamente y reemplazado por uno distinto.


Y ahora, Pereza había despertado.


Jungkook tiró el celular al frente, tembloroso y sudando, con una serie de dolores expandiéndose por su pecho hasta detener el pulso. Retrocedió unos pasos mientras veía las constantes notificaciones abriéndose en su pantalla. Tragó duro y se tropezó con sus propios pies, cayendo al piso. En ningún momento apartó la mirada de su teléfono.


— No... Imposible. —murmuró acelerado, negando con la cabeza repetitivas veces.


El celular pestañeó un brillo intermitente por un tiempo más prolongado y el mensaje, dentro de una viñeta dorada, apareció destacándose entre los innumerables textos. Jungkook relajó su respiración y una vez más inhaló profundo antes de incorporarse y acercarse al celular para tomarlo con miedo. Lo encendió como un cobarde y leyó su contenido.


Número desconocido

Bienvenido a Dill, Jungkook.

Mi nombre es Bin y soy tu montador.

recibido 22:00 pm.


Ese fue el comienzo de lo que Jungkook llamaba: "La gran desgracia".

Ahora el azabache estaba en un gran lío, un lío en el cual no hubiera estado sino hubiera abierto ese maldito mensaje hace un mes y medio. Sin embargo, deseaba conseguir el maldito premio por la estúpida actividad.


— Que molestia. —bufó con fastidio, limpiándose la sangre que escurría por su nariz con su manga. Miró al sujeto frente a él, perteneciente al mismo instituto, y sonrió para sus adentros. Sí que estaba en un lío enorme, pensó.


El sujeto era enorme, le sacaba dos cabezas de diferencia y ni hablar de su contextura física. Jungkook estaba casi seguro que pertenecía al club de baloncesto o a las ligas mayores porque era imposible que ese cabrón pudiera tener 17 años, y él no escapaba de la altura y el peso promedio. Sin duda, está jodido. Sí, Jungkook está jodidamente jodido.


— No vuelvas a acercarte a ella, rata Jeon. —gruñó, tomándolo desde el cuello de su uniforme. Levantó a Jungkook por los aires, tratando de intimidarlo, pero el azabache rió sin intenciones de zafarse. Porque claro, recibir una paliza era parte de la actividad.


— Vamos, hombre. Ella no es mi tipo, solo fue un beso y ya. —dijo, divirtiéndose por la mueca en el rostro adverso. Jungkook sonrió al tener una muy buena idea. —Además, escuché que tú no la complacías sexualmente. Pobrecita, de seguro no era capaz de llegar al orgasmo.


— ¡Te mataré!


Jungkook cerró los ojos, esperando ese ansiado golpe para recibir el premio y marcharse, quizás devolvérselo y así sería suspendido para no ver a los de su clase ni mucho menos a ese anciano del profesor.


Y fue justo como lo esperó. Jungkook se mentalizó el dolor mucho antes de la golpiza ya que quizás así no dolería tanto y podría aplicarse hielo sin la necesidad de andar de queja en queja. Cuando finalmente llegó, cayó al suelo de golpe con la mitad del rostro con rasguños y moretones; ni hablar de su nariz que probablemente estaba rota.


La campana sonó segundos después y los pocos espectadores, que básicamente eran los amigos del gigante, se alejaron del área y fueron a sus respectivas clases con esas risas tan molestas con las que Jungkook lidiaba a diario.


Entonces, la moneda plateada apareció frente a él. Después de tanto tiempo, la tenía en sus manos.


Cada misión contenía una moneda y de acuerdo a su valor se sorteaba el tipo de premio que el jugador recibiría. La moneda plateada no salía seguido, más bien era cosa de suerte del jugador. Podía salir en una misión estúpida o arriesgada, era impredecible. También cabía decir que solamente había siete de ellas esparcidas por todo el juego y encontrar una de ellas era imposible.


Pero él tenía una, por fin.


Jungkook resopló cuando leyó el típico "Felicidades" y tomó lo más rápido posible el premio. La moneda se abrió y dejó ver su contenido.


— Usar o regalar una vida. —leyó. El azabache soltó una carcajada —Me están jodiendo, ¿no? —apretó los puños. —¿Quieren decir que dejé que un idiota gigantón me golpeara para ganar este estúpido premio? —Jungkook guardó la moneda apagada en su bolsillo y sacó su celular torpemente por su enojo. — Explícame esta mierda. -gruñó a la pantalla.


Los mensajes eran instantáneos, el montador podía conectarse con su portador casi por telepatía y así contestar sin la necesidad de recibir un texto primero.


Bin

No hay nada qué explicar. La moneda te entregó ese premio y tienes suerte de conseguirlo, si lo piensas.

recibido 16:10 pm.


—No me jodas. —apretó los dientes. —Me estoy quedando sin poderes y energía. Necesito otra misión.

Bin

Haz hecho diez durante el día. No deberías forzar tu cuerpo de esa forma y es mejor que uses esa poca energía restante en clase.

recibido 16:10 pm.


— ¿Asistir a clase? No tengo tiempo para eso. No debe quedar mucho para el primer encuentro y yo estoy perdiendo el tiempo. —volvió a gruñir frente al aparato, esperando el siguiente mensaje.


Bin

Debes descansar o algo podría ocurrirte.

recibido 16:11 pm.


— Tsk, no me ocurrirá nada. Dame otra misión.

No resultó. Su día se estropeó cuando la directora llegó hasta el patio trasero y lo tachó de loco por gritarle a su celular, aparte de castigarlo. Pero no le importaba, ya había estado en esa misma sala un par de veces durante el último mes.


El azabache movía sus piernas como si estuviera jugando mientras espera en detención. La secretaria lo miró un tiempo y apartó la mirada, tratando de ignorar la sangre y los moretones de su cara porque sí, Jungkook siempre llegaba de esa misma forma al final del día.


— ¿Cuánto más tengo que esperar? —Jungkook rompió el silencio, hablándole a la secretaria que se sobresaltó con su fuerte voz.


— N-no lo sé. La directora está con un alumno ahora. —le dijo rápidamente.


Jungkook bostezó y extendió ambos brazos. Supongo que estaré aquí el resto del día, pensó.


— Jeon. —el nombrado giró su rostro a la dirección de la fuerte voz, encontrándose con el muy enojado rostro de la directora. —Entra. Rápido.


— Mierda... —murmuró para sí mismo.


El azabache se levantó del asiento e ingresó hasta la oficina de la mujer, sobresaltándose un poco cuando esta cerró la puerta de golpe detrás de sí.


— Siéntate, hay algo de lo que quiero hablarte. —el azabache bufó y finalmente se sentó en la silla frente al escritorio de la directora. Ella resopló.


—Es sobre tu ausencia en algunas clases durante este último mes, sin mencionar el aspecto en el que te encuentro cada vez que sí asistes.


— No entiendo lo que quiere decir.


— Me refiero a todas esas peleas en las que te metes.


— Ah... —el azabache formó una sonrisa rápidamente. —Soy masoquista.

La directora alzó ambas cejas.


— ¿Masoquista?


— Me gusta recibir dolor, por eso me involucro en peleas. —se encogió de hombros.


— Está bien... —la directora tenía sus dudas, pero finalizó el primer punto al ver la convicción en el rostro del azabache y su extraña tranquilidad al referirse a esos temas tan... Íntimos. Ella resopló. —Y bien, ¿cómo explicas lo otro?


— ¿Otro?


— Tu ausencia en algunas clases.


— Ah... Eso. —Jungkook se rascó el mentón y pensó en una muy buena excusa. —No me gustan las clases.


— Esa no es una justificación.


— Pero es la verdad.


— Escucha Jeon, ¿entiendes lo que pasará si no asistes a clases? Tendría que repetirte el año o expulsarte, y estoy muy segura que no quieres eso. Así que... ¿Podrías por lo menos darme la verdadera razón?


Jungkook negó incontables veces en su mente, no porque no confiara en la mujer, él mismo sabía que ella siempre lo había defendido y entendido a pesar de lo ruda que se viera, entendió su condición social y lo aceptó en una escuela con renombre, pero aún así no podía decirle que su vida estaba en juego y con solo abrir la boca podría morir.


— Son solo típicos problemas de la adolescencia. —mintió. —Tengo problemas con las chicas y comienzo a creer que mi condición familiar no es de mucha ayuda en eso. Además, no me llevo muy bien con los compañeros de mi clase.


— Debiste habérmelo dicho antes, yo podría ayudarte o llevarte con un consejero estudiantil.


— Es por eso que no quise hacerlo. —agregó. —¿Un niño sin padres y con ayuda psicológica? No es una muy buena combinación si me permite decir. He dicho antes que no me interesa ser golpeado, no es como si fuera un problema cuando eres, por así decirlo, un sádico.


— Pero aún así influye en tu ausencia a clases.


— Es cierto, pero mi problema con las chicas y mi baja autoestima también lo hace. —dijo. Ella abrió la boca para interrumpirlo, pero el azabache fue más rápido y prosiguió. —De todas formas, no volverá a suceder, y por favor no mande ayuda especial porque no la necesito. Estoy bien.


— Es mi deber como...


— Ya lo sé, pero no lo haga. Prometo venir más a clase, lo juro.


La directora creyó en sus palabras, porque al ser sincera, nadie podría no hacerlo cuando ves a un estudiante con un rostro suplicante sentado frente a tu escritorio.


— Está bien.


Con esa respuesta bastó para que Jungkook se retirara y la sonrisa agradable que tenía hace unos segundos desapareciera al alejarse de la oficina de la mujer y caminar por los pasillos hasta su aula.


Bin

Debo admitir que estoy sorprendido. ¿Problemas de autoestima? ¿Es enserio?

recibido 16:58 pm.


— Era mi única salida, no molestes. —gruñó. —Ahora por tu maldita culpa tendremos que asistir a clase, maldición.


Bin

¿Mi culpa? Yo te lo advertí.

recibido 16:58 pm.


— Si tan solo me hubieras dado otra misión, idiota.


Jungkook bufó cuando no recibió otro mensaje y siguió recorriendo los pasillos con un rostro de pocos amigos durante el trayecto. No fue hasta cuando se acercó a los baños que su cuerpo impactó con otro más fuerte. Era moreno, de cabello rojo y una expresión extraña, casi igual de molesta que la suya y estaba más que claro que esperaba una disculpa, pero Jungkook no estaba dispuesto a dársela.


— Muévete. —fue lo único que logró salir de sus labios, y aunque Jungkook no quería sonar tan rudo, lo hizo, sin embargo, no obtuvo la reacción que él quería. —¿Eres sordo? He dicho que te muevas.


Lo vio fruncir el ceño antes de caer seco contra el suelo, Jungkook apretó los dientes y alzó el rostro después del impacto para continuar. Desde abajo apreció su afilada mandíbula y lo intimidante que podían a llegar sus ojos cafés que lo analizaban en la cima, imponiendo territorio.


Él era espeluznante.


— Estorbas. —le dijo.


Cruzó a su lado sin importarle la presencia de Jungkook a unos centímetros de su cuerpo o que hace algunos segundos lo haya empujado ante el alardeo. Al azabache le pareció irritante y es a causa de ese pensamiento que se incorporó rápidamente del suelo y le volteó el hombro para golpearle en la mejilla.


El pelirrojo escupió la sangre que desprendió su labio inferior ante el golpe y nuevamente concentró su vista en el de cabellos oscuros, entregándole otro sucio choque directo al lado izquierdo de su rostro.


— No te atrevas a tocarme, bastardo. —bramó, tomándolo desde el cuello una vez Jungkook volvió a caer. —Si no quieres que tu lindo rostro tenga otro moretón, entonces no te entrometas.


— Kim. Jeon.


La voz femenina los sacó a ambos de sus pensamientos, logrando que sus rostros se encontraran con la no muy amigable directora y unos profesores a sus espaldas observando la escena. El primer nombrado maldijo y soltó al azabache lentamente, alejándose de él cuando la mujer comenzó a acercarse mientras Jungkook se incorporaba al mismo tiempo.


— Creo que el castigo no le sirvió de mucho, señor Kim. —fulminó. La mujer miró a ambos. —Quiero verlos en mi oficina mañana temprano y también el resto de la semana por las tardes, ayudando a limpiar la escuela. ¿Queda claro?


Los dos chasquearon la lengua.


— He dicho... ¿Quedó claro? —recalcó, esta vez más fuerte.


— Sí. —respondieron al unísono.


Sin más, la directora desapareció junto al resto, dejándolos solos.


— Mierda... —murmuró el azabache. Jungkook mordió su labio de impotencia y miró al responsable del problema. —¿Qué mierda te pasa de todos modos? ¿Por qué me empujaste? Ahora por ti culpa tendremos que trabajar.


— ¿Yo? Tú te me cruzaste. —gruñó.


— Tú chocaste conmigo, bastardo.


— Yo que tú cuidaría esa boca para que siga viéndose como está, maldita rata. —volvió a gruñir.


— Y yo que tú cuidaría esa cara de mi puño.


— Atrévete y te parto el trasero, idiota.


Se miraron con odio unos minutos hasta que el completo desconocido apartó la mirada y soltó un chasquido.


— Como sea... —el pelirrojo se volteó y con ambas manos en los bolsillos caminó en dirección contraria que el azabache.


— Qué gran idiota... —susurró Jungkook en cuanto el de cabellos rojos se alejó.


Bin

Eso estuvo cerca, casi enseñas tu verdadera fuerza a un chico extraño. Debes ser más cauteloso.

recibido 17:20.


— Eso ya lo sé. —se quejó, acariciando su mejilla golpeada. — Mierda...ese bastardo golpeaba fuerte.


Bin

Vuelve a clases, no necesitamos más sospechas.

recibido 17:20.


— Ya entendí, ya entendí.


Jungkook arregló unos cuantos mechones rebeldes de su cabello y caminó lo más rápido que pudo a su salón mientras se analizaba a él mismo en la pantalla de su celular, lamentándose por todo esos rasguños.













El pelirrojo chasqueó la lengua y golpeó una máquina de comida, logrando que la soda que tanto quería saliera por debajo. Abrió la lata y la vació de un sorbo, botándola al suelo una vez se terminó el refresco.


Mensaje nuevo (1)

¡Felicidades, tu misión N°3894 ha sido completada con éxito!

Agilidad: +75.

Fuerza: +50.

Velocidad: Máxima.

+ 4000 pts.


— Qué misión más molesta.


Jaesuk

Lo hiciste bien golpeando a ese chico.

recibido 17:30.



11 января 2021 г. 19:20:11 4 Отчет Добавить Подписаться
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LL Luvi Luvu
OMG graciaaaaaaas, la extrañé demasiado<33
Venus Jeon Venus Jeon
DIOS TE EXTRAÑABA TANTO!!!! 🥺🥺ENSERIO JUSTO ANTES DE AYER PENSABA EN TI
diana baag diana baag
Ya la extrañabaaaa
~

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