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¿?

—Así que... ¿de aquí sacaste ese raro ritual? —preguntó Taehyung, echándose a la cama pansa abajo con el cuaderno entre manos.

Jungkook miraba de un lado a otro, aun algo acojonado por lo que acababa de pasar. Nunca creyó que eso fuese capaz de funcionar o que siquiera fuese real, pero estaba equivocado, porque si lo era, y mucho. Incluso aun con las luces encendidas no lograba relajarse del todo, perseguido con la idea de que aquella cosa que había rondado por la casa durante, por lo menos, una hora, siguiera allí.

Taehyung, en cambio, se sentía más tranquilo, aunque aun alerta ante cualquier cosa. Confiaba en que con haber quemado el peluche era suficiente, y así lo era. De igual modo, Jungkook no volvería a dormir tranquilo en aquella casa durante un tiempo, hasta que los recuerdos por lo sucedido no estuvieran tan frescos.

El azabache cerró la puerta de su cuarto con seguro luego de llevarse comida y se sentó en la cama, escuchando la lluvia que aun no se había detenido. Observó a Taehyung, quien seguía muy metido en aquel cuaderno. Todo eso era raro, ¿por qué Jiwoo tenia algo como eso? ¿Acaso había muerto por creer que todo era una mentira?

—Ya no leas eso, déjalo. Creo que es peligroso, bebé. —dijo Jungkook, llevando unas papitas fritas a su boca.

—Aun no me has dicho como lo conseguiste.

Jungkook bufo, sabiendo ahora que lo que hizo fue una mala idea: —Entre a la casa de Jiwoo y prácticamente lo robe.

—¡¿Qué hiciste qué?! —chilló, con sus ojos como platos.

Aquella casa estaba clausurada y sellada luego de lo ocurrido. Ante muerte tan violenta, los padres estaban hallados como principales sospechosos por el momento, por lo que nadie la habitaba. Si la policía llegaba a enterarse de que Jungkook había entrado, podía estar en graves problemas, incluso metido en la causa como un sospechoso más. ¿Qué tenia que hacer él ahí? Exacto, nada.

—Lo sé, es muy raro, pero es que cuando volvía a casa luego del colegio y pasé por ahí... oí un ruido raro y sentí una curiosidad enorme por ir a ver de que se trataba. La ventana estaba prácticamente moviéndose sola con el viento. —hizo una pausa, pensando mejor en eso.— Ahora que lo recuerdo, si fue un poco escalofriante, así que no tengo idea de porque aun así entre.

—Deberíamos devolver esto, Jungkook, ¿mira si se dan cuenta de que falta algo? O peor, mira si lo ve alguna de sus amigas. Las vi varias veces con este cuaderno en la mano, creo que lo reconocerían muy rápido.

—Pues sí, pero no tienen porque verlo si lo dejo aquí en la casa. —le quitó el cuaderno, buscando la página de la que había extraído la información sobre el ritual.

Taehyung se levantó y se acomodó mejor a su lado, pudiendo ver también lo que decía en las hojas. Estaba muy prolijo y detallado como para solo ser unos juegos ridículos. Creían que había algo más detrás de todo eso, porque si uno solo había funcionado, ¿qué pasaba con el resto?

—Espera, eso se ve interesante. —dijo Taehyung, quitándole el cuaderno para volver un par de hojas atrás.— El juego de la fortuna: Tsuji-ura. —leyó en voz alta, con una sonrisita escapando de sus labios.

—No, ni lo sueñes. —exclamó, sabiendo lo que pasaba por la mente de su novio.

—Ay, por favor, no se ve tan malo. Es más, mira, ni siquiera hay una amenaza o un peligro real.

Leyendo atentamente las instrucciones, tenia todo lo necesitado. Jungkook tenia un montón de libros y revistas por ahí, y casualmente había llevado su peine, puesto que su novio jamás recordaba en donde había dejado el suyo, así que directamente llevaba uno.

—No saldré con la lluvia, podemos resfriarnos.

—¿Desde cuando eres tan marica, amor? —sonrió, alzando la vista para verlo.— Esto es fácil. Probaremos este simple e insignificante juego, y si funciona como con el otro, sabremos que es algo peligroso de lo que nos debemos deshacer, ¿te parece? Yo traje mi paraguas por si no tienes otro.

Jungkook suspiró, pensando en aquello. A decir verdad, no se veía malo ese "ritual", hasta incluso parecía más fácil y amistoso que el anterior. Para acabarla, si tenía curiosidad, no iba a mentir, sin embargo, aún estaba asustado. Una noche solitaria de lluvia siempre se presta para hacer volar la imaginación.

—Esta bien, lo haremos, pero si llega a funcionar, lo quemaremos ¿okey? —aceptó, levantándose de la cama para ir a buscar su abrigo.

Taehyung aplaudió eufórico mientras se levantaba para hacer lo mismo.

Tomaron una mochila pequeña de Jungkook y dentro metieron un par de libros que al azabache no le importaba mucho que se mojaran, y el peine de Taehyung. Si tan interesado estaba, que él hiciera todos los pasos a seguir. El juego decía que podía haber uno o varios acompañantes, y ese papel es el que planeaba cumplir.

El juego consistía en llegar a un cruce de caminos o a un callejón solitario, para esperar a que un extraño de cara desconocida les dijera su fortuna. Según las leyendas de varios países y culturas, el diablo camina entre los cruces, por lo que había grandes posibilidades de que él fuese quien le daría su fortuna a Taehyung. Aunque también podrían toparse algún tipo de espíritu. Ambos casos podían suceder.

Una vez encontraron el lugar adecuado luego de caminar unas horas bajo la lluvia, Taehyung sacó de la mochila su peine mientras Jungkook sostenía el paraguas. Andaban usando uno solo que era grande y por suerte no llovía tan fuerte, así que se sentían cómodos estando tan cerca uno del otro bajo el mismo refugio.

Taehyung leyó una ultima vez las instrucciones antes de guardar la pequeña libreta en su bolsillo. Sus piernas y manos temblaban un poco, no sabia si del frio o del miedo, el ambiente tan tenebroso que de pronto se había formado, pero ya estaba ahí y no iba a acobardarse o sino toda esa odisea habría sido en vano.

Jungkook observó las cuatro direcciones, mas no veía a nadie. No pasaba ni un alma por allí, los únicos idiotas eran ellos. Su corazón latía con fuerza, con más ganas de irse que de quedarse a ver qué pasaba.

Luego de eso no quería saber más con rituales en la vida.

Taehyung pasó sus dedos por los dientes del peine tres veces, y la misma cantidad de veces pronunció: —Tsuji-ura, Tsuji-ura, concédeme una respuesta verdadera.

Guardó el peine en su bolsillo y ya no dijo más nada. Con los libros en la mano, debían esperar en silencio a que alguien llegase a donde estaban. No podía ser alguien que conocieran, sino un completo extraño, alguien de quien no supieran ni siquiera su nombre.

Tan solo pasó un minuto en el que el tiempo se les hizo interminable. El ambiente lleno de suspenso que se había creado les helaba el corazón y les hacía flaquear las piernas. Jungkook estaba a punto de decir algo, harto de esperar, hasta que el aire se le fue cuando vio a alguien caminar hacía la esquina por la misma vereda en la que estaban.

Intentó tranquilizarse y acallar los pensamientos malos que invadían su mente mientras ambos se tapaban el rostro con los libros abiertos en una página random. Ese era el siguiente paso a seguir si veían a alguien aproximarse.

Taehyung apretó las manos en el libro, también algo asustado y comenzando a arrepentirse de hacer eso. Podía ser cualquier loco o quizás les terminaban robando, lo que fuera. Había tanta cantidad de posibilidades casi infinitas.

Cuando escuchó los pasos del sujeto cerca, Taehyung se apresuró a preguntarle por su fortuna, sin embargo, fue olímpicamente ignorado.

Bajaron los libros de sus caras viendo como el sujeto se iba rápidamente, casi empapado al no llevar nada que lo cubriera.

—¿Ahora si podemos irnos? —dijo Jungkook, con el paraguas en una mano y el libro en otra.

—No. En el cuaderno decía que si la persona a la que le preguntara se niega, puedo intentarlo de nuevo. Esperemos un poco más a ver qué pasa y luego nos vamos.

—Taehyung, se que yo siempre bromeo con que no tengo miedos, pero de verdad estoy que me cago encima con esto. Luego de lo que viví hace unas horas, lo único que deseo es estar echado contigo viendo una película de Barbie.

Taehyung se rio por lo bajo ante su elección tan infantil y llena de brillitos. Bueno, él también tenia ganas de ver alguna de Barbie en ese caso.

Volteo la mirada por los caminos, viendo como una nueva persona se acercaba. No dudo en codear a Jungkook para que lo notara y ambos volvieron a tapar sus rostros con los libros. Tenían los dedos helados y sus zapatos andaban algo mojadas, pero por suerte ese sería el último intento.

En cuanto Taehyung sintió que aquella persona, esta vez una mujer, estaba a nada de pasar por su lado, se apuró a hablar: —Disculpe, ¿podría darme mi fortuna?

La mujer se detuvo en cuanto escuchó aquello, lo que hizo que los vellos de ambos se erizaran. Jungkook mordió nervioso sus labios, sin querer bajar el libro, aunque la curiosidad lo estuviera matando. En el cuaderno no decía nada sobre que pasaría si lo hacía, pero no quería correr el riesgo.

Taehyung por su parte cerró fuerte los ojos, sintiendo como su respiración era cada vez más pesada ante el silencio de la mujer. Escuchó por sus pasos como se acercaba más a él, casi hasta sentirla pegada a su oído, lo que hizo que inconscientemente llevara el libro aun más cerca de su rostro.

—Ella sabe lo que hiciste. —susurró la mujer, con una voz serena y calmada, casi dulce, muy diferente de lo que Taehyung esperaba o había imaginado.

Aun así, tan solo esas palabras bastaron para que Taehyung abriera grande sus ojos del asombro y no respirara. No... no podía ser cierto, ¿era ella? No, había hablado en tercera persona. Ay no, no no no no no. Eso estaba muy mal, demasiado mal.

Sin saber en que momento, la mujer ya no estaba. Quizá se había ido o se había esfumado, Taehyung no tenia idea, porque en lo único que su mente podía pensar era en sus palabras.

Petrificado del miedo, ni siquiera era capaz de bajar el libro. Su cuerpo temblaba contra su voluntad y sus ojos se llenaron de lágrimas, haciéndole ver borroso. Su mente estaba nublada, no llegaba ni a distinguir las palabras que se encontraban plasmadas en aquel papel frente a su nariz. ¿Cómo es que ella sabía? ¿Qué buscaba de él? ¿Acaso quería vengarse?

Sintió una mano en su hombro y volteo asustado, largando un pequeño grito, pero solo se trataba de Jungkook. Este se veía muy preocupado al ver que Taehyung no reaccionaba, y por un momento se había asustado pensando que le había pasado algo físicamente, pero al parecer el asunto no venía por ese lado.

—¿Qué te dijo? —preguntó Jungkook, preocupado y curioso ante su silencio, mas luego de ver el estado en el que su novio se encontraba luego de aquella experiencia.

Taehyung solo negó repetidas veces, abalanzándose entre sus brazos para abrazarlo fuertemente. No pudo evitar que el libro se le cayera de la mano, directo a la acera mojada, pero poco le importó. Su novio realmente estaba haciendo un esfuerzo por no quebrarse aquí mismo, era más importante.

—Taehyung, por favor, ya dime, me estas preocupando. —susurró, aun sosteniendo sobre ellos el paraguas mientras sobaba su espalda con su mano libre.

Taehyung alzó la mirada, viéndolo a los ojos un instante antes de besarlo. Era un beso que buscaba más la tranquilidad y estabilidad emocional que una reacción amorosa. Tal vez una distracción.

—N-no puedo decírtelo. —logró pronunciar Taehyung, luego de un pequeño silencio en el que poco a poco había logrado recuperar la compostura.— ¿Podemos regresar ya? Por favor, ya no quiero estar aquí.

Jungkook solo asintió, con un claro gesto de preocupación en su rostro. No veía nada bien a Taehyung y eso que ni sabia que le habían dicho. Lo único que se le ocurría era que alguien iba a morir y esperaba no ser él.

Abrazados, ambos caminaron a paso rápido rumbo a la casa de Jungkook, dejando allí tirado el libro que la lluvia arruinaba poco a poco, volviéndolo casi inservible.

5 января 2021 г. 7:29:39 0 Отчет Добавить Подписаться
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