katuski alex

Podría ser bobo, pero Jihoon en todas las navidades seguía pidiendo en una carta a Santa Claus, que trajera a su padre Kook de vuelta. ❘ 𝟏𝟑𝟏𝟎𝟐𝟎 ❘ 𝐏𝐫𝐨𝐡𝐢𝐛𝐢𝐝𝐨 𝐬𝐮 𝐜𝐨𝐩𝐢𝐚 𝐮/𝐨 𝐚𝐝𝐚𝐩𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 ❘ 亞歷克斯 🦋


Фанфик Знаменитости 13+.

#romance #guerra #oneshot #navidad #familia #soldado #taekook #kookv #doncel
Короткий рассказ
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Capitulo Único

La primera navidad sin su papá Kook no fue tan bonita como lo era en otras ocasiones. Solo eran él y su padre TaeHyung, sin aquel integrante de la familia que causaba la luz en el hogar.

Su papá JungKook era tan alegre, siempre jugaba con él en la nieve y era el que lo ayudaba a poner la estrella en el árbol de navidad.

Pero desde que se fue a servir al ejercito por la guerra que se estaba produciendo al exterior, todo era tan apagado. El árbol seguía poniéndose al lado de la chimenea, pero JiHoon ya no ponía la estrella, su padre TaeHyung no era tan fuerte como su papá JungKook como para levantarlo, su enfermedad a los huesos lo hacía ser alguien muy débil, razón principal por la que no acompaño a su papá a esa guerra.

El pequeño solo podía observar como su padre la colocaba, triste por la falta de su otro papá y no exactamente porque no pudo poner la estrella luego de adornar el arbolito, aquella instancia solo era un agradable momento en familia donde sonreían y sus padres cantaban villancicos ambientando la ocasión. Estaba triste porque no tenían ese momento que hacía de la temporada de navidad especial, porque todo lo dicho anteriormente no ocurrió en esa navidad.

Su padre no podía fingir estar alegre cuando su esposo estaba en quién sabe dónde arriesgando su vida junto con miles de personas más por una estúpida guerra que se pudo haber evitado si sus líderes no fueran tan ineptos y arrogantes.

JiHoon en esa noche no recibió regalos, no pidió nada material, era tonto pedir un juguete cuando lo que realmente quería era a su papá JungKook. Tendría solo seis años, pero entendía perfectamente que el lugar donde estaba su papá era peligroso, no era el único niño de la ciudad al que le habían despojado de su padre. Esa guerra arruino la navidad de muchas familias, no solo de Corea, también de otras partes del mundo.

Con lágrimas brotando de sus ojitos redondos dejo de ver la ventana y se acercó a su padre, se acostó a su lado en el sofá y con su mantita tapo los piecitos de TaeHyung. El mayor lo abrazo abrigando el pequeño cuerpo con su propia manta, sorbiendo su nariz, porque como su hijo, también espero que su regalo de navidad llegara a la puerta de su casa.


❄🎄❄


Pasaban los años, la guerra ya estaba perdiendo la fuerza de un inicio, soldados sin capacidad para seguir luchando volvieron a sus hogares, algunos murieron y otros seguían batallando, pero había familias cuales tenían la desgracia de nunca más saber que estaba pasando con su pariente.

Esa fue el peor regalo que pudo haber recibido JiHoon para su cumpleaños número diez, donde hasta entonces seguía con la esperanza de ver a la imagen viva de su papá.

Su padre había hecho un delicioso pastel, no era tan grande, solo el suficiente para ellos dos. TaeHyung solo sonreía gracias a la presencia de su hijo e incluso se emocionaba por lo grande que estaba, pareciéndose a su papá JungKook mientras más crecía. Tenían una sonrisa tan parecida que hacía sentir su presencia en esa casa, dando calidez a las frías habitaciones.

Habían golpeado la puerta, mientras JiHoon comía su rebanada de pastel TaeHyung fue abrir, cuando vio a un oficial esperando, su corazón se detuvo, seguro que lo poco de alegría que habían construido esos cuatro años se destruyó. Ni siquiera había recibido la noticia cuando sus lágrimas salieron.

Había desaparecido, posiblemente secuestrado por los estadounidenses.

JiHoon solo tuvo que oír eso para ponerse a llorar y gritar al oficial.

—¡Está mintiendo! ¡Está mintiendo! —Grito e intento tirarse sobre el oficial, pero su padre lo atrapo y lo mantuvo entre sus brazos con la fuerza necesaria para retenerlo, sin importar que sus huesos se pudieran fracturar. --¡No diga mentiras! ¡Mentir es malo! —Quería zafarse de su padre y pegarle en el pecho a ese hombre por ser un mentiroso.

Su papá no pudo haber sido secuestrado, él era muy fuerte como para ser atrapado, su papi le había dicho que no iba a dejar que nadie le hiciera daño, le había prometido que volvería sin ningún rasguño ¿Cómo su papá iba a cumplir esa promesa si los hombres malos se lo llevaron? Él había oído de alumnos de la escuela decir que los soldados secuestrados eran maltratados para soltar información, le hacía muchas cosas hasta dejarlos sin vida.

A su papá no le podía pasar eso, él debía volver, lo había prometido, le prometió a su padre regresar para ayudarlo con la casa, le dijo que regresaría para ayudarlo a caminar en cuanto estuviera viejito que sería su bastón para que no cayera al suelo por culpa de sus huesitos. Él lo había escuchado de su papá cuando se despidió de su padre, mientras ambos intentaban no llorar, pero aun así lágrimas cayeron por sus barbillas. Pudo haber sido muy pequeño, pero recordaba muy esas palabras, porque fueron casi las últimas que oyó de su papá JungKook.

—P-Pa-papi K-Kook —Sollozo rendido.

El oficial fríamente se despidió y marcho, tanto hijo y padre se quedaron en la puerta de su casa, con la tristeza escapando por sus ojos. TaeHyung no pudo ser fuerte ante su hijo, no podía esconder su dolor como muchas otras veces, su cuerpo le pedía llorar y gritar de desesperación, su corazón volvía a romperse en más pedazos que hace cuatro años.

Porque cuando un familiar desaparece en batalla es mucho peor que cuando uno muere, porque no sabes si en algún momento de tu vida volverás a verlo.

Todo se vuelve una incógnita y solo deseas que esa persona al menos este bien este donde este.


❄🎄❄


Con dieciséis años, la vida del joven Jeon era muy apagada comparada a los demás chicos de su edad y se podría decir que para sus compañeros no era un secreto por qué el chico de ojos grandes y apariencia tierna era tan cerrado y serio, ya que era el único del salón que había perdido a su papá en la guerra.

Una gran tristeza lo atormento cuando vio esos buses militares llegar con los familiares de la mayoría de familias de la ciudad, él con doce años insistió a su padre ir, tenía esperanza, una muy dolorosa que nunca iba a dejar ir. Los hombres bajaron y como era esperado su papá no estaba entre ellos. No habían sido la única familia quién había perdido por desaparición a un pariente y aún no tenían respuesta de su paradero.

Aquella vez no lloró y su padre Tae tampoco, ir había sido la confirmación que no verían JungKook en un buen tiempo.


❄🎄❄


Navidad otra vez llego a la puerta de su casa, todo estaba adornado para la ocasión, pero la estrella no existía en ese árbol, dejaron de ponerla desde el año que recibieron la noticia de la desaparición. La estrella volvería cuando su papá lo hiciera.

Ya había escrito su carta de navidad, pidiendo otro año más lo mismo.


"Querido Santa, ya estoy grande para pedir regalos, pero llevas años sin traerme lo que te pido...

Sé que no existes, pero sería lindo tener ese milagro de navidad.

Tráeme a mi papá por favor, no importa si le falta alguna extremidad o tiene muchas cicatrices, lo quiero. Papá TaeHyung lo necesita.

Espero que este año si llegue, así te liberarás de este niño de 16 años por fin.

Y si cuesta tanto que se quede con nosotros, que al menos permanezca unos minutos o si ya dejo este mundo, saberlo y no seguir esperando.

Esperaré mi regalo y si no llega, hasta la próxima navidad.

Atentamente Jeon JiHoon."


Su carta estaba ya lista para ser mandada al correo, iría terminando las clases.

Abrió su locker para guardar sus libros de ese día, pero por accidente unos idiotas hicieron todos sus libros terminaran en el suelo, con ellos la carta que estaba entremedio de los libros.

—Oh, muchachos esperen—Dijo uno de los idiotas retrocediendo para ayudar al castaño—Perdón—Dijo ayudando a tomar los libros y antes que JiHoon pudiera tomar la carta, la agarro.

—Dame eso —Ordeno JiHoon e intento arrebatársela, pero el estudiante lo evito.

—Al polo norte ¿En serio? —Casi ríe y casi les tira los libros a sus brazos. —¡Chicos miren! —Llamo a sus amigos—Este niño sigue mandándole cartas a Santa. —La abrió sin cuidado y JiHoon perdió el aliento. Muchos otros estudiantes estaban observando la escena, sin hacer nada. —"Tráeme a mi papá" —Leyó un extracto de la carta y rió —¿No crees que es estúpido esto? Es decir ¿Santa Claus? ¿En serio? Existiendo Dios o cualquier otra mierda le mandas una carta a un viejo gordo inexistente. De seguro tu papá murió o no quiso volver, tal vez donde estuvo hizo otra familia, una no tan enferma como la tuya. Dos padres —Bufo —De más a tu papá lo mataron los mismos soldados que tenía de compañeros, ¿Un maricón en una guerra de hombres? Tan erróneo como tu nacimiento, nacer de dos hombres es antinatural y enfermo. En otros tiempos de seguro te hubieran matado junto al padre que te concibió.

Eso cohibió a JiHoon, no lloró porque sabía que lo que decía era mentira, pero lo hizo sentir pequeño y muy exhibido. Tantos ojos mirando murmurando con sus amigos. Su voz parecía perdida y su cuerpo estaba congelado.

—¡Hey! ¡Ya deja de decir estupideces! —Grito un chico de otro lado del pasillo —¿Sabes lo idiota que suenas? ¿Seguro que eres de este siglo? —Cuestiono el chico pelirrojo acercándose a ellos —¿Y qué problema hay que siga escribiéndole cartas a Santa? ¿Acaso sabes cómo se siente no saber el paradero de esa persona que amas con todo tu corazón? ¿El dolor de que quizás esté muerto y ni siquiera puedas darle un entierro digno? Si tu padre volvió de la guerra, felicidades, pero no le quites la esperanza a alguien que no corrió la misma suerte que tú, ten un poco de empatía antes de soltar esas estupideces, ¿Te gustaría estar en la misma posición? ¿Te gustaría no saber dónde mierda esta tu padre y que te digan que él quizás te haya abandonado por tener un hijo tan estúpido? Me parece que no, así que no vayas diciéndole esas cosas a las personas que ni siquiera conoces y si eres tan valiente como para sacar tu lado homofóbico y hacer sentir mal a la gente en público, entonces se lo bastante valiente como para irte a luchar una guerra tan estúpida como la de hace dos años y no morir en el intento, porque para ir a un lugar donde tu muerte es más que segura, hay que tener más agallas de lo que puedas imaginar. —Termino de hablar sin despegar la vista del otro estudiante, con enfado le arrebato la carta y el sobre, lo metió en su lugar e ignorando la existencia del resto del mundo se volteo y con una sonrisa amigable le devolvió la carta a JiHoon.

—Muchas gracias —Respondió recibiendo la carta.


❄🎄❄


El gran día había llegado, los estudiantes fueron librados de sus clases antes de lo establecido en su horario. JiHoon junto a nuevo amigo hasta la parada de buses.

—¿Solo eso pediste para navidad?

—Sí...Nunca he querido otro regalo, nuestro árbol apenas tiene dos paquetes, papá siempre me compra algo, normalmente es una cosa que necesito y yo le doy algún chocolate o una camisa. Ambos al fin y al cabo queremos lo mismo, pero sigue sin llegar —Se encogió de hombros suspirando —¿Y tú, Hyung?

—Nada especial, solo una patineta, estoy aburrido de tomar el autobús y luego tener que caminar a casa, pero este año, le escribí a Santa pidiendo que por favor concediera tu deseo —El menor se detuvo mirando a su Hyung impactado.

—¿E-En serio hiciste eso, Hyung?

—Sip, a eso fui el otro día cuando te dije que no iría a tomar el autobús, aunque te conozco solo este mes realmente me gustaría que tu padre volviera.

—Eres es muy bueno, Hyung...Muchas gracias —Rodeo su pecho abrazándolo y escondiendo su rostro en su cuello.

—Volverá, nunca pierdas las esperanzas, yo no las perdí y mi papá llego como regalo de cumpleaños este año. Sigue creyendo y tal vez te llegue tú más ansiado regalo de navidad.


❄🎄❄


Se despidieron en la parada y JiHoon se fue a pie a su casa, no quedaba tan lejos de ahí. En el camino veía a padres o madres llegar a sus hogares junto a sus hijos, todos parecían emocionados por la gran noche. La nieve empezó a caer del cielo, JiHoon llego a su casa con toda su vestimenta blanca.

— ¡Papá, ya llegué! —Grito mientras se sacaba sus vestimentas y zapatos.

Con sus pantuflas puestas camino hasta la cocina y encontrando a su padre cocinando.

—Papáaa, que te he dicho de estar haciendo mucha fuerza —Lo alejo del pavo y lo sentó en una silla que había en el lugar.

—JiHoon, estoy bien —Dijo aun sabiendo que su hijo no le haría caso.

—¿Te tomaste tus pastillas? —Remango su camisa y se lavó las manos antes de continuar rellenando el pavo.

—Sí, JiHoon—Contesto cansado. Las pastillas hacían que sus huesos se volvieran un poco más fuertes, pero se cansaba más rápido al sentir peso extra en su cuerpo, todavía estaba acostumbrándose a los nuevos medicamentos —¿Te fue bien en la escuela hoy?

—No hicimos mucho —Puso condimento sobre el pavo y lo tomo para dejarlo en el horno de la cocina —Iré a cambiarme ropa, ya vuelvo.

TaeHyung asintió y suspiro cuando su hijo se fue, se levantó de la silla para lavarse las manos y metió el pavo al horno, ya ahora solo teniendo que espera, se fue a sentar en el columpio que había bajo el techo del patio trasero, abrigando su cuerpo bajo la manta que nunca abandonaba sus hombros.

Hace muchos años, solía sentarse ahí con JungKook, charlando de la vida o besándose hasta terminar acostados en el lugar en los tiempos que eran más jóvenes. Ya cuando llego JiHoon, él empezó a acompañarlos, primero dentro de su vientre, donde JungKook hacía que dejara su cabeza sobre sus muslos para poder acariciar su vientre hinchado o le pedía que estirara las piernas para hacerle un masaje en los pies. Al nacer, lo llevaban para balancearse mientras le cantaban una suave canción. Luego con el paso de los años, con un Jihoon que deseaba jugar y moverse por todas partes, su cuerpo lo traiciono, gracias a una enfermedad a los huesos, parte de su responsabilidad se la tuvo que entregar a JungKook recibió más responsabilidad, pero nunca pareció afectado por ello, los cuidaba a ambos y nunca dejo de demostrarles su amor. TaeHyung desde ese columpio mientras el sol alcanzaba a calentar sus pies, veía como JungKook jugaba con el menor, escuchando con una sonrisa sus risas, que con solo recordar hacía empeñar sus ojos. Aquello habían sido buenos momentos que se pudieron apreciar y crear desde en ese columpio, pero desde la partida de JungKook ese lugar parecía un invierno eterno.

Un peso hundió la tela del columpio, TaeHyung volteo a ver a su hijo y con una sonrisa suave lo acerco para que él se acostara sobre su pecho y con su manta lo pudiera abrigar.

—¿Aún extrañas a Papá Kook?

—Creo...creo que siempre lo voy a extrañar ¿No crees? —Acaricio su suave cabello cariñosamente —Ha sido la única persona de la que me he enamorado y para la única a quien le tendré mi corazón. Gracias a él te tuve —Beso su cabeza —Tu papi ha causado tanta felicidad en mi corazón que es imposible borrar su existencia.

—¿Siempre lo vas a esperar?

—No pierdo nada con no hacerlo, no me importa tener que llegar a mi muerte esperando, no siento el dolor de un principio, donde necesitaba su presencia. Solo me duele que no saber dónde está, si supiera que está viviendo en otro lado o que incluso formo otra familia, yo estaría bien, al menos sabría que se encuentra a salvo en el calor de un hogar, aunque deseara que fuera en la nuestra —Unas lágrimas descendieron por su rostro, cayendo sobre el cabello del menor —Solo quiero saber que está bien, podría morir tranquilo sabiendo eso.

Se quedaron en silencio, viendo como la noche llegaba y la nieve no dejaba de caer. Normalmente las navidades solían doler por un instante, luego la herida sanaba hasta el siguiente año.

Era una tarde de recuerdos, dejaban que el tiempo transcurriera hasta que fuera hora de cenar.

—Vamos a dentro papá, cada vez hace más frío.

—Pondré la mesa mientras enciendes el fuego —Comento poniéndose de pie junto a su hijo.

Fueron al interior de la casa, JiHoon fue colocando los troncos en la estufa y cuando encendió el fuego, se quedó mirando como crecía y se devoraba los troncos.

Su voz entonces empezó a cantar en un tono bajo.


La navidad es tan alegre pero oh,
Veo ojos llorar cuando las familias se reúnen a comer
No soy el único solo en este día
El frío acompaña esta soledad
Oh, necesito un abrazo
¿Podrías volver y abrazarme?
He estado compartiendo la soledad desde que te fuiste
Hace frío y mis lágrimas se congelan
Oh, oh, los villancicos se oyen, yendo de puerta en puerta
¿Podrías venir a cantarme mientras adornamos el árbol?
No soy el único que te extraña
Alguien más quiere oír tu voz
Es de mañana, hay que abrir los regalos papá pero abrí la puerta y ahí no estabas.


❄🎄❄


—Buenas noches, papá.

—No te quedes hasta tan tarde despierto —Dijo desde la escalera.

—Sí, papá —Respondió mirando el fuego extinguirse.

—Buenas noches, bebé —Fue lo último que oyó antes que se fuera a dormir.

JiHoon se levantó del suelo y llevo una silla donde la ventana y se sentó en ella, tapando su cuerpo con su mantita.

Con los ojos cansados observaba la soledad de la calle, tan ajena de personas, las luces brillaban afuera de cada casa. Vio algunos niños salir a jugar con la nieve, tan felices y risueños, los padres sacaban fotos y jugaban con ellos. ¿Cuándo fue la última vez que jugo con la nieve? Ya no recordaba, había dejado de parecerle divertida.

A las doce las luces se apagaron en cada casa del vecindario, JiHoon siguió esperando a que algo ocurriera. Sin darse cuenta los ojos se cerraron y quedo dormido.

A las seis de la mañana, el suave sonido de un motor causo que abriera los ojos, llamando su atención somnoliento. Perdiendo todo el sueño cuando vio que del vehículo se bajo un hombre y se acercaba cojeando a su casa.

Salto de su silla y corrió rápido a la entrada, abrió la puerta de golpe y recibiendo un frío que lo golpeo con fuerza.

—¿Papá? —Las lágrimas corrieron por sus mejillas luego de años, atravesando una sonrisa temerosa de que fuera todo un cruel sueño.

Una sonrisa escapo del mayor, presintiendo sus lágrimas venir.

—¿Hoonnie?

—¡Papá! ¡Papá! ¡Papá Kook! —Gritando con todas sus fuerzas, repitió corriendo hasta el hombre mayor —Papá, papi Kook volviste —Como un niño pequeño no pudo evitar saltar a los brazos de su padre y él, aunque tenía una pierna mala, lo recibió, abrazándolo con fuerzas, llorando en su hombro de alegría.

Los gritos de su hijo viniendo del exterior lo despertaron de su profundo sueño, adormilado se acercó a la ventana. Abriendo los ojos de golpe ante lo que estaba viendo y sin pensarlo más, corrió a pie desnudo, sin su manta hasta el primer piso.

Viendo de más cerca, con una sonrisa temblorosa y lágrimas en sus ojos, corrió hasta su esposo.

JungKook cuando vio a su alma gemela, quiso llorar aún más fuerte, JiHoon se separó para darle espacio a su padre. TaeHyung salto a sus brazos, botándolos a ambos y lleno de besos su rostro, confirmando que tenía a su esposo en carne y hueso allí, no estaba soñando como otras veces, lo tenía con él después de diez años.

Aún adolorido y muerto de frío, tomo el rostro de su marido y lo beso. A su hermoso ángel.

JiHoon volvió a abrazarlo cuando sus padres dejaron de besarse. Los tres lo hicieron sentados en la nieve, sintiéndose completos.

Volver a estar juntos como familia, era el mejor regalo de navidad que pudieron tener.


・°・-----❀・°・❀-----・°・
Espero que les haya gustado 🎀

感謝閱讀 ♡!

3 января 2021 г. 17:28:53 2 Отчет Добавить Подписаться
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Kim abigel Kim abigel
Que bonito esto es precioso
Annalie Annalie
Dios llore mucho que bonito 😭💜💜💜
~