winterxkookie Winter Kookie

(AU / +18) A sus 21 años, Jeon Jungkook trabaja en una cafetería y tiene una vida aburrida y normal. Su tiempo consiste en preparar café y pagar sus gastos de la Universidad. Casi a diario, se pregunta qué hubiera pasado si hubiera asistido a la audición de una importante agencia cuando tenía 15 años. El problema surge cuando despierta en un universo alterno siendo integrante de una famosa Boy Band del país. Y a eso se suma Kim Taehyung: Su compañero de grupo y quien despierta en él una atracción tan adictiva como fascinante. Como la vainilla. Advertencias: Escenas sexuales explícitas. Jungkook activo Taehyung pasivo


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Parte I




Parte I



Media taza de leche. Una cucharada de azúcar y algunos gramos de café. Luego, el conocido sonido de la máquina licuadora y el Frappé Cappuccino estuvo listo. Ésa era la monótona rutina de Jeon Jungkook de lunes a domingo, con un día de descanso a la semana.


—Tu café está listo, Momo. Disfrútalo mucho. —Con una sonrisa, Jungkook ofreció el vaso con la bebida que acababa de preparar a la chica al otro lado del mostrador.


—Muchas gracias, Jungkookie Oppa. —Dijo la chica con un tono entre dulzón y tímido y regresó a la mesa con sus amigas, quienes empezaron a cuchichear emocionadas sin dejar de mirar de reojo a Jungkook.


Sí, ésa era su rutina en la cafetería en la que trabajaba desde hace medio año.

Jungkook suspiró, mientras comenzaba a lavar los instrumentos utilizados. ¿Acaso su vida sería diferente si hubiera tomado la decisión correcta 6 años atrás?


—¿Y ese suspiro? Me pregunto si algún día te pondrás a trabajar en serio, en vez de coquetear con las clientas. —Una voz dijo a sus espaldas, casi con reproche pero con un toque de diversión.


—No estoy coqueteando, Jin-hyung. Me tomo mi trabajo demasiado en serio. —Jungkook cerró la llave de agua y se giró para mirar a Kim Seok-Jin, su compañero de trabajo y quien se había convertido en una especie de hermano mayor.


—Sólo bromeaba, 'Jungkookie Oppa'. No me digas que sigues pensando en eso. —Jin se cruzó de brazos. Como buen hermano mayor que casi era, podía leer a Jungkook como un libro abierto.


Jin sabía perfectamente cuando se sentía desganado por aquel asunto.


Jungkook se mordió el labio, incapaz de negar la verdad. Normalmente era un chico bastante alegre y optimista, pero a veces no podía evitar reprocharse a sí mismo el haber perdido la oportunidad de cumplir su sueño de adolescencia.


—Mañana se cumplen 6 años, hyung. No puedo evitar preguntarme qué hubiera pasado si…


—Si hubieras ido a la audición de Big Hit en lugar de estudiar para tu examen de ingreso a la preparatoria. —Jin interrumpió, su voz sonó cansada por haber tenido la misma conversación tantas veces— Ya te he dicho que las cosas pasan por una buena razón. Si hubieras tenido alguna oportunidad, sin duda habrías podido asistir.


—En cambio, terminé trabajando en una pequeña cafetería contigo como mi molesto compañero, tienes razón. No puedo imaginar un universo alterno más emocionante. —Jungkook se burló, y casi consiguió que Jin le aventara la máquina licuadora de no ser por el sonido de la campanilla de la puerta abriéndose, el anuncio de que un nuevo cliente había ingresado al local.


Jin murmuró alguna amenaza entre dientes y se dirigió al mostrador para atender al recién llegado como si nada hubiera pasado.


Jungkook rió por lo bajo, su concentración de vuelta a los diferentes sabores de café que solían preparar en aquel lugar.


Sí, definitivamente sería otro monótono y aburrido día como los que llevaba viviendo en los últimos años.




Para cuando el día terminó, una tupida lluvia había cubierto la ciudad.


Afortunadamente, el camino del trabajo a su apartamento era corto, por lo que Jungkook corrió bajo las gotas de agua hasta resguardarse en el edificio en el que llevaba viviendo desde el último año.


No era un secreto que había tenido una vida un tanto complicada. Siendo el menor de dos hermanos, constantemente era comparado con sus logros, al punto de haber tomado la decisión de salir de casa desde muy joven y aventurarse a la vida de un adulto que pagaba su renta y gastos de la Universidad.


Y ahí estaba él, lejos de Busan, su ciudad natal, viviendo en un lugar demasiado grande para un chico de su edad.


Pero de lo único que Jungkook se arrepentía verdaderamente, era de no haber asistido al casting de una importante agencia cuando era un niño de 15 años, lleno de sueños y talento. O eso le gustaba pensar a él.


Jungkook introdujo la llave en la cerradura y la puerta se abrió, revelando el pequeño y oscuro apartamento al que llamaba hogar.


Todo estaba exactamente igual que como lo había dejado esa mañana. Algunos posters de Michael Jackson, David Bowie y Rap Monster colgaban de las paredes.


Éste último era un rapero urbano que había conocido hace poco, pero logró capturar su atención de tal forma que su sueño de adolescencia se había avivado con más fuerza de ser posible.


Jungkook se dirigió al refrigerador y bebió un trago de leche, sin importarle hacerlo directo del cartón. ¿Quién podía decirle algo, de todos modos? Vivía solo y eran sus reglas.


El sonido de la lluvia seguía escuchándose cuando se dejó caer sobre la cama, su vista fija en el techo de color blanco.


—Debería estudiar un poco… —Jungkook murmuró para sí mismo, pero descartó la idea tan pronto recordó la pila de libros sobre el escritorio.


Era viernes, por lo que podía darse un descanso de las clases y descansar un poco.

Sin darse cuenta, comenzó a tararear una melodía. No recordaba en dónde la había escuchado, pero era suave y melosa, como una caricia que calmó la sensación de culpa.


Jungkook se cubrió la frente con un brazo, permitiendo que aquella canción lo absorbiera.


Si tan sólo hubiera tomado la decisión correcta hace 6 años...


Antes de darse cuenta, Jeon Jungkook se quedó dormido, y el incesante sonido de la lluvia fue lo último que escuchó.




La alarma del reloj lo despertó la mañana siguiente, seguida de los rayos de sol que cayeron directo contra su rostro.

Aún con los ojos cerrados, Jungkook se revolvió sobre la cama, sin poder evitar arrugar el ceño.


Era su sábado de descanso, ¿cómo había olvidado quitar la alarma?


Con un gruñido, extendió una mano fuera de la cama y el frescor del ambiente envolvió su piel cuando finalmente logró apagar el reloj de un manotazo.


Por fin. Pensó cuando el molesto ruido cesó. Quizás, podía holgazanear otro rato antes de tener que levantarse y preparar algo de desayunar.


Tal vez, ese día podría pasarlo jugando videojuegos o practicando un rato con la guitarra. También haría un poco de ejercicio, y quizás podría pedir una pizza para la cena.


Sí. Sonaba como un buen plan para otro aburrido y monótono día…

Excepto, por el ruido extraño que llamó su atención.


Jungkook abrió los ojos, y aún con aire sonmonoliento se incorporó hasta quedar sentado en la cama.


Fue entonces cuando fue consciente de dónde se encontraba, como si alguien acabara de vaciar un balde agua helada sobre su cabeza.


Sin poder creerlo, miró a su alrededor, verificando que aquella definitivamente no era su habitación.


El simple cuarto era tres veces más grande que su pequeño apartamento, y las paredes eran de un blanco inmaculado que nunca antes había visto.


Había un par de cuadros colgando de las paredes, pero ninguno tenía que ver con sus posters, y ni hablar del decorado que distaba mucho del de su casa.


—¿Pero qué carajos…? —Jungkook miró abajo y tocó su pecho descubierto, cayendo en la cuenta que las sábanas eran lo único que cubrían su desnudez.


¿Desde cuándo dormía desnudo? No recordaba haberse quitado la ropa durante la noche.


Estaba a punto de ponerse de pie para investigar en dónde diablos se encontraba, cuando una puerta al fondo de la habitación se abrió, seguida de una capa de vapor y el aroma más exquisito que había percibido en mucho, mucho tiempo.


—¿Jungkookie? ¿Ya despertaste? —Lo llamó una voz, tan agradable que lo dejó embelesado durante varios segundos.


Cuando la capa de vapor desapareció por completo, pudo ver una figura, un chico de aproximadamente su edad y quien se acercó a la cama tranquilamente.


Jungkook sintió que la garganta se le secaba, no sólo porque aquel chico únicamente vestía una diminuta bata de baño mientras se secaba el cabello con una toalla.


Fue el hecho de que era el chico más guapo que había visto nunca, con una belleza tan etérea que no parecía ser parte de este mundo.


Era precioso, con sus largas piernas al descubierto y su cabello rubio cenizo, aún empapado por el reciente baño que acababa de tomar.


Y sus ojos, grandes y brillantes, lo miraron directamente a él, con una expresión que no supo identificar.


—¿Estás bien, Jungkookie? Te ves… Extraño. —Aquel chico se inclinó para tocar su frente, como si quisiera verificar que no estuviera enfermo, y lo siguiente que hizo dejó a Jungkook con la boca abierta— Parece que no tienes fiebre, pero tus mejillas están rojas. ¿Te duele algo? Tal vez fue la lluvia de ayer…


El chico continuó hablando, ahora sentado sobre el regazo de Jungkook y sus brazos alrededor de su cuello. Fue una posición tan natural e íntima que no le dio oportunidad de reaccionar, como si se conocieran de toda la vida y estuviera acostumbrado a abrazarlo de ese modo.


—¿Quién…? Tú... Yo no te… No te... Conozco... —Jungkook consiguió balbucear, en un intento por formar una oración coherente.


—¿Qué dices? No entiendo nada, Jungkook. —El chico murmuró con una sonrisa y pegó su frente a la suya, de modo que sus narices se tocaron y pudo sentir su aliento contra su boca.


Jungkook se quedó de piedra, sin saber cómo reaccionar.


Por un lado, sus instintos más bajos le dijeron que sujetara a aquel hermoso chico por la cintura y lo aventara contra la cama, aprovechando que ambos estaban semi desnudos.


Pero, por otro lado, su parte más coherente le decía que se levantara y saliera de ahí, después de todo, no lo conocía y mucho menos tenía idea de cómo había llegado a ese lugar.


Su mente casi rogó que eligiera la primera opción, pero su parte más lógica pareció ganar la batalla.


—Detente. —Jungkook dijo con voz ronca, demasiado baja para su gusto.


—¿De verdad quieres que me detenga, Jeon Jungkook? —El chico preguntó contra sus labios, y las yemas de sus dedos se deslizaron por la piel de su cuello hasta tocar los pectorales de Jungkook de forma juguetona, como si lo estuviera provocando.


Jungkook abrió la boca para replicar, pero unos labios suaves capturaron los suyos en un beso lento que dejó su mente totalmente en blanco.


Aquel hermoso chico lo estaba besando de un modo tan exquisito y placentero, que pensó que iba a colapsar ahí mismo.


El calor de su cuerpo lo contagió, casi derritiéndose por el tacto de aquellos finos dedos dibujando figuras sobre su pecho. Sentado en su regazo, el chico comenzó a mover las caderas en un lento vaivén casi tortuoso que terminó por despertar sus más bajos instintos, como si su cuerpo supiera exactamente cómo reaccionar.


Las manos de Jungkook temblaron a sus costados, despertando de su letargo y comenzaron a subir hasta casi posarse sobre la cintura del chico.


Casi.


De no ser por el repentino golpeteo al otro lado de la puerta, Jungkook se hubiera dejado llevar sin importar que no tenía la menor idea de dónde estaba ni quién era ese sensual desconocido sentado sobre sus muslos.


—¡Taehyung, Jungkook! Será mejor que se den prisa. La entrevista es en una hora y no podemos llegar tarde por su culpa otra vez. —Dijo una voz malhumorada al otro lado.


Por un momento, Jungkook pensó que le pareció familiar…


Pero todo resultaba confuso en aquel momento.


—¡Ya casi estamos listos, Jin-hyung! No tardaremos. —Respondió el chico mirando hacia la puerta, mientras hacía unas graciosas muecas como si la otra persona pudiera verlo.


—¡Más te vale cumplir tu palabra, Kim Taehyung! Esta vez no vamos a disculparnos con toda una televisora.


—¡Eso ya lo sé! —El chico, al parecer de nombre Taehyung, sacó la lengua hacia la puerta antes de incorporarse y buscar de nuevo la toalla para seguir secando su cabello— Ya escuchaste a Jin-Soy-Experto en arruinar momentos. Será mejor que te des un baño rápido y te vistas.


Después, Taehyung se dirigió a abrir el armario y sacó un conjunto de ropa perfectamente combinado y planchado.


Jungkook permaneció un momento sentado sobre la cama, aún sin terminar de procesar todo lo que estaba pasando.


¿Primero un hermoso chico salía de la ducha casi desnudo y lo besaba, y luego alguien hablaba de una entrevista y televisoras? ¿Qué rayos estaba sucediendo?

No tenía ningún sentido.


—¿Jungkookie? ¿En serio te sientes bien? —Taehyung le dedicó una mirada, entre preocupada y confundida, desde el otro extremo de la habitación.


Jungkook observó cómo el chico se vestía frente a él sin ningún tapujo, mostrándole su cuerpo alto y delgado, demasiado suave y llamativo a la vista.


Quiso estirar una mano y tocarlo, pero en cambio se concentró en tratar de recordar cómo carajos había llegado ahí y por qué Taehyung sabía su nombre y lo trataba como si tuvieran alguna clase de relación, ya que era la primera vez en su vida que tenía el placer de verlo.


—Tenemos que hacer que te examine un médico, tal vez antes de la sesión de fotos para la revista. —Siguió diciendo Taehyung. Bajó la mirada mientras se abotonaba la camisa, y su voz adquirió un tono más tímido— En la noche… En la noche deberíamos retomar en donde lo dejamos, ¿no crees?


Taehyung levantó la vista para mirarlo, y sus ojos brillaron con tal deseo que Jungkook contuvo el aliento.


Debía ser alguna clase de Dios de la dualidad, eso era.


Lo peor, fue que cada palabra y movimiento de aquel hermoso desconocido tenía un efecto tangible sobre el cuerpo de Jungkook, haciendo palpitar su entrepierna de forma casi dolorosa.


¿Desde cuándo reaccionaba así por un hombre?


Definitivamente, Jungkook debía estar soñando todavía.

27 декабря 2020 г. 18:27:49 1 Отчет Добавить Подписаться
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