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Ours

—La verdad, nunca he usado este tipo de cosas —confesó el joven, sosteniendo un sencillo dildo de silicón, transparente—. Ni cuando estoy solo.


Para Taehyung, que llevaba años junto a Jungkook, era muy común usar todo tipo de juguetes para divertirse con él. Pero ahora Jungkook no era el único en su vida, ni en su cama.


—¿Ah, no? —preguntó, arqueando una ceja—. Acuéstate, entonces. Hoy lo harás.


Habían pasado solo unos meses desde que Jimin entró al juego. Le conocieron en la universidad, gracias a un video íntimo suyo que se filtró entre los estudiantes. A Taehyung le había cautivado tanto aquel bello joven con innegables habilidades bucales, que le ofreció cierta cantidad de dinero para que jugara un rato con su novio Jungkook, mientras él solo les observaba.


El primer encuentro había sido tan excitante para los tres (aunque Jimin pareciera negarlo al principio), que no tardaron en volver a encontrarse, esta vez sin dinero de por medio. Poco a poco sus encuentros empezaron a ser más constantes, y Jimin fue mostrándose más cómodo con ellos, más abierto. Se hicieron amigos rápidamente. De día salían juntos, como haría cualquiera, y de noche la pasaban jugando de diferentes maneras, cada vez escalando a más.


Llegó un punto en el que Jimin ya estaba tan involucrado con ellos, que Tae y Jungkook le invitaron a entrar formalmente a su relación, a ser parte de ellos. A ser suyo. Y aunque en parte ya lo era, hacerlo algo formal les hacía sentir que ahora tenían permiso de atreverse a más cosas con él. Cosas como ahora dejarle compartir sus juguetes sexuales.


—¿No deberíamos esperar a Jungkook? —preguntó Jimin, aún con el dildo en la mano.


—Estoy seguro de que no le importará.


Jungkook estaba tomando una ducha en el cuarto de al lado. No debía tardar, de todos modos.


—Quítate el pantalón —ordenó Taehyung—. Solo el pantalón.


Jimin, seguro de sí mismo, lo hizo. Desde el primer momento siempre fue así. El chico sabía lo lindo que era, y rara vez algo relacionado con su cuerpo le daba vergüenza. Le encantaba eso de él.


Sin tener que repetírselo, Jimin se recostó sobre la cama y se acomodó entre las almohadas, solo usando unos calzones ligeramente ajustados y una camiseta sencilla que usaba para dormir. Radiaba sensualidad solo con existir.


Luego de que Jimin aceptara ser pareja de Tae y Jungkook, los tres tomaron la decisión de buscarse un departamento más grande, uno que sus sueldos en trabajos de medio tiempo no tenían problema en pagar.


—Haz la tela a un lado y enséñame cómo te tocas cuando nadie mira.


Jimin lo miró directo a los ojos. Taehyung lo observaba desde el borde de la cama, a los pies del chico, quien flexionó las rodillas y las abrió para hacer lo que se le había dicho: apartar la tela a un lado, dejándose lo suficientemente descubierto. Taehyung, con aquella vista empezando a hacer efecto en él, le alcanzó el botecito de lubricante que Jimin había encontrado junto con el dildo y se lo pasó para que no perdiera más tiempo.


—Bésame —pidió Jimin—. Aunque sea un poco. Para... empezar.


—Oh, vamos. Puedes hacerlo tú solo, amor. Déjame observarte.


El miembro del chico hizo un movimiento muy sutil e involuntario, y fue entonces cuando Jimin finalmente se rodeó a sí mismo con los dedos, previamente humedecidos con el lubricante. Su brillante glande asomaba tímidamente por la piel que apenas empezaba a estirar bajo sus roces, tocándose delicadamente, con los ojos cerrados, imaginando cosas que solo él sabía. Tal vez lo que imaginaba eran los dedos de Tae o Jungkook en vez de los suyos... quién sabe.


Su pene crecía rápido, cediendo ante las caricias de su amo, asomando la cabeza para pedir más y más. Y de un momento a otro, una gran erección adornaba sus finas caderas.


—Jimin —habló Tae, haciendo que este volviera a abrir los ojos para mirarlo, sin dejar la mano quieta—. Ya sabes dónde centrarte.


Jimin jadeó ligeramente antes de demostrar, como tantas veces había hecho, ser un joven tan complaciente. Tomó nuevamente algo de lubricante y lo esparció entre sus dedos, para luego bajar hasta su entrada, acariciándola superficialmente, preparándose para entrar. Juntó las rodillas solo un poco, manteniendo el contacto visual con su novio. Su primer dedo entró en él sin dificultad, resbalando justo como debía hacerlo. Jimin gimió de forma totalmente voluntaria y seductora, observando atentamente aquellos ojos sobre él. El segundo y el tercer dedo entraron juntos, aceptando con gusto la invitación.


Entonces Taehyung no pudo evitar romper el contacto visual para fijar su mirada justo donde sus dedos se perdían, avivando aún más su erección y robándole el aliento. Él volvió a gemir, sus dedos entusiasmados por llegar más al fondo, embistiéndole mientras su mirada le seducía a su vez. Entonces Taehyung le frenó.


—Ve a lo que sigue. Quiero verte.


—Preferiría que lo hicieras tú, sinceramente —murmuró, apartando sus dedos más pronto de lo que hubiera querido.


Una vez más, tomó el bote de lubricante y dejó resbalar una considerable cantidad sobre el falo de silicón transparente que estaba a punto de follarle. Con los mismos dedos que hasta hacía unos instantes jugueteaban entrando y saliendo de su cuerpo, acarició sensualmente el dildo de arriba a abajo, llenándolo de un brillo cautivador.


Jimin pasó su mano derecha por debajo de su rodilla flexionada en alto, posicionando la punta del juguete justo en su preciosa dilatación. El chico tragó saliva al mirarlo, dejando ver un destello de ligera vacilación en sus ojos. Aunque esta se disolvió en cuanto el joven se penetró con la falsa erección, texturizada con algunas venas que rasparon delicadamente sus paredes.


—Continúa —dijo Taehyung, viendo que se quedaba quieto—. Tú sabes lo que te gusta, bebé. Sabes cómo te gusta que te follen. Así que hazlo.


Mordiendo su labio, Jimin empezó a mover su mano con la confianza que por un momento había perdido. Taehyung veía hipnotizado cómo el dildo entraba y salía de él, tomando velocidad más rápido de lo que hubiera esperado.


—Álzate la camiseta.


Con la mano contraria, obedeció, exhibiendo para él su fino y perfectamente curveado torso, definiendo sus preciosas caderas, que en ese momento mantenía ligeramente el alto para que el juguete entrara mejor. Su ropa interior delineaba su vientre de una forma tan provocadora que tentó a Tae a tocarse un poco, pero logró contenerse de momento. Quería esperar, solo unos minutos.


—Eres tan precioso...


Jimin echó la cabeza hacia atrás, gimiendo tan fuerte, su implacable mano empujando sin descanso, introduciendo el juguete tanto como su cuerpo podía recibirlo.


—Ahmmhh, hahh, Tae... J-Jungkook...


Sus empujes hacían que su erección diera unos adorables saltitos sobre su abdomen que también le estimulaban, haciéndole perderse entre el placer que solo él se provocaba.


La puerta se abrió de pronto, y Jungkook, con el cabello húmedo y una toalla envuelta en la cintura, se detuvo para observar lo que estaba pasando.


—No te detengas —le ordenó Taehyung a Jimin.


Él, que había girado la cabeza para mirar a Jungkook, volvió la vista a Tae y, como si no hubiera pasado nada, su mano retomó el ritmo de sus embistes.


Jungkook sonrió y avanzó para sentarse junto a Jimin, a la altura de su cabeza. Los sensuales gemidos no paraban, como tampoco su mano, penetrándose tan duro que su vientre temblaba ante el esfuerzo.


—¿Le dejarás venirse? —preguntó Jungkook, pasando una mano por el cabello de Jimin, contemplándole masturbarse como si fuera lo más hermoso del mundo.


Irónicamente, aunque Jimin fuera el mayor en edad, era el más pequeño en proporciones, lo que despertaba en Tae y Jungkook un deseo de complacerle y protegerle como si por él mismo no pudiera. No parecía en absoluto el mayor. Era su bebé.


—Se lo merece —contestó Tae.


Debido a su alterada respiración y su abdomen en constante movimiento, la camiseta del joven empezó a deslizarse hacia abajo de nuevo, como si quisiera negarles la vista de la bella figura que tenía el privilegio de envolver en su tela. Pero Jungkook, impidiendo tal negación, estiró un brazo para volver a subírsela a la altura del pecho, su ombligo volviendo a aparecer, seduciéndoles como si supiera lo que hacía.


—Vamos, bebé, quiero que te corras de una vez —dijo Taehyung.


Su mano aceleró.


—Piensas que es una de nuestras pollas la que te coge, ¿cierto? —habló Jungkook, muy bajito.


—Mmhhmnh, mierda —jadeó, cerrando los ojos una vez más, su mano negándole descanso.


La expulsión llegó con un adorable gemido agudo (completamente involuntario esta vez) y contracciones que hicieron vibrar su miembro y arquear su espalda, su vientre descubierto recibiendo con gusto los fluidos que caían sobre él.


Su mano iba disminuyendo la velocidad a medida que su polla acababa de escupir todo lo que guardaba dentro. Los gemidos también fueron apagándose. Hasta que, por fin satisfecho, apartó el juguete de su cuerpo y abrió los ojos, recuperando todo el aire que había perdido.


—Precioso —repitió Tae, extendiendo la mano para presionar un poco su polla y ayudarla a sacar por completo todo el semen que había quedado en la punta.


Jimin se estremeció, y Taehyung se acercó un poco más. Pasó el dedo por el charco de semen que descansaba sobre su estómago y recogió un poco para llevárselo a la boca, saboreándolo con su lengua como si nunca antes lo hubiera hecho.


—Ahora es nuestro turno, ¿no, Kook?


—Creo que Jimin ya se ha divertido bastante.


Dios, por fin iba a poder darle algo de atención a su dolorosa hinchazón.


Taehyung gateó sobre la cama para llegar hasta Jungkook, quien ya le esperaba totalmente dispuesto a lo que él quisiera hacer. Sin preámbulo, empezaron a besuquearse profundamente, conscientes de la mirada de Jimin sobre ellos. El menor le ayudó a deshacerse de su camiseta, y Taehyung le arrancó la toalla.


—Mhmm, ¿quieres follarme, Tae? —jadeó en sus labios, sus manos sosteniendo su rostro para mantenerlo cerca—. ¿Quieres que Jimin vea cómo me follas?


Desde siempre, incluso antes de que llegara Jimin, a Jungkook le encantaba ser follado por Taehyung, a pesar de tener una naturaleza versátil. A Jimin podía follarlo o dejarse follar por él; se sentía cómodo en ambos lados, pero con Tae siempre era de una sola forma, aunque él le hubiera hecho saber muchas veces que podían intentarlo. Taehyung nunca había probado estar en el otro lado, pero no le importaba hacerlo con tal de complacer a sus chicos. Pero, al parecer, ninguno de los dos quería que lo hiciera.


Y Jimin, por su parte, aunque también podía ser versátil, prefería mucho más ser quien recibía toda la atención, quien se sentía más cuidado y protegido durante sus juegos. Amaba que sus novios lo atendieran como merecía.


La mano de Jungkook se encargó de su erección un momento, liberándola de su prisión y acuciándola para que se mantuviera firme.


—No voy a follarte —susurró Taehyung, separándose solo unos centímetros—. Te lo follarás tú a él.


Jungkook desvió la mirada hacia Jimin, quien no perdía detalle entre ambos.


—¿Lo aguantará de nuevo?


—Amor, solo mírale. Sigue tan duro como si no se hubiera corrido. Lo desea.


Las mejillas de Jimin enrojecieron, pero no hizo nada por ocultar su viva erección, sin haberse desinflamado luego del orgasmo.


—¿Le dirás que no? —preguntó Taehyung, divertido.


Desde que llegó, Jimin era el consentido de ambos. No podían negarle nada y siempre procuraban tenerlo feliz. Y claro que ninguno desaprovecharía la oportunidad de complacerlo. Era su trabajo hacerlo.


Tae besó a Jungkook una vez más, acariciándole con su lengua, antes de dejarle moverse. Le hizo espacio para que pudiera arrastrarse sobre la cama hasta colocarse justo entre las piernas de Jimin. Él le miró, con ojos encendidos e insatisfechos, anhelándole mucho más que a un pedazo de silicón.


—Pero más tarde quiero que me complazcas a mí —le dijo Jungkook a Tae, quien los miraba con atención.


Las rodillas de Jimin seguían flexionadas, flanqueando la cintura de Jungkook. Él, con suavidad, empezó a arrastrar las manos por sus muslos, llegando a su cintura, sosteniendo su figura con adoración, sus manos adaptándose a la seductora curva de su cuerpo. Subió un poco más las manos, acariciando su torso para arrastrar la camiseta aún más hacia arriba, hasta conseguir sacársela del todo.


Taehyung, sintiéndose débil, se inclinó hacia Jimin y le impuso un beso quizá demasiado acelerado para lo que estaba listo, pero sus labios le aceptaron sin oposición, adaptándose a sus reclamos. Su lengua chocó contra la suya, con una familiaridad que resultaba de lo más reconfortante.


Jungkook, sin perder la oportunidad de acariciar sus curvas de nuevo, regresó las manos hacia abajo, hasta donde la ropa interior todavía le envolvía la cadera, y aunque no hacía falta (pues sus zonas estaban completamente disponibles aun con ella), se la quitó, arrastrando la tela por los pies. Cuando las piernas de Jimin envolvieron nuevamente la cintura de Jungkook, Taehyung se apartó de sus labios para alcanzarle el lubricante que había dejado a un lado.


Jimin, entendiendo la muda instrucción, se llenó los dedos con el espeso producto y, mirando a Jungkook, empezó a tocarlo suavemente, endureciéndolo un poco más. El joven se deslizaba a lo largo de su miembro, asegurándose de humedecer a su novio por completo, tirando un poco de su piel para ponerlo más ansioso.


Entonces Jungkook tomó las piernas de Jimin y las puso sobre sus hombros, acercándose a su culo para penetrarlo de golpe, sosteniéndolo de las caderas. El movimiento empezó rápido. Jimin se veía impulsado de arriba a abajo sobre la cama mientras Jungkook se hundía en él, los gemidos empezando a escucharse enseguida. Taehyung volvió a besar a su chico, o a intentarlo, pues el balanceo lo hacía un poco más complicado.


—Qu-quiero tu polla —gimió Jimin, apenas pudiendo respirar—. D-dámela, Tae.


El chico, que de hecho había empezado a tocarse mientras le besaba, se apresuró a hacer exactamente eso que de todos modos haría, sin que él se lo pidiera. Se deshizo de su ropa interior y se acercó a la preciosa boca de Jimin, la cual ya le esperaba humedecida. Taehyung hundió una rodilla por debajo de su cabeza, para que pudiera recargarla en su muslo al momento de introducírsela en la boca.


Taehyung gimió roncamente, sintiéndose momentáneamente aliviado cuando esa familiar lengua empezó a rozarse por todo su glande, restregándose sin vergüenza, ensuciándolo debido a que los embistes de Jungkook hacían que su saliva escapara de su boca, escurriéndose por su mejilla. Pero Jimin hacía todo lo que podía por envolverle con los labios, por succionarle y satisfacerle como solo él sabía. Era una habilidad desarmadora. Taehyung empujó solo un poco más contra su cavidad, sabiendo que el chico era perfectamente capaz de recibirlo más a fondo.


De pronto, el cuerpo de Jimin se tensó y suspiró contra su polla, sin intentar apartarla. Taehyung giró la cabeza justo a tiempo para verle venirse mientras Jungkook continuaba empujando, sujetándolo de las piernas. Más semen aterrizó sobre su abdomen, uniéndose con el chorro anterior. Y, al parecer, aquella erótica escena fue suficiente para hacer a sus novios venirse también, casi al mismo tiempo. Primero fue Jungkook, que gimió su nombre y se dejó vaciar dentro del chico, disminuyendo la velocidad de sus empujes poco a poco. Y segundos después, Tae, que se descargó sobre la lengua y barbilla de Jimin.


El cuarto se llenó de sudor y jadeos, con tres cuerpos exhaustos sobre la cama. Taehyung y Jungkook le dieron a Jimin suaves besos en los hombros antes de dejarle ir a ducharse luego del desastre que habían hecho con él.


Se sentían muy felices con Jimin en sus vidas. Lo amaban muchísimo. El balance entre su cariño era perfecto; jamás se hacía distinción ni se excluía a nadie. Ahora eran tres, y todos lo tenían más que claro.


—Me toca a mí —murmuró Jungkook, trepándose en su cuerpo desnudo—. Te quiero a ti ahora.


Luego de un par de besos que iban encendiéndose con cada roce, Jungkook acabó montándole mientras chillaba su nombre una y otra vez. Dios, cuánto le encantaba mirarlo... Era tan hermoso, saltando encima suyo...


Esta vez Taehyung se vino primero, aunque por pocos segundos de diferencia. Jungkook, como el caballero que era, atrapó su propio semen con la mano para no manchar a Tae, aunque a él no le hubiera importado que lo hiciera. De hecho, le encantaba recibir el placer de sus chicos en su cuerpo. Pero agradecía el gesto. Así no tendría que ducharse de nuevo.


Jimin regresó a los pocos minutos, y Taehyung se sintió tan pleno de pronto, tan feliz... Les recordó lo mucho que los amaba, a los dos, a pesar de no llevar mucho tiempo con este tipo de relación. Importaba poco, porque estaba seguro de lo que los tres sentían. Se amaban más que a nada en el mundo, y nadie lo ponía en duda.

26 декабря 2020 г. 8:00:05 4 Отчет Добавить Подписаться
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Winter Lake taekook simp, but kooktae is lovely too

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Nayarit Leal Lu Nayarit Leal Lu
Amo el vminkook joder que bueno esta esto no has pensado en que tae penetrara a kook mientras el estaba en jimin? 100 puntos btw

  • Winter Lake Winter Lake
    todavía no me atrevo a mucho porque soy muy novata en esto, pero poco a poco voy aprendiendo. muchas gracias por tu comentario y por tomarte el tiempo de leerme 💜 February 22, 2021, 05:07
𝐦𝐚𝐣𝐨 🔹 𝐦𝐚𝐣𝐨 🔹
Ayñ, me gustó mucho 💕🥺

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