reli25rj Reli Magnolia

Estefi y Jin siempre han sido muy unidos desde niños, pero hay un misterio detrás de esa unión. Yoongi los considera sus mejores amigos, y no duda a la hora de hacerle ver a Jin sus errores. ¿Pero quién hace que Yoongi vea su realidad? Entre secretos y promesas inconclusas, algunas verdades comenzarán a salir a la luz en este Universo. ----------------------------------------------- Especial de mi historia "Secundaria Bangtan", para festejar un año desde que inició. Muchas gracias a todos por su apoyo :) ---------------------------------------------- *IMPORTANTE* : algunos hechos relatados aquí tendrán conexión con la segunda parte de la historia titulada "Taimu Furaiyaa" *Lean la nota al inicio del capítulo por favor.


Фанфик Группы / Singers Всех возростов.

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Короткий рассказ
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"Del amor que rechazamos, de aquello que aceptamos"

SECUNDARIA BANGTAN

ESPECIAL


“Del Amor que Rechazamos; De Aquello que Aceptamos”


*NOTA: este especial se sitúa dentro del curso temporal previo a todos los hechos narrados en “Secundaria Bangtan”. La primera parte durante la niñez de Estefi y Jin; la segunda parte durante el inicio de la secundaria.



-RESIDENCIA DE LA FAMILIA KIM, DIEZ AÑOS ANTES DEL INICIO DE “LA GRAN BROMA”-


Aquella noche, Estefi tiene ocho años y acaba de despertar llorando por culpa de una pesadilla.

Restriega sus ojos hinchados por el llanto con una de sus manitos mientras su cabello largo y ondulado se enreda en sus dedos. Con un leve movimiento, se peina hacia un costado y observa la habitación iluminada sólo con una lámpara que proyecta figuras de estrellas y planetas sobre el techo. Ama esa lámpara porque le ayuda a dormir sin temor a la oscuridad.

En la cama, a su lado, su hermano SeokJin duerme pacíficamente, con una pequeña sonrisa en su rostro y los cabellos negros desordenados. Se ha vuelto a escapar de la habitación que comparte con su hermano mayor SeokJung para dormir con ella, como todas las noches. La manta se ha caído a un lado de la cama y gran parte de su pequeño cuerpo está al descubierto. Estefi intenta levantarse sin molestar a su hermano y, cuando lo consigue, lo arropa lo mejor que puede. SeokJin se mueve en sueños, pero no deja de sonreír.

Ahora sí, con pasos sigilosos, la niña abre la puerta de la habitación y asoma su cabecita por el pasillo mirando hacia un lado y el otro vigilando si acaso hay alguien, mientras se ayuda a iluminar el camino con una linterna en forma de estrella. Es un regalo que le ha dado su abuela en su última visita antes de volver al país extranjero en donde vive.

El primer piso de la casa está a oscuras pero sabe que no hay monstruos ahí porque papá y mamá deben estar despiertos mirando su programa de televisión favorito.

El reloj de la sala marca las veintitrés horas cuando Estefi termina de bajar las escaleras para buscar un vaso de leche que le ayude a volver a dormir. Ese “secreto” de la abuela siempre da resultado. Así que camina en puntas de pie, sin importarle mucho el frio del piso cuando sus deditos lo tocan, porque no quiere despertar a nadie; ella ya es una niña grande y puede servirse un vaso de leche por si sola.

Cuando está a punto de cruzar el vestíbulo hacia la cocina, escucha murmullos lo suficientemente fuertes como para llamar su atención. Se detiene por unos segundos entrando en pánico en la oscuridad y casi deja caer su linternita de estrella, pero recuerda que deben ser sus padres quienes están despiertos todavía y no han subido a su habitación a ver televisión.

A pesar de saber de quiénes se trata, hay algo extraño en el tono de los murmullos, algo que le indica que no debe ir a ver sino que tiene que regresar a su habitación y dormir, porque espiar las conversaciones de los adultos está mal y ella es una niña buena que no debe hacer cosas malas.

Pero la curiosidad por intentar descubrir qué está pasando en la sala es mucho más grande, y camina apagando su linterna y dejándose guiar por luz que se filtra de la puerta entreabierta de la sala.

Vete de ahí, no escuches, no mires, no debes estar ahí…

Haciendo caso omiso a las advertencias de su conciencia, Estefi se apoya contra la puerta cuidadosamente y echa un vistazo hacia el interior. Efectivamente allí están sus padres, discutiendo. Ella odia que las personas discutan.

– Ya no aguanto esta situación – gimotea la señora Kim sentada en el sofá, mientras lleva sus manos a su cabeza. Se la ve desesperada tomando agua a grandes sorbos del vaso que luego deja sobre la mesita del centro –. La maestra volvió a llamarme hoy, dice que siguen actuando raro. No importa cuánto intente separarlos, ellos vuelven a estar juntos. Esa niña incluso hizo que SeokJin se metiera en problemas porque se deja golpear por sus compañeros.

– Es lógico que nuestro niño la defienda, es su hermana – le interrumpe el señor Kim, quien parece el más calmado de los dos.

– ¡No lo es!, ¿Acaso no lo entiendes?, ¡Ellos no son hermanos! – La mujer grita frenética casi lanzando el vaso de agua al piso –. Nuestro hijo es señalado como un “niño raro” porque está demasiado “unido” a su supuesta hermana. Te advertí que esto nos traería problemas. ¡Jamás debimos adoptar a esa niña!

– ¡Suficiente Eunji! – El señor Kim se levanta del sillón y toma a su mujer de los brazos mientras la zamarrea para que entre en razón.

Estefi, – totalmente en shock porque jamás vio a sus padres actuar así –, casi se cae por el susto. Rápidamente lleva una mano a su boca para ahogar el gritito que quiso escapar de su garganta y se mantiene inmóvil mientras continúa viendo la escena.

– ¡Cálmate mujer! Sabes perfectamente que no tuvimos otra alternativa. Esa niña es nuestra responsabilidad.

– Tu responsabilidad, querrás decir – le recuerda su mujer con una mirada acusadora llena de ira. – Tú eres el único beneficiado de que ella siga viva mientras tus hijos y yo sufrimos las consecuencias.

El señor Kim abofetea una de las mejillas de su esposa y el silencio se vuelve tan pesado que Estefi teme ser descubierta por los latidos acelerados de su corazón contra su pequeño pecho. No sabe en qué momento ha comenzado a llorar ni por qué su cuerpo tiembla sin poder controlarlo. Lo único que sabe es que no debe hacer ruido, no pueden descubrirla.

¡Vete, huye, no deberías estar ahí tonta!

– Te prohíbo que vuelvas a hablar de esa manera – dice el hombre finalmente, luego de recuperar su compostura. Su esposa continúa mirándolo con odio, pero ha vuelto a sentarse en el sillón y se ha terminado el contenido del vaso de un solo sorbo –. Esa niña, como tú la llamas, es nuestra responsabilidad y sabes muy bien que debemos cuidar de ella, de lo contrario tendremos grandes problemas.

– Es eso justamente lo que te pido que pienses, si alguien la reconoce o si alguien sabe quiénes eran sus padres entonces nosotros…

– No tienes que preocuparte por eso, ya te lo he dicho – le interrumpe de inmediato el señor Kim sirviéndose un vaso de agua también –. Nadie aquí sabe sobre ella o su familia, ni su verdadero nombre. Además, con el nuevo ascenso que he conseguido, mudarnos a la capital para vivir con mejores lujos será todo lo bueno que necesitamos. Allí nadie podrá reconocerla, ni siquiera a nosotros. Comenzaremos de nuevo, desde cero. Todo mejorará.

Asegura el hombre sentándose junto a su esposa quien parece querer contener un ataque de nervios mientras se abraza a sí misma para luego lanzarse en los brazos de su marido sollozando. El señor Kim acaricia los cabellos lacios de la mujer tratando de reconfortarla.

– Te prometo que en la capital tendremos una nueva vida, y todo quedará en el pasado. Nuestros hijos crecerán felices y tomarán sus propios caminos.

– Pero SeokJin, él está demasiado unido a esa niña…

– Es nuestra culpa que así sea, los criamos juntos y les dijimos que eran hermanos mellizos, y así es como se tratan. No hay nada de malo en eso, querida.

– No se parecen en nada, la gente lo va a descubrir cuando crezcan… – De pronto, la señora Kim eleva su rostro hacia su marido dejando ver una mirada de pánico mientras agrega: – ¿Y si SeokJin se enamora de ella o viceversa?, ¿Y si en realidad ella ya sabe lo de sus padres y busca venganza en el futuro usando a SeokJin? Eso sería…sería…No lo puedo permitir, jamás podría permitir que ellos dos…

El señor Kim toma el rostro de su mujer entre sus manos hasta lograr que los ojos desorbitados de Eunji se posen en los suyos, serenos y graves a la vez. La joven madre se queda muda al ver esa mirada y traga saliva intentando calmarse.

– Querida, tiene ocho años y ha vivido toda su vida con nosotros, no tiene conocimiento de nada más, ni ha tenido relación con otras personas fuera de este círculo familiar – le recuerda el hombre con voz serena. – Así que quita esas ideas de tu cabeza. Además, te prohíbo que intentes separarlos, eso sólo levantaría más sospechas. SeokJin debe seguir creyendo que es su hermana y ella también se debe ver como un miembro de esta familia porque lo es.

“Te guste o no, Eunji, ella es nuestra hija. Y si algún día la verdad sale a la luz, nadie podrá culparnos por ello.

Estefi ha subido las escaleras a tientas y ha llegado a su habitación en donde ha cerrado la puerta y se ha quedado mirando la lámpara de estrellas con los ojos muy abiertos y llenos de lágrimas.

Observa los planetas danzantes junto a las luces que iluminan el techo y el rostro de SeokJin quien sigue durmiendo en su cama. Todo le parece un mal sueño, una pesadilla. Ella jamás escuchó esa conversación ni supo que en realidad es una hija adoptada.

No, eso jamás ocurrió, se dice a sí misma mientras cubre sus oídos con sus manos y se desliza hacia el piso, ahogando su llanto.

– ¿Tefy por qué estás afuera de la cama? Hace frio… – La voz de Jin la trae de nuevo a la realidad.

El niño ha despertado y está de pie junto a la cama frotando sus ojos mientras intenta entender por qué su hermana está sentada en el piso con la espalda apoyada sobre la puerta. SeokJin lanza un bostezo.

– Tenía ganas de ir al baño, perdón Seokjinnie – le dice la niña corriendo hacia la cama para saltar sobre las colchas y meterse bajo ellas rápidamente.

No se ha dado cuenta que durante todo ese tiempo, sus manos y pies se han congelado. Jin la acompaña y pega sus piecitos a los de ella y toma sus manitos entre las suyas para darle calor. Estefi se sonroja bajo las sábanas porque el cariño de su hermano siempre le hace sentir bien, siempre es reconfortante.

– Si vas al baño de nuevo ponte las pantuflas así no se congelan tus pies – le aconseja Jin con una sonrisa, bostezando de nuevo mientras sus ojos comienzan a cerrarse lentamente.

Estefi devuelve la sonrisa mientras asiente. Aún está mareada por todo lo ocurrido, y el cansancio ha vuelto a reclamar su cuerpo.

Estando ahí, junto a SeokJin y la lámpara de estrellas, todo lo que vio y escuchó en la sala sólo parecen los ecos de una pesadilla lejana.

Sí, eso es, otra pesadilla para olvidar.

-OCHO AÑOS DESPUÉS-

– ¡Ni siquiera pienses que pondrás un pie en esta casa, señorita! – Grita la señora Kim al borde de un colapso, notablemente furiosa al ver las ropas deportivas de su hija llenas de barro y una enorme marca roja en una de sus mejillas. – ¡¿Volviste a pelear en ese deporte de hombres?! ¡Te dije que no quería que jugaras fútbol, eres una niña! ¡No entrarás en esta casa hasta que digas que renuncias a ese club del demonio! Una hija de los Kim no tendrá comportamientos inapropiados mientras viva en mi casa.

Kim Eunji dictamina la sentencia y cierra la puerta en la cara de su hija.

Estefi lanza un suspiro al aire frío de aquel día lluvioso. Da media vuelta sobre sus pasos, porque sabe que su madre no va a dar el brazo a torcer y no la dejará entrar a la casa, así que se sienta en el césped mojado del jardín mientras la lluvia sigue cayendo a baldazos sobre ella. No tiene caso ponerse bajo ningún techo, sus ropas están empapadas y no secarán hasta quién sabe cuándo.

Ha vuelto a tener una pelea en el club de fútbol con una de sus compañeras por un pase mal hecho que terminó en un punto a favor del equipo contrario. Ella no tiene la culpa de que el campo de juego sea tan resbaladizo bajo la lluvia, pero sí es su culpa no haber estado atenta en la defensa cuando dio aquel pase equivocado.

Otro día de mierda.

Estefi tiene quince años, casi por cumplir dieciséis. Ha crecido pero su cuerpo se sigue manteniendo igual de delgado que cuando era niña y apenas si se ha desarrollado lo suficiente como para denotar alguna de sus curvas. Su rostro se ha alargado un poco más y sus ojos se siguen viendo igual de grandes y brillantes que cuando tenía ocho años, aunque con un poco menos de alegría que en aquel entonces. Su cabello sigue siendo largo y oscuro, pero ahora – mojado y lleno de barro –, parece un engrudo sobre su cabeza.

Ya ha pensado en abandonar el club de futbol debido a que no le está yendo bien y su madre insiste en hacerle un problema cada vez que llega de sus prácticas. No puede soportar intentar hacer algo que ama cuando todo está en su contra. Odiar el futbol no es una opción para ella. De seguro encontrará otro club al cual pertenecer ya que, después de todo, va a una de las mejores escuelas de la capital y sus amigos insisten en que es buena en otras actividades.

Maldito barro que arruinó sus ropas, sus zapatillas y su oportunidad de hacer un buen pase en la jugada.

– ¿Tefy? – Aquella voz es la que menos quiere escuchar en ese momento – ¿Qué te pasó?

La chica eleva su mirada hasta encontrarse con los ojos de su hermano SeokJin observándola con preocupación. Su rostro perfecto y su uniforme prolijo apenas si han sido tocados por el agua de la lluvia gracias al paraguas que el joven sostiene sobre su cabeza. Junto a él, su hermano mayor SeokJung esconde una mueca, divertido por la forma en que su hermanita está hecha un desastre sobre el césped.

– Me divertí jugando en el barro un rato. Ya sabes, dicen que es bueno para la piel – responde con notable sarcasmo, logrando que su hermano ponga sus ojos en blanco y que SeokJung lance la carcajada que ha estado conteniendo todo ese tiempo.

– ¿Y el golpe en tu mejilla? – insiste SeokJin con una mueca, mirando de reojo la forma tan molesta en que su hermano mayor sigue riéndose.

– Es un recuerdo de que apesto jugando futbol así que voy a renunciar al club.

– ¡¿Qué dices?! – La exclamación de SeokJin es exagerada pero no por eso falsa –. Luchaste durante todo el semestre para entrar, ¿y ahora piensas renunciar?

Estefi sabe que él está preocupado en verdad por ella, y odia eso.

– Da igual Jin, de todas formas mamá dijo que no podré entrar a la casa si no me seco primero y si no renuncio al club de bárbaros del futbol porque “una hija de los Kim no tendrá comportamientos inapropiados mientras viva en su casa” – Estefi imita la voz de su madre en la última oración.

Jin se lleva una mano a su sien mientras vuelve a maldecir en su fuero interno por la forma tan insensible en que su madre se dirige siempre hacia su hermana. No importa lo que Estefi haga, la señora Kim siempre tiene un “pero” para cualquiera de sus elecciones o comportamientos.

– Si te quedas bajo esta lluvia no vas a secarte – dice finalmente SeokJung, el hermano mayor de los tres, una vez que ha logrado calmar sus carcajadas. Deja a un lado su paraguas y saca una toalla de su bolso deportivo, la cual tira sobre la cabeza de la chica –. Así que haremos lo más sensato: abriremos la puerta y subirás corriendo por las escaleras hacia tu habitación. Yo me encargaré de mamá como siempre. Luego puedes decirle todo lo que quieras.

– Eres un maldito genio, ¿lo sabías? Pero… – Estefi comienza a protestar porque en realidad no desea la ayuda de sus hermanos.

Siempre es rescatada por uno de ellos y odia eso: odia depender de ellos, odia verse frágil e incluso tener que renunciar a sus convicciones por culpa de su madre. Pero, ¿Qué otra cosa puede hacer? Ya son suficientes los problemas en los que SeokJin suele meterse para defenderla.

– Esta noche es el baile en la escuela, si mamá no te deja ir los chicos estarán molestos con nosotros – le recuerda Jin logrando que ella reaccione.

– Podrías ir sin mí…

– Estás loca, no iré solo a un maldito baile – se queja Jin mientras abre la puerta de su casa sigilosamente –. Además, sabes que Yoongi nos matará. ¿Al fin logramos que salga de su cueva y lo dejaremos plantado?

Estefi suspira con molestia, pero tiene que reconocer que no puede dejar plantado a su amigo Min Yoongi luego de una semana tratando de convencerlo de que fuera al baile junto a ellos y sus recientes amigos Jung Hoseok y Kim Taehyung. Jeon Jungkook, amigo de Yoongi quien recién ha entrado a primer año, no puede asistir al baile porque su madre no le ha dado permiso, así que las opciones de Min se han reducido a sus dos mejores amigos y a los chicos nuevos.

SeokJin empuja a su hermana hacia las escaleras mientras SeokJung entra a la sala a saludar a su madre para distraerla. Estefi escucha la forma amorosa y amable en que la señora Kim se dirige a su hermano mayor y coloca una mueca de tristeza al comprobar que hace mucho tiempo que aquella mujer no le dedica palabras de cariño a ella. Jin ve el rostro acongojado de la joven pero no se anima a hablar; en lugar de intentar consolarla, se encierra en su cuarto lanzando su maleta lo más lejos posible. La escuela es una molestia cuando sus notas no logran alcanzar las de su hermano y sus padres le reclaman por eso.

Estefi entra a su habitación y se dirige al cuarto de baño privado para cambiar sus ropas y tomar una ducha. Una vez bajo el agua, se siente mucho mejor mientras todo el dolor y el barro son llevados lejos de su cuerpo.

Cuando observa su reflejo en el espejo, ve que el golpe no ha sido tan grave como pensaba: con un poco de maquillaje pasará inadvertido. Lleva una mano a su mejilla golpeada y luego se contempla por unos minutos más. Su rostro ha cambiado muy poco en esos años, pero sigue siendo ligeramente diferente al de sus familiares, en especial al de SeokJin.

El recuerdo de aquella noche quiere volver a ella, pero lo reprime de inmediato, abandonando el baño para buscar las ropas que usará en el baile.

-UNAS HORAS DESPUÉS-

Min Yoongi está molesto porque sus amigos no han llegado y debe soportar estar junto a dos personas que recién conoce. Jung Hoseok es muy simpático, lo sabe porque han estado juntos en el cuarto de castigos por saltarse clases; y Kim Taehyung es un chico raro, que hace comentarios bastante extraños sobre la importancia de la música clásica en un baile escolar y por qué los tragos suelen tener colores llamativos para diferenciarse entre sí, aun cuando todos parecen poseer el mismo sabor.

Los dos son buenos chicos pero él está incómodo porque todavía no tiene suficiente confianza como para tratarlos, y está pensando que haber salido de su casa tan tarde en la noche, a un estúpido baile con gente desconocida, no ha sido buena idea. En especial porque hace sólo unas horas su madre ha sido internada nuevamente y él debería estar llorando y sufriendo porque parece que jamás volverá a ver a la señora Min tocar el piano, ni a escuchar el sonido de su voz llamando su nombre. ¿Por qué aceptó ir a esa fiesta cuando lo único que siente es que quiere desaparecer del mundo?

– ¡Min Yoongi! – Grita SeokJin llegando junto a él en el preciso momento en que decide salir corriendo por la puerta. Siempre tan oportuno, Kim Seokjin… – ¡Perdón por la demora, tuvimos problemas en casa!

– Ya era hora, no volveré a confiar en ustedes – resopla Yoongi con el ceño fruncido y lanzando un chasquido de molestia con su lengua –. Me dejaron solo con estos dos engendros.

– ¡Oye, eso duele Min! – Hoseok exagerando una expresión de dolor, llevando una mano a su pecho para luego hacer un puchero con sus labios.

– Qué bueno que llegaron chicos, ya no sabíamos cómo tratar la amargura de su amigo – dice Taehyung siendo completamente sincero, lo que provoca que Yoongi lo mire con desprecio y que Estefi ría a carcajadas por encima de la música.

Tae sonríe a Yoongi para evitar problemas, aunque es consciente de que no va a ser el favorito de Min durante un buen tiempo.

– No es amargado, sólo no sabe hacer nuevos amigos – le corrige Estefi empujando a Yoongi levemente, logrando que éste deje de fulminar a Tae con la mirada.

– Pero si ya somos amigos – dice Hoseok abrazando a Yoongi, quien rápidamente se deshace de sus brazos y se esconde detrás de la espalda de SeokJin. El joven Jung sonríe divertido por la reacción de su nuevo amigo y compañero de clases, y continúa hablando: – Bueno ya que llegaron, ¡Vamos a bailar todos juntos!

Totalmente de acuerdo con la idea de Hoseok, el pequeño grupo forma una ronda en la pista de baile y comienzan a bailar entre ellos de forma divertida, sin seguir el ritmo de la música. Yoongi se aleja un poco porque no se siente de ánimos para hacer el ridículo y aun quiere salir corriendo de allí. Pero Estefi se percata de los planes de su amigo y se acerca a él empujándolo con su cadera mientras le hace señas de que se una a ellos.

– Deja de molestar – se queja el muchacho aferrando un vaso con líquido rojo que lleva en su mano desde que han entrado al lugar.

– ¡Oh vamos Min, vinimos a divertirnos! – Le recuerda la chica, insistiendo con sus pasos de baile para nada coordinados, mientras le da pequeños empujones invitándolo a seguirla.

– Eres un maldito grano en mi culo, ¿Sabes? – Confiesa Yoongi mostrándose molesto, pero no lo suficiente como para que Estefi le crea.

Ellos siempre se tratan de manera poco amable porque no se llevan bien. Yoongi se ha convertido en un mejor amigo para Jin, pero el carácter de su hermana es algo que no soporta, así que ambos siempre están discutiendo o molestándose entre sí. A veces suele ser irritante verlos pelear tan seguido, y otras veces es muy divertido.

– ¡Por supuesto que lo sé! – Asiente Estefi a carcajadas mientras lo toma de un brazo y lo lleva a la pista de baile junto a los demás.

Yoongi no se hace rogar demasiado, pero se sigue quejando porque si no, no sería Min Yoongi.

– Olvídalo, quiero tomar mi jugo de fresa tranquilo – repite una y otra vez mientras se abren paso entre la gente.

– Puedes tomarlo mientras bailamos – refuta Estefi logrando que el chico finalmente se integre al grupo.

Los demás ríen ante la aparente victoria de la chica por lograr que Min esté con ellos en la pista mientras siguen haciendo sus payasadas, absortos del resto del mundo.

– No ha sido un buen día – dice Yoongi acercando su rostro al oído de Estefi para que ella pueda escucharlo por encima del sonido de la música.

– ¡El mío ha sido una mierda! – Le responde la joven elevando sus brazos para aplaudir al ritmo de la música – ¡Podemos hablar de eso después, ahora sólo disfruta! ¡Sé que te gusta bailar igual que a mí!

– ¡Sí, como una anguila convulsionando! – Afirma el muchacho comenzando a moverse sólo por inercia.

– ¡Hagamos que el resto sienta envidia de nuestro talento! – Grita la chica guiñándole un ojo mientras continúa aplaudiendo sólo para no perder el ritmo.

Sonriendo por las estupideces dichas, Yoongi finalmente comienza a moverse con más soltura. Ninguno de ellos sabe bailar en realidad, pero no les importa porque es divertido reírse de los movimientos robóticos que Taehyung y Jin hacen juntos, y de cómo Yoongi mueve sus brazos de un lado a otro y Estefi le sigue el juego sin parar de reír. Poco después, Hoseok se toma en serio el baile y da una espectacular demostración de algunos pasos acompañado de los aplausos de sus amigos.

Pasados unos minutos, todos deciden salir del recinto hacia el patio del colegio para tomar aire fresco ya que tantas risas y movimientos descontrolados les han hecho sentir cansancio. Yoongi prefiere ir a buscar más jugo de fresas porque le ha dado calor y, por fortuna, sus ánimos no han disminuido.

Se dirige a la barra de tragos, pero choca torpemente contra alguien en el camino.

– Lo siento – logra decir una vez que recupera el equilibrio, porque él es muy delgado y la persona con quien chocó es un poco más baja de estatura pero más corpulenta también. Entonces grita sorprendido al ver de quién se trata: – ¡¿Jungkook?! Pero, ¿Qué haces aquí?, ¿Escapaste de tu casa de nuevo?

– ¡Hyung! – Exclama Jeon Jungkook con su característica sonrisa que muestra sus dientes, mientras se abalanza para abrazarlo. Yoongi intenta rehusarse al contacto físico, pero recuerda que se trata de su pequeño Jungkook y que no hay problema con que él lo abrace –. No, no tuve que escapar esta vez porque pude venir con mi primo, ¿Lo recuerdas? Te hablé de él durante estos días.

– No podría olvidarlo, pasaste todo el mes hablando sobre ese primo tuyo que vendría a vivir a tu casa, pero no recordaba que fuera tan pronto – admite el joven rascando la parte trasera de una de sus orejas con nerviosismo.

– Sabía que estarías aquí con tus amigos y quería buscarte para presentarte a mi primo, pero no respondiste mis llamadas – explica Kokkie (como prefiere ser llamada a veces), mostrando su teléfono para que Yoongi pueda entender mejor lo que dice.

– Kook, sabes que casi no uso ese aparato – le recuerda su amigo, tratando de hacer memoria de dónde ha dejado su celular porque no sabe si lo ha traído siquiera.

– De todas formas ya te encontré hyung – ríe Jungkook con esa risa que es tan adorable de su parte, una risa que Yoongi siente que quiere proteger.

A pesar de los problemas que el pequeño Jungkook ha tenido siempre con su familia, él no deja de sonreír y eso es algo que Min Yoongi admira. Jamás lo dirá en voz alta, pero adora a Jungkook y pasar tiempo con él porque de cierta forma el pequeño le da esperanza con su risa. Esperanza de que todo mejorará eventualmente mientras puedan sonreír.

– Vamos por unas bebidas y busquemos a los demás. En verdad quiero que conozcan a Tony hyung ahora.

– De acuerdo – Yoongi asiente porque no puede oponer resistencia ante la emoción de su amigo.

Jungkook ha estado eufórico ante la noticia de que tendría a un pariente viviendo en su casa durante un tiempo indefinido. Eso significa que no estará solo como solía ocurrir porque su madre y su nuevo esposo no le dan la suficiente atención que un chico de trece años necesita. Además, por lo que Yoongi recuerda, el primo de Kokkie es un buen deportista y habla inglés de forma natural al criarse en el extranjero desde su niñez. Inglés y deportes son dos palabras que emocionan a Jeon Jungkook.

– Estamos afuera Kokkie, junto a la puerta del gimnasio.

– ¡Entonces allí los alcanzamos! – le asegura el chico antes de mezclarse entre la gente.

Yoongi toma sus bebidas y sale del bullicio del baile en dirección a donde sus amigos están sentados hablando entre ellos en una de las bancas del patio del colegio. El aire de la noche es fresco por la lluvia que ha caído durante la mañana. Todos se han puesto sus abrigos, pero Yoongi prefiere sentir el frío sobre su pálida piel para no caer en la tentación del sueño.

– ¿Por qué tardaste tanto? – le pregunta Jin con un puchero, mientras extiende sus manos con desesperación para recibir la botella que Yoongi ha comprado para él.

– Me encontré con mi amigo Jungkook, ¿lo recuerdan?

– ¿El adorable chico de primer año con cabellos enrulados y ojitos de ciervo? – Pregunta Taehyung provocando que Yoongi arrugue su nariz ante esa descripción tan melosa de su pequeño amigo – ¿Acaso lo dejaron salir solo?

– Sí, pero en realidad…

– ¡Hyung, aquí estamos! – Jungkook interrumpe en la escena acercándose junto a otro muchacho, lo cual provoca curiosidad en todos quienes elevan sus manos para saludarlos. Con su enorme sonrisa, Kokkie señala a la persona junto a él –. Chicos, quiero presentarles a mi primo Tony. Ha llegado de EE.UU. esta semana y estudiará en nuestra escuela a partir de este semestre –. Agrega el menor con notable orgullo en su tono de voz, mientras el chico a su lado eleva su mano en un saludo general –. Tony, ellos son el grupo de amigos de quienes te hablé; y él es Yoongi hyung, el genio del piano.

– No digas eso Kook – susurra Yoongi avergonzado por su presentación, para luego tomar el contenido de su botella de un solo sorbo y olvidar que su rostro se está poniendo colorado como un tomate.

– Un gusto conocerlos a todos chicos, muchas gracias por ser tan amables con mi pequeño primo – dice Tony improvisando una pequeña reverencia, porque aún le cuesta acostumbrarse a ese tipo de saludos.

El recién llegado es tan alto como SeokJin, y su espalda es ancha como la de los jugadores de futbol. Se nota que es un deportista por su porte y, además, porque la marca de ropa que lleva puesta es una muy común usada entre jugadores de tenis. Su cabello es castaño y sus facciones denotan que es extranjero, en especial por lo grandes y redondos que son sus ojos color cielo. Hay algo en su persona que resulta atractivo: su sonrisa y su mirada dan la suficiente confianza como para entablar una conversación fácilmente.

– ¡Hey, Tony! – Saluda Hoseok en un mal intento de imitar el acento inglés, provocando la risa de todos – ¿Cuántos años tienes?

– Cumplí dieciséis hace unos meses – responde el joven riendo ante el esfuerzo de Hoseok por querer hacerlo sentir cómodo. Pero no hay necesidad de hablar inglés con Tony, él es bueno con los idiomas y puede comunicarse fácilmente.

– ¡Qué bien, entonces seremos compañeros de curso! – Exclama Taehyung igual de sonriente que Kokkie quien está muy feliz de ver que su primo parece encajar con sus amigos.

Hacía mucho tiempo que Yoongi no veía a su pequeño amigo tan feliz.

Todos comienzan a hablar con Tony curiosos por su viaje, por sus motivos para vivir con Jungkook y por qué ha decidido estudiar allí. El joven está encantado en poder contar su historia de vida. Tony está acostumbrado a hacer amigos, ama hacer deportes, (en especial futbol y tenis), y practicarlos le ha ayudado a socializar con facilidad en cada lugar nuevo que ha visitado. Su padre es estadounidense, pero no lo conoce ya que lo abandonó cuando él era muy pequeño; y su madre es la hermana menor de la madre de Jungkook, por lo tanto vivirán en casa de su tía mientras él y su madre consiguen trabajo para poder ir a vivir solos.

Jungkook está feliz de tener una compañía como Tony porque el joven lo anima a hacer deportes y a estudiar. Tony está convencido de que Jungkook es un pequeño genio y que puede aspirar a becas deportivas, e incluso de canto porque el pequeño Jeon es un gran cantante. Les asegura a todos que hará hasta lo imposible para que su primo logre darse cuenta de lo valioso que es y que debe seguir estudiando para llegar muy lejos en su vida.

Yoongi escucha todo totalmente conmovido, sintiendo que quizás no debe preocuparse tanto por Jungkook ahora que una persona como Tony está a su lado. Pero siente cierta incomodidad porque ese chico tiene su edad pero se ve mucho más maduro que él, y parece que puede aconsejar y guiar mucho mejor a Jungkook de lo que alguna vez lo podría hacer él mismo.

¿Sientes celos Min Yoongi? Quizás…

Es entonces que Yoongi cae en la cuenta de que Tony está comenzando a hablar mucho más con Estefi, y cómo la mirada de SeokJin se va oscureciendo al percatarse de lo mismo. Estefi habla animada con el chico y éste parece encantado de conversar con ella también. No deja de mirarla, de estudiar cada detalle de su rostro; y Estefi parece cubrirse de un ligero rubor cada vez que los ojos azules de aquel joven se posan sobre su cuerpo. Yoongi ríe de lado porque se da cuenta que Tony está coqueteando con ella de alguna manera que parece prudente y para nada descarada, y también porque sabe que Estefi no tiene experiencia con hombres en ese sentido, así que es divertido verla quedarse sin palabras cuando el chico parece halagarla.

De pronto, todo cambia bruscamente cuando Jin se aproxima a ellos con paso firme porque ha visto cómo Tony ha tomado una de las manos de Estefi para invitarla a bailar.

– Oye – SeokJin quita la mano de Tony de la de su hermana y se interpone entre ambos con el semblante muy serio y la espalda muy erguida.

Sus amigos lo observan sorprendidos mientras Yoongi se pone de pie porque es la primera vez que ve a su mejor amigo tan serio.

– Oh, lo lamento, ¿ella es tu novia? No lo sabía… – se excusa Tony al ver la reacción del joven.

– Sí – responde Jin.

– No – responde Estefi, y al instante clava una mirada de desconcierto en el rostro de su hermano por la respuesta que ha escuchado.

Tanto Tony como los demás se miran extrañados y confundidos por aquel cruce desigual de respuestas.

– No soy su novia, él es mi hermano – le aclara Estefi empujando a Jin a un lado, irritada por su actitud.

– Lo siento, no pensé que fueran hermanos, no se parecen mucho… – confiesa Tony pensativo, tratando de entender el porqué de la reacción del supuesto hermano de la chica –. Bueno ha sido un malentendido, si gustas…

– Ella está conmigo – dictamina Jin empujando a su hermana hasta ponerla detrás de él, imponiendo su figura sobre la de Tony otra vez, pero mucho más amenazante.

Hoseok, Taehyung y Jungkook se ponen en alerta al ver que esta vez Tony no retrocede, sino que se yergue de igual forma que Jin para hacerle frente. Ya no le está gustando la actitud de ese sujeto.

– Oigan chicos, recién se conocen y no van a pelear, ¿Verdad? – Intenta hablar Hoseok para calmar los ánimos mientras extiende una mano hacia el brazo de Jin, pero su amigo lo aparta de un empujón.

– ¿No es un poco “rarito” que “estés” con tu hermana?, ¿Acaso eres muy posesivo? – pregunta Tony sintiendo que su paciencia se ha agotado.

Él no ha hecho nada malo ni fuera de lugar como para merecer el trato que ese extraño le está dando. Sólo quiere bailar con una chica linda y hacer amigos. Jungkook intenta sujetarlo, pero es apartado por su primo.

– A ti no te importa, ella está conmigo así que no la molestes – Jin usa sus manos para empujar a Tony, dándole así la excusa perfecta para que el muchacho lance un golpe hacia su rostro.

En ese momento, todos los detienen antes de que consigan hacerse daño. Pero Estefi se abalanza sobre su hermano y tira de sus brazos furiosa.

– ¡¿Qué demonios pasa contigo?! – le pregunta entre gritos, forcejeando para que el chico le preste atención.

– ¡No te metas! – Es todo lo que dice SeokJin volteándose hacia ella para zafarse de sus manos, golpeándola en la boca con su antebrazo en el forcejeo, lo cual hace que la chica caiga al suelo raspando sus rodillas y sus codos.

Sus amigos se han quedado petrificados porque jamás hubieran imaginado que Jin reaccionaría en contra de su hermana.

El joven se da cuenta de lo que ha hecho y deja de prestar atención a Tony y a sus amigos, comenzando a maldecirse por su acción. Pero SeokJin no tiene mucho tiempo para lamentarse ya que es golpeado en su nariz de forma imprevista y muy fuerte, lo que lo hace caer al suelo también, aturdido porque no sabe quién ha sido el ejecutor de su castigo.

Cuando eleva su mirada hacia quien lo ha golpeado descubre que no ha sido Tony, ni Jungkook, ni Hoseok, mucho menos Taehyung, sino Yoongi. Su mejor amigo lo mira con desprecio y sus nudillos sangrando porque ha usado toda su fuerza para golpearlo y se ha lastimado. Yoongi no suele ser de los chicos que golpean a otros, no está acostumbrado a eso, así que ha usado mal su fuerza y se ha hecho daño a sí mismo. Pero no le importa, porque SeokJin merece el golpe que le ha dado por actuar como un estúpido.

Yoongi lo mira con ira por unos segundos y luego se gira para ayudar a Estefi a ponerse de pie. La chica se deja auxiliar por su amigo y limpia el rastro de sangre que el golpe de su hermano ha dejado sobre sus labios. Ve la mano sangrando de Yoongi y, sin mediar palabra alguna, toma la mano sana de su amigo y lo lleva con ella hacia la enfermería para pedir un botiquín y curar las heridas. El resto de sus amigos y SeokJin se quedan en silencio viendo las figuras de ambos alejarse.

Ese día definitivamente es una mierda.

-MINUTOS DESPUÉS-

Estefi ha conseguido unos apósitos para poder curar los nudillos de Yoongi. Están sentados en uno de los pasillos techados del colegio que tienen vista hacia el patio principal. La música del baile en el gimnasio sigue sonando porque aún es temprano para regresar a casa y los festejos continúan.

Yoongi observa la forma tan dedicada en que Estefi venda su mano preguntándose si sus amigos habrán intentado curar a SeokJin también, y cómo hará para volver a casa. Pero en realidad, él no quiere regresar esa noche ya que no tiene ánimos de enfrentarse a una casa solitaria y oscura en donde su padre de seguro está en el hospital psiquiátrico con su madre y su hermano no volverá del trabajo porque le toca hacer el turno nocturno en el restaurante.

Yoongi no quiere estar solo.

Sus ojos se posan en los labios lastimados de su amiga y no puede evitar volver a sentir enojo hacia Jin. Estúpido SeokJin, si tanto te importa ella deberías decírselo y actuar como el supuesto hombre que eres…

– Ha sido un día de mierda, ¿Verdad? – le pregunta Estefi una vez que termina de asegurar el vendaje.

A pesar de su mejilla hinchada y su labio roto, ella sonríe. Yoongi siempre va a admirar a las personas que pueden sonreír a pesar de todo.

– Sí… ¿El tuyo también? – responde recibiendo un asentimiento de parte de la chica con su cabeza. – Es increíble que sólo nos llevemos bien cuando tenemos días de mierda.

– Bueno, diría que es algo muy común en nuestra relación – ríe Estefi al tomar conciencia del hecho –. Por eso somos amigos, y por eso eres el mejor amigo de Jin. Un amigo no es quien siempre está de acuerdo contigo, sino quien te hará ver la verdad por más dolorosa que sea, ¿No es así? Tú me enseñaste eso y sé que Jin también lo sabe.

– ¿Por qué hablas de él ahora después de lo que te hizo? – Pregunta Yoongi chasqueando su lengua en señal de molestia. Estefi es insoportable cuando habla de Jin –. Si yo fuera tú estaría muy enojado con él.

– Lo estoy, y quiero que me dé una explicación de su reacción tan exagerada – admite Estefi un poco sonrojada –. Ese chico estaba siendo amable conmigo, él no tenía derecho a querer golpearlo. Además es pariente de Jungkook.

– ¿Eres tonta? – Yoongi hace la pregunta en voz alta porque no puede creer que Estefi no se dé cuenta que Jin está celoso de cómo ese chico guapo e interesante ha puesto sus ojos en ella.

– ¿Vamos a empezar con los insultos?, ¿Ya te sientes mejor? – Estefi arquea una ceja poniéndose a la defensiva.

– Olvídalo, definitivamente eres una estúpida – menciona Yoongi tratando de restar importancia al evidente hecho de que su amiga no se da cuenta de que SeokJin actúa como un novio celoso más que como un hermano sobreprotector – ¿Por qué tu día fue una mierda? – Yoongi intenta desviar el tema de la conversación.

– Resumiendo, me fue mal en el partido de hoy, me gané una golpiza y mamá me ha exigido renunciar al club de futbol o no me dejará vivir en la casa. Lo normal que siempre dice desde que tengo uso de razón – le explica Estefi con un tono de voz monótono, como si le estuviera relatando un aburrido paseo en bicicleta y no un evento desafortunado –. Sólo eso. ¿El tuyo?

– ¿Sólo eso? Wow, yo diría que “sólo eso” es bastante – admite Yoongi con un suspiro, preguntándose cómo hace la chica para aguantar tantos golpes en su delgado cuerpo –. El mío… pues, mamá estaba mejorando y los doctores hablaban de darle el alta, pero hoy recibimos la noticia de que empeoró. Su tratamiento psiquiátrico iba bien, pero tuvo una descompensación imprevista así que estará internada con sedantes nuevamente por tiempo indefinido.

– Lo siento Yoongi… – dice la joven al ver que el rostro del chico ha cambiado completamente dejando ver su tristeza y cansancio.

Ella sabe lo importante que es para él la noticia de la recuperación de su madre, pero todo aquello cambia las cosas por completo. Ahora entiende porqué se rehusaba a divertirse aquella noche.

– Estoy cansado de esperar que todo mejore, estoy cansado de escuchar a mi padre decirme que debo esforzarme más en el colegio y buscar un incentivo para mi vida – admite el joven, observando las luces del baile que se dejan ver entre las ventanas del gimnasio –. Quiero irme de aquí, ya no quiero ver sufrir a nadie más.

Estefi no sabe qué decir, así que sólo se queda en silencio observando el cielo, sintiéndose cansada también e incluso vulnerable porque no sabe cómo ayudar a su amigo. Los recuerdos de aquella noche quieren volver pero ella vuelve a reprimirlos.

Hay gente que sufre más que tú…

– Estefanía, hay algo que he pensado mucho últimamente pero lo había descartado por completo – habla Yoongi de repente, cortando el silencio entre ambos. Estefi lo mira con curiosidad porque es raro que él la llame por su nombre completo –. Aunque ahora, después de lo que pasó y todo lo que me has contado, lo estoy volviendo a pensar…

– Dilo – le anima ella sintiendo un poco de nerviosismo por la forma misteriosa en la que actúa su amigo.

– He pensado que… – Las palabras de Yoongi se vuelven inaudibles mientras su tono de voz va bajando, al igual que su rostro intenta esconderse de la mirada curiosa de Estefi que lo observa con insistencia. Es la primera vez que Min Yoongi parece avergonzado de algo que va a decir, y carraspea mientras eleva su rostro nuevamente mirando fijamente a la chica –. Seamos novios.

Estefi deja escapar una leve risita ante la sorpresa que le causa esa petición inesperada, que parece surgida de la nada. Pero deja de sonreír inmediatamente cuando Yoongi extiende una de sus manos hacia su mejilla hasta lograr alcanzarla con sus dedos y la acaricia con suavidad, como si estuviera tocando algo demasiado frágil que fuera a romperse en cualquier momento. Ella cierra sus ojos ante el tacto frío y tembloroso de su amigo; es la primera vez que tienen un contacto físico tan íntimo.

– Hablo en serio, quiero que seas mi novia. Seré el mejor novio del mundo para ti ya que me importas y yo te importo – habla nuevamente el joven con total convicción, sin desviar su mirada de los ojos castaños que ahora rehúyen con algo de pudor –. Voy a hacerte feliz y tú a mí. Nos graduaremos, estudiaremos en la universidad y conseguiré un trabajo para poder alquilar una habitación o un pequeño departamento para vivir juntos. Aprenderé a cocinar para alimentarte adecuadamente, ayudaré con las tareas de la casa y mantendré nuestro hogar siempre limpio y lo más ordenado posible. Soportaré tus hábitos de niña, al igual que tus insultos y tus manías, y… – Yoongi se interrumpe unos segundos buscando el resto del valor que necesita para seguir hablando, aun cuando su rostro no parece inmutarse. Estefi lo observa tratando de entender todo lo que él está diciendo, porque la situación le parece irreal – Yo te haré el amor, porque se supone que eso hacen las personas que se aman, y nosotros dos vamos a amarnos porque nos entendemos a pesar de nuestras diferencias. Para amarse hay que respetarse y entenderse…

Ahora Yoongi baja su mirada y toma las manos de Estefi entre las suyas entrelazando sus dedos. El tono de su voz se va tornando triste. Estefi no sabe si debe sentirse avergonzada por esas declaraciones y terminar de una vez esa loca conversación, o dejar que su amigo desahogue la evidente tristeza que carga sobre su ser.

Elige la segunda opción porque sabe que Yoongi necesita un amigo que lo escuche, que esté ahí para él porque está demasiado roto, demasiado cansado de soportar la responsabilidad de sentirse siempre fuerte cuando en realidad sólo es un adolescente buscando el afecto que le ha sido negado.

– Y si deseas ser madre, tendremos hijos, pero sólo si tú quieres y cuando lo consideres oportuno. Te daré una familia de verdad que sea tuya. Ya no tendrás que preocuparte nunca más por lo que dirán o pensarán tus padres, ni SeokJin, ni nadie más. Está bien si seguimos adelante por nuestra cuenta y somos felices, ¿Verdad? – Yoongi termina la frase volviendo a depositar su mirada, que ahora es más triste, sobre el rostro acongojado de Estefi.

– ¿Y qué es lo que yo debo darte a cambio? – le pregunta la chica logrando generar confusión en el joven por unos segundos. La sonrisa de Estefi es sincera mientras sus ojos comienzan a llenarse de pequeñas lágrimas. La vida que Yoongi le propone le parece un hermoso sueño, pero sólo eso –. No puedes pretender hacer todo tú solo. Si vamos a ser una pareja y a formar una familia, ambos debemos poner de nuestra parte, de lo contrario no funcionará jamás.

– Debes quedarte a mi lado por el resto de mi vida – logra murmurar el joven con lágrimas corriendo por sus mejillas finalmente –. No puedes alejarte de mí, ¿Entiendes? Está bien si yo pierdo a mi familia y amigos, pero no a ti…ni a Jungkook… – El amarre de sus manos se hace más fuerte mientras apoya su frente contra la de ella y cierra sus ojos dejando escapar un suspiro. Min Yoongi ha abierto su corazón finalmente a alguien y se siente extraño, vulnerable y frágil, pero libre –. Es un buen plan, ¿Verdad?

– Es un buen plan – concuerda Estefi también cerrando sus ojos, dejando salir las lágrimas porque llorar le hace sentir mejor y no tiene vergüenza. –Definitivamente es un plan que tú deberías seguir.

Estando allí junto a Yoongi, con el viento frio de la noche que los golpea levemente y las estrellas iluminando el cielo sobre sus cabezas, siente que tiene valor y ya no es tan débil como hace unos momentos. Ni los malos tratos de su madre, ni la indiferencia de su padre, ni los celos de SeokJin le preocupan ahora.

Yoongi abre sus ojos cuando siente que Estefi se ha alejado de él, y ve cómo la chica extiende sus brazos. Entonces no duda en aprisionarla contra su cuerpo, abrazándola con fuerza. Estefi lo sujeta aún más fuerte porque lo siente frágil y pequeño. Sabe que está vulnerable después de dejar salir sus sentimientos y ella sólo quiere protegerlo devolviéndole todo lo que ha hecho por ella en ese momento. La manera en la que Yoongi se aferra a ella es tormentosa y duele; a Estefi le duele saber que el joven está sufriendo tanto.

– Está bien – habla la chica con calma mientras acaricia los cabellos de su amigo. Yoongi se acurruca contra su figura, más tranquilo, dejándose consentir –. Vas a formar una familia con una hermosa chica a quien amarás mucho y ella a ti. Ambos se entenderán y se complementarán… Serás tan amado y tan feliz, Min Yoongi, que en ese futuro ni siquiera recordarás estos días –. Estefi seca sus propias lágrimas mientras ríe bajito y toma el rostro de su amigo con ambas manos y le regala una enorme sonrisa, esas que Yoongi dice que son exasperantes –. Pero yo no seré esa mujer en tu vida y lo sabes, ¿Verdad?

Él asiente levemente, porque obviamente lo sabe: no está enamorado de Estefi ni ella de él, sólo siente seguridad y confianza estando a su lado como le ocurre con Jungkook y SeokJin. Es más fácil planear un futuro color de rosa con alguien a quien ya conoces. De todas formas, está seguro de que podría enamorarse de una persona como ella si tan sólo quisiera.

– ¿Lo dejamos como una opción posible si acaso ninguno de los dos consigue pareja antes de graduarse de la universidad? – propone el joven con una sonrisa, de esas que a Estefi le parecen molestas.

– De acuerdo, no es mala idea – asiente la chica extendiendo su dedo meñique en forma de promesa. Yoongi entrelaza su dedo con el de ella y ambos ríen divertidos. Las tristezas han quedado un poco olvidadas y el cansancio comienza a aparecer.

– Para que sepas, no me importa lo que diga el insoportable de tu hermano, si debo golpearlo de nuevo lo haré – dice Yoongi recordando la forma en que había hecho sangrar la nariz de Jin unos minutos antes.

– Intenta no romperte la mano la próxima vez – se burla su amiga, y ahora ambos ríen a carcajadas.

– Esta tregua de paz es sólo por hoy, ¿Verdad? – Pregunta Yoongi al recordar que casi no han peleado por horas. Estefi asiente todavía presa de las carcajadas.

Entonces, otra vez sintiéndose valiente, el muchacho pregunta: – ¿Por qué no me diste un golpe cuando dije que te haría el amor? En verdad estaba listo para recibir una patada o algo peor…

– Si lo vuelves a repetir, te golpearé en la entrepierna, ¿Te parece bien? – Estefi extiende su mano para cerrar aquel trato, y Yoongi no tiene más remedio que aceptar la oferta porque esta vez ella está sonrojada pero ese color en sus mejillas hinchadas es de enojo y no de vergüenza.

-AL DÍA SIGUIENTE-

– ¡Arriba monstruos, arriba! – La estridente voz de Kim SeokJung suena por la casa despertando a sus hermanos con el golpeteo de una cuchara contra una olla de metal. El muchacho ha subido las escaleras todavía vestido con el delantal de cocina que ha usado para hacer el desayuno, y grita para asegurarse de que lo han escuchado –. ¡Si no quieren que mamá los atrape, levántense ahora!

– ¿SeokJung? – murmura Estefi abriendo sus ojos, sintiéndose muy cansada luego de la noche del baile.

Observa el reloj con el único ojo que logra abrir por completo y ve que son las nueve de la mañana. Es sábado, no tiene que preocuparse por el colegio, pero sí por su madre. Si ella ve que no están despiertos a esa hora, hará un gran escándalo.

Reaccionando ante el posible hecho de otro sermón, Estefi se pone de pie rápidamente pero tropieza con un bulto junto a su cama. SeokJin se queja de dolor mientras asoma su cabeza por encima de las mantas que usó para improvisar una cama junto a la de su hermana.

– Ouch…eso duele Tefy – se lamenta el joven sujetando su cabeza.

– Agradece que no estoy despierta del todo – dice la chica dándole un empujón con su pie, tomando algunas prendas de ropa y encerrándose en su baño.

Mientras lava sus dientes y peina su cabello, intenta recordar cómo es que terminó en su casa después de la charla con Yoongi. Poco a poco sus memorias se vuelven más claras: SeokJung los había ido a buscar, llevó a todos a sus casas y por último dejaron a Yoongi en el trabajo de su hermano. Un ligero rubor colorea las mejillas de la chica al recordar algunas de las partes de la conversación con su amigo.

Estúpido Min Yoongi…

– ¿Estefi? – La voz de Jin llega desde el otro lado de la puerta –. Ya estoy vestido, perdona que estuviera durmiendo aquí de nuevo.

Ella abre la puerta del baño y se asoma, observando al chico con desconfianza. Recuerda el golpe y su labio arde. Fue un accidente, se dice al ver el dolor en la mirada de su hermano, y su nariz inflamada por el puñetazo de Yoongi.

– No te preocupes, pero sabes que mamá no debe encontrarte durmiendo aquí…

– Lo sé, yo sólo… No podía dormir sin saber cómo estabas – confiesa SeokJin avergonzado. Ella no sabe por qué, pero se sonroja desviando su mirada –. Fui un estúpido y sé que no me vas a perdonar con facilidad, incluso puede que me temas pero yo jamás te golpearía… yo…

Lanzando un suspiro, el muchacho se deja caer de rodillas en el piso sintiendo que todo lo que está diciendo sólo son palabras que no demuestran nada. Por mucho que le diga cuánto lo lamenta, y que asegure que no volverá a repetir aquel accidente, Jin no se siente el mismo después de saber que es capaz de golpear a la persona que ama por un arrebato de celos. Sí, celos… Kim SeokJin está experimentando celos hacia un desconocido como Tony que ha mostrado interés en su “hermana”.

– Sí, eres un estúpido y posiblemente no tenga ganas de tenerte cerca por un tiempo – habla Estefi arrodillándose frente a él para poder verlo a los ojos. El muchacho eleva su mirada consternada, sintiéndose patético en ese preciso momento –. No quiero que me toques, ni que duermas aquí conmigo. No quiero que te me acerques, al menos durante unos días. Pero…tampoco quiero que te tortures por esto.

– Lo merezco – asegura Jin extendiendo una mano hacia ella la cual retira inmediatamente al recordar los deseos de la chica –. Yo…

– Yoongi te dio lo que merecías, ahora sólo mantente lejos de mí hasta que yo te diga – le recuerda Estefi poniéndose de pie mientras extiende una mano para ayudarlo a incorporarse. Jin se pone de pie rápidamente, un tanto nervioso –. SeokJung se ha esforzado para que mamá no nos regañe, vamos a desayunar.

– Estefi… – Jin la detiene una vez más, apenas sujetándola de sus ropas – ¿Tony te parece atractivo?

La chica se queda unos segundos en silencio porque la pregunta la ha tomado por sorpresa. No quiere pensar en eso, pero debió suponer que tarde o temprano se enfrentaría a esa interrogante. Es entonces que los recuerdos de aquella noche vuelven y, en lugar de reprimirlos como siempre hace, Estefi toma valor y enfrenta a su hermano.

Mira su rostro de facciones armoniosas, (a penas maltrechas por la hinchazón de su nariz), y sus ojos oscuros, al igual que sus labios gruesos. Un rostro que jamás se parecerá al de ella… Y recuerda que no son hermanos, que no hay ninguna unión de sangre que podría afectarlos si acaso ella dice las palabras que ha intentado decir hace tiempo pero que cada vez mantiene más ocultas.

– ¿Qué cambiará entre nosotros si respondo de forma afirmativa o negativa? – pregunta finalmente la chica con seriedad para darse valor.

Estefi quiere ser valiente como lo fue Yoongi al confesarle su plan. Quiere decirle a Jin todo lo que ha sentido durante esos años en que descubrió que su “hermano” es la persona más importante en su vida, el único que la acepta por ser ella misma, quien siempre la cuida. Quien canta para ella cuando no puede dormir, quien la defiende de los que se burlan de su físico. Estefi quiere confesarle que no es su hermana y pedirle que la ame como ella lo ama, que planeen un futuro juntos y manden al diablo a aquella familia y a todos quienes siempre los han considerado raros.

Quiere gritar que ama a Kim SeokJin.

Pero no puede, porque sólo ella sabe que no pertenece a esa familia, ni tiene idea a cuál pertenece en realidad. Su pasado, al igual que su futuro, es incierto, pero él tiene un porvenir brillante y así debe seguir siendo. Porque la única que sabe la verdad es ella y, aunque duela, aquel dolor sólo le pertenece, exclusivamente, a ella.

– En realidad…nada, yo sólo… – Seokjin desvía su mirada al piso sintiéndose muy avergonzado, porque entiende que ha llegado demasiado lejos al hacer una pregunta tan íntima a su hermana. Después de todo, él no es nadie para decirle qué hacer a la chica.

No eres nadie Kim Seokjin…

– ¡Les dije que bajen! – SeokJung abre la puerta de la habitación de repente, muy enojado y con la olla aún en sus manos. Al ver que sus hermanos están uno frente al otro mirándose fijamente, sonrojados y con cierta tensión entre ellos, el joven sólo frunce su ceño y se siente aún más furioso. – ¡Si van a seguir jugando a los hermanitos cariñositos pueden hacerlo abajo, ahora!

– ¡No digas esas cosas! – le grita Estefi dando media vuelta para salir casi corriendo de la habitación en dirección a las escaleras, sintiendo que hasta su cuello se ha puesto rojo de la vergüenza.

Las orejas de SeokJin ahora tienen un color rojo sangre y SeokJung lo pellizca para que reaccione y lo siga.

– ¡Eres una malagradecida, podrías decirme “gracias oppa, por salvar mi pellejo de nuevo”! – le reclama su hermano mayor, siguiendo a la chica por las escaleras.

– ¡Gracias SeokJung, por salvar mi pellejo de nuevo! – repite Estefi sentándose a la mesa.

– No escuché la palabra clave – dice el muchacho llevando una mano a su oreja.

– ¡Odio esa palabra y jamás te la diré! – brama Estefi, comiendo apresuradamente su desayuno.

– Algún día lograré que me digas oppa – sentencia SeokJung exagerando una pose de derrota, mientras se sienta a desayunar una vez que deja la olla sobre la mesa y se quita el delantal. – ¡Kim SeokJin no iré a buscarte, baja ya!

SeokJin está en el descanso de la escalera y escucha el bullicio que hacen sus hermanos al desayunar: las quejas de Estefi ante la insistencia de SeokJung de que lo llame “oppa”, como cualquier hermana menor llama a su hermano mayor, y las rudas negativas de la chica a usar aquella palabra que le parece tan común y poco atractiva.

Los escucha hacer ruido y quejarse e insultarse a su manera, mientras los recuerdos de aquella noche llegan a él pero no los reprime, porque él jamás pudo reprimirlos.

Los recuerdos de la noche cuando tenía ocho años y se despertó dándose cuenta que su hermana no estaba durmiendo a su lado en la habitación bajo la lámpara de estrellas y planetas. De cómo intentó buscarla y la encontró en la puerta de la sala que estaba entreabierta y dejaba escapar la luz que indicaba que alguien estaba allí. El recuerdo de las voces de sus padres discutiendo mientras Estefi estaba de pie viendo todo, asustada y llorando, pero sin hacer ruido. Recuerda cómo él se quedó inmóvil al pie de la escalera de la vieja casa escuchando todo también, entendiendo lo suficiente y deseando que aquello fuera un mal sueño.

¡No lo es!, ¿Acaso no lo entiendes?, ¡Ellos no son hermanos! ¡Jamás debimos adoptar a esa niña!”. Vuelve a escuchar la voz de su madre.

SeokJin debe seguir creyendo que es su hermana y ella también se debe ver como un miembro de esta familia porque lo es.” Ahora es la voz de su padre.

Y si algún día la verdad sale a la luz, nadie podrá culparnos por ello.”

SeokJin no reprime los recuerdos de aquella noche en que supo, al igual que Estefi, que ellos dos no son hermanos.

Quizás algún día, si encuentra el valor suficiente como su mejor amigo Min Yoongi le ha aconsejado, él pueda decirle a Estefi que sabe que no son hermanos y que pueden irse de allí e iniciar una vida juntos, lejos de esos padres que guardan un terrible secreto, siendo felices por su propia cuenta.

Porque eso está bien, ¿Verdad?

FIN

11 декабря 2020 г. 0:37:13 0 Отчет Добавить Подписаться
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