halupancakes Halu 🌼

Kim Taehyung, bellas artes, empeñoso buen hijo y empleado en las horas que no estudiaba. Jeon Jungkook, un conocido cantante callejero que pisaría el freno de su acelerada vida.


Фанфик Группы / Singers Всех возростов.

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I


— ¡Tae, ya son 7:30!

El olor del café que su mejor amigo hacía cada mañana coló por sus fosas nasales, se removió entre las sábanas que parecían estar más suaves que cualquier otro día y, una vez abrió los ojos, no pudo hacer más que soltar un quejido. Con toda la pereza acumulada durante la semana, se enroscó girando hacia un lado, jurándose a sí mismo que cinco minutos más no le harían daño a nadie. Total, tenía tiempo suficiente ¿cierto? Su cerebro no estaba lo suficientemente despierto para hacer cálculos desde tan temprano. A ver, si se demoraba unos veinte minutos alistándose debiendo llegar a las ocho en punto con otros veinte minutos de distancia a la tienda y eran las 7:30...


7:30...


¿7:30?


Ah, mierda.


¿Desayunar tranquilo sobre la mesa? Hoy, una vez más, no podría ser.


— ¡Ya bajo! — gritó segundos antes de saltar fuera de la cama y se encaminó un tanto aturdido al baño de su habitación. No supo ni como, entre su ensoñación, terminó de asearse en menos de diez minutos. Era más que obvio que debía apurar el paso pero su cerebro medio dormido no le respondía. Completamente decidido a no darle más motivos al tiempo para adelantarlo, tomó el mismo par de prendas que había usado el día antes y se vistió. Una vez frente al espejo de su tocador se acomodó el abrigo encima de la ligeramente arrugada cafarena negra, ajusto el cinturón de sus pantalones beige y como pudo retocó su esponjoso cabello mientras sus ojos deambulaban por su escritorio - ¡Jiminnie!


— ¡Dime!


— ¿Dejé mis llaves abajo? — gritó.


— ¡Dejame ver! — luego de unos segundos su amigo volvió a responder — ¡Si, si! ¡Aquí están sobre la mesa, baja!


— ¡Voy! — descolgó la mochila que siempre utilizaba del perchero para abrirla y dejar caer su teléfono en el interior. No dudó en dejar pasar por alto su cama destendida mientras lanzaba el pijama hecho bolita en la cesta de la ropa sucia. Una vez más, chequeó en el espejo que no fuese muy evidente el cansancio que llevaba encima y, casi resbalándose, salió al comedor — Bueno, Minnie ¡Ya regreso! — corrió hasta la puerta para inmediatamente agacharse y ponerse sus botines sobre la alfombra de la entrada. No notó que su amigo se había levantado de la mesa apresurado, con una tostada entre los dientes y algo en las manos.


— Te hice esto — Tae elevó la mirada y en cuanto vio la lonchera le sonrió — Ten, y más te vale regresarlo vacío.


— Eres el mejor, sin duda — realizó el último nudo y se incorporó siendo detenido por el pequeño rubio quien no había perdido el tiempo colocando el largo asa de la lonchera sobre sus hombros — Tae — lo llamó Jimin antes de morder el último pedazo de su tostada — Tu mamá me dijo que ayer olvidaste cerrar con doble seguro la tienda — dijo terminando de masticar mientras veía a su amigo salir de la casa.


— ¿Qué? ¿En serio? — sus ojos se abrieron preocupados sin dejar de caminar hacia afuera.


— Si, si, ten más cuidado ¿va? — le dijo recostado en el marco de la puerta principal, teniendo que elevar la voz una vez Taehyung había subido a su bicicleta.


— Si, revisaré dos veces a partir de hoy ¡Suerte en prácticas! — se despidió con una mano comenzando a manejar.


— ¡Suerte también! ¡Nos vemos en el campus!


[...]


El correteo de un joven en la tienda paró de golpe al escuchar la campanilla sonar. Un Taehyung con la respiración agitada y un tanto desaliñado apareció cruzando la puerta.


— Jin hyung, perdone la demora, ya estoy aquí, ¿en qué lo ayudo? — el mayor no tuvo tiempo para responderle porque Tae ya estaba corriendo a dejar sus cosas en el almacén.


— ¡Tae! — lo llamó siguiéndole el paso por detrás — Han hecho un pedido de tres arreglos para las nueve, los haré yo pero necesito que te quedes en caja hasta que termine.


— Si, claro, no se preocupe, hoy entro a las doce, llego de sobra — le sonrió y ambos salieron. Jin terminó de ordenar algunas canastas de flores sobre el exhibidor y se alistó para salir a comprar las flores que faltaban para el pedido.


— Hyung, ¿hoy habrá algo a las siete de la noche? — preguntó con la vista perdida en un cartel al frente de la tienda.


— ¿Ah? — Jin elevó la mirada y volteó hacia el mismo lugar en el que Tae tenía sus ojos — Ah, eso, si, si, es un evento creo, del cantante ese.


— ¿Cantante?


Jin volteó una vez más para explicarle y sonrió al ver como el menor abultaba los labios e inclinaba la cabeza, casi como un cachorro — Cierto, has estado teniendo turnos de día — rió acercándose a la caja registradora en donde el pelinegro comenzaba a organizar las monedas — Verás, no me preguntes desde cuándo porque cuando empecé mis turnos ya estaba, pero hay un chico que todas las noches canta aquí en la calle del frente — señaló — El otro día me ganó la curiosidad y a penas salí de turno pasé a escucharlo, es muy bueno y ¿sabes que es lo mejor? — Tae negó abriendo los ojos, cada vez más interesado — Como en su mayoría canta canciones románticas el otro día un chico le pidió que tocara una dedicada a su novia y junto a eso le entregó un ramo de flores que compró aquí, al parecer a la gente le agradó la idea y cada vez hay más personas haciendo lo mismo.


— Woah, eso es genial para nosotros, hyung — Taehyung estaba genuinamente entusiasmado. Podrían aprovechar el marketing indirecto que aquel desconocido hacia para aumentar las ventas, su madre en definitiva quedaría más tranquila de ser así.


— Si, en verdad apareció en el mejor momento — Jin suspiró — El lunes empiezas los turnos de noche, ¿cierto? Aprovecha y lo escuchas — reposó sus codos sobre el escritorio del recibidor y acunó su propio rostro entre sus manos — Como que ya es hora de que respires un poco, Tae — su tono de voz cambió a uno más suave pero con atisbos de lástima y es que no le agradaba del todo la idea que su hermano menor estuviera las veinticuatro horas de la universidad al trabajo, sin tiempo para dedicarse a sí mismo.


— Oh, bueno, podría ser pero supongo que habrá mucho que hacer a esas horas ¿no es así? — cerró la caja registradora habiendo terminado y se dirigió a la puerta para cambiar el cartel de "cerrado" a "abierto".


Jin se incorporó apoyándose en el recibidor para seguir hablando — Si, no te voy a mentir, las noches se han vuelto atareadas por eso.


— Bueno entonces no creo que pueda verlo, pero encontraré la manera de agradecérselo — sonrió una vez más para acomodarse en el recibidor.


— Si, mamá está encantada — la expresión sobre rostro de Tae cambió en menos de un segundo de entusiasmo a preocupación.


— Oh, ¿ha pasado por aquí?


— Si claro, no creo que sea fácil para ella dejar la rutina que ha llevado por años, Tae.


— Le he dicho que debe descansar — agachó la cabeza algo triste pero más era por lo preocupado que estaba por que su madre no lo haya escuchado.


— Entiéndela, sabes que mamá ama a la florería, de todas maneras no hizo nada aquí, me encargué de que solo se sentara y observara como va todo.


— Pero el doctor dijo que debía cuidar su espalda solo por este mes, sin salidas y caminatas — suspiró — Ya el próximo es libre de trabajar.


Jin asintió comprendiendo la angustia de su hermanito y se acercó para llevar una mano a los leves rizos ajenos despeinándolo un poco — Es muy lindo de tu parte que cubras sus horas pero podría hacerlo yo ¿sabes? — cambió de tema para evitar que el ánimo decaiga.


— Me gusta este trabajo, además, mantenerme ocupado me hace bien y tú ya tienes suficiente con tu último año en la universidad, hyung.


El mayor suspiró consciente que iba a ser imposible convencer al pequeño Kim. Además, era verdad, él no tendría tiempo suficiente tampoco.


— Bueno, bueno — tomó su billetera sobre uno de los estantes de flores y se encaminó a la salida — Estaré a la vuelta en la tienda de los Lee, regreso con los arreglos terminados a eso de las ocho y media, llevo mi celular así que cualquier cosa me avisas y vengo corriendo.


— Si, no te preocupes, hyung, ve, ve — se sonrieron y el menor vió a Jin desaparecer a lo lejos cuando giraba en una calle. De pronto sonó la campana y la puerta se abrió dando paso a una linda jovencita — Buenos días ¿en qué puedo ayudarte? — le sonrió.


— Hum... hola — ella se acercó a la caja y preguntó — ¿Qué me recomienda comprar si me quiero... confesar? — su tono tímido hizo a Tae reír enternecido.


— Oh, ¿quién es la persona afortunada? — divertido, enarcó levemente una ceja.


La chica jugueteó con algunas hebras de su cabello — Es una... amiga.


— Bueno pues espero que deje de serlo pronto — le sonrió — Yo te recomiendo un pequeño arreglo floral, así mira — tomó una canasta pequeña y delicada de flores y se lo mostró.


— Woah, qué preciosas — ella sonrió — Si, algo así quiero.


— Genial, ¿para cuándo?


— ¿Hoy puede ser? Quiero dárselo en el evento.


Tae se le quedó mirando alegre y sorprendido.


— Ven, sígueme, tiene que ser especial así que me ayudarás escoger las flores, de paso me cuentas más de esa amiga y escogemos algo que te asegure el éxito hoy — ella le sonrió y comenzaron a hablar armando poco a poco la canastita.


Una vez la chica se fue, llegaron cuatro jóvenes más pidiendo lo mismo. Luego un señor buscando un ramo que le entregaría a su esposa casualmente a las siete y media, y así como diez clientes más.


A las nueve en punto el descanso de Tae llegó e hizo las cuentas restantes mientras su hermano llegaba y se preparaba para suplantarlo. Finalmente terminó y quedó sorprendido de lo mucho que los ingresos estaban mejorando. No pudo evitar pensar:


En verdad debo agradecerle...

2 декабря 2020 г. 23:25:47 0 Отчет Добавить Подписаться
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