myokiru r. myokiru

TaeHyung sufre de canibalismo. Nota: La historia es de mi completa creación. No se aceptan copias ni adaptaciones.Todos los derechos reservados. Antiguamente publicada en Wattpad. ©


Фанфик Монстро-литература 18+.

#bts #taekook #vkook
448
9.8k ПРОСМОТРОВ
Завершено
reading time
AA Поделиться

I

La mañana del siete de agosto a JungKook le encargaron el caso que sus antiguos colegas no lograron completar y que ahora ya no estaban en vida para volver a intentarlo. El azabache llevaba trabajando en la CCP (Centro de Control Psiquiátrico) hace más de dos años, venía del instituto de preparación especial, siendo el mejor de su generación y un prodigio en cuanto comenzó su pasantía en la mayor clínica a las afueras de Seúl.


En sus ocho años de experiencia médica nunca había visto algo igual, trató trastornos de personalidad múltiple, demencia, fobias poco comunes, entre otros, pero era la primera vez que algo así se presentaba ante sus ojos y mentiría si dijese que fue la primera opción del director del CCP para este caso porque fue la última esperanza para él, donde la organización se excusó con que no dejarían morir a su doctor prodigio y de alguna forma les creía. Todos los psiquiatras que trataron al paciente N°301295 murieron después de dos sesiones.


El bastardo se los comió vivos.


— Su nombre es Kim TaeHyung, tiene veintisiete años, comió a una chica de quince llamada SeolYung y un chico de trece llamado JongSoo cuando rozaba los diecinueve años. Lleva internado desde entonces. —el profesor y Doctor LeeSung le explicó cada detalle de su próximo paciente mientras caminaban por el pasillo fuera de las habitaciones a lo que JungKook solo asintió, erguido y con ambas manos detrás de su espalda.


— ¿Cuántos doctores se ha comido en estos ocho años?


— Siete. —contestó. JungKook se asombró, pero permaneció serio. —Suspendimos el caso por tres años a falta de profesionales para tratarlo y lo reanudamos hace un año, donde comió dos de nuestros mejores médicos.


— Ya veo. —dijo, tosco. —¿Qué hay de sus padres?


— No los han encontrado. Es muy probable que...


— Se los comiera. Entiendo. —cortó rápidamente. JungKook resopló. —¿Cómo se encuentran sus órganos? ¿Le realizaron un análisis?


— Sí. Su sistema está deteriorado, hay muchas bacterias en su cuerpo y su cerebro tiene un desgaste impresionante, pero a la vez está desarrollando la adaptación, de alguna forma su sistema también combate los priones y no genera mayor problema como al de alguien normal.


— ¿Es eso posible? Una persona que lleva consumiendo todo ese tiempo ya debería estar muerta. —JungKook frunció el ceño y el doctor a su lado le pasó la carpeta que traía consigo. El azabache alzó ambas cejas y la abrió sin más preámbulo.


— Estos son los exámenes y observaciones que dejaron otros psiquiatras. —le explicó entretanto JungKook leía los papeles.


— Debe tener algo en la sangre que lo protege. —tanteó JungKook.


— No hay nada. Ya investigamos.


— Vean una vez más, realicen más exámenes para este tipo.


— Está bien.


En el último piso del edificio y al final del pasillo se encontraba la habitación 675, rodeada de cámaras y con acceso de dos puertas a huella digital. La seguridad era extrema, este sujeto parecía el peor asesino en serie y no un paciente de clínica.


— Desde aquí ya es todo tuyo. —el Doctor Lee lo abandonó en la última puerta de seguridad y le sonrió como despedida. Incluso él creía que no saldría con vida de ahí dentro y estaba muy equivocado.


— Muchas gracias. —le dijo antes de cruzar la última puerta.


Se encontraba a tan solo metros de la habitación 675, su estómago rugía y los nervios podrían jugarle una mala pasada. No obstante estaba ansioso, inquieto y listo para realizar su trabajo, tan así que una macabra sonrisa se esbozó en su rostro cuando finalmente abrió la puerta y se encontró con un paciente atado en ambas muñecas por unas cadenas junto a un olor extraño que emanaba la habitación.


— Soy JungKook, tu nuevo doctor. —saludó.


Kim TaeHyung, un paciente de veintisiete años, con una sonrisa rectangular de infierno, una mirada seductora y un cuerpo moreno bien cuidado a pesar de su alimentación.

Canibal en todos los sentidos, un animal de tomo y lomo que buscaba presas para devorarlas y probablemente Jeon sea otra de ellas.


— Ya quiero probarte, doctor. —fue su forma de saludar, relamiéndose los labios, imaginándose el sabor de esa piel blanquecina y que olía a vainilla. —Los doctores que comí eran buenos, pero usted es diferente. Es primera vez que se me cruza uno tan ardiente aquí.


— Agradezco el cumplido, Taehyung. —dijo JungKook, sentándose en la silla que tenía frente a él, mirándolo fijamente con la carpeta sobre sus muslos. —Pero no voy a dejar que me comas.


— Los otros doctores también dijeron eso. —se burló.


— Sí, pero yo no soy como ellos.


— ¿Por qué? —siguió riéndose en su cara.


— Porque yo voy a comerte a ti.


— ¿Ah, sí? —TaeHyung sonrió más amplio.


— Sí.


— Está bien, doctor. —le dijo el castaño, todavía divertido. —Estoy a su cuidado.


JungKook disfrutaba observar a las personas cuando estaba en secundaria, memorizar e interpretar sus gestos. Fácilmente podía leer lo que otros pensaban y por ello nunca tuvo un amigo además de Park JiMin con el que perdió contacto al ingresar a la universidad, porque las amistades requerían de mucho esfuerzo y era aburrido saber lo que querían todo el tiempo.


Se dedicó toda su vida a estudiar, ocupó su gran potencial cognitivo y terminó siendo el mejor de su promoción. Su trabajo dio frutos y rápidamente encabezó el listado de los mejores doctores psiquiátricos del país, con honores y algo de lo cual JungKook estaba más que orgulloso. Su sueño se cumplió finalmente cuando ingresó al CCP en Seoul y le asignaron el caso que nadie hasta el momento podía resolver.


— Comencemos con unas cuentas preguntas banales. ¿Está bien? —se adelantó JungKook. El castaño se encogió de hombros y el pelinegro se preparó para anotar cada respuesta de su paciente en la carpeta. —¿De dónde eres?


— Daegu.


— ¿Daegu? Es un lindo lugar.


— ¿Y usted, doctor? —preguntó el castaño.


— Busan.


— ¿Busan? Es un lindo lugar. —imitó el tono de voz del azabache.


— Eres divertido, TaeHyung. —dijo irónico JungKook, inhalando profundo antes de volver a las preguntas. —¿Qué hay de tus padres? ¿Cómo te llevas con ellos?


TaeHyung sonrió.


— Deliciosamente bien.


JungKook hizo caso omiso a su mensaje oculto y prosiguió.


— ¿Cuál es tu color favorito?


— El verde.


— ¿Animal favorito?


— No tengo. —confesó, haciendo una pausa para mirarlo fijamente. —Aunque podría ser el conejo.


— Qué sorpresa.


Las preguntas continuaron sin problema alguno, TaeHyung se mostraba ansioso de cooperar, aunque ya había repetido el mismo ejercicio con sus doctores anteriores no estaba irritado como JungKook pensó que estaría. Al parecer su cerebro era capaz de memorizar las mismas palabras que dijo en sus antiguas sesiones, lo que resultaba sorprendente ya que con toda esa cantidad de carne humana consumida debería estar fallando en puntos tan básicos como la memorización.


— Doctor. —JungKook alzó su rostro ante su llamado y TaeHyung bufó. —¿Cuánto tiempo estaré atado? Me duelen las muñecas.


— Lo siento, TaeHyung. Tengo órdenes de dejarte amarrado hasta que me vaya.


— Eso es cruel...


— Son órdenes de mis superiores.


— Qué aburrido. —chasqueó la lengua.


JungKook dejó la carpeta y su pluma en el suelo, se incorporó de su asiento y se paseó por toda la habitación de TaeHyung, concentrándose en todos los detalles que habían en ella. No había mucho que observar, tenía un colchón con una manta azul, una mesita de noche con una lámpara vieja y una puerta que JungKook suponía era el baño, las paredes viejas estaban marcadas con palitos tachados, haciendo referencia a sus doctores y el conteo que tenía sobre ellos, sin mencionar el horrible aroma del cuarto.


— ¿Por qué te gusta la carne humana, TaeHyung? —le preguntó dándole la espalda, viendo el muro del dibujo y cruzando sus manos por detrás.


— El aroma de algunas personas es delicioso, puedo sentirlo a kilómetros. —confesó, sonriente.


— ¿Te guías por el aroma de las personas?


— También es mero instinto. Cuando alguien se me cruza necesito probarlo. —agregó.


— Ya veo. —murmuró, volteándose hasta quedar frente a frente. JungKook lo miró serio y recto. —¿Por qué comiste a SeolYung y JongSoo? ¿Fue por su aroma?


— ¿Eh? ¿Eso importa, doctor? Después de todo están muertos. —contestó burlesco, indiferente.


— Curiosidad. Nada más.


— Bueno, pues... —trató de hacer memoria a regañadientes, estresándose por todas las preguntas.—No lo recuerdo. Estaban solos en un callejón y yo tenía hambre.


— ¿Solo tenías hambre?


— Ya le dije que es instinto. ¿Por qué me hace todo este tipo de preguntas, doctor? Voy a volverme loco. —se quejó.


TaeHyung le contó recuerdos más específicos de su infancia, lo poco que de ella recordaba y descubrió que el castaño adoraba la clase de arte y que el lugar que menos le gustaba del instituto era la cafetería porque la mezcla de olores lo hacían vomitar. Tenía un olfato muy agudo, podía detectar aromas que estuvieran fuera de los cien metros de distancia, algo muy impresionante según el azabache.


Antes del canibalismo era alguien común y corriente, no tenía esa mirada lunática en su rostro ni mucho menos unos dientes fuertes que lo caracterizaban por el tipo de carne que comía. Su personalidad también era bastante cómoda, fue sociable cuando más pequeño y vivía rodeado de amigos, hasta que sus cambios de humor y gustos aparecieron. La convivencia con sus padres no siempre fue mala, antes de devorarlos parecía tenerles mucho respeto hasta que descubrió que desde pequeño lo dormían para tratar de deshacerse de él, eso desencadenó la serie de hechos que después se convirtió en tragedia.


El resto de los cuerpos los escondió donde nadie más pudiera encontrarlos y lo hizo tan bien que todavía, ocho años después, seguían sin pistas de un lugar concreto. Se llevaría ese secreto consigo y JungKook no veía problema en ello, él iba a sanarlo costara lo que costara y si quería lograrlo, debía empezar a desligarse de algunos casos anteriores.


— Su aroma es diferente, doctor. —le dijo el castaño, tomándolo por sorpresa mientras JungKook se concentraba en escribir su historial. TaeHyung olfateó sin descaro y se maravilló. —Huele tan bien que quisiera comerlo.


— ¿Cuál es tu parte favorita para comer, TaeHyung? —ignoró, sin mirarlo y terminando de escribir.


— Las extremidades.


— Pensé que dirías el torso ya que es donde están los órganos.


— Sí, también, pero para disfrutar el sabor debes llegar a los huesos más directo. —explicó, cautivado. JungKook alzó su rostro y se mantuvo escéptico. —Las extremidades tienen el triple de sabor que el torso, a mí parecer.


— Eso es nuevo. —se asombró el pelinegro, tomando nota. —¿Qué hay de tus presas? ¿Hay algo en particular por lo que la mayoría de ellas sean hombres?


— No, simplemente es lo que tuve a mi alcance.


— ¿Disfrutas el dolor y la desesperación de tus víctimas, Taehyung?


— Vaya... —comentó para si mismo, tirando una vez más de las cadenas por reír. —Podría decirse que sí, doctor. Lo disfruto.


— ¿Se debe a algo en especial?


— Para nada.


— Entiendo. —murmuró, anotando.


— ¿Alguna otra pregunta, doctor? —se escuchó cansado. JungKook asintió, recordando que había algo que todavía no preguntaba.


— ¿Has intentado comerte a ti mismo?


El canibalismo no solo se cometía para los otros, era de esperarse que el sujeto que sufría de dicha obesesión también se autodevorara, aunque la respuesta era muy obvia, no estaba de más preguntar si es que en algún momento pensó en hacerlo. TaeHyung tenía la piel intacta, bronceada y sin cicatrices, su abdomen seguía el mismo margen y sus extremidades no parecían tener secuelas. Era más extraño que cualquier otro comportamiento, TaeHyung no tenía ningún parentesco con lo que usualmente hacían los pocos pacientes que sufrieron su trastorno y murieron por ingerir carne humana después de un año. Ya con los ocho años que lleva haciéndolo lo convertía en la cabeza de todo un misterio sin resolver.


TaeHyung negó.


— Comprendo. Eso es todo por hoy. —dictó después de unos minutos, casi murmurándolo.


Sobrevivir a la primera cita era sencillo, todos los doctores lo habían logrado y ya para la tercera no vivían para contarlo. TaeHyung se mostraba dócil, disimulaba muy bien su salvajismo y el hambre que ningún doctor sospechó que sería comido, no temieron de él hasta la última sesión donde ya no había vuelta atrás.


Los días siguientes TaeHyung se sometió a diferentes tipos de exámenes, debían encontrar qué es lo que hacía al castaño tan especial para haber sobrevivido ocho años con la misma rutina, a diferencia de otros que a penas rozaban el año y medio. Primero comenzaron con un control neurológico en el que se encontró un 21% de desgaste, una cifra considerable y milagrosa para sus ocho años, continuaron con exámenes de sangre y terminaron analizando su sistema en general.


JungKook se preguntó cómo es que con todo el sistema de vigilancia que había dentro de la habitación de TaeHyung no pudieron ver los actos que les hacía a sus antiguos doctores, incluso él vio los vídeos para analizar los movimientos de TaeHyung y era aún más sorprendente que nadie hiciera nada para impedir que se comiera a los médicos. Las cámaras de seguridad grabaron cada macabro episodio por lo que era imposible no dar con alguna señal o interponerse.


El azabache estudió los resultados de los exámenes durante toda una semana hasta su próxima sesión con él, no había un patrón o algo explícito que le dijera el porqué se volvió así. Se oponía a pensar en casualidades, la preparación médica y psicológica le había enseñado que todo tenía una explicación elocuente.


Eran alrededor de las once de la noche, la mayoría de los empleados se habían ido y él seguía en la sala de control, atento a cada movimiento que TaeHyung hiciese por la madrugada. Nadie vigilaba las cámaras 12-25, que pertenecían al sector de TaeHyung, extrañamente eran órdenes directas de los superiores y no entendía porqué. Agregó unas cuantas notas a la carpeta de TaeHyung hasta que el sueño le ganó y cayó dormido sobre los papeles. Despertó de golpe dos horas más tarde, con el pulso acelerado y el cuerpo helado, sacudió sus mechones negros y retrocedió la grabación de la cámara de seguridad para ver si se había perdido de algo.


Cuando los doctores se referían a TaeHyung como un animal, no solo se referían a su alimentación, sino que también incluían su instinto, precisión e inteligencia, sabía cuándo estaba en peligro y cómo esconderse. Era un caso especial, TaeHyung era diferente al resto, es por eso que dejaron morir a la mayoría de los doctores que lo trataron, con el fin de llegar a una explicación lógica de él y su actuar.


Pese a ello, TaeHyung siguió tomándolo por sorpresa. El castaño había estado en la misma sala que él hace una hora y media atrás y le dejó una marca de sus dientes en su cuello junto a una nota sobre la portada de la carpeta como aviso.


No deberías estar

tan descubierto, doctor.


— T.H


6 ноября 2020 г. 15:24:22 7 Отчет Добавить Подписаться
118
Прочтите следующую главу II

Прокомментируйте

Отправить!
Girl Girl
Esto si es interesante 😎✨💕
Min YM Min YM
Te estuve buscando por mucho tiempo. Qué pasó? :( ni sabía si tenías un perfil en ig o algo ;;;
Min YM Min YM
Te estuve buscando por mucho tiempo. Qué pasó? :( ni sabía si tenías un perfil en ig o algo ;;;
kim vante kim vante
Wow esto está muy emocionante.
태국 💜 태국 💜
No creí que pudiera gustarme pero me equivoqué ahr
~

Вы наслаждаетесь чтением?

У вас все ещё остались 1 главы в этой истории.
Чтобы продолжить, пожалуйста, зарегистрируйтесь или войдите. Бесплатно!

Войти через Facebook Войти через Twitter

или используйте обычную регистрационную форму