kate_k Kate

Los acontecimientos ocurridos en la Academia Demian han dejado estragos en la mente y cuerpo de Jungkook, el único culpable de ello, Kim Taehyung. Jungkook entenderá que para recuperar el control, deberá entregarse a su verdugo y tocar fondo.


Фанфик Группы / Singers 18+.

#lgbt #bts #vkook
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CAPÍTULO I.


Desde que los acontecimientos en la facultad Demian trascendieron hasta su expulsión, Jungkook se había percatado de que el mundo exterior se había convertido en su cárcel personal.

Como aquel lugar cubierto de paredes gruesas y de color azul, cuadros con títulos en sitios específicos, la estilizada puerta de madera de roble y la pared lateral totalmente de vidrio que permitía observar a plenitud un estúpido jardín Zen, Jungkook podía recordar el sitio exacto en el que se encontraba la mesa central de cristal, la libreta y el memorable bolígrafo de marca ordenados sobre ella al igual que una delicada jarra de agua y un cenicero copado de colillas de cigarrillo, siendo éste pequeño detalle el único capaz de relajarle un poco, al menos el hombre no era un maldito santo.

Jungkook recordaba los la distancia justa entre cada uno de los sofás de cuero negro ubicados en la habitación, el sofá familiar se encontraba ubicado al norte de la habitación y a 65 centímetros exactos de él, estaban dispuestos los más pequeños; a un metro y 15 centímetros justo frente al sofá familiar, se encontraba la poltrona en la que se sentaba el hombre ya entrado en años, con unos lentes de botella, arrugas comedidas en su frente y ojos y varias línea de expresión que indicaban años de expresiones intensas en ese rostro, expresiones que jamás adornarían el rostro de un Jeon.

O al menos la de los demás Jeon, porque él era un jodido desastre.

Ya no soportaba mirar al espejo su reflejo demacrado, aquel pelinegro con ojeras debido a los incontables días sin dormir, no podía tomar una taza de café entre sus manos sin tirarla al suelo, los temblores que se habían apoderado de sus manos pronto seguían su recorrido por los brazos y la ansiedad no le permitía respirar, estaba cayendo al abismo.

Pero ese abismo no tenía un fondo en el que aterrizar.

—¿Y bien? —preguntó el quinto psicólogo que contrataba Papá Jeon, para que “arreglara” a su bastardo.

—El único “bien” aquí es usted, pues le pagan muy “bien” para lo inútil que es —comentó con su típica sorna.

—Jungkook, no puedo ayudarte si no me lo permites —contestó aquel hombre de voz sosegada, el chico odiaba la tranquilidad de su voz, no lograba calmar de ninguna forma la tormenta que lo destrozaba desde el interior.

—¿Y cómo se supone que hará eso?, tengo dos meses en esta consulta y los temblores solo aumentan, los ataques de pánico no cesan, ¡las pesadillas cada día son más vívidas! —exclamó.

—Entiendo tu frustración, pero sabías que no sería un camino sencillo, lo que te hicieron fue un experimento que ni siquiera su creador comprende a totalidad y no puedes pretender que se cure de un día a otro —manifestó con firmeza.

El chico estaba seguro que de poder, aquel hombre le lanzaría la jarra de agua a la cara, admiraba su estúpido autocontrol.

—Apretó los labios conteniendo las ganas de proferir más insultos contra el doctor y simplemente asintió— ¿Entonces que propone ésta vez? —preguntó intentando que su voz y su rostro no demostraran lo desesperado que estaba.

—Hay una técnica innovadora llamada reprocesamiento de redes neuronales para el tratamiento del trauma psicológico, sus siglas en inglés son EMDR, su traducción más exacta sería Desensibilización Y Reprocesamiento Por Movimientos Oculares; radica en que rememores los eventos que te llevaron a desarrollar el trauma psicológico mientras tus ojos abiertos siguen el movimiento de tu dedo o de algún objeto que capte tu atención, todo bajo mi supervisión.

Luego de aquella explicación tan escueta reinó el silencio, el ambiente era tan pesado que Jungkook podía sentir el aire condensado golpeando su rostro y susurrándole al oído que aquella idea era suicida.

—¿Quiere que rememore como aquel malnacido profesor me utilizaba como una estúpida muñeca de porcelana? —inquirió mientras sus manos desequilibradas se encargaban de destruir el ruedo de su chaqueta, era lo único que sabía hacer ahora.

—Te pido que no te cierres a tratamientos que puedan ayudarte a mejorar ¿No es esa la razón por la que estás aquí? Quieres dejar de sufrir —mencionó el Dr., arreglándose los lentes que en ningún momento estaban desarreglados.

—Esto no va a funcionar —contestó Jungkook, reacio.

—No puedes saberlo, nunca has dicho algo directo sobre las lecciones a las que ese hombre te sometió, lo que sé, es debido al informe médico que tu hermano consignó, no puedes salir del abismo sino logras enfrentarlo —sentenció el hombre, quien al parecer detrás de esa apariencia aburrida, tenía una fuerte autoridad.

Aún recordaba como si fuera ayer la llamada telefónica que ingenuamente le había hecho a Namjoon en busca de información de Taehyung, y como el muy desalmado se había aprovechado de hacerle rememorar las vejaciones que había sufrido en la tétrica aula de la academia, con lo cual Jungkook había entrado en un ataque de pánico solo con su voz y los recuerdos.

No obstante, se le acababan las opciones, quería que esto parara, lo necesitaba, sin importar cuál fuese el precio a pagar.

El insoportable hombre le hizo sentar un uno de los sofás pequeños para que sus brazos pudieran colocarse en los reposabrazos y le solicitó que realizara ejercicios de respiración para que se “relajara” si es que eso era posible, se retiró hasta una mesa de la cual sacó un pequeño péndulo de color lavanda y se situó frente a él.

—Bien, Jungkook, necesito que me escuches con calma, debes mantener tus ojos abiertos en todo momento y observar el movimiento del péndulo, debes tener claro que la realidad es ésta, estás aquí sentado en un sofá, en una oficina, con tu psicólogo, nada más será real, son solo recuerdos.

Cerró los ojos un momento e inhaló profundamente, aquello parecía una muy mala idea, sus dedos se enterraron en los reposabrazos para apaciguar los movimientos bruscos de sus manos, y decidió que ya era hora, abrió los ojos y el péndulo empezó a girar.

—Vuelve a aquella noche Jungkook, aquella primera lección, rememora el hecho y arrebátale el control sobre tu mente.

A pesar de que sus ojos estaban abiertos y de que la luz se refractaba a través del cristal, la oscuridad se apoderó de todo, y Jungkook estaba de nuevo en aquella aula solitaria mientras el frío característico de la Facultad Demian se colaba por las partes expuestas de su piel, un escalofrío recorría su cuello y se instalaba en todas sus terminaciones nerviosas, pero no se debía al frío, se debía a aquella voz, ésa voz que arrastraba las palabras con parsimonia haciendo que cada susurro retumbara en sus sentidos, en su mente y en su alma.

Quiso apartarlo, pero sus manos estaban atadas, su respiración agitada mientras su mente rebuscaba en sitios inhóspitos la respuesta que él solicitaba, y quería abrir los ojos, pero estaban vendados; la oscuridad de la venda era más densa que la noche misma, era la oscuridad del abismo donde se encontraba cayendo sin poder sostenerse de nada.

Quería gritar para que lo desatara, que parase con la maldita broma pero su garganta estaba bloqueada, bloqueada por los deseos de Taehyung, quien no permitía que su boca pronunciase más que sus respuestas y vergonzosos gemidos que resonaban en sus oídos y lo humillaban hasta la saciedad.

Cuando la locura parecía no poder ser más caótica entraban en juego las manos de aquel profesor, aquellas manos tocaban su piel dejando quemaduras por todo a su paso y huellas que nunca se borrarían, lo volvía maleable, instintivo, animal. Los sonidos que le atormentaban se hacían más voluminosos y los temblores que le afligían día con día aparecían pero producidos por las ráfagas de placer que le provocaba ser tratado como una basura a total merced de Taehyung.

Era algo que no podía soportar.

Y tal como aquella vez con el rubio instructor de Derecho, el caos fue inevitable, para cuando notó que se había salido de control y de que a pesar de no cerrar los ojos los recuerdos lo habían atrapado, toda la habitación estaba destrozada y el ventanal de vidrio que daba vista al tranquilo jardín, estaba cuarteado por haber sido golpeado con la jarra de vidrio.

«Esto no había funcionado» sopesó. La falta de aire, los espasmos y la presión en su pecho y cabeza, dejaban claro una cosa.

Todo había empeorado.

Jungkook salió corriendo del lugar haciendo caso omiso a las palabras de uno más de los inútiles de la medicina que no habían logrado ayudarle.

Tomó el primer ascensor que consiguió disponible y presionó el botón de planta baja.

Cuando las puertas se cerraron y se encontró solo en aquella caja de acero esperando que bajase paulatinamente 12 pisos, comprendió que había sido una mala idea.

El aire escapó de sus pulmones de un solo golpe y el fuerte pitido en su cabeza le hizo caer de rodillas, intentó desabrochar los botones de su camisa en un intento inútil para conseguir que el oxígeno le volviese al cuerpo, más fue inútil, sus manos no lograban coordinar un solo movimiento, la caja de metal se iba haciendo cada vez más pequeña y los fuertes espasmos que le sacudían no le permitían levantarse o si quiera acercarse al panel de botones del ascensor para detenerlo y abrirlo, apenas pudo aferrarse con las manos al frío metal del suelo mientras su pulso acelerado parecía querer reventarle los tímpanos, y al percibir que el aire no entraría voluntariamente a su cuerpo, entonces decidió sacar el poco que le quedaba dentro con el grito más desgarrador que habría esperado escuchar salir de una de sus propias víctimas, pero jamás de él.

¡Maldito seas Kim Taehyung!

Cuando el ascensor llegó a la planta baja, los pisos anteriores se habían llevado lo poco de cordura que aún mantenía. Varias personas observaban atónitas la figura temblorosa intentando salir de aquel ascensor al menos de pie, y cuando pudo salir de aquel edificio corrió hasta la primera papelera que consiguió dejando en ella todo el contenido de su estómago.

No podía dormir, no podía comer sin regresar la comida, no podía concentrarse en la más fácil de las actividades. No podía vivir.

No podía continuar así.

Y tomó la única decisión que nunca pensó llegaría a su cabeza, una que lamentaría por el resto de su vida, y es que Jungkook lamentaba haber visto el rostro de aquel profesor desde el primer día.

Necesitaba ver a Taehyung.

18 октября 2020 г. 14:31:13 4 Отчет Добавить Подписаться
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Прочтите следующую главу CAPÍTULO II

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Laseñoradekim Sánchez Laseñoradekim Sánchez
Exactamente qué es lo que le hizo Taehyung a Jungkook? Lo violó o algo así? Ahr
Roxanne Lafaurie Roxanne Lafaurie
Okaaayy me ha encantadooo!!! Escribes excelente, amiga, me atrapaste desde el primer cap

  • Kate Kate
    Que bueno que te guste! Espero y me des tu opinión al final :) November 10, 2020, 20:48
I.N. Völur I.N. Völur
Pobre Jeon! ;^; Aunque me da curiosidad saber qué más le hicieron. Estuvo bastante cool el capítulo c: sigue así 💕
~

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