samsam Samantha Hirszenberg

ੈ༉ ፧ ❝TaeHyung quiere ser devorado...❞ Se dice que son barcos en medio de la noche, cuando las almas gemelas se ven fortuitamente una o dos veces en la vida... Pero después de eso, no se vuelven a encontrar. Por eso JungKook quiere devorar el recuerdo del encuentro... Y TaeHyung no tiene problema en ser devorado. ፧ ੈ Categoría: Drama | Romance ፧ ੈ Extensión: One Shot ፧ ੈ Pareja: Taekook ፧ ੈ Edición: 14032020 ፧ ੈ Publicación: 14122020 ፧ ੈ Portada y banner: Sam. Love, Sam 🌷 © Samantha Hirszenberg 2020 © TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS


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#oneshot #fanfiction #bts #taekook #capítulo-único
Короткий рассказ
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Capítulo Único

Estaba sentado con amigos. El champagne brillaba, en destellos de diamantes en medio del restaurante. Los brillos eran tantos, que uno nunca podía saber si se trataba del sudor de un nervioso, el arete de una dama, o las gotas condensadas en una botella de vino frío.


Después de todo, la incertidumbre siempre estaba allí, para hacerme dudar si a quien besaba era a una mujer o a una serpiente.


Por eso, a pesar de estar sentado con amigos, me sentía solo.


Y después de esa mirada... Supe que lo estaría para siempre.


El sonidito del tenedor arremetió muchas veces contra la porcelana del plato, sin embargo, la sopa se quedó allí, fría, perezosa y muerta. Entonces, esa mirada se quedó a dormir sobre la mía... su silencioso semblante, se volvió un valsar coqueto y tímido, invisible para las voces animadas que contaban chistes y anécdotas universitarias a la intemperie, como fuegos artificiales que me carcomían los tímpanos en una batalla extenuante...


Un enorme sentimiento de soledad reptó desde mis tobillos, hasta rodearme el cuello con crueldad; Sentí esas infundadas ganas de llorar, de ahogarme en mi propia tristeza desmedida, de sollozar frente a extraños; de balbucear como siempre, sin poder pronunciar nunca mi dolor... Y no era como si lo hiciera con un propósito en particular, simplemente... Pasaba.


De pronto, a los hombres a mi alrededor, no les conocía. Las figuras de sus rostros me sabían ajenas, como mirarse al espejo y no reconocer el rostro propio; Estaba solo, con el cuerpo repleto de un malestar inexplicable, con los nudillos tensos y los dedos de los pies enrollados dentro de mis zapatos.


«No aquí, por favor...» supliqué.


Entonces, busqué esa mirada de nuevo... Como un desesperado, como un sediento que clama por la lluvia y sufre la sequía. Y como si se tratara de una mala broma, el malestar desapareció, lenta muy lentamente bajo el escrutinio de su mirada.


Un mar ambarino, de tormentosa marea, me dedicó una sonrisa aperlada y brillosa.


Lo vi entonces levantar su copa en la lejanía, como diciendo «a tu salud». Entonces me sentí en verdad desdichado; porque, de alguna manera, mi alma sabía que yo no podía tener tanta suerte...


Llevaba un traje ceñido, blanco... Y comía solo; la onírica figura, movía su rostro grácilmente en una sonrisa tan tierna y complaciente, que en verdad pensé que mis malestares desaparecerían para siempre, con la simple acción de contemplarle por el resto de mi vida.


—TaeHyung, ¿no tienes hambre? —preguntó NamJoon, mi compañero de piso, con esa elocuente y dulce voz que siempre le acompañaba —. Debimos pedir algo sin carne, ¿verdad? —mi amigo volvió la mirada hacia HoSeok y le dio un suave golpe en la nuca, que hizo gemir bajito a su acompañante.


—¡Yo pedí sin carne para Tae!, Quizá el mesero se equivocó, además —dijo, antes de devolverle el mismo gesto con un rostro de diversión acartonada —: ¿Quién te ha dicho que me puedes tratar así, hermano estúpido?


—No, Nam. No se preocupe —exclamé, con el nerviosismo amortiguado por el sabor del champagne —. Puedo comer esto sin problemas. Solo por hoy.


Mis compañeros asintieron satisfechos, antes de enterrarse en sus ensaladas y desplazarme al olvido...


Y una vez envuelto en la seguridad que me otorgaba la invisibilidad, volví muy lentamente la mirada, como en una travesura. Observando muy bien al muchacho de la sonrisa de perlas...


E imaginé, que levantaba mi pesaroso cuerpo de esta silla... Que cruzaba el mar de azulejos que nos separaba, imaginé que le quitaba la copa de los dedos y bebía del vino, desde sus labios. Imaginé que me tomaba de los cabellos de la nuca con la misma pasión desmedida que mi lengua le habría mostrado; e imaginé que, entre chasquidos, se autoproclamaba el dueño de mi boca.


El dueño de mi cuerpo, nos hizo danzar en medio del océano, quien, celoso de nuestro amor maldito, se retorcía en furicos oleajes de tormenta y tempestad... Le tomé de la cintura, estrecha cintura, cintura de una avispa malvada que venía a picarme, ignorando la punzada que me dio en los dedos y el dolor que me causaba. Entonces mis manos, mis horribles manos, se fundieron en sus pieles, pintándose en la superficie, como en una parte más de su cuerpo.


El dueño de mi mente, abrió los labios muy lentamente, y de su boca abierta, de su boca de pez, boca de conejo, boca de gato, salió la melodía de una caja musical. Tan dulce e incomprensible... Y me atrapó la boca abierta también. Pero, la suya era más grande y más experta, así que me comió, me tragó, como se traga el resto caliente de un vino añejo. Y descendí por su esófago hasta su pecho, hasta su pecho plano, lleno de costillas raspadas por los versos que se tragaba y las partituras que vomitaba.


Hasta llegar al estómago, en donde sus secretos me carcomieron, como en una reacción efervescente que me reducía a la nada de sus deseos... Yo, ya no existía, porque él me había besado, besado en burbújas. Y yo nunca había deseado tanto la inexistencia, como lo hacía cuando estaba entre sus labios.


▬▬▬▬▬


Cuando me hubo tragado, cuando me volví nada, un barco apareció en medio de la noche, para llevarme en él, hasta el destino de mi alma muerta.


Lejos de las risas, de los murmullos, de la ansiedad que crecía dentro, de manera fortuita para acabar con lo poco que me quedaba de vida... Disfruté de la calma que el océano pétreo me ofrecía.


Y los barcos, que eran todos de piedra, pero que nunca se hundían, navegaron entre las aguas del destino, unos cerca de otros, pero en soledad, en sus propios caminos de hileras destejidas.


Y le reconocí, en una barca pequeña... Ahí estaba él, el dueño de mi existir... Mirándome impasible desde su pequeña balsa. Como esperando a que yo cruzara de nuevo para tragarme otra vez.


Pero... Por esta vez, pregunté por su nombre, en lugar de entregarme a sus fauces...


Mi nombre fue JungKook —dijo el hombrecillo, mirándome con lágrimas de verbos rodando desde lo alto de sus pómulos. Hasta hacer un suave tip tap, con la piedra de su barca —y podría decirte que lo eres todo... —exclamó, preso de sus emociones— pero...


«Tú y yo somos solo barcas en medio de la noche»...


Cuando volví la mirada, él ya no estaba en su mesa. La copa de vino seguía intacta, la sopa estaba más fría.


Y cuando pude salir como un loco a buscarle...


Ya no le encontré.

📷

✎14122020 | Love, Sam 🌷

Publicado originalmente el día 13 de Marzo del 2020

14 декабря 2020 г. 19:02:11 7 Отчет Добавить Подписаться
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Kim liz Kim liz
Que acabó de leer, diosdbaldhapxjdb me enamore ❤️

  • Samantha Hirszenberg Samantha Hirszenberg
    Muchas gracias por leer, bú. Aprecio mucho vuestro enamoramiento. ❤️❤️❤️ June 27, 2021, 04:26
Jocelin Ramírez Jocelin Ramírez
WA no se si entendí o quedé bien confundida 😳, pero me encantó

  • Samantha Hirszenberg Samantha Hirszenberg
    Jajaja, no le tomes mucha importancia. Fue un ejercicio de desbloqueo, puede no tener sentido y ya. ^^/ ¡Gracias por leer! ❤️✨ June 27, 2021, 04:25
kim vante kim vante
We were ships in the night -Sweet Night
kim vante kim vante
Opd me dejó fascinada, qué manera de narrar, haces arte. ❤️

~