hxlover hxLover .

JungKook siempre ha sido el prototipo del chico incorrecto. Pero TaeHyung siempre ha buscado la manera de corregir lo erróneo.


Фанфик Группы / Singers Всех возростов.

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Better Man

Encuéntrame quince minutos antes de las tres, postrado en la raíz de un árbol, con un cigarrillo entre los dedos. Regularmente eso es lo que hago, irme a fumar. No tengo la necesidad de dejarlo de lado. Sí. Sé que mis pulmones están a punto de deshacerse, probablemente a causa del humo intoxicante que calma mi nerviosismo día a día.


— Fumar te hará mal, JungKook.


Y lo he escuchado tantas veces. Créanme. Desde la tutora escolar, hasta el más simple crío que me encuentro por la calle. Decían preocuparse por mí pero, ¿en realidad lo hacían?


Desde que tenía 16 años estaba en cada fiesta, no perdía esas oportunidades. El hecho de estar rodeado de personas, mientras estas bailaban moviendo sus cuerpos. Escuchar la música entrar veraz por mis oídos, y recorrer mi espina dorsal en un sentido eléctrico que me paralizaba y me daba las ganas de seguir bailando.


— ¿Y qué? —respondo dejando salir el humo de mis labios—. De todas maneras mis pulmones ya no sirven.


No tenía amigos. Al menos hasta hacía unos días, meses. Nunca amigos. Todos se iban cuando la mañana llegaba. Bien pude estar fumando un día, con ellos. Bebiendo, tal vez metiéndome drogas hasta quedar tumbado. Reírme con ellos. Hablar de nuestras miserables vidas, lamentarnos. Todo lo que implicaba ser compañeros de vida, no. Nadie era mi amigo, porque como ya dije, todos desaparecían cuando el sol daba sus primeras señales de vida.


— ¿A caso quieres morir?


Me resigno a observar delicadamente al castaño que estaba sentado a mis pies. Alzo una ceja, y en vez de enojarme o algo, le esbozo una sonrisa medio torcida.


— Ojalá pasara eso.


— Estás loco —siento como me empuja desde abajo—. Deja de decir esas cosas.


Él me mira por un segundo más, notando la sonrisa que se postura en mis labios. Me causa tanta gracia ver cómo se exalta, cómo se preocupa por un alma vacía como la mía. Llena de cosas malas, llena de actos impuros que algún día me dejarán completamente tumbado. Ni siquiera entiendo por qué me hace caso; morir sería interesante, pero no estoy lo suficientemente mal como para querer eso. Mientras estoy vivo, me agrada fumar, así que perdería ese placer al morir.


Día a día, los demonios que tengo, muchos o pocos... Intento defenderlos. Los excuso, de maneras idiotas. Pero nunca soy suficiente para ellos.


— Te da miedo que muera, ¿eh, TaeHyung? —le pregunto. Observo cómo sus ojos se dirigen a mí, y yo también le dirijo la mirada.


Calo del primer cigarro del día. Puedo sentir mis pulmones hundirse en el humaral potente, para después dejarlo salir por mi boca.


— ¿Y eso qué? Somos amigos, ¿no?


La palabra me hace esbozar una sonrisa pequeña que dejo salir con miedo.


Hacía tres meses atrás, un ser humano, despreciable en el momento, se había adueñado del único lugar en la tierra que era considerado mío. El árbol de la esquina de la calle, famoso por tener un olor a humo combinado con varias collas de cigarro al pie de este, donde sus raíces se adueñaban del suelo sin delicadeza alguna. Ahí, un chico pelinegro de piel clara (o sea, yo) se sentaba siempre quince minutos antes de las tres de la tarde a fumar. En años, nunca nadie acudió a ese lugar porque no era sinceramente un lindo lugar. El árbol estaba a pocos metros de una gran fogata donde chicos solían estar bebiendo o drogándose, hacia su otro lado, la calle más transitada de nuestra pequeña área. Todo era jodidamente ruidoso, nada calmado, y más que nada, tedioso.


Por eso, lo consideré mi lugar. No me tranquilizaba nada más que el ruido. Claro, después de mis siempre mejores amigos los cigarros.


— ¿Yo? ¿Amigo tuyo?


TaeHyung me mira como si su expresión dolida pudiera hacer algo en contra de mi fuerte alma.


Cuando una nueva familia se mudó a nuestra calle, la noticia pareció ser un trending. Todos hablaban de la casa de los Kim, de la manera tan ordenada que estaba, y de cómo inevitablemente, querían ordenar nuestra estruendosa calle. Al poco tiempo de aquella mudanza, todo cambió de repente. Las personas ahí dejaron de ser escandalosas, dejaron de beber. El baldío de los fumadores y drogos se limpió y lo sustituyeron por un parque tonto.


A la semana de estos actos, en el pie de mi árbol, ya no existía mi colección de colillas de cigarro.


Nos enteramos todos que los Kim, en realidad eran parte de una campaña gubernamental dirigida a las partes de la ciudad más rotas. Más desastrosas.


— ¿Eso quiere decir que no somos amigos? —pregunta repentinamente.


Dejo caer la colilla de mi cigarro, procurando que se deposite exactamente más lejos que de donde está la pierna de TaeHyung. Él la observa, y sin mucho que decir, la aplasta rápidamente con una piedrita cerca.


— Si sigues desapareciendo mi colección de colillas, creo que no.


La primera tarde que me encontré a TaeHyung ahí... Creo que me molesté. Lo vi recogiendo una por una todas las basuras que alguna vez dejé. Le pregunté qué hacía y me dijo que "limpiando lo que un pobre hombre malgasta". Yo era ese pobre hombre malgastando su dinero en algo que lo mataba.


— Ya te dije que mi mamá me manda a hacerlo —reniega. Suelto una risita, y saco el siguiente cigarro. Noto cómo abre sus ojos, sorprendido—. ¿Otro? La última vez dijiste que solo fumarías uno mientras yo estuviera frente a ti.


Lo enciendo rápidamente y me lo pongo en el borde de los labios.


— ¿Ah, sí? Yo digo muchas cosas.


Después de esa primera vez, TaeHyung se la pasaba ahí sentado lo que restaba de su día. Sabía que iba a la escuela, igual que todos, y que cuando regresaba lo primero que hacía era irse a sentar en la base de mi árbol. Aunque él decía que también era suyo, pero no es cierto.


— Me molesta el humo, JungKook.


— No te pido que te quedes.


TaeHyung era mi amigo. Sí. Era un chico algo alto, aunque no mucho. Su cabello era lacio, y lo podría describir como un tono avellano dulce. Su piel era ligeramente bronceada y las pocas veces que lo vi sonreír pude disfrutar una sonrisa cuadrada que dejaba ver unos dientes alineados.


— Siempre dices lo mismo y cuando intento irme, tiras el cigarro —admite algo cansado de la situación.


¿Quieren que les sea sincero? Creo que del estúpido mundo donde yo estaba, él era la única persona por la que he tirado alguna vez un cigarro.


— Bien —menciono dando la última calada a mi recién iniciado rollo. Saco el humo y lo presiono sobre el árbol, apagándolo—. ¿Contento?


Una temporada de mi vida, solía despertar con personas en mi cama, quizá en la de ellos. O en cualquier cama. Si saben a lo que me refiero. No decía nada, tan solo los observaba, y me desvanecía un poco más en la agonía a la que me sometía.


Pensé que eso jamás iba a cambiar. Que yo jamás iba a cambiar.


— Tú me quieres, ¿verdad, JungKook?


Entonces viene y cambia todo.


— Mmm... —le observo por un segundo y planto mi dedo sobre su frente—. Sí.


Desde que llegó a mí pude sentir como mis pulmones intoxicados podían respirar con tranquilidad. Por más que intenté alejarlo, alejarlo con todas mis fuerzas de una vez por todas, él seguía regresando. Hacía cosas malas para tenerlo lejos, pero, mierda, todos mis errores me llevaban de regreso a él.


Me sentía bien.


Un hombre nuevo.


Un hombre mejor.


— ¿De verdad?


Me gustaría poder decir que no. Si te soy sincero, sólo espero el momento en el que él se dé cuenta que no valgo la pena. Que todo lo que le digo o hago en algún momento se echará a perder, porque yo no soy un buen chico. Por muy bien que él me hiciera, yo seguía roto.


Es el momento de la vida donde piensas más en la otra persona, que en ti mismo.


— Ya te dije que sí, TaeHyung.


Nos quedamos un momento callados. Y pienso en lo lindo que es el silencio. Al menos estaría así, por un rato más. Como siempre.


Encuéntranos a cuarto para las tres, yo con un cigarro en la mano, él con alguna flor. Postrados en las raíces de un árbol.

[...]

❝ You're the only love, that can make this bad man better ❞

[...]

Una mañana de verano, me pareció despertar en la oscuridad. Pude sentir la agonía de muchas almas a mi alrededor pero como si no fuera nada tan sólo me levanté de mi lugar.


Observé a todo el mundo y con algo de tambaleos, me dirigí hacia el árbol. Llegué cinco minutos antes.


Y un minuto antes de dar cuarto para las tres, pude distinguir a TaeHyung caminar hasta donde yo estaba. Su cabello caía sobre la frente, mientras que usaba ese chaleco negro que tanto odiaba. Cuando llegó a mí, puse el cigarrillo entre mis dedos y di una calada pera después decirle.


— Llegaste ligeramente temprano —mencioné gracioso.


Pero TaeHyung no me respondió. Siguió cabizbajo, y cuando estuve a punto de preguntarle qué sucedía, alzó la vista. Parecía verme, pero mi presencia era completamente invisible ahí. Postró la mano sobre el árbol, a unos centímetros de donde yo estaba; y con lágrimas en los ojos, dijo:


— Te dije que dejaras de fumar, JungKook. ¿Por qué nunca me escuchaste?

[...]

❝Así que lo ahogo, como siempre lo hago. Bailando en nuestra casa, con tu fantasma❞.

7 октября 2020 г. 21:44:34 4 Отчет Добавить Подписаться
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Об авторе

hxLover . Jaja, no le entiendo a ésta plataforma.

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Lucero B. Lucero B.
No te perdono, pensé que tendría happy ending 😭😭😭😭
day Naomi day Naomi
NAOO QUE TRISTE, ME VOY A LLORAR CHAU
amandita vielma amandita vielma
leí la última parte y literalmente ghost of you sonaba en mi celular hdhahsj qué
~

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