meriyg_ Merian Marquez

En otra vida, yo sería tu chico. Mantendríamos nuestras promesas, seríamos nosotros contra el mundo. En otra vida, haría que te quedaras. Pero, eso es imposible, porque esta fue la que nos tocó vivir, no tenemos otra vida. BTS FIC [ONE-SHOT] - KOOKTAE. OBRA ORIGINAL: PROHIBIDAS LAS COPIAS Y ADAPTACIONES [TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS]



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#bts #canciones #vkook #kookv #taehyung #jungkook #fanfiction #kooktae #taekook
Короткий рассказ
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i would be your boy

[Capítulo único]

💿: The One That Got Away - Katty Perry.




Fue un verano después de la escuela cuando te conocí, el sol brillaba fuertemente, hacía más calor de lo usual pero el día transcurría bastante normal, recuerdo tu sonrisa orgullosa al ver que quedé embobado con tu belleza, desde entonces era así. Yo pasaba por aquel callejón rumbo a comprar cigarros y tú me esperabas allí hasta mi camino de regreso, compartimos pequeñas conversaciones que se convirtieron en tardes enteras de sólo nosotros. Para entonces, ya éramos buenos amigos y nos veíamos cada día a cada hora.

Para el siguiente verano éramos inseparables y yo te veía como algo más que un amigo, eras el causante de cada una de mis sonrisas y cada uno de mis sonrojos, mi cabeza giraba entorno a tus ojos y mi corazón latía entorno a tu sonrisa, recuerdo el último día de aquel verano, robamos licor de tus padres y subimos al tejado, bebimos tanto que hablamos de todo tipo de cosas sin sentido, hablamos de nosotros y hablamos del futuro como si supiéramos que tendríamos uno, bebimos tanto me pregunto si aquel beso fue o no un error producido por el alcohol, siempre me forcé a creer que no. Desde entonces las cosas cambiaron, aquellos besos eran parte de la dulce rutina que habíamos creado, acompañados de abrazos, palabras tiernas y sonrojos, aquellos besos se habían convertido en parte esencial de nuestra unidad.

En tu cumpleaños número 18 nos hicimos el mismo tatuaje, lo habíamos planeado desde que descubrí que tenías una pasión por ellos, la frecuencia de sonido de la risa del otro quedó inmortalizada en la muñeca del otro.

— Voy a tatuarme mi sonido favorito en el mundo — dijiste con una enorme sonrisa. Estábamos frente a la pequeña tienda de tatuajes, parecía un lugar confiable.

— ¿Tu sonido favorito en el mundo? ¿Puedo saber cuál es? — pregunté curioso por saber aquello, pero parece que a ti te pareció un mejor plan ignorarme.

Tú tenías mi risa y yo tenía la tuya, dijiste que mi risa era tu sonido favorito en el mundo y yo podía decir que estabas en un reñido empate con el sonido de mi violín.

Los veranos seguían pasando, pero tú y yo seguíamos juntos, recuerdo que hicimos un pacto eterno, nos prometimos un futuro juntos y no sé por qué, pero el futuro era nuestro tema de conversación favorito, planeábamos uno distinto cada día, cambiamos todo en él, a veces éramos pintores, fotógrafos, músicos, incluso astronautas, lo único que permanecía igual éramos tú y yo, siempre juntos, ahora me pregunto por qué nunca planeamos cuando te perdería.

Pasábamos las tardes en nuestro lugar, un pequeño apartamento que heredaste de tu tío, no estaba amueblado, pero teníamos todo lo necesario allí; la compañía del otro. Escuchábamos música toda la tarde, algunos días convertíamos el lugar en la mejor pista de baile jamás inaugurada donde tú y yo éramos la pareja principal, ¡Recuerdo que incluso inventamos nuestra propia coreografía! A veces, cuando te extraño pongo esos discos, esas letras que me recuerdan cada paso inolvidable.

Recuerdo que solías decir que yo era tu musa, tenías un álbum entero con mis fotos y lo guardabas como tu mayor tesoro, jamás vi una de esas fotos, eras muy protector con lo tuyo.

He tratado de olvidar todas esas cosas que hicimos juntos, he tratado de borrar tu recuerdo de mi mente y cada que creo que lo estoy consiguiendo el recuerdo de tus manos sobre mi cuerpo llega a mi mente. Lo hicimos por primera vez en mi el auto que te había prestado tu hermano para aquel festival, no fue el lugar más romántico pero el momento compensó todo aquello, no fue algo que habíamos planeado, simplemente las cosas sucedieron así. Esa noche comenzó como cualquier otra, pocas veces tu hermano te prestaba su carro y gracias al cielo que lo hizo aquella noche o mi culo contra la dura tierra habría pagado las consecuencias. Era un festival común, nada ostentoso, algo local quizás, pero tú y yo habíamos esperado todo el año por aquella noche pues nuestra banda favorita, bangtan, se presentaría ese día. Fue una noche inolvidable, la pasamos entre risas, saltos e intensos y acalorados besos.

— Oh Dios mío, Jungkookie — gemí sobre tu boca, habíamos llegado al auto unos minutos atrás, iniciamos una sesión de besos que pronto me llevaron hasta tu regazo y se convirtieron en caricias descaradas, sentí tus manos sobre mis muslos, eras un desgraciado, sabías que era una zona sensible para mí, dando suaves caricias en menos de cinco minutos ya me tenías hecho un desastre.

— ¿Quieres esto tanto como yo? — me preguntaste deteniendo todos tus movimientos, gemí en protesta asintiendo rápidamente, mierda, claro que quería aquello tanto como tú, incluso me atrevería a decir que más —. JungKoook, no pares — ordené mientras dejaba sonoros besos a lo largo de tu mandíbula y meneaba mis caderas suavemente sobre tu regazo, yo también te conocía y sabía perfectamente como ponerte a tope. La noche transcurrió entre caricias, besos desordenados, estocadas intensas y precisas, palabras hermosas, susurros de amor y corazones desenfrenados, cada toque quedó grabado en mi mente y borrarlo no era algo posible en esta vida.

Para el verano siguiente lo único que había cambiado en nosotros era una etiqueta, pasamos de ser amigos a novios y yo me sentía en las malditas nubes cada que escuchaba aquella palabra salir de tus labios, cada tierno apodo derretía mi corazón y lo hacía acelerarse de forma descomunal, hubo días en los que llegué a pensar que estaba sufriendo de problemas cardiacos serios.

Bueno, eso era lo único que había cambiado en nosotros, pues por otro lado mi vida había dado un giro demasiado drástico. Papá decidió que era momento de hacerme responsable del negocio familiar; mi familia poseía tiendas de música en toda la ciudad, de allí nació mi pasión por las notas y la elección de mi licenciatura en música. Retomando, mi familia no era la familia cliché que está en contra de mis gustos y me obliga a seguir el legado familiar, por el contrario, papá me preguntó si realmente quería aquello y yo obviamente respondí que sí, por esto pasaba tardes enteras con papá, aprendiendo y memorizando códigos, contactos de proveedores, entre otras cosas. Repartir mi tiempo entre la universidad, mi nuevo empleo como pasante el negocio familiar y nuestra relación era realmente estresante, apenas y podía dormir, pero realmente no me quejaba, valía la pena cuando podía hacer lo que me gusta y ver tu sonrisa.

Ahora me pregunto si realmente fui tan ciego en aquel momento para no ver que te estaba alejando. Pasamos de vernos cada día a vernos una vez por semana, a veces incluso cada dos, ahora que lo pienso, fue realmente egoísta en cuanto a nosotros.

Al final del verano, las cosas comenzaron a cambiar. Tuvimos nuestra primera pelea, que en la misma semana no fue la última, tampoco las únicas en el mes. Cada vez más lejos, más distantes y más secos.

Pienso en aquel junio 27, habíamos tenido una pelea la semana pasada, no nos veíamos desde entonces. Me había sentido decaído toda la semana y realmente no quería estar más así, te extrañaba. Habíamos quedado vernos en nuestro lugar, aquel desamoblado departamento que por años había sido nuestro lugar seguro. Esa tarde lo más doloroso tu ausencia. Te esperé por horas, realmente tenía la esperanza de que llegaras en cualquier momento, incluso temí que te hubiera pasado algo, llamé a tu madre, habías salido con algunos amigos y llegaste ebrio a casa.

Junio 28.

Quise olvidar el día anterior cuando te vi en el apartamento en cuanto llegué, las lágrimas bajaban por mis mejillas y yo no sabía si eran de felicidad, tristeza o coraje. Estabas de espalda tomando un par de fotografías por la ventana, era un paisaje hermoso, te abracé por la espalda, pero ni siquiera te molestaste en darte la vuelta o regresarme el abrazo, solo te quedaste allí observando tu cámara. Estuviste así por un mes hasta que finalmente te cansaste, aunque más bien diría que fui yo quien me cansé de la situación.

Un mes pasó, un mes en que las cosas iban cada vez peor para nosotros y supongo que aquella tarde solo hizo que todo lo que se estaba acumulando estallara. Dijiste que lo nuestro había sido el peor error que habías cometido en la vida, te abofetee y salí de allí.

Habían pasado dos veranos desde aquello y yo seguía extrañándote cada maldito segundo, por más que me auto-recriminaba aquello no podía hacer nada para impedirlo; te extrañaba y me odiaba por hacerlo. Pensé mucho en ti, pero mamá dijo que hacer eso es solo me hacía más daño, así que intenté dejar de recordarte.

La noche de mi cumpleaños me regalé tu recuerdo y me permití pensar en ti libremente, recordé tu rostro, tus bonitos ojos, tu tierna sonrisa y tus delgados labios, aquellos que tanto extrañaba besar. Fue una buena noche hasta que volví a pensar en nuestro tema más recurrente, nuestro futuro.

No volví a saber nada de ti más que te habías ido de la ciudad y estaba agradecido de aquello, mínimo podría salir de mi casa con la seguridad de no verte. Me había centrado en mis estudios y el negocio familiar, me exigía tanto que no tenía tiempo para nada, ni siquiera para pensarte y fue así como pasé los siguientes cuatro años.

Cuatro años, el tiempo suficiente para culminar mi carrera, la maestría y duplicar la fortuna familiar. Tenía lo que mi padre definía como un futuro próspero, pero yo no lo veía así. Logré hacer de todo en cuatro años, de todo menos olvidarte y cómo odiaba eso. Me dijeron que volviste a la ciudad, te preguntaron por tu bonito tatuaje y dijiste que era el ladrido te tu primer y fallecido perro ¿acaso eso era para ti?

Pasé por el centro y te vi bailando blue, descubrí que ya no extrañabas nuestras tardes de balls, parecías feliz y me alegré por ello, al menos uno de los dos pudo seguir con su vida y encontrar la felicidad, pregunté sobre ti y me dijeron que te graduaste de fotografía, investigué un poco de tu trabajo, al parecer eras conocido, descubrí que ya tampoco era tu musa, traté de que no me afectara demasiado.

Y entonces, finalmente lo entendí, era hora de hacerle frente.

Era inútil mantener vivo tu recuerdo, era momento de dejarte ir, sacar tu imagen aún viva en mi mente y guardarte como uno de las memorias más lindas en lo profundo de mi pasado, lo nuestro fue efímeramente hermoso y excesivamente doloroso.

Solo me queda pensar que quizás en otra vida, yo sería tu chico.

Mantendríamos nuestras promesas, seríamos nosotros contra el mundo.

En otra vida, haría que te quedaras.

Pero, eso es imposible, porque esta fue la que nos tocó vivir, no tenemos otra vida.

Kim TaeHyung.



. . .


Verano justo después de la salida de los niños en la escuela. TaeHyung pasaba por aquel callejón, con aquella carta en su mano rumbo a comprar cigarros para su abuelo, lo vio en el mismo lugar de la primera vez, internamente soltó una sonrisa.


"También estaba esperándote"


Pasó derecho sin mirar a JungKook, rumbo a su destino y cuando volvió aún estaba allí, como siempre, como cada día en este último mes.

La única diferencia es que hoy por fin soltaría todo, se paró a unos pies de distancia del pelinegro quien le miraba atento y notablemente sorprendido. Le dio una cálida sonrisa que pronto fue regresada, una sonrisa que aceleró a su estúpido corazón.

Adiós, JungKook — dijo entregándole la carta, JungKook la tomó desconcertado, esperaba al menos tener una pequeña conversación con el mayor, esperaba repetir la historia. Pero, solo los tontos que no conocen su historia están condenados a repetirla y TaeHyung tenía suficientes heridas como recordatorio de aquella historia.

TaeHyung comenzó a caminar, alejándose del menor, dejándolo atrás, haciéndolo parte de su pasado.



. . .



Libertad. Eso sentía TaeHyung, por fin había soltado todo el peso del pasado que llevaba sobre su espalda hace años. Se sentó en el viejo sofá de su nuevo apartamento, por fin había decidido irse de casa de sus padres, estaba cerrando ciclos.

Sintió su teléfono vibrar en el bolsillo de su pantalón anunciando la llegada de un nuevo mensaje, con algo de pereza desbloqueó el teléfono. Sus ojos se llenaron de lágrimas que rápidamente se deslizaron por sus mejillas sin poder controlarlo.



+82 – 314 *** ** **


Yo realmente, espero quetengamos

otra vida juntos,Kim Taehyung.

Otra vida para amarte, parano soltarte,

para cumplircada una de las promesas

que hicimos.Enserio espero que

tengamos otra vida.


Jeon Jungkook.



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FIN

ʚ♡ɞ

21 сентября 2020 г. 20:59:52 1 Отчет Добавить Подписаться
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Конец

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Claudia Moreno Diaz Claudia Moreno Diaz
Si Kook quería repetir la historia, porqué no se lo dijo. No digo que este mal tener un poco de orgullo, pero en el amor no siempre está bien. 🤷🏻‍♀️
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