kookie_red7 ••𝚀𝚞𝚊𝚛𝚊𝚗𝚝𝚒𝚗𝚎••

Kim Taehyung vive una vida amargada, no soporta su trabajo, ni sus clientes, menos esos trajes ajustados ni las miradas de las secretarias. El solo quiere salir de su infierno y acudir a la tienda de vinilos donde esta ese guapo chico que detrás del mostrador no deja de guiñarle. 🌈 KookTae 🌈 Historia 100% mia 🌈 One Shot


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#vottom #amor #musica #80´s #taehyung #jungkook #kookv #kooktae
Короткий рассказ
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Capítulo Único

El sonido de la máquina de escribir le causaba dolor de cabeza, el “ding” seguido de la manía que tenía Sana por carraspear la garganta y luego reventar su goma de mascar causando una colisión de sonidos que sin duda Kim Taehyung odiaba. Inhalo profundo y desvió su mirada de la chica de alto peinado y faldas cortas, apretó su puño cuando la mujer le sonrió dejando ver ese labial rojo cereza y la goma de mascar casi sin color ¿Acaso Sana no sabía cuándo retirar de su boca una goma?, sintió su ojo palpitar por el estrés, tomó la pelota de hule pequeña que su madre le había obsequiado en Navidad y dio apretones mientras contaba hasta diez, cerró sus ojos e intentó concentrarse en la música de fondo, la dulce voz que lo transportaba a ese lugar repleto de vinilos, de casetes recién llegados y un aroma a colonia de menta que le calmaba.


— Licenciado — su paz se vio interrumpida por Sana que ahora estaba frente a él masticando con la boca abierta y extendiendo unos papeles. — Debe firmar esto antes de irse.


Taehyung sintió que explotaría justo en ese momento, con furia cogió los papeles y lanzó una sonrisa más falsa que su supuesta hombría, espero a que Sana regresara a su cubículo para pasar sus dedos largos por su cabello largo y rubio, la capa de gel que había aplicado en la mañana estaba por desvanecerse, todo el día había estado sudando, para su mala suerte los ventiladores de su oficina parecían rechinar más de lo que soplaban, su saco verde se encontraba sobre su silla, miró su reloj, solo media hora más y podría salir de esa oficina infernal para por fin acudir al lugar que tanto anhelaba. Comenzó a sonreír al imaginar los mechones largos y oscuros sobre una piel blanca, ese lunar sobre el cuello largo, las manos tatuadas, las prendas de mezclilla y las botas oscuras. Perfección…


— Licenciado no olvide de firmar esos documentos o el señor Wang volverá a reprenderlo frente a todos — volvió a interrumpir Sana. El rubio hizo una mueca, inhalo profundo y exhaló antes de girar en su silla para hablar.


— Gracias Sana, te escuche la primera vez.


— Que bueno, anda muy distraído — la mujer se acercó al rubio aun masticando su goma — No será que ya anda enamorado de la nueva secretaria —le guiño el ojo.


— No Sana, no estoy enamorado de nadie. —respondió más estresado que molesto.


— Pues que mal, debería salir de vez en cuando Lic., sabe las otras secretarías comienza a hablar. — con confianza la mujer jalo una silla frente al rubio y se sentó — Todas hablan de las citas e infidelidades de sus jefes y yo no tengo nada que decir, usted es joven, guapo y no le conozco ni una mujercita —negó con la cabeza — Apúrese que ya está cercano a los 30 y si no sale con alguien dirá que es usted como esos enfermos que están haciendo marchas en las calles.


El rubio suspiro molesto, dejó de escuchar la voz chillante de Sana. ¿Que de malo tenía pertenecer a la comunidad? ¿que de malo había en amar diferente? ¿que de malo había en caer rendido por cuerpos musculosos y no cinturas delicadas?


— … Y como le digo, yo creo que si se deja crecer el bigote y cambia los tonos de sus trajes, tendrá a muchas chicas a sus pies ¿que dice? — concluyó Sana.

—Digo que buenas noches — se levantó de su lugar, tomó su saco y maletín para dejar a la chica en su lugar.


— Pero licenciado no firmó sus papeles. —se levantó y comenzó a correr tras el alto hombre rubio — ¡Licenciado!


—Hasta mañana Sana —continuó caminando y levantó una mano como señal de despedida.


— Pero ¿qué le digo al señor Wang?


— Dile que no me paga horas extras — salió del edificio sonriente. Por fin su infierno había terminado.


— Que hombre tan sexy — se acercó otra secretaria a Sana — ¿Crees que tenga pareja?


— Empiezo a creer que le gustan más las salchichas que los bollos —respondió Sana aun viendo el lugar por donde su jefe se había marchado.


[🌈]


Conducía alegre en su Corolla por las amplias calles, a su alrededor las luces nocturnas brillaban y la voz de George Michael, movía sus hombros sin importar nada más que sentir la música recorrer su cuerpo ansioso por llegar a su lugar seguro, tarareaba y mordía su labio. Las siete en punto era su hora feliz, perfecta para retirar la ajustada corbata, para pasar sus dedos por su cabello y desordenarlos, dejar de ser el gran licenciado Kim Taehyung para transformarse en Tae, un chico de 27 años que amaba con locura bailar bajo la voz de Wham, que disfrutaba sentir labios rosados sobre su cuello mientras sus caderas eran sostenidas con manos fogosas.


Vislumbro el gran anuncio en neón de un vinilo gigante y sintió su corazón palpitar con fuerza, agradeció haber retirado la tela roja sobre su cuello o seguro sentiría que se asfixiaba. Estacionó su Corolla muy despacio, sus manos temblorosas, echo un vistazo a su reflejo en el espejo de su auto, su cabello rubio totalmente despeinado, pasó su mano por su barbilla que afortunadamente había rasurado esa mañana y sonrió.


Salió de la comodidad de su auto para mover sus largas piernas entalladas en ese pantalón de vestir, escuchó la suave música que provenía del interior de la tienda, inconscientemente comenzó a tararear, amaba esa canción.


— Dynanana-nanananana-nanana, life is dynamite — tarareaba mientras movía sus hombros, sintió el aire escapar de sus pulmones al ver al encargado del local realizando un baile nada coordinado cerca de los estantes del “Rock n Roll”.


Un alto chico de cabello oscuro y largo meneaba sus caderas al ritmo de la música, brazos a los aires y piernas girando, lustrando el piso de color blanco y negro. Tomó el álbum de Thriller y lo agito, sus botas rechinaban con cada paso dado, su cuerpo estaba libre de prejuicios, se movía con el corazón mandando, no había razón para detener su acción si su sonrisa enorme no se borraba. Soltó un gritito al sentir la libertad, pero se calló al escuchar la campanilla del local sonar.


— Buenas noches bienvenido a Tango Mango —dijo rápido el pelinegro como si segundos antes no hubiera estado moviendo cada extremo de su cuerpo. Una gota de sudor recorría su espina dorsal hasta perderse en el elástico de sus boxer con estampado de Navidad. Miró al hombre rubio entrar como siempre luciendo un traje espantoso, pero eso pasaba a segundo plano cuando se daba la vuelta y observaba su retaguardia, no iba a negar que le comenzaba a gustar la idea de ver al rubio cada día llegar a comprar, más cuando le guiñaba un ojo y el pobre se ruborizaba.


Taehyung no pudo ocultar su sonrisa al ver al chico de piel blanca sudar y hablar agitado, su pecho subía y bajaba, la chaqueta de mezclilla debía estar pegada a su espalda, los cabellos pegados a la frente y aun así seguía creyendo que era la mejor vista del local. Como siempre, caminó entre los pequeños pasillos paseando sus dedos largos por los álbumes, viendo los posters de las bandas americanas y suspirando como idiota cada que sentia la mirada del chico en su espalda. Mordió su labio y cogió el vinilo de David Bowie para caminar hacia el mostrador.


— ¿Encontró lo que buscaba señor Kim? — pregunto el chico sonriente viendo como el mayor comenzaba a boquear sorprendido de que supieran su apellido. — Aún lleva su placa —señalo hacia el pecho del rubio.


— Cierto. — se maldijo por ser tan torpe y sentirse especial por un segundo. Claro que el chico no podía saber su nombre de otra manera. Bajo su cabeza y extendió el vinilo, sintió la piel caliente del menor rozar sus dedos y su corazón dio un vuelco agitándole según él hasta el calzón. Intento buscar en el pecho del chico una placa similar a la suya y por fin descubrir el nombre de ese bailarín guapo que le hacía dejar su trabajo a las siete en punto sin faltar. Pero se topó solo con un simple “Jeon”.


— Son mil setecientos wones — habló el menor mientras metía el álbum en una bolsa de kraft.


Taehyung abrió su cartera, si no se atrevía a hablar con el chico pronto terminaría en bancarrota, saco los billetes y pagó sonriendo de lado. Escucho el “ding” de la caja registradora y vio las manos tatuadas recoger algunas monedas.


Jungkook no era muy tonto, puede que solo tuviera 20 años pero podía reconocer a un hombre deseoso por el, y en su caso lo tenia justo enfrente. No iba a negar que le mataba la curiosidad por descubrir si el rubio de trajes elegantes pero espantosos gustaba más de disfrutar de las finas corbatas en su cuello largo o en sus manos atadas mientras él recorría su cuerpo entero con su lengua, de pies a espalda. Tal vez ese era el día de averiguarlo.


— Su cambio señor Kim —dijo con coquetería el menor dejando las monedas en las palmas grandes, rozando con sus yemas la piel que reaccionó al instante. — ¿Puedo ayudarle en algo más? —pregunto sugerente, mordió su labio y guiño un ojo.


El rubio tragó duro al escuchar al menor hablar. Claro que podía ayudarle en algo más, pero no había manera posible de que él dijera eso en voz alta. En su lugar sonrió nervioso, apretó la bolsa entre sus manos y negó rápido.


— ¿Seguro? — insistió el menor — ¿Checo la nueva sección de música orgásmica..? —sonrío — Que Diga de música orquesta. Si gusta puedo mostrarle, esta al fondo.


Como un niño pequeño asintió rápido, camino detrás del menor cubriendo su entrepierna con la bolsa de kraft, sus piernas temblaban ¿qué demonios estaba haciendo?. Detuvo sus pasos al ver lo que estaba por pasar, no había ni una nueva sección, era solo el guapo encargado llevando a la bodega para algo más. Jungkook se giró para ver al rubio temblar ligeramente, dio dos pasos hacia él y lo jalo por la mano.


— Tranquilo señor Kim, le aseguro que la música que se encuentra aquí es de la mejor calidad, espero considere que mañana no se podía ni sentar de tanto que lo haré bailar.


Estaba pasando, enserio Taehyung lo iba a hacer. En ese instante tuvo dos pensamientos, el primero es que no podía ocultarlo más, deseaba ser tomado por el chico del mostrador, el segundo es que definitivamente no iba a fingir más, él puede que no sea considerado normal, pero vaya que quería su libertad, gritar a los cuatros vientos que odiaba ese traje costoso, que no soportaba escuchar a Sana mascar y que los hombres musculosos eran su debilidad. Así como decía Cindy Lauper, solo quería divertirse.


— Espera —habló el rubio volviendo a detener sus pasos y haciendo que el menor girara. — Ni siquiera sé tu nombre ¿porque entraría ahí contigo? —no le molestaba no saber el nombre del chico, solo le preocupa no saber que gemir cuando su cuerpo fuera profanado.


— Jungkook —dijo sujetando la cintura y atrayendo el cuerpo moreno hacia él — ¿Te digo señor Kim o prefieres decirme tu nombre?. —dijo ruborizando al rubio hasta las orejas.


— Taehyung, señor Kim no suena bien. —hizo un puchero que el menor admiró.


Entraron a la bodega lejos de los vinilos, posters de rock, música funk n soul, lejos de los prejuicios que amenazaban la felicidad, entre cajas de cartón y luz baja dos hombres se entregaron a la pasión suprimida, cuerpos diseñados para dominar se encontraban entregados en su totalidad, cada uno disfrutando a su manera, uno con su precioso traje verde por los suelos y su trasero elevado mientras su saco fino era mordido por sus dientes suprimiendo el gran grito que deseaba liberar por la intromisión del menor. El contrario por su lado disfrutaba ver como la ancha espalda se movía bajo él, el trasero de miel separado por sus manos tatuadas y las piernas velludas se abrían para soportar más.


— Oh por Dios — gimió Taehyung al sentir su cuerpo liberado, su piel cubierta por el sudor y su nuca recibiendo besos de los dulces labios.


— Espero que haya encontrado lo que deseaba en Tango Mango — dijo respirando agitado el menor, apretó la cintura y volvió a besar la nuca. Taheyung sonrió y ladeó su cabeza para fundirse en un beso con el pelinegro.


Comenzaron a vestirse, Taehyung se colocó primero su camisa blanca, aun sentía su zona baja adolorida por la acción, no sabia que su cuerpo pudiera resistir tanto, pero disfruta cada embestida.


— ¿Adolorido? —pregunto el menor mientras ataba las agujetas de sus botas — Intente no ser muy brusco, pero prometo que a la próxima seré mas sutil — sonrió hacia el mayor.


— ¿Próxima? — levantó una ceja mientras se abrazaba a sí mismo, sintió un cosquilleo por su abdomen de solo pensar en hacerlo una vez más.


— Claro si tu quieres —se apresuró a decir Jungkook — Pero yo enserio quisiera verte todos los días a las siete en punto, que te olvides de todo — se acerco y acaricio las mejillas — Y vengas a ser libre, aunque sea en este pequeño local — dio un beso y sujetó la cintura — No necesito conocerte tanto para saber que lo que estás haciendo no te hace feliz, pero seré paciente y si dejas que un chico como yo te enseñe a disfrutar, ve preparando tus zapatos porque no vamos a dejar de bailar. —apretó el cuerpo contra el suyo — Conmigo la música nunca va a faltar.


En una época donde comenzaba la liberación, donde el amor daría a conocer sus distintas maneras de amar, Jungkook y Taehyung acordaron dejarse llevar, todos los días a las siete en punto ambos dejaban todo lo que les fastidiaba atrás y se hundían en su mundo de felicidad dispuestos a explotar como la misma dinamita, a brillar entre la sociedad que les obliga a no amar si su genero parecía ser igual.



[🌈]

27 августа 2020 г. 23:08:37 6 Отчет Добавить Подписаться
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••𝚀𝚞𝚊𝚛𝚊𝚗𝚝𝚒𝚗𝚎•• ホぁ !estas entrando a un sitio de pornoche. ⠀⠀⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⠀ →Sweek: kookie_7 →Ao3: kookiered_7 →Wattpad: GgukSeven

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Arely Pérez Arely Pérez
Me encanto esta historia me robo el corazón Por que la sientes como si hubiera sido escrita en esa época y que en vez de haber salido de una mente brillante es un recuerdo de alguien que cuenta como comenzo su felicidad una memoria que atesora y la contaría mil veces.

Sandra Castillo Sandra Castillo
Me encanta como narras, todo en esta historia fue muy hermoso, arte para mi 💖

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