kookie_red7 ••𝚀𝚞𝚊𝚛𝚊𝚗𝚝𝚒𝚗𝚎••

Jungkook solo quiere que Taehyung lo note, ha intentado de todo, pero no parece funcionar. Solo consigue la atención de un moreno alto y extraño que le pide parar. - Tienes que dejar de insistir. - ¿Por qué? Yo enserio puedo hacer que me ame, solo no entiendo porque no funciona nada de lo que haga, es como si fuera invisible para el. - Es porque lo eres. - ¿De qué hablas? - Toca la cicatriz en tu rostro ¿no recuerdas cómo la obtuviste? Y eso es porque estás muerto Jungkook... 💐Kooktae 💐Historia 100% mía 💐One Shot


Фанфик Всех возростов.

#muerte #familia #namjoon #jungkook #jimin #kookv #taehyung #kooktae #mirame
Короткий рассказ
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💐Único💐

Otra mañana en la que ve pasar al castaño hacia su lugar, espera que ahora sí noté las bellas violetas que ha dejado en su pupitre, le ha costado conseguirlas y como siempre una nota hecha mano acompaña el bello ramito.


Nervioso se acomoda en su lugar listo para escuchar la dulce voz que tanto adora, ojalá esta vez diga algo como "pero qué flores tan hermosas" o "¿tengo un admirador?. Debe ser encantador". Pero eso nunca pasó, se giró para ver a Taehyung sentarse tomar el ramito entre sus manos y suspirar. ¿Acaso se había molestado?. ¿Por qué siempre hacía esa cara al ver sus flores?. Tenía que averiguarlo, sería después de las clases conj el señor Choi.


— ¡Wow! Tae ¿quién dejó esa atrocidad en tu banca?.— un peli rojo se acercó al castaño y escaneo el ramito de flores, vio negar al mencionado.— Sea quien sea no tiene buen gusto.


Jungkook se encogió en su lugar al escuchar lo mal que hablaba de su pequeño ramo de flores, con la cabeza baja paso toda la clase, observó a sus compañeros. Todos parecían estar en sus mundos, nadie prestaba atención al profesor Choi, algunos se mensajeaba, otros se dormían, solo el y Tae prestaban atención, por eso le gustaba tanto el castaño. Porque sabía valorar el tiempo que los demás prestaban. No era fanático de la Química, pero veía el esfuerzo que su profesor ponía en las clases. Cuando la campanilla sonó, todos salieron del salón, se juntaban en grupos para platicar mientras él se quedaba siempre en su lugar ¿por qué no tengo amigos?, se preguntó. Volteó a ver a su castaño consentido, tenía el ramo de flores en sus manos, sonrió, por lo menos no las había tirado. Se levantó de su lugar, hoy intentaría hablarle. Con emoción caminó hacía su destino.


— Hola Tae... — su saludo fue interrumpido cuándo el castaño se levantó de su lugar y caminó fuera del salón ignorando olímpicamente a Jungkook.— Creo que llevaba prisa, si debe ser eso.— bajó su vista a su ropa, ¿era por cómo vestía?. Vio un hueco pequeño en su camisa blanca, debió romperse por la mañana o tal vez por recargarse contra el pupitre. Lo dejó pasar.


Triste salió del salón el resto del día se mantuvo cabizbajo. Llevaba mucho tiempo buscando la atención de Taehyung, sus planes no parecían funcionar. Pero su corazón no quería parar, el enserio deseaba salir con el castaño, ir a citas, hablar de poesía, bailar por la noche, contarle sus sueños y esa vez que se cayó del patín. Sus ilusiones se renovaron, llegó a su hogar, estaba oscuro, solo Gurem le ladraba, perro raro, pensó, últimamente sus padres casi no estaban y estaba seguro de escuchar a su madre llorar, esperaba que no estuvieran pasando por un mal momento.


— Mamá estoy en casa.— gritó al entrar.— ¿Estás en casa?.— no obtuvo respuesta, subió los escalones a su habitación y se recostó en el colchón, un agudo dolor de espalda y cabeza lo atacaba.


En su habitación otra vez lo soledad llegaba, en momentos así sentía que todos se alejaban. Ni siquiera su madre estaba ahora que necesitaba un cálido abrazo y un consejo de como conquistar un corazón.


Cerró sus ojos para descansar, sumergiéndose otra vez en ese sueño extraño, luces, lluvia y un gritó que no lograba reconocer. Se despertó con el pulso acelerado. Ahí estaba otra vez, el llanto de su madre. Con cuidado se levantó del colchón y camino a la habitación. Su madre estaba tirada a un lado de la cama donde muchas veces de niño brinco.


— Mamá ¿qué pasa?.— se acercó a la pelinegra, ella no respondía solo lloraba, sostenía sus piernas pegadas a su pecho. El corazón de Jungkook se apretó. No sabía que hacer, jamás había visto llorar a su madre así ¿dónde estaba su padre para consolarla?. Subió su mirada a la mesa de noche, eran las 11: 42 de la noche y justo a lado del reloj el anillo dorado de bodas descansaba. Tal vez después de todo sus padres si lo dejarían. Se tiró al suelo con su madre y la abrazó, quería darle su calor, quería que supiera que siempre estaría para ella y que la amaría con todo su corazón.— Mamá, no se bien que pasa, pero me tienes a mi, y yo siempre te amaré, créeme que pase lo que pase me quedaré. Te amo mucho.


Entre sollozos y abrazos Jungkook se durmió cerca de su madre, esperaba que ella sintiera que nunca estaría sola. Un fuerte pitido le hizo levantarse, estaba solo, otra vez. Suspiró y se cambió, colocó su camisa blanca y salió al instituto, no sin antes pasar a conseguir esas bonitas flores moradas. Silbando avanzaba, estaba feliz, un nuevo día, una nueva oportunidad, hoy seguro Taehyung si lo notaría. El cielo incluso brillaba, las aves cantaban, y el aire fresco movía sus oscuros cabellos. Sus pasos seguros se detuvieron a sentir una mirada extraña. Días antes lo había sentido, pero ahora corrió con suerte, se giró y ahí estaba, era ese sujeto raro. Debía enfrentarlo.


— ¡Hey!.— gritó.— Deja de seguirme, te advierto que se taekwondo.— colocó sus manos en posición de batalla, vio al moreno dar pasos hacia atrás y desaparecer. Sonrió victorioso.


El instituto estaba repleto de gente, esperaba que en el camino nadie aplastará su ramito de violetas, las sostenía con cuidado. Al llegar al salón se asomó para comprobar que estaba solo, sacó un papel color rosa pálido y escribió una nota.


"Si la vida me dio la oportunidad de admirarte, gloriosos mis ojos que pueden ver tus dulces melenas flotar con el suave viento, tu sonrisa brillar más que cualquier estrella y tus ojos iluminar cada rincón oscuro de mi lugar.

Kim Taehyung si existe la vida después de la muerte, me dedicará a buscarte y encontrarte, mi conquista no parará hasta que tus bellos belfos pueda besar y solo puedas mirarme a mí"


Dejó la nota y sonrió, sin duda el éxito se daría hoy.


— Nunca lo conquistará si sigues dejando esas flores marchitas.— dijo alguien a su espalda. Su primera reacción fue la sorpresa, por fin alguien no le ignoraba. Se giró y vio al chico raro del salón, su habitual vestimenta negra y su goma de mascar no faltaba, el cabello oscuro junto con el delineador, Jimin era inconfundible.


— Las flores no están marchitas.— respondió serio, el las había cortado esa mañana, estaba hermosas y llenas de vitalidad.


— Se lo que te digo, esas flores están más muertas que mi virginidad.— burló.— Como sea ¿qué haces aquí?.


— Pues tomar las clases ¿qué más?.— dijo obvio.


Jimin iba a contestar pero la campanilla sonó y todos comenzaron a entrar, tomaron sus lugares y vio a Taehyung coger el ramito en su lugar, sonrió con tristeza, cogió el papel y miro a todos lados. Estaba curioso por ver lo que había escrito, pero el profesor le interrumpió.


— Jimin, bienvenido. Nos alegra que te hayas recuperado, supongo fue un mes difícil en el hospital.


— Si, algo.— dijo sin importancia.


— Tuviste suerte, uno de tus compañeros no la tuvo ese día.


La clase empezó y una vez más Jungkook sentía el haber fallado, suspiró e intento contener las lágrimas. Tal vez debía ser directo con el castaño y decirle de frente lo mucho que le gustaba.


Por otro lado Jimin espero a que todos salieran del salón para tomar la nota que el castaño había dejado, siempre cogía las flores, pero nunca las notas. Sorpresa se llevó el chico al ver que el papel estaba completamente vacío. ¿Qué demonios intentaba Jungkook?.


Jungkook salió del instituto y caminó por el parque, la suerte le saludaba, a lo lejos Taehyung alimentaba a unos patos cerca del estanque. Ese era el momento, arregló su camisa y notó que esa también estaba rota por el mismo lugar. Seguro era la lavadora en su hogar. Estaba cerca cuando el extraño que presentía lo seguía apareció justo enfrente de él.


— Tienes que dejar de insistir.— dijo firme colocando su mano en el pecho de Jungkook.


— ¿Quién es usted?. Y ¿de qué habla?.— preguntó confundido, sus ojos se desviaban sobre el hombro del desconocido.


— Eso no importa mucho, pero debes parar antes que sea muy tarde, Jungkook, tienes que dejarlos ir, los estás lastimando.


— No se quién eres ni qué pretendes.— dijo molesto.— Pero será mejor que se alejé, apartó al hombre y caminó hacía el castaño quien caminaba ahora muy lejos.


Otro día fallido para Jungkook, molesto volvió a su hogar, para repetir las mismas acciones que parecía no notar.


A metros de distancia Jimin investigaba, su regreso a clases después del accidente se sentía raro, todos lo trataban bien, pero ahora menospreciaban a Jungkook, era como si no existiera en ni un lado, quería saber qué había pasado para que todos le trataran así, incluso Taehyung quien gustaba del chico, ahora pasaba de él. Pensó si marcarle al castaño, ya no eran tan amigos como cuando niños, pero sus dudas le ganaban así que marcó ansioso.


— Hola ¿Jimin?.— cuestionó en la otra línea el castaño.


— Si Tae, amm , perdón por llamarte.— no sabia que decir.— Yo queria saber la tarea de Inglés.— mintió


— No dejó tarea, tranquilo.— hubo un silencio.— Jimin, yo siento mucho no haber estado para ti, que nos hayamos distanciado, pero ahora ¿crees que podríamos empezar una vez más?. No quiero perder más oportunidades ni personas importantes.


— Claro que si Tae, enserio necesito un amigo.— confesó.— Sabes, conozco a alguien que también necesita uno.—era el pretexto perfecto.


— ¿Si?. ¿Quién?. Podemos invitarle a comer con nosotros o ir al cine los tres.


— Me encanta la idea, estoy seguro que Jungkook aceptará, hoy lo vi muy sólo, y se me hace raro que incluso tú lo ignores, recuerdo que te gustaba en la primaria ¿paso algo que no sepa?.


— Jimin ¿estás sólo en casa?. ¿Tus padres están ahí?. No te muevas por favor, ya voy a tu casa.— dicho eso colgó, dejando más confundido al chico.


Jungkook entró a su solitario hogar, ese día se sentía más pesado, el dolor en su cuerpo le dificultaba caminar, respirar le costaba, era como si algo impactara contra el. Llevó sus manos a su pecho y se recostó en el sillón de la sala. En el silencio comenzó a llorar, se sentía tan triste, adolorido y solo. Era como si ya no existiera. Estaba seguro que si se marchará, nadie lo notaría, eso le hizo llorar más fuerte. Intentó descansar y huir de sus pesadillas, pero a las 11:42 de la noche volvió a despertar con más dolor. Con fuerza y valor se dirigió a su habitación, gritó por su madre y padre. Nadie respondió.


Los rayos de luz le impactaban en el rostro, un día más. Se animó a ser positivo, realizó lo mismo antes de salir a instituto, tomó una vez más las bellas flores y el listón blanco colocó con emoción. Nada podía salir mal.


— ¡Jungkook, Jungkook!.— gritó Jimin atrás de él.— Detente, por favor.— el mencionado detuvo sus pasos para ver quién le hablaba.


— ¿Que pasa Jimin?.


Jimin iba a contestar hasta que el hombre misterioso apareció, colocó un mano sobre el chico de menor tamaño y este salió corriendo en la otra dirección.


— Tenemos que hablar Jungkook.— dijo el desconocido.


— No te conozco, así que paso.— intentó pasar a un lado, pero el hombre lo detuvo.


— Puedo responder todas tus dudas y decirte el porqué nadie parece notarte ¿quieres saberlo?.


Claro que deseaba saber. Suspiró y agarró las correas de su mochila para caminar junto al moreno. Iban hacía al parque. No decían nada hasta que llegaron al estanque. Taehyung estaba sentado con sus piernas pegadas al pecho, sollozaba con la cabeza escondida entre sus rodillas y su mochila estaba tirada sobre el pasto. Jungkook quiso correr y consolarlo, pero fue detenido.


— No lo hagas, solo empeorarías las cosas. No pareces entender mucho, pero te explicaré lo mejor que pueda, después de todo, estoy aquí por eso. Soy Namjoon.— el contrario asintió.— ¿Qué es lo último que recuerdas Jungkook?.— el mencionado intento hacer memoria pero por una extraña razón no recordaba. En su lugar tocó su camisa, otro hueco una vez más. Subió sus ojos hacia el castaño en la orilla del estanque.


— El está triste, lo ha estado últimamente, su sonrisa fue lo que me conquistó, y hace mucho no lo veo mostrarla. He intentado animarlo con detalles.— miro las flores en sus manos.— Pero parece no funcionar, no sé que más hacer para que el me note. Para que me ame como yo lo estoy amando.


— Tienes que dejar de insistir.


— ¿Por qué?. Yo enserio puedo hacer que me ame, solo no entiendo porque no funciona nada de lo que haga, es como si fuera invisible para el.


— Es porque lo eres.


— ¿De qué hablas?.


— Toca la cicatriz en tú rostro ¿no recuerdas cómo la obtuviste?. Y eso es porque estás muerto Jungkook.


Jungkook negó con la cabeza, Namjoon debía estar loco. ¿El muerto?. Claro que no. Llevó su mano a su mejilla, hacia una cicatriz, pero no la recordaba, asustado miró al extraño, sus ojos se llenaron de agua.


— Déjame ayudarte a recordar.— dijo antes de poner su mano sobre la frente de Jungkook.


Una luz cegadora lo llevó a ver unas imágenes como si de una película se tratará.


Iba en el auto con su padre, ambos cantaban a todo pulmón.


— Y así hijo, es como vas a conquistar a Taehyung, te apuesto que no dirá que no, menos si tú apuesto padre te ayuda a llevar tú primera serenata.— habló el padre de Jungkook.


— Estoy seguro que esta noche vuelvo a casa con novio.— respondió y sonrió hacia su progenitor.— Gracias por hacer esto conmigo, Pa. Te quiero mucho.— mostró sus dientes delanteros en la enorme sonrisa.


— No agradezcas hijo, haría lo que sea por ti, como justo ahora, conduciendo a las 11 de la noche a casa de un chico de preparatoria para llevar serenata.— sonrió.— Mi Jungkook ya no es más un niño.


— No te burles, o le diré a mamá dónde esta el jarrón persa.— amenazó en broma.


No te atreverías Jeon Jungkook.— ambos rieron.— Hijo, envíale un mensaje a tú madre, dile que no olvide de meter a Gurem, ya es tarde.


— De acuerdo.— sacó su celular, eran las 11:38 de la noche. Escribía sin mirar al frente, hasta que una luz muy fuerte le hizo levantar su rostro. El grito de su padre le alarmó. Luego solo escucho un impacto fuerte, sentía su cuerpo girar junto con el coche. Cientos de cristales explotaron impactando con su rostro, uno se incrustó en la mejilla izquierda, sus prendas estaban incluso rasgadas por los filosos cristales.


El golpe fue tan duro que siendo las 11:42 de la noche ambos Jeon perdieron la vida. Un conductor ebrio perdió el control y se impactó contra el Jetta plateado. Jungkook nunca llevó serenata a Taehyung, su vida fue arrancada a los 17 años de edad.


Jungkook cerró los ojos y lágrimas corrieron por sus mejillas, eso explicaba las pesadillas, los dolores constantes y porque su madre lloraba, pero también le decía que Taehyung nunca más le vería.


— Lo siento mucho Jungkook.— habló Namjoon.— No merecías irte así. A veces la vida no es justa, pero todo tiene un porque.— el mencionado limpio sus lágrimas con el dorso de su mano.— Si esa noche el accidente no hubiera pasado, Jimin no se hubiera salvado ¿sabes?.


— ¿De qué habla?.— preguntó entre sollozos.


— El día de tú accidente Jimin pensaba quitarse la vida, pero una llamada alertando de un accidente le hizo detenerse, antes de tomar todas las pastillas, su madre subió al cuarto para avisarle que saldría a atender el caso y lo encontró, llegaron a tiempo para hacerle un lavado estomacal. Vivió, si no hubiera pasado el accidente, Jimin habría muerto.


— ¿Por qué el me puede ver?.


— Porque el es tú oportunidad para despedirte. Así que por favor Jungkook, déjalos ir, te prometo que te acompañaré en todo el viaje y te dejaré decirles adiós de la mejor manera , pero debes aceptarlo o nunca podrán ser felices.


— No quiero que mamá siga llorando, no quiero que Tae deje de sonreír por favor ayúdame a no lastimarlos, aceptaré irme pero por favor que no sufran.


— Lo haremos, ahora vayamos a tú casa, tú madre está ahí y mande a Jimin cerca.


Caminaron hasta el hogar del menor, las piernas de Jungkook temblaban, sus ojos ardían por el llanto y el dolor en su cuerpo aumentaba. Namjoon le ayudó a entrar. Su madre estaba ahí, en el sillón, sostenía un marco entre sus manos.


— En un rato Jimin tocará la puerta, podrás hablar a través de el y decir adiós.

Y tal como Namjoon dijo, Jimin llegó, tocó la puerta y fue recibido por una muy acabada señora Jeon.


— Siento venir así sin avisar, pero apenas supe lo de Jungkook y quise venir a darle mi pésame ¿puedo pasar?.— la señora asintió y le dejó entrar. Tomaron asiento en el sillón.


Namjoon le hizo una señal a Jungkook y este caminó a donde estaba su madre con Jimin, el último cerró sus ojos y sintió algo extraño. Jungkook ahora estaba ahí, sin contenerse abrazo a su mamá muy fuerte, la señora Jeon se dejó, sintiendo algo similar en la manera de abrazar del chico. Nam se colocó a lado de la escena y susurró a Jungkook.


— Háblale, ella te verá.


— Mamá.— habló Jungkook y tal como dijo Namjoon, su madre pudo vero. Esta sin creerlo lo abrazó dando besos por su cara mientras lloraba y repetía que lo amaba.— Mamá, lo siento, lo siento mucho.— sostuvo el rostro pálido de su madre.— No tengo mucho tiempo.


— No, Jungkook, por favor, no me dejes, no otra vez. Te necesito mi niño, los extraño tanto.— lloraba mientras sostenía a su hijo.


— Yo también te extraño tanto mamá, estaba asustado, pero ahora.— limpió unas lágrimas del rostro contrario.— Pero ahora entiendo todo, no puedo irme, no sin antes decirte lo mucho que te amo, lo agradecido que estoy por todo lo que me diste ¿recuerdas los pasteles en verano?. Yo siempre recordaré esas fechas en las que acampabamos en el jardín mientras papá tocaba su guitarra...— su voz se quebró.— Fui amado, y yo les amé. Si pudiera elegirte en otra vida como mi madre, lo haría sin dudar. Por eso mismo no puedo seguir viéndote así. Te amo, debes salir adelante, debes aceptarlo por favor mamá.


— No puedo dejarte ir, no puedo ser feliz sin ti, no me pidas eso, por favor, hijo, te amo, te necesito, abrázame, no me sueltes, no lo hagas.


— También te amo, pero mírame, estoy bien.— le sonrió aún con lágrimas cayendo por sus mejillas.— Déjame ir, por favor. Prométeme que lo intentarás mamá ¿lo harías por mi?.


Asintió para luego lanzarse a los brazos de su hijo, como había extrañado sentir sus brazos, su aroma, no se suponía que la vida fuera así. Jungkook era quien debía decirle adiós cuando su vida acabará, no al revés. Con mucho valor beso las mejillas húmedas y lo abrazó hasta que su corazón pareció entenderlo.


— Te amo hijo, nunca lo olvides, siempre estaré esperando hasta que nuestros caminos se vuelvan a topar.


— Te amo mamá, yo te buscaré.


Dicho eso Namjoon lo hizo volver. Jimin no entendía bien que pasaba, pero sintió al ver a Jungkook atrás de su madre haciéndole una seña de que guardara el secreto. Se despidió de la señora Jeon y camino con Jungkook, mientras el mayor le explicaba lo que había pasado.


— Ahora debes decirle adiós a Tae.— dijo Jimin, sacó de su bolso un ramito como los que Jungkook solía dejarle al castaño, con la diferencia de que esas flores estaban llenas de vida.— Las que tú dejabas siempre estaban marchitas, así que cuando me enteré te compré unas.— se las extendió a Jungkook .


— Gracias Jimin.— cogió las violetas.— No se si pueda hablar con Taehyung, estoy muy nervioso.


— Debes hacerlo, el enserio gustaba de ti, y cuando me contó todo, estaba muy afectado. Me dijo que pensaba enviarte cartas, de hecho tenía unas listas para dejar en tu locker, pero paso eso y ya no pudo.


— ¡Venga!. Todo saldrá bien.— animó Namjoon. Estaban afuera de la casa del castaño.— El esta muy triste allá dentro. ¿No quieres confesarte una última vez? O mejor aún, dar tu primer beso.


Jungkook cubrió su rostro avergonzado. Asintió como loco y con mucho animo entraron. Jimin los guió hasta el cuarto, donde suspiran antes de entrar.


— De acuerdo, ya sabemos que hacer.— dijo Jimin y Jungkook asintió.— Entremos.


Taehyung estaba hecho bolita en su cama cuando sintió la puerta abrirse, se quedó estático al ver a Jungkook frente a él, frotó sus ojos y se sentó de golpe.


— ¿Es un sueño?.— se preguntó.


— No lo es.— respondió Jungkook.— No tengas miedo por favor, soy yo, Jungkook. Se que esto se ve raro pero déjame explicarte.— antes de que pudiera seguir, el castaño se lanzó hacia el, enredando sus piernas y brazos a su cuerpo.


— ¡Dios! Jungkook estas aquí, de verdad estás aquí. No sabes lo mucho que pedí por verte aunque sea en sueños para decirte lo mucho que calle, fui un tonto, nunca debí esperar tanto para hacer lo que deseaba.— hablaba rápido.


— ¡Hey! Calma, no lo eres, yo tampoco fui el mejor. Deje pasar mucho tiempo.— caminó aún con Taehyung pegado a su cuerpo y lo colocó en la cama una vez más, mientras él se ponía enfrente.— Antes del accidente tenía planeado traer serenata a tú casa, como en las películas antiguas. Me gustas tanto, creó que me has gustado desde la primera vez que te vi sonreír, fue hermoso, tenías 10 años y sentías pena porque usabas frenillos en los dientes, para mi eso era encantador, hacían mágica tú sonrisa, y aunque ahora ya no están más, sigues teniendo la más hermosa sonrisa de mundo.— Taehyung sonrió y dos lágrimas cayeron.— No sabes cuanto extrañe ver esta hermosura, intente mil manera para traerla de vuelta pero creo que no podías notarlas, mis flores marchitas...


— Eras tú.— interrumpió el castaño saltando de su lugar para buscar entre sus cajones hasta sacar un libro, lo abrió y dejo ver las flores.— Las guardé todas, y cada una de ellas, cada que las veía sentía algo en mi pecho, ¡Dios! Todo este tiempo fuiste tú.— lloró.— Yo debí decirlo, no debí guardarlo, tenía tantas ganas de decirte lo mucho que me gustabas, que te quería.— abrazó a Jungkook con su cuerpo temblando por el llanto.


— ¡Shhh! Calma.— acarició la espalda.— Tú de verdad me gustas, si tuviera la oportunidad de estar vivo, te conquistaría, te haría sonreír.— pasó unos mechones tras la oreja del castaño. — Te repetiría lo hermoso que eres y haría todo por que solo me miraras a mi.— hizo una pausa para tragar el nudo que se formaba en su garganta.— Pero no es posible, así que aunque sea muy tarde.— tomó el rostro del castaño y con los pulgares recogió las gotas saladas.— Taehyung me gustas mucho, te quiero.— se separó y buscó el ramito y se lo entrego.— Estas no están marchitas.— dijo con una sonrisa.— Esto será raro pero, ¿puedo darte un beso antes de irme?.


Taehyung asintió mientras lloraba, tantas veces deseó besar a Jungkook, tantas noches que no dormía arrepintiéndose de no haber actuado, y ahora tenía una última oportunidad.


No pasó mucho para que ambos jóvenes pegaran sus labios, una combinación extrañas de belfos cálidos y suaves contra unos fríos y agrietados. No importaba. El beso duró unos segundos que fueron mágicos. El primero en separarse fue Jungkook, acarició las mejillas y sintió algo cálido en su pecho. Levantó su vista y vio a Namjoon, su hora había llegado. Ya nada le ataba a esa vida. Tenía que dejarles ir y empezar su camino a un lugar desconocido.


— Debo irme.


— No por favor.— pidió el castaño abrazando la cintura contraria.


— Es tiempo Tae.— besó la nariz del castaño.— ¿Puedes prometerme algo?.— Taehyung asintió.— Por favor se feliz, no te contengas, disfruta y ama sin medidas, y si se puede guardarme un pequeño lugar en tu corazón.


— Te prometo que siempre tendrás un lugar en mi corazón.


Namjoon le hizo una seña a Jungkook de que ya era el momento.


— Debo irme ahora si.— abrazó al castaño y sonrió.— En otra vida prometo buscarte hasta que nuestros corazones logren amarse sin obstáculos.


Salió de la habitación para ver al moreno sonriente.


— Lo hiciste bien Jungkook.— palmeo su hombro.— ¿Estás listo?.


— Estoy asustado ¿dolerá?.


— No. Sentirás paz.— sonrió y le mostró un paisaje hermoso donde el sol iluminaba cada rincón y árboles frondosos danzaba con un suave viento.— ¿Lo ves ahora?.— Jungkook asintió sintiendo una felicidad agruparse en su pecho.— Bienvenido al paraíso Jungkook.


Jungkook sonrió y corrió hacía los árboles, miró el cielo azul claro e intento atrapar los pájaros de colores. Por fin podía descansar, ya no había dolor ni tristeza. Era el paraíso que tanto espero.

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25 августа 2020 г. 23:54:04 13 Отчет Добавить Подписаться
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••𝚀𝚞𝚊𝚛𝚊𝚗𝚝𝚒𝚗𝚎•• ホぁ !estas entrando a un sitio de pornoche. ⠀⠀⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⠀ →Sweek: kookie_7 →Ao3: kookiered_7 →Wattpad: GgukSeven

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jT jadranka Tihoslava
No pude parar de llorar , buy bonito 😭
AR Aidee Rocabado
Leia borroso por mis lágrimas, la ame un montón

🎀Anaís 🎀 🎀Anaís 🎀
Lloré muchito 😭😭❤️ Me dio mucha tristeza que Jungkook no tuviera otra oportunidad, me llegó 🤧🤧

Chelsea  Chelsea
No dejo de llorar 😭😭😭 fue hermoso pero triste

❅AleJy❅ ❅HSA❅ ❅AleJy❅ ❅HSA❅
Estoy llorando como pendeja XD Pero me encantó a pesar de que ahora me duele el pechito XDXD

Gumimarii ˋωˊ Gumimarii ˋωˊ
Se me escaparon las lagrimas 😢😢 Me gusto mucho... la verdad es que dejas una linda moraleja... Gracias por tu trabajo xD seguire leyendo tus historias...me gusta mucho como escribes

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