zelysnow Zely Snow

Han pasado otros quinientos años desde la última guerra con el rey de Hyberno, las cortes de Prythian han retomado la paz nuevamente siguiendo con el curso normal de los días, y con el muro abajo nuevas alianzas se crean. Al mismo tiempo, en un continente alterno de Prythian un joven noble pintor tiene sueños recurrentes tanto dormido como despierto de lugares que nunca ha visto ni escuchado, retratándolos en sus cuadros tratando de buscar un alivio para lo que desconoce. Aquellos sueños lo confunden entre la realidad y la fantasía, sintiendo que debe regresar a un lugar que no conoce, pero, de igual forma, reconoce como un hogar. Hasta que en una noche mientras descansaba en sus aposentos, es despertado por sus hermanos debido a la extraña aparición de un circulo anómalo en mitad de su dormitorio. Los jóvenes entre aterrados y curiosos deciden atravesarlo, encontrándose del otro lado un lugar con el que uno de ellos sólo se permitía fantasear, reconociéndolo de inmediato como una de sus tantas obras, y sintiendo que por fin había llegado a aquello que más anhelaba por más absurdo que pareciera. Los tres jóvenes empiezan una travesía para salir de las tierras dónde aterrizaron, conociendo en el proceso a nuevas y fascinantes personas, en especial, aquel hombre de cabello oscuro, de violáceos ojos y unas enormes alas que le recordaban a la personificación de la noche misma, y, sobretodo, los secretos de sus propias vidas.


Фанфик Группы / Singers 18+.

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Cerca de mil años atrás, el reino de los humanos fue gobernado por los inmortales feéricos, hadas de diversas formas que sometían a los mortales a cumplir sus caprichos, usados como esclavos e incluso maltratados o asesinados por deporte por la gran mayoría de ellos.


Eran explotados de forma cruel por aquellos que gobernaban la tierra, hasta que surgió la guerra para liberarlos. Los Leales eran guerreros de ambas clases, hadas y humanos que lucharon codo con codo para liberar a los mortales del yugo de sus enemigos, que estaban en contra de darles libre albedrío a unos seres tan inútiles, como ellos le llamaban.


Aquella guerra duró alrededor de siete largos y tormentosos años, donde hubo una sanguinaria matanza de ambas especies, un campo sucumbido bajo el millar de cuerpos caídos cubiertos por la tierra y sangre de los que aún batallaban.


Hasta que finalmente, ambas partes llegaron a un acuerdo, separar sus tierras bajo la firma de El Tratado junto a la creación de un muro que los dividiese, con la intención de que aquella matanza desmesurada cesara y poder retomar sus vidas en paz, por supuesto, con los humanos siendo libres de esclavitud.


El muro era una extensión kilométrica que se expandía incluso más allá de las costas, era invisible para los ojos de ambas especies más, sin embargo, los feéricos podían percibir su salvaje poder y fuerza de contención.


Para los humanos, retomar sus nuevas vidas luego de años de esclavitud fue un respiro, creando sus tierras y hogares poco a poco empezaron a expandirse en aquel trozo de terreno que los feéricos les habían cedido, viajando a otros continentes la gran mayoría para librarse de los recuerdos tormentosos de haber vivido en esas tierras malditas.


Sin embargo, las historias de las experiencias previas con aquellos inmortales seres se habían convertido en leyendas, nanas y advertencias junto a un recordatoria de que esas criaturas aún existían y que fácilmente podían volver a por ellos, obteniendo que con el pasar del tiempo las personas arraigaran un temor y odio desmesurado por aquellos seres que las historias describían como despiadados.


Mientras que, en el reino feérico en el momento que el muro fue levantado, las tierras se dividieron en siete grandes cortes, que eran dirigidas y gobernadas por un solo Gran Señor, un Alto Fae con poderes desmesurados semejantes a los de un dios que tiempos atrás ambas especies veneraban.


Las cortes habían sido divididas por sus especialidades, dónde cuatro eran cortes Estacionales mientras las otras tres eran cortes Solares, obteniendo por nombre como: Amanecer, Día, Oscura, Invierno, Verano, Otoño y Primavera.


La Corte de Primavera era la más cercana al muro, mientras la Corte Oscura era la más lejana y la que más extensión territorial poseía.


Con el pasar de los años ambos reinos fueron tratando de olvidar lo sucedido por sus antepasados, aunque era casi imposible, más que todo para los humanos que decidieron quedarse en las tierras separadas por el muro, debido a que incluso con ese obstáculo que los dividía sufrían ataques de algunas hadas atroces que fortalecían sus relatos y aumentaban el desprecio por esa especie, mientras que el reino feérico obtenían visitas de creyentes de buena fe que los alababan, quienes cruzaban a través de las grietas igual que las hadas.


Grietas que nadie, ni siquiera los feéricos sabían qué o quién las había creado, teniendo en cuenta que ni los poderes de los Grandes Señores podían derrumbar la fortaleza.


Quinientos años después de la horrible guerra, por fin ambas especies habían logrado conseguir un balance estable en sus mundos, o medianamente, hasta que al reino feérico llegó una mujer que convirtió sus hermosas tierras en una catástrofe.


Sucumbiendo el mundo de Prythian en una maldición que aterraba incluso a los Grandes Señores que gobernaban actualmente, la mujer había arrebatado los poderes de aquellos Señores, manejándolos a su antojo por órdenes del rey de Hyberno con quienes las Cortes se habían enfrentado en su mayoría en la pasada guerra, un rey despiadado que había entrenado a una de sus comandantes humanas más fuertes.


Amarantha, era el nombre de aquella mujer de exuberante cabello rojo como la sangre y un corazón igual de despiadado que el de su rey, había llegado a aquellas tierras para cumplir una misión, pero en secreto, buscaba la venganza por el asesinato cruel de su hermana, a tal punto de que la había vuelto totalmente loca, gobernando por encima de los Grandes Señores que, a falta de sus poderes, no tuvieron más opción que volverse sus súbditos si deseaban permanecer con vida.


Cincuenta y nueve años estuvieron bajo el yugo de aquella cruel mujer, soportando ver el asesinato de su propia gente frente a ellos y la destrucción de sus tierras encerrados en lo profundo de una montaña que una vez consideraron sagrada, hasta que una humana enamorada que formaba parte de aquella maldición que la mujer de cabellos rojos había lanzado sobre sus tierras y sobre uno de los Grandes Señores, los rescató de sus garras, liberándolos de ese calvario y presenciando la muerte de la mujer que los torturaba y al mismo tiempo de su salvadora.


Sin embargo, las siete cortes colaboraron para traer de vuelta a la vida a la humana salvadora, convirtiéndola en una de ellos, con el poder de las siete grandes cortes corriendo por sus venas.

Luego de liberarse de esa tragedia, las cortes intentaron retomar sus vidas una vez más, sin tener en cuenta de la próxima guerra que se les acercaba.


La humana, que respondía al nombre de Feyre, empezó a sanar su vida ahora inmortal después de la tortura por la que pasó para rescatar el mundo de Prythian, mundo donde ahora vivía, había regresado con el gran señor que una vez creyó amaba y por quien se había sacrificado, sin saber que aquel amor había fallecido junto con ella y una renovada Alta Fae empezaba a nacer.


Escapando con el que una vez creyó era su enemigo, resultando ser su compañero, Feyre empezó a renacer como ave fénix, luchando junto a su Gran Señor al que estaba destinada en la guerra final contra el rey de Hyberno, guerra que ganaron a un gran costo y de forma milagrosa.


Debido a esa guerra, el muro fue destruido por el Caldero que una vez había otorgado la vida de ese mundo, creando todo a su paso, un caldero con el poder de dar y quitar vida a su antojo. Y gracias a eso, un nuevo mundo donde tanto humanos como feéricos empezaban a coexistir por encima de las atrocidades cometidas en el pasado.


Ahora, quinientos años después, el reino de Prythian seguía dividido por sus grandes cortes gobernadas por sus Grandes Señores correspondientes, pero al mismo tiempo, aquellas tierras donde una vez existieron sólo hadas, eran compartidas por los humanos que habían decidido quedarse, sin esclavitud, sin maltratos ni asesinatos, tierras dónde se respiraba y se vivía la paz, tranquilidad y armonía de dos especies con un pasado tumultuoso el cual ahora estaba sepultado bajo los cimientos de una nueva era brillante y sin odio de por medio.


21 июля 2020 г. 8:01:15 1 Отчет Добавить Подписаться
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VALKYRIE VALKYRIE
Muy interesanteeeeee
~

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