geanpre Ge An

A la edad de veintiún años, Jungkook siente que está persiguiendo un sueño imposible de alcanzar. Es entonces cuando conoce a Taehyung, cuya pasión y determinación le recuerda a Jungkook que vale la pena luchar por algunos sueños. ❐Romance | Ligh drama | Lemon | Strangers to lovers. ❐JJK Top | KTH Bottom. ❐Tengo el permiso para hacer esta traducción. ❐Todos los créditos a Aeterisks. ♡Nota: esta historia NO es de mi autoría, Pueden encontrar las historia original escrita en ingles por Aeterisks en el siguiente link: https://archiveofourown.org/works/17565308/chapters/41396261


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Primera parte - ᴘᴀꜱ ꜱᴇÚʟ

pas seul un baile en solitario.



—Peso hacia adelante, todos. ¡Quédate sobre tus talones!


Si Jungkook tuviera que elegir la frase que más escuchó desde que piso la Academia de Arte de Seúl, probablemente sea una de esas dos. Todos los días, maestro tras maestro repitieron las mismas instrucciones en todas las clases de ballet que Jungkook ha presenciado durante su tiempo allí.


Aquel día no es diferente. Jungkook observa desde el otro lado del cristal mientras se desarrolla la clase. Los ojos de la maestra pasan de un alumno a otro, asimilando todo: su postura, su rigidez, la fluidez de sus movimientos. Es un grupo avanzado, y eso se puede ver solo por la dificultad del baile y los pequeños errores que cometen. La postura de todos es perfecta, de una manera que casi pone a Jungkook celoso. Cada vez que baila, siempre se da cuenta de que su postura está de algún modo incorrecta y fuera de marcha. Es molesto porque se atasca, no importa cuánto intente cambiarlo.


Jungkook suspira, sacudiendo la cabeza. Realmente no tiene tiempo para quedarse allí mirando las clases por mucho más tiempo, tiene cosas que hacer, lugares donde debe estar. Despega la vista del grupo de bailarines y continúa caminando hacia la sala principal, aquel que era su destino inicial.


Los pasillos están tranquilos, puesto que las clases están en pleno apogeo. Se encuentra con algunas chicas que vienen de la cafetería, y algunas personas caminan escaleras arriba, donde están las salas de música, pero en su mayoría todo es tranquilo. La luz de noviembre se filtra suavemente por las ventanas anchas y altas, haciendo que Jungkook entrecierre un poco los ojos mientras camina por el pasillo.


Cuando llega a la sala principal, el panorama no se ve diferente. Algunas personas hablan en grupos dispersos por todas partes, pero nadie le presta atención a Jungkook mientras camina hacia el tablón de anuncios, con una hoja de papel en la mano. Se siente nervioso por alguna razón, incluso si todo lo que tiene que hacer es poner un anuncio en la pizarra y retirarse. Principalmente, tiene miedo de que alguien lo vea y luego intente verificar lo que dice el anuncio, y luego... posiblemente reírse de él.


Sin embargo, ya a llegado hasta ahí, así que ya no se puede retractar. Con las manos temblando más de lo que deberían, se dirige hacia el tablero y consigue uno de los alfileres libres esparcidos alrededor. Después de colocar el anuncio en el tablero de forma segura, vuelve a leer el texto por millonésima vez y respira profundamente.


Hecho. No fue tan difícil, ¿verdad?


Antes de que pueda cambiar de opinión —o, antes de que alguien más venga y lo reconozca— sale del salón principal y regresa a la entrada. Esta vez, no se permite entretenerse con la gente que baila dentro de los estudios.


Sale hacia afuera de la escuela, su corazón se siente pesado en su pecho. Él espera que esto funcione. Porque en este momento, él realmente lo necesita.



チュチュチ



—Han pasado cuatro días —se queja Jungkook, lanzando una pequeña pelota del tamaño de su palma hacia arriba y la atrapa mientras cae. —¿Por qué nadie ha llamado? Espero que después de cuatro días reciba al menos una llamada.


—Necesitas darle tiempo a estas cosas, Kook —responde Hoseok, alcanzando la rodilla de Jungkook dándole un apretón. Jungkook no lo mira, pero pone mala cara. —Además, no es que tengas mucho tiempo libre. No creo que puedas ver a más de una persona entre tus clases. También tienes otros dos trabajos.


—Y eso apenas cubre el alquiler y los gastos de manutención —dice Jungkook con un suspiro. Hoseok le da una sonrisa compasiva. —Tú eres quien me dio la idea de poner anuncios para las clases de baile. Deberías animarme en lugar de intentar desanimarme.


—Sabes que nunca intentaría desalentarte —contrapone Hoseok. Jungkook suspira, una vez más. —. Todo lo que estoy diciendo es que no seas codicioso. No trabajes demasiado, ¿sí? Con un aprendiz es suficiente, dos, a lo mucho.


—Está bien, está bien, no te preocupes —le contesta Jungkook, desdeñoso. —. No soy estúpido. Sé que no tengo tiempo para acoger a un millón de personas.


—Entonces, no te mortifiques pensando que nadie llamara —ojala fuera así de fácil, Jungkook piensa para sí mismo. Hoseok agrega: —. Alguien lo hará, tú lo sabes.


Hoseok hace eso cuando tiene razón el ochenta y cinco por ciento de las veces, siempre es la voz de la razón durante los momentos de pánico de Jungkook. Jungkook lo agradece, pero mientras ocurren, le sorprende que Hoseok siempre esté tan tranquilo y tenga una perspectiva tan buena. A veces solo necesita que alguien entre en pánico, alguien con quien comparta su histeria.


Y así, Jungkook lanza juguetonamente la pequeña pelota a la pierna de Hoseok, sin la fuerza suficiente para que le duela, y grita: —¡Enójate conmigo!

Hoseok se ríe, Jungkook procede a cubrirse las piernas y le golpea burlonamente la rodilla. Eso, lejos de ser intimidante, solo hace que Hoseok se ría aún más.


Incluso si Jungkook sabía que Hoseok tiende a tener razón, no esperaba que se probara de inmediato. Es por eso que, cuando su teléfono suena justo después, realmente no piensa mucho en eso. ¿Cuáles son las probabilidades de que el número desconocido que lo llama pueda ser alguien interesado en sus lecciones, de todos modos?


Se aleja de Hoseok y alcanza su teléfono, sentándose antes de responder. Después de mirar el número desconocido que aparece en la pantalla de su móvil, desliza para contestar, luego lleva el teléfono a la oreja y pregunta con nerviosismo: —¿Hola?


Hoseok lo mira, pero Jungkook no puede decir que entiende lo que su amigo quiere decir con eso. Se distrae de su rostro cuando una voz profunda al otro lado le pregunta: —¿Eres Jungkook?


—Ese sería yo, sí —responde Jungkook. Acerca uno de los cordones de una de sus zapatillas de deporte, jugueteandola entre sus dedos, en un gesto de desinterés. —¿Puedo ayudarlo?


Te estoy llamando porque vi un anuncio que pusiste en línea —reanuda el chico. Los ojos de Jungkook se ensanchan. — ¿Todavía estás ofreciendo las clases?


Además de colgar anuncios en el tablón de anuncios de la escuela, Jungkook también puso algunos en diferentes sitios web. Él quiere llegar al mayor número de personas posible, y aparentemente, ahora está teniendo un efecto. Gracias a Dios.


—¡Si, aun las ofrezco! —responde Jungkook, un poco demasiado rápido y un poco demasiado entusiasta. No puede ayudarse a sí mismo -esto es exactamente lo que necesitaba, y en el momento adecuado. —¿Estas interesado?


De hecho, si —responde el chico, riendo un poco. Tal vez se esté riendo del entusiasmo de Jungkook, pero está muy feliz como para ponerle atención. —. Nada demasiado avanzado. Quiero aprender algo de ballet básico para mejorar mi postura y mi equilibrio.


—Puedo ayudarte en eso —dice Jungkook, empezando a sentirse mareado. — ¿Por cierto, cuál es tu nombre?


Soy Taehyung —responde. Taehyung, Jungkook se repite a sí mismo. Un nombre que tendrá que recordar. — ¿Debemos decidir cuándo comenzar, entonces?


Se quedan en el teléfono un poco más. Después de organizar los precios de las sesiones, deciden reunirse dos veces por semana, durante la tarde, antes de que caiga la noche, es el único momento en que ambos parecen estar disponibles. Jungkook le da la dirección del centro comunitario donde él y Hoseok enseñan a niños pequeños durante los fines de semana. Después de trabajar allí durante un par de años, es cercano a las personas que dirigen el lugar, por lo que tiene permiso para usar los estudios allí cuando no estén ocupados con las actividades del centro. —Cinco de la tarde los martes y jueves —repite Taehyung, probablemente tratando de asegurarse.


—Eso es correcto —asegura Jungkook, asintiendo con la cabeza incluso si sabe que Taehyung no puede verlo.


De acuerdo, eso funciona bien para mi —le dice Taehyung. Suena tan feliz como Jungkook, si es honesto. —Estaré allí, entonces.


—Increíble —responde Jungkook, sonriendo ampliamente. Ya es domingo, así que solo quedan un par de días para la primera lección. —Te veré el martes, entonces?


Definitivamente —corrobora Taehyung. —Nos vemos el martes, Jungkook. ¡Que tengas un buen comienzo de semana!


Con eso, Taehyung cuelga. A Jungkook le toma unos minutos procesar completamente que, finalmente, alguien llamó y que, finalmente, podrá obtener algo de dinero extra. Dinero extra que tanto necesita. Solo serán 15,000 won por hora, con dos sesiones de dos horas por semana, pero es mucho mejor que nada.


Finalmente, sale de su aturdimiento y baja su teléfono, solo para encontrarse sonriendo ampliamente mientras que Hoseok lo mira.


No lo digas, no lo digas, no lo digas, piensa para sí mismo, mirando la expresión de Hoseok.


—Sé lo que estás pensando —comienza Hoseok, presumido. —Pero... te lo dije.








20 июля 2020 г. 16:40:33 0 Отчет Добавить Подписаться
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