mymemoriesdied_ Vodka ♡

"Mereces divertirte el día de hoy y olvidarte de todo lo malo. Yo te voy a ayudar con eso". Una linda cita. ・❀ Oneshot. ・❀ Couple: KookV. ・❀ Fluff. ・❀ Historia original/ No copies, no adaptes. VODKA.


Фанфик Группы / Singers Всех возростов. © Mío

#romance #fluff #bts #taekook #kookv #au #kooktae
Короткий рассказ
360
7.5k ПРОСМОТРОВ
Завершено
reading time
AA Поделиться

Cute Date.

•♡•

— ¡Señor Kookie! ¡Señor Kookie!

Jungkook estaba enfrascado fotografiando desde abajo a aquellas personas que gritaban por la adrenalina de estar sobre aquella alta y rápida atracción, hasta que sintió que alguien tiraba de su chaqueta sin mucha fuerza. Bajó la mirada y se encontró con los brillantes ojos de emoción de una pequeña de unos seis años, mirándole con admiración mientras seguía tirando de su ropa y señalaba con su otra mano a sus amiguitos que corrían y jugaban por todo el parque temático.

El pelinegro se agachó para estar a la altura de la pequeña y acarició su oscuro y corto cabello. Sonrió cuando esta le puso en la cabeza un cintillo con ojos de rana.

— ¿Qué ocurre pequeña?

—Tómanos unas fotos cerca del carrusel, ¡por favor! —pidió la pequeña dando brinquitos. Jungkook le sonrió antes de asentir, acariciando de nuevo el cabello de la pequeña y se recompuso mientras era guiado hacia los demás niños por esta.

Maravillado por la felicidad en los rostros de los pequeños, enfocó el lente de su cámara en ellos y tomó muchas fotos que luego las madres o los padres de estos, seguramente querrían ver. Era de noche, pero la iluminación era muy buena gracias a los artefactos mecánicos y a los fuegos artificiales que cada cierto tiempo resonaban en el lugar y adornaban hermosamente el cielo al explotar en muchos colores.

Los niños sonreían contentos al disfrutar del carrusel y comían algo, hasta que el juego llegó a su fin y tuvieron que bajarse para ir a sus padres y pedirles una vuelta más.

— ¡Señor Kookie! —Era la pequeña de nuevo, corriendo casi sin aliento hacia él pero con la cara adornada con una tierna sonrisa y la felicidad misma. El pelinegro bajó su cámara, dejándola guindada en su cuello y recibió a la niña en sus brazos hasta alzarla y hacerla reír al darle unas cuantas vueltas—. Señor Kookie, ¿nos tomarás más fotos?

— ¡SunHee! —Ambos se giraron hacia la voz.

— ¡Mami!

Una guapa señora de cabello lacio y azabache que le llegaba hasta los hombros al igual que a la pequeña, se acercó hasta ellos estirando sus brazos para cargar a la niña.

— ¿Cuántas veces te he dicho que dejes de llamar a tu hermano por 'Señor'? —La mujer cargó a la niña en brazos y le acarició el cabello.

—Mamá, no importa...

—Pero es que cuando él está trabajando con su cámara todos le llaman señor... —defendió la nniña con un puchero en sus labios.

—Pero eres su hermana cariño, no un cliente suyo.

— ¿Cliente? ¿Qué es un cliente? —SunHee miró a su hermano con curiosidad, y antes de que él pudiera darle una sencilla explicación, otra niña de la edad de su hermana se acercó a ellos para tirar de la pequeña con suavidad e insistencia.

—SunHee y Hana jugar...

— ¡Hana! —SunHee se zafó del abrazo de su madre hasta que ésta la bajó y abrazó a la otra niña—. ¡Iré a jugar con Hana! —anunció antes de tomar la mano de la pequeña Hana y salir corriendo por el lugar.

— ¡SunHee! Dios, cuánta energía tiene… —La señora Jeon sacudió la cabeza antes de mirar a su hijo mayor y sonreírle—. Deberías ir a distraerte un poco, has estado trabajando en las fotos para el cumpleaños desde que llegamos acá así que tómate un descanso, ¿sí? —palmeó su hombro.

Jungkook tomó su cámara y enfocó el rostro de su madre, ésta por inercia hizo una pose graciosa antes de que el flash saliera y su hijo tomara la foto. Ambos riendo luego.

Él no estaba cansado, tomar fotografías de lo que fuera siempre le hacía sentir bien, le relajaba: era lo único que conseguía ese efecto en él, por eso cuando su madre le comentó que la hija de su mejor amiga estaría cumpliendo años, y que se celebraría en un parque de diversiones, sin pensarlo aceptó la propuesta de encargarse de tomarles fotos a los pequeños invitados.

—Estoy bien mamá, pero si quieres que descanse un poco lo haré —Miró la imagen en la pantalla y le regaló una sonrisa antes de ponerse a su lado y tomar otra fotografía pero de ellos juntos.

La señora Jeon le dio un abrazo—. Bien. Sabes en qué parte estamos, no vayas a perderte~~ —Se despidió antes de empezar a buscar a las niñas y estar pendientes de que no se extraviaran en ese lugar tan grande.

Caminó hasta una fuente con patos y tomó unas cuantas fotos más, planeando guardarlas para él. Su estómago rugió y con el lente de su cámara enfocó una pequeña tienda de recuerdos y dulces que estaba cerca. Hizo su camino hasta allá, escuchando la campana de la puerta sonar cuando la abrió y entró. No había muchas personas ahí adentro, puesto que estaban disfrutando de los juegos mecánicos antes de cualquier otra cosa. Fue hasta la parte donde las pocas personas hacían fila para pedir algún dulce, para luego ir a pagarlo en la caja. La fila avanzó rápido así que en unos cuantos minutos ya tenía una bolsa de palomitas en sus manos.

Cuando llegó a la caja donde debía de pagar por su pedido, notó que al parecer había un pequeño problema ahí con un cliente.

— ¿Dices que no tienes dinero para pagar por ello? ¿Por qué lo pediste entonces? Encima que te atreviste a darle un mordisco —La voz del encargado de la caja venía con enojo.

Jeon miró y escuchó con curiosidad, sus ojos pasando del enojado hombre en la caja al chico que al parecer era el del contratiempo. Llevaba una chaqueta de cuero sin abotonar, enseñando la camiseta con estampado que llevaba abajo y unos pantalones holgados de color café. En su cabeza, un gorro oscuro ocultando su cabello. Se preguntó si ese chico trabajaba en el parque o algo así, ya que con esa vestimenta podía lucir fácilmente como un tipo de pirata moderno.

Aunque para lo demás, podía lucir como un delincuente, también.

—Y-Yo... lo s-siento —La voz de chico era profunda mientras se disculpaba y rebuscaba con una de sus manos en los bolsillos de sus pantalones algo de dinero—. Estoy seguro de que tengo mi billetera por algún lado...

—Voy a llamar a la policía.

Por dios, el chico sólo se estaba llevando un churro de chocolate, ¿acaso no podían simplemente dejarle ir? Ni que se tratara de algo que valiera millones de Wones. Eran unos exagerados. Mirando su lenguaje corporal, el pelinegro detalló que el chico comenzaba a alejarse del mostrador poco a poco, una expresión de miedo e inseguridad en su rostro mientras se preparaba para alejarse ahí sin pagar. Colocando sus palomitas en el mostrador, alcanzó su propia billetera.

—Yo pagaré por él —Fue lo que dijo. Sacó el dinero suficiente para pagar lo de ambos y sin decir nada más, guardó su billetera, tomó sus palomitas y con la otra mano jaló al extraño chico fuera de la tienda.

Mientras se alejaban del lugar a un paso tranquilo, Jungkook le dio un vistazo al desconocido y este estaba tranquilamente comiendo su churro mientras tarareaba alguna canción animadamente. Se detuvieron frente a una banca, y sin decir nada se sentaron y comieron sus aperitivos.

Jungkook podía sentir la mirada del chico sobre él cada cierto tiempo. Le miró de reojo, y éste se puso de pie para echar a la basura los desperdicios, para luego volver a sentarse a su lado y sacudir sus manos con su ropa. El pelinegro continuó comiendo con tranquilidad sus palomitas hasta que la sensación de estar siendo observado fue demasiado fuerte, y se giró para encarar al chico.

Tenía que simplemente haber pagado por las cosas de ambos y dejarle irse, no traerlo consigo, pero la mirada de desaprobación que los demás en esa tienda le daban al chico no le gustaba para nada, por lo que decidió sacarlo lo más pronto posible de ahí.

— ¿Tengo algo en la cara? —preguntó suavemente.

El chico negó avergonzado por haber sido atrapado observando, remojó sus labios y bajó la mirada por un momento—. Gracias. Me salvaste el pellejo.

—No hay de qué —Jungkook le regaló una pequeña sonrisa. Le ofreció también de sus palomitas y el chico sin dudarlo se sentó más cerca de él y comenzaron a comer juntos mientras veían a las personas ir de un lado a otro.

Unos minutos después y las manos de ambos se encontraron en la caja de palomitas al estar el envase ya vacío, y Jungkook pudo ver el pequeño puchero que el chico hizo ante eso. Se levantó para tirar el cartón a la basura y sacudió sus manos. Miró su reloj y a pesar de no haberse perdido mucho tiempo, decidió que regresaría y seguiría tomando fotos.

—Tengo que irme —El chico seguía sentado, golpeteando sus dedos contra sus muslos y sonriéndole.

—Está bien. Bye Bye.

—Bye Bye —dijo una última vez antes de despedirse con su mano y comenzar a alejarse de ahí, deteniéndose para tomar una fotografía cada vez que algo llamaba su atención.

Tomó fotografías de unas preciosas flores rojas que estaban por ahí. Fotografió el cielo, otras cuantas atracciones que estaban por ahí, hasta que en un momento se giró y con su lente divisó que aquel chico seguía sentado en aquella banca con la cabeza gacha. Jungkook ladeó la cabeza, bajando su cámara y acercándose de nuevo hasta allá.

— ¿Hey? —Cuando el chico alzó su rostro para mirarle, más allá de la sorpresa y confusión en su rostro, pudo ver que sus ojos estaban cristalizados. Jungkook se sorprendió de estarle hablando con el mismo tono que usaba con su hermana pequeña al ver su estado—, ¿ocurre algo?

El chico negó mientras se tallaba los ojos—. No es nada... sólo... —suspiró temblorosamente—, no sé qué hacer ahora —Jungkook se sentó de nuevo a su lado, haciéndole seña de que continuara hablando—. Estoy solo... vine con unos amigos acá, pero estos terminaron dejándome atrás y llevándose mi dinero —Comenzó a jugar nerviosamente con sus dedos.

El pelinegro frunció el ceño, ¿qué clase de amigos eran así? harían un mejor papel de enemigos.

— ¿Y por eso quisiste robar en la tienda?

— ¡No! Yo... no me había dado cuenta de que ya no tenía mi dinero, hasta que ya había hecho el pedido... —Mordió su labio inferior, sus ojos cristalizándose de nuevo—. Iba a salir corriendo, sí, pero estaba decidido a lanzarle su maldito churro por la cabeza antes de hacerlo. Fueron groseros.

Jungkook rió por el comentario del chico y estuvo de acuerdo con él—. Es verdad, fueron muy groseros. Yo también les habría arrojado el maldito churro por la cabeza.

Fue el turno del contrario para reír.

—Lo siento, no acostumbro a decir malas palabras, pero es que... me enojé —dijo un poco abochornado.

—No te disculpes por eso —A pesar de su apariencia, él chico era verdaderamente amigable y cordial. Le miró sonreírle, y Jungkook quedó un poco descolocado que era su sonrisa. "Le llamaba la atención." ¿Y qué es lo que hacía cuando eso ocurría? Síp, tomaba una foto—. ¿Puedes... sonreír de nuevo? —preguntó antes de aclararse la garganta y tomar entre sus manos la cámara que descansaba contra su pecho.

— ¿Eh? —El chico ladeó la cabeza y luego miró la cámara—. Waaa, ¿eres fotógrafo? Increíble... —elogió.

—No es la gran cosa, pero aprecio el cumplido —Sonrió, enfocando con su cámara el rostro del chico, intentando ocultar su emoción al ser elogiado—. ¿Puedo?

—Pero es que yo no ando bonito hoy... ¿Y si rompo el lente de tu cámara?

—Eso no pasará, luces realmente bien y mientras sonrías es más que suficiente. Tu sonrisa es encantadora... —aseguró mientras reía y bajaba la cámara, su voz se apagándose al ver las mejillas del chico teñirse de un suave tono rojo. Sin decir nada, el chico se quitó su gorro y arregló un poco su castaño cabello con sus manos antes de mirar tímidamente a Jungkook y sonreír, esperando a que éste le tomara la foto. Pero en cambio, Jungkook estiró su mano y alcanzó un mechón rebelde de cabello y lo acomodó detrás de su oreja—. Por cierto, no me has dicho tu nombre...

—Kim Taehyung... —murmuró tímido—, ¿y… tú?

—Soy Jungkook. Jeon Jungkook.

—Uhm… Jungkook, ¿v-vas a tomarme la foto?

El pelinegro apartó su mano de repente, sin saber realmente qué estaba pasando por su mente. Tomó su cámara y cuando el castaño sonrió, el flash de su cámara no se hizo esperar y lo fotografió. Se acercó más a él para mostrarle el resultado y Taehyung sonrió encantando mientras se colocaba de regreso su gorro. Jungkook continuó mirándola por algunos segundos hasta que la profunda voz de Taehyung lo sacó del leve trance.

—Eso es muy bonito —comentó el castaño señalando el cintillo con ojos de rana que Jungkook llevaba en la cabeza.

— ¿Eh? Ah, mi hermana menor me lo colocó. Puede que sea lindo, pero es un poco incómodo —rió y apagó su cámara.

— ¿Estás con tu familia? —Taehyung preguntó, mirando a su alrededor en busca de las personas con las que el azabache estaba.

—Es el cumpleaños de la hija de la mejor amiga de mi madre, así que estamos todos acá. Yo me estoy encargando de tomar las fotografías y pues... estoy en algo así como mi descanso —Se encogió de hombros—. No es como si estuviese verdaderamente cansado: tomar fotografías me hace bien.

El castaño le miraba fijamente—. Ya veo... eso es realmente bueno. Estar con tu familia y tener algo que te apasione. Me alegro por ti.

Jungkook le devolvió la mirada—. ¿Eres de aquí?

Negó—. Soy de Daegu, pero vine a Busan por mis estudios. Estoy viviendo solo y aún no me acostumbro a tener que ver a mi padre y a mi hermano menor a través de una pantalla — rascó su nuca mientras intentaba sonreír—. Aquellos chicos que te dije que eran mi amigos, me invitaron a este parque sin yo realmente saber que me tocaría costear las cosas. Mi padre estaba feliz cuando le dije que por fin saldría de mi apartamento y disfrutaría un poco —rió a duras penas—, pero... ya ves cómo se dieron las cosas y... Lo siento, ni siquiera sé por qué te he contado esto... Qué lamentable...

Jungkook le tomó la mano y se puso de pie junto a él para luego jalarlo y abrazarlo. Ahora entendía por qué Taehyung era así. Estaba solo en una ciudad que apenas conocía, seguramente estaba aterrado. Lo menos que podía hacer por él era darle un poco de confort. Sonriendo, acarició la espalda del contrario cuando le sintió sollozar en su hombro.

Era un contraste muy extraño. Un chico extraviado en una ciudad desconocida, en medio de un parque de diversiones donde las personas ajenas a su situación reían y disfrutaban de las atracciones del parque como si fuese su último día en la tierra. Jungkook intentó ponerse en su situación, y la verdad es que era triste estar solo de esa manera.

Cuando se separaron, él se encargó de ayudar a Taehyung a enjuagar los rastros de lágrimas que tenía en su rostro y le regaló una sonrisa.

—Mereces divertirte el día de hoy y olvidarte de todo lo malo. Yo te voy a ayudar con eso —Taehyung le miraba confundido, y él simplemente le seguía sonriendo—. Estoy seguro de que a tu padre y a tu hermanito les encantaría recibir muchas fotos tuyas sonriendo tan bonito en este parque, ¿no crees? —Se alejó un poco de él y le apuntó con el lente—, hagamos eso realidad.

•♡•

Jungkook había agarrado a Taehyung de la muñeca arrastrándolo para que hiciera el recorrido con él. Le dio un vistazo rápido, y sonrió al verle felizmente encantando con el montón de luces y ruidos de las máquinas alrededor de ellos. Quizá ni siquiera se había fijado en todo aquello cuando llegó con sus supuestos amigos.

El pelinegro no se preocupaba por tomar el tiempo que le quedaba en ese lugar y compartirlo junto a aquel chico de sonrisa encantadora. Él y su cámara estaban más que felices de tener a alguien realmente atrayente para fotografiar.

—Uh, Jungkook... —Sintió al chico detener su paso mientras le llamaba tímidamente.

— ¿Pasa algo? —cuestionó un poco preocupado de que al chico no le agradara la idea de estar con él. Claro, era un completo desconocido después de todo.

Negando para su alivio, Taehyung señaló un pequeño puesto de recuerdos—. Yo... Uh...

Taehyung era realmente tímido y eso derretía el corazón de Jungkook. Dios, que alguien lo ayudara, ese chico con simplemente su presencia estaba comenzando a meterle en problemas. Caminando con tranquilidad, los guio hasta donde el castaño había señalado y una vez que estuvieron ahí, miró como los ojos del chico brillaban cuando alcanzó un cintillo con ojos de rana al igual que él y se lo colocó en la cabeza mientras le regalaba una sonrisa cuadrada al pelinegro.

— ¿Luzco bien?

Dios...

— ¡Joven! —Fueron sorprendidos por la fuerte voz de la señora encargada del puesto, quien examinaba con su mirada las ropas que usaba el castaño—, ¿tiene dinero para pagar por eso?

Jungkook hizo una mueca ante el recelo de señora sobre el castaño.

—Oh... Lo siento, s-sólo estaba mirando... —Con una sonrisa forzada, Taehyung retiró el adorno de su cabeza dispuesto a regresarlo a su lugar, pero Jungkook tomó sus manos antes de que lo abandonara.

—Mi pareja quiere ese cintillo —Con una sonrisa lo tomó de regreso y lo colocó sobre la cabeza del castaño. Tomó su cámara y le fotografió—. Le queda muy bonito, ¿verdad? —Se dirigió a la señora mientras rebuscaba en su bolsillo el dinero para pagarlo. Ésta simplemente asintió, un poco avergonzada de sí misma por su desconfianza y antes de que pudiera buscar el cambio del pago, los dos chicos se habían ido.

Caminaban tranquilamente, sin mirarse o decir nada. El castaño por la vergüenza y el pelinegro por el cólera. Se imaginaba que el castaño se sentía mal por la manera en la que había sido tratado por como lucía, y eso comenzaba a exasperar a Jungkook. No quería que el chico se sintiera marginado o algo así.

—J-Jungkook —Se detuvo cuando escuchó al castaño decir su nombre. Se giró para verle y soltó su muñeca. Taehyung llevó ambas manos a su cabeza, retirando el lindo adorno que estaba sobre ella y presionándolo contra su pecho—, ¿realmente luzco como un delincuente?

El pelinegro no sabía que responder exactamente. No quería hacer sentir más mal al chico, pero aun así dijo la verdad.

—Un poco. Aunque más que un delincuente, luces como un pirata.

Taehyung sonrió y bajó la vista—. Quizá no deberíamos hacer esto después de todo. No quiero que la gente te vea conmigo si estoy vestido de ésta manera.

— ¿Crees que si me importara como luces estaría aquí contigo? —El cabello del pelinegro se agitó con la fuerte brisa que azotó cuando el carro de la montaña rusa pasó cerca de ellos—, sé que apenas no estamos conociendo, pero pienso que eres muy amable e inofensivo. No me importa como luces, sino como actúas.

El castaño levantó el rostro, mirando con una sonrisa al pelinegro mientras se sonrojaba por sus palabras. Jungkook al ver aquello, se sintió sonrojar también.

«Idiota... No te sonrojes sólo porque él se sonrojó...».

Aclarándose la garganta, tomó entre sus manos su cámara y apuntó el lente hacia las personas que gritaban desde lo más alto de la atracción, intentando concentrarse en otra cosa que no fuera el castaño que comenzaba a acercarse a él de nuevo.

—Gracias... —Sintió un pequeño tirón en el borde de su chaqueta. Con cuidado bajó su cámara y miró al castaño, llevaba puesto el cintillo con ojos de rana de nuevo.

Jungkook quiso responder que no había sido nada, simplemente estaba siendo sincero, pero el beso que este plantó suavemente en su mejilla lo había agarrado completamente fuera de base. Cuando el chico se separó, lo miró pasmado mientras seguía sonrojado -igual que él mismo, posiblemente- hasta que decidió mirar la atracción frente a ellos tal cual había hecho el pelinegro antes.

Quería decir algo, pero sus labios se negaban a separarse y su garganta se encontraba felizmente cerrada y su mente vacía, el lugar donde había recibido aquel detalle de agradecimiento cosquilleando, invitándole a acariciar su mejilla, pero no lo haría.

Tardíamente se percató de que no había dejado de mirar al chico en todo ese tiempo y al parecer este podía sentir su mirada pesada, ya que se veía cada vez más rojo. Se relamió los labios, y cerró los ojos por un momento. Tomó su cámara de nuevo y se dedicó a tomar unas cuantas fotos más a su alrededor -incluyendo al castaño- hasta que este habló.

—Eso se ve aterrador.

Jungkook miró la montaña rusa—. Ellos parecen disfrutarlo… —Un foco se encendió en la cabeza del pelinegro, buscó en su bolsillo un pequeño brazalete extra que la amiga de su mamá le había regalado por si quería invitar a alguien a que le acompañara al lugar—. Oye, ¿quieres subir a alguno de esos?

El castaño le miró, asintiendo lentamente con timidez—. Pero yo no tengo dinero y no quiero que tú gastes más por mí —Jugó con sus manos mientras Jungkook se acercaba hacia él—. Con haber pagado mí churro y por el cintillo es más que suficiente.

Riendo dulcemente, el pelinegro tomó la muñeca de Taehyung y le puso el brazalete—. No necesitaremos dinero para eso, Tae.

— ¿Para qué es esto? —inquirió, mirando lo que Jungkook había puesto en su muñeca.

—Eso es para subir a las atracciones sin pagar, simplemente lo muestras al encargado antes de subir y listo, pasas gratis. Cuantas veces quieras —Su sonrisa se ensanchó al ver los ojos de Taehyung brillar.

— ¿C-Cuantas veces quiera? ¡Eso es increíble! ¿Y se pueden usar todos los días que venga?

Jungkook rió mientras negaba—. No, solamente el día en que los recibes —Levantó su propia muñeca—. Me dieron dos por el día de hoy, por ser el fotógrafo de la fiesta. Uno para mí, y otro por si decidía venir con alguna cita.

— ¿Una cita? —El castaño volvió a sonrojarse al recordar que minutos atrás, Jungkook había dicho que él era su pareja. Al momento no le prestó atención ya que se encontraba herido, pero recordarlo ahora... — ¡¿E-Es una cita?! —La pregunta salió sola y Taehyung tuvo que cubrir su boca con sus manos.

Jungkook se sobresaltó, y notó que las personas que pasaban por ahí ya les estaban echando el ojo. Sonrojándose, tomó a Taehyung de la muñeca y lo condujo a un lugar donde nadie pudiera chismosear sobre su conversación. No había mucha iluminación, ni siquiera sabía a dónde los había llevado exactamente, quizá estaban cerca de los baños. Habló con cuidado.

—Yo... —Miró a Taehyung, y sus ojos parecían los de un ciervo bebé mientras le miraban. Mierda. ¿Podía un chico ser así de adorable?—, ¿por qué piensas que es una? —inquirió un tanto desconcertado.

Ninguno de los dos se percataba realmente de lo cerca que estaban el uno del otro—. P-Pues... Dijiste que era tu pareja... h-hace rato junto a la señora de los cintillos...

Cerró los ojos al recordar aquello. Qué vergüenza, obviamente no lo había dicho con aquella intención, simplemente quería reprender de cierta manera la actitud de aquella grosera señora ante el inofensivo castaño. Él chico no tenía por qué ser tratado de aquella manera cuando nadie más que él sabía la situación en la que estaba; ultrajado, solo y perdido en una ciudad desconocida, abandonado en un amplio lugar por unos imbéciles que Jungkook deseaba con ansias llegar a conocer en algún momento de su vida.

Estuvo a punto de disculparse por hacer que el chico malinterpretara sus palabras, hasta que sintió que era empujado por una pareja que venía saliendo de dios sabrá donde. Sus ropas estaban desarregladas al igual que sus cabellos, así que fue fácil saber que habían estado haciendo esos desconocidos en aquel recóndito lugar.

Escuchó el carraspeo de alguien junto con un agarre en su chaqueta. Miró hacia el frente y casi maldice por la sorpresa, ¿en qué momento acorraló al chico contra la pared? Su respiración se volvió irregular y sintió que su corazón empezaba a latir tan rápido que no había forma de que eso llegase a ser sano. Taehyung miraba hacia un lado, dado que estaban tan cerca que si decidía girar su rostro, posiblemente llegarían a besarse. Apoyado con sus antebrazos, hizo un flojo intento de alejarse un poco, pero Taehyung le tenía agarrado de la chaqueta.

—Yo... uh, o-olvida lo que dije, no era en serio... —Jungkook no podía apartar la mirada de él, que alguien le ayudara. Taehyung remojó sus labios—. S-Sólo quería decirte que eso fue... lindo. Gracias, por todo.

—Es una cita —corroboró el pelinegro, su voz baja sin dejar de mirar al tímido chico frente a él que ahora miraba sus pies—. Una cita para hacer feliz a cierto chico lindo que se llama Taehyung.

Al escuchar aquello, Taehyung soltó la chaqueta de Jungkook y se cubrió el rostro con ambas manos. El pelinegro rió ante la acción.

—No puedo creer que digas ese tipo de cosas sin vergüenza alguna... —Le miró a través de sus dedos—. Eres muy amable y lindo conmigo, Jungkook. Gracias.

—Ya deja de agradecer, tonto —Se alejó y tiró suavemente de una de sus mejillas, extrañado por la confianza que sentía ahora con el chico—. Eres muy bueno. Ahora, iré a comprar unas gaseosas, y luego vayamos a divertirnos en las atracciones antes de regresar a casa.

El pelinegro comenzó a caminar, intentado aplacar con cada paso que daba lo nervioso que seguía por la cercanía que había tenido con el chico, había tenido tanto efecto en él, que sabía que sus rodillas temblaban un poco.

—Yo te acompaño —escuchó a Taehyung detrás de él.

Caminaron atravesando el mar de personas que se había formado al bajar de una de las atracciones más grandes. Entre tropezones y empujones, se detuvo y se giró para cerciorarse de que el castaño seguía detrás de él y rió al verlo atrapado entre dos personas mientras le decía "Jungkookie" y estiraba su mano para que le ayudara.

Lindo.

Alcanzó la mano de este y le ayudó a salir mientras entrelazaba sus dedos. Compraron las bebidas, y disfrutaron de ellas mientras hacían fila para el barco pirata.

—Espero que no te den miedo las alturas —señalo el pelinegro, mirando lo alto que el barco se balanceaba.

—No me dan miedo las alturas... Aunque cuando estoy muy alto y miro hacia abajo, me pongo muy nervioso. Creo que es el vértigo —rió un poco avergonzado.

Jungkook apretó suavemente sus manos que aún estaban entrelazadas, y con su pulgar acarició al castaño. Intercambiaron miradas—. Entonces no mires hacia abajo —Le sonrió dulcemente—. Mírame a mí, sólo a mí. Todo irá bien.

Taehyung se sonrojó y Jungkook creyó que ya se le estaba haciendo costumbre verlo colorado.

— ¡Jungkook! —El pelinegro se giró cuando escuchó la voz de su madre.

— ¡Kookie! —Sintió a su hermanita abrazarle.

—Hey —saludó sonriente.

—Veo que ahora si estás disfrutando del lugar —Su mamá le susurró mientras le codeaba y miraba al castaño que le sonreía y hacía tiernas muecas a su hija.

Jungkook le dio una mirada donde pedía guardara silencio, y miró luego a Taehyung—. Uh, Taehyung, estás de acá son mi mamá y mi hermana menor.

—Mucho gusto Sra. Jeon y pequeña Jeon, soy Kim Taehyung —dijo sonriente -aunque también un poco nervioso- mientras hacía una reverencia. Creí que a la mamá de Jungkook no le haría gracia ver a su adorado hijo con alguien como él, teniendo en cuenta la forma en que lucía.

—Igualmente —respondió esta cordialmente antes de girarse para ver de nuevo a su hijo—. Por dios Jungkook, es un encanto... —Volvió a susurrar la señora Jeon a su hijo—. Me recuerda a tu padre.

— ¡Mamá!

— ¡Kookie está saliendo con un chico lindo pirata! —Gritó la pequeña, abrazando a Taehyung por las piernas—. Me gusta Taetae... ¡Señor Kookie, tómanos una foto a mamá y a mí con el lindo Taetae!

—SunHee...

—Sí señor Kookie —Estuvo de acuerdo la señora Jeon, acercándose a Taehyung para que Jungkook les tomara la foto—, queremos una foto con el lindo Taetae.

El pelinegro miró temeroso a Taehyung, esperando que el chico luciera incómodo pero se veía realmente feliz jugando con su hermanita, aquella preciosa sonrisa cuadrada reluciendo en su máximo esplendor. Recordó que el chico se encontraba lejos de casa y de su familia, y no pudo evitar que un pequeño dolor punzara en su pecho.

Tomó su cámara y sin dudarlo les tomó varias fotos, recordando también que la fila estaba avanzando y a pesar del alboroto que tenían los cuatro ahí, nadie dijo nada. Cuando ya estaban llegando, se quitó la cámara y se la tendió a su madre.

—Le tomaré fotos desde acá abajo para el recuerdo —ofreció la señora mientras les guiñaba el ojo.

— ¡No se olviden de sonreír! —recordó la pequeña SunHee llena de emoción.

Taehyung se despidió de ellas con Jungkook tomándolo de la mano nuevamente y lo llevaba hacia la atracción.

Mostraron sus brazaletes antes de subir. Caminaron hasta una de las puntas del juego mecánico, intercambiando miradas y sonrisas por la emoción. Aunque aquella emoción no se debía a estar en el juego...

Luego de asegurarse bien y ayudar al castaño a que se asegurara, la atracción comenzó a moverse, balanceándose de un lado al otro con lentitud primero antes de tomar más velocidad y fuerza. Los gritos de alegría de ellos, junto con los de pavor y emoción de las demás personas ahí no se hicieron esperar. La adrenalina y la brisa golpeando sus rostros, era verdaderamente increíble, obviamente fotografiar a las personas que subían detallado sus expresiones y emociones a través del lente de su cámara, no se comparaba en nada a sentir él mismo todo aquello.

Miró al chico que estaba sentado a su lado, sonriente, colorado y con los ojos cerrados mientras levantaba sus brazos bien alto. Fotografiar era realmente relajante para él, pero una vez que había conocido a ese chico que era capaz de liberar semejante sonrisa, supo que ese puesto le pertenecía ahora a él.

Era refrescante ver a Kim Taehyung sonreír, mucho más refrescante que el viento que soplaba en sus caras.

Alzó igualmente sus brazos, gritando con euforia mientras sentía su estómago flotar por el movimiento del juego temático, y sonrió cuando notó que sus manos se estaban rozando en el aire y Taehyung la tomó por unos segundos.

Abrió los ojos y la mirada de Taehyung llegó hasta él, sus labios gesticulando la palabra "gracias", y Jungkook supo que Taehyung y su infinito agradecimiento le perseguirían por el resto de la noche. Estaba feliz de haberle hecho feliz.

Luego de que la atracción terminara, se reunieron con su madre y su hermana menor que no dejaban de mostrarles las fotos que había conseguido de ellos. Luego de eso, fueron a una pequeña montaña rusa acuática, donde terminaron sentándose en un puesto que era para una sola persona agradecidos de que los encargados no se dieran cuenta de ello. En una de las bajadas, sintió como Taehyung lo abrazaba por detrás y volvía a susurrarle un "gracias" al oído. Su corazón estaba feliz. Lo siguiente fue la verdadera y enorme montaña rusa, donde decidieron ocupar los últimos puestos. Se aseguraron, y se miraron mientras esperaban que la acción comenzara.

—En serio, muchas gracias Jungkookie —dijo Taehyung antes de regalarle esa sonrisa que era la perdición del pelinegro—. Yo... no tengo más palabra que esa para agradecerte. En todo el día, tú y tu linda familia fueron las únicas personas que me trataron con amabilidad y sin juzgarme —Jungkook tenía ahora su mano en la nuca del castaño, acariciando ahí y haciéndole sentir tranquilo para hablar—. Eres una persona increíble, ¡y estoy realmente feliz de haberte conocido! —Comenzó a tirar de él lentamente, mientras él mismo se acercaba—, y... c-creo que me gu-

Y entonces Jungkook le besó. No se suponía que debía actuar de esa manera: recién se conocieron, por dios, pero no le importó. Él quería hacerlo, así que lo hizo y tomaría la responsabilidad de sus actos.

—Creo que me gustas, también —confesó alegre mientras se separaba del sonrojado rostro del castaño.

El carrito comenzó a avanzar, y sin decir nada más se enderezaron. Jungkook extendió su mano abierta hacia el frente, dejándola reposar sobre la superficie del carro, y Taehyung deslizó la suya hasta ella, tomándola y entrelazando sus dedos. Sonriendo tímidamente y con sus estómagos revolviéndose en felicidad pura, disfrutaron de la última atracción por esa noche.

Tiempo más tarde, ambos chicos estaban en tierra firme. Jungkook recibió de regreso su cámara, mientras su madre cargaba en brazos a una dormida SunHee. La señora Jeon se ofreció a llevar a Taehyung hasta su casa cuando Jungkook le comentó sobre su situación y él aceptó sin replicar. El viaje en auto fue tranquilo, aunque los corazones de los dos se encontraran latiendo fuertemente. La pequeña SunHee dormía junto a él en la parte trasera del auto. Miró por el retrovisor, y se encontró la mirada de Jungkook, haciéndole sonrojar.

—Es aquí —señaló al divisar el pequeño edificio en donde vivía.

La señora Jeon detuvo el coche y sonriendo se despidió de Taehyung, diciéndole que esperaba verlo de nuevo muy pronto, y que estaba cordialmente invitado a cenar junto a ellos en su casa siempre que quisiera. Salió del auto, y se sorprendió de que Jungkook saliera de este también.

—Te acompañaré hasta la entrada, es muy tarde —Fue lo que dijo.

Caminaron en silencio y una vez que llegaron a la puerta, Taehyung sacó sus llaves y la abrió. Se giró para ver a Jungkook, ambos con el corazón en la garganta. No querían despedirse aún.

—Muchas gracias, de nuevo —Taehyung se quitó el gorro que había tenido puesto todo el día, junto con el lindo cintillo, y luego comenzó a jugar con sus dedos.

A Jungkook le encantaba mucho el cabello del chico, había querido verlo sin ese gorro por más tiempo...

—Ten —Jungkook le entregó una pequeña tarjetita con su número de teléfono y dirección, la que usualmente le daba a los pocos clientes que solía tener—. ¿Tienes teléfono? —preguntó.

—No aún... Mi padre dijo que pronto me enviaría uno.

—Puedo esperar —El pelinegro metió sus manos en sus bolsillos—, y sobre las fotos de hoy... Yo... ¿puedo venir el próximo sábado a entregártelas?

Taehyung asintió con entusiasmo y una sonrisa—. Está bien. No puedo esperar a verlas y enviarlas a mi familia.

—Bien... —Jungkook mordisqueó su labio—. Y... ¿podemos tener una verdadera cita ese día?

Taehyung parpadeó, su rostro comenzando a tomar color por quinta vez en el día—. ¿O-Otra?

—Síp, pero esta será diferente, ¿no quieres? —Sonrió antes de plantar un beso en la mejilla del castaño.

— ¡Sí quiero! —Confirmó apresuradamente—, pero... ¿cómo que será diferente? —preguntó. Jungkook se quedó estancado en cómo éste se mordió el labio inferior, antes de susurrar como si hablara de algo confidencial—. ¿N-No habrán besos?

Jungkook tuvo que apoyarse del marco de la puerta para no caer como mosca ahí mismo por la ternura del castaño.

—Sí habrán Taetae... —confesó sonrojado—, y mucho más que esta vez.

— ¿Sí? ¿Y-Y eso por qué?

Acunando el sonrojado rostro de Taehyung, Jungkook tuvo el valor de unir sus narices, ambos mirándose fijamente.

—Porque esa será una cita para enamorar a cierto chico lindo que se llama Taehyung.

•♡•

9 сентября 2020 г. 2:24:28 14 Отчет Добавить Подписаться
173
Конец

Об авторе

Vodka ♡ ❛✿22. 🎇 Tomate un shot de Vodka ♡ ||Pseudo escritora|| ||Kookv & Atsuhina L0VER|| Acá yace el diminuto porcentaje de mis ganas por continuar escribiendo fics. Bienvenido/a ♡. Twitter: @forelsketxbts (。•̀ᴗ-)✧ Procrastinando en el nombre de la luna🌙.

Прокомментируйте

Отправить!
Amellalli Nava Amellalli Nava
Me encantó 🥺💜

HERMOSO :') 💖💖💖
laluu ♡ laluu ♡
amo demasiado este os, es bueno volver a leerlo, jamás me cansaría de hacerlo
𝑣𝑒𝑥𝑥 <3 𝑣𝑒𝑥𝑥 <3
que bello todo, lo amé 💕
lectora enamorada lectora enamorada
K lindo gracias x tan hermosa historia mi kokoro es feliz 🥰
A Agus
Jajaja tantas ganas tengo que subas "passenger" y "Boring movie", que le pedí a otra escritora que lo suba pensando que eras tu jajajjaja re tonta. Bueno, pensé eras tu por el tipo de historia.. picante. Jajajaja diosss subilaa
Alejandra Calderón Alejandra Calderón
Muero de amor por esos dos! Que historia más linda! Gracias! 💜💜💜💜💜💜
Noemí Vante Noemí Vante
Nooooo TAN LINDOOOOOOOOS!!!!
Jk Sam Jk Sam
Que linda historia 😍 en verdad me encantó 💜💜
Mey Mey Mey Mey
Amo esta historia c: además que esta inspirada en escenas reales :D💗
Mey Mey Mey Mey
Amo esta historia c: además que esta inspirada en escenas reales :D💗
Pistachis🌸 Pistachis🌸
Esta es una de mis historias favs!!!! Amoooo me encanta todo😍 Muchas gracias po volver a subirla 💜😚
Søfía F. Søfía F.
¡Me encantó! ¡La amé! ♡
dl dan luna
OMGGGG SISISIS ESTABA ESPERANDOLO GRACIAAAAAAS T AMOOOO💕💕💕💕💕💕
~