tiger_mily Tiger Mily

Los señores Kim llevan cinco años de matrimonio, Namjoon y Seokjin se aman pero eso no impide que su relación se vaya deteriorando. Entre el trabajo, sus proyectos profesionales, el hogar, los amigos y la familia..., apenas logran compaginar. Trás un percance con su hermano menor y su cuñado, Namjoon se entera de que la joven pareja sigue "el reto de los treinta días". Taehyung lo convence de que ese reto podría revivir la llama de la relación, sin embargo Namjoon no está seguro de poder salvar su matrimonio tan sólo con treinta ideas nuevas para tener sexo.


Фанфик Группы / Singers 18+.

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PREFACIO

| D I S C L A I M E R |

  • Esta fanfiction está pensada para mentes que puedan discernir entre fantasía y realidad.
  • Contenido erótico y/o sexual explícito, no apto para personas que no digieran contenido homosexual.
  • Bromas y chistes pésimos, mal lenguaje y la posibilidad de cuestionarte ideologías sobre el amor o ideas que no te permiten amar de manera adecuada. El amor incluye, la ideología excluye.
  • Basado en el reto de escritura #30DaysOfSmutChallenge y parodiado en una fanfic del ship favorito de su servidora.

NO ACEPTABLE: Spoilers, incitación al odio, hostilidad, insultos entre lectores, ataques a minorías sexuales y demostraciones de heterofobia.

~*~

| El reto de los 30 días |


Namjoon había salido de su casa desde muy temprano, en el trayecto al estudio pasó por un café y eso fue lo que mantuvo por horas como único alimento. Su ingeniero en audio había llamado para avisarle que no iría al trabajo, el aparente mal humor de Yoongi hizo que no le cuestionara por una razón justificable.


Cuando terminó de atender las juntas de trabajo con diferentes artistas, entonces se permitió dar por concluido su día laboral. Tenía que pasar por algunos documentos a casa de su hermano, por lo que le pareció buena idea aprovechar para comer juntos.


Un mensaje alertó al menor de la familia Kim, sin embargo, cuando Namjoon usó el código para entrar al departamento no esperaba encontrarlo con su novio. O sobre su novio.


—¡Kim Taehyung! —gritó Namjoon.


La puerta volvió a cerrarse con fuerza, ambos chicos se miraron con pánico, quedándose inmóviles sin saber cómo reaccionar ante la llegada de su hyung.


—¿Ahora qué?—susurró Jungkook petrificado.


El peliazul arrugó su nariz pareciendo sopesar las opciones, terminó por encogerse de hombros y comenzó a marcar un lento vaivén.


—¿Hyung, podrías esperar treinta segundos más en lo que termina Jungkokkie?


Jungkook escudriñó con la mirada a su novio, seguía entre sus piernas pero su único movimiento fue pellizcar su pancita de bebé.


—Tae, no me dijiste que nuestro hyung venía—acusó medio gritando, medio susurrando.


Tae se quejó adolorido, apartando la mano de un golpe.


—Duh, por eso se le llama rapidín—dijo con obviedad.


Namjoon escuchó otro golpe seguido de un chillido de su hermano, rodó los ojos y abrió su botella de agua. Entró una vez más al departamento y no se dejó escandalizar por los cuerpos semi desnudos, se acercó a los chiquillos que se encontraban en el sofá.


—No duro tan poco, Tae —escuchó al menor quejarse.


La pequeña discusión fue interrumpida por una botella de agua helada vaciándose sobre sus cabezas, el castaño abrazó a su novio por reflejo.


—¡Vístanse, depravados! —ordenó, dándose la vuelta para quedar de espaldas.


Los murmullos entre los más jóvenes eran acompañadosde los sonidos de prendas y cierres siendo arreglados, el mayor rodó los ojos con fastidio. Ambos se sentaron en el sofá mientras eran escu


—Te llamé hace diez minutos, Taehyung —lo regañó.


Ambos se sentaron en el sofá mientras eran escudriñados por la mirada de Namjoon, Taehyung sólo quería que su hermano olvidara el asunto para no avergonzar más a Jungkook. El menor de los tres observó a su novio con escepticismo, ¿en serio ese ángel de cabello azul podría ser tan diabólico?



—Pudiste haberme evitado las pesadillas que tendré con ustedes y tu horrible trasero.


Los ojos de Taehyung se agrandaron tanto como fue posible, un puchero comenzaba a formarse en sus labios.


—Pero hyung...


Jungkook sonrió llevando su mano a la rodilla del peliazul, le dio un ligero apretón de consuelo.


—Tu trasero es lindo —susurró.


Taehyung sonrió con un tenue rubor comenzando a pintar sus mejillas, empujó al menor del hombro en respuesta a su halago. La manera violenta en la que rebotó el cuerpo de Jungkook en el sofá fue equivalente a la satisfacción del castaño, Tae adoraba que su novio lo halagara pero el sonrojo lo hacía reaccionar de maneras peculiares.


—Aigo, tengo el novio más lindo—dijo tapándose el rostro con sus manos.


El mayor rodó los ojos una vez más ante la escena, se preguntaba dónde podría esconder sus cadáveres una vez que terminara de ahorcar a esos chiquillos hormonales. Se pasó la mano por el cabello y dejó la bolsa con comida en la mesa ratonera, dispuesto a olvidar el asunto.


—Fingiré que no pasó nada —suspiró hastiado—, ahora lávense que el pollo se enfría.


—¡Pollo! —chillaron ambos.


Se pusieron de pie en un salto, corriendo hacia su habitación y empujándose en el trayecto. Namjoon comenzó a sacar la comida y ordenarla en la pequeña mesa, la vibración en su bolsillo seguido de su tono de llamada hizo que sus neuronas hicieran sinapsis de repente.


—Mierda—susurró—,mierda, mierda. No era hoy.


Antes de tomar su teléfono sabía quién era, el nombre de Seokjin brillaba en la pantalla para confirmarlo y comenzó a entrar en pánico cuando verificó la fecha. Tomó una larga inhalación antes de contestar, cerró los ojos esperando su muerte.


—Jin, cariño...


Se escuchó un largo suspiro del otro lado de la línea, Namjoon se preparó mentalmente para los reclamos de su esposo.


—¿Vendrás a la casa? —preguntó con tranquilidad.


El rubio no escuchó la pregunta con atención, en su mente se repetían los usuales reclamos que Jin decía a diestra y siniestra cuando estaba furioso.


—Lo siento—se excusó—, sabes que tengo mucho trabajo en la casa productora, las juntas...


—Sí, lo sé —lo cortó con desdén—, sólo llamaba para avisarte que saldré con Jimin.


Namjoon se quedó en silencio, realmente no esperaba que la conversación se desarrollara de esa manera.


—¿Con Jimin? ¿Hoy? —repitió.


—Sí, llegaré tarde así que no me esperes para cenar —dijo antes de colgar.


Se mantuvo algunos segundos observando su pantalla, hasta que Tae y Jungkook regresaron. Se recordó que ya no debía sentarse en el sofá de tres plazas, así que rodeó la mesa y tomó asiento en el sillón individual.


—Era un reto, Namjoonhyung —se excusó.


Jungkook se llevó la mano a la frente, cubriéndose de la mirada incrédula de Namjoon. No veía correcto que el hermano mayor de su novio supiera sobre su vida sexual ni sus prácticas, no creía que le causaría gracia saber qué era lo que le hacía a su dulce hermanito.


—Tae, él no tiene que saber sobre eso —susurró Jungkook avergonzado.


Namjoon estaba absorto en sus pensamientos, recreando la llamada con Seokjin en su cabeza. Le sorprendía que no le hubiese reclamado por olvidar su quinto aniversario, sin embargo le decepcionaba de alguna manera que al parecer el mayor tampoco lo hubiese recordado.


—¿Un reto? —repitió Nam distraído.


Taehyung tomó sus palillos y comenzó a servir arroz, a su vez Namjoon servía el pollo agridulce en los platos.


—¡Sí! Es un reto para parejas, es divertido.


Jungkook intentó reprimir su sonrisa de nerviosismo, desvió la mirada mientras comenzaba a tocar sus nudillos de manera inquieta. Namjoon se preguntó cuándo fue que Jin había olvidado una fecha importante, en ocho años de pareja él jamás había olvidado ese tipo de detalles.


—¿Ah, sí? —dijo de manera mecánica.


Kim Seokjin nunca había olvidado un aniversario, le parecía algo imposible. Incluso si lo había olvidado como él, Jin hubiese preferido improvisar algo para festejar en lugar de salir a pasear con Jimin.


—Claro, son treinta retos sexuales —explicó Taehyung con la boca llena.


Los ojos de Jungkook se abrieron de manera desmesurada al oírlo, casi atragantándose con el bocado.


—Son actividades en pareja —intervino el menor—, no es necesariamente sexo.


¿Cuándo había sido la última vez que habían tenido sexo? Habían pasado meses.


—Así que actividades en pareja —murmuró.


Namjoon recordaba haber regresado feliz después de firmar con un sello discográfico de renombre, lo había puesto mimoso por algún motivo.

Seokjin había parecido sorprendido cuando llegó y tiró todo lo que estaba en la mesa, para tomarlo ahí mismo con toda la vehemencia que su cuerpo exigía. Más tarde el mayor le agradeció en su habitación, ese día habían cambiado la rutina un poco pero por algún motivo no volvieron a hacerlo otra vez.


—¿Estás enojado, hyung? —preguntó su hermano.


Namjoon parpadeó cuando los chicos frente a él se quedaron en silencio, mirándolo fijamente. Tragó el bolo y negó con la cabeza, su mente estaba demasiado dispersa.


—No estoy molesto, sólo pensaba sobre el trabajo —se excusó.


El menor asintió recordando algunos comentarios que le había hecho Jin, su compañero en el restaurante donde trabajaba como camarero. Seokjin tenía una buena relación con Jungkook, ambos se veían como hermanos y como tal compartían algunas confidencias.


—Era cierto —susurró el castaño.


Taehyung observó con detenimiento a su hermano mayor, lo conocía demasiado como para saber cuando mentía y cuando su preocupación era más que por simples asuntos de trabajo.


—¿Jinhyung te volvió a echar porque olvidaste su aniversario? —preguntó el peliazul.


El rubio negó con la cabeza, se encogió de hombros mientras colocaba más arroz en su plato.


—También lo olvidó —dijo en un susurro.

—Lo que ustedes necesitan es relajarse, están casados prácticamente desde que se conocieron—opinó Taehyung.


—Tae, no seas irrespetuoso —susurró su novio.


El peliazul movió su mano con desdén, dándole a entender que no interrumpiera una conversación de mayores. El castaño alzó una ceja y desvió la mirada, su lengua se paseó sobre su mejilla mientras se prometía que más tarde su novio le retribuiría por tal bochorno que lo estaba haciendo pasar.


—Este reto salvará tu matrimonio, te lo aseguro. Es muy divertido —se carcajeó su hermano—, incluso nuestros vecinos se han quejado tres veces este mes.

El menor miró a su novio de manera escandalizada, tuvo la tentación de amordazarlo y no necesariamente para fines placenteros.


—¡Taehyung!


El grito llamó por primera vez la atención de Namjoon, haciendo que el rubio observara a un avergonzado Jungkook. Su rostro había adoptado una tonalidad rosácea, le recordó a Seokjin cuando eran jóvenes y se avergonzaba hasta las orejas fácilmente.


En ese momento fue más consciente que nunca de que extrañaba a ese Seokjin, echaba de menos al chico encantador que siempre tenía una sonrisa y que lo recibía con un tierno abrazo. Namjoon había notado que la relación había cambiado, dejaron de escribirse, rara vez había demostraciones de afecto, los insultos comenzaban a ser más fáciles de decir y estaban tan cansados de los constantes desacuerdos, a tal punto en el que ambos preferían evitarse.


Quería que volvieran a ser la pareja perfecta, la que se amaba tanto que no podían pasar un minuto separados y por esa razón habían decidido unirse en matrimonio.


—¿De qué trata exactamente ese reto?


Extrañaba a su esposo, quería devuelta al hombre con el que se había casado.

22 июня 2020 г. 20:00:35 0 Отчет Добавить Подписаться
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