chispasrojas B.R. Chispasrojas

❝Jeon Jungkook, el proclamado mejor y más joven Buscador de la casa Gryffindor es competitivo, vacilón y contiene un orgullo más frágil que el de un león. Puede que el principito de sangre pura de Slytherin no le soporte, pero ambos tienen más en común de lo que desearían, ¿no es así, Taehyung?❞ Tal vez sería más fácil si todos los eventos del colegio no les relacionase mágicamente. ✦ Kookv [BTS] ✦ Harry Potter & J.K. Rowling Universe - Fanfic ✦ Escrito por @Chispasrojas


Фанфик Книги 13+.

#romance #misterio #magia #bts #boylove #taekook #kookv #harrypotter #bangtan #jkrowling #humor
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✬ Capítulo 01

El agua helada cae con fuerza sobre su cabeza y empapa sus mejillas y pestañas. Sus dedos están helados. Sus labios liberan el vapor de su aliento cálido ante el mal temporal.


Los truenos resuenan como una bestia hambrienta sobre su espalda, en lo más alto del cielo cargado de nubes. A cientos de metros por encima de su cabeza, una gran tormenta de nubes oscuras descarga su furia sobre el campo de Quidditch y sus jugadores.


"¡Gryffindor a 80 puntos por detrás de Slytherin! ¡Y el tiempo no nos acompaña! ¿Cuál será el trágico resultado de esta tempestad?" narra el informador desde su micrófono.


La capucha escarlata que cubre al joven azabache está anudada bajo su barbilla y oscila sobre su uniforme del equipo por las fuerzas del viento.


Jungkook afina la mirada e inclina la escoba, sobrevolando el partido con los ojos muy abiertos. La Snitch, esa condenada bolita dorada, aún no se había presentado ante sus sentidos.

Uno de los cazadores escarlata lleva la Quaffle bajo el brazo, se mueve con rapidez y se lanza en picado hacia a la portería enemiga. Su lanzamiento es certero, pero el guardián de Slytherin la detiene con una robusta pierna, defendiéndose audazmente de tu tiro.


Cuando la Quaffle sale disparada, Vander Wood, otro cazador de Slytherin la agarra con agilidad en el aire e intenta reposicionarse entre sus compañeros.


Jungkook mueve la cabeza y observa. Espera su turno pacientemente como quien espera ver caer una estrella.


Una de las Bludgers cambia su trayectoria gracias al malicioso golpe del segundo Golpeador de Gryffindor. Eso sí que era un buen golpe. La bola de acero se desliza entre el viento y se aproxima peligrosamente al cazador esmeralda.


Su respectivo Golpeador se aproxima a extrema velocidad, estirando su bate para frenar el golpe. Pero la Bludger golpea la punta de la escoba de Vander Wood y le lanza hacia el vacío en dirección a la arena.


"¡Vander Wood ha recibido un buen golpe! ¡Esa Bludger derribaría hasta mi notable en Aritmancia!"


La Quaffle sale disparada de sus manos, y la gravedad surge su efecto arrastrándola desconsideradamente hacia el césped del campo. Si tocaba el suelo, quedarían fuera de juego y los carmesíes perderían unos valiosos minutos.


Vander Wood se estabiliza en su escoba tras dar varias vueltas de campana, pero se encuentra a una docena de metros con un aspecto aturdido y una escoba potencialmente averiada.

Otro jugador de Slytherin vuela hacia la pelota para tratar de salvarla. Pero el escarlata de cabello dorado se desliza como pez en el agua y adelanta su velocidad vertiginosamente, apoderándose de ella frente a sus narices.


Jimin agarra la Quaffle con una increíble agilidad y cambia el sentido de su vuelo elevándose como un pájaro rapaz.

Ese era su chico. Ese era su puto Park Jimin, del que se sentía orgulloso.

Jungkook exhala su respiración desde arriba cuando su amigo levanta la cabeza y le mira de soslayo, esbozando una sonrisita socarrona.


"¡¡Gryffindor tiene la Quaffle!! ¡Park Jimin se dirige al aro central!" narra el informador.


El público se emociona incluso bajo aquel helado torrencial.

Otra estratégica Bludger vuela hacia el portero de Slytherin, mientras Jimin sortea al tercer cazador enemigo que intenta interponerse en su camino.


Un Golpeador de Slytherin trata de llegar a tiempo para frenar a la Bludger.


Si aquella Bludger recorría una trayectoria similar a la Quaffle, el Guardián de la portería tendría que quitarse de en medio para evitar recibir el fatídico golpe de la primera. Así es, la Quaffle marcaría sus puntos, y bien marcados.

Iban a ser unos ricos y necesitados 50 para Gryffindor, justo en la anilla central y más pequeña de todas.


El otro Golpeador de Slytherin se encuentra a una excesiva distancia y el atisbo de sus reflejos habían llegado demasiado tarde. No podía defender al portero.


Y así fue como el Guardián de Slytherin se movió para esquivar la Bludger, y Jimin lanzó la Quaffle desde unos metros de distancia.


El tiro es brillante, Jungkook sostiene el oxígeno en sus pulmones y lo ve pasar a cámara lenta frente a sus narices.


Y... la pelota atraviesa el aro perfectamente. ¡Tin, Tin, Tin!

"¡¡¡Sí!!! ¡¡¡Síiii!!!" celebra Jimin, sujetando su vuelo en escoba con una mano.

El resto del equipo vuela en tirabuzones y asegura en voz alta que le pedirían matrimonio al cabello dorado del escarlata.


"¡¡¡Eso ha sido Gryffindor levantando cabeza!!!" resuena el informador del partido en todo el estadio. "¡Cincuenta puntos a favor de los carmesíes! ¿Qué? ¿¡Que ha sido el mejor lanzamiento que hemos visto en la última década!? ¡Decidme que ha sido el mejor lanzamiento que habéis visto en tooooda vuestra vida!" Comenta exagerando la escena.


Jungkook ensancha su sonrisa, aprieta ambos puños y grita interiormente una casi victoria con orgullo. Ese era su amigo. Su mejor amigo. Pensaba besarle en la frente e invitarles a todas las cervezas de mantequilla que quisiera después de eso.


A tan solo 30 puntos por debajo de Slytherin, el equipo esmeralda retoma la Quaffle con cara de pocos amigos y una clara humillación pública.


Su propio equipo aún se encuentra en el éxtasis eufórico tras el lanzamiento de Jimin.


Park Jimin, Park Jimin, Park Jimin!" vitorea el público que les observa desde las gradas, bajo un montón chubasqueros empapados y paraguas que extienden desde sus varitas.


Jungkook se deja llevar por lo bien que se siente ese momento. La emoción recorre sus venas, y casi no ve venir una Bludger traicionera que se dirige directamente hacia su rostro.


Él se mueve ágilmente con su escoba para esquivar el probable y trágico golpe. Frunce el ceño y mira de medio lado a uno de los lejanos Golpeadores enemigos.


Muy gracioso, se dice a sí mismo. Intento de golpe bajo cuando todos estaban relajándose unos segundos.


Como la Quaffle ya se encuentra en las manos de los esmeralda, su equipo se recupera para intentar retomar el control del partido. Pero Jungkook tiene un leve y repentino destello dorado hacia la izquierda, y mueve la cabeza sabiendo que era lo que esperaba que fuera.


Su momento.

La Snitch dorada acababa de aparecer en el juego.


Apenas se había movido en todo el partido, y se sintió helado al acelerar la velocidad de su vuelo. Sentía que el viento cortaba sus mejillas y labios, sin ningún tipo de remordimiento.


Y el primer movimiento de Jeon Jungkook es tan rápido, tan veloz e inesperado, que toda la atención del público que se había centrado hasta entonces en los jugadores del partido, se ve desviada entonces hacia el Buscador del equipo Gryffindor.


"¡El Buscador de Gryffindor parece haber visto algo! ¿Os habéis fijado en ese vuelo? ¡Casi pensé que sólo había pasado un rayo! ¡Es como un tigre persiguiendo a una gacela!"


Jungkook se desliza entre el aire y se eleva metro a metro, entrecerrando los ojos. ¿Dónde estaba esa condenada bola de alas doradas? La fuerza de la lluvia y la borrasca le hacía su trabajo más complicado. La fuerza del viento le empujaba y emborronaba su visión.


Tenía ganas de escupirle o gritarle algo.


"¡Uh, Gryffindor está algo desconcentrado! ¡El aro del centro, cuidado!" Resuena a lo lejos de sus oídos. "¡¡Cincuenta puntos a favor de Slytherin!! ¡Menudo fallo más catastrófico! ¿Será que los Leones se han relajado de nuevo?"


Mientras su equipo vuelve a perder el control de las cosas, Park Bogum –el buscador enemigo– pasa volando por su derecha. Su vuelo veloz provoca que Jungkook se tambalee de su escoba.


Pero sus ojos se mantienen bien abiertos y atento; Bogum ha visto lo que él no ha podido ver a tiempo. La Snitch está riéndose de ellos a unos cuantos metros.


El buscador esmeralda se aproxima y extiende la mano para atraparla, pero la Snitch se escapa de él y de sus sentidos.


Un trueno resuena sobre ellos, e ilumina el espacio de nubes heladas y vaporosas unos segundos, mientras sus capuchas y capas se mecen con la agresividad del viento.


Claro. Como si esa pequeña condenada fuera a dejarse atrapar a la primera de cambio, piensa Jungkook.


Él vuela en su dirección encontrándola de nuevo, y el buscador enemigo levanta una ceja con cierta arrogancia. Sale disparado en una dirección opuesta, tratando de confundirle.


Pero Jungkook se sabe bien sus trucos sucios; Park Bogum, cuarto año, Slytherin. Si no se habían retado y enfrentado en una veintena de ocasiones a esas alturas, no pensaría que era un imbécil. Pero lo era. Aunque como imbécil..., podría mencionar a unos cuantos más de Slytherin. Pero eso ya era otra historia.


La Snitch revolotea cerca de la cabeza de Jungkook, como si se tratase de un mosquito burlón. Él levanta la cabeza y parpadea, intentando atraparla.


La bola sale disparada hacia el cielo, atravesando la borrasca como si le apeteciese desafiarle ante algo como eso.


Bogum sale disparado tras ella, así como lo hace Jungkook, pero el esmeralda se detiene cuando se percata de que encuentra demasiado alto y las gotas heladas se convierte en granizo, cortando la piel de su rostro como lágrimas de diamantes afiladas.


El resto del partido está a más de cuarenta metros bajo ellos. Subir más, era peligroso. Demasiado arriesgado. La electricidad estática que les rodeaba afilaba las puntas de sus cabellos húmedos, y cargaba el aire de algo denso y asfixiante.


Pero incluso entonces, Jeon Jungkook pasó a la velocidad de la luz por uno de sus lados, inclinándose sobre el palo de escoba y uniéndose a esta en su vuelo como si pudieran convertirse en uno solo.


Ahí iba el estúpido de Jeon Jungkook, se dijo Bogum.

Sólo un Gryffindor podía hacer el canelo de una forma tan evidente como esa. Y sólo ese insensato, en concreto, tenía la osadía suficiente como para lanzarse contra la tormenta con tal de atrapar la Snitch antes que nadie.


Así se jugase la integridad de sus extremidades con todo ello.

Jungkook atraviesa la tormenta temerariamente, dejándolo atrás todo lo que podían ver sus ojos, y sus glóbulos oculares se llenan de niebla oscura y pesada, sobrecargada.


Cree que sabe perfectamente lo que está haciendo.

La Snitch se detiene repentinamente a unos metros, agitando sus alas doradas y observándole como si pudiera entenderlo.

El ambiente está cargado de un aura extraña.

Él reduce lentamente su vuelo, sintiendo como si atravesara una masa extraña en un espacio invisible. Está completamente empapado, su respiración agitada sobre su pecho duele, y su corazón golpea bajo su esternón de forma desagradable.


Se aproxima a la bola. Se acerca. Extiende una mano enguantada en cuero, con la punta de sus dedos desnudos. Y cuando está apunto de tocarla... se abalanza sobre la recubierta dorada.


Pero la Snitch no huye, sólo se mantiene frente a él, atenta a su adversario. Aceptando su derrota, como si aquello hubiera sido una prueba de valor más que de velocidad o reflejos.

Le decía, tómame. Soy tuya.

"¿En serio?" jadea Jungkook, sin poder creérselo.


A lo mejor es que la Snitch también era capaz de juzgar la valía de su adversario.


Jungkook la aprieta entre sus dedos escuchando el fuerte sonido que desgarra sus tímpanos. Libera su aliento y se siente realmente molido. La falta de oxígeno le estaba mermando, por no decir que comenzaba a sentir un tremendo vértigo.


Pero de lo que no se percata a tiempo, era de la peligrosidad del sitio hasta el que había llegado.


De la cantidad de moléculas sobrecargadas que se chocan entre sí y liberan una descarga eléctrica que alcanza al joven como si se tratase de una toma de contacto.


Jungkook lo ve venir como si fuera el látigo brillante de Zeus, si es que los dioses griegos existían más allá de sus libros. Golpea la mano que sujeta la Snitch y atraviesa su cuerpo con una magnitud incuestionable.


Si hubiera tenido su varita, hubiera intentado protegerse.

Pero lo único que tenía allí arriba era su escoba. Y la Snitch en su mano, cuya victoria no soltaría ni, aunque acabase de atravesarle un feroz rayo.


El joven Gryffindor suelta su escoba como si se sintiera entre algodones y se desliza entre el aire perdiendo el sentido de la realidad. La gravedad hace el resto. Sus ojos se cierran, y lo último que ve es el cielo..., abandonado y grisáceo, llorando perlas de agua que manchan su rostro y calan hasta sus huesos.

La velocidad del viento le hace daño mientras él atraviesa el cielo cortando las nubes con su peso.


El golpe se aproxima cuando ambos equipos ven aparecer un cuerpo entre las nubes, que cae a una vertiginosa velocidad desde el cielo.


Capa escarlata y escudo de Gryffindor en el pecho. Cabello tan oscuro como grafito y piel blanca. Los pedazos de escoba partida y quemada caen entre la lluvia, desde lo más arriba de la furiosa tormenta.


Jimin se lleva una mano a la boca cuando reconoce a Jungkook, y así lo hace el líder de su equipo, dando la alerta.

Ese último rayo había dejado en shock al resto de los jugadores y a todo el equipo que asistía al campo de Quidditch.

Y el impacto de ver caer un cuerpo inanimado desde el cielo, hizo que la Quaffle se escapase de las manos de un Cazador esmeralda.


Todo el público sostiene su respiración entre sus pulmones, y entrando en pánico se lleva las manos a la cabeza. Gritan, señalando en dirección al chico desmayado.


La inevitable tragedia sucedería en unos segundos.

Y cuando todo parece estar perdido, Albus Dumbledore aparece en la grada más alta de la zona reservada de los profesores, señalando con su varita al cuerpo desvanecido del Buscador de Gryffindor.


Arresto momentum!" vocifera con una voz emblemática.

La caída de Jungkook se ralentiza unos segundos antes de llegar al suelo. Jimin se desplaza velozmente hacia él en su escoba, bajando hasta el césped.


"¡¡Jungkook!!" grita el joven de cabello dorado. "¡¡¡¡¡Jungkook!!!!!" vuelve a gritar mientras la fuerza de su compañero le abandona.


*


Hoseok y Jimin comparten una breve charla con el director de Hogwarts. Su presencia era tan enigmática que se encontraban incapaces de pronunciar palabra ante el director de la Escuela de Magia y Hechicería.


Después de haber llevado a Jeon Jungkook con un aspecto horrible hasta la enfermería y revisarle junto a Madam Pomfrey, el peliplata asegura a ambos chicos que el joven muchacho despertaría en sólo unas horas.


Dumbledore vestía una túnica gris perla y raída, sencilla, con unos bordados en los puños. Un pequeño bombín plateado con los bordes azul claro y toques dorados. Sus ojos claros, casi grisáceos, se fijan en ambos jóvenes.


"El chico deberá tomar reposo durante dos días." Dice el director pausadamente. "Confío en que le pondrán al día de sus avances en los estudios. Ah, y tráiganle junto a los pergaminos de deberes, unos sobres de polvos pica-pica con sabor a cereza..., de esos que explotan en la lengua... son mis favoritos."


Jimin sonríe levemente e inclina su cabeza con respeto.

"Lo haremos, señor. Gracias."


El director abandona a recepción de la enfermería, su túnica ondea tras su espalda, junto a su melena clara y encrespada.

Ninguno de ellos sabía cómo demonios era que Jeon Jungkook había sobrevivido a aquello.


Lo cierto es que las primeras horas ni siquiera les habían permitido verle. No sabían nada de él, más allá de que los profesores les habían echado a todos de la planta de enfermería y Dumbledore le había enviado una lechuza urgente al tío de Jungkook.


Durante la hora de medio día, la señora Pomfrey les permite a regañadientes que sus amigos, el equipo de Quidditch, junto a otros curiosos alumnos de Gryffindor se pasen por la enfermería para corroborar el estado del joven.


Pero son escandalosos y vienen con cámaras de fotos, regalos envueltos en papel de plástico que dejan a los pies de su cama, un montón de chucherías, rotuladores brillantes para dejarle notitas de recuperación, y una curiosidad irritante que saca de sus casillas a la doctora Poppy.


Todos terminan expulsados de la zona de enfermería en menos de media hora, tras un gritito de la señora Pomfrey.


"¡El crío necesita reposo!" Les dijo también airadamente.


Jungkook se despierta milagrosamente al final de la tarde, escuchando la familiar risita de Hoseok, partiéndole la cara a Jimin en una partida de ajedrez mágico.


Hoseok está sentado en una butaca junto a la camilla, y Jimin a los pies de la misma, con el tablero sobre sus rodillas.


Su último movimiento acaba con un alfil siendo pisoteado por la reina blanca, como si se tratase de una película de acción de las malas.


"¡M-maldito seas! ¡P-pero cómo lo haces!" se queja Jimin.


Hoseok suelta una risita. "Verás... todo reside en que eres un burro. Y también te mueves antes de pensar las cosas."


"¿Perdona?" Jimin exagera una mueca orgullosa. "Toma una escoba y dime eso en el aire."


"¿Ves...?" ríe Hoseok. "Jaque mate. Te tengo."


Jimin iba a lanzarle el tablero a la cara en cuanto se despistase. Pero Jungkook exhala una carcajada débil en ese momento, entrecerrando los ojos y mirando a su par de amigos con el palpitante placer de volver a verles.


"¿Por qué siempre sois tan ruidosos...?" se queja teatralmente.


Jimin le mira emocionado, alegrándose muchísimo de que despertara.


"¡Jungkook!"


Hoseok se levanta del sillón con un rostro aliviado. "Dios, Kook, por fin. Pensamos que habías muerto..." Dice el joven castaño, levantando las cejas. "Tenías cara de muerto."


Jungkook niega con la cabeza. Si creían que él no sobreviviría a una caída de 60 metros, le parecía ofensivo. Él era Jeon Jungkook, por dios. Claro que sobreviviría.


"Y cuando vimos que aún tenías la Snitch en tu mano, pensé..., menudo hijo de puta, prefiere morir antes que soltar esa cosa." Añade Hoseok, con una irritación divertida.


Jungkook se ríe levemente, aunque le duele una barbaridad el pecho y todos los huesos. Se percata de que tiene el brazo derecho escayolado y que un dolor reptante le atraviesa de forma desagradable. Además, se encuentra acompañado del aquel punzante dolor de cabeza que rezuma hasta en sus pupilas con cada pálpito.


"Hemos ganado..." Dice Jimin con cierta tristeza, dejando el tablero a un lado. Él posa una mano por encima de su muslo, dándole unas palmaditas amistosas. "Pero te has partido un brazo como contrapartida... campeón."


Hoseok mira a Jimin de soslayo, sin poder retener su lengua.

"Colega, te ha atravesado un rayo." Le informa. "Creo que los del Profeta van a querer entrevistarte después de esto, ¿quieres que me encargue yo de rechazar todas esas lechuzas?"


Jungkook se frota los ojos con los dedos, incorporándose lentamente en su cama.


"Pero, ¿qué... dices?"


Su cabello de mechones largos está tremendamente desordenado. Quizá necesitaba un pronto corte de cabello. El joven alcanza a ver un montón de regalos en el suelo y una bandera de Gryffindor enrollada, además de un puñado de notas escritas a mano con probables dedicatorias hacia su persona.


"Han venido los del equipo." Le cuenta Jimin. "Bueno, y casi todos los de Gryffindor."


"Casi todo el colegio." Corrige Hoseok.


"Todo el mundo quería ver si estabas bien." añade Jimin.

"También he visto a Taehyung en la escaler–"


"Chhhssst..." le chista Jimin, frunciendo el ceño. "Ya tenías que decirlo. Se acaba de despertar, ¿recuerdas...? dale unos minutos."


"¿Qué pasa?" Hoseok se encoje de brazos e intenta defenderse. "Es verdad, le he visto. A lo mejor se ha equivocado de camino buscando la Torre de Astronomía. Pero le he visto con una clara intención de subir hasta la enfermería."


"Dudo que alguien de Slytherin quiera empatizar con un jugador herido, ¿has visto cómo jugaron ayer contra nosotros? Son despiadados, a Georgina la han lesionado con una Bludger." Rebate Jimin, cruzándose de brazos.


Jungkook se encuentra demasiado aturdido para escuchar su pequeña disputa. Tira del fino camisón que lleva puesto y se lo saca por la cabeza.


Jimin atiende rápidamente a su necesidad de ponerse un jersey más caliente. Toma la muda de ropa limpia que habían dejado sobre un mueble de la enfermería y se lo pasa a su amigo.


"¿Y esta cicatriz?" duda, pasándole la prenda.


Jungkook baja la cabeza y sigue la dirección del dedo de Jimin.


Justo sobre su hombro, hay una pequeña marca en la que su amistad nunca había reparado. Parecía un... ¿dragón chino? ¿O era un rayo?


"Te la ha hecho la tormenta, ¡Jungkook, te ha alcanzado un rayo y has vivido para contarlo!" chirría Hobi, inclinándose sobre su cama.


El joven lleva la corbata amarillo yema clásica de la casa Hufflepuff, y una bufanda a rayas que cuelga de sus hombros. "Ahora eres como un súper héroe, amigo... como un auténtico héroe."


"Calla ya... tonto." Suelta Jimin frunciendo los labios.


"¿Huh? No es una cicatriz... es una marca de nacimiento." Responde Jungkook, poniéndose el jersey con cuidado.


Aquello siempre había estado allí, con esa forma serpenteante. Aunque juraría que ahora estaba más rojiza que de costumbre. ¿Había sido el impacto del rayo?


"¿Tienes una marca de nacimiento que parece una serpiente dragón?" insiste Jimin. "Fascinante... vas a ligar un montón cuando dejes de parecer un crío larguirucho."


"Me has visto cientos de veces sin camiseta, ¿y te fijas ahora?" discute Jungkook, peinándose el cabello con los dedos.


"No sé... no es como si me fijase en ti cuando vas sin camiseta, ¿sabes?" Suelta Jimin, con el ceño levemente fruncido. Punto para Jimin.


"Okay, ya sabemos qué te ha protegido de la muerte, Jeon Jungkook. Tienes un guardián que tira del carro." Bromea Hoseok.


Jungkook intenta levantarse de la cama, pero pronto sus dos amigos saltan con desespero e insisten en que debe mantenerse quieto.


"Dos días." Repite Jimin. "Eso es lo que ha dicho Dumbledore."


"¡¿Dumbledore ha estado aquí?!" Jadea Jungkook.


"Te acabo de decir que todo el mundo ha estado aquí." Repite su amigo. "Dumbledore ha dicho que tuviste mucha suerte con que eso no te matara... y, que le ha enviado una nota a Owen... y no sé qué más."


"Oh."


"Ten." Hoseok le pasa una bolsita de caramelos de anís y chocolate a Jungkook, para que se entretuviera con algo en la cama, hasta que le llevasen la cena. "Y descansa. Nos vemos mañana."


Problema: a Jungkook le costaba una barbaridad quedarse quieto. Era el ser más inquieto e irreverente del mundo. Siempre hacía las cosas que no le recomendaban hacer, aunque no las hiciese con especial malicia.


Lo de saltarse las normas estaba en su sangre. Así que el indomable Jeon Jungkook, se había estado tragando años de castigos injustos y poderosos desprecios del profesor Severus Snape. Y más que avisos disciplinarios de su tutora Minerva McGonagall.


Por no decir que la peor asignatura para Jungkook era pociones.


En realidad, a él se le daba bastante mal todo lo que incluía ser meticuloso. Como los encantamientos, los cuales necesitaban practicar con una paciencia y coordinación como la de tomar una aguja y coser una tela de seda. O la propia asignatura de pociones, donde no soportaba al profesor, cuya actitud, claramente, beneficiaba al alumnado de Slytherin.


Por otro lado, Jungkook resaltaba más en las actividades rápidas o enérgicas, como el Quidditch, la Defensa contra las Artes Oscuras, la Astrología y el Cuidado de Criaturas Mágicas –por las cuales disponía de una asombrosa admiración y fascinación–.


"Oye, que te han regalado la Snitch. El entrenador de Quidditch dice que te habías agarrado a ella con tantas ganas, que es mejor que te la quedes." Sonríe Jimin, dejándole la bolita dorada en la mano. "¡Hasta mañana, Kookie!"


"H-hasta mañana, Jimin..." respondió apretando la Snitch entre sus dedos.


El azabache de Gryffindor se queda en la enfermería finalmente a solas. El salón estaba completamente vacío, y con el paso del tiempo la anaranjada puesta de sol se convierte en algo así como un cielo violeta y azul, que se oscurece lentamente.


La luz de su mesita de noche se enciende despacio, con algún hechizo preparado. Allí, lejos de las voces del alumnado, del Comedor y de la Sala Común, Jungkook se siente extraordinariamente solitario.


Estaba acostumbrado a estarlo, de alguna forma, durante todos esos veranos que volvía al mundo humano.

Lo único positivo es que, desde que vivía con su tío podía decir que sus veranos eran mucho más felices.

Owen era un buen hombre.


Algo descuidado..., sí. Puede que le gustase demasiado la cerveza y servirse pizzas con extra de queso cada almuerzo. Pero sólo intentaba cuidar a su chico –pensando que los adolescentes se les hacía felices con comida rápida–.


En su defecto, Jungkook era el que había terminado poniéndose al loro en la cocina para preparar algo más saludable para ambos, antes que seguir comiendo salchichas y kebabs todos los días.


Su tío Owen trabajaba en el Ministerio de Londres, en el Departamento de Deportes y Juegos Mágicos. Así que solía viajar bastante y participaba en la organización de eventos, como los Torneos de Gobstones y los mundiales de Quidditch.

Era una pasada tener tickets para ver el Aquaplanet submarino de Irlanda cuando quisiera. El verano pasado, Jungkook invitó a Jimin y fue uno de los mejores momentos de sus vacaciones. Y también lo hubiera hecho con Hoseok sino fuera porque era claustrofóbico. Una lástima, él adoraba a las criaturas marinas.


Jungkook se hace un ovillo en su cama, con la Snitch en la mano. Se la acerca a los labios con un deje pensativo y deja un casto beso sobre la capa superficial dorada.

Esta abre las alas sobre su mano, emitiendo un resplandor rojizo que nunca antes había visto.

Pero sonríe suavemente, ¿quería decirle algo especial con eso?

Al final del todo, sí que era un chico afortunado.


*


El Gran Comedor de Hogwarts presenta su desayuno de media mañana a los alumnos que se detienen durante la hora de descanso.

El viejo suelo empedrado resuena bajo sus zapatos, y el techo mágico muestra los finísimos copos de nieve que caen en el exterior de esa mañana helada.

Hay varios grupos de alumnos con capas, sentados por aquí y allá, bajo la luz dorada de las antorchas que resplandecen junto a los ventanales grisáceos.

Desayunan cereales con trozos de chocolate, fruta seca y leche mezclada con miel.

Taehyung lleva un dosier de pergaminos bajo el brazo y se acerca a su grupo de amistades de Slytherin, sentándose junto al resto con un temple serio.

Ni siquiera quería pensar más en el asunto, necesitaba comenzar a evadirse de sus preocupaciones personales antes de que afectasen a...


"¿Yoon, has visto la última filtración del Quisquilloso?" Dice una chica rubia. "Aseguran que el Adam es una sustancia muy peligrosa que debería ser ilegalizada por el Ministerio Británico."


Yoongi suela una carcajada socarrona, apoya un codo su propia rodilla, flexionándola sobre el banco de madera. Su cabello negro está bien peinado, lleva la corbata de Slytherin perfectamente colada y la capa atada bajo su cuello, con tonos esmeralda en el reverso.


"El Quisquilloso... cuando el Ministerio vea lo que esa gente ha dicho, le cerrarán la revista al señor Lovegood." Asegura con una voz altanera.

Taehyung le mira de soslayo, sirviéndose unas frutas cortadas sobre sus tostadas del desayuno. Brillante observación, piensa.


"El Adam es el mejor invento del siglo XXI." Dice otro joven de su Casa.


"¿Y cómo puedes estar tan seguro?" rebate un tercer compañero.


"Tío, ¿cómo iba a permitir el Ministerio que la Comunidad Mágica se sirviera de una sustancia virulenta? ¿Es que estás mal de la cabeza?"


Park Bogum se acerca a la mesa, tras detectar el cabello claro de Taehyung sentado entre todos. El chico parece estar mordiéndose la lengua mientras escucha la conversación del resto, o al menos, es lo que puede leer en su rostro.


"Bueno, los muggles fuman tabaco." Interviene Bogum. "Y no es precisamente saludable."


"Sí, pero la cocaína no está legalizada." Responde Yoon. "Aunque yo he visto a más de un muggle que... en fin."


El grupo emite una risotada general. Bogum extiende un brazo por encima de los hombros de Taehyung y se inclina tras su oreja.


"¿Dónde estabas? Pensé que habíamos quedado en el patio de Transformaciones..."


Taehyung muerde su tostada y mastica pasivamente.

"No quería perderme el desayuno..." responde con neutralidad.


"Hmnh." Suspira Bogum.

Él se sienta junto al chico llevando las piernas por encima del asiento.

Taehyung no parece tener demasiada buena cara esa mañana. Tampoco participa en la conversación, aunque con el paso de los minutos termina sonriendo por el tonto diálogo que mantienen sobre la profesora enana que había llegado ese año para enseñarles Defensas Contra las Artes Oscuras.


No es que disfrutasen de burlarse de su profesora de pequeño tamaño, pero para ellos, era gracioso que no pudiera utilizar la pizarra sin tener subirse en una pequeña escalera de madera que el Celador Filch había traído específicamente para ella.


Y Bogum se atragantó con los cereales con leche y miel cuando Yoongi dijo algo sobre que estaba seguro de que Emma podría pasar corriendo por debajo de todos sus pupitres sin que se dieran cuenta.


Taehyung les observó reírse ampliamente, sin poder evitar sonreír por su tonto comentario.

Bogum mira de soslayo hacia la puerta del Gran Comedor entonces, teniendo un atisbo de lo que la mayoría del grupo de su cuarto año –y puede que del colegio entero– esperaba desde hace unos cuantos días.


"Ahí... está... el imbécil de Jeon." gruñe una chica, en su lugar.


Yoongi frunce el ceño con cierto asco.

"Oh, por favor, ni que acabase de llegar desde Vietnam. Mirad eso."


Taehyung voltea la cabeza y ve a Jeon Jungkook entrando al Gran Comedor. Está acompañado del fanfarrón de su amigo Jimin, como siempre. Y ese bobo chico hurón de Hufflepuff que les perseguía como una mascotita con montura de gafas plateada.


Taehyung parpadea y le observa unos segundos, antes de retirar sus ojos.

Jungkook tenía el cabello despeinado para variar, la corbata mal puesta y ni siquiera se había abrochado bien la capa. Llevaba un cabestrillo en el brazo derecho, tenía varios puntos de sutura sobre la mejilla izquierda.


Todo el mundo se estaba acercando a él como si fuera una superestrella del Hollywood muggle.

"¡El chico que sobrevivió a que le atravesase un rayo! ¡Wow!" ironiza otro joven, con voz aguda. "¡Fírmame en las tetas, Jeon!"

Varios chicos acompañan su sarcasmo de unas risitas amargas. Taehyung mira de medio lado a Bogum, quien aprieta la cucharilla entre sus dedos con rabia.


Lo suyo con Jeon era personal.

"Ese imbécil... no le aguanto." Gruñe, perdiendo los nervios.

Cuando Jungkook y sus amigos se acercan a la otra mesa –donde se sentaba a desayunar el grupo de Gryffindor– ambos pueden escuchar unos halagos extremadamente estúpidos hacia el joven.


Entre ellos, el comentario de que había humillado a Slytherin con la captura de la Snitch de Zeus. Así la habían llamado en el Colegio.


Iban a recordarlo en la historia de Hogwarts, por las eras de las eras. Y amén.


Bogum se levanta disparado y se acerca a la mesa de los escarlata con un aspecto más que encolerizado.

Taehyung le sigue con la mirada, y se fuerza a salir tras él antes de que cometiese alguna estupidez. Puede que su rivalidad con la casa más orgullosa e insoportable del colegio comenzase a afianzarse tras esos años, pero no podían jugarse una expulsión por perder los nervios.


Además, los de Gryffindor estaban elevando el tono de voz apropósito para que se les escuchara.


"Os gusta poneos como gallitos, ¿eh?" escupe Bogum, pasándose una mano por el cabello. "¿Por qué no nos vemos en el descampado de Duelos, y lo arreglamos?"


Jimin ladea la cabeza y le mira con un toque airado.

"Y tú, ¿Por qué no te buscas a otro con quien meterte, Bogummie?"


El primer impulso de Bogum reside en el deseo de meterle un puñetazo a Park Jimin. Pero Taehyung le agarra del codo y le hace entrar en razón con una simple mirada.


Jungkook ni siquiera estaba al tanto de la conversación, él solo estaba pensando en llenarse las mejillas de todo lo que encontrase en el desayuno, con ese habitual apetito voraz del que siempre disponía.


Pero sus ojos terminaron posándose en Taehyung, para variar, adivinando lo que estaba a punto de decirle cuando se inclina sobre la mesa para intervenir por su cuenta.


"Jeon, no pienses que hacerte el héroe va a funcionar para ganar la copa de las casas este año." Suelta el joven. "Estáis doscientos puntos por debajo. Y seguiréis estándolo."


Jungkook se lleva una gran cucharada de cereales a la boca e ignora su comentario, haciéndole el vacío.


Taehyung le perfora con la mirada. Quizá el estúpido de Jeon jamás iba a entender la rabia que le daba la gente como él, siempre llamando la atención por tonterías y creyéndose más importante que los demás, cuando ni siquiera era alguien nacido en el mundo mágico.


No es que a Tae le apeteciese meterse en problemas, pero era eso, o dejar que Bogum terminase pegándole a alguien y Severus Snape le castigase hasta final de curso sin Quidditch.

Y además..., lo de él y Jungkook también tenía una historia. Lo de que no podían verse no era algo novedoso.

Ambos se retiran de la mesa con una mirada temeraria del grupo vecino.

Jimin mira a Jungkook y resopla sonoramente, hace un gesto con la cara como diciendo, cómo se aburren estos imbéciles, ¿verdad?


Taehyung casi se tropieza con Hoseok cuando vuelve a su asiento, el joven pasa rápidamente por su lado sorteándole, con la montura de gafas plateada escurriéndose sobre su nariz.


"¡Eh, chicos, chicos! ¡Mirad el último número del Quisquilloso!" Dice soltando la llamativa revista sobre la mesa. Señala con un dedo la portada y el llamativo y colorido título. "¡La mentira del Adam! ¡La decorosa manipulación del Ministerio Británico!"


"Huh, ¿cómo?" Jimin se inclina sobre la mesa, con los ojos muy abiertos.


Ginebra clava sus codos sobre la mesa y pasa las páginas del Quisquilloso para encontrar el artículo.


"El MACUSA se plantea la derogación del Adam por la entrada de su nuevo Ministro, Tadeus Milligan." Lee con una voz alta y clara.


*MACUSA: Magicongreso Único de la Sociedad Americana. El ministerio de magia en Estados Unidos, que se encarga de asuntos mágicos, así como la aplicación de normas y leyes relativas a los magos.


"No me lo puedo creer..., esos americanos están completamente idos de la cabeza..." comenta uno de los chicos de Hufflepuff.


Hoseok se encoje de brazos.


"Si se están planteando la derogación de los polvos, por algo será, ¿no?" interviene. "¿No os parece súper extraño que el Ministerio de Londres no se haya pronunciado?"


"Oh, venga ya, ¿quién en su sano juicio va a creer lo que diga el Quisquilloso?" suelta Seamus. "El director de la revista fue declarado con un trastorno obsesivo de revelación de secretos de estado por un psiquiatra del Ministerio."


"De eso hace ocho años." Interviene Hoseok.


Jimin suelta una risita. "Eso es verdad, yo lo leí en Gossip Witch..."


Jungkook toma un sorbo de su zumo de calabaza, sin comprender ni una palabra.


"No me estoy enterando de nada, ¿qué es eso de los polvos?"

Sus compañeros le miran como si fuera un bicho raro, nadie responde en un primer momento, creyendo a ciencia cierta que Jungkook estaba de coña, o se le había frito el cerebro con aquel rayo.


"¿Qué es eso del Adam?" Y cuando insiste con su segunda pregunta, William se desliza junto a su asiento lanzándole el interrogante de si había estado viviendo bajo una piedra todo este tiempo.


"¿En serio no sabes nada sobre el Adam? ¿Absolutamente nada?" pregunta el chico con extrañeza.


"Nada de nada." Confirma Jungkook, encogiendo los hombros.


Jimin les mira a ambos, entrelazando sus propios dedos sobre la mesa. "Sólo es una sustancia que el ministerio comenzó a vender hace algunos años." Dice. "Oficialmente, es para el uso de los squibs. Y su uso ilegal se encuentra en el uso de otros magos, que se lo suministran sin prescripción médica."


*Squibs: personas no mágicas, que nacen de magos. Suele ser muy extraño, pero al igual que existen magos que nacen de muggles, también puede suceder el hecho contrario.


La diferencia es que las familias mágicas y más snobs suelen sentir vergüenza de que sus hijos nazcan no mágicos. Estos solían ser discriminados en la sociedad más antigua del mundo mago. Era considerado una vergüenza ser un squib o tener un hijo como tal.


"¿Y qué es lo que hace... ese polvo?" duda Jungkook con ingenuidad.


"Pues... desarrollar sus cualidades mágicas, claro." Responde William.


"Oh." Suspira el azabache.


"No sé qué problema hay con eso." Se burla Seamus. "Seguro que, si le dieran una probadita al señor Filch de esos polvos de hada, dejaría de tocarnos las narices todos los días en los cambios de clase."


El grupo emite una risita general. Hoseok continúa leyendo el artículo en voz baja al lado de Ginebra, y este levanta la cabeza para decir algo.


"El problema es... que dicen que es adictivo. Y según unos estudios en Estados Unidos, provoca una fuerte dependencia de los sujetos hacia la sustancia."


"Supongo que por eso quieren retirarlo." Razona Jimin, apoyando su mejilla sobre una mano.


Jungkook levanta la cabeza cuando las lechuzas de esa mañana pasan para dejar el correo. Entran por los ventanales más altos, batiendo las alas grisáceas, blanquecinas, pardas y negras de cada una de ellas.


Hay días que unas cuantas llegaban por el correo, y otros días, eran bastantes más.


Y esa mañana Jungkook recibe una carta de su tío Owen, donde le expresa su preocupación por su reciente accidente, y le explica que Dumbledore le había escrito para que supiera que se encontraba bien.


"Sobre el tema de tu escoba. Siento mucho que la hayas perdido. Tendrás que esperar y conformarse con una vieja de segunda mano, hasta el próximo verano." Lee Jungkook en voz baja, lamentándose por ello.


Él chasquea con la lengua entonces. Sin una buena escoba, no podría ser demasiado útil en los próximos partidos de Quidditch. Y para colmo, la señora Pomfrey y el entrenador de Quidditch le habían informado a Jungkook que no podría volver al campo hasta bien entrada la primavera.


¿Y qué si una Bludger le golpeaba el brazo malo? Él quería jugar, aunque se le cayesen las extremidades en su defecto. Además, dejar a Mikaelson como Buscador de Gryffindor, sólo podía dejar a su equipo en la más absoluta ruina.


"Maldición... maldición..." murmura Jungkook tras el desayuno. "Maldición."


Jimin le da una palmadita en el hombro, de camino a las clases. Sus capas arrastran tras sus pasos, entre el alumnado que se mueve hacia las respectivas aulas del Colegio.


"No te preocupes, no las apañaremos sin ti." Le dice intentando animarle. "Lo haré lo mejor que pueda para que si perdemos esa Snitch, no afecte a nuestra victoria, ¿vale?"


Jungkook asiente con la cabeza, y después ambos se separan debido a sus optativas del curso. Él asiste a Astrología, mientras que Jimin se deja caer por Runas Antiguas.


No comparten las mismas clases de pociones debido a que esas clases se dividían en dos grupos aleatorios, por ser una asignatura demasiado importante, y porque eran demasiados chiquillos para estar allí dentro.


Jungkook baja las escaleras y llega a la zona en penumbra de las antiguas mazmorras del castillo. Pasea calmadamente sobre la piedra vieja y desgastada, cargando con el material necesario para la clase en sus brazos, como varios frascos vacíos de cristal, una probeta, dos espátulas y un cuchillo de doble hoja guardado en una bolsa de cuero.


Entra en la quinta mazmorra atravesando el arco, donde se encuentra el aula en la que se imparten las clases de pociones.

La luz ligeramente verdosa le hace parpadear un poco. Él toma su zona habitual en una de las grandes mesas donde llevaban a cabo sus prácticas, y suelta su material, recolocándolo un poco.


En cuestión de un par de minutos más, la clase se llena de alumnos de cuarto de diferentes Casas.


Aquel año, Jungkook se alegró por no compartir clases de pociones con Bogum. Era insoportable. Pero le fastidió bastante que Jimin tampoco hubiese acabado con él en el mismo grupo. Y tuvo que morderse la lengua cuando se topó con Taehyung allí abajo.


Eso sí que era un problema. No se soportaban a esas alturas y aquello no era ningún misterio para nadie de su año.


Simplemente, Taehyung parecía detestarle de forma natural, como si lo llevase en los genes. Jungkook ni siquiera le había hablado demasiado o se había dirigido con mala intención hacia el chico. Pero Taehyung era así de imbécil.


La primera vez que se sentaron juntos en primer año –en Historia de la Magia–, Jungkook trató de ser amigable. Era un chico nervioso, un poco tímido, pero tremendamente cálido e ingenuo.


Taehyung se comportó fríamente con él y le juzgó con su mirada, porque se le hacía demasiado crío a pesar de que ambos tuvieran once años, y porque sus preguntas sobre el mundo mágico resultaban ridículas.


A Taehyung casi le parecía que se estaba riendo de él cuando le preguntó por qué no sabía lo que era un teléfono móvil..., o si nunca había visto Avengers.


Después, él le dijo que no le gustaba los Gryffindor chillones e inmaduros que se emocionaban hasta con una piruleta de regaliz de Honeydukes. Exactamente como él.


Así que Jungkook se distanció y se hizo más amigo de Jimin – quien compartía un carácter muy similar con el chico. Hoseok se acercó a ellos más tarde. Era el típico empollón de sus clases, que a veces hacía que su mejor amigo desease golpearse la cabeza contra un muro de ladrillo.


Pero a Jungkook siempre le cayó bien. Y supo que, sin duda, poseía un enorme corazón cuando le vio interactuar con bebés de Escarbatos en la asignatura de Cuidado de Criaturas Mágicas.

Durante segundo año, los del equipo de Slytherin le juraron odio a Jungkook por ser uno de los buscadores más jóvenes y brillantes de la historia del Quidditch. Por eso y porque casi todos los partidos los ganaron en el nombre de Jeon Jungkook.


La asignatura de Duelos fue retirada por el colegio por que los muchachos se lo tomaban demasiado en serio, y terminaron dejando petrificado y en la camilla durante tres meses a un joven de Gryffindor, que no pudo salir de su desgracia hasta que las Mandrágoras del invernadero maduraron.

La rivalidad se hizo presente entre ambos grupos desde muy jóvenes. Lo cual resultaba absurdo, puesto que la casa Ravenclaw también solía destacar por otros asuntos. ¿Qué sentido tenía que aquella disputa absurda siempre residiese en las mismas...? Ninguno.


Ah, sí. El tutor de Slytherin también hacía lo suyo. Severus Snape parecía disfrutar de castigar a Jungkook tres veces en semana por hablar cuando no tocaba en clase, quedarse dormido y llegar tres minutos tarde, y no saber responder a sus impertinentes preguntas con la respuesta que él requería injustamente.


La última vez, le encargó cinco pergaminos enteros sobre el uso del cinturón de seguridad muggle en las atracciones. ¿Qué tenía que ver aquello con pociones? Absolutamente nada. Por eso era tan injusto.


En otra ocasión, y durante el segundo año, Jungkook y Taehyung se chocaron por el pasillo. Taehyung estaba llorando, él le siguió hasta el cuarto de baño de la cuarta planta y allí, el muy estúpido le lanzó un encantamiento desarmador sin venir a cuento.


Desde entonces, Jungkook no podía soportar el condenado principito de Taehyung, aunque sus ojos se posasen en él inevitablemente –unos segundos más de lo recomendable– cada vez que entraban en el mismo espacio cerrado.

Sabía poco de él, pero se habían enfrentado verbalmente lo suficiente durante tercero como para comprobar que le caía fatal, como casi cualquiera de Slytherin.


Taehyung era algo así como otro más de los magos de sangre pura y forrados de dinero que iban a parar a Slytherin. Absurdamente brillante y astuto en todo lo que se proponía, sus trabajos en Historia de la Magia, sus intervenciones en Transformaciones, un extraordinario talento en Encantamientos, y la estrella principal del Coro del Sapo –un maravilloso grupo musical con capacidades de cantar hasta en latín–.


Jungkook estaba hasta las narices de escucharle cantar como un ángel en la celebración navideña pre-vacaciones del colegio. A todo el mundo se le caía la maldita baba mientras él aparecía en escena. Y Jungkook sólo se preguntaba mentalmente, ¿cómo podía un diablo con esa falsa voz de ángel? Huhg. Era irritante.

Lo único bueno es que Tae jamás se había acercado al Quidditch.


El Quidditch era su maldito campo de confort. El lugar donde liberarse y sentirse como una fiera ave que surcaba los cielos con sus alas, y salvaba los partidos con aquellos maravillosos reflejos de los que había sido dotado.

Hasta que en cuarto... entró Park Bogum como el Buscador de Slytherin, y casi le apeteció partirle su escoba en la cabeza.

Sobre Park Bogum, no tenía mucho que decir. Sólo era el inseparable perrito faldero de Taehyung. ¿O Taehyung era el suyo...?


Sea como sea, no le importaba una condenada basura haberles visto cómo se agarraban de la mano en la zona este de la biblioteca, detrás de aquella estantería. No. No le importaba nada.

Pero Jimin y él también eran amigos íntimos y nunca se agarraban de la mano. ¿Había algo destacable en que Bogum pareciese orbitar alrededor de Taehyung, como un asteroide?

Pues si lo había, a él no le importaba. No le importaba... para nada.


"La tarea de hoy, se realizará en parejas. Tomad un caldero de nivel tres y poneos los guantes de piel de dragón." Musita Severus Snape arrastrando las palabras sin mucha gracia.

Jungkook mira hacia ambos lados, buscando a Georgina con sus ojos. Se llevaba bien con ella y ya habían hecho algunas prácticas juntos.


Pero Georgina acababa de ponerse con Thomas, y Jungkook se queda sin su segunda opción, cuando ve que William le hace un gesto con la cabeza, mostrándole que ya estaba con otro colega.

Entre una cosa y otra, el destino le mueve de forma exageradamente irónica hasta la última persona del mundo con la que le apetecería estar. Kim Taehyung, cuyo habitual compañero con el que compartía sus prácticas había faltado esa mañana por un punzante dolor de estómago tras comerse tres cajas de ranas de chocolate.

Jungkook gira la cabeza esperando que hubiese alguien más desparejado. Error. Intenta disimular la situación, buscando un caldero de nivel tres sobre la estantería, pero ya los han tomado todos.


Cuando Snape trata de continuar con la clase le ve fuera de posición y con esa habitual aura de despiste tan irritante que le hacía querer colgarle de los pulgares.


"¿No tiene pareja, señor Jeon? Qué desgracia... para el que le toque." Suelta, con su habitual tono desagradable. "Kim, póngase con él." Ordena percatándose del otro alumno solitario.


Jungkook se muerde el interior de la boca y se desplaza con pasos lentos hacia Taehyung. Él se hace a un lado en la mesa, sin mirarle. El caldero entre ambos, el doble par de guantes sobre la mesa.

"A no ser que queráis que se os consuma una extremidad debido a la fuerte poción corrosiva que vamos a elaborar hoy... usad los guantes." Expide el profesor hacia el grupo de alumnos.


Severus comienza a impartir su explicación sobre la sustancia que aprenderían a elaborar esa mañana, dejando algunas notas sobre la pizarra. Entre ellas, el nombre exacto de la poción y su habitual uso como granadas corrosivas capaces de romper hasta las paredes de una caja fuerte muggle.


Jungkook agarra uno de los guantes y se percata de que era imposible ponérselo con una sola mano, pues su otro brazo estaba escayolado y vendado sobre su pecho. Inutilizable.

Taehyung comienza a preparar la elaboración sin ni siquiera mirarle.


"Bueno, pues encárgate tú de..." Exhala el rubio, antes de mirarle de soslayo.


Su conexión visual se corta un instante y vuelve a retomarse cuando Taehyung mira fijamente su brazo, comprendiendo su evidente problema.


"Tienes que ser molesto hasta para esto..." Gruñe en voz baja. "¿No podías haber dejado que te atravesase un rayo en otro momento?"


Jungkook levanta las cejas y se siente golpeado.

"¿Disculpa?" Jadea. "¿En serio estás diciendo que... podía haber elegido el momento de mi casi muerte..., un día que te viniese mejor? Discúlpeme, principito."


Taehyung aprieta los labios. ¿Principito? ¿Y él que era, un mendigo?


"Unos meses más tarde, sólo digo." Responde Tae con una vocecita aguda.


"Me encantaría saber si tú hubieras sobrevivido a eso." Le desafía Jungkook, con soberbia.


Taehyung entrecierra los ojos de pupilas castañas.

"Me encantaría saber que tú no hubieras sobrevivido a eso." Masculla su compañero, tremendamente molesto.


Snape les mira irritado a ambos, mientras hablan en voz baja durante su clase. Les manda a callar una ocasión, y está a punto de hacerlo por segunda vez. Pero el profesor ordena a los alumnos que mezclen la elaboración cortando con la hoja de cuchillo la raíz de patata que habían traído, y se acerca hasta los dos chicos con una mirada fulminante.


"Si volvéis a desatender durante mi explicación, le escribiré yo mismo una carta al Ministerio de Educación Mágica sobre por qué dos alumnos de cuarto año han perdido sus respectivas manos por corrosión espontánea." Amenaza, tranquilamente. "Y créanme, yo seré quien los haga meter la mano en ese caldero."


Jungkook y Tae se miran de soslayo, y asienten con la cabeza.

"¿Y por qué no se ha puesto el guante, Jeon Jungkook? ¿Es que el rayo le ha frito el cerebro y ahora no puede atender ni una simple orden?" dice, echándole otra miradita a Taehyung. "¿Y usted, señor Kim?"


"E-en seguida, señor."


Jungkook levanta la cabeza con cara de, ¿estará de broma?

"Yo no puedo ponérmelo sólo, señor." Argumenta con voz de mosquita muerta.


"Kim, ayude a su compañero a enguantar esa manota indisciplinada, o ambos se irán directos a la enfermería." Suelta Snape, largándose del lado de su mesa.

Taehyung resopla frustrado y agarra uno de los guantes de Jungkook.


"Dame la mano." Se acerca al muchacho con desgana.

Jungkook desvía la cabeza hacia otro lado, con un resoplido. A lo mejor era cosa suya, pero aquella frase le parecía tremendamente incómoda.


"Mhmn... no lo ajustes demasiado..." comenta Jungkook levantando la mano.


Tae le mira bastante mal, como si fuera a amputarle esa mano de un mordisco.


Se acerca un paso más con cara de pocos amigos y agarra su mano con unos dedos. Su primer tibio contacto le hace querer dar un brinco a su compañero. No sabe muy bien por qué, pero esperaba algo más áspero, al igual que su personalidad distante.

Estaban a tan pocos centímetros, que podría respirar a su compañero si hinchaba su pecho con una bocanada de oxígeno.

Y aunque no tuviera interés en ello, no puede evitar contemplar los dedos de Taehyung. Son como su propia persona, se dice, delgados y finos con unos finísimos anillos de oro blanco en alguno de sus dedos.


Las uñas están limpias y cuidadas, no como las propias, las cuales aún se mordía por el estrés de los exámenes y los partidos.


Las mangas de su jersey negro que cubre su camisa están arremangadas, mostrando la fina piel de sus hermosas muñecas. Taehyung tiene una pulsera sencilla y delicada de aspecto caro, con una fina serpiente que engarza su cierre.


El peliclaro desliza sus dedos sobre el dorso de los del joven sosteniendo la respiración, y le coloca el guante introduciendo su mano, ajustando el enganche cuidadosamente a la muñeca.

Casi podría decir que no se llevaban tan mal, mientras lo hacía con tanta delicadeza. Jungkook siente como si su piel se erizase extrañamente. Presiente el vértigo y se relame los labios sin comprender de dónde salía eso.


Y Taehyung lo hace sin ni siquiera temblar ni un momento, a pesar de que sus entrañas se arremolinasen con una desconocida violencia.

Cuando termina su labor, él levanta la cabeza y se siente algo cohibido por los ojos y el aliento de Jungkook, que casi roza su mejilla, bajo aquel castaño oscuro casi negro de sus iris, capaz de reflejarle en ellos como un espejo.

Jungkook ni siquiera se había percatado de que su propio intento de evadir su cercanía había fracasado catastróficamente, y estaba mirándole como si tratase de leer las páginas en blanco de un libro que desconocía.


Ambos se paralizan un instante, antes de salir disparados en la dirección opuesta para escapar de aquella aura densa y jodidamente incomprensible.


Jungkook carraspea como si tuviera alguna especie de migraña atrapada en su garganta, y siente sus mejillas arder un poco.


Taehyung también lo hace, si bien consigue diluir su repentina e inconclusa timidez colocándose sus propios guantes y poniéndose manos a la obra para comenzar la elaboración. Iban por detrás del resto, y no lograrían pillarles a tiempo si no empezaban con la maldita poción corrosiva.


Y Jungkook parecía un elefante en una cacharrería, o no se enteraba de nada, o para ser tan bueno en Quidditch no hacía falta tener más de un 80 de IQ.

"Removed en sentido contrario a las agujas del reloj durante un minuto completo." Dijo Snape, mientras Jungkook removía con la mano izquierda en el sentido exactamente contrario al que indicaban sus palabras.


Taehyung le maldijo en voz baja, quitándole de en medio con un pequeño codazo. Si tampoco podía cortar los materiales, literalmente estaba haciendo el trabajo con un completo inútil.

Y así se lo hizo saber sin mayor problema, pidiéndole que se quedase al margen. Así que Jungkook se ofendió ampliamente por su arrogancia y comenzó a actuar por su propia cuenta, como las chispas saltaban entre los dos, se cargaron la poción corrosiva haciendo el estúpido, y el caldero comenzó a soltar un líquido pastoso y burbujeante parecido al del cemento.


Se derramó sobre la mesa, cargándose parte del mobiliario y alertando a varias parejas de alumnos que entraron en pánico.

Severus no sabía dónde meterse para que los alumnos de cuarto dejaran de gritar en el nombre de Merlín. Georgina lo pisó con sus zapatos, y tuvo que deshacerse de ellos percatándose de que su suela se había quemado. Según ella, iba a perder los pies e iba a llamar a su padre, que trabajaba en el Ministerio.


La situación finalizó cuando el profesor Flitwick entró a las mazmorras al escuchar el jaleo y se encontró con el gran conflicto. Corrigió aquello con un sencillo encantamiento cristalizante y los alumnos fueron evacuados.


No sin antes, claro, que Taehyung y Jungkook acabasen teniendo una cita personal antes del almuerzo en el despacho boticario del profesor de pociones.

Jungkook se rascó la frente y esperó en la puerta de su despacho antes de redirigirse hacia el Comedor. Taehyung llegó unos minutos más tarde y ambos compartieron un silencio extremadamente incómodo.


"Es tu culpa, Jeon." Le dijo Taehyung, sin miramientos. "Y voy a decírselo."


El azabache le mira con el ceño fruncido. "¿Quién empujó el caldero y lo derramó todo?"


"Disculpa, ¿quién echó piñones antes de que efervesciera?"


"¡¿Quién comenzó a gritarme que no sabía ni montar bien en escoba?!" inquiere Jungkook.


"¡Estabas removiendo en el sentido contrario, palurdo!" chirría Taehyung.


"¡Y tú estabas yendo por delante de las indicaciones, haciéndote el listillo!"


Severus Snape abre la puerta de su despacho y ambos se quedan en un cortante silencio. El adulto lleva su mirada de un lugar a otro, señala con la cabeza para que ambos entren a su despacho.


Se trata de una diminuta sala sin ventanas con estanterías que llegan hasta el techo, cargadas de botecitos y materiales para la elaboración de pociones, y un pequeño escritorio con una butaca antigua.

Snape se sienta y les mira con desgana. Jungkook siente la presión de sus ojos negros, aquella desagradable sensación de que Snape trataría de estrangularle sino fuera porque aún era un crío.


"¿Qué sois... animales...?" suspira el profesor. "Pensé que después de estos años había aprendido a comportarse como un adulto, señor Jeon. No obstante, su falta de madurez e irrevocable ansia por ser protagonista en cada evento, resulta cuanto menos... inspiradora."


Snape arrastra sus ojos hasta Taehyung.

"Y en cuanto a usted, señor Kim... le haré saber a su familia lo mucho que ha bajado su media este curso." Expresa con una voz grave. "A lo mejor le gustarían saber que en vez de cumplir con sus horas de estudio en la biblioteca, prefiere salir del castillo a deshoras para merodear por ahí como alma en pena."

Taehyung parpadea y baja la cabeza en un estricto silencio.

Jungkook le mira de medio lado. ¿Taehyung se estaba escapando del castillo y Snape se había dado cuenta? Huh, turbio.


"Muy bien." Suspira el adulto. "Como parece que ambos son incapaces de colaborar juntos, están castigados hasta que comprendan la importancia de la cooperación..., aunque su vecino no sea de su mayor agrado."


Taehyung levanta la cabeza, y emite una queja. "Oh, ¡venga ya, profesor...!"


Severus le manda a callar chistando y Jungkook pone los ojos en blanco. Seguro que, si él fuera el que se hubiese quejado en voz alta, Snape le hubiera subido su penitencia a asfixiarle bajo un Lazo del Diablo, como mínimo.


"¿Sí, señor?" acepta Jungkook pretendiendo una falsa obediencia.


"Empezando por esta noche... señor Jeon." Musita. "Acompañarán al Guardabosques del colegio en su labor por patrullar la zona colindante al Bosque Prohibido."


Genial, pensó Jungkook. Nada como una bonita excursión, con la persona que más odiaba del mundo. ¿Qué podía salir mal?

15 мая 2020 г. 22:57:19 0 Отчет Добавить Подписаться
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