chispasrojas B.R Chispasrojas

❝Jeon Jungkook jamás pensó que se convertiría en un superhéroe reconocido.❞ Spidergguk podía haber sido cualquier tipo, pero resulta que Jungkook es un joven surcoreano en prácticas universitarias, con un trabajo parcial en el periódico de la prensa local, y una ciudad de Seúl llena de delincuencia. El muchacho prefiere luchar contra las bandas mafiosas japonesas, y dejarse la piel en casos de villanos infumables, antes de atreverse a decirle un simple 'hola' a su amor platónico de la infancia, Kim Taehyung. El problema es que..., parece que su último enemigo está relacionado con la multimillonaria familia Kim, y quiere algo de Spidergguk, que ni el propio joven conoce. Aunque hubiera tenido más fácil investigar a la familia Kim, si Taehyung no estuviera profundamente enamorado de Spidy desde la primera vez que salvó su vida. ❝¿Logrará Spidergguk mantener su identidad secreta intacta?❞ ✦ Kookv [BTS] ✦ Marvel Universe Fanfic


Фанфик Комиксы 13+.

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✧ Capítulo 1

Las instalaciones científicas de Investigación, Desarrollo e Innovación, también conocidas como I+D+I de Seúl, están ubicadas al noroeste de la capital, en un reciente complejo tecnológico construido hace menos de diez años, que se centra en el avance del mundo de la ciencia y tecnología. La familia Kim, una de las más poderosas del país, ha centrado gran parte de su capital económico en dichas instalaciones, convirtiendo mencionado complejo en una superpotencia tecnológica envidiada por los países vecinos.


Kim Taehyung apenas había estado allí unas cuantas veces, más que cuando era niño. Si bien el joven continuaba cursando su carrera de grado de ingeniería, aún no se había sentido demasiado atraído por emplear sus prácticas en el mismo centro laboral regentado por su familia.

Y en ese momento, se encuentra allí, subiendo las escaleras con un grupo escolar de su campus, por puras cuestiones excursionistas. Todos llevan una tarjeta de identificación colgada del cuello, que les reconoce como estudiantes de la mejor universidad de Seúl, mientras que se tragan un montón de farfulla durante su visita guiada.


Las instalaciones son modernas e innovadoras. Bien iluminadas, y con un montón de pases de seguridad que aíslan a gran parte del personal trabajador, de las inoportunas visitas de jóvenes despistados.


Todo el grupo mantiene el silencio, aunque murmuran de vez en cuando, sintiéndose asombrados por el entorno de trabajo.


Las instalaciones científicas más importantes, se aíslan de las zonas de los visitantes, por pura seguridad de su integridad física, y contaminación.


En esta ocasión, el grupo excursionista habían llegado hasta una de las zonas de laboratorio. Podían haber tomado el ascensor, pero, tras una charla irrelevante sobre cómo funciona el sistema de ventilación y antiincendios, habían tomado pie para acercarse a un grupo de trabajadores de I+D+I, subiendo por una de las zonas privadas del personal.

Algunas plantas, por supuesto, eran completamente reservadas. Pero colarles en un laboratorio profesional, era algo que abriría las bocas de cualquier joven semi-adolescente que estuviera matándose a estudiar, con tal de conseguir trabajar en una planta inferior a la que estaban. Ya fuese por servir café, con un grado de ingeniería a la espalda.


En ese lugar había más de veinte trabajadores, vestidos con batas blancas, cabello recogido, y unas gafas especiales de lente azul, que filtraban la luz cuando usaban sus artilugios.

Todos los visitantes estaban alucinados, encantados con las tomas de muestras, los apuntes sobre las pizarras electromagnéticas, y los hologramas de programas científicos que hacían recogidas de datos cuánticos.


Estaba permitido tomar alguna que otra fotografía, pero sin utilizar el flash de las cámaras. Todos tuvieron que haber apagado sus dispositivos celulares para pasar al complejo, por motivos preventivos, y evitar las supuestas interferencias mundanas de los dispositivos, en los instrumentos profesionales del complejo.


A nadie le hacía gracia hoy en día no poder sacarse una selfie y twittear instantáneamente la ubicación de dónde estaban. Pero ya tendrían tiempo para presumir de su próximo lugar de prácticas, en el momento que finalizasen su carrera universitaria.

Algunos alumnos hicieron preguntas específicas sobre el instrumental que se utilizaba en esa planta, mientras los trabajadores continuaban en su fina labor, y Jason Lee se acercó hasta el grupo, dejando su bata blanca a un lado.


Era un hombre de no más de treinta cinco años, con una identificación pinchada en la solapa de su blazer grisácea. Cabello largo y blanco –probablemente teñido–, peinado hacia atrás. Unas finas gafas de montura plateada. Rostro cuadrado, y porte elegante.


Jason Lee era el vicepresidente chino del complejo de desarrollo e innovación, un biotecnólogo especializado en el desarrollo de sistemas biológicos y organismos vivos. Y otros derivados de modificación de productos o procesos, para usos específicos.


Su planta, en general, se dedicaba a la modificación genética, utilizando las bases de aplicación de la ciencia e ingeniería, y trataban materiales orgánicos e inorgánicos, para usarlos en sistemas biológicos.


En otras palabras, era un tipo brillante, y estaba generando millones de wons para la empresa.


El buen hombre, saluda y se presenta ante el corro de alumnos universitarios, dándole la bienvenida a su planta. Era un placer que estuvieran allí, y él iba a recibirles con su buena cara.

Taehyung conocía al señor J. Lee, desde hacía años. Desde que su padre, Kim Tae Pyung, le dejó una planta tan importante en sus propias manos.


Nunca había sido un tipo especialmente cándido. Aunque sabía dar su mejor cara ante los desconocidos, incluso llegando a hacerse el gracioso.

"Toda la aplicación tecnológica que utilice sistemas biológicos y organismos vivos, necesitan ser aislados tras esa cristalera de seguridad. ¿Os imagináis que se rompe, y morimos todos?" Dice el señor J. Lee, carcajeando suavemente. "Es broma. Nuestras técnicas in vitro de ácido nucleico, se recombinan con el ADN, creando una inyección directa en las células y orgánulos con los que experimentamos. No habría posibilidad alguna de contagio. A no ser que ya traigáis mononucleosis."

*Mononucleosis, conocida como la enfermedad del beso.

Algunos alumnos sueltan una risilla breve, y otros se sienten ligeramente anonadados. Taehyung pone los ojos en blanco. Por cosas como esas, le parecía tan insoportable el señor J. Lee.

Un amigo de Taehyung, Rim, tira del brazo del muchacho.

"Eh, mira eso." Le dice en voz baja, señalando a una pizarra electromagnética, donde había un montón de apuntes matemáticos. "Te juro que pensé que estaba escrito en morse. Vaya tipo de rompecabezas más absurdo."

Taehyung sonríe levemente. "Creo que ni el señor Yang, sabría resolverlo. Aquí dentro está más perdido que todos nosotros juntos." Dice en tono de burla, apuntando a su cara disciplinada, mientras se cruzaba de brazos a un lado del grupo.

Rim se ríe en voz baja, y con él, un par de amigos más de Taehyung.

Lo que hace que el señor J. Lee se disperse brevemente de su abrumador discurso, y encuentre con los ojos al muchacho.

Taehyung calla instintivamente. Pero su cabello rojo cereza no iba a pasar desapercibido entre el alumnado. Y J. Lee, no iba a pasar por inadvertido al heredero de los Kim.

"¡Oh! ¡Cuánto me alegra su visita, señor Kim...!" celebra el hombre, abriendo los brazos. "Déjeme que le salude apropiadamente, por favor."

Kim Taehyung suspira levemente, y atraviesa el grupo, saludando con una breve inclinación al señor J. Lee. Todo el mundo les mira. Jason Lee, por otro lado, se excede dejándole un familiar y excesivamente cariñoso abrazo al chico –como si fuera su ahijado o algo– más un comentario innecesario sobre su llamativo color de cabello teñido. Parecía que él prefería su cabello habitualmente castaño.

A todo el mundo le encantó su comentario, como si ambos fueran realmente cercanos.

¿Quién no iba a envidiar al joven Kim Taehyung? Tenía un próspero futuro asegurado, así como la seguridad de que trabajaría en un complejo científico tan magnífico.

"Querido ahijado." Suelta Jason Lee, confirmándole de lleno que pensaba pasarse de la raya, mientras sujeta sus hombros con un brazo. "¿Qué se siente al por fin poder visitar las instalaciones de su excelente familia? ¿nervios, asombro?"

"Bueno... recuerdo estar por aquí cuando era pequeño. Entonces algunas plantas aún estaban en construcción. El complejo ha mejorado muchísimo."

"¡Claro que sí, lo recuerdo! Trece años, ¿verdad?" dice el hombre, desviándose para hablar frente al resto, como si fuera algún tipo de propaganda electoral. "Era un niño curioso entonces, y ahora, un futuro productor de innovaciones y desarrollos para nuestro país. Todo un orgullo para la familia Kim."

Taehyung aprieta la mandíbula. Menudo tipo más cargante. Ni siquiera sabía por qué demonios su padre tuvo que haberle traído de China para dirigir I+D+I, en primer lugar.

"Es un placer visitar un sitio tan extraordinario como este." Expresa Taehyung, para salir del paso.

Él sonríe, y le dedica unas pocas palabras más, mencionando ciertos puntos fuertes sobre la gran dirección y objetivo empresarial establecido por Kim Tae Pyung.

"Oh, señor J. Lee." Dice una profesora del grupo. "Le importaría pasar por aquí, ¿para la fotografía grupal?"

"¡Claro que sí, póngase estas batas, por favor!" dice. "Podréis decir que algún día estaréis aquí de prácticas."

El grupo de visitantes –que está encantado– pasa por su lado y se distribuye las batas.

"Es... insoportable." Susurra Taehyung a un amigo suyo, haciendo una mueca entre la gente.

Todos se ponen las batas, y sonríen al cámara. Y Jason Lee no se pierde oportunidad alguna para atraer a Taehyung con un brazo, bajo su ala.

"¡Vamos, jóvenes, decid cheese!" les anima el señor J. Lee, con un tono estúpido.

Todos producen un sonidito cursi de cheese y levantan dos dedos. Son fotografiados con rostros sonrientes. Mientras que a Taehyung le apetece largarse de allí cuanto antes. Era la perfecta propaganda que querían tener, con alumnos universitarios. Qué pesadilla era tener que ser constantemente reconocido de esa forma.

¿Es que nadie pillaba el concepto de su cabello rojo? Quería ser reconocido, pero por ser diferente. No por acabar en las mismas instalaciones biotecnológicas de su familia.

"Bueno, bueno, chicos, espero que hayáis disfrutado de vuestra visita por los laboratorios." Dice el guía, levantando un puño. "El grupo que vino ayer se tomó una copa de champán en la última planta. Junto al balcón del despacho general. ¿Os apetece unas últimas fotografías, y algo que tomar?"

Los alumnos asienten y comentan que se morían por ver el balcón presidencial, y pasear por el despacho general del complejo. Eso iba a ser un sello memorable.

J. Lee se despide de los muchachos, y estos toman un lujoso ascensor de cristal, que les acompaña hasta la planta superior.

Tenían razón cuando decían que aquello era la guinda del pastel. Pues pasaron a un maravilloso despacho con trazos del siglo pasado, gruesas maderas y enmoquetado azulado. Un montón de cuadros de gente famosa y reconocida del país, y un par de empleados vestidos de cáterin, que les sirven varias copas a los muchachos (ya eran mayores de edad para ese tipo de bebidas).

Estaba terminantemente prohibido tocar nada, o sentarse en el sillón presidencial del despacho, frente a la pesada mesa de caoba. No obstante, más de uno se sentó a expensas de las prohibiciones, buscando tener una fotografía como si fuera el gran líder del complejo.

Taehyung se tomó un par de copas rápidas de champán que había sobre una bandeja, buscando algo que hiciese burbujear su cerebro para alejarle un poco de la presión de todo aquello.

Se fijó detalladamente en la refinada decoración del despacho de su padre. Llevaba años sin visitarlo.

A Taehyung le gusta la moda. Le encanta invertir su dinero en caprichos caros. Disfrutar de las marcas, de lo –en ocasiones– hortera e innovador. Quizá a veces adoraba demasiado la moda de los ochenta, por lo que no podía dejar de usar boinas, o cintas para el pelo. Chaquetas largas de color verde botella, que le hacían resplandecer como si fuera una esmeralda bajo el rojo cereza de su cabello.

Finos anillos de plata en muchos de sus dedos, y un porte ligeramente altivo que hacía despertar las envidias de los que les rodeaban.

Taehyung siempre había tenido todo lo que quería. Ropa bonita, dinero y regalos, como viajes y coches deportivos, el cariño de los empleados de su familia, y una maravillosa madre atenta. Aunque... ella había caído enferma en los últimos años de su vida. Y aquello había oscurecido algunos aspectos de su familia.

Su padre, Tae Pyung, nunca había sido un hombre sencillo. Demasiado ocupado en su trabajo. Profundamente implicado en los desarrollos de su empresa. Alguien con una imagen impecable para la prensa, y todos los inversores del país. Pero sin duda, con grandes carencias emocionales en su familia.

Taehyung no despreciaba a su padre. Le respetaba. Le quería un poco, en cierto sentido. Aunque no era sencillo acercarse a él, o que tratase de escucharle por más de dos minutos seguidos.

El pelirrojo había tenido muchas inseguridades internas durante su adolescencia, que le hizo replantearse las metas de su vida. Como su condición sexual, quién era, y quién quería hacer. Y por desgracia, Tae Pyung jamás había estado ahí para prestarle la atención que necesitaba.

Mientras que su madre, Ha-neul, caía enferma y encamada sin remedio alguno.

Y así, todo su posterior drama había acabado resumiéndose en una ingeniería científica, para seguir los pasos de su familia.

Taehyung no era tonto, aunque muchas veces pretendiese seguir la superficialidad de las personas de su alto standing. El muchacho tenía un cerebro privilegiado. Una mente brillante, que prefería perder entre las capas de tela, y el diseño de moda.

Aunque claro, eso era tan sólo uno de sus hobbies. Taehyung también bailaba ballet, y danza lírica, en donde había estado apuntado desde pequeño. Por lo que, aunque no estaba muy fibroso, sus músculos se encontraban fuertes y tenía una buena y atractiva forma física.

Apunte que tan sólo hacía que el resto de chicas/os de la faz humana pretendiese sentir algún interés en él. Joven, guapísimo, rico, y con una agenda fructífera. ¿Había un mejor plantel como amor platónico? Kim Taehyung era deseado, e inalcanzable, y todos lo sabían.

Si bien también era conocido por sus fiestones en un apartamento lujoso que organizaba de vez en cuando, con sus amigos del mismo mundillo.

Sus amigos se excedieron un poco más con la bebida, mientras tanto. Aunque claro, entre tanto subidón de estar en un lugar tan privilegiado como ese –donde tan sólo se habían abierto las visitas tras diez años de exclusividad y secreto laboral–, todos estaban más que entusiasmados.

Rim, y Geo, dos de sus amigos, se apoyaron en la barandilla exterior del enorme balcón. No era ni la una de la tarde, y la mañana estaba abierta y despejada. Los árboles verdosos bajo ellos, el césped cortado que rodeaba el complejo, adornando la entrada.

El aparcamiento privado yacía a un lado, así como un par de restaurantes, siendo todo una zona reservada y exclusiva para la entrada del personal laboral.

Era una condenada maravilla tecnológica. Un complejo innovador que empezaban a imitar con recelo en Europa.

Taehyung se acerca a la baranda con una copa de champán en la mano. Siente un gran mareo al mirar abajo. Tanto, que aprieta los dedos en el borde, pensando que iba a caerse.

"¿Eh, tío, estás bien?" le suelta Geo, agarrándole del brazo.

Había visto el repentino vértigo de su amigo, y como casi tiraba la copa de cristal al vacío.

Taehyung parpadea y asiente. "S-sí. No es nada."

Su compañero sonríe un poco, antes de que los oídos de todos se envolviesen en una enorme explosión, que les haría saltar por los aires.

*

Jungkook arrastra la bandeja de comida por la barra de autoservicio. No tenía demasiada hambre, así que se conforma con tomar un bol de arroz hervido, y una tortilla de verdura enrollada. Eso sí, deja un par de barritas de chocolate sobre la bandeja, que más tarde se guarda en un bolsillo de su sudadera.

El pelinegro se sienta en una mesa apartada del comedor, escuchando el soniquete del cambio de hora, que representaba el comienzo del almuerzo. Una televisión de plasma cuelga al otro lado del comedor, con el canal oficial del campus, retransmitiendo los reportes diarios.

Algunos alumnos se arremolinan junto a la barra de la cafetería, para servirse algo antes de perderse en la enorme biblioteca de la facultad.

Jungkook deja su mochila sobre la banca, y estira su cuello, girándolo hacia ambos lados. Le dolía una barbaridad. Y todo, porque había estado toda la maldita noche despierto haciéndole unos estúpidos arreglos a su cachivache de telarañas. Casi se carga el garaje de su tía Hana, con un maldito experimento por ver cuanto más podía mejorar la tensión de las cuerdas.

Sí – se había fundido siete baterías de coche, y un condensador de energía electromagnética, pero había logrado crear un fluido que se volvía tan fino y espeso, en cuestión de segundos, que se juraba que eso podría aguantar un par de toneladas o más, perfectamente. La cuestión era, cuanto peso podía aguantar su lanza-telarañas sin que le partiese la muñeca.

Y tras un montón de pruebas de presión, había logrado elaborar el condenado dispositivo. Tan pequeño, y tan elegante como una pulsera de mano. Y ahora llevaba dos, uno en cada muñeca.

No era fácil financiarse sus experimentos con el corto sueldo que le llegaba de su trabajo a tiempo parcial, siendo fotógrafo en un pequeño periódico de prensa local.

Eso, y tener que cumplir con su buen expediente académico, del que dependía la beca que le estaba proporcionando casi estar al final de sus estudios de ingeniería.

Así que, si tenía que morirse de sueño, por realizar ciertas escapadas nocturnas para salvar a la ciudad de la delincuencia, pues iba a hacerlo.

Total, dormir era lo único que no le traía algún beneficio económico o emocional en su vida. Aunque estuviera empezando a pasarle factura mientras se le caía la baba en el comedor, literalmente fantaseando con echarse una siestecilla.

"¡Kook-ah!" vocifera su amigo, apareciendo repentinamente y golpeando la mesa con ambas manos. "¡Por fin te encuentro!"

Jungkook pega un respingo que casi lanza la bandeja, y toda la puta mesa por los aires.

"¿Se puede saber dónde estabas? Llevo buscándote en la biblioteca desde la clase del señor Young Soo."

El menor resopla, cuando Hoseok se desliza, sentándose a su lado. Lleva una bandolera de cuero llena de apuntes desorganizados, y una montura de gafas sobre la punta de su nariz, que se levanta con un dedo. Iba vestido con unos pantalones altos de tela, abrochados sobre su cintura, y una camisa blanca arremangada.

Su cabello, castaño del color del chocolate, parecía extrañamente desordenado con unos dedos. Incluso él estaba nervioso entre tanto examen.

"Precisamente, con él." Contesta Jungkook, llevándose unos granos de arroz a la boca con sus palillos. "Me ha ofrecido hacer un trabajo extra para alcanzar la matrícula en su asignatura. Hmnh."

"Joder..." expira el castaño, observándole. "qué mala cara tienes, tío. ¿Otra vez has pasado la noche en vela?"

Jungkook frunce levemente el ceño, y mira de soslayo a su amigo, esperando que no fuera a reprenderle de nuevo. Pero, Hoseok se inclina a su lado, clavando los codos a un lado de la bandeja.

"Te funcionó el apunte que te di sobre la carga de la pulsera... ¿has logrado que funcione, o...?" pregunta en voz baja.

Jungkook levanta una mano y hace un gesto de OK con los dedos.

"Ha sido perfecto." Dice. "Pero me he fundido la batería del coche de mi tía. Tengo que pasarme por el taller para cambiársela antes de que..."

Los muchachos se encuentran hablando tranquilamente, justo en el momento en el escuchan un revuelo en el comedor universitario. Todo el mundo se levanta de sus asientos, señalando la televisión de plasma.

En el parte informativo del campus, se está dando la noticia de que ha habido un incidente desconocido en las instalaciones científicas de I+D+I, justo el lugar donde su grupo había realizado una breve visita el día de antes.

Jungkook se levanta de la mesa arrastrando la banca hacia atrás, y Hoseok levanta las cejas sorprendido.

"¿Una explosión, en el complejo I+D+I?" escuchan decir a un par de alumnos. "Pero si es imposible, si ayer nos explicaron que era un lugar tan seguro que..."

El pelinegro se acerca a la pantalla entre la multitud, llevándose su mochila raída consigo. Escucha con atención al presentador de la noticia, que parece hacer hincapié en la peligrosidad del asunto.

<Un grupo universitario de alumnos ha quedado incomunicado. Nos dicen que hay varios de ellos en peligro. Algo ha invadido una de las plantas de laboratorio.>

No podía ser posible. Tenían a compañeros de su curso allí, visitando las famosas instalaciones.

Jungkook entrecierra los ojos y se centra en las imágenes, tomadas desde un helicóptero policial. Desde lejos se observa, cómo una de las plantas de los varios edificios que formaban el complejo, se encontraban en llamas. Además, había personal ciudadano encerrado por las llamas, en la última planta.

El corazón de Jungkook acababa de dispararse en cuestión de segundos, comprobando que era peor de lo que imaginaba. Pero lo que más le hizo sentirse completamente perturbado, sin duda..., fue reconocer cierto familiar cabello rojo cereza.

Hoseok se lleva una mano a la cabeza, recolocándose las gafas con otro dedo.

"Dios y ahora qué..." masculla, entre el barullo de todos los estudiantes que se acercaban alarmados.

Y cuando va a decirle algo a Jungkook, sobre sus dudas sobre cómo podía suceder algo como eso, gira la cabeza y descubre que el menor se había esfumado. Una vez más.

*

Taehyung se agarra a la barandilla, tras la enorme explosión. El humo de la planta de abajo llega hasta su olfato. Todo el mundo está gritando. Sus compañeros universitarios dentro del despacho, son más afortunados que los cuatro o cinco que se encontraban en el balcón exterior.

El temblor provoca que todos necesiten agarrarse a algo, pero sus manos solo resbalan hasta que caen al suelo. Las copas se escurren de sus manos, y los cristales revientan con una fuerte vibración.

Una gran grieta se está abriendo en el balcón, que rompe el ladrillo, amenazando con la vida de los individuos. Taehyung se agarra a la baranda colando un brazo bajo esta. Todo su peso pende de un brazo tembloroso, que pierde su fuerza con el paso de los minutos.

Sus amigos penden de un hilo, como él.

Lo siguiente que escuchan, es una alarma incendiaria. Bomberos, y personal de seguridad, que se acerca para salvar sus vidas. Los gritos no les permiten escuchar demasiado. Tampoco el bombeo de sangre en sus oídos.

Pero algo está sucediendo en la planta de abajo. Hay alguien, buscando algo.

Y estaban en una planta demasiado alta para que alguien lograse rescatar al resto a tiempo.

El humo está asfixiando las plantas superiores. Y su grupo, junto a algún personal empleado y el par de profesores, se encuentra completamente aislado.

Un helicóptero de la policía sobrevuela el sitio, y los ojos de Taehyung se llenan de lágrimas, cuando las llamas le hacen sentir el suficiente calor como para sofocarse.

Iba a acabarse todo. Y de una manera tan absurdamente trágica.

No obstante, algo le hace desear que apareciese. Quería verle de nuevo. Sabía que volvería. No iba a abandonarle, él... nunca lo había hecho.

Spidergguk no se había demorado más de lo necesario para alcanzar el completo I+D+I.

El único problema, fue que tuvo que correr antes de poder elevarse en sus telarañas, para alcanzar algunos edificios del complejo, y llegar hasta el que estaba siendo atacado.

¿Quién narices podía hacer algo tan estúpido como eso? ¿Meterse en un edificio de alta seguridad de Seúl?

Ya había lidiado con estúpidos pretenciosos que intentaron robar hasta el banco más seguro de la capital. Había parado autobuses al borde de caer desde un puente. Y a un antiguo profesor de la universidad se le había ido la cabeza, hasta el punto de creerse un Buitre muy malote. Ese sí que le había dado problemas, cuando intentó suspenderle al descubrir que él era Spidy.

Pero por suerte, había acabado en un manicomio fuera de la ciudad, y lejos de cualquier arma tecnológica que le hiciera vestirse de negro, e intentar volar por el mundo como un pájaro nazi armado.

Sin embargo, estaba claro que conocía esa energía fluorescente. No salía de ninguna tubería, ni sistema de ventilación. Era perfectamente reconocible, y sabía quién cojones estaba metiendo su narizota en eso.

No podía creerse que estuviera haciendo otra vez eso. ¿Había llegado a un trato, o no? ¿De verdad tenían que volver a hablarlo de nuevo?

Spidergguk se balancea en un vuelo que le permite atravesar una gran cristalera rota. La planta está en llamas, y la gente se encuentra encerrada al otro lado de los laboratorios.

Él tan sólo busca al estúpido que estaba haciendo eso. Y se encuentra a un par de sabandijas vestidos de negro, y caras cubiertas, con un par de pistolas en las manos.

Había desvalijado una caja fuerte que había en una zona cerrada herméticamente. Debía ser algo bien valioso. Y teniendo en cuenta que debía haber más como ellos... supuso que ya se habían llevado lo que querían.

Spidergguk pasa a sus espaldas, y apoya las manos en su propia cintura, poniendo los brazos como jarras.

"Eh, colegas, ¿lo habéis vaciado bien de probetas?" formula, despreocupadamente. "¿queréis un traguito de ácido hialurónico? Venga sí, no veáis como se ponen las células procariotas con esa mierda. Ni en Tomorrowland."

Uno de ellos asiente con la cabeza, y el otro, a punto de responder a su broma, levanta la cabeza para comprobar que era el propio Spidy. Joder – el muy pesado salía hasta en las noticias.

"¡Hijo de p-!" le grita un hombre, levantando la pistola.

Spidergguk esquiva su disparo ágilmente, y abre mucho los ojos, dentro de su traje. Aquello no era una pistola normal – estaba cargada con algún tipo de energía resplandeciente.

"¿Pero qué rayos?" suelta el muchacho. "Casi me das, tío. Ten cuidado."

"Tú, asquerosa araña inmunda." Le dice el otro enmascarado, sonriendo, y sacando un llamativo táser. "A ti te estábamos esperando... te vamos a dar una buena."

Spidergguk levanta una ceja.

"Joder, cómo estamos hoy, ¿eh? y yo que pensaba sacaros por las buenas de esta..." Suspira el muchacho, preparando sus brazos en un estiramiento teatral. "¡Listo!"

Uno de ellos sonríe socarronamente, y saca unas estrellas metálicas, como si fueran shurikens electrificados, que lanza hacia Spidergguk.

Él esquiva el ataque subiéndose al techo. El chico lanza una poderosa ráfaga de redes que empuja al hombre hacia una pared, pegándolo a ella.

Y el otro no pierde el tiempo, disparando una inesperada red de su táser.

Spidergguk recibe el repentino golpe. Era una red muy similar a la suya, pero de color azulado, y electrificado.

De hecho, estaba creando fuertes descargas en su cuerpo, atravesando la fina segunda piel de su traje, y haciéndole ver durante un par de segundos júpiter de cerca.

No obstante, Spidergguk agarra la red pegada a su cuerpo, con una mano, y grita tirando con fuerza de ella, para arrancarla de su cuerpo.

Su tremenda fuerza logra zafarse de ello, aunque se le hubieran chamuscado hasta los dedos.

Pero el otro hombre ya ha salido corriendo. Spidergguk atraviesa la planta, y engancha su chaqueta oscura, en el mismo momento que el hombre le pasa un maletín plateado a alguien.

Junto a uno de los cristales que habían volado con artillería, había un vehículo volador, de color negro, que jamás había observado.

"Eh, acabamos de conocernos." Le dice Spidergguk, pegando un tirón de su chaqueta. "¿A dónde vas? ¡vamos a tomarnos un café al menos!"

El hombre cae al suelo y es arrastrado por el tirón de red de su mano.

"¡Aggh!" grita el tipo.

"Por cierto, me ha encantado el truco de los calambres. No te voy a engañar." Confirma Spidergguk, atándole con una rápida filigrana.

Pero alguien ya tiene el maletín, y se propone alejarse de allí con el vehículo volador. Los desconocidos les apuntan con artillería pesada a Spidergguk, y él se encuentra con los ojos negros de alguien desconocido.

"Creo que eso es mío." Le dice Spidergguk, con las manos levantadas. "Dejé ahí mis bailarinas personales para las clases de ballet ruso. ¿Te importaría devolverme ese maletín plateado?"

El vehículo no dispara, pero se aleja de la gran cristalera.

"¿No?" cuestiona Spidergguk, en voz baja. "Okay... tendré que tomarlo por mi cuenta."

Él espera unos segundos a que el vehículo diese la vuelta, creyendo que iban a marcharse de allí. Era una especie de coche ultraligero, con una hélice bajo las ruedas, similar a la de un avión o helicóptero. Tan sólo podían haberlo sacado de algún sitio con vehículos militares, y así lo cree, cuando su visión detecta la marca pintada de negro, que habían pintado al repasar todo el vehículo con un spray.

Spidergguk corre hacia el ventanal entonces, y lanza una rápida red que le engancha al vehículo. Da un fuerte tirón para balancearse hacia él, e intenta colarse en su interior.

Pero lo que le espera a dentro le hace casi salir despedido de allí por voluntad propia.

El hombre que sujeta el maletín, rompe su propia máscara negra abriendo la boca. Unos colmillos largos y afilados deforman su mandíbula, y su piel, que se torna grisácea en los labios, despiden un aliento putrefacto.

Jungkook siente un profundo asco, aparte del breve pánico que le llena por completo.

El contrario suelta un grito desgarrador. Algo parecido a un animal iracundo.

Y una garra araña su pecho, rasgando la fina y perfecta licra de su traje azul y rojizo. Lanza a Jungkook del vehículo volador, y el muchacho, se hunde en una caída desbocada con posibles nefastos resultados.

Se da unos segundos para pensar en qué cojones había pasado. De donde había salido ese ser. Además, estaban utilizando una tecnología energética que ya conocía de algo.

Spidergguk estabiliza su caída y lanza una red hacia una zona exterior del edificio. Cuando la engancha, siente un fuerte tirón en el músculo de su brazo. Todo su peso se cuelga en ese momento, provocándole que saliese disparado hacia arriba de nuevo.

Jungkook se preocupa durante un instante, cuando logra pegarse a un cristal tornasolado del edificio. Siente un fuerte mareo. El corte de su pecho es profundo, y tiene varios trazos rojo oscuro. Puede sentir el escozor de su herida, y el sudor bajo su traje.

Entonces toca la pulsera plateada de su muñeca, y cambia el comando para producir una espuma helada, que busca una cicatrización rápida. Algo que le permitiese no desvanecerse en su intento.

Jungkook puede escuchar los gritos de la gente en ese momento, mientras un camión cisterna se prepara bajo el edificio. Ya hay bomberos y policías en el lugar. Y probablemente, estarían intentando subir entre las llamas.

No podía demorarse más si quería echarles una mano.

Spidergguk suspira y sorbe el aire entre sus dientes.

"Venga... campeón." Se murmura a sí mismo, terminando el rociado de espuma sobre su pecho. "Te necesitan..."

Jungkook se prepara, lanza otra de sus redes, para subir. Busca la planta superior, asfixiada por las llamas. Él entra ágilmente, por uno de los cristales rotos. Todo el mundo estaba sudando, y una de sus profesoras universitarias, estaba pidiéndole paciencia a los muchachos.

Todo el mundo gira la cabeza para encontrarse con Spidergguk.

"Miss..." saluda Jungkook de forma divertida, haciendo un gesto con su mano.

"¡¿Sp-spidergguk?!" suelta ella, sorprendiéndose.

"¡Spidergguk!"

"¡Spidy!"

La gente desesperada se viene arriba con la aparición del chico. Todos le conocían a esas alturas, y tras esos años de cuestionamiento social. Él les informa que había un equipo de bomberos abajo, y que se mantuvieran pegados a las ventanas para poder respirar.

Las llamas no iban a subir más, les dice, mientras busca con su mirada a Taehyung.

El grupo parece sentirse más aliviado, aunque su desesperación no cesa. Todo el mundo comienza a hacer indicaciones hacia el balcón. Varios alumnos del grupo se habían quedado atrapados al otro lado del despacho. Una gran grieta estaba despedazando el lugar elevado, tras la explosión del piso de abajo.

Spidergguk no tarda ni dos segundos en lanzarse hacia el otro lado. Aunque frena sus pasos, cuando comprueba la inestabilidad del sitio.

Él encuentra el cabello rojizo de Taehyung al otro lado. Eran cuatro personas. Y las cuatro estaban muy quietas, arrodilladas junto al suelo, y en el rincón de la barandilla, sujetándose.

El grupo entero les había estado dando indicaciones para que no se movieran. Pues cualquier mínimo movimiento, iba a llevarles a todos a una gran caída de varios pisos.

Taehyung era el que peor posición tenía. Pues la explosión le había lanzado sobre la barandilla, y sus pies no tocaban el suelo desde hacía un rato. Su brazo se estaba escurriendo, y el temblor que le producía estar tan alto iba a terminar de desprenderle.

Taehyung no se atreve a levantar la cabeza, pero escucha como sus compañeros le piden auxilio. Spidergguk actúa con precaución antes de aventurarse.

"Vale... muy quietos todo el mundo." Dice Spidergguk, con voz grave y amortiguada por la máscara de su traje. "No os mováis ni un milímetro."

Spidergguk lanza una rápida red hacia el brazo de Taehyung, que aprieta su brazo con un lazo en la barandilla. Taehyung jadea entonces, con sus ojos llenos de lágrimas. Podía dejar de ejercer tanta fuerza para no caerse.

Después, Spidergguk se encarga de todos, uno a uno. Se engancha al borde del edificio, y ayuda a entrar a los chicos. A sus compañeros de facultad, con los que apenas había hablado.

El suelo estaba inclinado, y era fácil cometer un resbalón que acabaría por desprender al resto, por lo que, se lo tomó con una enorme calma.

Primero, Rim, estúpido y superficial como ninguno. Que se encontraba más cerca de la puerta.

Segundo, Geo, tan rico y flipado que todavía se preguntaba cómo narices era que estaba haciendo una ingeniería.

¿De verdad no tenía un cacahuete como cerebro?, se había preguntado Jungkook durante todos sus años universitarios. Supuso que sus padres le pagarían bien las costosas matrículas del centro.

Tercero, un chaval cuyo nombre ni recordaba, que estaba más o menos cerca de Taehyung.

Jungkook tuvo más dificultades para extraer a este. De hecho, el balcón pareció descolgarse un poco más, con unas placas que resonaban bajo los pasos temblorosos del chico.

"Tranquilo..." murmuró Spidy, pidiéndole paciencia.

Él vuelve a mirar a Taehyung de soslayo, sintiendo el terror del cuarto chico. No era fácil estar colgado en una posición tan incómoda y peligrosa, y esperar a que te rescatasen el último.

Pero en un orden lógico, Jungkook no había tenido más remedio que hacerlo. Además, había asegurado a Taehyung con unas redes en su brazo casi dormido, para asegurarse de que no fuera a perderle de ninguna forma.

Jungkook ayuda a subir al despacho al tercer chico, y se dispone a lanzarse fuera del balcón, para agarrar a Taehyung.

Era un proceso muy sencillo, se engancharía en cualquier lado, y se acercaría a él para sujetarle en sus brazos. No iba a tener de qué temer si él estaba ahí para sujetarle. Y Taehyung lo sabía perfectamente, pues no era la primera vez que se habían cruzado.

Si bien, Jungkook había estado intentando evitar a Taehyung a toda cosa durante los últimos meses. Era... una situación un poco peliaguda, a la que aún no quería enfrentarse.

Pero entonces, una segunda explosión de tuberías –por el calor de las llamas– hace que su planta tiemble a los pies de todos.

Jungkook maldice interiormente, cuando todos caen al suelo asustados, y el balcón termina por descolgarse.

El joven reacciona instantáneamente. Se lanza como a una piscina, tan sólo que de cincuenta metros. Cincuenta metros de vacío.

Tan sólo tiene que lidiar con un enorme problema. Que Taehyung estaba enganchado por sus telarañas, a un enorme trozo de metal que él mismo había provocado. Y el peso de eso le arrastraría hasta el fondo, para aplastarle tras su caída.

No obstante, Jungkook agradece tener unos sensores nuevos en sus pulseras, y abre los brazos para lanzar dos telarañas verticales que frenase la caída de su compañero.

Con una, se engancha al edificio. Y con la otra, atrapa el pesado balcón, que vuelve a dar un frenazo en el aire.

Escucha a Taehyung soltar un gemido ahogado. Quizá tendrían que vendarle el brazo después de eso. Pero al menos, aún estaba con vida.

Spidergguk se esfuerza al máximo, y une ambas telarañas con sus brazos. Después, lanza unas pocas más, creando una red que se asegurase de mantener el trozo flotando sobre el vacío.

Todo el peso es soportado por los finos e indestructibles hilos que él mismo había creado.

Para eso le había servido las finas instrucciones del cerebrito de Hoseok.

Jungkook resopla, y agradece que la noche de antes se la hubiese pegado en vela para resolver el asunto. Ya había tenido serios problemas años atrás, la vez que retuvo a un autobús entero –en el que el propio Taehyung iba montado– y todos sus amarres se deshacían poco a poco.

Spidergguk deja listo el agarre, y se desliza por las hebras, bajando hasta el enorme trozo metálico de balcón. Taehyung estaba en muy mala posición, colgando hacia el vacío.

El arácnido se desplaza, y desliza a su lado, agarrándole con un par de brazos.

"A-ahw." Se queja Taehyung, por el dolor palpitante de su brazo.

"Lo siento mucho..." murmura Spidy, deshaciéndose del lazo de redes de su brazo, con un breve rayo láser, preparado para tan sólo actuar como un cuchillo sobre las redes orgánicas.

Taehyung le observa con los ojos muy abiertos. Y se agarra a Spidergguk con algo de miedo, sintiendo el gran vacío bajo sus brazos.

Pero pierde todo el terror que electrifica sus venas, cuando Spidergguk le sujeta con firmeza.

No había qué temer en sus brazos. Y no era la primera vez que lo había estado. No era la primera vez que había salvado su vida. Por suerte, o por desgracia.

Aunque Taehyung ahora no podía arrepentirse por vivir una situación cercana a la muerte, si podía volver a abrazarle de nuevo. Por fin le tenía allí. Por fin podía verle de nuevo.

Su corazón retumbaba por la adrenalina en sus venas, pero en ese instante, lo hacía por él.

Taehyung cierra los ojos y reposa su cabeza bajo su cuello. No le importaba quien fuera, o qué estuviera ahí debajo.

Cuando estaba en el instituto, su autobús estuvo a punto de caer desde uno de los puentes de Seúl, tras un accidente automovilístico. Todos los alumnos habían salido a tiempo gracias a un chico vestido de araña. Y él, que estaba sentado entre los primeros asientos, se había quedado colgado de un cristal, que había arañado su ropa, sosteniéndole en el aire.

Taehyung no pudo creerse cuando aquel chico enmascarado bajó por todo el autobús cuidadosamente, tan sólo arriesgándole para sacar al último muchacho con vida.

'No tengas miedo. Estoy contigo.' Le dijo con una cándida voz, cuando él estaba llorando.

Y él, había dejado de llorar... y Spidergguk le había salvado por primera, vez la vida. Después, se lo había encontrado en alguna calle nocturna por casualidad. Más que nada, reteniendo atracos, o situaciones peligrosas.

Y Taehyung se había enamorado de él viéndole en la televisión, los programas especiales de investigación y teorías sobre aquella persona enmascarada. Dios, mucha gente había desconfiado de él durante los primeros años. Pero Taehyung sabía que quien estuviese detrás de esa máscara debía ser la persona más valiosa del mundo.

Alguien que arriesgaba su integridad física por los demás. Que se sacrificaba por desconocidos, e intervenía como un profesional – aunque probablemente, casi tuvieran la misma edad.

Y había estado tantos años buscándole, intentando perseguirle por las calles. Intentaba no hablar con nadie de eso, claro está. Mucha gente lo detestaba, le tenía miedo. O desconfiaba de él. Otros le idolatraban. Y había un gran puñado de nenas adolescentes, universitarias, y amas de casa que querían hacerle un hijo, o invitarle a una buena cena, y un par de roneos bien intensos.

Debajo de ese traje de licra tenía que existir un pedazo bombón, esperando a ser mordisqueado.

Pero lo que Taehyung sentía..., era admiración absoluta. Amor platónico, de ese bueno. Del que sientes por los Idols, que tan sólo miras suspirando, y agradeciendo que existieran. Ese tipo de amor incondicional que no importa si es correspondido o no.

Él quería pagárselo. Quería sujetar sus manos, aunque no pudiera ver sus ojos, y decirle lo mucho que le apreciaba por aquello. Porque le amaba muchísimo, y le esperaba que no le sucediera nada malo entre tanto peligro.

Taehyung estrecha su brazo adorándole demasiado. Y Jungkook se encoge un poco.

"Sabía que aparecerías..." le dice Taehyung, con una voz increíblemente suave.

Ni siquiera vuelve a temblar en sus brazos, y se mantiene quieto obedientemente, mientras Spidergguk busca una zona a donde subirse cargando al muchacho.

Bueno, lo que Jungkook sentía por Taehyung estaba fuera de serie. Le conocía desde el instituto, aunque jamás se había atrevido a decirle algo. Algo sin... tartamudear.

Porque Taehyung era increíblemente guapo, y su sonrisa podía iluminar cualquier cielo oscuro. Y eso a Jungkook le daba más miedo que lanzarse a una pecera llena de tiburones.

Taehyung era ese tipo de personas inalcanzables. Tan fuera de su mundo, de su clase social, y de su personalidad – que ni siquiera entendía cómo demonios seguían siendo ambos de la misma raza humana. Aunque él mismo a estas alturas... hubiese mutado un poco.

Claro, era súper sencillo pensar que Taehyung era otro de los típicos niños ricos y tontos de Seúl. Todo su aspecto mostraba eso. Su ropa, su cabello llamativo, su manera despreocupada de moverse por la vida.

Pero Jungkook sabía a ciencia cierta, que Taehyung era tan brillante como su propio mejor amigo, Hoseok. Le había visto resolver teorías en la pizarra, sacar notas excelentes en sus trabajos, y exponer presentaciones como si no tuviera miedo a lo que la gente podía pensar de él. Y muchas veces, él prefería no escoger tema de presentación, y tomar lo que sobrase del resto.

Parecía que no le tenía miedo a eso. Y no sabía si era por presumido y demostrar más ante los demás, o... porque realmente no tenía preferencias en los diferentes aspectos de la ingeniería.

Así que Jungkook se inclinaba porque Taehyung guardaba en su interior más cosas de las que el mundo completo pensaba. Aunque su aspecto físico y su apellido Kim era tan llamativo, que difícilmente superarían el hecho de que tenía un interior increíblemente interesante.

Y él mismo, no era nadie lo suficientemente seguro como para acercarse y preguntarle. De hecho, tan sólo se habían cruzado algunas veces en sus años de estudios, y Taehyung le había hablado con naturalidad, preguntándole por si podía dejarle un bolígrafo, pañuelos, o sencillamente, el último párrafo que había apuntado, que Jungkook se había puesto más nervioso que un flan y había hecho el estúpido, poniéndose como un patoso delante del chico.

Deseaba fervientemente, martillearse la cabeza por eso.

Jungkook busca una de las cristaleras abiertas de varias plantas más abajo –que ya habían sido evacuadas, aunque estuviesen fuera de peligro– y se cuenta allí mismo con Taehyung.

El arácnido baja a Taehyung con cuidado de sus brazos, y el pelirrojo hace pie, deseando no separarse de su héroe.

Jungkook parpadea bajo la máscara, y se preocupa bajo su brazo.

"¿Estás bien?" le pregunta Spidy, ladeando la cabeza y comprobando su estado.

"Uh..." jadea Taehyung. "M-me duele..."

Él toca su brazo con unos dedos enguantados. "No te preocupes... no creo que sea nada más que un desgarrón muscular. Baja las escaleras de seguridad, no tomes el ascensor." Le dice con voz conciliadora. "Los bomberos están en la planta de arriba, están evacuándoles a todos."

Pero Taehyung se queda estático, mirándole con grandes ojos redondos. Esa era una de las cualidades del pelirrojo. Tener unos ojos enormes, castaños e increíblemente rasgados. Expresivos, como un libro abierto, aunque tan sólo mostrase lo que él deseaba mostrar.

Y en ese momento, era un corderito.

Jungkook le pregunta que, si le ha entendido, intentando hacer que el chico reaccionase. A lo mejor se había quedado tan trastornado que necesitaba que le bajase hasta el suelo él mismo.

Pero no quería que la prensa y la policía que se acumulaba abajo, empezase a fotografiarle, o a lanzarle improperios para que se desenmascarase en el nombre de la ley.

"T-Taehyung..." formula Spidergguk, con voz vacilante.

Entonces, el pelirrojo da unos pasos hacia él, y suspira, sintiéndose tan afortunado.

Spidergguk acaba de pronunciar su nombre. Sabía cómo se llamaba. No estaba loco. No era el único que había estado pensando en él todo ese tiempo.

Quizá le conocía... quizá le importaba de verdad. Por eso era su salvador. Y no era casualidad de la vida que se hubieran cruzado.

Taehyung se siente increíblemente emocionado por eso, descubriendo que incluso Spidergguk se encontraba herido, con un gran arañazo en su pecho.

El enmascarado se siente increíblemente estúpido por haberle llamado por su nombre de pila. ¿En qué demonios estaba pensando? Prácticamente se le había escapado entre sus labios, sin pensarlo demasiado.

Aunque claro, Kim Taehyung era reconocido como el heredero del imperio Kim. Quizá podría excusarse en el futuro con algo como eso.

"¿P-puedo agradecerte que me hayas salvado?" pregunta Taehyung, repentinamente.

Spidergguk contiene su aliento.

"Sé cómo te sientes... no te preocupes, ¿de acuerdo?" Responde. "No me debes nada."

"N-no." suspira el pelirrojo, intensamente. "Por favor... déjame agradecértelo. Me has salvado la vida dos veces."

El arácnido contempla a Taehyung, con unos ojos llenos de lágrimas y algo rojizos por la irritación. Eran casi de la misma altura, aunque el menor había conseguido un par de centímetros más durante ese último año.

Jungkook no se hubiera visto capaz de mirarle directamente, si no hubiera sido por su máscara.

Los ojos de Taehyung eran increíblemente profundos. Preciosos y molestos. Un lugar donde perderse. Y él ya tenía demasiados aspectos de su vida con los que perderse.

Spidergguk asiente con la cabeza, y espera que Taehyung le diga algunas como agradecimiento, antes de largarse.

Pero el muchacho tan sólo da unos pasos más y se abalanza sobre él. A Jungkook no le da tiempo a reaccionar demasiado. Aunque quizá se trataba del efecto Taehyung.

Era imposible reaccionar decentemente a su lado.

Taehyung hace un movimiento atrevido y extiende sus manos, para sujetar el rostro del enmascarado. Posa sus labios sobre los del chico, por encima de la fina licra de combate.

Jungkook se siente paralizado, y sus mejillas se ruborizan hasta niveles preocupantes.

Era un beso indirectamente directo. Y Taehyung prácticamente, iba a empezar a temblar sobre sus labios.

La intensidad de lo que siente queda plasmada en un cálido beso donde sus labios tibios se transmiten, uno sobre otro, aunque no llegasen a probarse realmente. Si bien Taehyung ladea la cabeza, para dejar un par de besos más sobre su máscara. Lentos, y que llenan su pecho.

Era su forma de hacerle entender lo que sentía por él, y su agradecimiento. Aunque no le permitiese volver a besarle nunca más.

Jungkook ni siquiera puede tragar saliva, y sus ojos se cierran levemente, sintiendo aquel extraño contacto por primera vez en su vida.

Taehyung se separa suavemente, y le mira con una gran admiración y aprecio en sus ojos, dejando una caricia con sus dedos, sobre su cuello.

Su compañero, por otro lado, se siente levemente traspuesto. Su amor platónico acababa de robarle su primer beso, y su respiración se había vuelto entrecortada, con el corazón golpeteándole justo bajo el esternón.

"Gracias, Spidergguk." Pronuncia entonces el pelirrojo.

Taehyung no dice nada más y reposa en un silencio, mirándole como un crío bonito que hubiera deseado más besos. Aunque, como era de esperar, Spidergguk se aleja unos pasos, y se esfuma por la ventana.

Las mejillas del pelirrojo se tornan del mismo color al pensar que Spidergguk ni siquiera le había rechazado. Y el muchacho se lleva las manos a las mejillas ardientes, muriéndose de vergüenza.

No era su primer beso, ni mucho menos. Pero había esperado por ese beso muchísimo tiempo.

*

La vista del peligro estaba centrada en las noticias de por la mañana. Él, había conseguido coser con unos puntos el enorme desgarrón de su pecho el día de antes. Y el resto de los civiles del edificio, no habían sufrido ningún otro peligro. Tan sólo estaba esperando a que dieran el parte oficial de aquello, que, como todo apuntaba, sería apuntado a una explosión de tuberías.

Aunque él supiera que había mucho más que eso.

Por suerte, había conseguido descansar mejor esa noche, si bien se la había pasado sonrojándose a cada tanto que cerraba los ojos, pensando en cómo Kim Taehyung le había besado.

Jungkook casi se atraganta con los cereales cuando su tía Hana suelta una batería de coche fundida sobre la mesa de la cocina.

"P-puedo explicártelo." Balbucea el muchacho, levantando un dedo.

Ella se cruza de brazos, su cabello castaño y canoso está recogido tras su nuca, en una trenza que descuelga por su espalda. Hana no tenía más de cincuenta años, y era la hermana pequeña de su madre, fallecida cuando él ni siquiera sabía pronunciar desoxirribonucleico.

"Ya. Claro. ¿Y esto también, puedes explicármelo?"

Ella suelta una bolsa de ropa sobre la encimera. Toda, absolutamente toda, está tintada de colores azules y rojizos.

Jungkook levanta las cejas, y piensa en su mejor coartada.

"Ya sabes es... mi uniforme del concurso de Thales."

"¿Has vuelto a lavar ese maldito uniforme?"

Jungkook asiente con la cabeza, llevándose una cucharada de cereales a la boca. "Se ensucia muy rápido."

Ella suspira, y se pasa una mano por la cabeza. "Te he dicho mil veces que no metas nada más en la lavadora cuando eches a lavar el condenado uniforme."

"Perrdfrrdddón, Han." Masculla Jungkook, masticando cereales.

Hana ataca a la cafetera, y se sirve algo bien cargado. "Además, ¿eso de Thales no era de cuando estabas en el instituto?" apunta dándole la espalda.

Gracias a dios, el azabache ya se había levantado de la cocina, y se encontraba recogiendo sus cosas. Promete poner una lavadora correctamente la próxima vez (y no a oscuras – intentando lavar su condenado traje), y recoge sus cosas de la universidad, cámara fotográfica, y la batería fundida.

"¿A dónde vas tan pronto? Pensé que los jueves entrabas más tarde." Duda su tía, tomando un sorbo de café ardiente.

"¡Al taller, la batería!" vocifera Jungkook, largándose.

El sonido de la puerta retumba al otro lado de la casita. Y Hana resopla, esperando que Jungkook, al menos, no estuviera metiéndose en problemas una vez más.

Ya había visto las noticias las suficientes veces durante esos años, como para saber que el mundo estaba mal organizado. Y aunque nunca lo hubiesen hablado directamente, era inevitable pensarlo. Como su único familiar, le había descubierto demasiadas veces llegando tarde – o actuando con comportamientos excesivamente extraños.

Sólo esperaba... que Spidergguk no se metiera en más problemas de los que ya había tenido.

*

Jungkook se pasó por el taller para deshacerse de esa batería, y del montón más que se había fundido cargando sus pulseras. Se hizo con otra, que encargó para cuando su tía Han se pasase más tarde.

Era un chico afortunado porque Hana no fuera una persona especialmente metomentodo. Aunque sí que siempre le había echado un ojo –era normal, puesto que aún seguía siendo muy joven–, nunca había llegado a ser agobiante ni asfixiante como los padres de alguno que otro amigo que había tenido.

Desde luego, Hoseok era el mejor amigo que se había conseguido desde el instituto. Ambos vivían relativamente cerca, estudiaban lo mismo, y eran estaban lo suficientemente metidos en su propio mundo como para llevarse casi como si fueran hermanos.

Jungkook jamás quiso compartir su secreto con nadie, aunque no tuvo más remedio que descargarse con Hoseok, una vez hubo llegado el momento. Además, sus previos enfrentamientos le habían hecho saber que necesitaba un aliado.

Y dios, Hoseok no era sólo un aliado. Era una fiera investigando a la gente. Ambos se habían hecho con un montón de información del profesor previo que habían tenido, hasta el punto de desenmascarar su identidad secreta. Y desde entonces, eran más que fieles compañeros. Sin secretos.

Hoseok incluso sabía lo profundamente jodido que se sentía con Kim Taehyung. Y eso que Jungkook, en el tema sentimental, era más que introvertido. Casi asexual con el mundo que le rodeaba. No es que no tuviera ojos y le gustase observar de vez en cuando, a alguno u alguna.

Pero los asuntos de las relaciones personales ya se iban lejos de su mano.

Hoseok sabía que su amigo podía haberse fijado en cualquiera, pero lo tuvo que hacer en ese chico. En el muchacho más inalcanzable de Seúl. No podía haberse fijado en alguien de su barrio, u otro chico del campus. No. En el maldito pelirrojo de Kim Taehyung. Al que no se atrevía ni hablarle.

Taehyung se encuentra esa mañana en la cafetería del campus. Había recibido innumerables cartas y comunicados de disculpas por lo sucedido, él, y todo su grupo de excursionistas.

Y todo el mundo parecía haberse tragado el asunto de la explosión de tuberías, mientras que él tenía más que claro que había algo detrás de eso.

La empresa de los Kim I+D+I tenía una reputación que mantener. Aunque todo el mundo parecía entender que aquello había sido un incidente aislado. Y mientras que algunos agradecían y hablaban de cómo Spidergguk les había salvado la vida – incluso capturando a Kim Taehyung en su caída... otros detestaban la aparición del arácnido, mientras mencionaban que tan sólo había ensombrecido los verdaderos actos heroicos de la policía y bomberos.

No obstante, habían capturado a un par de miembros de una desconocida banda, que Spidy había dejado atrapados bajo sus telarañas. Y Taehyung había logrado hablar con él, y agradecérselo con un besito.

El chico tenía el brazo entablillado, bajo la chaqueta esmeralda de mangas anchas que llevaba esa mañana.

Taehyung se sienta en la cafetería sin demasiado apetito por mordisquear algo, tan sólo permitiendo que su estómago se llenase de mariposas pensando en cómo Spidergguk había pronunciado su nombre.

<T-Taehyung...> Como con cariño, y delicadeza. Con un toque cálido que le sentir hasta calor.

¡Dios, sabía su nombre! ¡Su nombre de pila!

El pelirrojo suelta un profundo suspiro, que hace que el resto de sus amigos gire la cabeza en la mesa, para observarlo. Incluido Gyeong, el chico con el que había estado hasta hacía varios meses saliendo. Ambos lo habían dejado más bien rápido – sin tener mucho más que compartir que unos besos, y las mismas aficiones de niños mimados, que al final, no iban a ningún lado.

"¿Estás bien, Taehyung?" le pregunta, con una ceja levantada.

Taehyung rápidamente se ruboriza, sintiéndose increíblemente estúpido por estar pensando en su momento con Spidy.

A ver cómo le contaba a cualquiera de ellos que se encontraba profundamente enamorado de Spidergguk, y que su héroe había permanecido quieto bajo su beso.

El mero hecho de que hubiera estado a punto de morir, pasaba a segundo plano nada más que por haber regresado a sus brazos. Llevaba tanto tiempo esperándole, que empezaba a sentirse un poco yonki del miedo. No es que quisiera hacer cosas peligrosas para llamar su atención, ni nada de eso... pero ya se moría de ganas por volver a verle. Y si alguien quería atracarle en la noche, él se iba a hacer el pobre desprotegido, aunque supiera defensa propia, y tuviera un spray de pimienta en el bolso.

Es más, daría cualquier cosa por chocarse con él por la calle, aunque ni siquiera supiera de quién se trataba. ¿Y si él también le amaba en secreto? ¿Y si podían hacerse amigos o algo? ¿Le dejaría besarle de nuevo? ¿De qué color serían sus ojos? Se sentía como un teenager obsesionado con su Idol.

Taehyung se decide por levantarse y buscar la biblioteca para prepararse para sus futuras prácticas, ignorando la charla superficial de sus amigos. Necesita un rato de soledad para intentar estabilizar su corazón emocionado.

Cuelga su bolso verde oscuro con toques de cuero, de su hombro bueno, y sale del comedor, chocándose de bruces con uno de sus compañeros.

Jeon Jungkook ni se tambalea en su desafortunado encontronazo. Aunque Taehyung, resbala hacia atrás y casi se cae de culo de manera increíblemente vergonzosa.

Si no fuera porque Jungkook acababa de sujetar su cintura con una agilidad sobrehumana, y ya se encontraba ayudándole a estabilizarse con cuidado.

Ambos se miran un segundo.

Los ojos casi negros de Jungkook son capaz de reflejar todo el comedor, como si fueran una perla negra pulida. El joven ni siquiera le había tocado el brazo entablillado, que reposaba bajo la manga de su larga chaqueta – como si supiera dónde debía poner su mano.

"Oh..." exhala Taehyung, asombrado.

"D-disculpa. Estaba hablando con...-" Adelanta Jungkook soltándole, y apartándose el flequillo oscuro con los dedos.

Taehyung niega con la cabeza, desviando la mirada y culpándose a sí mismo con educación.

"Perdón... no sé dónde tengo la cabeza últimamente, no estaba mirando..."

Jung Hoseok está al lado del chico, y aprieta la mandíbula, pasando una mano sobre el cordón de su propia bandolera.

"Bueno, vamos a... comer." Dice el pelicastaño, tratando de zafarse de una situación tan increíblemente incómoda como esa.

Su amigo Jungkook iba a estar saltándose toda la hora de prácticas de álgebra después de su estúpido y romanticón encontronazo. Aunque hubieran sido tres segundos contados.

"S-sí." Dice Jungkook.

Los tres chicos planean continuar con su vida con normalidad. Era un tropezón, no estaban en una película mala de estas que ponen un domingo por la tarde.

Pero entonces, Gyeong se acerca rápidamente a ellos. El muchacho toma por el cuello de la sudadera gris a Jungkook, y acerca su rostro al del muchacho.

"¿Jeon? ¿Por qué demonios no miras por dónde coño pisas?"

Jungkook no puede ni siquiera creérselo. Tenía que estar de coña. Ya no estaban en el instituto. ¿A dónde iba con ese mal genio?

Hoseok levanta la voz para decirle que se tranquilice. Todos sabían que Gyeong tenía un serio problema con Taehyung. Era su ex-novio. Y fuera lo que hubiese pasado entre ellos, no podía pasar página. Aunque el cereza hubiese pasado de libro entero.

"Discúlpate con Taehyung, y vuelve a tu barrio de marginados, sucia rata." Le lanza el tipo, regalándole su aliento.

Jungkook podía haber torcido su mano. Podía haberle arrancado su agarre, apretándole los dedos. A esas alturas, y aunque él pareciese un chico delgado y desgarbado, estaba mucho más fuerte que cualquiera de ellos.

Su cuerpo estaba bien fibroso, y musculado, aunque su forma de vestir holgada mostrase a alguien mucho más flacucho. Además, su organismo genéticamente mutado, le otorgaba una fuerza sobrehumana que le hubiera gustado mostrarle.

Pero ya había vivido esas situaciones en el instituto, e incluso habían llegado a expulsarle por devolverle el golpe a uno.

Jungkook ya no tenía hormonas de adolescente – aunque su roce con Kim Taehyung le dijera todo lo contrario. Por lo que el muchacho se mordió la lengua, y miró a Gyeong, preguntándole si le importaba soltarle.

Él está especialmente enfadado, pero no con Jungkook. De hecho, Jungkook no tenía nada que ver en eso.

Era Taehyung el que le tenía así de enfadado. Así de frustrado. Ignoraba sus mensajes, y ni le miraba cuando se encontraban todo su grupo de amigos en la cafetería.

Había estado tan preocupado por su estado, y lo que le había sucedido el día de antes, que no podía aceptar que él ni se molestase en responderle un 'gracias por preocuparte'.

Y ese pequeño tropezón tan sólo había sido la explosión del muchacho. Además, entre toda la gente del campus, y del montón de personas que se encontraban en el último curso – toda la gente de clase media le daba asco, pero entre ellos, Jeon Jungkook era alguien a quién detestar, desde que se dedicaba a destacar con sus notas sobresalientes, y un expediente envidiable que le mandaría derecho a unas prácticas en el complejo I+D+I. Ahora sí que le apetecía que aquellas tuberías volvieran a explotar, pero en su cara.

Porque si encima se ponía a pensar que se había dado cuenta de cómo muchas veces tan sólo se quedaba mirando a Taehyung... ughr. Una rata más, entre tantas.

A Gyeong se le va de las manos, y parece levantar el puño para anticipar un golpe.

Jungkook lo ve venir, y teme de su propia reacción. Tenía a Taehyung justo delante, a un montón de gente que se estaba asomando a la puerta del comedor, y en mitad del pasillo de la facultad.

Si le esquivaba allí, todo el mundo iba a sospechar de él. Si paraba el golpe, quedaría muy falso. Así que, tan sólo tenía una opción. Pararlo con la cara, y después, zafárselo de encima, entre todo el revuelo que iba a formarse.

Pero entonces, Taehyung interviene, y sujeta su brazo, tirando de la manga de su chaqueta bruscamente. El pelirrojo levanta la voz, y se ve muy enfadado.

"¡¿Eres idiota, o qué te pasa Gyeo?!" le suelta el muchacho. "¡Tío, le conozco desde el puto instituto, déjale en paz!"

Gyeong aprieta su agarre, y mira a Jungkook iracundo, escuchando las palabras del otro muchacho.

"¡Suéltale ahora mismo, descerebrado!" insiste Taehyung, muy enfadado.

Gyeong gira la cabeza, y casi pierde el sentido cuando Taehyung se atreve a gritarle delante de todos. El muchacho suelta a Jungkook y mira al pelirrojo encendiéndose, con una rabia hiriente que crece en su interior.

"Vete a la mierda, pedazo de puta." Le escupe el musculitos, largándose de allí.

Taehyung entorna los ojos y suspira.

Perfecto. Un follón en mitad de la facultad. Justo lo que necesitaba.

Él levanta los ojos hacia Jungkook, y no sabe pronunciarlo. No sabe cómo disculparse en su nombre. ¿Qué iba a decirle? ¿Qué tenía un cerebro de Neardental? Acababa de dejarlo claro delante de todos. Por lo que Taehyung desliza su mirada hacia el suelo, y se inclina brevemente, antes de salir disparado de allí – por la vergüenza ajena que le estaba dando todo eso.

Jungkook suspira, y se recoloca el cuello de su sudadera grisácea, tragando saliva.

Bueno, no había sido para tanto.

La gente les mira, pero pierde el interés rápido, ya que los absolutos protagonistas –Tae y Gyeong– se habían esfumado.

Si bien, Jungkook no esperaba que Taehyung fuese a gritarle a su ex, exigiéndole que soltase a alguien que apenas conocía. E incluso había mencionado que se conocían del instituto. Era curioso puesto que él pensaba que era casi invisible (cosa que le venía de perlas).

"Vamos... me muero de hambre." murmura Hoseok, resoplando.

Jungkook intentó apartar ese momento del día como un hecho aislado, a pesar de que no pudiera dejar de pensar en Taehyung. Estaba profundamente atontado con ese chico.

Mientras que su cerebro..., le avisaba que tal vez debería empezar a preocuparse por aquel maletín plateado que habían robado.

Quizá la energía que había hecho 'explotar las tuberías' del lugar, y aquellas armas cargadas de energía luminiscente, tan sólo podían haber salido de un mercado negro.

Del mismo mercado negro, en el que él había prometido no meterse. Pero esta vez, sí, le tocaba hacerle una visita a su amigo Namjoon. O más bien, al semi-villano que lideraba las mafias nocturnas del barrio chino de Seúl, con el que tenía un favor pendiente.

Esperaba que Namjoon no estuviera metido en el asunto del maletín.

Así que, aquella noche, le iba a tocar a Spidergguk preguntárselo.

15 мая 2020 г. 22:26:04 3 Отчет Добавить Подписаться
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Lucila  Anabella Lucila Anabella
Okay.... la empecé a leer y me está gustando mucho 💜
poroto poroto
ESTOY GRITANDO 🥺💜
Marta Marta
ME ENCANTA WNSNSNSNSN 😭❤️
~

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