chispasrojas Bea R. 𝐜𝐡𝐢𝐬𝐩𝐚𝐬𝐫𝐨𝐣𝐚𝐬

Cuando Kim Taehyung establece un contrato con el demonio mayor Jungkook, no se esperaba verse obligado a corresponder sus deseos. Ahora, tras un siglo de encierro, el demonio mayor está hambriento de la energía vital de su humano. Y la única forma de alimentarse de él es a través del... sexo. ¿Qué sucederá cuando Kim Taehyung se vea emocionalmente implicado con un ser desalmado? • Géneros: Smut explícito, demonios, paranormal, romance • Shipp: Kookv principal / Vmin secundario • Fic creado por @chispasrojas © TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. Prohibidas las adaptaciones y/o copias.


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#bangtan #taekook #kookv #romance #smut #demonios #bts #sobrenatural #brujas #maldiciones
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✦ Capítulo 1

Capítulo 1: El Pacto de Walpurgis


Aviso de contenido explícito. Esta serie está recomendada para mayores de 18 años.

En el tablón de anuncios universitario, un hombre cuelga el cartel que marcaría a Kim Taehyung como el segundón en la nota más alta de los exámenes finales del primer cuatrimestre.

12.7 puntos sobre 14. Seguía estando muy por debajo de todos los esfuerzos que había realizado esos últimos meses, permaneciendo como el vicepresidente del consejo universitario, estrella del equipo de voleibol nacional, y estudiando como una rata de biblioteca que últimamente no podía ni ver el sol de la tarde.

Taehyung se queda con la boca abierta, sin poder creérselo.


"Otra vez, ese hijo de puta..." gruñe entre dientes.


Kim Namjoon, llevándose el primer puesto, como de costumbre. Lo suyo comenzaba a ser molesto, hasta el punto de desear estrangularle.


Pero los chicos de su edad, ya no se pegaban en el patio del instituto. Se desmoralizaban con comentarios pretenciosos e intentaban romper su reputación frente al resto de formas mucho más sibilinas.


Taehyung aprieta la mandíbula y reprime un suspiro de frustración. Está rodeado de gente. No iba a permitirse perder su imagen de chico flor, aunque hubiera deseado arrancar aquella hoja y romperla en pedazos.

No estaba esforzándose tanto por ser el mejor en todo, como para quedarse el segundo.


El segundo era el peor puesto. El segundo no tenía mérito. ¿El segundo? Él quería ser el primero. El mejor. El mayor sobresaliente de la facultad. El jodido rey, que se arrodillasen ante él, que el mundo estuviera en su condenada mano y todos correteasen tras él como ovejitas blancas.


Si tenía que ir a una fiesta con un aspecto molestamente atractivo, ser el más popular entre su círculo de amistades, y presentarse en clase a las ocho de la mañana tras haberse bebido cuatro copas, con un aspecto increíblemente fresco y sin marcas bajo sus ojos, lo hacía.


Porque era el maldito Kim Taehyung. E iba a dejar por los suelos a todos, si estaba en su puta mano hacerlo.

Era el más guapo, el más deseado, o al menos, se esforzaba en serlo. En parecer jodida y milimétricamente superior al resto. Cuidaba su cabello con aceites y mascarillas, y se lo teñía de colores llamativos que realzaban el color de su piel.


Si bien su último color estaba siendo el negro, pues le hacía parecer menos juvenil y más varonil para un chico de su edad. Lo necesario para que las chicas siguieran suspirando cuando le veían morrearse con Park Jimin en una fiesta, sólo por divertimento.


Taehyung encargaba del estado de su piel, de su aspecto físico y de sus atuendos. Vivía a solas con tan sólo 23 años, y había participado en el último campeonato de voleibol nacional, mientras llevaba a cabo su carrera de medicinal sin despeinarse, y actuaba como vicepresidente en el consejo estudiantil.


No obstante – la vida no era tan fácil como pretendía serlo. Estaba hasta el cogote de cansancio, le caía mal la mayoría de los imbéciles que le rodeaban, y hubiera deseado escupirle en la cara a más de un profesor que abusaba de su poder, sobre los estudiantes becados.


Esa mañana, Taehyung apretó los dedos sobre la tira de cuero de la bandolera sobre su hombro, y presumió de su cara más neutral posible, retirándose del hall universitario.


Le hubiera pegado un puñetazo a Kim Namjoon cuando se lo cruzó, esbozando aquella sonrisita asquerosamente molesta, que hacía que sus ojos se vieran más puntiagudos.

Era un claro, te gané, hijo de puta, y voy a seguir siendo mejor que tú, mientras sigas siendo el vicepresidente del consejo.


Porque Taehyung también era el segundo en eso. De hecho, Kim Namjoon llevaba humillándole desde el instituto, y lo que tenían entre ambos era más que una guerra a campo abierto.

Era un puto duelo a muerte, en el que ni siquiera se tocarían. No. Sólo iban a humillarse, a hundirse uno al otro, a pinchar las ruedas de la reputación de cada uno, para ver quién narices perdería antes la calma frente a todos.

En corea del sur, las batallas de panteras funcionaban de esa forma. El cuchillo avanzaba despacio, cargándose su capacidad de razonamiento. Y Taehyung estaba a punto de perderla, tras la última fiesta del sábado.


En el cumpleaños de Hoseok, alguien derramó unos polvitos mágicos en su bebida, que le hicieron parecer patético. Namjoon y su grupito estaban riéndose de él.

Hoseok le pidió que no montase un escándalo, tras intentar lanzarle un jarrón de vidrio de su familia. Y de paso le pidió que se marchase de su casa, porque su rivalidad estaba resultando penosa.

Así que tras algo más de una hora, Taehyung acabó muy drogado, masturbándose en el cuarto de baño de la segunda planta, mientras se imaginaba que era el presidente del consejo era quien le chupaba la polla. Le estrangularía con esa maldita corbata verde si pudiera, mientras babeaba.


Volviendo al momento de las notas de los parciales más difíciles del país, Taehyung entró esa mañana en su coche y se sentó de piloto, liberándose de su cartera de piel y arrancando el motor.


Estaría dispuesto a pactar con el mismísimo diablo, pensó, si pudiera hundir su miserable vida y arrancarle de ese primer puesto que claramente estaba ganándose con favores personales.


Puede que Kim Namjoon tuviera un coeficiente intelectual de 148. Pero se la jugaba a que le había hecho más de un trabajo a los que les rodeaban.


Y eso era asqueroso. Taehyung venía de una familia humilde y se estaba ganando las cosas a pulso.


Puede que estuviese preocupantemente obsesionado con su imagen perfecta y le sobrase algo de egocentrismo, pero Kim Namjoon era peor. Mucho peor. Y a él no había nada que le obsesionase más que joder a Taehyung, recordándole que tipo de persona era.


Taehyung condujo hasta su apartamento y lanzó las llaves, su cartera y su chaqueta contra una pared, nada más cerrar la puerta.


Se sentó en el sofá cruzándose de piernas, sintiéndose terriblemente enfurecido. Ni siquiera volvió a mirar el teléfono. Estaban cerca del festival navideño. Pasaba de meterse en Instagram y ver los comentarios de la gente, celebrando sus mejores notas de casi finales.


No. No quería hablar con sus amigos, y tampoco le apetecía salir esa noche con nadie. Si bien Jimin, le llamó tantísimas veces a su celular, que Taehyung terminó descolgando por la tarde, escuchando su ofrecimiento para pasar una noche en su casa.


"Taehyungie–" le dijo. "una película, palomitas, tú, yo, y Hoseok, ¿vale? Como en los viejos tiempos. Sólo nosotros. ¿Te apetece algo de comida tailandesa?"


La idea sonaba increíblemente tentadora. Ese era su punto débil, sin lugar a dudas.


"Mis padres estarán de viaje durante el fin de semana, y no sabes lo que he encontrado en la buhardilla... ja, ja, ja, ¿recuerdas esa película de Halloween en la que...? Bah, da igual, ya lo verás."


"¿Qué dices, bobo? Mhmn..." Taehyung se hizo un poco de rogar, y terminó aceptando su plan, tras escucharle insistir en que también podían pedir unos tacos.


Los tacos eran algo que se saltaba completamente su dieta, aunque estando ante una inminente depresión, nada sonaba mejor que comer un puñado de calorías.


"Está bien, me pasaré sobre las diez."


Jimin celebró su victoria con una risita. Cuando la noche cayó, Taehyung aparcó en el barrio de Jimin, frente a su casita, y el viento fresco de la noche le golpeó en la cara.

Llevaba unas gafas de pasta negra, una chaqueta de abrigo negra y larga, con botones, y un gorro del mismo color sobre su cabello oscuro. El timbre de la casa de Jimin resonó en sus oídos. Hoseok fue quien abrió la puerta.


El castaño fue compañero de estudios durante el instituto, al igual que Jimin. Hoseok y Taehyung se llevaban realmente bien, eran buenos amigos, si bien su absoluto salvaguardas, siempre había sido Jimin. Entre ambos había alguna especie de química distinta.


Algo adorable que a veces había terminado en besos – cuando muy estaban borrachos.


"¡Hola!"


"Hey."


Hoseok y Taehyung estrecharon sus brazos, soltando una palmadita en la espalda del contrario. El castaño omitió esa noche cualquier mención respecto a sus responsabilidades. Suficiente estrés habían sufrido ambos últimamente.


Jimin había preparado unas cervezas heladas, estuvieron comiendo palomitas y pidieron comida a domicilio. Los tacos estaban buenos, pero la comida tailandesa era la perdición de todos.


Los chicos se hartaron de comer y compartieron un rato agradable entre los tres. Entre sus charlas, las risas y las tonterías que se contaron, no encontraron el momento de poner una película. Así que cuando eran algo más de las doce, Jimin les ofreció subir a su cuarto para jugar a algo.


"No dejéis nada por medio, o mi padre me matará." Sentenció Jimin, intentando dejarlo todo más o menos decente.


No obstante, entre los tres subieron varias latas más de cerveza hasta su cuarto, que abrieron cuando se sentaron en la cama del muchacho.


Comúnmente, jugaban a videojuegos, ya fuese de Xbox o Nintendo Switch, pero Jimin estaba actuando extraño esa noche.


"Qué, ¿quieres decir ya de qué se trata?"


"Un momento."


Jimin cierra la puerta de su dormitorio y rebusca bajo su cama. Taehyung aparta las piernas, echándole un vistazo.

"Se trata de eso que hablabas antes, ¿no? Lo de la buhardilla." Pregunta Tae.


"¿No fastidies? ¿Qué has bajado de la buhardilla?" Duda Hoseok.


"Bueno..., ya sabéis que llevamos en esta casa un par de años." Explica Jimin. "Mi padre estuvo tirando cosas viejas que habían dejado arriba, pero nos quedamos con algunas otras, y esto... bueno, estaba lleno de polvo, y..."


Jimin saca una gran caja de cartón, cubierta con una manta. La retira de un agarrón y saca una tabla redonda, más o menos grande.


Al principio, Taehyung piensa que se trata de una tabla de ajedrez, por su aspecto oscuro de madera. Pero cuando Jimin la coloca en el suelo, sobre la moqueta, Hoseok y Tae se percatan de las inscripciones en letras del alfabeto latín.


"Una tabla de ouija." Percibe Taehyung, en voz alta.


"Ya no tenemos quince años para andar haciendo estas cosas... ¿Qué queréis, hablar con vuestro tío abuelo muerto, en la posguerra?" Hoseok se cruza de brazos.


"No es una tabla de ouija." Jimin se sienta de piernas cruzadas, frente a la tabla.


De la caja de cartón también saca un manual forrado en piel, que abre entre sus dedos. Su aspecto viejo y raído llama a Taehyung la atención lo suficiente como para que baje de la cama, deslizándose a uno de sus lados.


"¿A ver?" musita, apoyando la cabeza en su hombro.


"¿Habéis oído alguna vez sobre la Noche de Walpurgis? Se trata de un rito pagano también conocido como la noche de las brujas." Expresa Jimin.


"¿Y qué con eso?" duda Hoseok.


"Bien, pues... echándole un ojo a este libro, he encontrado escrito que se trata de un ritual que se celebra en la víspera de los festivales, con enormes hogueras para ahuyentar a los depredadores." Continúa Jimin. "Dice, los hombres mortales, untándose con ungüentos, hechos de grasa de gato, lobo o leche de burra, pueden entrar por el hoyo sempiterno, y comunicarse con los Jar y daemons, que se transportan de un lugar a otro para celebrar festines y francachelas con diablos."


*Jar/daemon, demonios en griego, suele un ser sobrenatural no humano y usualmente malévolo. Se relaciona con la oscuridad.


"La noche de Walpurgis es un ritual para conseguir tus mayores deseos, a cambio de bienes humanos." Prosigue el joven. "Estamos casi en navidad, ¿por qué no lo intentamos?"


Taehyung exhala una risita. ¿Un ritual para pedir sus mayores deseos, a final de año?


"Fascinante." Ironiza Taehyung. "Suena tan real, que me muero por hacerlo."


Hoseok se rasca la frente, y termina sentándose en el suelo, junto a ellos. En realidad, no se creía nada de eso. Habían hecho la ouija de pequeños varias veces, y en una ocasión, les había explotado un vaso de cristal que le cortó la piel de los dedos.


A los tres le encantaban los asuntos de terror y guardaban algún respeto por ello. No obstante, estaban lo suficientemente aburridos como para dejarse llevar por el jueguecito.


Total, a nadie le interesaba que los rituales de walpurgis fueran reales y estuvieran relacionados con la carne y el sexo. Los tres jóvenes estaban a punto de ser adultos y querían lograr su éxito, en una sociedad tan represiva como lo era la asiática.


"A ver... ¿qué más dice eso, pedazo de tonto?" insiste Hoseok, levantando una ceja, con una sonrisita en su rostro.

Que Hoseok se anime a hacerlo, invita a Jimin a emocionarse un poco más. Taehyung ya estaba dentro, aunque dudaba que su sueño por ser el rey del mundo pudiera cumplirse con un tonto juego.


"Las tierras de los demonios familiares y dilectos, que adoptan la forma de machos cabríos, puercos, terneros y otros animales, trepan sobre los deseosos humanos y pasan toda la noche jugando con ellos, comiendo y danzando con sus amantes." Lee Jimin.


Taehyung y Hoseok sueltan una risita por lo bajo, de brazos cruzados.


"Entonces, ¿vamos a matar a tu gato? ¿o deberíamos sacrificar una cabra?" suelta Hoseok.


Jimin levanta la cabeza, sonriendo un poco. "Nadie va a matar a mi gato, imbécil."


"A ver... ¿queréis hacerlo, o no? Es un ritual neo-medieval de occidente. Creo que necesitamos..." Jimin pasa unas cuantas páginas más, con sus dedos. "Velas, confesiones... ¡oh! ¡uvas! Hay en la cocina."


"Dale, voy bajando la persiana." Taehyung se levanta del suelo y corre las cortinas.


Aunque el cielo estaba oscuro, aquello era el mayor cliché de mundo y era completamente necesario. Incluso Hoseok estaba bromeando con usar una taza de plástico, en vez del típico cristal.


Pero Jimin dejó el libro raído a un lado y les avisó de que aquello era un poco más serio. Tae y Hoseok rebajaron su nivel de humor.


"Baja a por las velas." Dijo Taehyung, con voz siseante. "Vamos a hacer que ese tal walpurgis se sienta como en casa."


Jimin desapareció de su dormitorio unos instantes. Los chicos esperando varios minutos. Cuando Jimin subió de nuevo, le dio un ramo de uvas a Taehyung.


"No te las comas. Todavía." Le avisó, mientras Hoseok arrancaba una uva y se la metía en la boca.


Jimin colocó varias velas por su dormitorio y Hoseok las encendió con un mechero, masticando la uva. Cuando Jimin apagó la luz, los tres se sentaron en círculo, alrededor del tablero.


"Estoy pensando en algo. Necesito independizarme, como Taehyung. Estoy cansado de mis dos hermanos y..." comentó Hoseok. "en casa siempre están con la misma mierda de–"

Jimin sólo dejó un bol metálico encima de la tabla.


"Creo que ya está todo." Dice el chico.


Cuando se miraron entre los tres, se sintieron como si volviesen a tener quince años. Ahí estaban, haciendo otra de sus tonterías, que acabaría en absolutamente nada, como siempre.


La luz de las velas ensombrece el cuarto por completo. Les regala una suave luz que titila alrededor de ellos. Sus ojos y pestañas parecen más oscuros, más frondosas.


Aquello no era una película de terror. Ni siquiera era una telenovela de esas malas. Si lo fuera, estarían follando entre los tres en la casa sin supervisión de Jimin, y no bebiendo cerveza e intentando jugar a una ouija antigua.


"Bien, yo quiero ese contrato de baile. El próximo año..., me esforzaré al máximo, aunque tenga que ensayar doce horas al día." Suspira Jimin. "Pero necesito esa oportunidad. Si tan sólo pudiera recibir una llamada..."


"¿El de la empresa que explota a sus artistas?" Taehyung frunce el ceño, mostrando su disconformidad. "No sé yo si te conviene que–"


"Calla. ¿Y tú?" interviene Jimin, poniendo los ojos en blanco. "¿Qué es lo que quieres? ¿Qué es lo que más deseas?"


Taehyung guarda silencio, mordisqueándose la punta de la lengua.


Entre sus dos mejores amigos, uno que quería independizarse y comenzar a vivir como un adulto, y otro, que deseaba conseguir un trabajo para cumplir el mayor sueño de su vida, él solo quería... ser el puto dios de corea.


Poca cosa, vamos. El mejor. El más reconocido. El más amado. El más deseado.


El condenado Kim Taehyung, soberano de la nación. Desde encima de su pirámide, señalaría a Kim Namjoon y le recordaría que así era como se sentía sentirse secundario.


Detrás de la fila, eternamente ensombrecido por su majestuoso poder e intelecto, mientras él comía uvas y le abanicaban con un abanico de plumas. Tal vez se follaría en una cama de agua a quien desease, lleno de aceite de coco en su piel bronceada.


Pero volviendo a la tierra, y al mundo real..., Taehyung mira de reojo a su par de amigos, y carraspea un poco, exhalando que tan sólo deseaba... tener la mejor nota de finales.


¿Cómo cojones les iba a explicar a sus buenos amigos que tenía un síndrome de TOC, basando en sus delirios de grandeza?


"Bien, veamos." Jimin vuelve a abrir el librito, y pasa un dedo por la línea.


Hoseok se lleva otra uva a la boca y Jimin le mira de soslayo.


"¡Que no te las comas!" exclama.


"Oops." Hoseok se disculpa como puede.


"Aquí dice que hay que escupirlas." Aclara Jimin.


"¿Escupirlas?" repite Tae, con un tono sarcástico.


"Cada uno de nosotros." Señala el joven.


Jimin extiende los dedos y arranca una uva. Se la pasa a Taehyung. Después, él toma una para sí mismo. Hoseok arranca otra y deja el resto del racimo en el suelo.


"Os la metéis en la boca, la masticáis un poco, y... la escupís en el cuenco."


"Ugh, asqueroso." Concuerda Taehyung.


Uno por uno, cumplen con aquello. Hoseok toma el tomo con el permiso de Jimin y lee los pasos del ritual en voz baja.


"La ceremonia contractual sigue una serie de reglas de culto... número uno, la luz del fuego." Hoseok comprueba el montón de velas que les rodean y perfuman la habitación. "Hecho."


"Número dos... uvas y saliva. Hecho." Confirma el castaño. "Número tres... confesiones vergonzosas. Una verdad y mentira. De alguno de los vinculados a la ceremonia."


"Mhmn." Taehyung asiente, tomando un trago de su cerveza fría. "Esto empieza a parecerse al Yo-nunca."


Jimin sonríe. "Vale, a ver... ¿una mentira? Di algo, Hoseokie..."


Hoseok pone los ojos en blanco. "Nunca me he masturbado pensando en un tío." Escupe.


"Oh, oh, jo, jo..." Jimin se ríe sin poder evitarlo. "Vaya... ¿debería preguntarte por su nombre?"


Hoseok entrecierra los ojos, lanzándole un directo no.


Taehyung se aparta el flequillo de los ojos, con una leve sonrisa en sus labios. Tiene los dedos helados, por la lata de cerveza. Si él les dijera con qué tipo de cosas se había masturbado..., dejarían de ser su condenado amigo.


Instantáneamente, Jimin gira la cabeza. "¿Y tú? ¿una verdad de la que te avergüences?"


Tae resopla. Tal vez podía haber dicho cualquier cosa, pero entre todo lo vergonzoso, el alcohol en vena le ayuda a verbalizar aquello con más claridad.


"Nunca he follado."


Y Boom. Jimin y Hoseok explotaron en una tormenta de risitas, dudas, preguntas absurdas, y absoluta desconfianza hacia aquella información.


"¿Te refieres a que nunca has follado, o te han follado? Porque hay una clara diferencia entre meter y o que te la metan–" manifiesta Hoseok, bromeando.


Taehyung le lanza la lata vacía de cerveza desde su posición. Claramente, su amigo era un subnormal diciéndole aquello.

Además, Jimin sabía perfectamente sobre su virginidad. Se lo había contado en una ocasión, cuando se besaron.


A lo mejor tenía aspecto de ligar muchísimo, puede que se hubiera morreado con las suficientes chicas, e incluso hubiese recibido sexo oral de una de ellas en una ocasión, pero no había intimado mucho más con nadie.


Sus mejillas estaban algo coloradas en ese momento, a pesar de su rostro plenamente serio.


"Vete a la mierda, hijo de puta." Le regala a Hoseok, mientras pasan al siguiente punto.


"Vale... número cuatro," lee Jimin, sin poder retirar la sonrisa de su rostro. "quemar objetos personales."


"¿Qué? No." Tae se niega rápidamente.


Hoseok resopla. "Pues... yo que sé... si quieres que incendiemos tu casa."


Jimin se mordisquea el labio. "Puede ser algo pequeño. El bol es metálico, no va a pasar nada."


"Díselo a tu moqueta." Señala Hoseok.


Taehyung, por su lado, mira una de las pulseras de su muñeca. Los tres comparten una muy especial, en concreto. Y es de tela.


"La pulsera del campamento de verano de hace cuatro años." Señala Taehyung, levantando su muñeca izquierda.


Sus dos compañeros comprueban rápidamente sus respectivas pulseras. Efectivamente, los tres compartían la misma. Una amarilla con letras azuladas, donde ponía 2016. En esa época estuvieron en un jacuzzi burbujeante frente a un lago helado, en una cabaña en mitad del campo.


Nunca olvidarían aquellos días.


"Mira... como esta cosa de walpurgis no haga que me toque la lotería mañana mismo..." Hoseok desanuda su propia pulsera de su muñeca, junto el resto de los chicos.


"Sólo es una pulsera, Hobi." Dice Taehyung.


Ambos lo echan sobre el cuenco, donde estaban las uvas masticadas.


Jimin agarra una vela y acerca la mecha para prender fuego a las telas. Tardan unos segundos en prenderse, pero cuando lo hacen, por algún motivo las llamas se elevan más de lo normal, y haciendo que los tres claven sus miradas en la llama.


"Uh, vaya." Hoseok se sorprende.


"Cuidado, la moqueta." Señala Taehyung. "Si la tabla arde..."


"El cuenco aguantará." Asegura Jimin.


Las llamas bajan su tamaño, pero se mantienen con firmeza, de un color rojizo y oscuro que resulta llamativo. Taehyung se siente algo extraño. Sólo había tres uvas y tres pulseras de tela, ¿cómo era que seguían ardiendo? ¿por qué no se terminaban de consumir aquellas llamas?


El resto de las velas que les rodean titilan de nuevo. Taehyung contiene su respiración, hay algo que se vuelve extraño en el ambiente. Un frío, que se extiende entre todos.


"¿La ventana está cerrada...?" formula Taehyung.


"Tú la cerraste hasta abajo." Responde Jimin.


"¿Oye, no habías puesto la calefacción cuando llegamos?" duda Hoseok, mencionando que se sentía helado.


"No, no sabía qué hacía tanto frío..." Los ojos de Jimin se vuelven más redondos, sintiéndose ligeramente acongojado.


Hoseok agarra el tomo y lo aparta de su mano. "Acabemos con esto." Dice, releyendo los pasos.


Arrastra su dedo índice por las líneas y lee la última parte.


"Escenificación del deseo físico entre alguno de... los vinculados." Lee en voz baja. "Normalmente, se puede hacer mediante la acción del coito, o la demostración del deseo sobre... la carne."


Hoseok traga saliva, levantando su mirada hacia los chicos.

"Vaya. Así que al final sí que teníamos que haber montado orgía."


Jimin sonríe, tratando de quitarle hierro al asunto. "Ahí no dice nada de follar... podríamos..."


Taehyung y él se miran de soslayo.

"Yo no voy a comeros la boca a ninguno de vosotros. Lo siento, esto queda en vuestras manos." Sentencia el castaño, cruzándose de brazos.


Jimin y Taehyung entienden la rápida respuesta de Hoseok. Además, ellos ya se habían besado y puesto más que cachondos en alguna que otra ocasión.

Taehyung asegura que necesita un par de cervezas más como para llegar hasta ese punto.


Pero Jimin se pone de rodillas y gatea hacia él, con una mirada muy directa. Sus labios entreabiertos y rosados exhalan su aliento. El colgante que cuelga de su cuello suelta un destello plateado. Su jersey ancho muestra sus clavículas. Taehyung tartamudea unos instantes, cuando Jimin se acerca hasta él para agarrarse del cuello de su camiseta y besarle. Sus labios se encuentran, y ambos se besuquean durante unos largos segundos, en los que su saliva se mezcla con la de Jimin.


Sus labios saben amargos por la cerveza, con un toque dulzón. Son mullidos y agradables, su lengua roza la propia.

Taehyung se da cuenta de que tal vez, Jimin le gusta más de lo que debería gustarle un amigo.


Por qué sino, ¿era la única persona a la que le había levantado el teléfono ese día? ¿por qué, si no, iba a estar dejándose llevar por aquel juego tan increíblemente estúpido?

Si quería una excusa para besarle en su dormitorio, podía haberle mandado un Whatsapp. Taehyung hubiera ido de todas formas. Incluso podían haber solucionado aquel asunto de la virginidad allí mismo.


"Mhmn... chicos... creo que ya... ya está." Hoseok les llama la atención cuando sus besitos exceden un poco los límites. En aquella oscuridad iluminada por las llamas, el sonido de las bocas de sus mejores amigos devorándose, resultaba ligeramente lascivo.


No obstante, el deseo estaba allí, y se había hecho más que presente cuando ambos se separaron.


Las mejillas de Jimin también se habían sonrosado. Los ojos dilatados de Taehyung contaban mucho sobre lo que últimamente estaba sucediendo entre ambos.


Hubiera estado bien resolverlo con un buen polvo.

Como Hoseok no quiere mirar demasiado, pasa la hoja con un dedo, esperando que la última indicación fuera tomarse de las manos en círculo y musitar algunas palabras.

No se equivoca, si bien aún quedaba la parte más bizarra del juego:

Sangre.


"Para firmar el contrato de walpurgis, los contratantes deben ofrecer su sangre." Lee Hoseok. Mira de reojo a Jimin y musita. "Te dije que había que matar a tu gato."


"¿Qué coño...?" jadea Jimin.


"No fastidies..." Suspira Tae.


Jimin le arranca el tomo de las manos a Hoseok, revisando la última parte. Efectivamente, en la siguiente hoja finalizar la ceremonia, pero necesitaban sangre.


Si hubieran leído eso un poco antes, hubieran pasado de llegar hasta ese punto.


Jimin se levanta, renunciando a aquello.


"Mira, sabéis que, voy a apagar esto." El muchacho se dirige a la puerta de su dormitorio, pero cuando tira del pomo – la puerta permanece bloqueada.


Jimin tira varias veces, pero hay una gran fuerza que mantiene el dormitorio en penumbra completamente cerrado. Ni siquiera su segunda puerta – que llevaba al cuarto de baño, se podía abrir.


Taehyung le observa desde su posición, levantando las cejas.

"Joder... ¿qué les pasan a las putas puertas? ¡¡¡¿por qué no puedo abrir esto?!!!" exclama Jimin.


Las llamas se tambalean entre los muchachos, elevándose peligrosamente.


Hoseok entra en pánico, aunque se queda muy quieto.


"Jimin, siéntate." Le ordena, con voz muy tensa. "Ahora."

Jimin se da la vuelta percibiendo aquella actividad anómala de las velas. El cuenco continúa ardiendo con llamas rojizas, y las pulseras aún no se han consumido. Las lenguas bermellón parecen más afiladas, hambrientas.


"Jimin..." la voz de Taehyung suena pausada, pero invita al muchacho a que se siente con mucho cuidado, sin retirar sus ojos del fuego.


Jimin se sienta de rodillas, junto a los chicos.

Justo cuando lo hace, por el pasillo puede escucharse unos fuertes pasos. Como los de alguien muy pesado, subiendo la escalera.


Hoseok jadea. "Joder... dime que ese es el puto gato."

"¿Papá?" Jimin levanta la voz. "A lo mejor mis padres han vuelto de Busan..."


El pulso de Taehyung se eleva, presintiendo como aquel extraño frío se cuela por debajo de la rendija de la puerta. A decir verdad, no es que los tres estuvieran comenzando a asustarse, es que estaban asustados.


Pero ninguno iba a reconocerlo en voz alta.

Taehyung vuelve a mirar el tomo tirado junto a la tabla, y pasa su mirada por encima de los chicos, decidiéndose a hacerlo.


"¿Tenéis una navaja?"


"¿Qué?" salta Jimin.


"Estás loco." Lanza Hoseok.


"Has dicho sangre de los contratantes, no un sacrificio." Responde Taehyung, con voz grave. "No hay que matar a nadie."


Jimin se rasca la frente, frustrado. "Mira, no guardo cuchillos en mi dormitorio. No me van esos fetiches."


Y entonces, Hoseok chasquea con la lengua, estirando un brazo hasta su bandolera que había dejado sobre la cama de Jimin.


El muchacho agarra la tira y abre el bolso, rebusca en una cremallera interior y saca una pequeña baja retráctil.


"¿En serio?" formula Jimin, levantando una ceja. "¿Llevas un arma encima?"


"Oye, nunca se sabe que podría pasar, yo lo hago por pura seguridad..." se defiende Hoseok.


"Podías haberlo usado como confesión."


Taehyung obvia el asunto de que uno de sus mejores amigos fuera armado – y toma la navaja. La abre y mira la cuchilla, deseando terminar con aquello.


Se sentía levemente mareado por las cuatro o cinco cervezas que se había tomado a esas alturas de la noche. Estaban haciendo el juego más estúpido de su vida, y su sangre se estaba helando con aquellas casualidades tan extrañas que les rodeaban.


Así que Taehyung se colocó de rodillas frente al cuenco que aún ardía con furia, extendió la palma de su mano, y trazó una línea con la afilada hoja, que cortaba la piel de su mano de arriba abajo.


El corte no fue muy profundo, pero la sangre se resbaló por su piel y cayó sobre el fuego, alimentando aquellas llamas y cerrando la ceremonia de walpurgis.


"Ssss... hahw." Exhaló Taehyung.


Hoseok ni siquiera pudo mirar. Jimin clavó la mirada en su mano ensangrentada, sintiéndose horrible.

Entonces, simplemente, cuando Taehyung apretó la mano cerrando su herida y las gotas de sangre rojo oscuro gotearon entre sus dedos, las velas fueron sopladas por una brisa imperceptible, y las llamas rojas oscuro consumieron por completo las ofrendas, y se extinguieron a sí mismas.

El dormitorio se quedó completamente a oscuras, con el extraño olor del humo entre ellos, con el frío que comenzaba a helar sus dedos.


"Joder... joder... qué ha sido eso." Se quejó Hoseok.


Jimin jadeó lo suficientemente asustado, como para que sus compañeros le escuchasen.


"C-creo que ya está... se ha acabado." Balbucea Taehyung.


Jimin se levanta del suelo y busca el pulsador de la luz a tientas. Cuando lo presiona, no sucede nada. La corriente eléctrica no parece funcionar.


La absoluta oscuridad los conmociona. Pero entre el acongojo, y el dolor de Taehyung en la palma de su mano, el pelinegro siente un aliento en su cogote. Una mano en su hombro de dedos fríos, que le acaricia en la oscuridad.


Taehyung piensa que se trata de Hoseok. Pero Hoseok ya se había levantado y estaba junto a la cama.


"Jimin, yo ya estoy cansado de esto – no me está haciendo nada de gracia – no me gusta lo que– ¡¡ahh!!" el último pequeño gritito hace referencia a los pasos que pueden escuchar al otro lado del pasillo.


La puerta del dormitorio de Jimin se sacude por algún motivo.

Jimin también se queja, dando unos pasos hacia atrás, tropieza con la tabla del suelo y casi se cae de bruces.

Pero Taehyung..., Taehyung permanece muy quieto mientras sus dos amigos discuten.


"¡Esto es tu culpa! ¿por qué coño teníamos que hacer ese juego?" le lanza Hoseok.


"¿Qué coño estás hablando? ¡¿Ahora eres un cagado?! ¡Tú también quisiste hacerlo!" se defiende Jimin.


Taehyung siente como la mano de su hombro baja por su brazo, y abandona su contacto. Su garganta se siente oprimida. Parece ser el único que percibe aquella cuarta presencia.


No estaban solos. Tae gira la cabeza, parpadeando en la oscuridad. Se siente lo suficientemente aterrado como para no poder pronunciar nada. Ni siquiera se mueve.


Algo aterra por completo su subconsciente. Como si le avisase de lo que había hecho, o de a qué tipo de bordillo abismal acababa de asomarse.

Pero aquella sensación desaparece en cuanto Jimin abraza su espalda. Su abrazo cálido le hace dejar de sentirse encerrado en aquel silencioso terror que le mantenía paralizado.


"¡Tae...!" gime su compañero. "¿Qu-qué está pasando...?"


Taehyung agarra su muñeca con gentileza, con la mano que no se había cortado.


Entonces, unos fuertes golpes vuelven a atacar a la puerta. La bonita madera blanca labrada se bambolea en la oscuridad, y justo cuando Hoseok planea lanzarse hacia allí para golpear al que fuera, la puerta se abre de par en par golpeando la pared, y una fuerte luz ciega los ojos de los tres.


"¡¡¡Se puede saber por qué estabais bloqueando la puerta!!! ¡¡Llevo un rato escuchándoos desde fuera!!"


Taehyung parpadea, retirando su mirada de la linterna que apunta directamente a sus caras. Resulta ser, ni más ni menos, la madre de Jimin.


Sus padres acababan de volver de improvisto de su viaje a Busan, tras la cancelación de unos eventos durante el fin de semana.


Jimin libera su aliento, sintiéndose tremendamente estúpido. En realidad, ninguno de los tres había escuchado las voces de sus padres.


El padre de Taehyung se encuentra escaleras abajo. Y sólo sube cuando consigue arreglar el contador de luz – el cual había saltado unos instantes antes de entrar en casa (por algún motivo desconocido). La luz de su dormitorio se enciende automáticamente. Taehyung recuerda que debía seguir respirando, justo cuando les reconoce. Jimin suelta el abrazo de su espalda y se incorpora.


"Joder – señora Park, disculpe." Dice Hoseok, por sus previas maldiciones hacia la puerta. "Estamos un poco... desorientados."


"¿Se puede saber qué carajo estáis haciendo?" se queja ella, mirando directamente a su hijo. "¡Te he dicho cien veces que no se fuma hierba en esta casa! ¡¿¿Qué condenado olor es ese??!"


Ella parece tremendamente enfadada y manda a Jimin a que levante la persiana y abra la ventana para ventilar el pestazo del dormitorio.


Se larga de allí bastante cabreada, con unos pasos que resuenan por el pasillo de madera de la casa.

El padre de Jimin sube la escalera y saluda a los muchachos asomando la cabeza. Él simplemente exhala una sonrisilla, en contraste a la enfurruñada madre del muchacho.


Total – no podía culparles. Él también fumaba hierba de joven en casa, con sus mejores amigos, a expensas de lo que le dijeran sus padres. Y la cosa se ponía mucho peor cuando estaban de viaje.

Por lo menos no les habían pillado montando una orgía. ¿O casi?


Gracias al cielo, Taehyung era lo bastante inteligente como para ocultar el asuntillo de la sangre. Si bien se había manchado la camiseta y parte del pantalón, escondiendo su puño cerrado.

En cuanto los tres vuelven a quedarse a solas, intentan apartar aquel juego estúpido en el que habían entrado. Ni deseos, ni ritos, ni nada de pactos. Dejaron completamente de lado el asunto y Jimin le pidió un momento a Tae, para ir a buscar una gasa y una venda al botiquín del baño.


Suerte que Taehyung estaba estudiando medicina, y también sabía de enfermería. No se había hecho gran cosa, el problema era que, un corte tan largo en la palma de su mano sería molesto durante las próximas semanas, y durante su día a día.


Mientras se limpió y vendó en el dormitorio de Jimin, cuando el muchacho cerró la puerta, Jimin se disculpó con él por haberle permitido dejarse llevar por un juego tan estúpido.

Menos mal que no habían fumado, y sólo estaban un poco borrachos.


Tae exhaló una sonrisita, quitándole importancia. ¿Qué más daba? Quizá cortarse la mano había sido lo más emocionante que había hecho aquellos últimos días, mientras deseaba hundirle la cabeza a Kim Namjoon.


"Recuerda que ya no puedes hacerte una paja con esa mano." Sentenció Hoseok, con un afán de sensibilidad por su gran amigo.

*


Cerca de las dos de la mañana, Taehyung volvió a su apartamento. Estaba cansado de la semana que había tenido y tras la cantidad de cena ingerida y la bebida, no tenía dudas en que se quedaría dormido más rápido que nunca.

No se equivocó. En efecto, en cuanto se cambió de ropa y se metió bajo las sábanas, cerrar los ojos fue lo mejor que pudo haberle pasado.


El pálpito de su cabeza desapareció, el escozor de su mano también, y el malestar emocional que le acompañaba se diluyó en la témpera de un sueño.

En el sueño, Jimin volvía a acercarse a él para besarle. Seguían en su dormitorio, y las velas ensombrecían sus rostros.

Sus besos eran mucho más apasionados, sus caricias llegaron hasta su miembro hinchado.


Dios, estaba increíblemente caliente. Jimin pasó la lengua sobre sus labios, con un lametón juguetón. Sus ojos eran distintos. Desconocidos. Pero sus besos en su cuello, le despistaron.

Taehyung se quitó la camiseta y él bajó por su abdomen, bajó la cinta de su pantalón y su bóxer negro para lamer su miembro con una lengua afilada. Su saliva hizo una reacción química extraña, que le provocó gemir en voz alta, saltándose el muro del suelo.

Taehyung estaba clavando los dedos en las sábanas, y una mano en su almohada cuando abrió los ojos. Tener un sueño húmedo con uno de sus mejores amigos no entraba en sus planes, si bien, tampoco esperaba que Jimin pudiera practicarle sexo oral de forma tan sugestiva en un sueño.

Su erección estaba endurecida cuando se despertó, pero no se trataba de eso.


Estaba empapado en alguna especie de sudor, de calor y nerviosismo que invadía su sistema. El deseo de ser besado y realmente quemado con aquellas caricias despertó una extraña sed en su lengua.

La herida de su mano se abría al clavar los dedos entre las sábanas.


Taehyung jadeó su aliento parpadeando en la semi-penumbra de su dormitorio. La luz nocturna de la luna entraba suavemente por el bajo de su persiana, acariciando el suelo, y las patas de su cama doble.

Sus ojos percibieron la presencia extraña que se deslizaba a los pies de su cama.


Algo trepa sobre sus piernas. Taehyung se siente electrificado, ante el más simple contacto. El terror invade sus venas. Ni siquiera sabe si debería moverse.

Unos ojos brillantes se clavan en los suyos cuando se incorpora.


Una sombra, con ojos del color de la sangre que había derramado, le observa. Sus iris son del bermellón más oscuro. Devoran su alma, y secan su garganta – reprimiendo un posible grito.

Tras la espalda de aquella figura humana se eleva una cola afilada, como la de un gato juguetón, contemplando a su presa. Sus manos acarician los muslos de Taehyung. Él reconoce su contacto brevemente. Es el mismo que percibió en la habitación de Jimin, tras finalizar el walpurgis.


Pero esta vez, sus manos parecen más tibias. Él inclina su rostro y se desliza sobre la cama, acercándose al muchacho.

Taehyung percibe los cuernos diminutos de su cabeza. Pequeños y afilados, entre los mechones de cabello negro ondulado que caen alrededor de su rostro. Sus colmillos son del marfil más afilado, como los de una pantera negra, con muchísima hambre.

Taehyung siente como entra en un completo pánico. Su carne se pone de gallina. Algo desagradable recorre su médula espinal.

¿Qué era aquello? ¿Estaba en otro sueño? ¿Estaba teniendo alucinaciones?


¿Alguien se había colado en su apartamento, para matarle?

Taehyung jadea, intentando reprimir el terror que hierve en sus venas. Sin embargo, el dedo índice de la criatura roza sus labios, sellando su pánico.


"Sssh…" Sisea su acompañante, cerca de su rostro.


Taehyung puede verle mejor a esa distancia. Sus ojos son inhumanos, y unas extrañas marcas demoníacas acompañan sus facciones masculinas.


Taehyung traga saliva pesada, libera su aliento lentamente, cuando el dedo de su acompañante acompaña la forma de su labio inferior, en una suave caricia que lo delinea.


Aquel toque le hace sentirse extrañamente lujurioso. Peligrosamente deseado. Le hace apartar momentáneamente su pánico, sus ganas de abandonar la cama y pedir ayuda por la ventana.


Su acompañante acaricia uno de sus piernas de nuevo, su mano parece suave sobre la tela.

Él se inclina bajo Taehyung y desliza el pantalón de pijama y bóxer sobre la erección del muchacho.


Su polla permanece dolorosamente hinchada, con una fina vena que recorre el centro. El prepucio hinchado y rosado necesita ser masajeado, para finalizar con aquella punzante sensación tan molesta.


Taehyung gime un poco al sentir cómo la mano del desconocido le masajea. La sensación es extrañamente cautivadora, y nubla se mente, confirmándole que aquello no podía ser real.


Sus labios besan la base del tronco, y agarra sus testículos para jugar con ellos. Su lengua recorre su longitud de su pene desde abajo hasta arriba, antes de introducirlo en su boca.

La sensación tibia le hace sentirse aliviado. La fricción de la piel de su miembro le recuerda lo sexualmente agitado que se sentía en su sueño.


"Ah... hah…"


La saliva de su compañero provoca una sensación química en su miembro, que le envuelve en un frenesí irreparable.

Su compañero lo hace increíblemente bien, saciando el apetito sexual que Taehyung requiriere.

Al cerrar sus ojos, Taehyung piensa que se trata de Jimin. Aunque aquel sueño también había sido impuesto por su compañero súcubo, quien personificaba su aspecto como el de su amigo, mostrándole aquellos mismos ojos rojizos.


Estaba en la misma escena del sueño anterior, donde su querido amigo le mostraba sus dotes bucales con tanto entusiasmo.


La criatura aprovecha para masturbarle mientras Taehyung se debate entre su confusión y duda, placer y miedo. Mordisquea sus muslos con sus colmillitos, y deja besos por dentro de estos, como si tratase de marcarle como algo suyo.

Sus uñas arañan sus piernas suavemente, disfrutando de la energía sexual del humano.


Taehyung se pierde en la lujuriosa sensación, sintiéndose perdido. No puede razonar de qué se trata. No cree en que pueda ser real. Piensa que se encuentra en un profundo sueño erótico cuando se acerca al orgasmo.


Un poco más de brusquedad en su mamada, y Taehyung alcanza el clímax con una respiración agitada y algunos susurrantes gemidos de placer. Su hambriento huésped se alimenta de aquello y no derrama ni una gota de su semen fuera de sus labios.


Lo devora encantado, sintiéndose más cálido — más humano. Puede que no estuviese completamente saciado, pero aquello le permitiría adoptar una forma más consecuente a la de su época.


Taehyung puede sentir la suave capa de sudor en su propia piel, a pesar de haber apartado las sábanas a un lado. Su pijama es grueso y su camisa abotonada muestra el sudor que corre en la base de su cuello y sobre sus clavículas.


Su nunca y almohada se siente caliente, algo asfixiante, como los pálpitos rápidos de su pecho, y aquellas zonas donde las uñas de su compañero habían arañado.


Taehyung consigue razonar sobre lo que estaba sucediéndole, justo después de correrse. Su compañero deja unas lamidas en su miembro con muchísimo mimo, y se relame tras haber tomado hasta la última gota del líquido seminal del humano. Sólo entonces, Taehyung siente que vuelve a entrar en pánico.


Puede que aquello no lo hubiera hecho en contra de su voluntad, pero no sabía en qué puto momento había permitido que fuera su polla la que pensase, en vez de su cerebro.

Como el terror le invade como nunca antes, se desliza rápidamente hacia el borde de su cama y enciende la luz de su lámpara a tientas, tratando de volver a recolocar sus prendas inferiores.


La luz resplandece con destellos dorados, alumbrando por completo el dormitorio.


Taehyung gira la cabeza rápidamente.


Se agarra a las sábanas, sin poder creerse lo que estaba viendo. Su compañero es real y resultaba aterrador ver su auténtico aspecto.


A los pies de su cama, un ser de aspecto demoníaco cambia de forma lentamente, frente a sus ojos.

En los pocos metros que le separan, Taehyung puede ver como sus iris abandonan el tono rojizo y se vuelven del castaño oscuro. Las marcas oscuras de su piel desaparecen. Los cuernos de su cabeza no persisten. Sus ojos parecen más humanos.


Sus ropas oscuras son como las de un traje sencillo y exquisito. Su porte parece felino, aún sin cola que se retorciese tras el chico.


Taehyung está temblando, y a pesar de que el aspecto de su compañero le hiciese sentirse horrorizado, puede reconocer que así, se trataba del hombre más guapo que había visto en toda su maldita vida.


Su mandíbula cuadrada y sus labios rosados eran finos. Sus ojos rasgados se entrecierran con una capa gruesa de pestañas oscuras. Su cabello era algo más largo de lo que lo llevaban muchos chicos, con un aspecto húmedo.

Su piel, increíblemente blanca y cremosa sobre sus pómulos, tan blancos como si nunca hubiera sido rozado por el sol.


Entonces, el desconocido se acerca hasta él de nuevo, susurrándole un cariñoso agradecimiento.


"Qu-qué eres... n-no te acerques..." jadea Taehyung, en voz baja y aguda. "A-aléjate..."


No obstante, su compañero se apoya en la cama, sentándose cerca de su regazo. Acaricia la nuca de Taehyung con los dedos, enterrándolos entre los mechones de su cabello, y roza su frente con la suya.


Taehyung se siente paralizado.

La nariz del chico se acaricia con la propia y el ser besa sus labios, sin demasiados miramientos.

Durante su primer beso, Taehyung permanece con los labios entreabiertos, sin sentirse realmente seguro de cómo podía responder a eso. ¿Qué mierda de respuesta era esa? ¿Qué tipo de saludo era eso?


No obstante, hay algo que le atrapa, que le retiene, como la inevitable gravedad de una fuerza irresistible, que le hace sentirse mareado.


El contrario sólo deja unos agradables besitos sobre sus labios y acaricia su mejilla con una mano mucho más cálida, antes de volver a mirarle.


"No sientas miedo... Taehyung." Murmura sobre sus labios. "Me sale más a cuenta devorarte con otros métodos, no tan sangrientos."


Taehyung agarra su muñeca y le aparta bruscamente.

"¡¿Quién eres?!" exhala. "¿Cómo has entrado a mi...?"


Su compañero sonríe ante su brusco rechazo.

"Hmnh, tienes carácter. Me gusta. Vamos a pasárnoslo muy bien juntos." Expresa, con un tono de voz sensual. "Los humanos que actúan como mosquitas muertas resultan ser aburridísimos."


Taehyung le mira con los ojos muy abiertos. Algo le susurra que el aspecto maquiavélico y sensual de su compañero no era buena señal. Y mucho menos... su forma de hablar.


"¿Qué... qu-qué eres?"


Él ladea su cabeza, lanzándole una mirada peligrosa. Una de sus manos se encuentra sobre su muslo, trazando círculos con el dedo pulgar.


"Puedo ser lo que más desees que sea..."


Taehyung se arrastra fuera de la cama, rechazando su contacto.


Un demonio, responde su consciencia, en un riguroso silencio. Era un jodido demonio, en su cuarto. Aquello tenía que ser un sueño. Una pesadilla, más bien.

Él se levanta de la cama tras Taehyung, y le sigue por el dormitorio con pasos lentos. En sus ojos hay algo de diversión. Algo de curiosidad por su compañero mortal y una ligera sensación de que iba a encantarle su nuevo compañero.


Taehyung vuelve la cabeza para observarle. Parecía joven. Juraría que podría tener su edad, o incluso tal vez, unos años menos –si es que los demonios tenían edad humana–.


"Vete. N-no puedes entrar aquí. N-no sé qué es lo que quieres, pero n-no puedo dártelo."


"Puedes hacerlo." Confirma el contrario, con seguridad. "Y yo, también puedo dártelo todo."


"N-no, no puedes." Se niega Taehyung.


El chico se acerca hasta Taehyung, y su aliento roza el cogote del muchacho.


"Puedo estar donde estés tú," susurra. "porque... tú eres quien me ha llamado. Ahora estamos unidos, amo y siervo, sin más remedio."


Taehyung jadea con la sensación jadeante que le provoca ese susurro. Él se acerca de nuevo tanto, que Tae piensa que podría tropezar en el suelo liso de su propia habitación.


"¿Y-yo te he llamado... qué...?"


"Has establecido un contrato vinculante... con tu sangre." Expresa. "Y me muero por comerte, Taehyung. ¿Sabes cuantos años llevo muriéndome de hambre, en las sombras? ¿Sabes lo mucho que he estado esperando?"


Su nariz roza la piel de su cuello. Taehyung cierra los ojos unos segundos, pero termina empujando lejos a su compañero.


El contrario acepta su empujón como un juego divertido. Exhala una risita que raspa en lo más profundo de su pecho. Le encanta. Le encanta Taehyung. E iban a pasárselo genial, porque Taehyung eran tan horrible y despreciable como el humano más egocéntrico y superficial que podía haber conocido.


No tenía pudor en mentir, tampoco en actuar como algo que no era.

Su compañero expresa en voz alta la ansiedad de Taehyung por ser más grande. Por ser el mejor, por sentir envidia de Kim Namjoon, por ser un cerdo que deseaba poder humillar a alguien más brillante que él. Porque aceptar que no era el mejor – no era sencillo para Kim Taehyung.


No era suficiente.


Y por eso Taehyung era tremendamente horrible. Daba una falsa imagen, superficial, perfectamente odioso y envidiable.

Pero su vinculado podía ver todo eso con claridad: Es más, él podía solucionar cualquiera de sus problemas, le dijo, si lograba alimentar el voraz apetito que le había estado consumiendo durante siglos.


Y al que estaba obligado a responder..., si quería ser un buen chico. Y si quería que él se mantuviese cuerdo.


"Eres mío. Todo tú, Taehyung." Expresó su acompañante. "Tu sangre, tu carne, tus labios, tu oxígeno. ¿Y vas a desfallecer en lo más profundo de la sociedad, o vas encargarte de entregarte al diablo, para lograr tus penosos deseos...?"


Taehyung caminó por su dormitorio, buscando algo que lanzarle. Uno de los libros gruesos libros de medicina le pareció lo suficientemente bueno, aunque su mano herida doliese al agarrarlo.


Su lanzamiento hubiera golpeado a aquel ser, si no hubiera sido por su capacidad para evitarlo. El libro salió volando en la dirección contraria, golpeando la pared.

El muchacho ni siquiera se movió, es más. Guardó sus manos en los bolsillos, sin inmutarse.


"No te ocultes ante mí." Continuó. "Mis ojos pueden ver cómo eres... envidioso, inseguro, orgulloso. Carente de emociones afectivas familiares, y excesivamente superficial como para valerte, siendo ensombrecido."


"¡¡¡Cállate!!!" le grita Taehyung. "¡¡Lárgate de aquí!!"


"Pero ahora, si me lo permites, Taehyung, yo te llevaré a la cima que tantas ansías..." Prosigue, ofreciéndole su mayor deseo. "La victoria de ser el más reconocido. De ser quien tanto has deseado, sintiéndose furiosamente invisible."


La respiración de Taehyung permanece elevada, aunque el muchacho permanece en posición defensiva, no puede evitar sentirse atraído por aquellas palabras.


Se trata del susurro más adictivo, del ofrecimiento más ruin y pretencioso que había escuchado.


¿Cómo podía saber él todo eso? ¿Cómo podía conocerle tanto, si ni siquiera sus amigos conocían sus tan oscuros aspectos?

Taehyung traga saliva y aprieta la mandíbula.


"¿Cómo harías algo como... eso?" se pregunta en voz alta, por un segundo.


"Despejando la cortina de todos tus deseos, sólo para ti, o... arrastrándote conmigo hacia lo más profundo."


Algo le dice que las palabras de su compañero eran tan certeras como una espina clavándose en su corazón compungido.

Que algo tan ansiado te fuese ofrecido, como el cumplir todos tus deseos sólo aceptándolo, no podía ser nada bueno. Pero tampoco estaba dejándole muchas alternativas, si aquel tipo seguía amenazándole con arrastrarle hacia algún sitio desconocido.


Fuera como fuese, Taehyung ya había ofrecido su sangre. Había completado el pacto de walpurgis por él mismo, y ahora, se encontraba vinculado a un demonio mayor, del que no podría liberarse por las buenas.


Tendría que averiguar cómo hacerlo. Pero Taehyung no sabía el terreno tan oscuro que había pisado. Y no lo sabría hasta que conociese el nombre de aquella criatura seductora, que parecía ofrecerle la manzana roja prohibida, a cambio de no mucho.

¿O tal vez, Taehyung no sabía qué elevado era su precio?


"¿Cuál es... tu nombre?" pronuncia Taehyung. "C-cómo te llamas..."

Él esboza una sonrisa torcida. Mordisquea su propio labio inferior y responde como si se tratase del principio de una bonita relación vainilla, que en realidad tendría más chocolate negro y azufre que cualquier antro de mala muerte, donde la gente se jugaba sus vidas entre póker y pastillas.


"Jungkook."



Continuará. . .

15 мая 2020 г. 15:44:39 18 Отчет Добавить Подписаться
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Yvonne Bécnier Yvonne Bécnier
Me siento algo rara, porque estoy acostumbrada a wattpad pero como dijiste que estarías escribiendo por esta plataforma entonces me lo descargue por tí, ah...en conclusión haces arte
mikrokosm0s mikrokosm0s
leí esta joya en wattpad y ahora la vuelvo a leer aquí<3
Akira García Akira García
Ya vine a continuar a leer por aquí!! Me tienes hipnotizada de la forma en como escribes 😭😭😭💜💜💜💜
JM Johana Melisa
Enserio esta historia es tan genial, la eh leido tres veces y no me canso de ella, es tan atrapante, realmente escribes demaciado bien.
Melissa Romero Melissa Romero
Me encantó y recién acabo la primera jajajajaja a seguir pues uwu
Rita Barreto Rita Barreto
Tremenda historia... ya es la segunda vez que leo y esta también la modificastes de como la tenías en Wattpad Bea? O sigue igual como la subiste? Saludos Feliz comletamente feliz y comenzando una nueva historia de Mi Chispas.
Pistachis🌸 Pistachis🌸
Tremendo, el primer capítulo y ya me tiene re enganchada
Sofia Luv Sofia Luv
Me descargué esta app solo por ti y por esta adictiva historia 😂😂🌝♡♡♡ Eres puro arte y creas solo puro arte♡
jeon jeon
re leyendo la historia, arte como siempre. ♡
Crystal Vante Crystal Vante
Nunca creí que un Jungkook demonio me iba a poder tanto, esto es arte
hobivaquero hobivaquero
Alamadre😈🙏🏻
Nathalie (Holie07) Nathalie (Holie07)
Comenzado está obra de arte SJSJDNDNDNSN me encantó el primer capítulo 😭😭😭😭
Nelly🇵🇷⁷ AD-2 Nelly🇵🇷⁷ AD-2
La acabo de empezar y me encanta!
AlHanyG AlHanyG
Alto cague jajajaja Es decir, rico el kookv con un Jk demonio. Pero eso del juego si me dio bien cague nmm
Niki Sandoval Niki Sandoval
Amé muchísimo la historia. Me la leí en 2 días y en verdad ha sido de mis favoritas❤
Nati LaARMY Nati LaARMY
Aqui dejando mi amor :'D
p purpurina
es genial, me encanta ♡♡♡
~

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