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sami Samanta Martinez Lady Miriam es una joven muchacha llena de vitalidad. No es como sus hermanas, a ellas les encantaba bordar durante horas, ella prefería salir a cabalgar, practicar con su arco,... ser libre como ella decía. En una de sus escapadas sin saberlo se encontraría con Lord Brenan un apuesto caballero del que está enamorada desde que tenia uso de razón.
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#edad-media #amor #romance #erotico
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Un encuentro inesperado

Mariam que sin saber que a pocos pasos de ella alguien la observaba con deleite decidió dar por terminado su refrescante baño, poco a poco avanzaba asta la orilla. Brenan sin apartar los ojos de tan exquisito espectáculo, la boca se le hizo agua al ver que de aquella camisola fina resurgían unos preciosos pezones que al contacto con la fría agua del lago se habían endurecido, por un segundo se imagino devorando los con su boca, su entrepierna se endureció más aún si cabe, Brenan instintivamente se acarició y cerrando los ojos no pudo contener un gemido de placer. Mariam que se escurría su camisola escucho un gruñido que salió de entre la maleza, asustada sin saber que hacer y casi paralizada por el miedo agarró su vestido y decidió decir alzando la voz:

—¿Quien... Quien esta ahí?— balbuceaba Miriam por los nervios.

Descubierto por su gruñido involuntario acalorado y re colocándose su erección no le quedó otro remedio que darse a conocer.

—Buenos días Milady— con un gesto de cabeza se presentó— Mi nombre es Brenan... Lord Brenan.

Miriam no podía creer lo que sus ojos estaban viendo, aquel hombre alto, de cabellera negra azabache, sus ojos almendrados, aquella boca que tantas y tantas veces soñó con besar, su atlético cuerpo y tan varonil que le quitaba el sueño por las noches. Brenan que se dio cuenta de como aquella preciosa mujer le miraba y como no respondía carraspeó sacando a Miriam de sus pensamientos.

—Mi nombre es... Miriam, Lady Miriam— dijo con nerviosismo y sonrojando se.

—Es un placer conocerla Milady— una sonrisa se dibujo en su cara al ver su tez sonrosada.

—El placer es mío Lord Brenan, le e visto en numerosas ocasiones visitando a mi padre Lord Lolach— dijo enredando sus manos en el vestido y bajando la mirada.

—Disculpad por enturbiar su baño Milady— dijo acercándose a ella —estaba dando un paseo y decidí darme un baño.

—¡Oh! No tenéis que disculparos Milord el lago es de todos— desvió la mirada hacia otro lado para que el no la viera.

—Entonces, ¿quisiera acompañarme mientras hablamos Milady?— con la mirada le suplicaba que le dijese que si —¿Me concede este deseo?

Miriam no podía creer que delante de ella estuviese el hombre de sus sueños, aquel por el que suspiraba en secreto, cada vez que lo veía en el castillo visitando a su padre se escondía para poder admirar su rostro y su cuerpo, tan perfecto y varonil. Alzo la mirada hacia su amor secreto y asintió.

—Si para usted Milord no es un inconveniente, le acompañaré— sus mejillas se tornaron rojas.

Miriam se dio la vuelta e hizo el mismo camino hacia el lago con el corazón palpitándole en el pecho y muy nerviosa se adentró en el agua. De espaldas a la orilla esperaba a que el caballero la acompañara, en su cabeza miles de pensamientos surgían cada vez que lo veía, imágenes que hacían enrojecer sus mejillas. Mientras tanto en la orilla bajo un árbol Brenan sin apartar la vista de aquella mujer que lo excitaba de una manera que lo volvía loco, poco a poco se deshacía de sus ropajes quedándose solamente con unos calzones de lino, en ese momento agradeció que Miriam estuviese de espaldas a el porque su excitación era tal que le vería su erección desde donde estaba, se encaminó hacia ella entrando en el lago, su cercanía y su belleza le ensimismaba, sólo tenía deseos de poseerla.

Durante unos minutos en silencio en el que ambos se miraban sumergidos en el agua, Brenan decide romper aquella paz.

—Cuando visito a vuestro padre y es bastante a menudo— sonrió —no he tenido el placer de verla MiLady.

—Amm— intentó desviar la mirada sin éxito —bueno siempre estoy ocupada en mis quehaceres MiLord —una sonrisa se le dibujó en la cara al recordar que siempre lo veía escondida.

—Espero no ser imprudente, pero ¿algún caballero la corteja?— la miró, no podía apartar sus ojos de los suyos —una bella mujer como vos debe tener muchos pretendientes.

—MiLord— bajó la mirada y sus mejillas se volvieron a tornar rojizas —no soy tan bella como mis hermanas.

Brenan la miraba cada vez más ensimismado, le gustaría acunar entre sus manos su preciosa cara de porcelana, y ¡sus labios! Se preguntaba como sabrían. Se fue acercando poco a poco sin apartar sus ojos de los de ella. Tenía la necesidad de abrazarla y arroparla entre sus brazos.

A Miriam se le iba a salir el corazón del pecho, veía cada vez más cerca a su amor secreto, estaba tan nerviosa que sin darse cuenta pisó una piedra y dio un traspiés, levantó los brazos y los agitó como para impedir que se ahogase, pero no lo consiguió y se hundió. Brenan que estaba pendiente de ella la agarró con fuerza de la cintura y la atrajo hacia el, Miriam se agarró con desesperación a su salvador sin dejar de toser por el agua que había tragado.

8 декабря 2019 г. 0:02:18 0 Отчет Добавить 0

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