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Preguntas que pueden ayudar a crear una religión ficticia.

El worldbuilding puede ser tan fascinante como laborioso. Podemos crear culturas, sociedades, ciudades, costumbres, razas o especies o etnias, y, por supuesto, religiones.

Todos sabemos que, para bien o para mal, la religió es un aspecto importante en la vida de los seres humano o de las sociedades en general. Y más allá del tipo de práctica que los individuos o las comunidades realicen, no dotar a la historia de una religión ficticia podría ser un error, ya que este aspecto resulta interesante en las historias que tienen un trabajo de worldbuilding detrás.

Si les interesa crear una religión ficticia para su mundo o universo, les dejo algunas preguntas para reflexionar a respecto.

1) ¿Hay un dios o una deidad superior? Si es así, ¿cuántos y cómo se caracterizan? (Es decir, si es monoteísta o politeísta)

2) ¿Cómo creen que el mundo fue creado? (Este es un aspecto importante e interesante a la hora de crear una religión, aunque puede ser uno de los más difíciles)

3) ¿Cuál es el evento histórico más importante de esta religión? (Este se puede enlazar con los hechos históricos o culturales del worldbuilding)

4) ¿Hay algún lugar en el que las personas de esta religión se reúnan? ¿Cómo se ve? ¿Pueden todos ingresar? (Pueden ser templos, iglesias, cuevas secretas si el culto es prohibido)

5) ¿Ellos adoran? Si es así, ¿cómo y con qué frecuencia? (Los ritos que forman parte de la religión pueden otorgarle mucha verosimilitud a la historia)

6) ¿Hay una figura central dentro de su sociedad religiosa? ya sea sobrenatural o en lugares de reunión. (Algo así como un profeta a un líder, o un santo)

7) ¿Qué símbolos están asociados con esta religión? (Como las cruces o estrellas)

8) ¿Los miembros de esta religión intentan convertir a otros a ella? Si es así, ¿a través de qué medio?

9) ¿Es la religión tolerante con otras religiones? (Este aspecto puede depender de si es un culto oficial o prohibido)

10) ¿Hay ciertas comidas que los miembros de la religión no pueden comer o ropa que deben usar?

11) ¿La religión marca una diferencia entre el bien y el mal? ¿Qué definen ellos como bueno o malo? (La moral de la religión puede repercutir en los ideales sociales)

12) ¿Hay una jerarquía de miembros?

13) ¿Puede alguien ser miembro de esta religión, o deben nacer en la familia de un miembro? (Sería recomendable que pudieran ser de ambas maneras)

14) ¿Hay eventos anuales, celebraciones o tradiciones que tienen lugar? (Este aspecto también puede impactar en los hechos históricos e hitos sociales)

15) ¿Hay ciertos animales protegidos por esta religión? ¿Cuál es su punto de vista sobre el tratamiento de animales y plantas?

16) ¿Hay alguna forma de escritura que registre las enseñanzas de la religión? ¿Está escrito en un lenguaje comprensible para todos? (como una Biblia o un Corán)

17) Si tuviera que reducir la religión a una sola creencia, ¿cuál sería? (La idea principal puede ser el punto de partida para comenzar a crear la religión)

A grandes rasgos, con estas preguntas podemos definir la religión para seguir construyendo nuestro universo, con algunos detalles más. Esperamos que les sea de utilidad, si se atreven a utilizarlo, y que les proporcione buenos resultados.

¡Manos a la obra!

8 декабря 2021 г. 23:26:57 0 Отчет Добавить 3
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Consejos para hacer una buena cronología.

Muchas veces, en la redacción de un relato, podemos cometer ciertos errores que no siempre son notorios para los lectores. Aunque sí hay algunos que no pasan desapercibidos, y los problemas con la cronología se notan muchos, por más que parezcan solo detalles.

La cronología narrativa es el orden de los hechos del relato (el texto) y de la historia (el contenido). Y la poca o nula planificación puede llevarnos a cometer errores en este aspecto.

Por ejemplo: supongamos que nuestro relato comienza desde que el protagonista y el antagonista de reencuentran después de dos años de no verse, pero la historia de ambos inicia al conocerse, desde que tienen diez años de edad. Si en algún momento, cuando queremos explicar el pasado del personaje principal, surge una anécdota en la cual tenía siete años y el villano es mencionado en ella, estaríamos incurriendo en un error de cronología. ¿Por qué sucede esto? Porque no lo hemos planificado con anterioridad.

La planificación no solo estructura la historia y el relato, sino también nos ayuda a no cometer esta clase de errores, que en muchas ocasiones no escapan ni del lector más distraído. Pero planear no nos libra de algunos fallos, sobre todo si la historia que vamos a contar abarca mucho más que el relato.

Organizar el esqueleto del texto es útil, pero muchas veces la historia que queremos contar va más allá, y es esa la parte puede escaparse de nuestro control y arruinar la cronología del relato o, cuando menos, tornarla confusa.

A menos, claro, que el relato comience con el nacimiento de todo el universo.

Lo más efectivo para evitar los fallos cronológicos de la historia y del relato es armar una secuencia y una línea temporal. Con la secuencia vamos a organizar el relato, desde el principio hasta el final, colocando un suceso de origen, que no sea aislado, y su respectiva consecuencia, formando una cadena de ellos, llegando por fin un clímax y a una resolución.

Si volvemos al esbozo de trama ofrecido en un inicio, el hecho inicial del relato es el reencuentro de los dos rivales, que tienen esta relación porque ocurrió algo antes, es decir, no se conocen y se enemistan de inmediato. El inicio no tiene porqué ser un hecho aislado. Recuerden: La historia siempre va más allá del relato, a menos que este comience con la creación del universo.

Los dos rivales, al reencontrarse, se confrontan e intentarán ganarse el uno al otro en sucesivas batallas hasta que hay un enfrentamiento final donde uno de ellos es el ganador, o dejan sus diferencias de lado cuando aparece una amenaza mayor que los requiere unidos, o la sucesión de enfrentamientos se convierte en una atracción y culmina con el nacimiento de un amor pasional y explosivo. Cualquiera sea la secuencia que elijamos, ese será el inicio y el final de nuestro relato.

Es, entonces, cuando pasamos a armar la línea temporal de nuestra historia.

En esta etapa, ya podemos reconocer el origen de todo, y no nos referimos al universo, sino al momento en que los futuros enemigos se conocen. Podría ser a la edad de diez años de ambos, en caso de que tengan la misma edad. El motivo que los vuelve rivales puede ser cualquiera: ambos son muy diferentes y se detestan por naturaleza, ocurre algo específico que los hace odiarse, o un conflicto producto de su inmadurez infantil, en caso de que decidamos que en el futuro puedan volverse amigos… o algo más. También puede tratarse de un conflicto más bien ético, como que uno de ellos sea deontológico (que crea que solo se debe seguir las reglas sin excepciones) y el otro sea consecuencialista (algo similar al pensamiento pseudo maquiavélico, pero que no tiene malas intenciones).

Antes de que se enemisten los personajes, podemos secuenciar otros eventos que atenúen este cambio para que no sea tan abrupto, en cuyo caso, la cronología comenzaría de este modo:

1. Los personajes se conocen a los diez años.

2. Al principio, se llevan bien.

3. Algo sucede que produce los primeros roces.

4. Tratan de dejarlo pasar y llevarse bien.

5. Ocurre un segundo suceso que acentúa sus diferencias.

6. No lo dejan pasar y se confrontan.

7. Uno agrede directa o indirectamente al otro.

8. El agraviado se venga.

9. Tratan de conciliar, pero fracasan

10. Se vuelven enemigos.

11. Ocurre una sucesión de agravios mutuos en una franja temporal que van creciendo en intensidad.

12. Uno debe irse de la ciudad, pero se juran que, al volver a verse, ajustarán cuentas.

Desde este punto, comienza el relato.

13 (1) Después de dos años, se reencuentran.

A partir de esta cronología, nos evitaremos cometer errores como el que ejemplificamos al principio. Si quisiéramos colocar una analepsis, o flashback, consultaremos la cronología de nuestra historia, y, si es necesario cambiarla, debemos tener en cuenta que debemos hacerlo en todo el relato, preguntándonos, primero, si es imprescindible.

Con una cronología y una secuencia, además de la planificación, podremos evitarnos errores y sinsentidos. Y, sobre todo, no dejaremos confundidos a nuestros lectores.

Manos a la obra.

8 декабря 2021 г. 23:25:12 0 Отчет Добавить 3
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¿Cómo usar el método copo de nieve para organizarte?

Los textos narrativos largos como las novelas, a la vez que permiten mayor libertad para el desarrollo de conflictos, tramas, personajes, entre otros, también requieren de organización y planificación para que el texto completo sea coherente, para que la cronología de los sucesos sea clara, para no cometer errores como olvidar detalles, etc.

A veces, la planificación puede ser difícil, ya que parece una atadura para el libre espíritu creador. Pero organizarse no está mal. Te permite prever hasta donde llegar, y delimitar los caminos que te llevarán a ese final. Puede ser un proceso largo, aunque satisfactorio.

El método copo de nieve o snowflake es una técnica que consta de 10 pasos o capas y que propone que, al completarlas, se puede tener una historia completa, como borrador. Nosotros podemos usar el método para organizar el texto, el alcance de la trama, los personajes, las historias secundarias, en caso de que haya, los capítulo y escenas. Y mientras vamos planificando y acomodando las ideas, también podemos repensarlas y replantearlas, evaluando si son coherentes o necesarias para hacer avanzar la trama o si aportan a las historias y al crecimiento de los personajes.

Además de lo ya mencionado, también podemos planificar la cronología, que es un aspecto muy importante, ya que hasta el lector más desatento puede darse cuenta de los descuidos de esa índole.

¿En qué consiste este método?

En diez pasos que son fáciles de realizar.

El primero de ellos consiste en: Escribir la historia en una frase. Puede ser solo plantear la premisa o idea principal, o simplemente escribir el personaje o personajes principales, el conflicto central y una pista para la resolución.

El segundo paso es: Escribir la historia en un párrafo. Esto implica, por supuesto, agregar más información, como temas a tratar, o las etapas del conflicto, o marcar el camino hacia esa resolución.

El tercer paso es: Definir los personajes. Ya teniendo más información sobre el desarrollo de la historia, podemos determinar quiénes son los personajes y que roles cumplen.

El cuarto paso es: Escribir la historia en una página. En esta instancia, ya podemos pensar en las ideas que funcionan y las que no, y definir cómo será el camino hacia la resolución del conflicto. Si separamos las oraciones para formar párrafo a partir de ellas, no sería difícil completar la página.

El quinto paso es: Describe a los personajes. Con el camino de la historia un poco más desarrollado, podemos darles otro vistazo a los personajes. Sería ideal si recién en esta instancia determinamos el género del mismo, y cuál es la historia que los determina.

El sexto paso es: Escribe la historia en cuatro páginas. Para ello, debemos desarrollar más la historia hasta conseguir un resumen completo de la historia, desde el principio al final, mencionando las instancias que llevaran a la resolución. Lo ideal es convertir cada párrafo del paso cuatro en una página entera.

El séptimo es: Profundizar en los personajes. Determinamos el punto de partida de los mismos, el punto final (en qué condiciones llegaría al desenlace), y sus conflictos o motivaciones, que pueden ser externos o internos, además del desarrollo y crecimiento que transitarán.

El octavo paso es: Descomponer la historia en escenas. Para esto, debemos partir del sexto paso. Es conveniente hacer una lista de las escenas y agruparlas en capítulos, determinando también el punto de vista desde el cual va a estar narrada.

Para este paso, podemos usar un programa de hojas de cálculo, como Excel, o Writer6 (que no es hoja de cálculo, pero tiene funciones similares para escritores. Si quieren un artículo sobre programas para escritores, pueden comentar al respecto). Lo que sucede en la escena puede escribirse en una sola frase (Por ejemplo, Simón descubre la carta, o el correo electrónico, de su padre), determinando también qué personajes intervienen y dónde ocurre la acción.

Por supuesto, la información allí plasmada puede actualizarse.

El noveno paso es: Desarrollar las escenas. Con toda la información que determinamos en el paso anterior, ya estaríamos listos para desarrollar y encadenar las escenas, plasmando la relación de causa y consecuencia. En esta instancia, agregamos las descripciones y diálogos, para dar más forma al conflicto del relato.

El último paso es: Escribir la historia. Habiendo determinado el esqueleto del relato en los pasos anteriores, ya solo nos queda completar el borrador. Sí, en esta instancia, ya podemos tener listo nuestra primera versión, que será susceptible de modificaciones, de que se adhieran nuevos personajes, de las cuales podemos tomar notas aparte.

Es importante recalcar que, ya iniciado el proceso, con esta organización, no debemos detenernos. Podemos dejar que el texto descanse un tiempo, y que maduren nuestras ideas, pero no lo demos por terminado. Recuerden que, desde el principio, establecimos que este es un método de organización, que los instará a acomodar sus ideas, determinar lo máximo posible la información significativa y pertinente, además de aquello que sería susceptible a las modificaciones.

Esperamos que el método les sea útil, si se atreven a utilizarlo, y que les proporcione buenos resultados.

¡Manos a la obra!

8 декабря 2021 г. 23:22:54 0 Отчет Добавить 3
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Cuando el narrador en 1° persona se usa mal...

El narrador en primera persona se está volviendo uno de los favoritos de los escritores, sobre todo los noveles, para contar las historias a través de la mirada única y particular de sus personajes protagónicos en la mayoría de los casos. En una minoría, usar el narrador de primera en su faceta de testigo.

He leído casos en los que, incluso, cambian el personaje narrador para presentar al resto del "elenco" de la historia o cambiar la perspectiva, generar intriga, etc.

Pero debemos recordar que el narrador en primera persona también es un personaje y, como tal, su perspectiva, aunque única y particular, también es limitada, lo que vuelve un poco complicado sacar todo el potencial de este narrador, y por ello, es posible que se comentan ciertos errores con bastante más frecuencia de la que nos gustaría.

1. Las descripciones físicas.

A menos que el personaje jamás se haya mirado a un espejo o no se conozca a sí mismo, es un poco ridículo que se describa para los lectores. Entiendo que pueda fijarse en ciertos detalles, en los cuales se puede colar alguna caracterización, pero que mencione con minuciosidad cada parte de su rostro, su cuerpo… es poco natural. Y lo es más si le añadimos el condimento de la baja autoestima (y que el autor o autora le haya dado una apariencia hermosa).

Si el personaje es narcisista, se entiende a la perfección.

La presencia de auto descripción del narrador tiene sentido si el personaje sufrió alguna contusión y padece de amnesia parcial o total, está tan confundido que no sabe quién es ni cómo es, o cuando detalla ciertos aspectos, como el de su pelo a despertar, o si tiene marcas en la cara por alguna razón, o si ha llorado, etc.

2. Contar y no mostrar.

Esto no solo un error privativo del narrador en primera persona, pero respecto a las angustias, malestares, sensaciones, entre otras, mencionarlas en lugar de describirlas es un desperdicio.

En lugar de que el personaje narrador solo mencione que tiene miedo, puede enumerar las sensaciones que le manifiestan tal estado: el aumento de las palpitaciones, el sudor frío, el nudo en el estómago o las náuseas, los temblores, los nervios, la sequedad de la boca, de modo que se vuelva más “real” para los lectores, ya que son emociones, en este caso, que todos podemos experimentar.

Sabemos que se siente tener miedo, o estar feliz, sabemos las reacciones fisiológicas que provocan las emociones, así que, ¿por qué no usar ese conocimiento para mostrar las sensaciones de los personajes?

3. Narrador/personaje que NO observa.

Cuando vamos caminando por la calle, salvo que estemos sumamente agobiados por problemas, tendemos a mirar el mundo que nos rodea, así estemos en un lugar conocido o diferente. Es normal que los objetos nos llamen la atención, la cantidad de personas, el clima, el cielo, la suciedad o limpieza, el orden, los colores abundantes, etc. Estos son detalles que podemos sumar a un relato narrado en primera persona.

Y si están pensando que no quieren añadir descripciones innecesarias a su relato para no hacerlo lento o aburrido, los entiendo, pero… situar al narrador en un cierto espacio, posicionarlo como observador e intérprete, es construir ambiente, además de que favorezca el reflejo de la perspectiva del personaje.

Los espacios pueden estar dotados de significado y carga emocional, y como el narrador percibe el ambiente es una buena herramienta para lograr trasmitir sensaciones al lector, ya sea que estén escribiendo terror, suspenso, romance, etc.

Por ejemplo, si nuestro personaje narrador se encuentra en una habitación desordenada o sucia, podría sentirse incómodo o ansioso. Y no es necesario mencionar todo lo que esta fuera de lugar en el cuarto o donde hay mugre. Tal como a nosotros, al personaje de seguro solo algunas le llamarán la atención.

4. Narrador/personaje que NO piensa.

He visto este problema, sobre todo, en textos narrados en primera persona y presente, ya que ese tiempo propone que la historia sucede mientras leemos, como si estuviésemos dentro de su cabeza, como si esto fuese un videojuego o una película enteramente en plano secuencia. Y lo normal es que el personaje tenga pensamientos, porque es lo que todos hacemos todo el tiempo: pensar.

Entonces... ¿por qué en algunos textos, cuando se narra en primera y en presente, mientras el personaje hace un viaje en colectivo de veinte minutos, parece que nada sucede en su cabeza? ¿No piensa? ¿No reflexiona sobre las cosas? ¿No tiene preocupaciones que ocupen su mente?

Si un personaje narra, deberíamos conocer sus pensamientos, su perspectiva, su modo de ver el mundo, sus ideas en tiempo "real", a través de su propia voz.

En tiempo pasado, si pueden obviarse los pensamientos del narrador en primera, ya que se supone que las cosas han sucedido y, al contarlas, el personaje puede administrar la información de manera arbitraria.

5. Lo ve, no lo siente.

¿Ustedes, cuando están avergonzados o enojados, se sonrojan? ¿Cómo lo saben si no se han visto en un espejo? Lo mismo sucede con el personaje narrador de primera persona. Ahora, pueden usar su experiencia fisiológica para escribir reacciones similares, con frases más lógicas, como “sentí que me ardía el rostro” o “se me encendieron las mejillas”.

Lo mismo sucede con escenas de acción, de romance, de tensión sexual, erotismo, en las cuales algunos narradores narran acciones como si las vieran desde afuera.

Reitero, el narrador de primera persona es un personaje, que piensa, actúa, vive y siente, no está todo el tiempo en una habitación espejada, siendo capaz de ver las cosas a su alrededor y cómo estas lo afectan, en vez de percibirlas.

¿Han encontrado alguno de estos errores? ¿Los han cometido? Espero que esta información les resulte útil en el futuro para cuidarse de ellos y aprovechar el potencial del narrador en primera persona.

6 ноября 2021 г. 0:54:35 1 Отчет Добавить 4
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