sweetnessmind Sweetnessmind

El amor es ciego, al igual que Tessa cuando se trata de él.


Ficção adolescente Impróprio para crianças menores de 13 anos. © Todos

#literaturajuvenil #juvenil #amor #romance #drama #universidad #adolescentes
0
1.6mil VISUALIZAÇÕES
Em progresso
tempo de leitura
AA Compartilhar

Capítulo 1

La caja que estaba sobre mis manos, no se comparaba para nada con el peso que sentía en el pecho, hombros, piernas y en todas las partes de mi cuerpo. El peso de la caja, era algo tolerable, el peso interno era algo grande, mucho más que un par de centímetros y que el gran edificio que estaba frente a mí. Lleno de vidrios que daban a cuartos, y con una estructura que hacía que todo se viera majestuoso, moderno. Cubierto de un color champagne, y una puerta de madera, la residencia me pareció emocionante.

Volteé para ver a mi mamá cargando la última caja en la que había escrito con plumón “ESENCIALES” (con mayúsculas para que no se me olvidara), en el carrito que nos habían entregado para subir las cosas a la habitación.

Ella la acomodó con cuidado sobre las otras cajas que tenían escritos con mi caligrafía su contenido, y mi maleta. Fui sencilla en empacar ropa, pero las cajas decían que otras cosas eran las que se me hacía difícil filtrar.

— ¿Conociste a tu compañera? —preguntó, con su voz teñida de preocupación estirando su blusa para intentar borrar las arrugas que se le habían formado en el trayecto.

—Mamá. Estoy bien—le sonreí y ella soltó un suspiro y asintió, pero no despegó su vista de mi. Le comía los nervios todo lo que estaba sucediendo, pero intentaba que no lo notara.

Gabe tomó el carro y comenzó a acarrearlo hasta la entrada. Esto parecía un complejo de departamentos lujosos, en los que todos eran pent-houses. Sabía que no era así, porque estuve obsesionada buscando imágenes de las habitaciones en internet, y todas tenían la misma esencia universitaria. Dos camas, un closet, y si había suerte un baño. Como era mi caso, el destino había jugado a mi favor y darme una palmadita en el hombro antes del año que venía con un baño que sólo tenía que compartir con mi roomie.

— ¿Bonito, no? —Gabriel ya conocía esto, no exactamente éste complejo, pero el de hombres no debía de haber ser muy distinto, eso o simplemente lo había visitado antes. Aposté por ambos.

El ascensor se detuvo solo unos segundos después de que nos subimos con todo mi equipaje, y el quinto piso ya estaba frente a mí, con una moqueta de color gris, paredes grises y decoración digna de hotel, se extendía hacía ambos lados.

“Habitación 5B2”

—Es aquí —dejé la caja en el suelo, y con el juego de llaves abrí la cerradura de mi puerta.

Una pared de color blanco se levantaba frente a nosotros. Ya sabía lo que venía. Caminé decidida hacia la derecha, era un recibidor, ya lo había visto en las imágenes. La puerta del baño estaba abierta, y ubicada al fondo del mini recibidor, y justo allí se abría la habitación. Una cama de colores opacos, con unos pocos cojines celestes estaba a la derecha, y a la izquierda, la cama vacía. Mi lado. El lado derecho.

—Uf, que contraste —bromeó Gabe colocando la caja que había dejado en la entrada, en el escritorio que estaba a un costado de la cama.

Los pasos de mi mamá se paseaban haciendo eco, aunque la moqueta los absorbía en su mayoría, buscando algo fuera de lugar, que sería probablemente alcohol, drogas, o cigarros. Algo que nadie los escondería en un lugar obvio donde un adulto los pudiera encontrar —pero esto es la universidad— pensé. Así que si mi mamá no encontraba nada, probablemente no había nada.

—Mamá —le saqué de su búsqueda —No hay nada.

Asintió, pero sus ojos seguían inquietos paseando de cada pertenencia de mi compañera, a la otra. Sabía que estaba nerviosa por mí, pero temía que pensara que cada persona con la que iba a convivir tenía un tipo de vicio poco saludable.

Me ayudaron a desembalar las cajas, y a tender la cama, a hacer el espacio un poco más mío. Eso nos hizo alejarnos de las despedidas que tenían que suceder, pero en un momento no había nada más que hacer.

—Prométeme que te cuidarás, y me llamarás —me dijo sosteniéndome por los hombros. Asentí y unos mechones me cayeron sobre los hombros. Me apretó para un abrazo, y yo la envolví.

Después de un poco de sentimentalismo, me dejó, pero Gabe no se fue.

— ¿Ya sabes lo que vas a hacer? —me preguntó Gabe mientras se sentaba en la cama de mi compañera, desordenando sus cojines celestes. Se acomodó, y se volteó ordenando los cojines.

—No lo sé —coloqué los libros en el estante a los pies de la cama—. ¿Recorrer? Eso hacen en las películas.

El estaba un año sobre mí en la universidad, por lo que él sabía qué hacer, dónde hacerlo, y cómo hacerlo. El asintió, se había autoproclamado como mi guía personal cuando le conté que me habían aceptado, y sabía que cumpliría su palabra.

— ¿Esa fue la puerta? —preguntó levantándose de su lugar y caminando por el pasillo.

—No escuché na… —la puerta se abrió y escuché la voz de Gabe con un tono de sorpresa.

—Neo… ¿Qué haces aquí?

—Lauren, ¿Está aquí? —un muchacho alto entró a la habitación —. Necesito entre-

Me miró un momento, no escondió su sorpresa, ni su mirada cuando me observó de pies a cabeza, con su cabeza un poco ladeada ¿Me lo debía tomar como un halago?

—Hola, ¿Eres…

—Mi hermana —interrumpió Gabe—.. Los presenté, todo bien… —cruzó los brazos y se volvió a sentar en la cama de mi compañera — ¿Por qué estaría yo aquí si estuviera Lauren?

Me volteé y continué ordenando mis libros, por lo que no vi su expresión, pero su tono tenía cierto interés en la respuesta del muchacho.

—No importa — el chico dejó caer algo sobre una mesa, justo al voltearme— ¿Tessa, cierto?

—Theresa… pero es lo mismo —respondió Gabe entrometiéndose y colocándole una mano en el hombro el chico—. Ahora, Neo. Vamos a ir a dar una vuelta…

ÉL era alto, y vestía de negro… aunque no del tipo emo, si no del tipo que le gusta el negro y lo ocupa todos los días, seguro era porque no le gustaba lavar su ropa, pero era un muchacho que, tenía buen estilo.

—Genial, voy con ustedes—respondió Neo sonriéndome, y posteriormente a Gabriel, y al oír el resoplido de mi hermano, reí, y sonreí al ver mis libros acomodados, y también a la reacción de Gabe. Y por Neo. Sobre todo por… los libros.

6 de Abril de 2020 às 19:28 0 Denunciar Insira Seguir história
0
Continua…

Conheça o autor

Sweetnessmind Hola, me gusta escribir fanfics, y leer <3 Espero te guste mi historia.

Comentar algo

Publique!
Nenhum comentário ainda. Seja o primeiro a dizer alguma coisa!
~

Histórias relacionadas