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Un poeta perdido y ahogado en sus textos de barro lucha contra la desilusión de las decepciones de la vida. Ana, su amiga, tratará de hacerle recordar aquellas noches que transcurrieron bajo las luces de estrellas que pasean por la Tierra.


Histórias da vida Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#vida #estrellas #poesia #amistad #depresión
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Ron A Palo Seco

“Ir. Venir. Desfiles de la barra a la cama. Desistir. Morir por unos minutos al discernir, pálido, algo abrupto, en frente de un espejo corrupto. Es difícil herir un orgullo que se fue con el último canuto, en frente de aquel mundo tuyo. Algo estúpido. Y de pronto reír, porque hablas con lo poco que queda de Bourbon. Y alcanzas la victoria, irónica, al haberte acabado la botella, ahora rota, pero aún trabajo espera, abatir la noche entera. Porque es lo único que queda. Discutir, con tu alter ego, porque incluso él ya no está de acuerdo. Es patético. Pero hoy no hay sueño, tan solo un esternón desecho en ron a palo seco y unos malos recuerdos”


Suena de fondo un Folk meláncolico.


Una mano se alza del teclado de un portátil para agarrar una botella de bourbon que descansa encima de la mesa. La habitación oscurecida tan solo es alumbrada por la luz blanquecina de la plantalla, la cual, crea una enorme sombra al ser levantada la botella.

En los extremos de unos labios agrietados, rodeados por una barba de no más de tres días, se da un trago largo. La botella después de ser alzada cae al suelo seguida de la caída de un brazo sin movimiento, rompiendose en un estruendo, que provoca, un tambaleo de un cuerpo inerte que está sentado con la cabeza mirando al techo. Cae desplomado al suelo, tendido encima de los trozos de cristal anaranjados por el líquido que había dejado un charco.


En la puerta a un metro del cuerpo se escucha la madera que está siendo golpeada. Unos segundos más tarde suena un tintineo del metal que choca al otro lado.

Entra una chica con un moño medio desecho y una chaquete de deporte roja con su atención puesta en el cuenco del recibidor, donde vuelve a resonar el metal. De pronto su mirada pasa al centro de la sala seguido por unos pasos que corren para ir a atender el cuerpo que está tendido en la baldosa. A los pocos segundos ya lo está arrastrando de la muñeca entre el pasillo que lleva directamente al baño. Enciende la luz con sus manos temblorosas, a duras penas, metiendo el cuerpo inerte en la bañera. Abre el grifo. Mientras el agua recorre el rostro desorientado y magullado ella se lleva las manos a la cabeza para rehacerse el moño.

Se detiene unos segundos en el espejo.

Con cuidado entra en la bañera y antes de colocarse le aparta el cabello húmedo, cuando acaba, se recuesta a su lado. La lluvia cálida decae. Las gotas surcan y mojan errantes. Ella se apoya en su hombro, con cuidado, rodeando con sus brazos su cuerpo.


—Lo siento.


El ruido de la goma se funde con el silencio de la carretera. Pasan horas enteras en las que ninguno de los dos puede verse el rostro. Lo único que es visible es el frío asfalto iluminado por los focos y los pilotos rojos de la tapicería.


El coche para en una extensión pequeña de tierra que sobresale de la parte derecha de la carretera. Los faros alumbran hasta que se pierden en la oscuridad.

En el coche ya detenido se sigue manteniendo el silencio durante unos segundos. Ella mira al copiloto y coloca su mano encima de la de él, acariciándola con un pequeño gesto. Sale del auto mientras unos instantes después se abre la puerta contraria.

Dos sombras a contra luz son dibujadas más allá del capó en el que se apoyan, flotando a su alrededor motas de polvo iluminadas por las largas del coche.

El sonido de la chapa siendo levantada da paso a un burbujeo. Ella le pasa el abrebotellas, y vuelve a sonar al cabo de un instante el mismo ruido. Se perfila el movimiento de dos sombras que brindan.

Pasan unos minutos.


—¿Vamos?

—Claro.


Los dos caminan hacia el final del precipicio hasta que llegan al borde y se sientan.

Suena el ligero ruido de los árboles que son acunados por el desliz de la brisa, con un tenue ruido de fondo de grillos y otros insectos que son palpables en el ambiente desde algo más abajo de la montaña y los alrededores.


—La próxima vez que quieras acabarte una botella de Bourbon llámame.

Él ríe ligeramente.

—Ya me conoces. Nunca te llamo para hacer algo divertido —dice agachando la cabeza y acurrucándose en una manta que lleva por encima.

Ella expulsa un suspiro por la nariz con sus ojos clavados en la ciudad que se ilumina en la lejanía, siendo un conjunto de luces que crean un haz de luz que rodea los edificios de hierro.


—¿Qué ha pasado? —pregunta sin apartar la mirada de las vistas.

—La vida es una mierda.

—Vaya novedad.

—Sí.

—¿Sí? —Le mira levantando las cejas—. ¿Dónde está la mierda deprimente que sueltas siempre?

—Esta vez no Ana, esta vez no hay nada.

—Eso si que es una novedad.


Se toma una pausa.


—¿Qué quieres que te diga?

—No lo sé. Me refiero, no sé como ha podido cambiar todo tanto.

—Antes era un ingenuo.

—No me refería a ti.

Él la mira por primera vez. Ella vuelve a clavar sus ojos en la lejanía.

Por un momento en sus mentes vuelve a ser protagonista el sonido de los árboles y los grillos.

—Antes veníamos aquí y me hablabas de las luces. Y ahora es todo tan diferente.

—Las cosas cambían. La gente madura.

—Son como estrellas, decías, —le ignora— y cada una de ellas le pertenece a alguien. Hablabas de que las personas suelen o llegan a estar perdidas en un fundido a negro. ¿Te acuerdas?


No contesta.


—Yo estaba perdida en aquel fundido a negro. Y tú me trajiste aquí. Me hablaste de estrellas, y de como veías el mundo. ¿Sabes cómo me pareció ese mundo? —Él no se atreve a romper el silencio—. Maravilloso. —Una lágrima recorre su mejilla.

—Ana...

—¿Te acuerdas? —Le corta al volverlo a mirar.

—Sí

—¿Sí?

—Sí —dice mientras sus ojos tuercen hacia la ciudad que centellea.

17 de Março de 2020 às 23:02 7 Denunciar Insira 5
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Iván Selbor Iván Selbor
Se te escapa poesía por los poros. En mi opinión, podrías hacerlo menos dialogado, o con más intervención en prosa en la "segunda parte". Pero lo haces muy bien. Nos leemos! Suerte
Iván Selbor Iván Selbor
Se te escapa poesía por los poros. En mi opinión, podrías hacerlo menos dialogado, o con más intervención en prosa en la "segunda parte". Pero lo haces muy bien.
EsMa LostStars EsMa LostStars
¡Está genial escrito! Me ha encantado, qué interesante :).
March 30, 2020, 15:38

  • OldMrT OldMrT
    Muchas grácias. Cualquier consejo o crítica es bienvenida. Te espero para el próximo capítulo y si te está gustando no dudes en compartir. April 03, 2020, 06:55
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Ah, y disculpa si me "comí" algunas consonantes en mi otro comentario. No lo edité antes de publicar JaJaJaJa
March 20, 2020, 01:51
Nown Footerre Nown Footerre
Destaco de esta historia que tienes una capacidad narrativa muy fluida. De hecho, yo estaba necesitando leer cómo otras persons escriben diálogos y tu forma tan descomplicada me dio algunas ideas. Te felicito por ello. Tengo ganas de leer algo más, a medida que sigas publicando espero que aumente mucho más su calidad. De forma muy respetuosa y constructiva me permito indicarte que noté algunos errores ortográficos tanto el la descripción de la historia como en la misma. Disculpa el tono prescriptivo con el que te los listo :c - No es "luzes", sino "luces (este error está en la descripción) - No es "tragiste", sino "trajiste".
March 20, 2020, 01:49

  • OldMrT OldMrT
    Muchas gracias por tu comentario. Espero seguir mejorando y poder aportarte más ideas. Gracias por la puntualización en las faltas y te espero el próximo capítulo. ;D March 21, 2020, 19:47
~

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