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La cuarta noche

Era la cuarte noche, estábamos muy cansados, el alcohol ya no entraba en el cuerpo y la droga ya no hacía efecto, pero era la última noche y teníamos que disfrutarla al máximo.
Lo que no sabíamos es que esa noche sería magistral en nuestra historia y que esa fiesta se convertiría en nuestra fiesta.

Comenzamos a beber, yo estaba cansada y solo el olor a Coca-Cola me repudiaba, pero estaba con él y quería pasarlo bien.
Le conocía de hace tiempo y la historia estaba reviviendo, pero esta vez sentía algo más grande, algo que es difícil de expresa, déjame intentarlo: Era esa sensación de haber encontrado a un alma igual que la tuya pero en un cuerpo de hombre, nos unía la misma locura, nos comíamos el mundo haya donde íbamos, solo buscábamos explotar la alegría y la felicidad en cualquier momento y en cualquier lugar, libres, sin nada ni nadie que nos frenara. Nos habíamos juntado el hambre y las ganas de comer.
Me tomé un par de copas como pude, pero las ganas de seguir bebiendo no me ayudaban así que decidimos activarnos subiéndonos a la fiesta, allí con la música metida en los oídos disfrutaríamos de la última noche, si nos quedábamos en la acampada el sueño y el cansancio se apoderaría de nosotros, y eso era lo último que quería. Deseaba aprovechar el momento ya que no sabía cuánto podría durar.

Allí estaban nuestros amigos, locos como de costumbre, dándolo todo, no se les acababa la pila, no sé cómo lo hacían, pensé que quizá sería porque eran mucho más jóvenes que yo y pensé que a su edad yo tampoco tenía fin. Me gustaba esa sensación, esa energía y vitalidad que desprendían, cada uno era un personaje totalmente diferente, cada uno tenía sus cosas, sus gracias, pero todos tenían algo en común que era lo que les unían: estaban loquísimos.

Quería llegar al mismo estado que estaban ellos en ese momento, así que decidimos sacar nuestras bolsitas mágicas, y usarlas como si no hubiera un mañana, total todo lo que nos quedaba solo tenía dos opciones: o nos lo acabábamos esa noche o se quedaría allí entre la arena, no queríamos volver con nada a casa, después de ese festival nos esperaba una buena temporada de desintoxicación. Así que decidimos fundírnoslo todo en esa misma noche.

La fiesta estaba animada, a medida que iba pasando la noche la multitud de gente cada vez era más grande, la noche estaba espectacular, la música nos envolvía bajo el manto de estrellas y el mar a nuestras espaldas, quise que ese momento jamás acabara.

Nuestros amigos se iban perdiendo entre la gente hasta que finalmente acabamos los dos solos. Yo le pregunté que si quería que fuéramos a buscarlos, le pregunté quizá por cortesía pues por mi parte me sentía muy a gusto solo con él y no me hacía falta nadie más para pasármelo bien.
- No me hacen falta los demás, estoy muy a gusto estando los dos solos y no quiero estar pendiente de nadie más que de ti - contestó él.
En ese momento me di cuenta que sentíamos exactamente lo mismo y que pensamos ese momento de la misma manera. Los dos queríamos hacer esa noche solo nuestra.

Es difícil expresar ese momento en el que me sentía como si le conociera de toda la vida, nos conocíamos desde hacía tiempo sí, pero nunca había sentido esa complicidad con él, los dos estábamos disfrutando como niños de la música, de la vibración que recorría nuestros cuerpos en cada grabe del altavoz, nos gustaba lo mismo, nos gustaba el mismo ambiente, nos gustaba disfrutar al máximo sin pensar en nada más, la felicidad nos envolvía.

El cansancio que teníamos al principio de la noche desapareció, sentía como si fuera la primera noche de festival, podría seguir así con esa emoción una y otra y otra noche más.

La música en su mejor momento el dj entregado pinchando sus mejores temas, miré al cielo por un momento, me di cuenta que estaba empezando a amanecer, era la primera vez que estaba en una fiesta y veía amanecer, anteriormente había tenido fiestas muy largas que duraban toda la noche y mañana siguiente, pero siempre en sitios cerrados de los que cuando salía ya era de día. Quise decírselo, quise que lo supiera…
- ¡Mira está amaneciendo! Es la primera vez que veo amanecer estando de fiesta- Le dije
Nunca esperé que su contestación me llegara tan dentro del Alma, nunca esperé que ese momento lo recordara como el principio de nuestra historia, nunca esperé que su contestación me quedara sellada en mi corazón…
- Es la primera vez y es conmigo, los dos juntos, la primera de muchas más. - Lo grabó con un beso.
Y así fue, la primera de muchas más

1 de Janeiro de 2020 às 21:53 0 Denunciar Insira 0
Fim

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