ABDUCCIÓN Seguir história

sapiorostris Sapio hijo de Xénrroel

Una historia acerca del encuentro con seres más allá de la comprensión, casi una experiencia sobrenatural; sin embargo, se trata de entes más familiares de lo que podríamos pensar.


Conto Todo o público.

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ABDUCCIÓN

Audubon llegó con la cena para sus pequeños, la cual gozaron ante el tenue fulgor del ocaso. El más grande de los nenes bostezó y, de inmediato le acompañaron sus hermanos ¡Todo un coro de tierno sueño! En tanto, la madre volteaba a todas partes del cielo, porque Orión el gigante griego se manifestó mediante estrellas, como acostumbra hacer; enamorada de ese guapetón, cayó rendida a tumbarse junto al marido.


A altas horas de la madrugada extraños sonidos levantaron al esposo, quien decidió echar un vistazo, no fuese a ser un asesino inicuo ¡Era un cónyuge osadísimo! Rodeó su casa, mas nada vislumbró, pero el sonido fluyó otra vez, así que Audubon se internó en el bosque. Tras unas horas los cielos semejaron ser anochecer, cuando el tenue azul de Tláloc, dios de las lluvias, comenzó a bañar la sábana celeste, por lo que el padre valeroso decidió retornar a con su familia.


Tomó una ruta de muchas y arribó a la orilla de un sendero, el cual estuvo presto a cruzar de un salto. De repente sintió chocar, no supo por qué o en qué momento, cual si sus brazos y pantorrillas fuesen jalados. Se tornó desesperadísimo y creyó hallarse atrapado dentro de una telaraña ¡Enorme y planísima que era! Por más que forcejeó le fue inútil desfasarse los grilletes.


–¡Qué es ésto –se dijo a sí mismo, cuando en la vista se pintaron entes luminosos–!


Aumentaban su paso y el resplandor se intensificaba, así se distinguió mejor su silueta y color. Don Audubon veía volcanes andantes, oscuros y con una corona de lumbre voraz, cuyos faros enceguecían; emanaron sonidos breves y guturales, incomprensibles a todo oído. Él, atrapado como mítico Húrin ante Morgoth, se lamentaba amargamente en sus adentros:


–¡A mi corazón le mata el deseo! Porque un sueño arde fortísimo desde su centro ¡Volver a ver a quienes amo!


Una de las criaturas acercó sus zarpas a la víctima, le prensó por debajo y con la otra estiró las cuerdas hasta expulsar de la tela al prisionero, quien pasó a ser resguardado dentro de un confuso vacío en tinieblas. Al fin reapareció la luz, pero con ella estaban zarpas nuevas, que le llevaron sobre una mesa. Trajeron láminas metálicas y las colocaron sobre sus brazos, en la espalda, en la cabeza y otras partes de su cuerpo, después las retiraban; luego le extendieron las extremidades y las bañaron con luz, como si buscaran algo en él. Por último, mediante el uso de extrañas herramientas le adhirieron en la pierna un objeto peculiar, entonces lo exhibieron en las alturas, donde varias máquinas cíclopes le rodearon y sonaron con chispazos.


La ejecución estaba cerca, no tenía duda ¡Sin embargo fue bajado contra todo pronóstico! Estiró su cuerpo, porque al fin lo libraron, entonces huyó a toda máquina con sus adentros empapados de adrenalina. Se detuvo junto a una roca, al voltear la mirada vio como se fueron lentamente; los desafinados chirridos que emitían cesaron, y el bosque se levantó verde ante la luz del sol que emergía. Audubon, ya repuesto del shock, retornó a su hogar; se alegró como nunca antes por haber vuelto con su querida familia, desconcertados por un anillo metálico que le quedó en la pierna, desde entonces y en adelante.


Setophaga coronata auduboni –alguien mencionaba en lo más hondo del bosque, delante de sus compañeros–, o “Chipe de Audubon”. Éste como que se levantó muy temprano.


–Bastante –mencionó otra voz, con tono anonadado–. Apenas acabábamos de poner la red; ya nos íbamos cuando oímos que algo cayó, nos acercamos y dijimos “¡A huevo!”.


–Muy chida la foto –felicitó jovialmente su mejor amiga. Entonces llegaron sus otros camaradas, todos con diferentes pájaros en sacos.


–¡Chingón vatos –exclamó ella, con alma alegre, fuerte e inquebrantable–! Seguro que el próximo año acabo la tesis –y resonaron risas burlonas.

27 de Dezembro de 2019 às 19:35 0 Denunciar Insira 0
Fim

Conheça o autor

Sapio hijo de Xénrroel Encuentro apasionante el enfocar mi vida a conocer las grandes cuestiones del mundo y más allá, en medio del nihilismo hedonista en que vivimos, del cual a veces también soy partícipe... Y sin embargo, giro.

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