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Me presento...

¡Hola humildes almas! ¡Os odio, os quiero! Mi nombre es suyo, puede jugar con él si quiere, pero no se pase o responderá ante mi. No tengo nada contra usted, simplemente no me gusta que la gente abuse de lo mío, mi padre lo podría confirmar, pero está ardiendo ahí abajo.


Tengo la misma edad que Maxim, el hombre cuyos intestinos colgué del árbol de navidad de su querida hija. ¡Joder! Ahora no recuerdo si envolví su cabeza con el papel decorativo o directamente la puse debajo del árbol... Bueno da igual, seguro que la niña se alegrará de ver las tetas de su madre cosidas en la espalda de su perrito.


Usted y yo tenemos muchas cosas en común. Una de ellas es que los dos nacimos en el mismo lugar, dónde se tiraron las primeras bombas atómicas, dónde se intentó exterminar a los judíos, dónde se esclavizaron pueblos enteros por los "Grandes Imperios", etc. Si es lo suficientemente intuitivo sabrá que hablo de esta mierda de mundo, pero no empiece a ponerse compasivo, ¡por favor! Sé que es uno de los muchos que cuando está en un lugar público lleno de oídos o en una red social y sale uno de estos agradables acontecimientos, empieza a "condenar" estos eventos, ya sea moviendo la cabeza con desaprobación y poniendo cara de "compasión" o poniendo un "tweet" artificial. Todo para quedar bien ante la opinión pública, que parece que importa cada vez más. Tiene mucha suerte de estar detrás de esa pantalla ahora mismo, porque si no le aseguro que le pasará lo mismo que a Umberto, el "internet warrior", cuyos testículos fueron lo suficientemente grandes como para vacilarme por Internet. Un simple hecho, que me motivó a rastrear su dirección, ir a su casa y cortarle estos testículos de los que tanto presumía por la red y dárselos como forma de alimento a sus peces. Por favor, no me pregunte lo que le pasó a su mujer... Menos mal que la hija estaba trabajando, jaja.


Sé lo que quiere saber sin ni siquera estar en una conversación directa con usted, tranquilo. Claro que he estado trabajando, pero las cosas no fueron muy bien para mi jefe, el querido Emilio. Como tengo prisa por acabar mi presentación, ya que tengo a una tal Rachel muy ilusionada y ansiosa por conocerme, pues le resumo como me fue el trabajo en un sencillo poema.


Tommy estaba agobiado hoy,

aún no había cumplido con su deber,

se preguntaba: "¿quien soy?",

"¿que he venido a hacer?"

Estaba ansioso por entrar

pues le tocaba trabajar otra vez,

pero esta vez sin saludar,

iba a destriparlo como un pez.

Su maldito jefe era un bastardo,

una auténtica basurilla,

así que con un martillo en la mano,

le hizo la cara papilla.

Golpeaba y golpeaba sin parar,

el hombre gritaba del dolor,

pero su trabajador no iba a cesar,

porque disfrutaba del olor.

Finalmente lo mató,

los pantalones se bajó,

el pene se sacó

y encima de la papilla se meó.

Antes de abandonar, se inspiró,

los labios salivó,

con ganas le habló

hasta que su boca se cansó...

"Emilio no lo ha podido prevenir,

así que su cabeza papilla iba a ser,

ya que por el martillo iba a sufrir,

para que ni sus hijos lo puedan reconocer."



Espero que le haya gustado mi presentación y si no, le aseguro que le gustará la que nos espera en la vida real. Como es la primera vez que nos conocemos, le dejo una especie de "spoiler" de lo que le espera cuando nos veamos, pero dejo que usted mismo lo encuentre...


Seguro que cuando estaba en primaria, la maestra le corregía todo el tiempo, porque no paraba de escribir la primera letra de los nombres propios de personas en minúscula. ¡Se escribe en mayúscula!


¡Hasta la próxima humildes almas!







9 de Dezembro de 2019 às 00:29 0 Denunciar Insira 1
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