Brebaje de Muerte Seguir história

felipe-mas1570302205 Felipe Mas

Un niño pequeño debe enfrentarse a su mayor miedo para lograr salir con vida de este nuevo peligro, el cual ha tomado la forma de una bestia cuya presencia es realmente peligrosa y horrible.


Conto Todo o público.

#tragedia #drama #pesadilla #terror #343 #345 #295
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Brebaje de Muerte

Cada noche, poco antes de dormir, escucho sonidos muy extraños provenientes de mi sótano. Diferentes rasguños y gruñidos provenían de allí, acechándome en mis sueños. Imagino siempre a un animal salvaje, algo parecido a un lobo o incluso algo mucho más grande y feroz. No paro de temblar en mi cama, cubierto por las sábanas. Imagino distintas formas para matarlo, en caso de que en algún momento logre liberarse de su enclaustro. He tenido muchas pesadillas con eso, y esta noche parece que tendré otro día más sin poder dormir. En mis sueños aparece un ser corpulento de dos metros frente a mí, con la cabeza de mi padre en sus garras. Era un ser horripilante, cubierto completamente de pelo, con garras tan largas como si fuesen las ramas de un árbol. Pienso en escapar de allí, aprovechando que soy más pequeño, podría escabullirme. Sin embargo, me quedé paralizado al ver directamente a los ojos de la bestia. El brillo que noté en ellos era tan… humano. Su mirada no transmitía un instinto asesino, parecía mostrar tristeza al verme tan asustado con su presencia. ¿Cómo puede sentirse así? Esa cosa mató a mi padre, no puedo dejarme engañar por su apariencia, sólo es uno de ellos.

La bestia hizo una mueca de tristeza, como si hubiese podido adivinar lo que pienso, lo que siento, ¿por qué no intenta atacarme?

No, algo anda mal en este sueño, no es como siempre ocurre. En este punto, ya debería haberme arrancado la cabeza, debió suceder como en esas películas que transmiten por televisión. El monstruo siempre acaba con su víctima instantáneamente, ¿qué pasa ahora?

Intentó emitir sonidos, muchos de ellos parecían gruñidos sin sentido tratando de transformarse en palabras, algo muy distinto a lo que pude apreciar en mi sótano. Parecía intentar comunicarse conmigo, aunque desconfío enteramente, tengo la sensación de peligro recorriendo mi cuerpo. Me siento atrapado completamente, no puedo moverme, hasta aquí llegó mi vida.

Sin embargo una fuerza me invadió repentinamente, cuando la bestia trató de acercarse a mí, con sus pasos ligeros. Tenía dificultades para moverse, por lo que pude pasar por su lado con la mayor velocidad posible. Pude sentir su aliento, era asqueroso para mi gusto, como si de algo podrido se tratase.

Bajé lo más veloz que me permitieron mis piernas, hasta llegar al primer piso. Ahora estoy entrando a un mundo apartado del conocido por todos nosotros, un gran bosque de penumbras apareció enfrente de mi casa. Todo estaba en completa oscuridad, rodeado por árboles viejos, sin hojas, cuyas ramas parecían extenderse hasta alcanzar el cielo. No me gusta este lugar, siento muchas ganas de llorar y pedirle ayuda a mamá o papá. Todo esto es de mis peores pesadillas, nada puede ser verdad.

El sonido de sus gruñidos se escuchó cerca de mí, por lo que sentí aún más terror que antes y emprendí una carrera en lo más profundo de este lugar inhóspito. Las lágrimas corrieron por mis mejillas, sentí la cara muy caliente, aunque nada de eso me importa ahora. Lo único que quiero es salir de aquí, quiero mi vida, necesito tener una familia unida.

Me detuve jadeante, sosteniéndome de un árbol con las pocas fuerzas que me quedan. Los gruñidos se dejaron de escuchar, había logrado perderlo, o por lo menos eso deseo creer. Miré inexpresivamente el camino de tierra, me percaté muy tarde de que voy descalzo. Mis pies están llenos de tierra, no obstante hay algo que me preocupó más que la idea de estar sucio. Un hilo rojo recorría mi piel, al levantarlo me di cuenta de una línea en la planta de mi pie.

— ¿Esto es una herida?—pregunté ingenuamente.

Papá siempre me dijo que ese tipo de daños aparecen cuando uno se corta con algún objeto afilado, me pregunto que pude haber pisado en mi intento de escape. Al tocarlo sentí mucho dolor, tuve miedo de que pudiera meterse la tierra allí y así enfermarme de algo.

Intenté ver más de cerca la herida, pero se me hizo difícil hacerlo por la poca luz del bosque. Al levantar la mirada, no pudo verse la Luna. Sentí mucho frío, este pijama no parece ser la mejor opción para un día de invierno. Extraño esos días en los que una mujer aparecía siempre cada día para vestirme según la época, incluso hubo muchos días en los que jugaba conmigo o me arropaba. Siempre cuidó de mí, hasta que legado un día dejó de aparecer. En su lugar, papá era quien lo hacía. Su forma de trato hacia mí fue diferente, aunque de todas formas me pareció agradable.

En una ocasión le pregunté por esa mujer, “¿a dónde había ido? ¿Por qué no vivía con nosotros?” Él se limitó a quedarse callado, con una expresión triste. Quise seguir haciéndole más preguntas, pero supuse que no le gusta hablar sobre eso.

Ahora está muerto, pensé.

Mi pecho se oprimió, tuve mucho dolor, hasta que solté mucho llanto. Me sentí solo de nuevo, ya no estaban papá o esa mujer presentes, no quiero estar así toda mi vida, no puedo.

No puedo…

Para continuar con mi sufrimiento, los gruñidos de la bestia aparecieron nuevamente muy cerca de mí, sin embargo ya no quería correr más. Decidí enfrentarlo, es lo que hace alguien valiente, debo serlo por primera vez hoy. Aquella bestia apareció frente a mí, pude escucharlo claramente, además de percibir ese asqueroso olor. En su mano derecha sostiene esa botella, el “Brebaje de la Muerte” como lo había llamado un hombre en un comercial. Siempre bebe ese líquido, quizás por eso es tan salvaje conmigo.

Me había resignado a morir, para poder acompañar a mi padre en la otra vida. Pude escuchar con claridad como la bestia se disponía a atacarme definitivamente. Cerré los ojos, esperando mi muerte, pero nunca llegó.

En lugar de recibir el duro ataque de una garra, sentí la caricia de manos muy suaves recorriendo mis mejillas. El olor al Brebaje de la Muerte había desaparecido, en su lugar había un dulce aroma como flores de primavera. Al abrir los ojos, vi aquel rostro que siempre me cuidó. Lavó mi cara con un poco de agua, me dio un beso en la frente y me dio un fuerte abrazo.

—Lamento no haber llegado a tiempo, pequeño—me apretó con más fuerza—. Todo será diferente ahora…—su voz se cortó y empezó a llorar.

No me gustó nada escucharla triste, por lo que también la abracé lo mejor que pude, rodeando su cuello.

Luego de eso, me dejó nuevamente en el suelo, dijo que tenía que hablar con unos hombres. Antes de irse, me entregó un peluche quien ahora está a mi lado, parecía tener buen aspecto. Era un oso muy bonito, era mi nuevo compañero de juego, me sentí muy feliz por tenerlo conmigo.

Cuando terminó de hablar con ellos, la luz del día iluminó mi rostro. La mujer me llevaría a mi nuevo hogar, donde soy feliz actualmente. Cada día ella juega conmigo, me da de comer siempre que lo necesito, me compró ropa nueva y muchos juguetes.

Aun con todas las cosas nuevas que tengo, extraño a papá, lo han puesto en una caja negra bajo la tierra; me pregunté en ese momento si algún día podría verlo de nuevo, ¿cuánto tiempo puede durar la muerte? Sé muy bien que ella se los lleva por mucho, pero espero pueda regresarme a mi papá pronto.

Fragmento del Diario “La República”

“…no sabemos cuáles fueron los motivos de la madre para cometer tal atrocidad”, declaró la policía. Aquella mujer buscó venganza contra su esposo luego de haberla dejado debido a su adicción por el alcohol, jamás pudo superarlo. Intentó acabar con la vida de su menor hijo de 5 años con un cuchillo, quien fue salvado a tiempo debido a la llamada de A. C. a la policía. Llegaron en el momento justo en el que intentó dañarlo. La pareja de la fallecida víctima afirma haber tratado de entrar a la casa, sin éxito alguno. Fue entonces cuando escuchó a la ex esposa balbuceando palabras sin sentido debido a su estado etílico. Por lo que se alarmó y llamó a la policía, mientras intentó entrar a la casa por la fuerza.

* * *

Hoy la mujer me ha pedido que la llame mamá de ahora en adelante. No entiendo el porqué de esto, pero lo hago para hacerla feliz. Le tomó tiempo recuperarse, algunas veces la vi llorar, tal y como mamá hacía, pero la diferencia es que mi mamá actual no tiene en la mano una botella del “Brebaje de la Muerte”.

Esta noche, mi nueva mamá me ha arropado como antes en mi nueva cama, decorada con mis caricaturas favoritas. Apagó las luces antes de irse, tuve cierto temor en un principio antes de cerrar los ojos. Pasaron los segundos, pero esos rasguños y gruñidos no sonaron de nuevo. Frente a esto, sólo puedo decir a modo de victoria lo siguiente:

—Buenas noches, mamá.

5 de Novembro de 2019 às 01:22 0 Denunciar Insira 0
Fim

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