Sangre Fría Seguir história

lithiank Daniel Tovar

Un infame detective retirado intenta redimir sus errores del pasado, siguiendo la pista a un asesino serial. Su investigación tomará un giro inesperado cuando recibe una misteriosa llamada con una pista vital.


Crime Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#espíritu #fantasma #serial #asesino #criminal #noir #detective #mafia #crimen
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LA LLAMADA

Habían pasado 5 días desde la última desaparición en la localidad de St. James. Marian solo tenía 16 años cuando se propuso ir a un bar con sus compañeros de estudio. Armada con un documento de identidad falso se dispuso a lograr su cometido y pasar un buen rato entre copas. Pasadas las 22:00 horas decidió que era momento de regresar. Su documento podría decir que tenía 22 años, pero su madre siempre le esperaba temprano en casa. Ella no quiso causar su ira así que tomó su bolso, se despidió de sus amigos y salió del local.


Las frías gotas de lluvia empezaron a caer con mayor fuerza sobre las calles. A esas horas de la noche ya nadie caminaba por esos abandonados y oscuros callejones, tal vez haya sido por el diluvio que abatía la ciudad o quizás por algo más.


Marian solo debía caminar unos 10 minutos, ya había realizado ese recorrido muchas veces antes. Pero esta vez era distinto. Una terrible corazonada le hizo sentir que estaba siendo seguida por alguien a quien claramente nunca logró ver. Desafortunadamente tomó la fatídica decisión de girar en una esquina para variar la ruta a su casa, pensó que así evadiría al acechador invisible.


Pero se equivocó. Una figura totalmente ensombrecida por la penumbra que abarcaba ese callejón, surgió de detrás de Marian. La sujetó por el cuello y cubrió su boca con violencia. Un grito ahogado fue lo único que se pudo escuchar esa noche.


La chica jamás llegó a su casa.


-Mierda, no hay un rastro limpio para seguir. Este tipo sale de la nada, secuestra a diestra y siniestra y vuelve a desaparecer en el aire.- dijo Louis Baxter. Al tiempo que hojeaba archivos dispuestos en la mesa de su despacho, agarró un vaso de vidrio a medio llenar con whisky, lo llevó a sus labios y tomó un largo sorbo.


No llegó a colocar el vaso nuevamente sobre la mesa cuando el teléfono de Baxter sonó repentinamente. -¿Quién podría ser a estas horas de la noche?- pensó el infame detective. Acercó su mano al aparato y se mantuvo a la expectativa por unos segundos. Presionó el botón para contestar y se quedó escuchando sin decir una sola palabra.


-¿Quieres migajas de pan que puedas seguir?-dijo una voz fría y desprovista de emociones -Dirígete al viejo Motel entre la Avenida Ontario y Lezir. Callejón trasero, tienes una hora- la llamada se cortó sin darle tiempo a Louis para pensar qué había pasado.


Se levantó con avidez, tomó su abrigo y abrió el cajón de la mesa de su despacho. Sacó de él un revólver Colt M1917 color plateado y lo enfundó en el cinto. Acto seguido se dirigió a la puerta de la oficina y cuando acercó su mano al pomo de la puerta, escuchó una voz muy familiar que provenía de sus espaldas.


-¿Estás consciente de que es una trampa, verdad?- dijo aquella voz.


-¿Estás consciente de que estás muerto, verdad? No molestes- contestó Baxter con irritación.


-Permíteme ser útil de alguna forma, Louis- respondió la voz entre susurros.


-Solo cállate y ven conmigo. Necesitaré un par de manos extra para encontrar a este degenerado- Louis se dio la vuelta y vio a David, su ex compañero. Era tan irreal poder verlo, poder hablar con él y escucharlo con tanta claridad. David había caído abatido una trágica noche durante un enfrentamiento contra un grupo criminal fuertemente armado. Pero ahí estaba, podía seguirlo viendo como si nada hubiese ocurrido.


-Perdón, amigo. Nunca me acostumbro- se disculpó Louis.


-Solo cállate y ven conmigo- respondió David con sarcasmo.


Baxter se dirigió al Chevrolet Styleline negro que estaba estacionado en la vereda opuesta. Aún llovía fuertemente pero de igual forma encendió un cigarro. Cubrió la débil llama del fósforo entre sus manos y se encaminó al vehículo. Las noches lluviosas tenían algo que le parecía poético, aún no descifraba qué era con exactitud, pero le gustaba salir en busca de criminales con ese clima. Tal vez porque sentía que le daba más dramatismo a su aparición, cuando desenfundara su arma en la cabeza de aquellos criminales que acechaban las calles de su ciudad. Él era el castigo que los malhechores merecían y la lluvia vaticinaba su presencia.


Durante el recorrido hasta el lugar pactado, Baxter no dijo ni una sola palabra a su compañero. Solo abrió la boca al llegar a su destino. Apagó el motor y se dirigió a David.


-Adelántate. Ve por detrás. Yo iré por la entrada principal- ordenó –si ves o escuchas algo, sabes qué hacer-. David asintió con complicidad y se desvaneció en el aire como el humo de un cigarrillo.


Baxter comprobó la recámara de su revólver, colocó las seis balas y la cerró con pericia. Abrió la puerta del auto y caminó rápidamente hasta la entrada del motel intentando cubrirse con la oscuridad de la noche.


Pudo escuchar una voz retumbando en su cabeza, como si el interlocutor estuviera dentro de su cerebro. –tres hombres armados, golpean a un cuarto que está tirado en el suelo. Están detrás del motel- dijo David. Fue entonces que Louis quitó el seguro de su arma, y la mantuvo con firmeza entre sus manos mientras daba la vuelta en la esquina y se dirigía al basurero trasero. A medida que se iba acercando a aquellos hombres, podía escuchar con mayor claridad lo que decían. Estaban interrogando al hombre golpeado que yacía en el suelo.


-¿En qué dirección se fueron?- gritó uno de los maleantes. –N… no… no lo sé, por favor paren.- imploró aquel maltratado tipo entre llantos. En seguida un segundo hombre le golpeó en la cara con fuerza. Los anillos que tenía puestos solo hacían más que agudizar el dolor que sentía la indefensa víctima.


-Maldito viejo, habla o terminarás como la chica- le amenazó el tercer hombre quién sostenía en sus manos un fusil.


-Es suficiente de esta mierda- pensó Louis. –David; distracción, ahora- volvió a comandar a su compañero.


Enseguida, la única bombilla que mantenía una trémula iluminación en la parte trasera del motel comenzó a titilar rápidamente hasta explotar con violencia, dejando el lugar a oscuras. Entonces Louis entró en acción. Apuntó el revólver hacia uno de los criminales y apretó el gatillo dos veces seguidas. Las detonaciones tomaron por sorpresa a aquellos tipos, que entre gritos de pánico no supieron de donde provenían los disparos. Uno de ellos se desplomó en el suelo mientras un charco de sangre emanaba de su cabeza. Inmediatamente abrieron fuego a diestra y siniestra. Balas de distintos calibres creaban chispas al estamparse contra muros y ventanas, pero ninguna dio en el blanco. En medio del caos Baxter corrió hacia uno de los tipos mientras éste recargaba su arma. Lo tacleó con fuerza hasta tirarlo al suelo, lo golpeó repetidas veces con la culata de su revólver y le asestó un disparo en medio de la frente a quema ropa. Un tiro pasó rozando la cabeza del detective, quién rodó por el suelo y se arrastró a la cobertura provisional que le daba un muro. El último de los criminales lo pudo ver y empezó a disparar ráfagas de fuego hacia él. Baxter respondió a los disparos hasta agotar sus últimas tres balas, pero ninguna logró su cometido.


-Louis, se quedará sin munición, prepárate- le advirtió David. – ¡Maldita sea, ya era hora!- gritó Baxter. De repente los disparos se detuvieron.


-¡Ahora!- gritó David. Entonces el detective corrió con todas sus fuerzas hacia el último hombre en pie y lo golpeó aprovechando el desconcierto de éste. El tipo se defendió rápidamente y lo tiró al suelo, comenzó a golpear a Baxter sin parar. Realmente sus anillos incrementaban el punzante dolor de los golpes. La sangre empezó a nublar la visión del detective pero en un arrebato de ira y adrenalina, lo golpeó con su rodilla y logró inhabilitarlo por unos segundos. Preciado momento que aprovechó al máximo para revertir la situación. Louis atacó al tipo una y otra y otra vez sin detenerse.


-¿A quién buscan?- gritó Baxter sin dejar de golpear.


-¡Para, por favor. Y te lo diré!- respondió el tipo, escupiendo sangre.


Louis se detuvo y agarró al maleante del cuello de su abrigo. –No hagas que me arrepienta, imbécil- amenazó con furia –habla-.


-Hace… cinco noches una chica desapareció- dijo el agonizante hombre. Se le dificultaba hablar, tal vez porque tenía la mandíbula casi rota. Obra de Baxter. –El viejo era el único testigo -.


-Maldito ¿Por qué la buscan?- preguntó el detective, dejando caer al hombre al suelo.


-¿Qué te hace pensar que la buscamos a ella?- susurró el tipo mientras intentaba reírse. El esfuerzo hizo que volviese a escupir sangre. Tenía varias costillas fracturadas.


-Louis… El testigo… está muerto- David señaló al cuerpo sin vida que estaba en el suelo. Era el anciano a quién estaban torturando aquellos hombres. Una bala atravesó su pecho, causando hemorragia interna y posteriormente su muerte.


La ira y frustración invadió por completo a Baxter, quién tomó su revólver, colocó una bala en la recámara, ajustó el tambor y apuntó. Le disparó al criminal a sangre fría y escupió sobre su cadáver.


–Mierda, aquí está involucrada la mafia. ¿En qué nos estamos metiendo?- dijo, al tiempo que arreglaba su abrigo y se limpiaba la cara de la sangre que aún brotaba de sus heridas. Su compañero inspeccionó el área con su mirada y se percató de algo inusual. –Joder, mira aquella ventana- David señaló el ventanal abierto de una de las habitaciones del edificio que estaba situado a un costado del motel. Louis volteó rápidamente y pudo ver el flash de una cámara fotográfica ser accionado.


-No me equivocaba al decir que era una trampa- dijo David.


Enseguida una nueva llamada interrumpió los pensamientos de Baxter. Éste contestó sin titubear ni por un segundo. –Buen trabajo, detective. Nadie habla mejor que un muerto. O cuatro, en este caso- dijo aquella despiadada voz. Baxter la reconoció, era la misma persona que le había llamado en su despacho.


-¿Qué quieres? ¿Quién eres?- preguntó Louis con impotencia.


-Encaminarte en la dirección acertada. No hay emoción en que me busques bajo las piedras incorrectas- la llamada se cortó y el silencio sepulcral invadió el lugar.


Baxter se dirigió a David y con un nudo en la garganta dijo –Hijo de perra… Era él-.

15 de Outubro de 2019 às 04:40 4 Denunciar Insira 2
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Conheça o autor

Daniel Tovar Autor y creador del Epítome de la Ruina. Storyteller por amor al arte y escritor de ficción.

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Becca Blume Becca Blume
John Wick versión detective jaja :O estuvo criminal!! Será historia de varios capítulos?
18 de Outubro de 2019 às 15:49

  • Daniel Tovar Daniel Tovar
    Jajajajajja ciertamente intentaba tener esa vibra de modern cowboy que representa a John Wick!! Será en varios capítulos, eso es correcto. Estiy trabajando en el siguiente que saldrá pronto c: 18 de Outubro de 2019 às 16:04
  • Becca Blume Becca Blume
    Pues te quedó genial. Amo a John wick y es increible leer esto n.n También me ha encantado el detalle de su compañero! Muy sobrenatural! es como tener el combo dos en uno de acción y paranormal Cool! :3 esperaré tu actualización entonces 18 de Outubro de 2019 às 16:14
  • Daniel Tovar Daniel Tovar
    Muchas gracias! Me alegra un montón que te haya gustado. Siempre intento poner un toque sobrenatural a cada historia que hago. Nunca pierde el misticismo! jajajaja 21 de Outubro de 2019 às 18:14
~