Lo que significa ser un héroe [Katsuki Bakugo x OC] Seguir história

S
Silvia Kikio


No le gustaba nada que ella tuviera tal control sobre él. Que fuera dueña ahora de sus pensamientos y le impidiera concentrarse claramente en sus objetivos. Que lo hiciera sentir de esa forma tan cálida y lo avergonzara de sus torpes acciones, pensando en lo patético que debía verse. En qué momento le había pasado todo esto? A él, que era el más tosco y huraño de la clase. A él, que había jurado nunca involucrarse con nadie para cumplir su objetivo de ser el más fuerte de todos. A él, que nunca había considerado siquiera la posibilidad de enamorarse. Porque sí, lo estaba, y ya no podía negarlo así deseara con todas sus fuerzas que fuera mentira. ----- Katsuki Bakugō, héroe en entrenamiento, es un joven poderoso y con mucho talento; sin embargo, sus virtudes se ven frecuentemente opacadas por su increíble mal genio y su ego desorbitado. Asuka Kimaya, estudiante de la U.A. que ingresó unas semanas más tarde que sus compañeros, llegará a enseñarle más cosas de las él podría llegar a imaginar, entre ellas, lo que significa ser un héroe. ----- Prohíbo completamente publicar este fanfic en otras páginas con o sin modificaciones. Asuka Kiyama es de mi autoría, tanto el personaje como los fan arts publicados en esta historia. Los demás personajes no me pertenecen, son del gran mangaka Kōhei Horikoshi, no obstante, la historia y su desarrollo es sacada de mi loca cabeza, disfruten!


Fanfiction Para maiores de 18 apenas.

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Prefacio



—Katsuki-kun, espera. ¡Aquí no! —Rogó la joven con el rostro totalmente enrojecido, al sentir cómo el rubio introducía la mano por debajo de su panty y empezaba a acariciar su húmeda intimidad, tomando su hinchado clítoris entre dos de sus dedos.


Llevaban más de 5 minutos encerrados en un viejo armario de uno de los pasillos de la Academia para súper héroes U.A. Bakugō, quien parecía estar en un estado de completo éxtasis, la tocaba con un desespero que ella ya sabía reconocer muy bien. En cuanto habían atravesado y cerrado la puerta de la pequeña habitación, él la había acorralado contra un estante y sentado sobre una vieja repisa, para automáticamente estampar sus labios contra los de ella y besarla violentamente como sólo él podía hacerlo.


—Por favor... Katsuki… —Imploró la chica de ojos dorados hundiendo el rostro en el cuello masculino, sintiendo como él introducía ahora un dedo en su interior.


—Tú también lo quieres, sólo mira cómo estás. —Se mofó él con malicia, sacando momentáneamente la mano de su pantaleta para mostrándole la viscosidad que había captado con sus dedos. —Eres una depravada.


—¡N-no digas eso!. ¡E-es tu culpa por tocarme de esa forma! —Se quejó la albina muerta de vergüenza, alejándose de él con expresión indignada, luego de verlo lamer sus dedos con descaro.


—No. Es tu culpa por ser tan malditamente deseable. —Replicó él tomando ahora sus pechos por encima de su ya muy desordenado uniforme, acariciándonos sin pudor mientras le hablaba al oído con voz sensual. —Es tu culpa que me excite de esta forma sólo con verte. —Murmuró con perversión, restregándose contra ella para hacerla sentir su dura erección contra su entrepierna.


—Katsuki-kun, estamos en la academia, no podemos hacerlo aquí. ¿Y si nos atrapan? —Intentó razonar ella, aún sabiendo que las posibilidades de que él se detuviera eran realmente escasas; pero cuando vio cómo el desabrochaba el cinturón de su pantalón con una mano, supo que no había nada que hacer.


—No van a atraparnos si terminamos rápido. —Objetó el oji rojo sonriendo lascivamente, liberando su erección sin ningún atisbo de arrepentimiento.


—Eres un pervertido. —Declaró la joven derrotada, sintiendo como él tomaba su ropa interior con urgencia y la removía por completo.


—No más que tú, preciosa. —Soltó Bakugō con una sonrisa perversa, antes de introducir su miembro en la cavidad de la chica de una sola estocada, sacándole a la albina un grito de placer que él acalló con un fiero beso, empezando a embestirla de inmediato; salvaje, desesperado, como siempre solía hacerlo.


Desde afuera del pequeño armario, apenas eran perceptibles los gemidos contenidos de la chica y los intensos jadeos del joven héroe mientras se fundían el uno con el otro en aquel apasionado momento. Si hacía un año alguien les hubiera dicho que ambos terminarían en una situación como esta, lo hubieran tratado de demente. Definitivamente con los asuntos del corazón era imposible hacer una predicción, pues su historia se había enredado de tantas maneras diferentes que ni ellos mismos tenían claro el momento en el que había empezado todo; el instante en que se dieron cuenta que no podían vivir el uno sin el otro.

26 de Setembro de 2019 às 18:43 0 Denunciar Insira 1
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