Skull Kid Seguir história

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Una historia corta acerca de Skull Kid, un personaje de la saga The legend of zelda.


Fanfiction Jogos Todo o público.

#hyrule #tlof
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Skull Kid

No se escuchaba más que el viento que pasaba por entre los árboles. Una figura semejante a un niño humano estaba sentada sobre el tocón de un árbol justo en el centro del claro. El niño, o al menos así podría ser considerado por su apariencia, no reaccionaba a pesar de la niebla que poco a poco iba arremolinándose a su alrededor. La mayoría habría asegurado que aquel lugar era muy tenebroso; demasiado amenazante. Sin embargo, nuestro protagonista estaba ya más que acostumbrado a estar en entornos parecidos, por lo que sus piernas, muy cercanas al suelo, se movían con despreocupación.

Nuestro protagonista vivía en ese mismo bosque. Nunca se había molestado en pensar un nombre para aquel lugar por sí mismo, al fin y al cabo era su hogar siendo esa misma palabra la que mejor podía describirlo en su cabeza; “hogar”. A pesar de ello había espiado a varios kokiri que caminaban por los senderos de ese mismo bosque en más de una ocasión. Ellos parecían llamarlo Bosque Perdido. “No tiene sentido”, se repetía cada vez que lo escuchaba “No está perdido. Está justo aquí”. Su desinterés hacia el uso de nombres también se daba hacia sí mismo; no tenía nombre, al menos no en la manera que la mayoría de kokiri que había observado desde la distancia tenía un nombre. Aunque siempre lo evitaba, en más de una ocasión había sido descubierto por los kokiri que espiaba, ante lo cual siempre exclamaban una serie de palabras que cambiaban en cada ocasión justo a los inconfundibles términos de “Skull kid”. Aquel parecía ser su nombre ante ellos. No entendía muy bien el porqué de ese nombre particular y no otro, pero no era algo que le preocupase.

Skull Kid se puso en pie y gastó unos segundos en observar su entorno. Aún era de día, pero el cielo estaba cubierto al completo de nubes, por lo que una luz débil pero omnipresente arropaba el lugar. La niebla comenzaba a juguetear entre los troncos de los árboles. No quedaban muchas horas de luz, por lo que Skull Kid decidió adentrarse en la espesura para encontrar algo de comida antes de que llegara la noche. No tenía una dieta concreta; se limitaba a comer lo que fuera que encontrase. Lo más común era que se alimentara a a base de bayas, pero cuando era necesario se dedicaba a comer a algún que otro animal del bosque. Reconocía que los animales eran sus únicos amigos, pero no tenía otra opción. Pensar en que ellos también se comían entre sí evitaba que se sintiera culpable. En aquella ocasión tuvo suerte y pudo alimentarse copiosamente a base de unos frutos morados que había encontrado en las ramas bajas de un arbusto. Comenzó a comer con tranquilidad, pero llegado cierto punto escuchó un ruido a su espalda. Ignorando el fruto que aún sostenía con su mano giró parte de su cuerpo para adivinar cuál había sido su origen, pero no le fue posible descubrirlo; la luz era cada vez más mortecina, por lo que distinguir formas entre la niebla era imposible. Prefirió olvidarse rápidamente de ello para continuar con su festín. Antes de poder acercar otra fruta a sus labios un ruido mucho mayor a los anteriores se extendió por el lugar. Skull Kid giró su cabeza con la seguridad de que encontraría la fuente del ruido, pero fue sorprendido por una enorme figura que corría en su dirección.

Antes de empezar a huir pudo prestar la suficiente atención para descubrir que se trataba de una osa. Su pelaje era de un tono marrón claro, si la encontrase durmiendo querría pasar la mano a través de él; sin embargo, su hocico y ojos no invitaban a acercarse. Cada vez que alargaba su cuerpo para continuar avanzando se podían entrever sus robustos músculos a través del pelo. Aunque no lograba entender la razón por la que lo seguía, Skull Kid sabía a la perfección que permanecer quieto llevaría a una muerte agónica bajo el cuerpo de un animal realmente pesado.

Dio las primeras pisadas con fuerza. Se vio obligado a apartar varios arbustos para poder pasar. Sus ojos no dejaban de moverse, buscaban desesperadamente un lugar donde hallar un escondrijo o alguna manera de huir. Las extremidades de nuestro protagonista eran ciertamente largas al compararlas con el resto de su cuerpo, por lo que sus zancadas eran grandes, pero su rodilla no podía operar a la suficiente velocidad. Aunque en un principio pudo alejarse de la osa, Skull Kid estaba perdiendo esa misma ventaja que lo separaba de la muerte.

A cada zancada que daba era más y más consciente del peligro que suponía el animal. Podría intentar escalar por el tronco de un árbol, pero no lo haría con la velocidad suficiente para evitar estar al alcance de la osa cuando esta se acercase.

Mientras seguía corriendo vio algo que podría ayudarlo; una rama caída descansaba a varios metros de él en la dirección a la que se dirigía. No sabía exactamente qué haría con el objeto, pero si no intentaba algo con prontitud moriría. Puso a prueba sus rodillas y empleó toda la energía que podía albergar su enjuto cuerpo para acercarse lo más rápido posible a la rama. Logró alejarse de la osa lo suficiente, por lo que le fue posible agarrar el objeto de madera y girar su cuerpo con un rapidísimo movimiento de pies.

Al hacerlo vio a la osa corriendo directamente hacia él. Se fijó en sus ojos, que desprendían un sentimiento de odio que nunca antes había reconocido en otro ser de ese mismo bosque. Cuando al animal le quedaron pocos pasos para terminar por llegar hasta él, agarró aún con más fuerza el trozo de madera que se había convertido en su única arma.

No se atrevió a cerrar los ojos cuando la osa estaba casi junto a él. La fuerza con la que empuñaba la rama sumada al impulso del animal salvaje permitió que la madera se introdujese en un punto entre los ojos de la osa. Skull Kid pudo escuchar un fuerte crujido en el instante en que la madera rompa el cráneo de su enemiga. Lo siguiente que escuchó fue un gemido lastimero y el ruido de algo pesado que es arrastrado por el suelo. Permaneció unos segundos inmóvil, limitándose a sujetar el palo con la mayor fuerza posible. La osa estaba inmóvil, pero el terror aún lo atenazaba. Cuando se convenció de que ya no existía amenaza de muerte se molestó en analizar bien la escena. Más de la mitad del palo estaba ensartado dentro del animal, cuya cara había quedado a unos pocos palmos de la de Skull Kid. Este pudo ver de cerca los ojos de la osa, así como oler el aliento de la misma.

Soltó la rama y se dio cuenta de que un charco de sangre había cubierto el escaso suelo que lo separaba del animal. Skull Kid dio unos pocos pasos para alejarse del cadáver. Contempló el cuerpo por unos segundos; descansaba de lado sobre las hojas caídas en el suelo mientras que la sangre cubría por completo uno de sus ojos. Miró a su alrededor; por alguna razón temía que lo hubieran visto. La luz ya casi había desaparecido al completo, pero no parecía que hubiera ningún testigo. Por ello Skull Kid se limitó a alejarse corriendo del lugar sin seguir ninguna dirección en particular.



4 de Setembro de 2019 às 19:08 0 Denunciar Insira 0
Fim

Conheça o autor

roon 201 Siempre he tenido pasión por la escritura. Intento plasmar mis opiniones y sentimientos de la manera más honesta y real que puedo en cada uno de mis textos. Espero que os guste mi contenido ;-) Por otro lado, también os puedo ayudar a corregir vuestras historias si las mandáis a mi email (rooncantabria@gmail.com)

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