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Monica Garcia


Pequeño fragmento que espero se convierta en relato en un futuro, donde narro el género erótico desde mi punto de vista y mi forma de escribir.


Erótico Para maiores de 21 anos apenas (adultos).

#fantasia #erotico #placer #sexo #intercambio #corrida #orgasmo #sexual #intercambioliberal #mallas #leggins #leggings #sexoengrupo
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Leggins

- ¿Un poco de cava para brindar y ponernos a tono? - preguntó mi marido - Mar, ¿cava va bien o prefieres un vinito?
- Por mi bien, hoy todos por igual - dije sonriendo nerviosa.
No entiendo por que estoy tan nerviosa, pero lo estoy. La cena ha sido amena y divertida. Dada la situación, no me esperaba reirme tanto. Eso debería haberme ayudado a estar más tranquila, pero...no lo estoy. Ellos dos parecen nerviosos también. Son una pareja ideal, son muy educados, risueños. Y guapos, sobretodo guapos. Y encima de nuestra edad.
Mi marido descorcha la botella y comienza a servir empezando por Dani. Se lo agradece sonriendo mientras vuelve a mirarme. Está un pelín ansioso, con ganas de comenzar. Lógico y normal. Llevamos dos semanas planeando esta noche y voy vestida tal y como el me pidió. Aunque todavía no se el motivo. Sigo sin saber por que me pediria ponerme unas mallas deportivas para una noche así. Nunca me lo habían pedido. Y rojas nada menos. Lo de ir sin ropa interior debajo sí que suele ser mas habitual. Imagino que quiere ver como me marca a través de una tela tan fina y elástica. Pero...¿Y luego que? ¿Me las quitará?
- Gracias caballero - agradece Susana mientras ve como le llenan su copa. Las miradas entre ella y mi marido lo dicen todo desde hace un buen rato. Han conectado nada mas verse. Hay feeling. Hay química. Hay deseo. No creo que mi marido tarde mucho en levantarle el vestido y, dado que tampoco lleva ropa interior, serán mucho mas directos que nosotros. O al menos me lo apostaría. Nosotros empezaremos poco a poco, subiendo la temperatura. Pero ellos irán mas a saco. Están locos por disfrutarse el uno al otro.
Parece que fuera ayer, y sin embargo han pasado tres semanas, desde que Susana y mi esposo se conocieron por un chat. No se cual. Solo se que el usaba ese sistema para buscar parejas. Supongo que hay mucha gente buscando sexo en esos chats y es mas fácil encontrarlo a según que horas. Recuerdo como me contaba entusiasmado que había encontrado una pareja de nuestra misma edad, que eran abiertos, liberales, con ganas de experimentar y probar cosas nuevas. Me contó que chatearon durante horas. Que incluso habían pactado cosas para la cita de hoy. Estaba super excitado. Se lo noté enseguida, a parte que no se escondía claro está. Siempre le ha fascinado que le mire la entrepierna. Es como su reclamo, en plan "mira nena, esto es para tí"
Y pactaron lo de la ropa. Al principio era reacia. ¿Por qué un tio que no conozco iba a elegir la ropa que he de ponerme? Un par de dias después, comencé a darme cuenta que, estando en casa no había nada que temer. Es mas. Comencé a encontrarle un cierto morbillo. De no ser así, a lo mejor me habría tirado un par de días pensando que ponerme. Puede, que incluso hubiera cambiado de opinión horas antes de quedar. Así era mas fácil. ¿que me pongo? Pues lo que me han pedido. Y fin del debate. Sorprendentemente, me ha terminado gustando mucho la idea. Cuando me vestía desnuda frente al espejo, me sentía bien, me sentía guapa, me sentía sexy. Y era cuestión de minutos sentirme deseada por Dani. Aunque seguía sin saber el por que de unas mallas rojas. Al preguntarle en su día, solo contestó "es una fantasía que tengo, ¿Te fias de mí?" Y le dije que sí
- Entonces, aquel cuestionario de preguntas que rellenamos, ¿Sigue vigente? Recuerdo que todos dijimos que nos reservabamos el derecho de cambiar de opinión ¿Algún cambio? - preguntó Dani acerca de nuestros pactos
El cuestionario, constaba de una serie de preguntas donde debíamos responder sí o no. Las preguntas habían sido formuladas y contestadas por nosotros cuatro. La finalidad no era otra que conocer los límites de la otra persona, ya que sexualmente, aun no nos conociamos. Podíamos responder "Sí", "No" o "Ya veremos" a preguntas acerca de si nos gustaría o aceptariamos hacer o recibir sexo oral, el anal, lugares donde poder correrse los chicos o incluso ver nuestra orientación sexual. No se quien puso esa pregunta, pero todos respondimos ser heteros y no tener curiosidad por experimentar ningun tipo de relación con personas de nuestro mismo sexo.
Hablado ya todo, y con algo de música chillout, apuramos el cava y comenzamos sin mas dilación a disfrutar de la velada.
Iba a ser un intercambio de pareja, practicandolo en el mismo comedor, donde la primera hora mandaban los chicos y, tras una pausa posterior, seriamos nosotras las que llevariamos la batuta. Yo no sabía que pedirle a Dani. Me gustaba dejarme llevar normalmente. Es algo que me gusta y me pone. Sopesaba darle el placer de que mandara todo el rato. Lo terminaré decidiendo sobre marcha.
- Bueno, pues, cuando queráis empezamos - dije sin disimular mis ganas y mis nervios por quitarme estos nervios de encima.
Los chicos se levantaron y se fueron a hablar a la habitación de al lado, mientras nosotras recogiamos la mesa. Ellos se habían currado toda la cena, así que recogimos de buen gusto. Casi al unísono, ambas nos preocupamos de preparar los condones. Ella sacó una caja nueva a estrenar de su bolso, mientras yo hacía la propio del armario del comedor, que hacía la función de botellero, lugar donde los dispuse durante la mañana para tenerlos mas a mano. Ambas reimos por la coincidencia de nuestros actos a la par.
No tardaron en llegar los chicos. Mi marido se acercó a Susana, le dedicó una sonrisa de oreja a oreja y le cogió su mano para acercarla a la mesa y darle un beso en los labios.
Dani apareció por mi derecha, me cogió de la cintura sonriendo con picardia mientras me acercaba al lado contrario del comedor, donde estaba el ventanal que daba acceso al balcón. Me colocó de pie dejando, dejando el balcón a mi izquierda, mientras me dio un beso rápido en la boca y se dispuso a evitar que nadie nos viera desde la calle, bajando la persiana hasta abajo, y encendiendo la lámpara de lectura que estaba a la izquierda de sofá.
Volvió a situarse frente a mi, pero esta vez me bordeó para situarse detrás mio. Me abrazó por la cintura con sus dos manos, rozandose con mi trasero fuertemente y oliendo mi perfume por detrás de mi oreja derecha. Me estremecí al notar en mi culo un bulto que me apretaba desde dentro de su pantalón. Las mallas son una tela muy fina. Se nota todo bastante. De fondo escuchaba a Susana gemir. Giré la cabeza y la vi tumbada encima de la mesa, con las piernas separadas y siendo penetrada por mi marido. Llevaba yo razón en cuanto irian rápido a por faena.
Dajo dejó de rodearme con sus brazos mientras me pedía que no moviese. Comenzó a desnudarse y a dejar su ropa en el sofá. Me volvió a abrazar de nuevo. Esta vez era evidente que la tenía muy dura. Comenzó a susurrarme al oido
- Según el cuestionario, tengo via libre para jugar juntos con juguetes eróticos, tengo libertad de correrme donde quiera mientras no sea dentro de tu chochete y puedo pedirte que me la chupes hasta el final sin ningún tipo de problema. ¿Todo cierto?
- Sí, correcto. ¿Que es lo que haremos? - pregunté deseando comenzar
- Ahora lo verás. De momento, quítate la camiseta y el sujetador
Me desnudé de cintura para arriba mientras se colocaba frente a mi, desnudo, empalmado.
Se acercó rodeandome con sus brazos, y con las dos manos muy abiertas, me cogió el culo con suavidad, mientras me acariciaba con delicadeza, pero a la vez firmeza, y me besaba de nuevo, introduciendo su lengua en mi boca. Buscando mi lengua. Ambas se fusionaron y jugaron dentro de mi boca. Mi temperatura corporal comenzó a subir estrepitosamente, y el sofoco y la humedad hacían acto de presencia entre mis piernas.
Dejó de besarme para bajar levemente la cabeza hacía mis pechos y dejé que su lengua jugara con mis pezones. Los tenía cada vez mas duros, sensibles a su tacto y ya desde hacía un rato, en punta. Me las comió con la boca muy abierta mientras su mano izquierda se deslizaba hacía abajo para acariciarme el muslo. Estaba muy cachonda. Y él también. Y mas escuchando follar a nuestras parejas a muy pocos metros de nosotros.
Volvió a rodearme para situarse tras de mi. Cogió algo de su mochila. No me dejó girarme para verlo. Me rodeó de nuevo con sus brazos para mostrarme algo. Unas bolas chinas
- He decidido traer estas, por que son las mas grandes de las tres qie tenemos. No son para meterlas por el culo, por que solo hay una, pero dentro tiene cuatro pequeñas, que se mueven y, según Susana, son una pasada - me explicó mientras me las mostraba para que las viera
Con su mano izquierda separó mis mallas y con pericia, me las metió dentro de mi con suavidad, poco a poco, dejando el hilo fuera para sacarlas mas tarde con facilidad. Eran suaves. Me dieron placer desde el primer segundo. Entraron con facilidad dado que a esas alturas, ya estaba muy muy húmeda.
Volvió a colocarme bien las mallas, no sin antes subirmelas con fuerza. Bien arriba. Inclusó me llegó a levantar un poco del suelo, poniendome de puntillas. Se aseguró de que estuvieran bien puestas, pasando un dedo en sentido vertical, recorriendo la zona donde la malla se marcaba enormemente mi raja, húmeda, hinchada. Incluso se colocó delante mio para ver como me marcaban. Su cara de vicioso lo decía todo. Ahora entiendo por que debía ir sin ropa interior.
Vi como se tocaba mientras me miraba. Me deseaba y no lo disimulaba, tocandose justo delante mio, mostrandomela con todo su esplendor. Mordiendose el labio inferior mientras sus ojos me comían.
Aun no habíamos comenzado y sin saber como, ya estaba comenzando a humedecer la suave tela a la cual no dejaba de mirar y rozar con sus dedos. Sus suaves caricias, mas el masaje placentero de su juguete erótico me tenían sudando.
- Ahora ponte de rodillas y chúpamela. Quiero que me la chupes con suavidad, sin prisa. Y cuando esté a punto de correrme te pediré que pares. Y quiero que pares de inmediato - me pidió sonriendo
- Vale. ¿Donde querrás correrte? - pedí mas detalles para satisacer mi curiosidad
- Ya lo verás. Tu para cuando yo te diga y te pones de pie frente a mi
Accedí a hacer lo que me pidió con mucho gusto y enorme curiosidad de saber que le pasaba por la mente. Que es lo que tenía pensado para mí. Parecía muy seguro de sí mismo y eso me ponía nerviosa. Pero también excitada y juguetona
De rodillas, el se relajó bastante. Me esmeré a conciencia en hacer mi labor lo mejor que sabía hacer, metiéndomela en la boca hasta donde me era capaz de hacerlo. Chupé, lamí, besé, succioné, masajeé y pajeé con mi boca, mis labios y mi lengua mientras le miraba de reojo a veces. Esa cara de felicidad, de pie, con los ojos medio cerrados, disfrutando de su momento en el que yo estaba haciendo toda la faena. Con los brazos en jarra, seguro de sí mismo, sintiendose vencedor y a la vez, controlando la situación a sus apetencias y deseos.
Volví a esmerarme mientras ya comenzaba a notar en su punta ese calor que solía sentir en Dani cuando le quedaba poco para correrse. Hice una pausa de pocos segundos para coger aire. Para tener un ritmo mas fuerte ahora que intuía que ya le quedaba poco. En esa pausa, giré mi vista a mi izquierda. Dani penetraba con fuerza a Susana, mientras ésta, boca arriba, sujetándose en los lados de la mesa, abierta de patas, gemía pidiendo mas y mas, cosa que hacia que Dani se esmerase mas en sus embistes, cogiendo con sus manos sus muslos para atraela hacia él, consiguiendo una penetración mucho mas fuerte, profunda, intensa.
Con la polla de Dani dentro de mi boca me vino al pensamiento que no hacía ni un mes que yo estuve en esa mesa sintiendome llena, sintiendo su miembro dentro de mi y notando su explosión dentro de mi ser. Sonreí pensando que esa última parte seguiría siendo yo la privilegiada de tener esa sensación al 100% puesto que en estos momentos lo estaban haciendo con condón. Me sentí poderosa al pensar que por mucho que disfrutara, no llegaría a sentir la plenitud que sentí y que volveré a sentir a la que a ambos nos apetezca consumar
- Para! Ponte de pie! - Dani me devolvió a la realidad y mi mente dejó en standby el recuerdo de aquel maravillos orgasmo pasado. Hice lo que me pidió lo mas rápido posible
Me puse de pie y él hizo lo mismo. Se pusp frente a mi. Con su mano derecha comenzó a menearsela para seguir con ese punto en el que estaba, a punto de correrse. Su mano izquierda se acercó a mi. Me cogió por delante, mis mallas, por la zona superior, las mas cercana a mi cintura y la separó hacia fuera, separandola de mi piel, como el que separa sutilmente la ropa para ver que hay en su interior. Lo hizo intentando dejar el máximo hueco posible entre la prenda y mi pubis, estirando bien la licra para que pudiera contemplar desde arriba todo mi ser.
Fue entonces cuando me sorprendió. Se acercó aun mas y dejó caer su fulminante corrida, haciendo canasta por el hueco que habí dejado separando la tela de mi. Noté en la parte baja de mi abdomen, en mi pubis, e incluso en la parte superior del muslo, su leche caliente, pegajosa y abundante. Me bañó desde arriba mientras gesticulaba, mezcla de placer, mezcla de vicioso, mezcla de quien ha conseguido llegar a la meta y se siente triunfante.
Miraba hacía abajo, observando como me había manchado. Le miré a los ojos, y se sentí satisfecho. Le devolví la sonrisa. Me había gustado, era original. Pero deducí que aun tenia algo en mente, ya que lejos de relajarse, se acercó, me dio un suave beso y ayudandose esta vez de ambas manos, volví a colocarme las mallas bien puestas, no sin antes asegurarse de que estuvieran bien subidas. La licra comenzaba a mancharse de su semen, a parte de la mezcla ya existente de mi sudor y de mi lubricación.
Se puso de rodillas frente a mi y con su mano abierta, comenzó a acariciarme la zona púbica. Observé que lo hacía para repartir su semen, que no quedara concentrado en un mismo punto y poder impregnar el máximo trozo posible de la tela
- ¿Esto te pone un montón verdad? - dije para llamar su atención
- Me encanta - me contestó guiñandome un ojo mientras se ponía de pie nuevamente - y ahora te toca terminar a ti
Me hizo girar sobre mi misma para darle la espalda. Se acercó por detrás mientras una mano recorría suavemente mis pechos. Su mano izquierda se entretenía con mi pecho derecho mientras su mano derecha, bajaba hacía mi entrepierna y me envolvía todo mi ser, apretando suavemente hacía adentro, procurando que su dedo corazón quedara estratégicamente colocado a la altura de mi rajita, apretando la malla con el dedo para que su dedo se situara dentro de mis labios vaginales. Se aproximó todo lo que pudo, pegándose al máximo a mi. A pesar de haberse corrido, noté su polla dura contra mi culo. Evidentemente, no disimulaba, quería que se la notara.
Comenzó a tocarme con fuerza, apretando mi zona vaginal y levantándome levemente hacía arriba para dejarme caer de nuevo. Repitió de nuevo la maniobra, obligándome a ponerme de puntillas para luego dejar de cogerme
- Cuando suelte, deja caer tu cuerpo, relájalo, no te quedes de puntillas - me solicitó al oido
Le hice caso. Me dejé hacer y él retomó la maniobra de nuevo. Enseguida supe el porque. Cada vez que me levantaba, me excitaba con sus manos en mi zona mas externa. Cuando me soltaba, desde dentro, sentía un gran placer. Era el placer que me proporcionaban las bolas chinas y en especial, esas pequeñas bolitas que habría dentro de ellas y que me producían un suavísimo traqueteo dentro de mí que me encantaba.
Volvió a repetir de nuevo la maniobra. Y otra. Y otra vez. Dejaba escapar un gemido cada vez que me apretaba y me dejaba. No lo vi venir. Sabía que estaba cerca, que estaba a punto, pero no me di cuenta que llegaba ya.
Comencé a temblar mientras me sujetaba contra su cuerpo con firmeza. Sabía que no me caería por que me tenía firmemente agarrada a él. El orgasmo me pilló de sorpresa, pero fue espectacular. Mis piernas temblaban, mis ojos se abrían de par en par, mientras una explosión de placer me recorría todo mi cuerpo. No lo vi venir del todo, pero fue espectacular.
Me quedé de pie un segundo, aturdida, jadeando, respirando fuerte, resoplando. Me preguntó al oido sí estaba bien. Asentí con la cabeza. Miré hacia mi alrededor y vi a mi chico y a Susana mirandome con una enorme sonrisa pícara.
Acababa de tener mi primera relación con Dani. Y no fue la última

14 de Agosto de 2019 às 04:41 0 Denunciar Insira 1
Fim

Conheça o autor

Monica Garcia Desde niña siempre me ha llamado la idea de escribir, transmitir, soñar, diseñar. Escribo varios géneros, pero me he dado cuenta, con el paso del tiempo, que suelo gustar más cuando me dedico al género erótico. Espero que disfrutéis con mis pequeñas obras. Sed malos :-)

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