Pacto De Traidores© Seguir história

casti765 C.A. Castillo

La confrontación más antigua de todas, por fin tendrá un ganador. Pero antes...Muchos mas caerán. LIBRO I DE LA SAGA: DE ÁNGELES Y OTRAS CONSPIRACIONES.


Suspense/Mistério Impróprio para crianças menores de 13 anos.
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Capitulo I. Preludio


En el principio fue Abbá: el creador, el omnipotente. No había ni tiempo, ni espacio, solo él. Y entonces, Fue su deseo crear el Multiverso y dar vida a los ángeles. De entre estos seres celestiales, llenos de dones sin par, surgió Luzbel, incomparable en gracia y amor al creador. Pronto Luzbel se convirtió en el Senescal del omnipotente; Ningún ángel fue tan poderoso. Ninguno fue tan amado.

Entonces, un día, Abbá manifestó a los ángeles su plan: Crearía un nuevo ser y lo llamaría: Humano. Su hogar sería el Cosmos y como todos, tendría un alma, pero también un espíritu: Un ser imperfecto, con el toque divino en medio de la insuperable creación de Abbá. Luzbel estaba confundido con el anuncio:

—«¿Que mueve al creador a darle vida a los humanos, a otorgarles un espíritu? ¡Ningún ser del Cosmos tiene tal don...! » —En secreto, trató de liberarse de este pensamiento que lo perturbaba. Finalmente lo logró. Justo entonces, Abbá les comunicó a los ángeles el resto de su designio: Él se encarnaría y vendría al Cosmos, a la tierra, encarnado en la forma de un Ser Humano: Luzbel se estremeció.

—«¿Que significa esto?, ¿Por qué Abbá escogió venir a la creación en un vehículo tan insignificante?, —Algo que nunca había experimentado revolvió sus entrañas: Por primera vez sintió temor.

—¿Y donde quedo yo, el Senescal de la creación?, ¿Como pudo haber escogido a los Humanos teniéndome a mí?, !el debe encarnarse en mí! —Susurraba en voz baja con resentimiento. Su mente comenzó a divagar; se perdió en el miedo, similar al de un niño abandonado por su padre; pronto el temor mutó a odio. Finalmente se rebeló: —¿¡Acaso este ser que anuncia su encarnación y que nunca hemos visto es Dios!? , ¿!acaso es un impostor!? y si es así, ¿Seguirán al impostor?, ¡quien lo haga está ciego, es un traidor!— Fue el grito de batalla de Luzbel. Inicio la gran rebelión.

Su ímpetu y autoridad, hicieron que otros similares a él en grandeza, se le unieran. Los insurrectos sedujeron a muchos y al ver la acogida de su causa, sucumbieron ante la idea del poder absoluto. Movidos por la codicia, se armaron de falsas acusaciones e injurias. El ataque arreció. La potencia las falsas acusaciones de los Demonios fue abrumadora; sus argumentos clavaron el aguijón de la duda más profundo: muchos cayeron; Abbá esperó. A pesar de todo, el amor hacia sus criaturas lo hizo aguardar hasta el último instante. Finalmente y lleno de tristeza, envió a sus ángeles a dar la pelea. Ya era demasiado tarde: Los rebeldes habían agotado todo su amor hacia el creador, se habían vuelto arrogantes, llenos de odio, absolutamente convencidos de su autosuficiencia: Demonios sin memorias de su vida previa, liderados por un ser embriagado de poder, resentido por lo que él consideraba una traición de su creador. Luzbel cambió su nombre a Lucifer y se autoproclamó príncipe de los rebeldes.

Alessandro fue uno de los que luchó por la causa del Creador. Muchas veces, intentando arrebatarle devotos a Lucifer, se vio acorralado, herido, a punto de caer; aún así prevaleció. La batalla se prolongó por eones; Alessandro tuvo que presenciar como sus amigos se perdían en el transcurso del combate: Ver como la hermosa esencia de aquellos seres se tornaba sombría entre sus brazos, devorada por el miedo y la incertidumbre de no saber si aquel a quien ellos amaban era realmente Dios. Finalmente, y sin previo aviso, la rebelión terminó. Lucifer y una tercera parte de los ángeles fueron expulsados del Coro. Luego de esto y cumpliendo su voluntad, Abbá creó a los Humanos. Entonces lucifer vio su oportunidad; desde entonces, ha gravitado junto a él: Engañándolo, moviendo falaz y sutilmente los hilos. Siempre se ha dicho que busca destruirlos porque los aborrece pero, ¿Por qué un príncipe se tomaría tantas molestias para aplastar una cucaracha?.

Viendo los actos de lucifer contra los Humanos, Abbá envió a los veteranos de la rebelión a protegerlos: Los Llamó Custodios; Entre ellos, Alessandro.

***

Tras su última misión, Alessandro había regresado al Coro. A pesar de haberse acostumbrado a la tierra, Siempre era un alivio volver, alejarse de la materia, de la atmósfera viscosa que la cubría, de los actos infames que el Hombre era capaz de cometer. Allí, mientras trasegaba, sin espacio, sin tiempo, se regocijaba en contemplar la majestuosidad de la creación: dimensiones, universos. Se perdía en sus pensamientos, en la adoración a Abbá, y se extasiaba con sentir su presencia: ese “mar” infinito de amor y poder. En las alabanzas se manifestaba su espíritu, y eso era la luz para Alessandro; esos instantes justificaban todo. En medio de su regocijo, Gabriel se presentó ante él.

—Alessandro, hay una nueva tarea para ti— Dijo Gabriel

—¿Cual es la voluntad de Abbá? —Respondió pausadamente Alessandro.

—Es su voluntad que vuelvas al Cosmos; que acompañes una niña en la tierra; se llamará Luna: Tu tarea será protegerla. —Alessandro se puso frente a Gabriel, dio un vistazo al coro, y tras un breve silencio respondió mirando fijamente al Arcángel:

—He aquí el esclavo de mi Señor; que se haga su voluntad.

—¿Pasa algo Alessandro?— Preguntó Gabriel con un tono de preocupación.

—Nada mi señor, solo nostalgia de los viejos oficios... tonterías.

—Alessandro, Abbá está con todos siempre —Respondió Gabriel, con un gesto empático.

—Lo sé —Dijo Alessandro y se marchó.

El Trono es un estado de conciencia: Un universo sin dimensiones físicas, pero con acceso a todas ellas. Los seres espirituales o materiales que han estado allí lo perciben como una proyección de sus experiencias. Una especie de holograma. Es la morada de Abbá. Allí se manifiesta y dicta su voluntad, allí comparte con aquellos que son convocados, aquellos capaces de conectarse de un manera profunda y sincera con él. Miguel y Gabriel habían sido Llamados:

—La paz sea contigo Miguel. —Dijo Gabriel.

—Y contigo. —Replicó el Arcángel Miguel.

—¿Sabes por qué nos ha convocado Abbá? —Gabriel se acercó a su amigo y comenzaron a conversar.

—He estado con Alessandro —Dijo Gabriel —Le he dado su misión y he sentido en él la duda. No es el único custodio en que lo he percibido y creo que algo tiene que ver con el llamado de Abbá.

—¡Exageras arcángel! —Dijo Miguel —Sabes que Alessandro fue mi escudero en la gran rebelión. Lo conozco muy bien; además, le enseñe todo lo que sabe, su fe es, obviamente, inquebrantable.

—¡Ninguna fe es inquebrantable! —La frase retumbó como trueno en las mentes de Gabriel y Miguel. De inmediato se postraron ante la presencia del Creador. Esta vez la voz se manifestó, en un tono casi de compasión: —Ninguna fe es inquebrantable, eso Lucifer lo sabe bien. —Continuó mientras los arcángeles escuchaban atentos. —Alessandro ha luchado y ha perdido muchas almas. No es su propósito entenderlo; Aun así debemos apoyarlo. —Hizo una pausa y continuó: —He escuchado las plegarias de Alessandro; está cansado, frustrado por sus resultados.

—Hoy sentí su duda mi señor —Dijo Gabriel.

—¿Y crees que duda de mí?

—Sabes que no puedo leer su mente mi señor, pero ya he sentido esto antes, y lo siento ahora en muchos. No creo que duden de ti pero.... —Respondió Gabriel, rememorando tiempos conflictivos. —Te equivocas. Alessandro duda de si mismo, de su capacidad de contener al mal —Respondió el creador con contundencia.

—Abbá: Solo la fe en ti es necesaria —Replicó Miguel. El creador respondió en un tono paternal:

—En la batalla, hijo mío, Yo soy tu espada y tu armadura; pero en definitiva, quién calza la armadura y blande la espada eres tú. —Miguel asintió, admitiendo su ingenuidad.

—Dime Miguel —Continuó Abbá —¿Has pasado por la tierra últimamente?

—Sí mi señor.

—¿Cuantos rebeldes has devuelto al Seol?

—¡Ya son millares mi señor! —Respondió orgulloso

—¿Y con cuantos custodios has hablado últimamente ?

—La verdad no con muchos mi señor: Eso...es cosa de Gabriel —Dijo vacilante. —Gabriel hizo un gesto desaprobando el comentario.

—¿Un general que no habla con sus tropas? ¡vaya!...¡eso es nuevo! —Dijo Abbá contrariado.

—Si de ti dependiera acabarías tu solo con todos los rebeldes y no es ese el plan hijo mío. —Se hizo un gran silencio; Miguel se sentía avergonzado por los reproches de Abbá. De nuevo el padre se pronunció:

—Arcángel Miguel, el más cercano a mis afectos. En tu excesiva confianza, has olvidado que no todos tienen tu fortaleza. —El Ángel sintió estremecer su ser — Abbá hizo otra pausa y sentenció:

—Las huestes de los custodios necesitan nuestra atención...Alessandro es apenas una alarma; por eso, es mi voluntad... —Se detuvo un momento como ponderando lo que estaba a punto de decir —...que no seas más su líder. —El ángel se postró ante el padre y dijo entristecido:

—Perdóname señor, he sido un insensato soberbio.

—Lo tuyo no es soberbia, solo es entusiasmo mal direccionado. —Miguel sonrió. El comentario de Abbá lo tranquilizó un poco.

—Si es tu deseo, que así sea mi Señor; pero...¿Qué haré ahora?, ¿cuál es tu voluntad? —Preguntó el Arcángel Miguel.

—Deberás materializarte e ir a la perla del Danubio: Asmodeo la tiene sitiada. La ciudad clama por justicia. Es mi deseo que conozcas sus planes y que lo mantengas a raya hasta que el tiempo sea propicio.—Miguel dibujó una sonrisa en su rostro: No resultó tan malo como creía. La idea de volver a la tierra, enfrentarse a Asmodeo...

—¿Enviar a Miguel materializado a enfrentar a Asmodeo?, acaso...—Preguntó Gabriel.

—Si, Asmodeo se ha encarnado. —Dijo en tono grave Abbá. Nunca un demonio se había encarnado; esto solo se podía hacer por potestad del creador y eso solo quería decir que Lucifer, de alguna manera había obtenido algún poder sobre la materia. El asunto era preocupante.

—Vamos Gabriel, —Dijo Miguel —Deja el alboroto: Espíritu o carne, igual le voy a patear el....—Se detuvo con vergüenza y terminó diciendo: —Lucharé con ahínco en tu nombre mi señor.—Gabriel no pudo evitar sonreír.

—Parte entonces con mi bendición —Despidió el Creador a Miguel. —Abbá se dirigió a Gabriel, en tono solemne:

—Ya sabes lo que quiero de ti.

—Sí mi señor —contestó Gabriel.

—Vendrán tiempos aún más duros para Alessandro y los demás custodios: Pero del fuego abrazador surge el acero más fino, y tú serás mi herrero.

—Que así sea. —Respondió Gabriel.—El padre guardó silencio.

—¿Algo más mi señor?

—Ahh heraldo mío, —Dijo el padre —Puedo predecir el colapso de universos, el nacimiento de estrellas, la conjunción de dimensiones...yo las creé, escribí las leyes que las gobiernan. También creé a los seres inteligentes y les otorgue La libertad; y siendo el creador, no puedo violar las leyes del espacio y el tiempo, tampoco puedo violar la libertad de las criaturas que razonan: Dirigir sus decisiones es violar ese derecho; acatar mi voluntad, finalmente es su decisión. Esto te puedo decir Gabriel: Lucifer odia a los Humanos, y su maldad ya es absoluta y ha decidido destruirlos. Nada puedo hacer para evitar su decisión.

—Los signos indican que esta vez está empeñado en acabar su obra Respondió Gabriel.

—No hay que fiarse de los signos más si provienen de Lucifer.—Dijo Abbá.

Gabriel lucía preocupado ante las revelaciones del Creador. Por la mente del arcángel rondaba una pregunta. Siempre había tenido la sensación de que aquella vez, en el día del exilio, muchas cosas que él ignoraba habían sido dichas. Ese día, cuando los arcángeles arribaron, Abbá ya había apresado a Lucifer. Fue una sorpresa verlo materializado, con sus ojos llenos de lágrimas junto a su antiguo senescal, mientras este sentenciaba su infame augurio. Los arcángeles nunca se atrevieron a preguntar y Abbá nunca había hablado de ese día. Gabriel no pudo contenerse:

—¿Crees que llegó el tiempo que lucifer profetizó el día de su exilio? —Preguntó Gabriel preocupado. —Es posible, dijo con amargura Abbá —Pero ya te dije, con Lucifer nada es seguro. Por eso te necesito Gabriel, mi fiel heraldo.

—Mi señor: ¿Cuál es tu voluntad? —Dijo Gabriel. Abbá guardó silenció.

—¿Mi señor? —Insistió en arcángel.

—!Los custodios deben resistir; te encomiendo esta tarea—Sentenció Abbá —Lo que deba pasar, pasará: El agua fue hecha para dar vida, así como la fiera debe quitarla para garantizar la suya. Mis movidas ya están hechas. —Fue la respuesta que Gabriel temía escuchar.

Pensativo, Gabriel regresó al coro; allí encontró a Miguel justo cuando partía:

—Miguel: —Exclamó Gabriel mientras miraba a su compañero arcángel.

—Recuerda a los humanos; ellos son lo importante. —Dijo en tono paternal —«Aunque debo confesar que no sé quién importe más» —Pensó Gabriel, mientras veía a su amigo partir.

***

La gente se aglomeró alrededor del cadáver. El cuerpo aún cálido de una adolescente, yacía retorcido sobre la carretera. El estado del cuerpo, daba cuenta del terrible suceso. En medio del tumulto, un hombre se tomaba la cabeza con desesperación. Más allá, en la acera, una mujer, tan joven como el cadáver, miraba sorprendida. Aun temblando se acercó al tumulto, para observar a la masa que yacía sin vida en el suelo. Ella lo vio todo. Vio al camión doblar en la esquina del parque. Vio cuando se detuvo, mientras la chica se acercaba por la acera. Vio cómo, en perfecta sincronía, la joven se hincó y puso su cabeza bajo las llantas traseras, mientras el camión volvía a arrancar y como, en un instante, su cráneo se aplastaba contra el suelo, mientras el cuerpo brincaba como un pececillo fuera del agua. Fue aterrador.

A medida que se acercaba, una sensación de terror se apoderó de Luna. No fue capaz de avanzar más. No estaba segura de la identidad de la infortunada.

«A lo lejos, se parecía a...pero no puede ser posible...nos veríamos en el parque» —Pensó.

Otra mujer, salió de un edificio y corrió hacia el tumulto. Luna vio como se acercaba a la escena. Sus gritos desgarrados, le confirmaron sus sospechas : ¡Era Natasha!. La mujer que gritaba desconsolada era su madre. Un chorro de adrenalina recorrió su cuerpo, venciendo el terror que sentía, y se adentro en medio de la multitud. No había ningún rostro que reconocer; solo la manilla en su muñeca, idéntica a la que ella llevaba, y que meses atrás Natasha le había regalado agradeciendo su amabilidad. Un temblor se apoderó de su cuerpo. Salió de inmediato del tumulto, se sentó en el andén, lloró.

La escena se desarrolló según los protocolos. Llegó la policía, se hicieron las pesquisas, se dispuso del cadáver...pasó una hora desde que todo ocurrió. Luna aún lloraba. El sol comenzó a caer pintando un horizonte arrebolado, como solo ocurre en las tardes verano en Madrid. Luna levantó la mirada y se llenó de calma. El llanto cesó. Una sensación como de electricidad recorrió su piel; suspiró. Se puso de pie y se marchó. Alessandro, gravitando alrededor de Luna, musitaba palabras de aliento directo a su alma. En contraste, el custodio de Natasha observaba desgarrado e impotente como el alma de su protegida era arrastrada por los verdugos infernales hacia el Seol. Todo acabó muy rápido. Alessandro trato de acercarse al custodio, pero se había desvanecido ya. Natasha había llegado de una isla del caribe con sus padres. Viajaron a Europa en busca de mejores oportunidades. Era hermosa: Sus ojos verdes y su cabello castaño, contrastaba con su piel bronceada y su delicada figura adolescente. Su alegría del caribe, era contagiosa.

Luna y Natasha se hicieron amigas muy rápido. Si bien el carácter de luna no era tan festivo, tenían cosas en común: ambas eran inmigrantes, cursaban el mismo grado en el colegio y al igual que luna en sus primeros días en el país, Natasha no conocía a nadie; por esta razón decidió acercarse y ofrecerle su amistad. Al principio de su relación, pasaban mucho tiempo juntas. A medida que Natasha se fue adaptando al nuevo ambiente, se fueron alejando.

Si bien era latina también, el carácter de Luna era más calmado; disfrutaba de la música y las buenas charlas, le gustaba todo lo que a una chica de 17 años le gusta, pero ella había aceptado su “regalo” hace mucho tiempo, eso la ayudaba a mantener su sensatez. Natasha era buena, pero serlo no fue suficiente. Para ella, el demonio no era más que una fábula para escuchar antes de ir a la cama. Estaba obnubilada con la gran ciudad, con sus luces. La espiritualidad, mucho menos la fe en el Creador, era algo que su familia le hubiese enseñado. Su custodio solo podía observar impotente cómo se arrastraba sin remedio a un abismo del que no saldría. Lucky fue la entrada a ese abismo. Lo conoció apenas unos meses después de conocer a Luna. Un mulato Nigeriano unos años mayor que ella, espigado, fornido, un dandi que a primera vista parecía encantador. A Natasha le gustaba salir con él; iban a sitios de moda, siempre de día y acompañados de Julia, una Caló de ojos grandes, tez blanca y figura esbelta que más que su amiga, parecía su asistente. Eso le daba un aire distinguido que la llenaba de confianza.

Pronto Natasha y Lucky se volvieron más que amigos. Muchas veces ella quiso acostarse con él. Lucky se negaba, diciendo:

—No es el momento.

—«Es un caballero» —Pensaba Natasha. Pasó algún tiempo y Natasha invito a Luna a acompañarlos:

—Vamos a un lugar en el centro con unos amigos, ¿vienes con nosotros?

—¿A qué lugar?

—Es un sitio cerca a la castellana: !Acompáñame!—Luna aceptó. Esa tarde, bebieron, comieron, rieron: Fue divertido. Un momento trivial, nada muy personal. Lucky y Julia, lucían sofisticados, y amables, parecían buenas personas.

Es sabido que, cuando un alma humana se aleja de Abbá, el custodio pierde la capacidad de acercarse a su protegido. Fue lo primero que Alessandro notó. El custodio de Lucky no estaba y los de Julia y Natasha trataban infructuosamente de acercarse a ellas. Al notarlo, Alessandro le murmuró a Luna:

—Son agradables: Sería bueno conocerlos más.

—Entonces Luna tuvo uno de esos pálpitos que inexplicablemente solía tener; una sensación de leve inseguridad la invadió. Miró entonces a Julia e inquirió:

—Dime Julia, ¿hace cuánto que se conocen ustedes dos?.

Julia miró a Lucky y respondió evitando la mirada de Luna: —Hace ya unos meses, lo conocí cerca del cole; apareció de la nada preguntando tonterías y desde allí no me lo quitó de encima. Creo que le gusto jajaja—Rió nerviosa. Lucky cambio el tema evitando profundizar en el asunto: —Oye Natasha, hay un rave el fin de semana: ¿Porque no vienen tú y Luna?, me gustaría presentarles unos amigos. —Natasha abrió la boca para contestar y luna interrumpió, cambiando torpemente el tema. Insistía en conocer más a sus acompañantes:

—Me encanta como hablas español Lucky. ¿De donde es ese acento? —Lucky la miró algo desconcertado. El tono de voz le cambió levemente.

—¿Te gusta?

—Me encanta —Respondió Luna.

—Es de Nigeria. Domino el español y algunos cuantos idiomas más... —Respondió Lucky con Arrogancia.

Luna calló un instante. Era obvia su intención de interrogarlos.

—«¿Qué cosa más preguntarle?» —Recordó entonces una nota de un portal web que había leído tiempo atrás. Con un aire inocente, como poniendo un tema de conversación, dijo: —¿Nigeria?, ayer leí una nota sobre unos tíos que explotan chicas: Colombianos, Rusos, también Nigerianos; muchas nacionalidades: !Qué canallas¡. Es un alivio encontrarse gente decente como tu...en serio. —Dijo mientras se inclinaba hacia Julia y la tomaba de la mano. Lucky trató de disimular su incomodidad. Alessandro vio como de la nada surgió una sombra alrededor de lucky que lo cubrió por completo.

«Eso no es bueno» —Pensó Alessandro. Hizo una prueba: levemente, tocó el cuello de Luna, haciendo que abriera un poco su blusa, dejando al descubierto un ICHTUS que le había regalado su madre el día de su bautizo. La incomodidad de Lucky al verlo fue inmediata:

—¿Y esa baratija?...¡algo pasada de moda!...no deberías usarla.

—Es un regalo de mi madre...y no es una baratija. Luna fingió una sonrisa; su molestia era obvia: No le gustó la actitud de lucky.

—¿Te parece normal su actitud? —Le susurro Alessandro. Luna calló por un momento. Ponderó lo ocurrido y concluyó que no estaba a gusto. Alessandro suspiró aliviado.

—Bueno, se hace tarde, ¿vamos Natasha? —Dijo Luna

—¿Que pasa?...no seas aburrida —Contestó Natasha con displicencia.

—No se...es tarde y no quiero preocupar a mis viejos.

—Vamos luna...quédate...estas segura con nosotros —Dijo Lucky sonriendo, —¿Verdad que son divertidas? —Le dijo a Julia.

—Total; ¡vamos quédate!. —Respondió la Caló. Luna miró una vez más su reloj.

«Y si me quedo un rato más? que malo podría pasar; tal vez esté exagerando». —Pensó. Luego reflexionó —«en realidad es tarde, y no quiero preocupar a mis viejos, además hay cosas que no parecen estar bien»

—Vamos Luna...estas muy joven para preocuparte por tonterías... quédate...¡la vida solo es una! —Dijo Julia.

—¿Son tonterías obedecer a tus papás? —Murmuró inmediatamente Alessandro.

—No son tonterías, Me voy. ¿Te quedas Natasha?. —Dijo en tono categórico Luna.

—Está bien, vete, yo me quedo. Será divertido. —Respondió Natasha tratando de disimular su disgusto. Alessandro miró preocupado al custodio de Natasha y le dijo:

—Nada bueno saldrá de esto. Debes estar alerta.

—Será difícil. ya no se oyen sus plegarias. —El custodio movió su cabeza desaprobando el comportamiento de Natasha —Haré todo lo que pueda. —Respondió.

En la mesa, lucky escribió al celular de Julia:

—Debe ser esta tarde, llevala a mi piso, la tal Luna no me da buena espina.

—Ok

—Voy a buscar a los clientes —Escribió Lucky. Luna partió. Ya estaba oscureciendo.

Luego de este encuentro, las amigas se alejaron mucho más. Ya no volvieron a hablar.

Transcurrió un tiempo hasta que Natasha marcó al celular de Luna. Sollozando, le pidió que se vieran en el parque junto a su casa. Ese fue el día en que ella murió.

***

El 127 es el número en el paseo de las delicias: una casona de 5 pisos, de arquitectura industrial que pasa inadvertida por los transeúntes ocasionales. Entre ellos se mezclaban dos gañanes que patrullaban la entrada sin llamar la atención. Lucky entró a prisa, sin percatarse de los oscos guardias. Cruzó a través de los pasillos a media luz, adornados con una pléyade de mujeres semidesnudas que gravitaban entre clientes que inspeccionaban la mercancía sin pudor: latinas, Africanas, Balcánicas, se apresuraban a enganchar un cliente por 20 euros el polvo. Al llegar al último piso, el aire contaminado de humo de cigarrillo y perfume barato se acentuó. Sunday era el nombre del Babalao que esperaba impaciente a Lucky. Era el capo en el 127.

—Nibi Mo wa babalawo (Acá estoy babalao) —Balbuceó Lucky.

Sunday le respondió —¡Emi o pa ọ lucky! (¡te voy a matar lucky!).

—Pero Babalao... —Respondió Lucky —!Cállate!; ¿que la muchacha está muerta? —Inquirió Sunday.

—Sí. —Dijo lucky

—No pudiste aguantarte ¿eh? —Dijo Sunday —Tenias que jugar tus estúpidos juegos con ella: ¡¿acaso no te dije que la querían virgen?! ¡aṣiwère! —Sunday estaba furioso.

Lucky no se inmutó. Dio unos pasos hacia él y respondió: —No Babalao: yo no la obligue...fueron mis encantos.. —Lo miró desafiante.

—¡Tus encantos y los de tus cinco amigos que la violaron sin mi consentimiento!

—Pareció disfrutarlo...jajaja

—¡Tanto que se suicidó imbécil!

—Bueno, un alma más para el agujero...deberías estar complacido... —Tiró un fajo de billetes

—Ahí tienes mil euros!; es lo que produce una de tus zorras en un mes.

Sunday miro el fajo de billetes y respondió menos exaltado: —Lucky...si no fueras mi hijo ya serias alimento de los cerdos.

Esta vez en tono conciliador trato de explicar a Lucky:

—No es por el dinero —Dijo mientras abría su caja fuerte —Entiende...hay intereses que no podemos cuestionar, esa chica era un pedido para el CEO: Qué hacemos ahora lucky ¿eh?, dime... —Le decía mientras tomaba su rostro.

Lucky lo miraba sin asomo de algún sentimiento. Retiró de su rostro las manos de su padre.

—Estoy harto de esto... —Murmuró Lucky mirando a su alrededor. —Quiero ser más que un manejador de perras drogadictas y vivir de una sucia comisión: Esa niña hubiera producido más en dos escenas, que una de tus putas con las piernas abiertas todo el mes.

—No me importan tus ínfulas de empresario. !Yo le debo lealtad a mi jefe¡ —Gritó Sunday mientras un par de gañanes se acercaban amenazantes hacia Lucky. El muchacho suspiró y salió del cuarto. Al llegar a la puerta dijo con amargura:

—Antes de terminar la semana tendrás otra virgen. —Salió y de inmediato le marcó a Julia: —Quiero a la amiga.

***

Luna llegó a su casa. Ya estaba oscuro. Su mamá preparaba la cena, su papá, sentado en la pequeña mesa en la cocina, la miraba manipular utensilios aquí y allá, miraba y hablaba; la amaba. Luna era afortunada de haber crecido en un hogar así. Alessandro también lo era. Resultaba fácil cuidar a Luna. Cuando su mamá la vio, supo que algo pasaba:

—¿Estas bien ?

—No: ¿recuerdas a Natasha, la niña del caribe que conocí este año?

—Si, claro que la recuerdo.

—Está muerta...¡se suicidó! —Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—¡Eso es terrible luna!, mi amor, cuanto lo siento.

—Hace rato no hablaba con ella, anoche me llamó de repente, era tarde, la note normal, solo dijo que me extrañaba y que quiera hablar conmigo; me dijo que fuera a su piso, así que fui pero no alcance a llegar.

—¡Corazón!, ¿y por qué crees que lo hizo?. —Preguntó el papá.

—No se pá. Hace rato que no hablaba con ella: desde que comenzó a frecuentar a esos chicos que no me dieron buena espina.

—¿Y notaste algo en ese tiempo? —Volvió a preguntar

—Nada extraordinario. Pero ya me conoces pá. Yo y mi atención a los detalles...algo cambió en ella. La veía reír pero no era igual... siempre bajaba la mirada cuando le hablaban.

—Pobre niña, quien sabe que pasaría por su cabeza...qué problemas tendría. —Su padre la tomó de la mano y la trajo hacia él, su madre la abrazó y se quedaron en silencio. En un rincón Alessandro observaba. —¿Sabes que no estas sola, verdad? —Dijo el papá de luna. —Si señor. —Contestó ella. —yo sé que suena raro mi amor, Pero la maldad es solapaa y eso que dicen que “el diablo es puerco” es verda. Es puerco y mentiroso y no es un cuento pa niños traviesos, es de purita verda. —Miró con ternura a su hija

—Tu má y yo estaremos siempre. Cuando no estemos...el creador siempre está contigo Luna. —Alessandro suspiró. Recordó las palabras de Gabriel antes de enviarlo allí.

El lugar se llenó de una atmósfera especial. Se hizo silencio. Alessandro notó la presencia de otros custodios: la familia estaba orando. Los custodios se acercaron a sus tres protegidos. Una luz, solo visible por ellos, cubrió la habitación, y las plegarias, subieron al trono como aleteos de mariposas: Llegaron a Abbá. Al mismo tiempo, a unas calles de allí, una madre desconsolada yacía en el suelo. Su custodio, resplandeció. Se acercó a ella, y por fin se quedó dormida.

Esa noche Alessandro buscó entre sueños al ángel que acompañaba a Julia. No tardó en encontrarlo:

—¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué es esa sombra que vi? —Dijo Alessandro al custodio de Julia.

—Es una legión al mando de Asmodeo —El chico está poseído, Sunday consagró su alma.

—¿Y tú protegida?

—¿Julia?...pobre: No es muy fuerte. Ya tenía ciertas inclinaciones cuando Lucky la reclutó, la hizo adicta. Yo logré sacarla.

—¿Y porque volvió?

—Lucky la trabajo; oprimieron su alma. Casi acaban con su vida. Después de eso ya no pude acercarme. Lo he intentado pero...

—No ha sido suficiente... — Alessandro terminó la frase. El custodio lo miró indignado:

—Alessandro, el escudero de Miguel Arcángel: Ya había oído de ti. Déjame mostrarte con lo que he estado lidiando —El custodio de Julia descubrió suavemente un velo e invitó a Alessandro a entrar.—A esto es lo que me enfrento —Dijo. Ante ellos se reveló un viejo edificio. Era el 127. Filas de habitaciones se abrían ante ellos: esclavas, drogadictas, clientes poseídos por la lujuria, usándolas como depósitos de la lascivia, entre ellos flotaban verdugos infernales, atormentando las almas de los presentes, chupando sus esperanzas. Más allá, legiones de demonios cerraban el paso de los custodios. En una habitación más grande, un hombre operaba una serie de conjuros mientras amenazaba una mujer:

—Eres mía ahora. —Decía.

—Salda tu deuda conmigo y serás libre —Balbuceaba desenfrenado, mientras arrojaba al fuego, vello púbico y trozos de uñas de la mujer, y lo que parecía sangre contenido en una copa de madera. Se detuvo. Miró a su alrededor. Se sintió observado y gritó:

—¡Este no es tu lugar vete ahora!, —Bebió un trago de una botella, y lo escupió con fuerza al aire. Los custodios salieron del lugar. De nuevo en el vacío, el custodio dijo a Alessandro:

—Ese que viste es Sunday, el padre de lucky. Es un sacerdote animista, el que dirige todo lo que viste.

—¿Y que te sorprende?. Las mismas escenas las he visto desde Ur, hasta Roma y en las cortes desde oriente hasta occidente, ¡no entiendo tu impotencia!

—¡Yo las he visto también! y créeme custodio Alessandro, ya no se trata de hombres que van a un Fórnix y vuelven a su casa arrepentidos. Esto es depredación, una orgía de drogas y sexo cada veinte minutos, 24 horas al día, en cada una de las 50 habitaciones!...los clientes de estos sitios, no son simples pecadores. ¡están poseídos! —Alessandro guardó silencio. Miró a su interlocutor:

—Gracias por mostrarme hermano. —Ofreció excusas y partió...a los sueños de Luna.

La mente de la joven recreaba una montaña que dominaba un vasto valle. Las nubes blancas se arrastraban por la cima dibujando su contorno. Alessandro caminó entre ellas, se acercó sin hacer ruido hasta luna que contemplaba el vasto paisaje: —Hola mi niña. —¡Alessandro amigo mío! —Dijo Luna.

—¿Ya estás mejor?— Preguntó mientras la tomaba de la mano.

—Si. —respondió Luna—¿Te gusta acá?. —Le dijo a su ángel.

—Alessandro la miró y sonrió. —Siempre tan callado... deberías reír un poco más.

—Estoy preocupado por ti mi niña. Debes cuidarte. Han pasado cosas extrañas desde que Lucky apareció. —Dijo Alessandro. Luna lo miró, y acarició su mano.

—Dime que necesitas. —Alessandro contempló a su protegida, la conocía bien. Siempre discreto, el ángel disfrutaba observar a lo lejos; un alma buena que irradiaba alegría. Junto a ella, Alessandro olvidaba todos los hechos traumáticos de la guerra, las infamias cometidas por algunos seres humanos. Algunas veces se sorprendía al olvidar por completo el Coro mientras estaba con junto a ella. Haría lo que fuera por su protegida.

—Necesito que seas fuerte Luna. Solo si eres fuerte y no dejas que la mentira nuble tu visión, te podré proteger. Alessandro la abrazó, y dijo una plegaria.

***

La mañana estaba nublada. Luna tomó su desayuno, se despidió de sus papás, y salió hacia el colegio. Afuera, un auto esperaba. Lucky vio como Luna salía de su casa. Alessandro, impotente, notó la presencia del hijo del Babalao. Sus temores se hacían realidad. Lucky la seguía sin ser notado. Alessandro trató de alertar a luna; No conseguía hacerlo. La joven estaba muy triste, sus pensamientos estaban sumergidos en la pobre Natasha:

—«Por qué le pasó aquello?. ¿Que era lo que le quería contar con tanta urgencia?» —Una presencia macabra surgió al lado de Luna.

—¡Es tu culpa, la abandonaste! —Musitaba el verdugo infernal. Luna suspiró. Alessandro se apresuró a salirle al paso para detener al atacante —¿Acaso crees que es tu hora verdugo? ¿Acaso no ves que ella es libre de tus garras? —El verdugo infernal rio y siguió murmurando al oído de Luna. Su expresión cambió de tristeza a angustia. Entretanto, Lucky se acercaba sin que Alessandro lo notara. Agobiada, presa de una extraña angustia, luna se detuvo. Tomó el ICTHUS que colgaba de su cuello y cerró los ojos..

—¿Estás aquí amigo? —Susurró.

—Mi niña... —Contestó Alessandro...—¡No fue tu culpa! que las mentiras no te arrebaten la paz... —«En el nombre del creador, protégeme amigo» —Pensó Luna

Su petición emergió de lo profundo de su ser, no fue un simple ruego, fue una sentencia, una orden llena de la más profunda convicción. Alessandro se cubrió con una luz intensa:

—En su nombre...por tu pedido mi niña —Su cuerpo rodeó al ente maligno:

—!NON DRACO SIT MIHI DUX! —Gritó y se sumergió en el cuerpo de demonio. De inmediato este se desvaneció.

El auto frenó intempestivamente frente a Luna. Lucky salió y la tomó por la fuerza. La legión de demonios rodeó a Alessandro, aún fulgurante por la fe de su protegida. El Ángel luchó. Despachó a muchos de esa pléyade de verdugos.

Luna forcejeó, su delgado cuerpo sucumbió ante la fuerza de Lucky. Un golpe certero en la cabeza de su presa fue suficiente; Julia terminó el trabajo, la metió en el auto y huyeron. La legión se desvaneció. Alessandro, Aturdido, se apresuró a asistir a su protegida. No pudo entrar al auto. Fue como golpearse contra una pared. Más verdugos infernales salieron a detenerlo, se colgaban en su cuerpo como sanguijuelas, mientras él intentaba impotente de ponerse al lado de Luna.

Escuchó una voz —Acá no pasarás custodio...acá no pasarás. Jadeante, trató continuar en la persecución pero no pudo. El vértigo se apoderó de él y cayó de rodillas en medio de la calle mientras el auto se alejaba, con su Luna.


30 de Julho de 2019 às 20:33 12 Denunciar Insira 6
Leia o próximo capítulo Capítulo II. La Corporación

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ana hoy ana hoy
Buena historia! Muy interesante desde el comienzo.

  • C.A. Castillo C.A. Castillo
    Gracias por tus palabras. Ya está listo el capitulo II. Deseo que lo disfrutes 2 weeks ago
Gerhard Wolf Gerhard Wolf
No esta mal el inicio, espero ver pronto mas capítulos, seguiré esta historia de cerca.
8 de Agosto de 2019 às 09:40

  • C.A. Castillo C.A. Castillo
    Gracias por tus palabras. Ya está listo el capitulo II. Ojala lo disfrures 2 weeks ago
IR I Rueda
Que refrescante es tomar gusto por la lectura de un tema doloroso pero a la vez cruza la fantasía para ahondar en la espiritualidad. Excelente!
31 de Julho de 2019 às 17:37

  • C.A. Castillo C.A. Castillo
    Gracias. espera pronto el segundo capitulo 31 de Julho de 2019 às 19:47
MI RAVEN MI RAVEN
Suena interesante, me costó conectar al principio, pero después te va atrapando. Te sugiero una releída, hay unos cuantos errores ortográficos y de puntuación. Me gustan tus protagonistas, pueden llegar a tener una buena evolución.
31 de Julho de 2019 às 17:37

  • C.A. Castillo C.A. Castillo
    Muchas gracias. Tendre muy en cuenta tus sugerencias. Ya pronto el capitulo II esperamos continuar y mejorar el ritmo y darle mas evolución a los personajes 31 de Julho de 2019 às 19:48
  • C.A. Castillo C.A. Castillo
    hola. ¿como estas? Ya está disponible el capitulo II. Espero ansioso tus comentarios. acogí de muy buena manera tus sugerencias y estoy trabajando en los cambios para el capitulo I. Gracias!! 2 weeks ago
dm daniel mejia
muy buena comienzo de historia. Mezcla bien elementos sobrenaturales y policíacos. El final deja una sensación de suspenso muy agradable. esperare por el segundo capitulo
31 de Julho de 2019 às 11:28
~

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