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nagaru-lua1561462607 Nagaru Lua

Se apoyo en la puerta según la cerro. Hizo una mochila con lo imprescindible, unas mudas, gafas de sol, un buen fajo de efectivo, no quería a nadie detrás suyo, sería como un fantasma, y se dirigió hacia la salida. Según se acercaba a su moto se le iba formando una sonrisa de medio lado, su prez la había mandado una misión que no podía rechazar, después de tantos años sin volver a pisar su antiguo pueblo ahora se presentaba la oportunidad, había estado fuera por al menos 10 años, 10 años en los cuales había cambiado de todas las maneras posibles, ya no tenia nada que ver con esa chica rota y solitaria, ahora pertenecía a una hermandad de mujeres valientes, fuertes y sobre todo libres, las Valquirias MC.


Ação Para maiores de 21 anos apenas (adultos).

#revenge #hermandad #venganza #motos #club #moteros #mc #contenidoadulto
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CAPITULO 1



10 años antes:


Buff que pocas ganas tengo de entrar a currar”, voy pensando de camino a mi pequeño apartamento, no es gran cosa pero suficiente para una sola persona, me podría permitir algo mejor pero no lo necesito, de momento no quiero tirar de la herencia que tengo de mi madre, prefiero trabajar para cubrir mis gastos y dejar ese dinero por si hay alguna emergencia, nunca se sabe.


Cuando llego a casa me recibe mi amada soledad, desde que no esta mi madre ya no tengo vida social, antes ella me obligaba a salir a que me diera el aire como decía, pero ya no está, así que salgo lo imprescindible, a la uní, al trabajo y poco más, el resto del tiempo me lo paso estudiando o jugando en el ordenador.


Dejo la mochila encima de la cama y me voy derecha a la ducha, luego me preparo un emparedado y me siento a descansar un poco mientras me lo como, y me mentalizo de que hoy tengo turno de noche en el trabajo, no me gusta estar por las noches el ambiente es totalmente distinto, pongo la alarma en el móvil y me recuesto un poco a descansar o esta noche no aguantaré.


Suena la alarma y me levanto sin ninguna gana, me preparo un café bien cargado, esta noche va a ser dura, solo de pensar en pasar la noche despierta atendiendo a camioneros, compañeros de la uní intentando bajar la borrachera o fumada con comida, por el día no esta mal damos buenos desayunos y almuerzos, los fines de semana se llena de familias, pero por la noche solo es gente de paso, por que estamos cerca de la carretera general que cruza todo el estado, o los grupos de chicos y chicas que están de fiesta y se les abre el apetito, a veces es tranquilo y a veces no.


Me visto normal, vaqueros ajustados y camiseta amplia, en cuanto llegue al curro me tengo que poner el uniforme, así que da igual lo que lleve puesto, me maquillo un poco los ojos con delineador negro, las pestañas igual, los labios rojo mate y me hago una coleta bien alta para que no me moleste el pelo, cojo las llaves, la chupa, el bolso y me voy.


Ya es de noche, no se ve apenas gente por la calle, aun hace algo de frío así que acelero el paso para entrar en calor, tengo el curro a veinte minutos andando, a estas horas el trasporte publico es muy irregular por no decir inexistente.


Apenas llego me pongo el uniforme de noche, que es una camisa roja de esas tan ajustadas y escotadas que como respires hondo la revientas del pecho, y una falda también roja que deja poco a la imaginación con un mandil pequeñito negro, según mi jefe gracias a él conseguimos mejores propinas que si nos pusiéramos el uniforme de diario, bueno yo creo que aquí el único que sale ganando es el, pero que se puede esperar de un tío que tiene como su segunda casa el club de alterne que esta a menos de una cuadra de aquí, por las noches a veces se acercan las chicas que trabajan ahí a tomar un café rápido y van mas decentes que nosotras.


- Hey Peck, que tal la noche?- pregunto echando una ojeada por el local, no es un sitio grande pero tampoco pequeño, tenemos servicio para unas treinta mesas mas la barra, la iluminación por las noches es mas tenue para crear un falso ambiente de intimidad, todo es madera y colores marrones hay un montón de mesas sucias y casi la mitad llenas de gente solitaria y algún grupo que gente.

- Bien, con lío, y tu que tal preciosa?? como vas con esos estudios?

- Bien ya sabes, deseando acabar el semestre para graduarme - le digo guiñándole un ojo y sonriendo le de lado.


Peck es el cocinero de este antro, cuando no lo conoces puede parecer un tío borde y huraño, pero una vez te ganas su confianza es un tío legal, es alto, mas que yo, aunque eso no es decir mucho por que yo mido 1´65 y él debe de andar por el 1´90, moreno, ojos marrones, tiene músculos y tatuajes en cada parte de cuerpo que se le ve, menos la cara, y debe de andar rondando los 30.


Me pongo a recoger mesas sin parar y a atender a los que quedan sin sus mandados y así pasan las primeras horas de la noche, bastante moviditas aunque sin incidentes, ya a mitad de turno decido que me voy a tomar un descanso bien ganado.


- Peck me cojo el descanso – le digo asomándome por la ventana de la cocina.

- Vale niña, voy pa fuera – dice frotándose las manos en su mandil blanco y yendo hacia la puerta que comunica con el restaurante.

- Ya están todos atendidos, solo es estar pendiente, de todas formas no tardo.

- No te preocupes, tarda lo que necesites, no creo que valla a haber mucho movimiento, ya apague la plancha.

- Ok - me preparo un café y me voy por la puerta de detrás.


Me siento junto la puerta en un taburete y me enciendo un cigarro, le doy esa primera calada relajante que te llega hasta lo mas profundo del pecho viendo como se salta el primer botón de mi camisa “mierda, joder, ahora si que esos cabrones se van a creer con derecho de ponerme la mano encima” intento juntar las solapas le la camisa a ver si consigo que se vea lo menos posible mi pecho, pero es imposible, aquí apenas hay tela y mi pecho es grande. “Ala mierda, que le den” decido pasar del tema y me sigo fumando mi cigarro y tomando mi café, tengo los pies molidos, oigo el ruido de unos motores, no se de cuantos pero no son ni tres ni cuatro y parece que paran en el aparcamiento del restaurante, bueno se acabo el descanso, tiro la colilla del cigarro, le doy el ultimo trago a mi café y me voy para dentro.


- Ya estoy cariño, todo bien??

- Si, tal y como lo dejaste, ahora me voy yo – me dice guiñándome un ojo, cuando se dirige hacia la puerta de atrás suena la campanilla de la entrada dando paso a un gran grupo de gente con no muy buenas pintas, unos se dirigen a la barra otros a las mesas – bueno parece que va a ser que no, niña ciérrate eso que se te van a salir – me dice señalando con su dedo a mis dos amigas.

- Joder, se me salto antes un botón – digo agarrando la camisa para juntar las un poco – bueno, empezamos??

- Venga – dice yendo hacia la plancha a encenderla y de vuelta al salón con migo a atender.


Cojo la libreta y me voy a por la primera mesa, todos van vestidos con chalecos de cuero con parches a la espalda con el dibujo de cobras, miro para fuera y veo que en el aparcamiento hay al menos el doble de moteros que aquí dentro, joder como entren todos me va a dar algo.


- Buenas noches que les puedo poner? - le digo a la primera mesa que me acerco y les empiezo a coger los mandados .

- Cerveza, hamburguesa de la casa y patatas.

- Un sandwich y un refresco.

- Que me recomiendas guapa??

- La hamburguesa de la casa es lo que más gusta – digo con una sonrisa mientras le miro a los ojos que parece que me atraviesan.

- Vale pues pon me una de esas con cerveza – dice mirándome el escote y relamiéndose su grueso labio inferior , joder menudo día para saltar el botón.

- Ahora mismo os lo traigo – digo dándome la vuelta y sintiendo sus miradas clavadas en mi trasero, entro dentro de la barra y me lío a preparar las bebidas, le dejo los pedidos en la pinza a Peck, que esta atendiendo aun en la barra – ya sigo yo, ves dentro si quieres – le digo poniendo una cafetera a hacerse y salgo a servir las bebidas de la mesa que atendí momentos antes – enseguida os traigo la comida.


Me giro y vuelvo a la barra, atiendo a los que aun no tienen nada de bebida y sigo con las mesas que aun tengo desatendidas mientras voy sacando los pedidos que me deja Peck en el mostrador de la ventana, es una locura no paramos de trabajar a destajo, al menos así me distraigo un poco de las miradas que me echan encima, me cago en Jhos y su puto uniforme de golfa que nos hace poner.

- Niña y tu no entras en el menú?? - me dice el tío viejo y gordo que está sentado al fondo del local a voz en grito, menos mal que con el jaleo que hay me puedo hacer la loca para no mandarlo a la mierda, el muy asqueroso siempre viene los jueves y no toma mas que el menú y mucho café mientras me mira como si fuera una piruleta de su sabor preferido, me pone los pelos de punta, ahora me hace gestos con la mano para que me acerque, miro hacia donde esta Peck pero esta liado con los pedidos, no me gusta acercarme al viejo y por lo normal lo atiende él pero hoy con todo lo que tenemos encima no me queda otra.

- Buenas noches, que le pongo? más café??

- Como una piedra nena – ríe de su propia gracia dejando ver su falta de higiene en la boca – a ver que me recomiendas de esta carta?

- Pues tenemos las mejores hamburguesas de todo el pueblo, le apetece una?

- Y que tal unas pechugas?

- Lo siento de esas no tenemos

- Pues yo estoy viendo dos que tienen muy buena pinta – dice el muy cerdo mirándome las tetas y relamiéndose.

- Estas – le digo señalando con el boli a mis dos pechos – no entran en el menú, así que si no quiere nada más le traigo la cuenta y tiene ahí la puerta.

- No hace falta ser tan seca chica, nadie te dijo que si fueras más simpática tendrías mejores propinas.

- Me da a mí que su propina no me va a sacar de pobre, así que usted dirá, le traigo algo mas??

- Tráeme una hamburguesa con un refresco de cola muchacha, y si quieres ganarte una mejor propina voy al baño en cinco, esa boca tuya seguro que tiene más talentos que hablar.


Me giro para irme y me da una cachetada en el culo, con la misma cojo una jarra de cerveza que se iba a llevar a la boca el motero que esta sentado en la mesa junto la del viejo, le guiño un ojo y me dirijo en una zancada al viejo tirandosela por la cabeza.

- A tomar por culo de aquí – le digo mientras se levanta como un resorte y alza la mano para darme una guantada, la paro sin mucho esfuerzo alzando mi antebrazo y dándole un rodillazo en sus partes, el viejo se dobla en el sitio y empieza a despotricar con el poco aliento que le sale – he dicho que fuera !! y no se te ocurra volver!!

Me doy la vuelta y miro al motero al que le quite la cerveza.

- Disculpa, ahora mismo te traigo otra y esta corre a mi cuenta.

- Sin problema – me dice ahora guiñándome él el ojo – y tú viejo ya estás tardando en irte – le dice mientras lo empuja con una de sus botas.


Vuelvo a la barra y preparo la jarra de cerveza para llevársela al motero, se la sirvo con una sonrisa , recojo la cerveza derramada y sigo atendiendo mesas, que aun quedan pedidos.

Cuando ya hemos acabado con los pedidos de cocina Peck sale afuera con migo a la barra.

- Al final hemos currado de más – me dice mirando afuera de la barra.

- Si, ve si quieres ahora a descansar un rato, yo luego voy a echarme otro cigarro cuando vuelvas – le digo poniéndome otra taza de café bien cargado, estoy molida.

- Vale, pero no tardo, hay demasiada gente aún.


Me voy a la barra a ir recogiendo vasos sucios e ir pasando la bayeta.


- Hey nena pon me un whisky.

- Marchando – le digo con una sonrisa, preparo el vaso con hielo y voy por la botella.

- No te cortes, échale más – me dice poniéndome cara de bueno, a lo que a mi se me escapa una pequeña risa de ver a un tío vestido de cuero con casi dos metros de alto y con tatuajes por todos los lados donde se le ve carne poniendo cara de no haber roto un plato – hey no te rías que soy bueno.

- Sí, si no lo dudo, solo hay que ver tu carita.

- A que sí, esto es solo apariencia – dice señalando su cuerpo de arriba abajo con su mano – y a que hora sales del curro?

- Mmmm, pues va a ser que aun me queda para eso, prefiero no pensarlo – veo que me levantan la mano para que valla a atender una mesa – tengo que seguir – le digo, me paga y lo dejo atrás mientras voy a atender.

- Qué os falta?? - digo con la sonrisa en los labios.

- A que hora viene Jhos ??

- Pues no lo se, no tiene un horario fijo, quieres que le llame a ver si tiene pensado acercarse.

- No, prefiero que no sepa que estamos aquí.

- Pues con todas las motos que hay fuera me parece que va a ser difícil, pero vale – veo como alza una ceja y se me queda mirando como si me hubiera salido una tercera cabeza – os pongo algo más o eso era todo?

- Tráenos unas jarras de cerveza. Claro – digo recogiendo las consumiciones ya acabadas y dejando espacio limpio en la mesa, odio limpiar las mesas con clientes, me tengo que agachar dejando que me vean el escote y se me sube la falda, de reojo veo a Peck ya dentro de la barra atendiendo a un grupo tres o cuatro moteros que están muy animados mirando hacia mi, "joder me están comiendo con los ojos", acabo rápido y me incorporo yendo para dentro de la barra a poner la cerveza.

- Ya acabaste el descanso??

- Sí, no quería tardar mucho esto esta demasiado lleno – dice acercándose a mi lado.

- Sí, me han preguntado por Jhos, que a que hora venia.

- Que les has dicho – me dice mirándome.

- Nada, no había nada que decir, bueno me voy fuera a fumar – le digo, sirvo el mandado de las cervezas y voy yendo a por un cigarro del paquete que tenemos junto la caja registradora, veo que asiente y se apoya en la barra dando conversación a los que están junto a él.


Cruzo la puerta y me siento en el taburete dejando descansar un poco las piernas, me enciendo el cigarro y me acuerdo de cuando a medio turno me reventó el botón de la camisa y se me escapa una media sonrisa, con la tontería me están dando buenas propinas, claro que son solo hombres a los que estoy atendiendo que si hubieran venido con sus mujeres habría sido al contrario, me habrían tachado de golfa, estoy con la mirada vagando por el suelo y creo ver el botón que me salto antes, me levanto y voy por él, no le puedo pedir mas camisas a Jhos por un tiempo, ya llevo unas cuantas por lo mismo, pero que quiere cuando me da dos tallas menos, y no es que yo no tenga carnes, soy una mujer como decía mi madre exuberante, con curvas importantes, sí es mi botón ya solo me falta agacharme y romper la falda, me agacho con cuidado para cogerlo y cuando me voy a levantar noto que tengo a alguien detrás, giro para mirar y me da un rodillazo en la cara haciendo que me caiga de culo en el suelo, totalmente desorientada, apenas intento centrar la mirada hacia donde me vino el golpe y el sabor metálico de la sangre me inunda la boca, me llevo la mano hacia la cara aun sin saber muy bien que está pasando y noto como me jalan del pelo y me arrastran hacia la parte mas oscura del callejón, no me da tiempo a reaccionar y ya tengo a alguien encima, me esta manoseando por debajo de la falda, intento quitármelo de encima pero no puedo, pesa mucho, no me deja incorporarme, solo quiero salir de debajo de ese peso que me oprime y no puedo es mucho peso, sus manos no están quietas me agarra de las muñecas con solo una y con la otra me sube la falda, noto su respiración agitada en el cuello, su aliento me da asco, esto no puede estar pasando, no a mi , no .

- Déjame, no me toques.

- Cállate zorra.

- No déjame!! – grito – noooo.

- Cállate puta – me muerde en el cuello y noto como se esta desabrochando los pantalones mientras se restriega contra mi, intento patearlo pero no soy capaz de hacer gran cosa, solo puedo chillar esperando que alguien me escuche y seguir intentando que no consiga lo que quiere de mi.

- Déjame, NO!!!! déjame, déjame – "o dios mio no, no", me suelta el cuello para colocarse mejor, o dios mio es ahora o nunca, consigo soltarme de una mano porque esta más atento de meterme la así que le meto los dedos en los ojos y me suelta de la otra mano, le empujo y le araño la cara, consigo quitármelo un poco de encima y me arrastro fuera de su alcance pateando le.

- Ven aquí puta, te vas a enterar – me dice mientras me agarra de un tobillo y tira de mi.

- No, no – digo mientra intento patearlo y me agarro al suelo como puedo con las manos para que no me pueda atrapar otra vez, consigo darle una patada en la cara y me zafo, me arrastro como puedo fuera de su agarre y me medio incorporo lo mas rápido que puedo y voy hacia la puerta pero cuando voy a poner la mano sobre el pica porte me empujan con tanta fuerza contra la pared que me quedo sin respiración, con la cara apretada contra los ladrillos.

- O nena, como me has puesto – me dice mientras se restriega contra mi culo y puedo notar su dureza ya sin ninguna barrera sobre mi, me da una patada haciendo que me abra de piernas contra la pared mientras me tiene cogida por la nuca con una mano haciendo que no me pueda mover y me penetra de una embestida haciendo que grite del dolor y empieza a moverse como si fuera un animal, tengo su aliento sobre mi cabeza, me lame un lado de la cara desde la barbilla hasta la ceja derecha mientras sigue invadiéndome sin compasión, ya las piernas no me aguantan y me clava los dedos sobre las caderas para no dejarme caer mientras sigue y sigue.


De repente ya no noto mas dolor, y siento como mi cuerpo resbala hacia el suelo libre al fin y me abrazo a mis rodillas lo mas fuerte que puedo y miro a ver donde esta el animal que me acaba de hacer tanto daño, me sorprendo cuando veo a Peck pateando un cuerpo tirado en el suelo , esta fuera de sí.

- Peck – digo intentando levantarme pero fallando estrepitosamente, apenas me puedo sostener, cayendo de rodillas – aaaa – me mira al ver que me quejo y es como si saliera de una nube de confusión – Peck – alzo la mano para que me ayude a ponerme de pie.

- Mi niña – y corre hacia mi levantándome del sucio suelo y acercándome a su cuerpo en posición protectora, me coge en brazos y me lleva para dentro del bar – todo va a a estar bien cariño ya lo veras – me dice según me va acariciando la cara retirándome las lagrimas que no sabia que estaba derramando, con una mano me echa por encima el mandil que llevaba puesto tapando mi desnudez.


Cuando entramos al bar dirección al despacho, noto como se va haciendo el silencio, veo como el mismo hombre que me pregunto por Jhos un rato antes se pone delante de Peck con los brazos cruzados.

- Que ha pasado?

- Tú que crees – le dice Peck – esta fuera inconsciente – no dijo más y el motero se quito de en medio miro a otros de ellos y desaparecieron por la puerta de la cocina que es la que da a la salida trasera.


Entramos al despacho, se sentó en el sofá con migo encima sin dejar que me separara.


- Ya paso mi niña – me dijo sosteniéndome la cara haciendo que le mirara a los ojos – ya pasó – y le creí, haciendo que saliera de lo mas profundo de mi pecho un agónico sonido que no sabia que guardaba.


La puerta se abrió dejando paso a el mismo hombre que momentos antes había hablado con Peck.

- Hay que llevarla a un hospital – dijo como si yo no estuviera presente – tienen que revisarla.

- Que hay del tipo?.

- Lo tenemos – miro hacia mi al ver que yo había levantado la cara para mirar su respuesta.

- Qué quieres hacer con él?? - me preguntó a mí, a lo que yo le mire como no entendiendo la pregunta – quieres que llamemos a la policía o quieres que nos encarguemos de él? - le volví a mirar como si tuviera tres cabezas, me separe un poco más para poder enfocar la vista en sus ojos y ahí vi una determinación que me decía que si le pedía que lo matara lo haría solo por mi, me aclare la garganta y mire hacia el otro hombre, viendo la misma determinación

- Yo, no se que me pides, me, me pides que decida si quiero que llame a la poli o qué exactamente – dije levantándome de sus brazos y mirando sus caras mientras amarraba el mandil a mi cintura para no sentirme más expuesta de lo que ya estaba.

- Lo has entendido perfectamente, mi niña.

- Sí, creo que sí – un dolor me cruzo entera haciendo que cayera al suelo y me quedara en posición fetal mientras nuevas lagrimas de dolor y vergüenza me bañaban la cara.

- Hermano tienes que llevarla a un hospital y tiene que ser ya! - dijo el motero mientras Peck me cogía en brazos y me llevaba afuera hacia su coche a toda prisa. Me subió a la parte de atrás y oí el derrapar de las ruedas.

- Ya vamos mi niña, aguanta.


No se cuanto tiempo tardamos en llegar solo se que en un momento deje de estar consciente y me llevó la oscuridad.



30 de Julho de 2019 às 09:47 3 Denunciar Insira 2
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Rafael Enrique Rafael Enrique
Escribes con juventud en el aliento con el que te desenvuelves
25 de Agosto de 2019 às 13:03

~

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