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Wanda Wallace

Es casi media noche, Wanda, está despierta, acostada boca arriba, sobre sus cobijas sosteniendo su celular. En su teléfono, actualiza una y otra vez la pagina donde subirán los resultados de su examen de admisión a la universidad. La joven se muerde las uñas como si fueran su botana favorita, a
ese ritmo terminara comiéndose los dedos si no es que hasta la mano entera.

-Espero que la tercera sea la vencida- Se dijo la ansiosa señorita que tenía la mirada pegada al teléfono, cual perro hambriento ve desde el suelo la comida que sus dueños comen y no le comparten. Pobre chica angustiada, ni su mirada tan enfocada ni las casi acabadas uñas que le quedan son las cosas que más llamarían la atención sobre su aspecto. Antes de esa manía con las manos, había tenido otra con su pelo, los numerosos cabellos que tenía estacionados a lo largo y ancho de sus hombros y parte de su espalda daban fe de ello, sin mencionar muchos otros que estaban esparcidos como perdidos por toda su cobija. No habría parado nunca de jalarse y arrancarse el cabello de no haber visto todo el trafico de pelambre que había en su cama y el haber caído en cuenta de que si seguía desgreñándose terminaría sin un pelo en la cabeza. De ella haber querido, hubiera sido capaz de envenenar a alguien con el arsénico de los pedazos de uñas y de cabello que se había desprendido. Tras un rato acostada decide levantarse de la cama, se pone unas pantuflas, va al baño a mirarse en el espejo, y recuerda aquella madrugada de hace un año, y de hace dos cuando también se paro a mirarse al espejo con el objetivo de felicitarse a sí misma cuando hubiera visto que había sido aceptada en la universidad. No obstante ni hace un año y mucho menos hace dos ella había sido aceptada, es por eso que ahora está tan inquieta con la cara casi pegada a su reflejo, empañando el vidrio con su respiración y haciendo muecas. Algunas denotan optimismo enseñando unos ojos grandes brillantes y una sonrisa inspiradora, otras enseñan todo lo contrario con una mandíbula tensa, unos ojos hundidos y unos labios que se deslizan hacia abajo. A cada momento se acercaba más la media noche y con está los resultados de su examen. Estaba al borde de la desesperación, sin embargo no estaba lista para saber el resultado, sin importar cualquiera que este fuera. Ella se vuelve a la cama, regresa a su posición inicial y continua deslizando su pulgar sobre la pantalla de su smartphone. Llego el momento en que la pagina no aparecía más en blanco y estaban publicados los resultados. Entre matriculas y puntajes se formaba un mar interminable de números, mas Wanda no necesitaba checar todos uno por uno, solo puso en el buscador de la pagina su matricula que tenía bien presente en la memoria. El resultado no fue nada que ella hubiera deseado, aunque ella, ya esperaba algo así se negaba a creerlo. Reviso una vez más el numero de su matricula y se percato que había errado en dos dígitos, llena de alegría y renacida esperanza volvió a poner el numero en el buscador, pero el resultado no había cambiado y esta vez la matricula si era la correcta. Así siguió otro buen rato, poniendo y consultando su resultado sin que ninguna de esas consultas le mostrara algo agradable. No había nada más que ella pudiera hacer, lo más razonable hubiera sido que se durmiera y despejara su cabeza de tanto estrés. Y aunque ella sabía que eso era lo mejor que podía hacer no se obedeció y se mantuvo despierta merodeando por su habitación como alma errante. -Ya me he acostumbrado al fracaso, me gustaría sentirme peor pero no puedo, no creo que este sufriendo lo suficiente, no se si por que no me importa sufrir o porque no me importa haber fracasado. Ya no creo poder caer más abajo- Terminando de decir sus reproches, apago la luz se su habitación, cogió sus audífonos, se metió entre sus cobijas y se puso a ver vídeos.


Al día siguiente, después de una noche de desvelo innecesario, Wanda, sin muchas ganas de despertar ni de seguir viviendo se levanta de su cama. Su cabello y su cara están de espanto. Al no haber pasado su examen sabía que tenía que buscar trabajo pues así se lo había dicho su padre. Arrastrando los pies va al baño, se mira al espejo, contempla su cara, le hecha un vistazo a su particular piel, que asemeja la de una gallina cuando se ve de cerca, pero, que a lo lejos, el único detalle que se distingue es, que es blanca. -¿Mis ojeras serán medio grandes o medio pequeñas?- ¡Claro que son medio grandes! Estas, asemejan la cara de un lindo mapache. Regresa a su cuarto a cambiarse la ropa. Sale de su habitación más presentable a como despertó pero tampoco mucho. No encuentra a nadie de su familia por la casa, deduce que sus padres deben estar trabajando y su hermano encerrado en su habitación jugando con su consola de vídeo juegos. Se sirve un baso de leche, que se toma muy rápido y toma una pieza de pan dulce de la mesa. Solo esos alimentos necesitara para salir de casa y aventurarse a buscar trabajo. -Muy bien, estoy completamente de acuerdo, en que no volveré a trabajar en una copiadora, ni un cine y mucho menos en un maldito subway. Para no volver a entrar a otro trabajo de mierda debo pensar en aquellas cosas que soy buena y me gusta hacer. Veamos, me he aprendido algunos trucos de magia, pero no los suficientes para dar un show. Paso mucho tiempo en la computadora, así que podría trabajar como capturista, aunque, realmente no suelo escribir mucho y las teclas que más uso son la a, s, d y w. Vamos debe haber algo en lo que soy buena. ¡Ya sé! Puedo intentar trabajar como hipnotista. Pensándolo bien, creo que tampoco podría hacerlo, a la única persona que he podido hipnotizar es a mi hermano. Debo tomar las cosas con más calma, no creo que a mí papá le urja mucho que encuentre trabajo, además no han pasado ni veinticuatro horas desde que me entere que no pase el examen. Debo tener algo de tiempo para poder encontrarlo, mientras regresare a la casa a poner mis ideas en orden y saber que trabajo voy a a querer.- Wanda regresa a su casa. Se sirve otro vaso de leche, y va de retache a su habitación. Sin embargo se encuentra ante cero opciones de hacer algo que le guste. -Jugare un poco con mi telefono.- Se dijo la joven antes de recordar que se había descargado ya la mitad de la play store y estaba ya harta de esos juegos. -Quizas sea mejor si veo alguna serie.- Pero, series no le quedaba ninguna que fuera de su interés por ver, ya las había acabado y algunas hasta repetido. -Estaría perfecto que antes de entrar a trabajar fuera a dar la vuelta con algún amigo hace tiempo que no veo a ninguno de mis amigos del bachiller, después ya no tendré tiempo para salir.- Wanda, se sienta en su cama, revisa su lista de contactos y marca algunos números. Unos números ya habían sidos dados de baja y otros no le tomaron la llamada. Wanda, empezaba a sentirse molesta, pero antes de armar un drama, abre Facebook para ver quien está conectado y que quiera salir. La mayoría de sus agregados eran personas a que no conocía o quienes no chateo más de un día. Aún así, encontró a una de sus viejas amigas conectada, hacía mucho que no le escribía. Abre su chat, sus últimos mensajes eran sobre tareas y demás cosas de la escuela, continua subiendo en la conversación a la vez que recuerda aquellos felices días en que era una estudiante sobresaliente en el bachiller. Sus maestros apostaban mucho por ella y les producía un singular encanto ver a una joventica tan aplicada y con tantos amigos. De ese encanto Wanda ya no veía nada en ella misma. Recordar aquellos tiempos solo la hizo sentirse peor por la realidad en la que se encuentra ahora, fue tanto su malestar emocional que perdió las ganas de salir con algún viejo compañero o salir a cualquier parte.

Regreso a la rutina que había anhelado dejar y lo hubiera logrado, si tan solo hubiera sido aceptada en la universidad. Pero los hechos eran otros y tenía que volver a aceptarlo como lo hizo hace un año e igualmente hizo hace dos. Solo que esta vez tenía una carga extra, una que había acumulado con el pasó del tiempo, ya no era la misma jovencita de 18 años recién egresada del bachiller y aunque joven si seguía siendo, su alma se sentía derrotada y aplastada.





2 de Agosto de 2019 às 09:49 0 Denunciar Insira Seguir história
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