La leyenda de la sirena Seguir história

u15519752281551975228 Ibán José García Castillo

Erase una vez un hombre peculiar, refinado y con poco sentido de la diversión, que persiguiendo una tonta leyenda, logró encontrar maravillas que le cambiaron la vida para siempre. NOTA: Todas las imágenes de la historia han sido sacadas de PIXABAY, por lo que no existe ningún conflicto por usarlos en esta historia.


Infância Todo o público.

#cuento #infantil #sirenas #ariel #sirena #theauthorscup #thechild
1
1261 VISUALIZAÇÕES
Completa
tempo de leitura
AA Compartilhar

El cuento

Andrés era una persona educada y culta, nada supersticiosa; es más, cada vez que veía un gato negro lo perseguía.

Solía tener la costumbre de romper una vez al día un espejo si podía y, aparte, tirar la sal de todos los saleros que pasaban por sus manos. Ese hombre menudo y elegante desafiaba todas las supersticiones, que conocía. Se sentía orgulloso por ello.


Su pelo moreno, su bigotito y su barba arreglada, no desentonaban en nada con su ropa. Vestía de forma elegante pero algo pasada de moda, pero quienes lo conocían, se lo permitían. Según parece, su infancia tuvo algo que ver en su carácter algo retraído. Un pequeño trauma acerca de sus padres, murieron; y él, lo vio todo.



Por lo visto fue un sencillo e inofensivo incendio… pero él no pareció coincidir con esa versión de las autoridades. Tal vez por eso, tenía un miedo acérrimo a quedarse sólo, a la oscuridad y a las llamas; quién lo sabe; yo como narrador, no soy psicólogo, pero podría hacer una apuesta a favor de este tema. La cuestión es que nuestro hombre era un empresario reconocido, que disfrutaba de una clase media moderada. Eso le permitía tener una vida con algún que otro pequeño lujo.


Aquel verano decidió tomarse uno de ellos: dejó como encargado en la fábrica a su mejor trabajador y se fue a viajar.