Sin frenos Seguir história

eljuglar Leonel Insfrán

Lluvia torrencial, un colectivo que no frena... pero todo vuelve.


Conto Todo o público.

#relato #venganza #reirúltimo
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Sin frenos

Chofer de la línea 159, L azul, que decidís no frenar una tarde lluviosa teniendo espacio suficiente dentro del colectivo, en hora pico. Mientras te veo partir, en vez de insultarte como tu actitud ameritaba, me puse a reflexionar y hacerme preguntas: ¿Cómo lográs dormir por las noches? ¿En qué oscuro cajón dejaste encerradas bajo llaves y mil candados la humanidad y la consciencia? ¿Te hacían bullying en la escuela de chico? ¿Acaso no te da miedo, que un día, cansados, nos unamos todos los que fuimos víctimas de tu desprecio para formar el “Sindicato de abandonados en la lluvia por colectiveros malparidos”? ¿Y si decidimos buscarte? ¿Y si finalmente te encontramos?

Pensalo. Te despertás una noche fría y tormentosa, sobresaltado por el ruido de unos pasos inesperados en tu habitación… y nos tenés ahí, rodeando tu cama, empapados, con la mirada fría y la sonrisa siniestra de quienes tienen frente a sí, helado, el plato de la venganza. Algunos sosteniendo una pancarta con la leyenda: «solo queríamos llegar a casa», llena de fotos en blanco y negro, de cientos de tus actos de soberbia, de tus «vivezas» en tardes de diluvios feroces entre las 17 y las 19, primeros planos de tu sonrisa burlona al dejarnos atrás pidiendo piedad, o tu cara de fastidio al no hacer lo que sencillamente era tu trabajo, aquello para lo cual te pagaban.

Imaginate maniatado y amordazado luego de luchar sin éxito por cambiar el destino que te estuvo aguardando paciente. Visualizate oyendo los cargos de formar parte de un complot maligno, junto a las baldosas flojas y los conductores que se acercan al cordón con el único fin de mojar transeúntes; siendo acusado de evitar ansiados reencuentros entre padres e hijos, entre hermanos, entre amantes, entre laburantes y su merecido descanso; torturado hasta arrancarte la confesión de que no frenabas porque simplemente no querías, que te parecía divertido ver la decepción en los rostros de la multitud que esperaba. Finalmente la tortura se detiene y te ilusionás, como nosotros cuando bajabas la velocidad cerca de la parada, para luego meter un cambió y olvidarnos en tercera.

Los rostros lucen satisfechos, conformes, creés que el castigo llegó a su fin. Entonces ves a un niño de guardapolvo embarrado anunciar el veredicto a los presentes: «Culpable». Y una anciana de bastón que recordás vagamente de una de tus travesuras, grita: «¡Ejecútenlo!». Ves con pánico la algarabía en la habitación, donde ahora todos festejan porque están riendo últimos, menos vos, el que rio primero.

Imaginate que todos sacamos los paraguas que cuando nos dejaste en la calle no teníamos. Imagina que a la cuenta de tres la ejecución comienza: cientos de golpes de puntas de paraguas dan contra tu cuerpo, el dolor es indescriptible, insoportable y ni siquiera es definitivo, no podés simplemente desmayarte, tu piel comienza a cortarse, tus costillas a quebrarse, tus músculos a desgarrarse. En lo peor del dolor un golpe te quita la mordaza, te permite gritar, pedir perdón, suplicar piedad, implorar misericordia. Imaginate que ahora somos nosotros…los que no queremos frenar.

13 de Junho de 2019 às 06:02 0 Denunciar Insira 1
Fim

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Leonel Insfrán "Buscando todos los ángulos en las letras, todos los sinónimos en las imágenes, todas las notas en los paisajes y todo el aire puro en las canciones"

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