Memories of Nobody Seguir história

astartheahiggs Astarthea Higgs

Memorias de... Nadie. Breve relato de Hienna Génova, protagonista de "Cenizas a fuego".


Fantasia Impróprio para crianças menores de 13 anos.

#demonio #leyendas #sucubo
Conto
1
2252 VISUALIZAÇÕES
Completa
tempo de leitura
AA Compartilhar

Memories of Nobody

28 de Octubre de 1950. Vermont (cercanías del monte Glastonbury)


Las tormentas sacudían la pequeña cabaña sita en mitad del bosque. La madera mohosa y carcomida crujía a cada ráfaga de la violenta ventisca formando una melodía con el silbar del viento que se colaba por los ventanales. El cristal sucio de las ventanas empañaba por completo el interior oscuro y frío. Quién iba a pensar que en el solitario y, según decían algunos, maldito bosque de Vermont, Estados Unidos, podría haber alguien a aquellas horas de la madrugada.


Según contaban las leyendas populares, aquel bosque conocido como el triángulo de Benningtong, era lugar de muchas desapariciones de personas. Bueno, el bosque era siniestro y como en cualquier otro, si no conocías el camino o sabías orientarte podrías perderte. Sin embargo, era algo más simple que las conjeturas sobre fantasmas o entes extraños que la gente tenía del lugar. Mucho más simple, en realidad.


Sobre el suelo de madera podrida, junto a un colchón roído por las ratas y comido por el moho, descansa el cuerpo de una mujer. Su rubia cabellera recogida en una coleta medio desecha estaba llena de mugre, tierra y sangre al igual que el resto de su cuerpo. Su ropa estaba tirada de mala manera y rota por el suelo, dispersada al azar. Bajo la luz de una pequeña vela, se podía ver su silueta desnuda, con los pechos apuntando al cielo. Tenía los ojos cerrados, en un semblante de paz o incluso... placer.


Al otro lado de la pequeña habitación, otra mujer, una hermosa y limpia mujer se mantenía sentada en el suelo fumando un cigarrillo. La cajetilla de tabaco descansaba en el canalillo de su exuberante pecho encerrado en un vestido de flores azul. Un collar de oro colgaba de su cuello descansando sobre la piel de la mujer, era una simple y fina cadena de oro con una pequeña placa en la que ponía H.Génova.


La hermosa mujer tamborileó los dedos de la siniestra en su regazo observando a la que era su última víctima en aquel lugar. Torció la cabeza dejando caer a un lado un mechón de su peinado a la perfección cabello castaño y clavó los ojos ámbar en la mujer. No había sido muy difícil para ella, la chica había venido con su primo y poco tardó en quedarse a solas. Ingenua, ¿No había oído hablar de las desapariciones? Negó con la cabeza y una sonrisa se dibujó en sus carnosos labios, los humanos eran tremendamente simples. Tan sólo había tenido que fingir ser una joven perdida para que aquella mujer se hubiese acercado. Lo demás había sido pan comido: una mirada seductora, un poco de esencia con feromonas, un par de caricias y a los pocos minutos la tenía en la cabaña, tirada sobre el colchón, sin ropa y gritando a los cuatro vientos de placer. Fácil. Después tan sólo la había devorado hasta dejarla sin vida.


Soltó el humo de la última calada y en lugar de tirar la colilla lo envolvió en llamas desintegrándolo por completo. Se levantó del suelo caminando con desdén hacia su víctima y se agachó mirando su semblante. Alzó la mano para apartar un mechón de pelo rebelde que se había posado sobre la joven cara de la mujer y sonrió.


—Ay, querida Frieda —murmuró dejando una caricia en su mejilla—. No diré que lo siento. Mentiría. Pero ha sido divertido ¿Verdad? — se levantó observando a la mujer—. En fin, Frieda, aquí me despido. Ya he levantado demasiado misterio en este lugar, es hora de que me vaya a otro sitio a sembrar un poquito el caos, que nunca viene mal.


Sonrió ampliamente y sus manos se alzaron envolviéndose en llamas. Aquello parecía un baile de luces, las llamas comenzaron a serpentear desde sus manos hasta el cuerpo de Frieda envolviéndolo como una cuerda. En pocos segundos, lo poco que podría quedan de su paso por aquella cabaña quedó destruido y consumido por el fuego.


Hienna se alejó calmada del lugar, ahora debía elegir destino y cuerpo, aquel ya no le servía. Se había divertido, los últimos cinco años habían sido realmente interesantes. Claro que sólo porque ella así lo había deseado. Podría haber escogido un par de víctimas cada semana, alimentarse de ellos y dejarlos vivir tranquilamente. Pero sin más se le había antojado darle algo de chispa a su vida monótona y, conocedora del morbo que les producía a los humanos esas historias de fantasmas y extrañas desapariciones, había decidido jugar un poco con ello. Durante cinco años se había dedicado a, durante los meses de invierno cercanos al final de año, secuestrar personas al azar y dejarlos en extrañas desapariciones. A algunos los había matado, a otros los había borrado la memoria y enviado a otros lugares del planeta. Daba igual el método, lo importante era el resultado y lo divertido de ello.


Esto había sido un juego más para aquella demonio en el cuerpo de una don nadie. Nadie la conocía, nadie sabía más de ella a parte de que era una ama de casa solitaria y que, de vez en cuando, se calzaba a los maridos de sus vecinas. Así que, era una don nadie. Y tal cual había llegado, se marchó, sin que nadie echase en falta a... nadie.

10 de Junho de 2019 às 23:46 2 Denunciar Insira 1
Fim

Conheça o autor

Astarthea Higgs Lectora en acto, escritora en potencia.

Comentar algo

Publique!
Jhody Brito Jhody Brito
Me gusto mucho la narración, fue divertido y misterioso.
11 de Junho de 2019 às 16:56

  • Astarthea Higgs Astarthea Higgs
    ¡Muchas gracias! Me alegra que te haya gustado :D 11 de Junho de 2019 às 17:09
~