Parálisis de sueño Seguir história

paolo-olivares-araya1557963442 Paolo Olivares Araya

La parálisis del sueño es una incapacidad transitoria para realizar cualquier tipo de movimiento voluntario que tiene lugar durante el periodo de transición entre el estado de sueño y el de vigilia.


Paranormal Lúcido Impróprio para crianças menores de 13 anos.

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Sombra

En este mundo hay muchas cosas que no conozco, muchas cosas que no entiendo y que tal vez nunca entenderé, ya que como dice el dicho “el mundo es muy grande”.

Desde que tengo memoria, he tenido algo que podría llamarse un sexto sentido. Experimentando con todos mis sentidos diversas situaciones, algunas muy extrañas.

Esta es una de esas experiencias, una de esas historias que son difíciles de explicar o de entender, una de tantas en este mundo.

Por ese tiempo trabajaba como empaque en una tienda de mi ciudad, había sido un día normal, sin ninguna novedad, terminé mi turno y me dispuse a llegar a mi casa. En el camino tampoco ocurrió algo fuera de lo normal, llegue a mi casa, tome té y después de unas cuantas horas me fui a dormir, aquí es donde se acaba lo normal.

Fue un sueño normal al principio, nada del otro mundo, estaba yo en mi habitación con la que en aquel entonces era mi novia. No había nada raro o bizarro en mi habitación, mi cama de una plaza ubicada junto a la pared de la habitación, mi escritorio donde hacia mis deberes de la universidad, no había ninguna diferencia como seria propio de un sueño donde el subconsciente puede alterar las cosas y no tener nada en común con la realidad, incluso ella estaba bajo todos los estándares de lo que se puede describir como normal.

Mientras pasaba el tiempo comencé a darme cuenta de algo, mi mente se encontraba en un estado lucido, a pesar de estar dentro de un sueño no me encontraba en ese estado onírico típico de los sueños, estaba consciente de que estaba durmiendo, por ende, estaba soñando, eso era un hecho y yo lo comprendía.

Al darme cuenta de que estaba dentro de un sueño, lo primero que pensé alegremente fue: “genial, puedo hacer lo que quiera”. Lo primero que quise hacer fue volar, aprovechando que era un sueño quise tratar de volar por un tiempo, pero no pude. Saltaba y saltaba tratando de al menos flotar, pero no pasaba nada. Estando de pie frente a la puerta cerrada de mi habitación me quede pensativo “¿acaso hay algún truco o algo que yo no conozco para poder controlar los sueños?”.

Mientras dirigía mi mano a mi boca y bajaba la mirada intentando encontrar alguna respuesta, dirigí mi mirada a mi novia (de aquel entonces) y en ese momento algo cambio. La presión del lugar aumento mucho, comencé a mirar en todas direcciones como si estuviera buscando algo, pero sin perderle de vista a ella por más de 2 segundos.

La presión del ambiente aumentaba más y yo empecé a desesperarme, intente calmarme y me quede viéndola a ella fijamente mientras pareciera que se congelo en el lugar, sus ropas que consistían en unos jeans, una polera verde limón y unas zapatillas rojas, no tenían nada nuevo, pero aun así mientras más tiempo me quedaba allí parado, más miedo sentía. Dirigí mi mirada a la puerta y pensé “¡tenemos que salir de aquí rápido!, pero cuando volví mi mirada hacia donde ella se encontraba, ella ya se había ido, de repente me quede solo y el miedo aumento más, al igual que la presión que sentía, esta presión, si tuviera que describirla seria como el sentimiento de estar siendo acechado, como si algo estuviera observándote desde algún lugar que no puedes ver, esperando el mejor momento para atacar, el sentimiento de ser una presa...

Me dirigí lo más rápido que pude a la puerta para poder escapar, al momento de abrirla lo único que había era un corredor oscuro, no se podía ver bien, pero aun así pude reconocer que esa era mi casa, mi respiración era agitada, tenía mucho miedo y no lograba entender que ocurría.

Intenté calmarme un poco, al darme cuenta de que estaba en mi casa, recordé que entonces, si esta es mi casa mis abuelos deberían de estar durmiendo detrás de la puerta que está justo frente a la mía, un pensamiento de lo más ilógico cruzo mi mente: “voy a despertarlos para que me despierten”.

En ese momento no lo note, pero siendo presa del pánico comencé a mezclar el sueño con la realidad, pensando que, si los despertaba, ellos me despertarían en la realidad, algo imposible.

Sin considerar ni pensar por más de dos segundos, abrí mi boca para gritar, pero no pude decir ninguna palabra, intenté con todas mis fuerzas, pero mi voz no salió, sentía una sensación rasposa en la garganta como cuando uno grita por mucho tiempo y después le cuesta hablar. Sin perder ni un segundo, apoye mi mano en el marco de la puerta, como si quisiera tener un poco de impulso para salir disparado de la habitación he ir directo donde mis abuelos y despertarlos yo mismo, pero no pude.

En ese momento, sentía como una fuerza me empuja desde mi espalda hacia adentro de la habitación. No podía comprender nada de lo que ocurría, el miedo se apodero totalmente de mí, de la nada ahora estaba afirmándome lo más que podía al marco de la puerta para evitar que me arrastraran dentro de la habitación.

Me rendí, abandone toda voluntad de defenderme y solo pensaba, gritando dentro de mi cabeza: “¡alguien que me despierte por favor, quien sea, por favor, por favor alguien ayúdeme, tengo miedo, por favor quiero despertar! Entonces cerré mis ojos, con miedo de abrirlos de nuevo, pero, aun así, el mismo miedo me hizo abrirlos, el miedo a morir, en ese momento sentía que algo me quería matar o al menos lastimarme.

Cuando los abrí, ya no estaba en mi habitación, me encontraba en un lugar completamente diferente. Mire a mi alrededor, todo estaba rodeado de lo que identifique como niebla, una niebla color verde musgoso, logre ver largas líneas verticales de color negro que, al acercarme pude ver que se trataban de árboles, unos enormes árboles que se estiraban hasta perder la vista por la neblina, al mirar mis pies ya no estaba el piso de mi habitación, en su lugar se encontraban varios metros de arena con un tono algo amarillento, me encontraba en lo que parecía ser un bosque.

El miedo había desaparecido, fue reemplazado con las preguntas dentro de mi cabeza: “¿Qué paso?, ¿Dónde estoy?,¿Ya no me persiguen?”. Logre calmarme un poco, pero la calma no duro mucho tiempo, al mismo tiempo que me hacía estas preguntas a mí mismo, la presión volvió.

Mi respiración y mi corazón se aceleraron de forma vertiginosa, mire hacia atrás, pero no veía nada además del profundo bosque. Comencé a correr, sin dirección, sin saber dónde estaba, solo corrí.

Después de unos segundos, mientras corría, me topé con una cosa, era como una sombra en cuatro patas, justo al frente de mi a unos cuantos metros de distancia. Poco a poco, el miedo y la presión fueron desapareciendo, al mismo tiempo que la criatura y yo nos mirábamos. Me costó un tiempo, pero pude reconocer que la sombra era un caballo, un caballo de pelaje negro, el pelo de su cabeza y cola era largos y negros, y sus ojos también tenían ese color negro.

No sé cuánto tiempo estuve allí parado, mirando fijamente al caballo, pero ya no tenía miedo, al momento de encontrarlo la presión y la sensación de que alguien me perseguía desaparecieron y pensé:” ¿Acaso eras tú lo que me perseguía?, no, parece que no, pero te sientes parecido a eso”.

Mientras pensaba, el caballo movió una de sus patas delanteras, entonces yo volví a tener miedo, seguía a la defensiva, a pesar de que el caballo en si no me dio tanto miedo, me provoco algo de incertidumbre, ya que mientras más lo miraba, más siniestra me parecía su apariencia, pero al mismo tiempo, quería hablarle, decirle: “¿podemos llevarnos bien?, ¿ser amigos?”.

Entonces el ambiente cambio otra vez, el caballo piso con fuerza la arena, me miro y de repente todo se tornó negro, y en mi mente, como si fuera yo quien lo decía, pero al mismo tiempo fuera otra persona, en mi mente cruzo la frase: “Despierta ahora”.

Desperté, estaba en mi cama, todo estaba oscuro, todavía no salía el sol, lo primero que traté de hacer fue suspirar, pero no pude.

Mi voz no salía, igual que en el sueño, del susto traté de levantarme, pero con suerte pude mover un poco mi brazo izquierdo, solo unos milímetros, como una pequeña sacudida. Mire a todos lados, “¿¡todavía estoy soñando!?”, pero al momento de dirigir mi mirada hacia arriba de mi hombro, había una cosa, sin forma, oscuro, era una sombra. Me asuste, mi corazón salto muy fuerte y cuando trate de respirar, no pude, después de volver a ver a la sombra, vi que había una parte de ella sobre mi cuello, me estaba ahorcando….

Desde pequeño, siempre he visto cosas así, fantasmas, sombras, presencias, estaba acostumbrado, pero esta era la primera vez que una me tocaba, que me intenta hacer daño.

Primero intente moverme, pero no pude, después intente gritar, pero mi voz no salía. Veía a la sombra y sentía como me ahorcaba, deje de pensar, deje el miedo, en mi mente decía: “me quiere matar, me va a matar, voy a morir, voy a morir, no”

De repente, todo el miedo se transformó en enojo, en ira, apretaba mis dientes de lo enojado que me puse, pero algo que me perturba un poco fue que yo sonreía.

“Me quiere matar, no, yo la voy a matar, te voy a matar, te voy a matar, te voy a matar, ¡te voy a matar!”.

Con todas mis fuerzas, apretaba mis dientes he intentaba hablar, mirando a la sombra directamente, aceptando su existencia.

Después de algún rato y con mucho esfuerzo, pude decir unas palabras, me costaba tanto hablar que parecía un susurro. “Te voy a matar”, fue lo que salió de mi boca, lo repetí varias veces, hasta que por fin pude mover los dedos de mi mano a voluntad, pero en ese momento, desapareció.

La sombra, en un abrir y cerrar de ojos ya no estaba y pude moverme.

Me quedé inquieto, ya no sentí su presencia, pero aún estaba alterado, estaba agitado y lleno de transpiración. Me levante, prendí la luz de mi habitación, busque mi celular, recién eran las 3:43 am, todo se veía normal. Me volví a recostar en mi cama y me di cuenta de que estaba muy mojada, estaba llena de transpiración. Tenía mucho sueño, así que solo puse una toalla arriba de las sabanas y volví a dormir, pero con la luz encendida.

Al día siguiente, fui a trabajar como si nada, me encontraba normal, incluso se podría decir que de buen humor. Al llegar la tarde, tome té con mi abuela, ella me pregunto si se me había caído algo al suelo en la noche anterior. Le respondí que no, no recordaba haber tirado nada por la noche, entonces dijo: “en la noche, de madrugada, me despertó un ruido muy fuerte que venía de tu habitación, era como si hubieras tirado algo muy pesado al piso y con mucha fuerza, incluso llego a despertarme el ruido pues”.

Me quede en blanco un rato, pensando en que pudo ser y de repente atravesó mi mente, el sueño, el pisotón que dio el caballo a la arena coincidía con lo que me decía mi abuela.

“En esta casa siempre han cosas raras, por eso prefiero dormirme temprano”, dijo ella.

Esa noche me costo bastante conciliar el sueño.


2 de Junho de 2019 às 22:06 0 Denunciar Insira 0
Fim

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