Camionero: Todo esta bien Seguir história

elunehunter David Blanco

Un viaje usual de carretera, se convierte en una pesadilla cuando la realidad se desfigura frente a ti.


Conto Todo o público.

#288
Conto
0
1140 VISUALIZAÇÕES
Completa
tempo de leitura
AA Compartilhar

Camionero: Todo esta bien

Era un día corriente para ese entonces, mi carrera de conductor era extensa en aquellas carreteras rodeado de bosques densos hasta la profundidad; A medida que iba cruzando el camino una curva y después otra, otra y otra, se interpuso en mi camino como si no tuviese fin, era extraño ya que no suelen construirlas de esa manera, mas que nada para evitar accidentes por algún conductor distraído; Pero no le tome importancia, continué conduciendo escuchando mi programación favorita de la radio, no soy de esos de escuchar música personalizada, claro que tengo mis gustos pero prefiero los programas radiales donde una persona hable no importa el tema, ya que era una de las formas de sentirme acompañado en aquellos largos viajes.

Todo iba bien, pájaros volando a mi alrededor, una que otra ardilla cruzando el camino desprevenida, hasta que de un momento a otro la sintonía de la radio se perdió, crujía como suele hacer cuando uno pasa por esos lugares sin señal; Pero yo sabia que ese trayecto no sucedía esas cosas, era una anomalía. Intente cambiar de frecuencia y no funcionaba, e incluso ya con algo de frustración llegue a golpear el aparato para que funcionase; Y si lo hizo pero no reconocía la voz del locutor, de hecho era poco lo que se le entendía, así que decidí subir el volumen hasta que logre escuchar "... Rutas lejanas... Ya te haz perdido... Ven, ven, ven aquí..."


En ese momento no le preste mucha atención, ya que en ciertas parte se suele generar interferencias con otras radios transmisores o incluso con la frecuencia de los guardabosques del lugar. Después de unos minutos la programación habitual volvió, y me dije "Bah, estúpida radio... La acabo de comprar, Michael me tendrá que devolver el dinero el ¡Muy maldito!"

Una vez terminado mi desahogo al viento, recorri otras tres curvas mas, pero esta vez terminada la ultima, a lo lejos pude divisar un auto descapotable esos que suelen tener los millonarios parado en mitad de la carretera como si algo hubiese impactado o descontrolado al conductor. Me estacione en una esquina de la ruta y me dispuse a bajar con precaución, ya que por mi experiencia sabia que suelen pasar cosas extrañas en las carreteras. Me acerque lentamente esperando encontrar algún cuerpo o alguien herido, pero no, no había nadie en el auto ni en los alrededores, las llaves estaban en su lugar, con el motor funcionando, había ropa esparramada por el lugar como si alguien hubiese salido espantando de aquel lugar.


Me dispuse a mover el auto hacia una esquina para poder pasar y no ocasionar un accidente con algún otro conductor; Me baje y volví a mi camión para coger mi teléfono celular y poder reportar a las autoridades. Estaba a punto de marcar el ultimo numero cuando de la nada desde el bosque, aparece un tipo desesperado, se me acerco a mi gritando, temblando de miedo, con sus ojos desorbitados, diciéndome "¡corre, corre, ahí viene!... ¡huid de aquí!... ¡No puedo soportarlo!... ¡Esta en mi cabeza!

Sorprendido de aquel suceso, intente tomarlo para calmar su ansiedad pero fue imposible, tan pronto apareció frente a mi, se perdió en la espesura del bosque nuevamente. Atónito, marque el ultimo digito y con algo de interferencia se conecto con a policía, reporte lo que había visto, el oficial amablemente me dijo que llegarían al lugar lo mas pronto posible y que podía marcharme; Lo cual encontré extraño ya que suelen pedir que uno se quede en la escena para dar alguna declaración o algo así, pero acate la orden quizás con algo de inquietud y miedo de que ese algo que espanto de esa manera a aquel tipo me tomara a mi también.


Me adentre en la niebla la cual ya había rodeado mi camión, solo por que no me quedaba otra alternativa mas que hacerlo; No podía observar nada dentro de la densa niebla, las pupilas con el esfuerzo que podían no lograba ver mas allá de lo que se encontraba adelante de mi, ni de ningún lado que pudiera poner mi mirada. Seguí recorriendo la espesa penumbra ploma y densa sin mucho sentido, no sabia hacia donde iba ni el porque lo hacia.


Pensé creer que habían pasado horas desde mi aventura inconsciente pero la verdad era que solo habían transcurrido unos minutos. Camine sin destino, sin esperanza de volver algún lugar menos oculto, hasta que algo surgió frente a mi como si mis plegarias habían sido escuchadas por algún dios etéreo en el cual no creía; Allí… Allí un bosque negro y denso me rodeaba completamente, no supe como pude llegar aquí desde la seguridad de la carretera.

Me quede pensando sobre mi situación de que ya nadie me encontraría, estaba en un lugar oculto, siniestro sin mucha vida, alejado de la mas pura luz que pudo haber existido. Estuve sentado por mas de tres horas o eso logre dilucidar, estaba tan centrado en mi situación extraña que no me percate de lo que a la distancia se encontraba; Una gran ciudadela negra como la noche sin estrellas y con una sensación de que la ciudad estuviera sintiendo lo que pasaba a su alrededor, como si tuviera su propia vida.


Casi ya resignado a morir, resignado a seguir sin miedo a aquello que me esperaba en las puertas negras de aquella ciudadela, decidí llegar frente a frente a ellas; Golpee bruscamente sin respuesta alguna, le estaba dando mi muerte como ofrenda a aquel lugar y me ignoraban, me insultaban al no recibirme. Pase unos seis minutos frente aquella puerta negra, hasta que de un costado del muro una silueta confusa se asomo a observarme, solo escuche un chillido como de aflicción de algo que esta sufriendo mucho y lo seguí; Corrí con todas mis fuerzas hacia aquella abertura, hacia aquella oportunidad de salvación a muerte segura.


Una vez dentro todo era oscuro, no había luz ni ser alguno que pudiera someter a preguntas. Avance lo que mas pude dentro de aquel pasadizo tenebroso, la sensación que sentí en aquel momento me quebró el espíritu, fue como si miles de garras rotas rasgara mi carne viva sin brotar sangre alguna, solo era dolor en mi, unos ojos profundos pero sin pupila me observaba desde a lo lejos, sus dientes blancos y afilados me sonreían, tan lejos que no distinguí a quien le pertenecía o que cosa era que me observaba gemir de dolor, esos ojos profundos pedían mi carne, mi vida, mi sacrificio que había ofrecido ciegamente. Este ser no emitía ningún sonido, ni movimiento alguno que le diera sentido a algo, de pronto un chasquido y un movimiento rápido se acerco a mi, fue tal su velocidad que me paralizado y solo me digne a aceptar mi muerte.


Hastur el innombrable, me susurro al oído antes de dar mi ultimo aliento dentro de la oscura muerte, “Nagh rak atar… Soy el Rey Amarillo, Duhm dah lama… El de cuerpo putrefacto e inerte, Shagum l’ah tarak… Tu cuerpo sera mio, como tu seras yo y el mundo conocerá la infame perdición de la destrucción de Asatur”...


La razón se había perdido, ya no existía en ningún plano, solo era yo en un vacío inconmensurable, era un espíritu rebelde que se había despojado del amarre terrenal, ya no sentía dolor, ya no temía por amor, solo yo estaba ahí inerte en el vacío mas grande que nunca podría haber imaginado.


Un día soleado se reflejaba en el parabrisas del camión abandonado en la carretera, ya no había niebla ni oscura densidad. La estructura metálica había llamado la atención de un habitual conductor de esta parte de la carretera, era un hombre alto y blanco que sigilosamente se acerco con su camioneta al camión atracado a un lado del asfalto. Por la curiosidad que lo carcomía, se acerco a ver si alguien se encontraba dentro, quizás desmayado o accidentado alguien a quien poder ayudar, pero no se encontraba nadie solo el reflejo de los pájaros silvestres que se encontraban en el lugar. Cuando el curioso hombre se digno a tomar su celular para llamar a las autoridades correspondientes, un silbido y un roce entre las hojas del bosque dejo a la vista a un hombre grande y corpulento con ese típico sombrero de vaquero que suelen usar los camioneros, el hombre algo asustado por la impresión repentina de aquel sujeto extraño le explico que se había detenido por que pensó que había ocurrido algo malo y que solo quería ayudar, pero al observar bien a aquel hombre, su impresión fue enorme que aunque con todas sus ganas de correr de aquel lugar no lo hubiese logrado, sus piernas estaban paralizadas y solo sus ojos podían moverse de arriba hacia abajo observando aquel hombre, o mejor dicho aquel ser.

El hombre corpulento no parecía humano, su piel estaba desenfocada de la carne como cosida a pedazos por un ligero hilo amarillo, su rostro era deforme como si nada estuviese en su lugar, solo sus ojos permanecían con un tono humano, pero negros con un profundo vacío en ellos. El camionero sin menos expresión le dijo “No te preocupes pequeño hombre, yo ya estoy bien y pronto todos los estaremos, cuando el amarillo crepúsculo surja nuevamente y ustedes se regirán por el caos y ante mi...

27 de Maio de 2019 às 20:49 1 Denunciar Insira 0
Fim

Conheça o autor

David Blanco Cocinero profesional, amante del arte en todas sus expresiones, dibujante amateur, pintor principiante. ---> Mis obras de arte (oleo) https://www.smellslikeart.org/autor/eluneh-db

Comentar algo

Publique!
Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
Muy buen relato, te felicito!
30 de Maio de 2019 às 21:32
~