Dime... ¿Te espero o te olvido? Seguir história

elysammy Samantha G

Mi vida nunca fue sencilla, pero siempre podía contar con mi padre hasta que un trágico accidente nos separo. Ahora, sin él, me siento perdida y mi mente en un caos terrible y me pregunto, si algún día podré superarlo. ¿Estaré lista para volver a socializarme con las personas o el dolor que me aqueja jamás podrá ser superado? Y cuando pensé que mi vida estaba terminando, alguien me salvo de mi misma para volverme a hundir en ese indeseable caos. Tal vez al final, no haya nadie que me salve de las tragedias de la vida.


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#Recuperacion #alegrias #union #drama #familia #tragedia #perdida #amor
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Capítulo 1: Mi mundo.

Todo había cambiado por completo cuando supe la noticia, no sabía qué hacer y cómo empezar. A partir de ese momento muchas cosas iban a ser diferente y a pesar de que a veces había decidido terminar con todo, siempre levanté la cabeza y continúe mi camino sin sentido o eso me imaginaba.

Para que sepan cuál fue el acontecimiento que cambio mi mundo, comenzaré describiendo que fue lo que lo destruyó en primer lugar.

—Mi pequeña Lisi —me abrazó mi padre unas horas antes de partir.

Desde que tengo memoria nunca pude conocer a mi madre, era muy pequeña cuando se fue de nuestras vidas pero mi padre siempre trataba de que nunca me olvidara de ella.

A pesar de todo tenía una foto suya en mi cuarto y después de mucho tiempo, simplemente ya no existía en mis recuerdos. Sólo me quedaba mi dulce padre, él me había cuidado sin nadie a su lado.

Recuerdo cuando era una niña y un día le pregunté por qué no volvía a casarse.

—Cuando has conocido a la persona más maravillosa del mundo y sabes que la amaras por el resto de tu vida, te das cuenta que no podrías estar con nadie más aunque ella ya no este a tu lado —me miró por un momento y supe que íbamos a estar solamente nosotros y nadie más.

Siempre cumplió su promesa, éramos muy unidos. Cuando iba a trabajar en su empresa de Diseño Arquitectónico me llevaba a mí.

Pero ese día trágico, yo no iba a viajar con él.

—Padre, déjame acompañarte —le pedí mientras que nos manteníamos abrazados. Para ambos era muy difícil separarnos, nos teníamos el uno al otro.

—Sé que deseas estar conmigo Lisi —Amaba cuando me llamaba de esa forma —, pero debes continuar con tus estudios.

En ese momento estudiaba en la Universidad la carrera de Arquitectura. Desde el momento en que me había mostrado su trabajo, supe que ese era mi sueño. Poder armar grandes diseños y que las personas pudieran disfrutar de ellos me satisfacía por completo.

—Debes portarte bien —Sonrió para luego ponerse serio —. Cumple con tus tareas como corresponde y el próximo viaje lo hacemos juntos.

Minutos después sonó el altavoz de la estación de trenes anunciando la llegada de uno.

—Bueno... —A ninguno de los dos nos gustaban las despedidas pero sabíamos que no íbamos a tardar mucho en volver a vernos. Se me quedó mirando con tristeza y angustia.

—No va a ser por mucho tiempo, papá —lo —además podemos llamarnos.

—Lo sé, mi dulce Lisi —. Justo cuando llegaba el tren, nos abrazamos con fuerza.

Después de ello todo pasó muy rápido, en un abrir y cerrar de ojos, él se encontraba arriba del transporte y ubicado en su camarote.

No podía dejar de mirarlo y cuando comenzó a moverse, continúe en la misma posición hasta que lo perdí de vista.

Desde ese momento todo paso muy lento para mí, supuestamente mi padre iba a volver dentro de una semana y para mí era como si se fuera una pesadilla.

Los días pasaban de la misma forma, me levantaba, preparaba mi desayuno, me vestía con el uniforme de la universidad y me dirigía para allá. Era el único momento en que me sentía tranquila.

Para muchos la tranquilidad la podían conseguir con música o películas pero para mí, la arquitectura era mi mundo.

Pasaron tres días cuando recibí la peor noticia que alguien pueda tener, en ese entonces me encontraba en casa tratando de armar una maqueta de una estructura que no había podido sacármela de la cabeza.

Estaba muy concentrada por lo que tarde un instante en atender la puerta. Con pereza me levanté y fui hasta allí, pero al hacerlo jamás me imaginé que podría aparecer un hombre uniformado.

—¿Señorita Lisi Swol? —preguntó.

—Sí, así es oficial. ¿En qué lo puedo ayudar? —. Por alguna razón, comencé a sentir que algo iba mal.

—Sé que esto puede ser muy difícil señorita pero debo comunicarle que...su padre...tuvo un accidente. —Al escuchar esas simples palabras mi mundo se detuvo, miré al oficial pero a la vez no podía visualizarlo, no supe que decir o hacer.

—E...E...él...—comencé a tartamudear por primera vez mientras trataba de eliminar el nudo que se me había formado en la garganta —¿Cómo...cómo está? —De repente empecé a sentir como mis mejillas se humedecían.

—Él...falleció. —Los segundos, minutos, horas, días, semanas, meses y años, dejaron de existir para mí.

Uno jamás podría imaginar que existe un dolor tan grande que te cuesta mucho respirar pero allí estaba yo, tratando de hacerlo.

Sin palabra alguna, cerré la puerta y me fui directo a mi cuarto y comencé a recordar nuestros momentos juntos mientras que las lágrimas continuaban cayendo por mis mejillas sin poder contenerlas.

Fue el 18 de diciembre de 1978 cuando me di cuenta que iba a estar vacía el resto de mi vida, pero lo qué más iba a dolerme era que dentro de tres días iba a cumplir mis veinte años y él ya no iba a estar a mi lado para festejarlo.

Como una autómata, me levanté y me dirigí al cuarto donde aún me esperaba mi maqueta. Al llegar, simplemente la observé y como por arte de magia, su diseño me vino a la mente como si realmente lo estuviera observando en frente de mí.

Mis manos sólo comenzaron a moverse y a desarrollar un diseño que hasta el momento pertenecía en una hoja de papel que se halla enmarcada en la pared de lo que ahora es mi casa.

Es increíble los sentimientos que aparecen al escuchas la pérdida de un ser querido. Su noticia me hizo sentir muy culpable por no haber insistido en que lo acompañara. En parte siento que debí ir, era la primera vez que nos separábamos y creo que el destino deseaba que nunca lo hubiéramos hecho y esta fue una forma de demostrarlo.

Lamentablemente su forma de hacerlo término con mi vida y el vacío que siento nadie podrá llenarlo. Y eso también duele.

Pasaron varios días y comencé a dejar de ir a la universidad, al principio fue una vez cada tanto pero luego comenzaron a ser semanas.

Después de la noticia, tuve que ir a buscar el cuerpo de mi padre a la morgue y luego entregarlo a la funeraria para la preparación del velatorio.

El día de su entierro nadie asistió por dos motivos, el primero era que jamás tuve una familia cercana con la cual pudiera familiarizarme. Mis padres, antes de que yo naciera, vivían en un pequeño poblado en Irlanda llamado "BettySweet", donde mayormente vivía gente que amaba la paz que allí se disfrutaba. En ese entonces la familia de ambos eran muy unidos entre ellos, pero todo comenzó a cambiar cuando se supo la noticia de que estaban enamorados.

Mi madre no era de una familia muy adinerada, debido a la depresión que habían tenido tiempo atrás habían perdido casi todo lo que tenían y en ese entonces, no se consideraba bien visto casarse con alguien de bajos recursos, pero a mí padre eso jamás le importó.

Después de casarse, se mudaron a una pequeña casita que habían logrado comprar pero con el correr de los días, sus vidas se fueron complicando. Sus familias siempre trataban de obligarlos a separarse, se inventaban historias con tal de dividirlos. Llegó el momento en que decidieron salir de ahí y tomaron el primer vuelo que encontraron, para luego mudarse a la pequeña casa donde dos años después seria participe del fallecimiento de mi madre.

Y el segundo motivo era que a pesar de que mi padre tenía algunos amigos, yo les había prohibido que asistieran. Sentía que si lo hacían, él y yo no podríamos decirnos adiós como realmente necesitábamos.

Sentada en el día del entierro, recuerdo cuando él, sentado un uno de sus sillones favoritos de su estudio me miró.

—Lisi —al escucharlo, levanté la vista de mi trabajo y lo observé —Algún día me tendré que ir, pero sé que eres más fuerte de lo que imaginas y a pesar de todo el dolor que puedas estar sintiendo en ese momento, yo te estaré cuidado desde donde esté.

A pesar de todo, en ese momento no lo podía sentir y cada imagen que me venía de nosotros era como una apuñalada al corazón.

Los días fueron pasando y me fui quedando sin dinero para seguir a delante, desde la tragedia comencé a adelgazar a pasos agigantados, mi ánimo decayó de tal manera que no tenía ni siquiera ganas de moverme.

Llegó un momento en que no tenía nada para comer, mi casa se había convertido en un desastre. Lo peor de todo fue cuando me observé en el espejo que tenía en mi placar, el reflejo que me mostró me hizo darme cuenta que esa persona no era realmente yo.

"Papá estaría muy decepcionado" pensé.

Con todas las fuerzas me levanté y comencé a ordenar, primero mi habitación para luego continuar con el resto. Eran las tres de la tarde cuando terminé de acomodar el desastre que reinaba.

Por unos minutos volví a sentirme yo misma hasta que mi estómago comenzó a rugir. No tenía idea de que hacer, el dinero se había ido volando a causa de los gasto del entierro por lo que no me quedaba ni un centavo.

Me costaba mucho pensar, empezaba a sentirme débil, hasta que de repente me vino a la mente las únicas personas que podrían ayudarme. Y a pesar de que me daba mucha vergüenza acudir a ellos para pedir prestado, era lo único que tenía. Con calma me fui levantando ya que sentía un pequeño mareo.

***

Me encontraba en la única tienda que había en el pueblo junto a mi madre comprando los víveres para un mes, cuando distraído observé la entrada del lugar a la vez que la atravesaba una hermosa chica.

Por unos segundos me la quedé mirando, era totalmente diferente a lo que normalmente elegiría como novia, ella era de estatura baja muy delgada con una increíble cintura que destacaba sobre lo que llevaba puesto, tenía el cabello corto castaño; algo que me llamó la atención desde el primer momento ya que nunca había conocido a una mujer con cabello corto, en esa época las mujeres lo utilizaban largo hasta la cintura. Tenía puesto un tapado marrón que combinaba con la pollera que llevaba del mismo color hasta las rodillas.

***

Sin mirar a mi alrededor me fui directo a hablar con Bob, el encargado de la tienda.

—¡¡¡Lis!!! —me saludó al verme. Me conocía desde pequeña cuando mi madre me llevaba para que la acompañara a hacer las compras —. Tanto tiempo que no te veía por estos lugares. ¿Qué te trae por acá? —preguntó sin dejar de sonreír.

—Hola Bob, lamento no haber venido antes. Desde el accidente no me he podido tomarme un día libre —me excuse.

—Te entiendo, debió ser muy duro —Hacía poco se había cumplido un mes desde el fallecimiento de mi padre —. Espero que todo esté bien.

—Vine para saber si tal vez podrías ayudarme. Sólo sería unos días hasta que pueda pagarte —Avergonzada de lo que estaba haciendo bajé los ojos sin poder sostenerle la mirada.

—No te muevas —me pidió Bob mientras se iba a la parte de atrás de su tienda.

***

Mientras ella hablaba, no podía dejar de observarla y por un momento escuché como le pedía avergonzada un préstamo. Su mirada expresaba tristeza; pero para mí, al no haber tenido una vida difícil financieramente, no comprendía lo que la chica sentía.

Por un tiempo largo no quité la vista de ella hasta que la chica sintió que la observaba y al darse vuelta me miró.

***

Sabía que alguien me estaba mirando por lo que di la vuelta y noté que era un chico muy lindo. Hacía mucho tiempo que no veía a alguien nuevo en el pueblo, lo analicé por un rato. Era un chico de contextura delgada pero se notaba musculoso, cabello castaño y corto con unos hipnotizantes ojos verdes.

—Lisi —me llamó Bob sacándome del trance —. Ten y no me lo niegues porque no lo aceptaré. Has pasado por mucho y te conozco desde que eras muy pequeña y mi esposa y yo te queremos como si fueras nuestras hija así que si algún día necesitas algo más quiero que vengas y hables con nosotros ¿de acuerdo? —. Por un momento me quedé sin habla conteniendo las lágrimas que se esforzaban por fluir.

—Yo...

—Shhshhshh —tomó mi mano por encima del mostrador —te mereces cosas mucho mejores de lo que te imaginas. Ahora debes irte y descansa pequeña, lo necesitas.

Con un poco de alivio me retiré llevando la caja de víveres que Bob me había entregado.

***

Al mismo tiempo que se retiraba, yo no podía dejar de mirarla y mientras ella se alejaba pude apreciar una hermosa sonrisa que nacía de sus labios, por unos minutos me pregunté cómo se sentiría besar esos rosados labios que me cautivaron desde el momento en que posé la vista en ellos.

—Es lindo verla sonreír —me habló el encargado, logrando que dejara atrás mis pensamientos —hace un tiempo que no la veía.

—¿Por qué? —pregunté con curiosidad.

—Hace poco su padre tuvo un terrible accidente y ella se quedó completamente sola.

16 de Abril de 2019 às 08:13 15 Denunciar Insira 5
Leia o próximo capítulo Capítulo 2: Déjame conocerte.

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Tania A. S. Ferro Tania A. S. Ferro
¡Hola! Quiero informarte que tu historia ya se encuentra en revisión. Para poder ser verificada, sólo debes corregir algunos detalles de acentuación de algunos verbos que están en tiempo pasado.
16 de Julho de 2019 às 13:43

  • Samantha G Samantha G
    Muchísimas gracias!! ahora me encargo de corregirla. 26 de Julho de 2019 às 21:49
  • Samantha G Samantha G
    Hola, he arreglado los detalles mencionados. Por favor cualquier cosa no dude en comentarme. 7 de Agosto de 2019 às 03:42
Ibán José García Castillo Ibán José García Castillo
Verdad
27 de Junho de 2019 às 17:19
Ibán José García Castillo Ibán José García Castillo
Interesante
27 de Junho de 2019 às 17:19
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