Lila Seguir história

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Hamlett


La trajimos a casa cuando cabía en la palma de una mano...


Conto Todo o público.

#humor #mascotas #cuento-breve
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Lila

La elegimos negra, un poco por encanto y otro poco para refutar el siniestro genio de Allan Poe. Negra, del color de la noche, con sus ojitos curiosos, a veces asustados, con todo ese pelo esponjoso que invita a acariciarla. La trajimos en una caja diminuta, cuando su cuerpito nos cabía en una mano, y al llegar se arrastró por el piso de cerámicos, aturdida y mareada por su primer y último viaje en ómnibus.

La primera noche no durmió y nosotros tampoco. Ahí fue cuando tuve la certeza de mi verdadero amor. Amaba de verdad a una mujer, la amaba tanto que podía hacer por ella cosas que nunca hubiese hecho por mí mismo, por ejemplo, adoptar una mascota. La llamamos Lila y pronto descubrimos que tenía algo de artista (le fascinaba tocar el piano a la madrugada) y también un poco de traicionera: un instante se mostraba muy cariñosa y al siguiente atacaba los tobillos con saña. Hoy pesa cuatro kilos y tiene un envidiable carnet de vacunas al día. Su alimento es balanceado Premium y lleva una vida bastante holgada y muy poco sufrida.

A veces me disputo con Lila el señorío de la casa, en una lucha tácita, en un enfrentamiento que abunda en treguas. Mi amada se queja y la defiende de mis malos tratos. Ella dice que nuestra relación es de amor-odio, que algo muy raro pasa con nosotros. Pero me enoja un poco que la defienda tanto. A veces, incluso, le cede espacios importantes de la casa: la tapa del piano para quedarse dormida con la música clásica, los estantes de la biblioteca, todas las ventanas abiertas, las sillas más cómodas, el auto recién lavado, el baño donde siempre quedan las señales de que estuvo chapoteando en el inodoro.

Sin embargo yo le he puesto límites que son indiscutibles. Pero también he tenido que ceder algunos espacios, como la biblioteca que antes fue mi santuario intocable y ahora lleva encima su casa. Tantas veces al buscar un libro miro hacia arriba y Lila, asomada a la caja, me ve como burlándose de haberme quitado un tesoro tan mío. Por eso, mucho más que una mascota, ella es la mayor prueba de mi amor sincero. Ella la quería, yo se la regalé, que si no, nunca un gato podría haber disfrutado de mi generosidad. Admito que a veces la sostengo en mi regazo. Ella me busca y me presume, pero a mi alcance siempre hay un libro de tapas duras y tengo mi tono de voz más cruel y estrepitoso dispuesto al grito terrible que anuncia el golpe: ¡Lila, eso no! ¡Lila, bajate de ahí ya! ¡Lila, pasá ya mismo adentro o te doy con esto!

31 de Março de 2019 às 12:21 4 Denunciar Insira 3
Fim

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Clare Devon Clare Devon
Yo tengo una gatita negra llamada Lucy. Una Bombay. Es preciosa como Lila y me identificó esta historia con su etapa de cachorra~
8 de Abril de 2019 às 08:04

  • H Hamlett
    Clarence, ese es tu nombre? Se te puede encontrar en Facebook? Porque quisiera hacerte una pregunta... 12 de Abril de 2019 às 15:40
  • Clare Devon Clare Devon
    No, ese no es mi nombre, es mi seudónimo. Pero en Facebook aparezco con el mismo nombre que aquí. (Clare Dv) 13 de Abril de 2019 às 19:02
  • H Hamlett
    Te encontré en Face y te envié la solicitud de amistad 15 de Abril de 2019 às 05:54
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