¿Mi perdición? Tus ojos. Seguir história

juanfranconde Juan F. Conde

Un simple encuentro puede hacer que las palabras salgan o se queden dentro de nosotros, y yo las expulso para el resto del mundo.


Histórias da vida Todo o público. © Juan F. Conde. Todos los derechos reservados.

#ojos #Micrrorelato #Microrrelato_600
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¿Mi perdición? Tus ojos.

Sí.


A otras personas si preguntamos cuál es su mayor perdición nos pueden responder millones de respuestas diferentes, pero en mi caso siempre ha sido unos ojos llamativos y bellos.


Recuerdo que estaba comprando en el supermercado de la localidad en donde residimos y como siempre, cuando acabo de comprar los alimentos que necesito, me dirijo hacia la caja en donde siempre hay que esperar un poco. A veces no suelo fijarme en nada, simplemente estoy esperando que pasen las personas que están pagando delante mía, pero el otro día me dio por mirar hacia abajo y vi tus deportivas. Limpias y eso que había llovido durante la mañana.


Soy hombre.


Me fijo o soy observador, da igual como se defina.


Subí mi mirada por los gemelos que estaban enfundados en esa maya o leggins deportivo que llevabas por lo que me dio a entender que venias del gimnasio que supongo que te gustará mantenerte en forma.


Estabas de espaldas a mí por tanto mi mirada solo se fue de tus gemelos hacia tu mano izquierda que estaba recogiendo tus alimentos para dejarlos sobre la tarima en donde la cajera del supermercado los pasa por el detector de rayos.


Vi como ponías la bolsa de ensalada troceada en dicha bandeja, así como otros alimentos que no me dieron tiempo por lo rápida que fuiste, pero el ultimo era una tableta de chocolate con leche, la marca no es necesaria, pero he de decirte que sabes que está riquísima esa marca.


No suelo pensar en nada cuando estoy comprando en el sentido sexual, pero si pude fijarme que en tu mano izquierda como en tus dedos de la mano derecha no había nada que me indicará que te gustan los anillos, por lo que pensé que estabas en ese momento en que te apetece darte un capricho culinario.


Y fue entonces como cualquier otra mujer que te giraste para agarrar el carrito de la compra y miraste hacia un lado de mi cuerpo, vale, he de reconocer que mi metro noventa es algo más alto que el resto de los que estaban en dicha caja, y que también era el único hombre allí esperando que me tocara pagar.


Vi esos ojos negros, brillantes pero que no decían que estabas feliz. Si, es un don que odio en mi vida, saber o reconocer si unos ojos son felices o están deslumbrantes, pero a veces también hay que mirar el resto de facetas de los gestos de la cara, pero en mi caso no hace falta.


Por ello no pensé en nada, si estabas o no casada, si tenías pareja, si odiabas tu situación sentimental y menos todavía si te ibas a comer media tableta de chocolate esa misma noche, aunque si yo hubiera sido tú te la hubiera quitado de tus labios, pero soy así de goloso.


Volví a ver tus ojos, resplandecientes, pero algo neutros, es decir, brillaban por si solos, pero les faltaba algo necesario para que una mujer haga que noten que su felicidad desborda por su mirada, pero en este caso eso estaba totalmente ausente. Y entonces quise escribir un relato normal y corriente, fuera del sexo o de la erótica. Tan normal que nadie se fijará en que tus ojos me hicieron pensar que alguna vez volveremos a vernos, sin saber quiénes somos, y que deseo que esos ojos estén llenos de felicidad.


Aunque si te soy sincero y egoísta me encantaría mirar tus ojos mientras nuestros labios se despegan, pero los sueños a veces se cumplen y otras veces desaparecen al instante.


Solo sé una cosa. Tienes unos ojos que harían suspirar millones de palabras. Hacer que varios corazones no pararan de latir hasta casi explotar. Y que el próximo día que coincidamos, tranquila, no te miraré los gemelos, ni tus manos, ni tu compra, ni nada, solo tus ojos que me han inspirado estas palabras para decirte que el chocolate da una felicidad alucinante, si te gusta el dulce claro.

23 de Março de 2019 às 13:43 0 Denunciar Insira 2
Fim

Conheça o autor

Juan F. Conde Escribo desde mi juventud. Soy una persona normal que tiene Díslexia adulta pero no dejo de leer y escribir, orgulloso de contar historias reales. Dicen que la fantasía supera a la realidad pero cuando la realidad supera a la fantasía disfrutamos más. Mis historias están enfocadas hacia el placer de la mujer vistos por los ojos de un hombre. Me gusta describir historias de fantasías que son reales vividas por gente y personas. La vida nos pone barreras y nadie es perfecto.

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