Una infancia eterna Seguir história

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Su Bello


La palabra resiliencia es hasta difícil pronunciarla para alguien que viene a vivir a este mundo solo para llevar una vida de sufrimiento. Conoce la historia de "La Lore" una niña que decidió en alguna parte del camino que podía doblarle la mano al destino que se había preparado para ella. Podrá cambiar ese destino o solo encontrara mas dolor?


Histórias da vida Impróprio para crianças menores de 13 anos.

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Casetas en Los Copihues

Como norma estricta de mi vida futura, a las 13 años decidí borrar todo y no me refiero a olvidar, si no a lograr desvanecer cualquier vestigio de mi infancia y lo malo que viniera para que no me persiguiera en la vida futura. No quería recordar aquello que me doliera o me hiciera retroceder. 

A los 13 años no es fácil tomar decisiones para el futuro, la mayoría las toman basada en sensaciones estimuladas por la pubertad y lo que anhelamos como adolescentes inexpertos para la vida; yo no, yo había adquirido un cierto grado de madurez inapropiado para alguien de mi edad, en esos años. Pensaba con una claridad aterradora, tenia estímulos que me hacían pensar que si no cambiaba mi vida ahora ya, nada de mis anhelos, o mis sueños llegarían a buen puerto, porque me sentía llena de odio y hostilidad hacia el mundo que me rodeaba por esos años. No era difícil imaginar en que terminaría mi vida si no tomaba decisiones rápidas, era cosa de mi mirar a mi alrededor y descubrir como la vida se estaba encargando de sepultar la vida de otros, de desgarrar sus ilusiones, proyectos aunque fueran de adolescentes sin rumbo, o de personas mayores que alguna vez se ilusionaban con una vida distinta; porque la mayoría de los seres humanos queremos tener felicidad plena, una vida decente,  sueños que involucran a tu familia, a tus seres queridos, a tus amigos; fabricamos ilusiones fascinantes de como el mundo seria con nuestra grandiosa presencia y gracia.  A mi me dolía el corazón, y no hablo de un dolor imaginario, en serio me dolía de pena y llanto eterno, me desgarraba, tenia ganas de desaparecer y olvidar; yo solo quería ser alguien mas, que la gente se olvidara de mi; pensaba en la posibilidad de escapar a lugares lejanos, porque después de todo jamas pensé en morir, o matarme y acabar con mi existencia, no, eso no era para mi; yo siempre quise seguir soñando con ese futuro que me estaba siendo arrebatado desde mi niñez, sabia de mi fortaleza interna, aunque no confiaba en mi suerte para lograr algo prometedor o distinto que los miserables que iban cayendo en mi camino.

De esa niñez hoy, tengo recuerdos vivos, imborrables, se tatuaron en mi cerebro, no se pudieron jamas borrar, creo que mientras pasaban los años y decidía cambiar mi mundo, esos recuerdos se hacían mas intensos y pretendían perseguirme a donde fuera, porque al final del día nadie olvida por completo lo que no quiere y no debe olvidar. 


A los 13 años yo tenia pocos amigos, era una "niña" que no encajaba muy bien con las aspiraciones de esos otros "pubers", no es que no tuviera amigos, pero esos pocos que tenia miraban con tristeza la vida que me tocaba vivir, buscaban las instancias para hacerme reír y olvidar. Recuerdo que preguntaban poco, quizás entendían que no me gustaba hablar de lo que vivía a diario, quizás tampoco les importaba saber, pero si sentía que ellos querían alegrar en cierta forma mi paso por este mundo; o quizás sabían todo y por eso me miraban con esa lastima que hoy me avergüenza recordar. 

De vez en cuando organizábamos juntas para hablar de todos, me acuerdo de sus historias y vivencias, eran graciosas, se reían de las anécdotas familiares, de las salidas con sus familias, de cómo a veces ni siquiera les gustaba estar con sus papas y familiares que los visitaban, porque era mas entretenido hablar con los amigos, y hoy mientras escribo sentía que yo hubiera preferido vivir en la calle con esos amigos, no por diversión, no por el deseo de fiesta, risas y anécdotas, si no, porque en esos momentos sentía que era lo único que me hacia escapar y me sacaba del tormento que vivía en esas 4 paredes de madera y volcánica. 

 Anhelaba que la situación dentro de mi casa estuviera calmada para poder pedir permiso cuando me iban a llamar a grito pelado a la puerta principal del micro campamento en el que vivía para salir a la escalara de la casa del lado. Era una escalera pequeña de dos escalones y una puerta vieja de madera, era una casa tipo colonial, quedaba en la calle Los Copihues en un barrio de clase trabajadora de la comuna de Lo Prado, habían casas distintas, era fácil darse cuenta quien estaba mejor económicamente, a pesar que casi todos gozábamos de poca fortuna monetaria y social. Las fachadas casi todas eran de este tipo, y en sus patios alojaban casetas sociales de 3x3 para familias que siempre superaban los 4 inquilinos por vivienda y que eran arrendadas por caseros abusivos y vagos. El que nos tocaba a nosotros era un tipo gordo, tenia cara de enfermo mental, alguien retrasado, Yo creo que en cierto modo lo era. Tenia "papiche", miraba con cara de pocos amigos a cualquiera que pasara por fuera de su casa que estaba en la entrada de este mini campamento, vigilaba desde una ventana pequeña de cortinas oscuras, a la hora que pasaras estaba ahí. No recuerdo a mas miembros de su familia excepto a una hija que tenia unos dos años mas que yo, de pelo claro y cola de caballo, ojos tristes y que tenia exactamente la cara de el en versión femenina. Siempre pensé que el abusaba de ella, porque no la dejaba tener amigos, ni hablar con nadie, ella parecía dominada por este ser aberrante. A mi me daba asco mirarlo, siempre estaba sin polera y su gordura era realmente repulsiva.  Quizás supe como se llamaba, pero entre las cosas que logre olvidar esta su nombre. 

Eramos casi siempre entre 5 y 7 amigos en la escalera; los gemelos, ambos dulces, criados por sus padres peruanos, creo que ellos habían nacido en Perú, nunca supe bien. Se llamaban Irving y Denis, me parecían lindos, siento que yo les gustaba a ambos, porque siempre trataban de que yo les mirara y competían por estar mas cerca de mi, de vez en cuando me prestaban algunos de sus casette de artistas de la época, por ejemplo Luis Miguel y su disco Aries; soñaba con estar en el lugar de esas canciones tan románticas, lloré con algunas de lo lindas que me parecían, y porque a pesar de estar en una posición de dolor y sufrimiento, tenia sueños como muchos de las adolescentes de la época. Luis Miguel era mi príncipe azul de esos años, hoy me parece petulante y me digo: "no puedo creer que me gustaba ese pelmazo engreído", aunque su música me sigue pareciendo sublime. Aunque si lo pienso bien, me causa mas lastima la verdad, tuvo una vida de mierda.

Ellos de vez en cuando me hablaban por la reja que separaba nuestras mediaguas, ellos vivían en el mini campamento de otra vivienda, colindante al guaton repulsivo. Decían mi nombre de manera cariñosa "¡Lore!" gritaban para que saliera a conversar con alguno de ellos, o en mas de una oportunidad miraban por la reja como la vida se ensañaba con mi existencia.  Ahora recuerdo que en mas de una oportunidad los veía que me miraban como si yo fuera a morir y recuerdo la impotencia en sus ojos. Ellos no podían hacer nada, eran niños igual que yo. Nadie se metía en esa época.

También estaba la típica muchacha linda y arrogante, colorina, alta, delgada, con un cuerpo que no era "normal" para una niña de 13 años, su desarrollo era avanzado y yo le envidiaba hasta la ultima peca de su cara. Era mi amiga, pero eramos rivales secretas, lo que yo hacia lo quería hacer ella mejor y viceversa. Secretamente soñaba que me miraban como la miraban a ella los chiquillos de mi cuadra. Yo era flacuchenta, sin gracia corporal, pelo cortado con melena principesca,  dientes grandes, yo odiaba mi cuerpo, me quede pequeña, siempre estuve por debajo del promedio en altura con otras niñas de mi edad, incluso con menores. Aunque los comentarios que las personas hacían de mi siempre eran "que ojos mas bellos tiene esta niñita". Si bien corporalmente no tenia gracia, tengo los ojos verdes, grandes. La gente dice que la forma de mis ojos son inigualables, labios carnosos, pestañas largas, piel canela y pelo castaño hacían que mi cara para esas personas que me conocían fuera inolvidable, según personas con las que me he encontrado al pasar los años fui siempre una cabra linda, hoy me dicen que si hubiera tenido mas altura hubiera sido una modelo despampanante, yo nunca me he creído el cuento, me considero alguien normal de ojos verdes. Yo no pensaba en esos detalles que la gente admiraba de mi a los 13 años, solo quería el cuerpo de "la colorina", también quería su vida. 

Por esos años sonaba Xuxa y Las Paquitas. hicimos un festival en el patio de la casa de "la Colorina" ella tenia la personalidad que yo no podría tener por esos años, por ende, a pesar que yo era la que mas se parecía a la Xuxa, según mis amigos, ella logro quedarse con el protagonico, la odie toda la tarde por ello y me odiaba a mi porque no tuve el valor de plantarle un combo en su cara llena de pecas y volarselas.  

Al final el festival fue un éxito, recuerdo los bailes y las risas de todos. La comida para niños abundaba. Esas horas fueron de las pocas que tuve felicidad y olvide pensar en borrar mi vida. 

Estaba otra chica, no recuerdo su nombre a pesar que eramos muy unidas y compañeras de colegio, creo que se llamaba Elsa, rubia, desabrida, flaca, pelo largo hasta la cintura y liso perfecto, de caminar lento, era vivaracha y tenia una familia un poco mas acomodada para la zona. Su mamá siempre me invitaba a su casa, me regaloneaba y me estimaba, me decía que yo era una buena niña. Que le daba pena la vida que me tocaba vivir. Yo siempre soñé que alguien decidiera quedarse conmigo y me dejaran viviendo con ellos. Pero como dije antes, nadie se metía. 

Ella pasaba en la calle, tenia montones de amigos, algunos de ellos siempre buscaban pretender conocerme y ella alentaba mi autoestima, pero yo tenia mucho dolor para sentir que podía ser feliz y gustarle a alguien, me había acostumbrado a la lastima de las personas y no a la admiración. 


La Milka, era la mas nueva del grupo, mi mamá la odiaba, decía que era una maraca, suelta y un sin fin de groserías típicas de ella al referirse a quien no le pareciera "apropiado" para juntarse con alguno de sus hijas e hijo. Morena, crespa, linda, era exótica, alta -bueno todos me parecían altos, yo era enana- vivía en el cite del frente. 

Lo mas memorable de ella fue una fiesta que hizo su mamá una vez y nos invitó a todos, era el cumpleaños de la Milka y ella siempre tuvo amigos por montones y actitudes de cabra grande, entonces fue una fiesta de grande para nosotros, con luces, ambiente nocturno, música de la época, y alcohol que era para los mas grandes, para ser honesta no recuerdo cuanta gente llego ahí, pero si recuerdo que se hizo en una pieza pequeña de madera que ardía en calor. La mamá de la Milka tuvo que ir a pedir permiso, mi mamá de mala gana se lo permitió, para quedar de simpática quizás, aunque todos sabían quien era y como era ella. Mi mamá era bien conocida en el barrio completo, creo que no la querían mucho, pero la saludaban con rapidez y se escabullían.  Recuerdo que la advertencia antes de salir a la fiesta fue intimidando y clara " te doy permiso hasta las 10 ni un minuto mas, si no te voy a buscar y a la vuelta veras lo que te pasa" yo salí con miedo, sin ganas de estar en una fiesta obviamente, me daba miedo perder la zapatilla y la dignidad delante de mis amigos una vez más.  

Recuerdo la música "what is love, baby don´t hurt me, don´t hurt me no more"  estaba en las nubes bailando. Salieron unos lentos al pasar la hora, Guns N´ Roses y otros mas, pero se me había acabado la suerte y de repente aparece "la Yoca" a buscarme, si bien no eran las 10 de la noche, para ella ya era hora de entrar y escuchar sus preguntas y sermones de madre si tenia suerte y estaba de buen humor. De lo contrario la noche seria larga para mi. Honestamente fue larga, me había ido a buscar justamente porque le faltaban seres para desatar su rabia. 

Esta fiesta fue unos de los gatillantes para lo que se me venia al pasar los días. La Milka se convertiría en la causa de mi futuro,  ella ni siquiera estaba al tanto, ni siquiera lo hubiera imaginado, porque su madre no era como la mía, la Milka actuaba con libertad, la Milka era segura, la Milka tenia amigos, muchos amigos.  La Milka había llegado hace poco al barrio para cambiar mi vida. 



21 de Fevereiro de 2019 às 20:39 0 Denunciar Insira 0
Continua… Novo capítulo Todas as Sextas-feiras.

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