El Misterio Del Bosque Broos Seguir história

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cuento #2 de la colección del libro de la niebla...porque el horror de un lugar desconocido es ser necio a las advertencias


Horror Histórias de fantasmas Todo o público.

#fantasmas #295
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El Misterio Del Bosque Broos

Para mis queridos lectores; antes de que mi cuerpo yace muerto en aquel bosque y a su vez carcomido por los gusanos y los cuervos arrancasen mis ojos para saciar su hambre diré quién era, porque no sé si los demonios del crepúsculo se comiesen mi alma pedazo por pedazo. Era un joven amante de la escritura, aclamado por el pueblo no sentí amor ni lo llegué a necesitar porque aquel afecto que no encontraba en las personas los encontraba al escribir. Fui solitario desde pequeño, huérfano de padre y madre a mis 8 años. Mis libros se vendían en todo el mundo como pan recién salido del horno, pero el mundo no es satis-fecho, el paso del tiempo y la necesidad del hombre llevaron a que me adaptara en este mundo moderno lleno de aparatos que en mi época solo serían baratijas porque en mis recuerdos esta aquellos jóvenes que se alimentaban de la lectura, no solo se entretenían, sino que a su vez se educaban. Mi nombre en el mundo vagaba con el hambriento buitre en búsqueda de un cadáver que pueda saciar su hambre, así me veía todos los días frente a mi espejo. Por eso decidí buscar inspiración para un libro más, un libro que haga que mi nombre volviera a retumbar en el mundo por eso tome la decisión de viajar a un pueblo llamado Raven Kuque donde los niños se pierden, los jóvenes huyen y los ancianos enloquecen, tal vez dirá el mundo o mis lectores porque decidí viajar a un lugar de tan escalofriante reputación pues diré antes de que lo piensen que el mundo de los espíritus es solo para mí un cuento que se dice para que los niños dejen de dormir. Fue un martes que la brisa de invierno entraba en aquel nefasto carruaje que me llevaría al infortunio de mi vida. No mentiré en el viento se

escuchaba como el gemido de miles de voces que batían las ramas de los árboles de lado a lado, el cielo se tornó gris como si anunciara la lluvia, al bajar del carruaje unas pequeñas gotas tocaron mi rostro. Aquél pueblo estaba desolado solo se veían ancianos hablando barbaridades, las frases que puedo recordar son; “donde habitan las almas impuras habita ahí el demonio” murmuraba un viejo de repente otro anciano gritaba “quien salvara nuestras almas de esta maldición”. Al ver tan patética escena camine ignorándolos. Y busqué un sitio donde quedarme y encontré un albergue que me recibió a un precio justo. Allí empecé a escribir en mi cuaderno de notas hasta que mi mano se cansase y la pluma dejara de servir. Pero fue testigo solo la luz de la vela de los ojos que ya me observaban. Al mirar la ventana nadie había solo el viento que arrebata las ramas. El viento soplo con fiereza y abrió la ventana de mi aposento. Fue cuando decidí descansar y apagué la luz de la vela. En mis sueños sentía que alguien me observaba al frente de mi cama, un sudor frió recurrió mi cuerpo y a su vez erizaba mi piel. De repente escuche un vals que se tocaba a lo lejos de aquel pueblo como si hubiera una gran celebración. Era un sonido que venia de aquella mansión del lago que estaba al interior del bosque. El frió en mi cuerpo se hizo más fuerte porque sentía como si miles de ojos me observaban. Desperté gracias al sonido de las campanas de la iglesia y a los aullidos de los perros y note que la ventana estaba abierta, me dirigí a cerrarla y baje a donde dormía el dueño del lugar quien me abrió inmediatamente. 

-que necesita-contesto aquel hombre. 

-vera usted señor quería saber porque la iglesia toca a estas horas-pregunte a lo que él me contesto 

- “usted no lleva mucho tiempo verdad” este lugar esta maldito. Se acerca la hora de los demonios-

- ¿la hora de los demonios? Que estupidez es esa-

 - ¡no es ninguna estupidez! caballero, se sabe que el pueblo des-de que tiene memoria ha sido atormentado por el diablo. Por eso señor le digo que si tiene pensado salir le sugeriré que no lo haga, muchos impertinentes salen después del toque de las campanas y no han vuelto aparecer. Por eso los turistas ya no vuelven al pueblo porque después del toque empieza la hora de los demonios, la hora en el que el diablo y las almas en pena salen a celebrar con las almas de los muertos que habitan en aquel bosque. - me contesto aquel hombre, pero con más curiosidad continúe la charla.

 -acabo de escuchar una sinfonía que procede más allá del pueblo quiero saber si usted también la escucha o si sabe algo de ella. - 

-si todos la escuchamos esa es la melodía del diablo, si la escucha constantemente le sugiero que vuelva a su cuarto y no salga de allí, buena noche caballero-

 Aquel hombre me cerró la puerta y decidí volver a mi cuarto. Los perros no paraban de aullar y aquella melodía endemoniada retumbaba en mi cabeza y lentamente se agradaba mi cuerpo de escucharla. Fue cuando se escuchó un tropel de caballos que han daban a todo galope por las calles, tome mi abrigo y deje la pluma junto al pergamino. Al abrir la puerta tomé el candelabro y me dirigí a inspirarme en aquel pueblo. Curiosidad o ignorancia “no lo sé”, pero quería saber que era. Al llegar a la puerta principal note que eran las tres de la mañana, pero el reloj no giraba estático estaba. Mi sorpresa fue que al salir solo veía niebla y nada más así que pensé

 - “que vil patraña creen estos campesinos” –

Nada veía ningún espíritu en aquel pueblo solo estaba yo y aquellas palabras de aquel hombre. Descontento por no encontrar nada en lo que aferrarme para escribir me determine en tomar rumbo a la entrada del bosque Bross. Al estar allí me decidí entrar. La brisa de la noche golpeo mi rostro como si fuese la advertencia del infortunio, estaba inquieta. Pero esto no me detuvo. Oscuro estaba y volvió a soplar el viento, de repente sentí una fuerte respiración que recorría mi cuello erizando cada bello de mi piel. Una voz deleitosa pronuncio mi nombre como susurro en el viento;

 -Alexander…Alexander…- Y volvía a repetirse cada vez que había un ventarrón. Cerré mis ojos y al abrirlos divisé delante de mis unas manos pálidas que acariciaban los tallos de los árboles, aquellas manos se agitaban dándome a entender que fuera hasta allá, pero di media vuelta para volver el camino, pero aquel lúgubre camino ya no estaba. Corrí desenfrenada mente por aquel bosque en busca del camino y a lo lejos se veía la luz de una fogata “me dirigí hacia ella”, al tratar de llegar me tropecé y caí rodando hasta la fogata, pero mi sorpresa fue al ver que eran demonios los que danzaban alrededor de la hoguera, tomados unos a otros de las manos. Mientras que un demonio más pequeño sacaba melodías de un fémur que utilizaba como flauta. Di vuelta antes de que me pudieran mirar y volví a correr por aquel bosque. Al mirar arriba se veían más demonios que no apartaban su mira-da de encima, su apariencia era repulsiva con enormes cuernos, alas y cola. Aquellos seres infernales se mecían entre las copas de los árboles y emitían vulgares carcajadas. Corrí y corrí hasta cansarme ya sin poder avanzar más me tire al suelo, pero la crueldad de la noche no paraba, escuche el llanto de personas y a la misma vez risas, eleve mi mirada. “eran cadáveres” estaban colgados del cuello. Cerré mis ojos para escapar del horror, pero al abrirlos

unos cuerpos putrefactos se remolcaban en dirección a mí, pasando unos sobre otros. Retome fuerzas ante aquella situación y continúe corriendo pero venia una gran caravana inmunda de animas, aquella almas en pena tenían un velo oscuro que les cubría el rostro y más atrás venia un jinete a todo galope montando en los huesos de un caballo arrastrando de los pies el alma de dos hombres, también venía a paso lento una criatura en arrapos negros por todo su cuerpo y tenía puesta una máscara de hueso, aquella criatura también me miro y levanto su mano señalándome, recupere el aliento y proseguí corriendo. Aquella voz volvió a exclamar mi nombre;

 -Alexander…Alexander…-

y se desvanecía como murmullo repitiéndose una y otra vez. Continúe cansado por aquel bosque siniestro donde lentamente perdía mi juicio. me detuve al ver una mujer pálida de larga cabellera, tenía un vestido negro. Aquella mujer danzaba desenfrenada mente como si fuera a la par con una sonata romántica, como si estuviese bailando valet a la luz de la luna. Aquella mujer daba brincos y saltos desapareciendo entre los árboles y luego emergía entre otros más cercanos. Camine sin mirarla más interrumpía el paso con su danza macabra cerré mis ojos hasta que se alejara. Después termine llegando donde se encontraba un viejo roble hay había un cuerpo atado en el dorso y encima de él unos cuervos que arrancaban su carne. Me quede observándolo mientras me arrepentía de mi tan profana actitud, pero en aquel lugar macabro no había reposo y fue allí sentado que aquella melodía volvió a sonar. Aquella melodía que escuchaba entre mis sueños “volvió a sonar” y aquel cuerpo que se encontraba atado levanto su cabeza y con una gran sonrisa movía su cuerpo como si disfrutara de aquella sonata. De repente de la tierra húmeda emergió uno cadáveres con pocas carnes en sus huesos y se tornaron a bailar unos con otros.

Al ver tan macabra escena volví a correr, pero terminé llegando a la hoguera donde estaban aquellos demonios ahí también se encontraba aquella mujer. De repente me tomo de la mano, al mirarla quede cautivado por su gran belleza, ella de repente me miro y me beso sentí una sensación cálida, al abrir los ojos aquella mujer no tenía rostro a excepción de la boca la cual solo tenía colmillos en lugar de dientes. Al verla la solté, aquella criatura al ver mi reacción me sonrió y continúo bailando con los demonios del ruedo. Corrí desenfrenada mente y volví a caer mientras que se burlaban a carcajadas en aquella hoguera. Aquel jinete volvió a pasar arrastrando otras dos almas una era la de un viejo que gritaba “el pecado de los padres los termina pagando los nietos” fue cuando visualicé el lago y corrí hacia el, pero al llegar solo había almas gimiendo y cadáveres que asomaban sus cabezas por fuera del agua. Miré a lo lejos y vi la mansión con las luces encendidas dónde provenía aquella melodía. Corrí hacia ella en busca de abrigo. Al llegar observe primero desde afuera de las ventanas y mi sorpresa fue que solo había personas bailando. No dude en entrar en aquella mansión. Al entrar la puerta se cerró, me había equivocado las personas que veía eran los demonios del bosque y aquella criatura repugnante que me beso. Todos bailaban elegante-mente mientras que los otros solo me observaban con burlas. El piano de aquel lugar se tocaba solo y pude ver un demonio más grande que bailaba con mi cuerpo como si fuera una muñeca de trapo, lo rotaban unos a otros para bailar. Mire a la venta y se reflejó mi cuarto donde se halla la pluma escribiendo sola cada evento que me sucedió en esa noche. Triste y decepcionado Salí de la mansión y aquella voz se volvió a es-cuchar la cual decía una frase “donde habitan las almas impuras hay habita el demonio” Y el agua me mostraba las atrocidades de este pueblo, lo asesinatos y los peores pecados que una persona pueda imaginar, es por eso por lo

que aquel jinete volvía cada noche a sacar de las tumbas aquellas al-mas para atormentarlas por toda la eternidad, tristemente fue erróneo venir a este pueblo y conocer en carne propia la reputación del bosque Bross. Con una inmensa pena me lance al agua donde habitara mi alma junto a las demás almas malditas hasta el fin de los días.

13 de Fevereiro de 2019 às 17:39 0 Denunciar Insira 0
Fim

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