Medicos sin fronteras Seguir história

erica-miller1548343484 Erica Miller

Narra como se puede avanzar en un sitio dificil como africa y todo lo que se podria hacer para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.


Ação Todo o público.

#cobertura-completa-de-recursos-asistenciales #Auxilio-a-los-mas-vulnerables #Apoyo-a-los-mas-necesitados #descripcion-de-las-ideas-de-ayuda
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sos.

 

Capítulo I

SOS.

Llegando allí, a nuestro lugar donde seria nuestro campamento, después de un largo viaje, sentíamos el cansancio que provoca la travesía en avión, por el Océano Atlántico. Luego de varias horas de viaje, llegamos hasta el lugar. Éramos un grupo de profesionales y voluntarios dispuestos a ayudar en todo lo que sea necesario. Desde el Aeropuerto de Sierra Leona, África, fuimos en avioneta hasta el poblado donde se encuentra el hospital adventista llamado Waterloo. Esta clínica está sustentada por ofrendas y donaciones de parte de miembros y asociados de todo el mundo y es allí donde haríamos nuestro trabajo. Habíamos estado una vez en ese lugar y luego de haber cumplido con obligaciones en otras partes del país, volvimos a encontrarnos con nuestros pacientes y allegados más cercanos que nos brindaban siempre su amistad y cariño. Cuando aterrizamos en la pista, amaneció el día tan esperado. Ese día no solo era felicidad completa para nosotros sino también para los hombres, mujeres y niños que deseaban nueva ayuda después de un largo tramo de días sin que nadie fuese a darles una mano. Los padres demostraban interés en que sus hijitos pudieran ser curados y alimentados por los ángeles enviados por Dios como ellos nos decían. Como cristianos, orábamos siempre por la protección y guía por parte de Dios en estos proyectos. Estábamos allí, frente a frente con ellos con una carga enorme de alimentos, remedios y vestimentas. La vez que nuestro grupo de quince voluntarios, cuatro médicos y diez enfermeras habíamos venido, había sido una aventura de salud, de vida y calidez humana para nosotros y para aquellos habitantes que estábamos rescatando de la angustia enfermedad y muerte. Utilizamos todos los métodos y esfuerzos necesarios para sacar adelante y sanar a casi toda una población en problemas. Ellos venían al hospital cargados de enfermedades, muchas de ellas eran anomalías crónicas, picaduras de insectos o mordeduras de serpientes, ataques armados y la falta de agua y de alimento que provoca la inanición. Parada frente a tanta necesidad me pregunté si esas personas merecían tanto mal para vivir padeciendo así y las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas. En pocos minutos fui consolada por una amiga que también estaba llorando. Calma chicas, es razonable que lloren y sientan pena, se oyó la voz del director, solo que ahora no miremos hacia atrás sino lo mucho que se puede revertir la situación de estas personas que nos necesitan con suma urgencia. Le dije que tenía razón y que teníamos que poner en marcha el plan que habíamos trazado en Argentina, nuestro hogar. Con pocas pertenencias salimos de nuestras casas, con lo justo y necesario para no llevar demasiado peso y nos metimos de lleno en la tarea de rescatar las vidas de la miseria y el peligro, acompañadas por audaces médicos, enfermeras y voluntarios llenos de entusiasmo. Por sector se planifico el itinerario de trabajo. Luego se unificaron las ideas para que todo marchara sobre ruedas.

 

Capítulo II

Entrenamiento de los agentes de salud y voluntarios.

Entrenar a los agentes de salud para la tarea de salvataje, primeros auxilios, tratamientos de enfermedades y emergencias no fue difícil ya que todos venían a realizar el ejercicio y trabajo de lo que habían aprendido. Sin embargo, muchos de los que habían ido con nosotros estaban un poco asustados por la situación desesperante. Las personas del lugar también se daban cuenta de que teníamos algo de miedo y se notaba que estaban en extrema necesidad y había tanto para hacer que decidimos no perder un segundo más y comenzar la tarea. Una de las cosas que se complican cuando se está en medio de la práctica de la profesión es la falta de sentido de urgencia. Allí, todo lo aprendido se pone a disposición de los demás y toda estrategia correctamente adquirida con la experiencia, se utiliza como herramienta esencial para salvar vidas. Nos arrodillamos y durante unos minutos oramos y así fuimos fortalecimos por Dios para emprender la noble tarea de ayudar a los necesitados. Los parámetros que habíamos trazado al principio debían ser contemplados, pero debíamos comprobar si eran correctos según la situación nueva y apremiante del momento, para modificarlos y hacer maniobras adecuadas en el tiempo que nos llevara la acción. El programa había sido trazado de esta manera; íbamos a tener en cuenta primero a los niños, luego a las madres, después a los ancianos y hombres atenderíamos al final. Haríamos un comedor bajo una gran carpa y allí daríamos de comer y de beber a cientos de personas ya sea que estuvieran hospitalizadas como las que estaban sanas, pero carecían de alimentos. Ese plan funciono la primera vez que lo pusimos en marcha, pero cuando quisimos continuarlo, nos encontramos con un panorama muy distinto al que habíamos estado acostumbrados ya que el otro grupo que habían estado allí, habían modificado todo y habían impuesto procedimientos y estrategias diferentes con proyectos renovados que debíamos continuar. Ellos habían organizado la aldea de esta manera. Habían creado una sala de emergencias para los refugiados y enfermos del lugar. En otro sector del hospital realizaron una de sala de pediatría para alojar a los niños con cuidados intensivos y atención diaria. También crearon una brigada de ayuda para buscar agua, alimentos, toda clase de material de construcción y vigilar de noche la aldea. También debían estar al tanto de los víveres que llegaban cada día al lugar en las avionetas y lanchas misioneras con la orden de entregarlos a los encargados y distribuirlos en el comedor que ya había sido levantado, para alimentar a pacientes y lugareños. Realmente nos dimos cuenta de que habían hecho una gran labor y nos habían dejado especificado por medio de notas, escritos, reuniones y elementos para que prosiguiéramos la obra y que agregásemos innovaciones con el fin de mejorar la calidad de vida y los servicios.

Nos pareció adecuado el plan propuesto por ellos así que nos pusimos a trabajar, pero antes modificamos nuestros proyectos conforme a lo solicitado por el grupo anterior y emprendimos las actividades desde el comienzo, como se nos había dicho.

Lógicamente, los encargados que habían quedado como responsables del hospital y la aldea entera ya se estaban poniendo nerviosos porque comenzaba a faltar alimentos y medicamentos. Cuando nos vieron llegar sus rostros cambiaron totalmente y las sonrisas de alegría brillaban en sus rostros. Rápidamente la brigada de auxilio anterior se unió para trabajar con la nuestra, el grupo de voluntarios entrenados para toda clase de emergencias llevaron los remedios al hospital, los alimentos al comedor y las vestimentas a la casa de una señora de la aldea que repartía dicha ropa a los necesitados. Enseguida nos llamó el director para una reunión y nos pidió que debíamos levantar otra carpa para recibir la ropa que era demasiada y no cabía en la vivienda de la querida amiga Aníllela. El grupo que se ocupaba del trabajo de levantar un nuevo edificio o carpa se puso en acción para buscar en primer lugar los materiales. Sin embargo, faltaban muchas herramientas para trabajar y recursos para la construcción. Entonces le dije a uno de nuestros médicos que encargara al director todo lo necesario para comenzar la obra. El director Alan Miller me dijo que ya estaba hecho el pedido y que estaría llegando a la aldea en dos horas un cargamento de lo que habíamos estado pidiendo. Milagrosamente se iban recibiendo las ayudas gracias a tantos amigos y conocidos que brindaban su apoyo, su aporte de dinero y material de infraestructura para los proyectos a realizar en los lugares marginados. Ese día se trabajó tanto que no queríamos que el sol se pusiera sin haber terminado los cimientos de la habitación o carpa y nuevamente al día siguiente bien temprano ya estábamos escuchando los ruidos de los martillos que golpeaban y las maquinas que cortaban troncos, madera y apuntalaban las vigas en los cimientos. Todos estaban entusiasmados por la nueva construcción y esperaban buen tiempo para seguir con ella. Nuevamente hubo una reunión del grupo y esta vez con nuevas instrucciones para realizar once proyectos más y la ampliación del comedor ya existente. Estábamos atónitos y sorprendidos porque nos preguntábamos como se realizaría tanto en tan poco tiempo, pero no contradecíamos las órdenes del jefe y nuestra labor era continuar con los que se trazaba día a día no importaba si se modificaban los planes.

Los proyectos nuevos eran los siguientes: 1) una escuela primaria con internado, (2) una escuela secundaria con internado, (3 y 4) una sala de recreación y otra de arte y manualidades, 5) una iglesia adventista del séptimo día, 6) un depósito para guardar alimentos, 7) un campo de deportes, 8) un hogar de ancianos, 9) dos comedores más, 10) un jardín de infantes. Cuando escuche todas estas propuestas dije que no me preocuparía porque sabía que con las ofrendas de mi iglesia en todo el mundo se edificarían dichos edificios y algunos más. Nadie se opuso a lo presentado y continuamos nuestra labor con la vista puesta en el futuro y confiando en que Dios siempre nos enviara la ayuda que llegaba a nuestras manos.

En tres semanas el comedor tan esperado estuvo terminado y al día siguiente se estrenó con un sin número de comensales que eran invitados sencillamente a pasar y sentarse. A los enfermos que no podían salir del hospital se les llevaba diariamente la comida y así se suplía la necesidad sin tener que salir de su internación.

Capitulo III

No se rindan, estamos en camino.

Pasaron unos días hermosos de sol y aire fresco. Esperábamos con impaciencia la llegada de la lancha misionera que iba a traer los útiles escolares para la escuela todavía inexistente, pero ocurrió lo inesperado. Las aguas del rio comenzaron a crecer por las tormentas y lluvias torrenciales que se desbordo el rio y se hacía difícil el acceso a la aldea. Estábamos preocupados porque así la lancha como la avioneta que venían todos los días no llegarían a tiempo esta vez. Así como estábamos nos arrodillamos con el grupo para orar y pedir la protección de los pilotos y conductores para que no les pasara nada al venir hacia aquí. En medio de la oración oímos ruidos de motores, pero esta vez no era ni de avioneta ni de lancha. Era de un enorme avión de pasajeros que había aterrizado en la zona destinada para su llegada. Rápidamente una camioneta con médicos y encargados del campamento llego hasta el lugar del avión. Recibieron al piloto y tres ayudantes más que traían el cuádruple de lo esperado y nos decían que ellos habían recibido la orden de venir hasta aquí sin aviso previo y al acercarnos a la población, desde arriba vimos a la lancha y avioneta que estaban varadas sin combustible así que los rescatamos y trajimos más de lo que teníamos. Con el piloto venían los que habían quedado sin gasolina y gracias al avión pudieron salvarse ya que no tenían como comunicarse por falta de señal. Enseguida los recibimos en el campamento y les dimos de comer y de beber, atención médica para que se estabilizaran ya que estaban medios deshidratados y un poco pasados por agua. Se les dio remedios, antibióticos para prevenir alguna infección y fiebre. Se les pidió que descansaran pues al otro día debían volver en el avión a sus trabajos. Agradecidos al día siguiente se despidieron y prometieron volver pronto con más recursos asistenciales para suplir las necesidades de la población y la edificación de los edificios. Les dimos tanto las gracias y los aldeanos le regalaron frutas y recuerdos para que se llevaran en el viaje.

Que bendición se percibe en medio de la necesidad. Cuantas cosas hermosas y productivas se pueden realizar con solo aceptar el llamado a servir. Nos propusimos desde ese entonces no criticar nada de lo que se hacía ni poner tropiezos a la obra que se estaba realizando. Los útiles escolares ya habían llegado y esperaban a que se les diera uso en las clases. Era necesario trabajar unidos para que las personas dejaran de sufrir y comenzaran a participar de las actividades programadas para ellos y quitar el modo de vida insalubre y plagado de posibles contagios con enfermedades que coexistían en el lugar y que se debían prevenir rápidamente por medio de vacunas, alimentos saludables y posibles fumigaciones para sanear el lugar.

Capítulo IV

Planificación. Obras terminadas.

Los trabajos en los proyectos de los nuevos edificios comenzaron con el trazado de los planos por parte de los constructores de la zona y los encargados de llevar a cabo la empresa eran el grupo de ayudantes voluntarios junto con la brigada de rescate. Todo lo trazado hasta ahora iba como se había estipulado, pero las listas de materiales debían llegar a tiempo sino la obra de edificación se pospondría por varias semanas. En un país no muy lejano se estaban preparando donaciones por parte de gente deseosa de colaborar quienes querían ayudar con la realización de los proyectos de los once edificios que debíamos levantar. En esos días estábamos todos alertas ante las noticias del estado político y social del país para continuar con nuestras metas conociendo donde estábamos parados. Sin embargo, había una preocupación mayor y era la falta constante de agua por eso es que debíamos hacer pozos para la extracción, para que bebiera la población y comenzar con la construcción, entonces era hora de cavar los pozos puesto que se precisaría mucha agua para unificar los materiales. La orden estaba dada, pero nadie tenía idea de cómo realizarla porque no era la costumbre de los pobladores y no habíamos encontrado al ingeniero que sabía del tema. Siempre habían recibido el agua que venía de otros lugares por donaciones y ahora no comprendían el porqué de hacer pozos. Entonces se reunió la comisión encargada con la brigada de voluntarios junto con el director, los médicos y enfermeras para considerar la importancia de realizar estos pozos. La decisión de proveer agua constantemente y la explicación a los pobladores por medio de una asamblea sobre la urgente necesidad de cavar para extraer agua, fueron los temas a tratar en la reunión. Al conversar entre todos, se llegó a la conclusión de que era sumamente importante comenzar la obra y se trazaron los planos para hacer doce de ellos. En ese momento recibimos la noticia de que el ingeniero había oído de nuestros proyectos y como él estaba en otra aldea no había podido presentarse antes a la nuestra. Ya estaba en camino y en dos horas estaría con nosotros. Estos pozos debían estar cerca de cada construcción a realizar y además se seguiría recibiendo el agua de otros lugares porque ninguna donación se rechazaría. Cuando la reunión hubo acabado, todos nos fuimos a nuestras tareas y gozosos estábamos porque al día siguiente vendrían las máquinas para cavar los pozos y tendríamos agua para toda la aldea y las construcciones que se estaban plasmando.

Llego el día de las excavaciones y en avioneta llegaron veinte máquinas de hacer pozos y entonces con todo el entusiasmo los trabajadores iniciaron la ardua tarea. Fue impresionante como nos esterábamos de todo en poco tiempo y al final de la noche ya sabíamos que se había logrado abrir tres de los veinte pozos planificados.

 El proceso continuó por tres semanas más y ya había en la zona agua fresca y pura para beber y trabajar con ella. Habría que ver si se debía poner algo de cloro para beberla, pero eso ya estaba siendo gestionado por los encargados. Ahora estábamos preparados para comenzar con los proyectos de los edificios y se distribuyó el trabajo a cien trabajadores para comenzar tres obras en total. Los terrenos destinados para esto, comenzaron a limpiarse y luego de tener los pozos para trabajar con el agua, se inició con los cimientos de las dos escuelas, primaria, secundaria y con los cimientos de la iglesia adventista. Los materiales de construcción fueron llegando con precisión exacta de tal forma que todos trabajaban tranquilos y sin perder mucho tiempo.

Capítulo V

Comienzan las clases

Con tanta dedicación y amor se construyeron las paredes de la escuela primaria pues todos querían colaborar con su granito de arena. Estaban entusiasmados con la idea de aprender y saber más que muchos niños y madres nos pedían que por favor empezáramos con las clases debajo de los árboles para continuar después, dentro de la escuela. La realidad es que los maestros aún no habían sido elegidos y los que debían llegar para dar clases lo iban a realizar cuando la escuela estuviese terminada. Entonces nos arrodillamos nuevamente para pedir por dirección y si era posible que Dios nos enviara maestros para comenzar la labor antes de tiempo. Cuando hicimos las propuestas a la iglesia mundial muchos maestros se postularon para venir y nos prometieron mandar diez de ellos en una semana, para enseñar y habitar por un año con nosotros. La noticia llego a la aldea y tan pronto como se esparció todos estábamos tan felices y contentos, agradecidos a Dios nosotros y a todos los colaboradores en la aldea por lo recibido hasta ese momento. Las clases de la escuela de los árboles, que así le pusieron de nombre los niños del lugar, empezarían la semana entrante cuando los maestros y maestras vinieran a solucionar el inconveniente. Ya era un éxito la escuela porque los niños tendrían instrucción nueva y una actividad diferente, enriquecedora y creativa. Cuando llegó el día recibimos a los maestros, que eran cinco chicas y cinco jóvenes, todos con una preparación excelente y con un entusiasmo contagioso que nos hizo sentir dichosos por su apoyo a nuestro grupo. Con una campana colocada en un árbol se llamó a los niños a venir a la escuela y de todas partes de la aldea venían bien cambiaditos a estudiar en su primer día de clases en la escuela del árbol. Habíamos buscado un lugar donde había varios árboles de mucha sombra y se había limpiado el terreno para que allí se colocaran sillas y troncos para que todos los niños se sentasen. Al frente, estaría el escenario en donde los maestros desplegarían todo su potencial y conocimientos para llegar a tantas mentes necesitadas de instrucción, afecto y ayuda para avanzar en la vida. Ese primer día comenzó con una obra de títeres y luego se repartieron caramelos, cereales y algunas galletitas junto con globos y regalos como libros de cuentos y bebidas. Los niños quedaron tan encantados ese día que saltaban y cantaban de alegría. Ese primer día solo se les habló de lo que sería su rutina de clases y la fiestita sorpresa fue un premio a la presencia. Las clases continuaron y cuando se terminó la primera habitación de la escuela de ladrillos, se pudo albergar a quinientos alumnos a los cuales se los dividió en grupos y en ese salón se colocaron varios biombos para separar en grados a los niños, de acuerdo a las edades. Un profesor por cada grupo quedo a cargo del mismo y a partir de allí, se comenzó una tarea minuciosa de trabajar por cada niño en particular y sus necesidades. También se pidió que mandaran psicólogos para atender los dramas infantiles y crear un espacio para padres donde se les enseñara a guiar a sus hijos para mejorar su calidad de educación y enseñanza como también ayudarles en su relacionamiento con sus hijos y que les ayudasen con las tareas de la escuela como también el hecho de guiarlos para que cumplan horarios y deberes propios. Por supuesto que faltaban obras edilicias para mejorar la calidad de la educación. De manera que se continuo con la segunda sala para la escuela primaria y se buscó además un sitio levantar una sala para la escuela secundaria y además formar un campo de deportes de media hectárea en donde los niños y jóvenes pudiesen jugar, ejercitar sus músculos y fortalecer sus defensas realizando diferentes actividades y deportes hasta ese momento inexistentes.

Los papas quedaron muy conformes con las propuestas y prometieron cumplir con sus obligaciones y contarían nuevamente en la próxima reunión de padres los logros alcanzados después de dos semanas de clases. Las metas propuestas hasta ahora se habían realizado y todo marchaba conforme a los objetivos trazados.

 

 

 

Capítulo VI

Nuevos proyectos

Al crear nuevos edificios, oficinas y escuelas, notábamos que se realizaban cambios para bien en la población y recibíamos peticiones de otros pueblos para que brindásemos nuestros aportes y conocimientos para que ellos pudieran emprender tareas similares ya que veían como nuestra aldea iba creciendo en disciplinas y aprendizajes. Las rencillas que antes se daban entre poblaciones, fueron mermando gracias a la intervención de una política del país que nos había concedido la protección de la policía y agentes de seguridad para mediar entre pueblo y pueblo y abogados para solucionar querellas familiares. Diversas causas como posesión ilegal de armas, tierras, explotación infantil y maltrato a la mujer, eran el pan de cada día. Ahora, todas las cuestiones legales estaban en marcha y así la aldea se estabilizo por bastante tiempo porque se arreglarían varios problemas que tenían preocupados a los pobladores. Además, pronto estuvo terminado el primer salón o aula que iba a servir de escuela secundaria al principio y nuevamente debimos contratar a profesores para la tarea de enseñanza a los chicos mayores de quince años. Estos necesitaban también refuerzos en sus estudios primarios, pero era necesario que comenzaran con nociones de escuela secundaria para ir al ritmo que precisaba su salud mental y física.

Pasaron los días y la obra seguían creciendo. Los niños ya no se reunían en la escuela del árbol y cada uno se había unido a los grados correspondientes a su edad. Los profesores de la secundaria fueron llegando durante las siguientes semanas y contábamos hasta ahora con veinte profesores y diez maestros, cuatro psicólogos y cinco profesores de educación física. Noté que faltaba algo esencial y eran profesores de música. Solo los maestros que teníamos se esforzaban por hacer música y enseñarla, pero no tenían mucho tiempo y material para desarrollar dicha asignatura así que pedimos a la comisión organizadora que nos mandara profesores de música y recibimos la contestación que enviarían cinco de ellos para que todos pudieran aprender algún instrumento y cantar además de formar grupos y realizar partes musicales para presentar en la escuela. ¡Que hermoso era ver como cada día los niños llegaban de todas partes a la escuela y venían contentos con sus uniformes que habíamos conseguido gracias a las lanchas misioneras y que los habían traído junto con los útiles escolares! En la escuela estaba también el pequeño rincón donde los niños podían ser atendidos por psicólogos y una buena atención para sus padres si se presentaban problemas o solo si se les quería hacer conocer a estos como estaban progresando su hija.

Capítulo VII

Inicio de actividades deportivas

El campo de deportes se estrenó un día domingo, cuando no había actividades escolares y se hizo una gran fiesta de bienvenida para todos los participantes y actividades para todos los que asistieron. Se repartieron pelotas de futbol, de vóley y raquetas de tenis para que los niños comenzaran a practicar en sus casas y remeras acordes al talle de cada uno. Seguidamente se les enseñó a perder el miedo a los juegos deportivos. También se les asignó un profesor para que se encargara de ir casa por casa a enseñar a usar los balones y comentarle también a la familia en que consistían los deportes, la gimnasia y la rutina diaria de ejercicios puesto que era necesario saber en qué consistían para lograr el bienestar de los niños y jóvenes. Muchos padres dieron a conocer que no tenían la más mínima idea de las actividades físicas y que ellos también pondrían en práctica los ejercicios. Fue tanto el impacto de la petición por parte de los padres para probar las actividades que se decidió en la comisión organizadora y por medio de una asamblea general, contar con clases de gimnasia para adultos, embarazadas, bebes y adultos mayores. Los planes se iban concertando tan adecuadamente que sin querer en pocas semanas teníamos a toda la aldea ocupada haciendo ejercicio y ocupada en alguna tarea para el bienestar general y cuando se presentaban quejas enseguida tratábamos de arreglarlas para que todo siguiera bien pues se hacía difícil para nosotros si se descalabraba alguna actividad por lo tanto contábamos con la ayuda de nuestro Dios en todo momento. Nunca imaginamos que de unos pocos proyectos que teníamos planeados surgirían tantos nuevos debido a la necesidad urgente de suplir las demandas de la gente y cumplir con las promesas de que lo haríamos según los recursos recibidos.

Capítulo VIII

Trabajar en conjunto para proteger la aldea.

Hacía tiempo que debíamos haber hecho esto. La aldea estaba en un sitio donde era posible la entrada de cualquier persona o animal salvaje al lugar. Nosotros confiados en que no pasaría nada no tomamos los recaudos necesarios para cuidar y proteger a los hombres, mujeres y niños que teníamos a nuestro cargo. Habíamos recibido el apoyo del gobierno para solucionar las peleas entre poblados, pero no habíamos previsto ataques inminentes con armamentos, peligros de incendios e inundaciones además de la temida presencia de animales salvajes que en un pasado habían diezmado a la población llevándose a muchos aldeanos y perdiendo a gran parte de ellos. Fue así que decidimos armar escuadrones de salvataje y puestos de guardia día y noche para proteger el lugar de peligros y en ese mismo día se instalaron y levantaron carpas en veinte lugares a la redonda, dispuestas para que los centinelas avisaran de la entrada de cualquier intruso. Cuando esta iniciativa se llevó a cabo, toda la aldea demostró confianza en nosotros y en los grupos socorristas que así llamábamos a los guardianes de la aldea. Además, nuestro director tenía la propuesta realizar vallados construidos con troncos y alambre para evitar que cualquier peligro se asomara a las tierras habitadas y así se sofocaría cualquier agresión externa e interna también.

Capitulo IX

Solidaridad extrema.

Cumplida la misión de amparar a la zona de pobladores en la que trabajábamos fue una actividad para la cual estábamos preparados. Sin embargo, la aldea vecina no tenía hospital por lo tanto venían a nuestra clínica a atenderse. Todo cuanto se hacía para aliviar el dolor era sin costo alguno para los pacientes. Había ocurrido un drama gigantesco a nuestros vecinos que no sabíamos que hacer frente a tal situación de emergencia. Alguien era portador del ébola y estaba contagiando a la aldea vecina nuestra que debíamos conseguir vacunas no solo para ellos sino también para inmunizar a nuestros aldeanos. Para nuestro asombro, también se les había incendiado una parte de las casas debido a rayos durante las lluvias torrenciales y el agua había inundado casi toda la aldea. Era una situación desesperante y la ayuda prometida del gobierno se estaba retrasando. Entonces el director tuvo una idea brillante. Cuando pedimos las vacunas para que nos mandaran para tratar el ébola, pedimos medicamentos para dos poblaciones, además contratamos a un grupo de bomberos y expertos en inundaciones para que los damnificados fueran transferidos a nuestra aldea. El director planifico levantar carpas de ayuda y refugio para ellos y posteriormente ordeno que se hicieran doscientas cabañas para que habitasen nuestros amigos y vecinos y vivieran el tiempo necesario hasta que se curaran del ébola y se reconstruyeran sus casas. Teníamos los terrenos y solo nos tocó limpiarlos sacándole todo objeto y pastizal y dejando la tierra apta para que allí se levantaran las carpas para los evacuados de las inundaciones, fuego y ébóla, tareas que se llevaron a cabo con la ayuda de los bomberos y los rescatistas quienes levantaron las carpas de emergencia y tenían gente encargada de realizar las cabañas para recibir de inmediato a los visitantes. Entre tanto ellos iban trayendo a las personas que eran atendidas en el hospital y de allí eran derivadas a las carpas para que pudiesen seguir con los tratamientos adecuados. No las podíamos dejar internadas en el hospital porque no había camas porque estaba completo nuestro sanatorio y por eso la saturación máxima de pacientes nos obligó a trasladar nuestros equipos a las carpas que eran cuatro y que los hombres seguían instalando otras más mientras los infectados y heridos eran atendidos.

Capítulo X

Constancia bajo presión.

Estábamos tan entusiasmados con las tareas que no nos dimos cuenta de que debíamos retomar fuerzas y recibir refuerzos porque en algún momento nos agotaríamos y no podríamos continuar. Entonces un médico de buenas ideas le propuso al director que pidamos gente que nos reemplazasen mientras nosotros hacíamos tareas livianas y descansábamos. Nos pareció bien al principio que otros hiciesen nuestro trabajo, pero había tanto para hacer que nos sentíamos inútiles sin estar en acción y aunque cansados, íbamos a estar alertas ante todo los movimientos indicando las respectivas tareas a los nuevos que estaban por llegar. Sin embargo, cuando llegaron nuestros reemplazos no solamente era el número que habíamos pedido, sino que era el triple de ayudantes entre médicos, enfermeros y voluntarios. Era una noticia hermosa pero no sabíamos adonde los íbamos a hospedar. Rápidamente sugerí que podían construir una carpa al lado de las que estaban siendo levantadas para los aldeanos vecinos y se les propuso a los encargados dicha tarea de construir dos carpas más. No solo dijeron que si, sino que nos cedieron sus carpas terminadas para albergar a los que iban a llegar en dos días y entonces construirían otras dos mientras la gente estaba siendo trasladada a nuestra aldea. Los reemplazos llegaron y alegres en nuestros lugares de descanso contemplábamos la buena coordinación de los sectores elegidos para las tareas. Creo que, en esa situación, pedir era la única opción. Tener contactos de todas partes del mundo que colaboraban con dinero, ofrendas y materiales de construcción era maravilloso y agradecidos cada día les mandábamos nuestros saludos a todos los implicados en las donaciones y nuestro pan diario era la gratitud a Dios que llenaba nuestros corazones y la esperanza que seguía creciendo en los corazones de los aldeanos. Las personas que asistían día a día a los pacientes y visitas no tenían otra meta que trabajar por el bien del prójimo y cuando surgían descontentos era por alguna falta de recursos o atención hospitalaria que debía ser suplida cuanto antes. Íbamos haciendo estadísticas y comparaciones de acuerdo al progreso de cada una de las áreas en materia de salud, enseñanza escolar y trabajo comunitario de los voluntarios, además del avance de las construcciones y los departamentos nuevos que se iban creando. Hubo mejoría en todos los aspectos. Los niños respondían a la educación, estaban muy bien alimentados, había bajado la taza de desnutrición y los hogares estaban incentivados en crecer como familias unidas. La obra que comenzó con pocos y con escasos recursos, iba progresando lentamente pero se completaba de forma segura en pocas semanas y los informes enviados para contar la verdad de lo que iba aconteciendo, llegaba a los oídos de grandes instituciones que hicieron propaganda por todo el mundo y prometieron la ayuda necesaria para reponer equipos, colaborar con materiales, enviar personal capacitado para cubrir los cargos vacíos y reemplazar a los que se estresaban y debían descansar por un tiempo no mayor a dos semanas. Esta etapa fue decisiva para continuar con tremenda empresa de solidaridad humana.



Capitulo XI

Inauguración de las escuelas

Las obras seguían en marcha y ya se estaban terminando debido al trabajo intensivo de los hombres y mujeres que ponían cada día su hombro y sus manos con energía y fuerza para levantar las construcciones. La escuela primaria en dos meses quedo terminada con doce aulas y un salón de recreo en el patio y muy cómodo para que los quinientos niños continuaran adecuadamente sus clases. Todavía faltaba terminar el año y los niños no podían pasar de grado, pero iban muy bien encaminados gracias al esfuerzo incansable de maestros y profesores, también de los sicopedagogos y profesores especiales que habían realizado trabajo de hormiga y ahora estaban cosechando lo sembrado y en verdad era una cosecha productiva, de gran impacto y de mejoras y cambios en la vida de las familias y de los niños. La escuela secundaria estaba por terminarse definitivamente, solo faltaba concluir con las tres aulas restantes y ya teníamos un colegio secundario con diez aulas y un patio de juegos, además de tres aulas de dirección y cuatro baños para los jóvenes y señoritas. En una semana prometieron terminar todo y la inauguración se haría junto con el edificio de primaria en dos semanas. La emoción por ver terminadas las escuelas se notaba en el aire y las familias se preparaban para ese día con tanto esmero y dedicación que ellos mismos iban a decorar las aulas y el patio con adornos, cuadros, plantas y alfombras porque querían ser parte de los proyectos y nosotros veíamos bien la iniciativa pues ellos se sentían activos y ocupados en tareas constructivas y también nos ayudaban con las tareas que eran muchas y sabíamos que sin la colaboración de todos los interesados no podríamos llegar a tiempo con la culminación de los edificios. El día tan anhelado llegó y a la hora indicada teníamos que estar para la inauguración. La hermosa y esperada actividad se realizaría en el predio de la escuela secundaria. Luego iríamos a la escuela primaria para celebrar también su inauguración y se serviría un desayuno delicioso y nutritivo para todos los que quisieran acercarse hasta allí. Cada niño con sus padres y hermanitos se iban ubicando en las sillas colocadas para los invitados. El escenario contaba con micrófonos al frente y cortinas corridas para que la luz del sol ilumine la gran sala de recreo porque era la más grande y donde se podían concentrar más de mil quinientas personas.

El acto emotivo comenzó con mucho murmullo al principio, pero luego, al comenzar su discurso uno de los maestros, el patio de juegos quedó en silencio total y se escuchaba solo al que estaba dando la bienvenida a esa fiesta de alegría y gozo para todos los presentes.

El día transcurrió con felicidad y actividades para todos los convidados y se realizó el encuentro en la escuela primaria con el desayuno y algunas actividades más para conocer la escuela entera. Todos estaban encantados y en su dialecto que comprendíamos nos decían que las escuelas estaban muy lindas y bien equipadas y que allí se podían sentir a gusto y formar parte de un proyecto novedoso que cambiaría sus vidas por completo. Al finalizar el día, en lugar de irse a sus casas, algunas familias se quedaron y se ofrecieron para ayudarnos a ordenar y dejar todo limpio para que al día siguiente continuaran las clases en el resto de las aulas que iban a ser estrenadas.


Capítulo XII

Otras nuevas construcciones

Luego de tan emotiva fiesta las clases continuaron normalmente, mientras que se estaba gestando en las oficinas del director los planos para la construcción de la iglesia y de los edificios que faltaban. Todavía No se había edificado el hogar para ancianos, el jardín de infantes, la escuela para adultos, las salas de recreación y arte, un comedor más y un galpón para depósitos de alimentos. Hasta ahora nos habíamos arreglado con el depósito de alimentos en una de las carpas que era a la vez el comedor, pero sabíamos que si se agregaban edificios tendríamos más demanda de alimentos, es por eso que necesitábamos urgentemente el depósito para tener lugar para guardar lo que se recibía en el día y en las semanas siguientes. El galpón que se hizo con el resto de materiales de construcción que quedaba y que alcanzó para terminarlo en un mes, sirvió para guardar el alimento que no se ponía rancio porque eran alimentos no perecederos. Allí guardamos harina, leche en polvo, lentejas, porotos, polenta, fideos, miel, etc. Los alimentos como las legumbres ya sea papa, zanahorias y cebollas se los cocinaba en el día junto con las verduras y frutas que se cosechaban en la aldea. Cuando todo estuvo encaminado y con lugar para los víveres, se empezó la construcción del jardín de infantes, la escuela para adultos, la iglesia, el hogar de ancianos y los dos comedores además de la sala de recreación y arte. Pero había un problema. No estaban mandando material de construcción y los planos ya estaban hechos así que se pidió nuevamente a todos los contactos que colaboraban que por favor mandaran lo que fuese para continuar con las obras ya que era necesario albergar a los ancianos y niños además de comenzar con la instrucción de los padres, la iglesia para profesar la fe delos creyentes, los dos comedores y la sala de recreación y arte. Cuando contactamos con el gobierno de sierra leona nos dijeron que una donación de material estaba arrinconada en el aeropuerto y que no sabían adonde mandarla. No tenía nota, nadie había avisado nada y como los del aeropuerto sabían que necesitábamos ese material, como nadie lo reclamó lo mandaron para nuestro campamento. Estábamos atónitos, no podíamos creer que esa cantidad enorme camión de cemento, arena y demás elementos era para nosotros. Rápidamente fueron bajando las bolsas que eran más de quinientas y que alcanzarían para comenzar un poco de cada edificio planeado y que probablemente duraría unos dos meses de construcción. Cuando el director se puso en contacto con el aeropuerto para saber quién había donado esos materiales y si debíamos devolverlos nos dijeron que alguien había traído en una avioneta el cargamento y que habían dicho que era para la aldea de Waterloo, pero no dieron nombres ni dejaron dicho nada porque querían ser anónimos. Agradecimos de corazón al que nos había ayudado sin dar su nombre y les dijimos a los del aeropuerto que si es posible dejaran sus nombres registrados para que se lo conociera y así podríamos orar por ellos y su familias y entonces recibimos la noticia de que aquel hombre era un conocido hombre de negocios de Australia y que había conocido por medio de las noticias la obra que estábamos realizando en áfrica y como él tenía muchas riquezas y empresas de material de construcción decidió traerlas personalmente para este país pero no quería dejar su nombre porque solo quería colaborar y quedar en el anonimato para no incomodar a su familia y a sus conocidos ya que eran de familias acomodadas y no estaban acostumbrados a ayudar a la gente necesitada. Les dijimos que todo quedaría en secreto y que estábamos más que contentos por lo que había hecho y que, aunque muchas historias ocurrían a diario esa iba a quedar grabada en nuestras mentes como el hombre que ayudo en secreto.

24 de Janeiro de 2019 às 16:12 1 Denunciar Insira 0
Leia o próximo capítulo Entrenamiento de los agentes de salud y voluntarios.

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Erica Miller Erica Miller
Queridos amigos,publiqué once capitulos mas y me adelanté un día,espero les guste y ya vamos por más en los dias que siguen a hoy.Gracias.
January 30, 2019, 18:37
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