El Resto Del Internado Seguir história

paumon Paulina Montenegro

Diciembre era un mes muy desagradable para Paulina a punto de finalizar el cuarto mes de internado, muchas cosas cambian de forma severa y dolorosa en su vida sin embargo debe continuar con su internado para lograr graduarse. Esta es la historia donde Paulina aprenderá a confiar y apoyarse en si misma, porque las personas empiezan a abandonarla y aun quedan 8 meses de internado.


Histórias da vida Todo o público.
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La Razón

Eran los últimos días de diciembre y la navidad de Paulina había sido totalmente desastrosa, Andrés se había ido y de una forma inexplicable había dejado un vacío inmenso en el corazón de Paulina, se podía notar la tristeza enorme que esta mujer llevaba consigo, la única manera de distraerse era ir a su amado Hospital y cumplir con sus turnos,

Paulina estaba rotando en Neurología y aunque odiaba los turnos de la mañana el vicio y la necesidad de amor de Andrés la llevaba a aferrarse a sus pacientes, era su ultimo turno de la mañana en ese servicio y Paulina se había vuelto bastante buena en esa área, las licenciadas no reparaban en darte de 6 a 8 pacientes para que hiciera cuidado directo, Aquella mañana estuvo a cargo de varios pacientes pero uno muy singular donde un hombre de 37 años de un ECVI (Evento Cerebro Vascular Isquémico) y aparte que se realizaba hemodiálisis era quien mas trabajo le daba por su condición la administración de medicación se volvía una tortura, aquel paciente recibía LIVI (Líquidos Intravenosos intermitentes) lo cual lo dificultaba aún más, cada vez que Paulina tenia que pasar medicación, la vía intravenosa se encontraba tapada y el paciente se quejaba pero a la vez se burlaba de nuestra interna. La vía intravenosa que la paciente tenía era la misma que una de las licenciadas había canalizado la última velada de Paulina, este paciente había recibido como 7 pinchazos antes de obtener una vía permeable. El paciente se encontraba acompañado de su hermana quien también había estado en dicha velada y ambos se reían, el resto de pacientes no tenían mayor problema por lo que Paulina paso un turno bastante tranquilo.

Lo único malo de la mañana era que en el piso trabajaban 3 enfermeras y había 3 computadores por lo que Paulina debía hacer todo lo administrativo una vez entregado el turno, lo cual no le molestaba ella necesitaba olvidar a Andrés y cumplir con sus obligaciones le ayuda. Dieron las 3 de la tarde en el 5 piso de aquel hospital y Paulina previamente despedida de sus pacientes y licenciadas decidido irse en busca de su amiga Alegría que también tenia el turno de la mañana pero en el área de Medicina Interna, mientras baja por la gradas se preguntaba que sería de Andrés y lo más importante porque pese a todo aun sus estados le aparecían (cada vez que peleaban o terminaban Andrés la eliminaba de todas las cuentas y desaparecía) y esta vez era diferente.

Al entrar por la puerta del servicio de Medicina Interna visualizo al lejos algo que le arranco una hermosa sonrisa. Bueno esta bien alguien. En aquella área trabajaba como residente un joven que casualmente su atractivo era directamente proporcional a su conocimiento en medicina algo un poco raro de encontrar.

Siguió caminando a la estación de Enfermería y al ver a su amiga Alegría le dijo


-“¿Terminaste? Podemos irnos

-“Aun no, espérame”

-“Claro yo te espero, sin problema tomate tu tiempo”


Alegría solo veía a Paulina con cara de – si el Dr. Cajapé esta de guardia-. Paulina se dirigió a la habitación 9 donde se encontraban sus pacientes favoritos hace un mes que ella había estado en medicina interna, talvez un poco triste pero feliz, era que de sus 4 pacientes o del cuarto buleador como ella decía, solo quedaba un paciente, a quien sin pensarlo 2 veces entro de visita.


-“Don Coronel aun lo tenemos por aquí”

-“Y ese milagro, no se despidió. ¿No dijo que nunca mas volvería? exclamo en medio de risas el paciente

-“Solo vengo a visitarle y usted me bulea, me voy”

-“Ya sabe solo es por molestarla”

- ¿Y sus compañeros? ¿Dónde está Don Lunita?


Don Lunita era un adulto mayor con principios de demencia senil, quien en más de una ocasión había hecho alguna travesura como quitarse la vía y manchar toda la cama de sangre, también tenia hipoacusia y por la medicación la mayor parte del tiempo dormía y cuando no, andaba con su mente por las nubes.


-“Ahh claro, viene por su paciente favorito”

-“Paciente favorito jajaja No celoso a todos se les quiere por igual”

-“A ver tomémonos una foto con mi paciente favorito”


El paciente procedió a peinarse y a sonreír para la foto.


-“Listo foto con mi paciente favorito”

-“Una foto con el IRM (Interno Rotativo de Medicina) también ha de ser jajaja”


En la cama siguiente estaba un IRM quien no dudo en molestar a Paulina y logro conseguir la foto. El corazón de Paulina estaba bastante lastimado como para ponerse a coquetear con aquel IRM. El momento se daba para un intercambio de números de celular. Paulina solo se despidió y se fue.


-“Ese es el interno guapo” dijo Alegría

-“Interno guapo, jajaja se pasan”

-“Si le gusta a Raquel dijo, pero al parecer a él le gustas tú”

-“No más amores gracias, ya te dije. Por ahora es momento de sanar”


Alegría y Paulina salieron del servicio y se dieron un tour por todo el hospital viendo los monigotes y distintos arreglos de paso, fueron buscar en que piso quedaba el servicio de Cirugía General. Dicho servicio constaba de 2 alas Norte y Sur ubicadas en el mismo lugar, este era el siguiente servicio por el que amabas rotarían y según el horario que habían publicado días antes, ambas tendrían los mismos turnos. Paulina iría al ala Norte y Alegría a ala Sur, lo cual era algo grandioso.

Una vez conocido el servicio y realizada todas las actividades en el hospital ambas muchachas se fueron.

 

La mente de Paulina divagaba sobre una decisión a tomar. Con lagrimas en los ojos escribió cierto numero y sin dudarlo mas marco.


-“Podría hablar contigo, se que no quieres verme, que me odias, pero hay cosas que debo decir”

-“No te odio, eres lo mejor que tuve en mi vida, solo dime donde y estaré”

-“Vamos a comer te parece, voy saliendo del hospital en 2 horas en el Triángulo”

-“Déjame adivinar tienes antojo de michelada”

-“jajaja brujo me conoces tan bien”

-“Con una condición sé que no estás bien de salud, tus amigos están preocupados una para los 2 ter parece”

-“No sé cómo… mejor ya nos vemos y hablamos”

-“Preciosa no me plantes por favor”

-“Tranquilo llegare”


Dieron las 7 de la noche y a los lejos se diviso a un hombre, bien vestido y con un ramo de rosas en la mano. Se aproximo a él, y Paulina empezó a llorar terriblemente.


-“Perdóname, si tu tenía razón, el no que quiere, nunca lo hizo solo jugo conmigo”

-“Cuando me dijeron que enfermaste el 24, no me importo, salí de tu casa y me plante fuera del hospital hasta las 9 de la noche, pero nunca saliste llame a tus amigas, debía cuidarte”

-“Perdón ya aprendí mi lección, el es mi karma, perdón por no entenderte, perdón por haberte dejado cuando más me necesitas, por no entender tu tiempo, por no entender tus obligaciones y tu cansancio perdón, si ya estoy pagando con intereses cada lagrima que te hice derramar”

-“Siempre eh estado aquí, sabia que tarde o temprano te darías cuenta de como son las cosas, mira estas son para ti”


Ya adivinaron con quien estaba Paulina exactamente era Francisco, quien en la mas tierna de sus acciones seco sus lágrimas, tomo su mochila y la llevo por la michelada.


-“Cuéntame ¿Que te hizo?”

- “El 24 había una cena en casa, como sabes mis papas te adoran y hacerles que le conocieran fue una tortura todos esperaban que él vaya, pero enferme y desaparecí, el muchacho en lugar de preocuparse solo se ofendió. Como se supone que me sintiera si me dijo que no podía venir, que debía pasar con su familiar, pero hace un año si había faltado a su casa por ver a su ex novia, dime ósea que yo valgo menos”

-“Fui a tu casa el 24 en la mañana, sabes que adoro a tus papas, me pidieron que me quedara, pero sobre todas las cosas quería verte feliz y saber que estas bien, pese a todo aprendí a respetar y si el era tu felicidad debía acéptalo. Ro me dijo que estabas bien y me fui, te hacia en casa cenando con el feliz”

-“Feliz llore horrible y al día siguiente me dejo un mensaje y me término”

-“Mírate Paulina has bajado de peso, estas pálida, tu crees que él se merece eso”

- "El anda por ahí feliz, conociendo personas y yo.”

-“Mi niña ya no llores, estoy aquí siempre estuve aquí”


La michelada se volvió comida y de pronto el ambiente cambio. Francisco siempre llevaba a Paulina a casa sin importar las circunstancias y esta no fue la diferencia.


-“Cuídate por favor, aliméntate y si necesitas algo saber bien como contactarme”


Francisco le dio un beso en la mejilla y se fue.

Ya no importaba todo lo que Francisco le había advertido a Paulina sobre Andrés, todo lo que lucho para evitar esos 8 meses y esas lágrimas. La razón siempre la tuvo Francisco.

 

27 de Janeiro de 2019 às 23:54 0 Denunciar Insira 0
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